"CASA DE MUÑECAS"

Allen huyo con Gabriel, hasta adentrarse en los túneles, que si bien parecía un suicidio, era lo mejor que podía hacer, pues al estar separados y el solo con la niña, no podía darse el lujo de pelear y poner en riesgo a la hija de su maestro, pero gracias a la buena fortuna lograron llegar a lo que parecía una antigua casa estilo francés, a diferencia del primer sitio en el que estuvieron, este se encontraba en mejores condiciones, los Akumas no parecían seguirlos, los habían perdido hacia buen rato, Allen decidió entrar en aquel lugar pues era mejor estar ocultos que a plena vista, al menos eso le daría tiempo de idear un plan para encontrar a Kanda y los demás.

El peliblanco se sentó en el suelo tratando de recuperar el aliento y un poco de calma, a su lado Gabriel también se sentó y se acurruco a su lado tomándolo de la mano y rodeando su pequeño cuerpo con su brazo para sentirse segura, aquel gesto de temor provocó en el exorcista un encogimiento en el corazón, pues tal como lo imaginaba desde el principio Zuriel nunca se alejaba de los gemelos y en aquellas circunstancias en las que no solo estaban en una misión suicida, si no que también ellos habían quedados separados, seguramente la pequeña estaba aterrada pues a pesar de que Allen había convivido un poco con ella y sus hermanos seguía siendo alguien ajeno.

_ Allen, hace frío_ Las palabras de la pequeña sacaron al exorcista de sus pensamientos.
_ Si, tienes razón, debe ser por la corriente de aire, será mejor que vayamos a otra habitación, además al estar menos visibles será mas difícil que nos encuentren_ Con estas palabras Allen se puso de pie y quitándose el saco para cubrir a Gabriel la tomo en brazos y se encamino hacia el interior del lugar.
_ Allen, ¿Crees que Yuu y mis hermanos estén bien?
_ ¿Yuu? Pues es seguro que están bien, pero mejor que Kanda no te escuche llamándolo así_ Allen arqueo las cejas pues sabia lo mucho que Kanda odiaba que lo llamaran Yuu.
_ Pero ese es su nombre, además es más fácil que el otro.

Allen no pudo evitar soltar una risa divertida, pues ella era pequeña y el pronunciar el nombre de Kanda le era un poco difícil, por otro lado dudaba que el exorcista pelinegro se atreviera a ponerse de modo tratándose de una niña, al llegar a una de las habitaciones del fondo, alguien llamo a Allen con una voz alegre y melosa, pero en cuanto el peliblanco entro y la luz de la estancia lo ilumino aquella quien estaba a punto de arrojársele a los brazos se detuvo en seco, su rostro grisáceo estaba inexpresivo y sus ojos oscuros fijos en la muñeca pelirroja que Allen sostenía entre sus brazos.

_ Allen, ¿Se puede saber quien es esa niña?_ Road se puso las manos en la cintura evidente mente molesta, y su tono de voz era sumamente serio, muy contrastante con el tono infantil y juguetón que siempre usaba.
_ Road… pues ella…_ Allen estaba nerviosa pues no se esperaba encontrar ahí a Road y mucho menos que estuviera así, pero Gabriel poso sus deditos sobre los labios de Allen.
_ Mas bien ¿Quién eres tu niña?_ Allen se puso pálido pues Road era peligrosa y si algo la hacia enfurecer ardería Troya en ese mismo momento.
_ ¿Niña?_ El rostro de Road reflejo la sorpresa que sentía_ Yo soy la mayor de la familia de Noe, soy Road Camelot y Allen Walker me pertenece así que te exijo que te alejes de el.
Aquellas palabras hicieron que a Allen se le aflojaran las piernas, casi se sentía caer, Gabriel bajo de un salto de los brazos del exorcista y se acerco un poco a la joven que seguía en la misma postura pero con el enojo dibujado en sus finos labios.
_ Solo te diré que soy una exorcista, y date por bien servida por que no sabrás mas, además el no te pertenece así que deja de ser una niña boba y caprichosa.
El rostro de Gabriel mostraba una expresión similar a la de su padre cuando estaba por hacérselo pasar mal a alguien y Road no podía ni ocultar el coraje que sentía.
_ ¿Cómo me llamaste? Aquí la única boba eres tu, mocosa pelo de tomate_ Road le gritaba a Gabriel quien con un amplio ademán acomodo su larga cabellera en señal de que aquellos insultos no le molestaban.
_ Niñas, podrían calmarse las dos, el pelear no es bueno_ Allen intentaba calmar las cosas pues no quería que un incidente como el que ocurrió con Miranda se repitiera ahora con Gabriel quien seguramente no tendría la misma fuerza y resistencia que la depresiva exorcista.
_ Tu cállate_ Road estaba mas que furiosa y de un movimiento arrojo a Allen hasta un estante lleno de muñecos donde un enorme oso de felpa lo aprisiono en sus garras_ Esto es tu culpa Allen Walker, por traer a esta mocosa.
La joven Noe lanzo su ataque de velas contra la pequeña, pero en un movimiento Gabriel las alejo con su hoz, aquello no le hizo la menor gracia a Road quien cegada por la rabia comenzó a atacar a la pequeña exorcista quien fácilmente se las ingenio para salir ilesa, la Noe estaba mas que enfurecida y decidió atacar ahora con mas furia, Allen veía aquel espectáculo y casi se sentía morir, estaba completamente inmovilizado y nadie mas podría ayudar a Gabriel a menos que por obra de un milagro apareciera Kanda, Zuriel, Lavi o incluso estaría feliz de ver a su maestro con tal de que aquella pelea se detuviera.

En ese momento Gabriel invoco a uno de sus animales, esta vez a un armadillo gigante que al rodar arrojo a Road contra la pared y en un instante cambio a un gorila que aprisiono a la Noe, Allen estaba sorprendido pero aun así no se confiaba pues conocía a Road y sabia que podía esconder mas de un truco bajo la manga.
_ Bien, Road… No me gusta pelear si no es necesario, así que ¿Por que no arreglamos esto como señoritas?_ Road miro a los ojos rojizos de la niña que la miraba desde una distancia prudente y asintió.
_ Muy bien, te voy a soltar pero no vuelvas a arrojarme esas velas en forma de púas._ Nuevamente la Noe de pelo corto asintió, el gorila la soltó y acto seguido desapareció, Road respiraba agitadamente, pues por un momento sintió miedo, ahora que la miraba mas de cerca aquella niña era sumamente pequeña a comparación de ella, pues su estatura apenas si llegaba a su pecho.
_ Bien ¿Como quieres que arreglemos esto?_ Road no le quitaba la vista de encima la pequeña quien pensó por unos momentos.
_ Por que no lo dejamos de lado, no quiero lastimarte y dudo que quieras hacerme algo y que Allen se enfurezca y te termine odiando.
Las palabras de Gabriel tuvieron un fuerte efecto en Road pues al escuchar que podía ganarse el odio de Allen su mirada pasó confundida de la pequeña pelirroja al atrapado peliblanco.
_ Eso no pasaría nunca ¿Verdad Allen?_ La confundida Road le puso unos ojos de cachorro al exorcista quien desvío la mirada pues no le agradaba que la joven Noe lo quisiera de ese modo.
_ Bueno que te parece si mejor dejamos esto para otra ocasión, tenemos que buscar a algunas personas._ Gabriel cruzo sus brazos por detrás de la espalda esperando la respuesta de su interlocutora quien pensó por un momento las cosas y después agito la cabeza enérgicamente en una rotunda negativa.
_ No, no dejare que te vayas con mi Allen_ era definitivo Road no los dejaría ir.

Mientras tanto en la superficie, el general Cross caminaba de un lado a otro y miraba su Golem cada dos por tres, aquella actitud por parte del temido general tenia a todos con los nervios de punta pero nadie se atrevía a decir nada, Lavi por su parte entendía como debía sentirse el general, ya que el mismo les había tomado cariño a los gemelos, que aunque Allen, Kanda y Zuriel estuviesen con ellos, seguramente no seria fácil combatir y proteger a los dos pequeños, de pronto uno de los buscadores le hizo una señal a Lavi, este asintió y se acerco con cautela a su superior.
_ General, han encontrado una entrada pero al parecer esta sellada nos tomara algo de tiempo abrirla, pero quizás con su ayuda…_ Cross se quito el cigarrillo que tenia en los labios y dejo escapar una bocanada de humo.
_ ¿A donde es que lleva esa dichosa entrada?_ Al escuchar aquella pregunta Lavi tartamudeo pues sabia perfectamente que otro grupo estaba buscando otra entrada pues no tenían la certeza de si los llevaría a reunirse con el grupo de Allen._ Olvídalo Junior, no quiero escuchar estupideces.
El general le dio la espalda a Lavi quien se sentía impotente, no solo por no estar con sus amigos si no por que no podía si quiera dar una respuesta certera ala pregunta del general, fue entonces que el aprendiz de Bookman sintió un intenso dolor en el hombro al ser arrastrado por el general quien caminaba con paso firme y rápido en un momento en el que Lavi estaba por soltar un grito por el dolor que le provocaba la rudeza del general este le tapo la boca y lo siguió arrastrando hasta llegar al lugar donde habían caído sus compañeros.
_ No pienso seguir esperando a que encuentren una salida, mi estúpido pupilo y el de de Tiedoll no creo que puedan ellos solos y el idiota de mi hijo mayor seguro lo mataran por estar mas preocupado de los gemelos, así que tu y yo iremos a buscarles._ Lavi palideció y por un momento se olvido del dolor de su hombro, ese hombre en verdad estaba loco, quizás solo era un padre preocupado, pero aun así estaba loco.
_ General tenga un poco de paciencia, confíe un poco mas en ellos son tres exorcistas totalmente capaces de proteger a los niños.
Cross se quedo en silencio mirando fijamente a Lavi, al ver que no parecía que fuera a hacer otra cosa el aprendiz de Bookman dio media vuelta dispuesto a regresar, pero como si aquello fuera una horrible pesadilla el General lo tomo por el cuello de la camisa y salto junto con el al fondo del poso.

Allen estaba por demás cansado y sobre todo arto, las dos niñas tenían casi una hora discutiendo que hacer, el ya había perdido la esperanza de que aquel enorme oso lo soltara por lo que se limitaba a ver a las dos pequeñas sentadas en el suelo intentando ponerse de acuerdo, por un lado la escena era algo cómica debido a la situación en la que se encontraban, pero el echo de saber que Tykki había atacado al grupo de Zuriel le preocupaba demasiado, que aunque ciertamente estaban en ventaja pero igual sabia de lo que Tykki era capas de modo que la preocupación lo tenia por demás nervioso, tampoco el recordar la amenaza de su maestro le ayudaba a calmarse.

_ ¿Entonces que dices, quien encuentre primero a la otra gana y se lleva a Allen?_ Road puso aquella propuesta sobre la mesa
_ Oigan no soy un juguete para que hagan eso_ Allen Grito pero las niñas ni lo voltearon a mirar.
_ ¿Y en donde nos tendremos que esconder?_ Gabriel miro a su alredor_ Que sea solo dentro de esta casa, si alguna sale de aquí pierde.
_ ¿Boba y como vas a saber que salí de aquí?_ La mayor de los Noe dejo ver su característica sonrisa traviesa.
_ Me enterare, este juego no es normal, yo usare mi inocencia para esconderme y encontrarte, y tu… tu usaras lo que sea que tienes para encontrarme a mi así que también debes tener algún medio para saber si he salido de aquí.
La pequeña exorcista era inteligente, pero Allen seguía nervioso pues aquel juego no seria solo buscar y ocultarse, seria algo más que mortal, conocía el sadismo de Road y como disfrutaba con el sufrimiento ajeno.
_ Bien entonces comienza el juego, tu ve por aya y yo por acá, al dejar este cuarto contamos hasta cien y comenzamos, y este es el único cuarto donde no podemos pelear ni hacer nada, es zona segura._ Road le dejo claro aquello a la pequeña quien asintió aceptando los términos.
_ ¡Hey! ¿Cómo que van a pelear? ¿No que solo seria esconderse y buscar?_ Allen sentía un sudor frío recorrerle el cuerpo al escuchar aquello.
_ Básicamente si, pero si alguna encuentra a la otra puede pelear para escapar y esconderse de nuevo y no ser atrapada._ Gabriel dio aquella simple explicación y las dos niñas se fueron, al salir cada una del cuarto Allen pudo escucharlas mientras se alejaban comenzar la cuenta para que aquel juego comenzara, en verdad por una parte era bueno saber que se habían puesto de acuerdo para resolver quien se quedaría con el, lo malo era que el estaba ahí atrapado y seguramente las dos niñas se enfrascarían en una pelea tarde que temprano.

Tykki se encontraba recostado en el suelo de un extenso pasillo dos pisos abajo del lugar que había preparado para enfrentar a los exorcistas, aun sentía que la cabeza y el cuerpo entero le dolían auque lo peor ya había pasado, no podía creer que ese chiquillo lo hubiera echo huir de ese modo, se sentía sumamente humillado, solo aquel dolor le impedía soltar a gritar pues de hacerlo solo aumentaría de intensidad, debía pensar en que hacer para deshacerse de ese mocoso, tal vez necesitaría la ayuda de Road aunque esa inocencia que portaba, era demasiado extraña y poderosa, apaciguó su mente un poco si bien deseaba hacer pagar a ese niño su osadía la prioridad era eliminar esa inocencia y también averiguar sobre el otro joven pues ahora entendía la confusión de sus Akumas, ese joven era demasiado parecido al general Cross.
Con esfuerzo se puso en pie y comenzó a andar, necesitaba encontrar a Road y poner en movimiento a los Akumas, pero estaba bastante lejos, y le costaba moverse pues a cada paso el dolor le punzaba por todo el cuerpo, maldecía su suerte y al mocos pelirrojo a ese paso jamás avanzaría, respiro profundamente y con toda la fuerza que pudo reunir se dispuso a usar su poder para atravesar el techo, tal como lo pensó el esfuerzo el ocasiono un terrible dolor pero en poco tiempo volvió a estar en la sala donde estaba el tablero, su respiración era agitada y el sudor le cubría el cuerpo haciendo que su camisa se pegara a su pecho, miro a su alrededor y vio que la puerta esta abierta, los exorcistas habían escapado, aquello era buena señal le daba tiempo de descansar para reponerse del esfuerzo, se tumbo en el tablero boca a arriba y respiro profundamente una y otra vez para calmarse y descansar.

Road había terminado su cuenta, no era del tipo que fuera a ocultarse, quería encontrar a la enana pelirroja y cobrarle la ofensa de hace un rato, de modo que comenzó a andar por las estancias, en verdad el lugar era mas grande de lo que pensaba, aquello le llevaría mas tiempo del que esperaba, además de que estaba mal iluminado, aquella enana tenia la ventaja ya que al ser tan pequeña técnicamente podía meterse por cualquier lugar, llego a una estancia que parecía ser un salón de té, su mente trabajaba en pensar en los posibles lugares en los que la pequeña podría estar, fue entonces que por el pasillo escucho unos pasos acercarse y en seguida la niña pasaba caminando tranquilamente.
_ Te encontré enana_ Road grito triunfante, pero Gabriel como si no fuera importante el que la hubiese visto regreso sobre sus pasos, Road corrió tras ella y lanzo sus velas para detenerla, pero de nuevo aquella arma las bloqueo haciendo que quedaran incrustadas en la pared, Gabriel abrió una puerta y entro cerrando tras de si, la mayor de los Noe se apresuro hasta el cuarto pero al entrar solo escucho la risa de la pequeña pero no la veía por ningún lado.
_ Vamos Road esto no será divertido si eres tan lenta._ La voz de Gabriel parecía venir de todas partes, aquel cuarto estaba casi a oscuras ecepto por la pobre luz que entraba desde el pasillo, Road desplegó las velas por todo el cuarto para poder ver y tras una mesita vio la cabellera roja del a niña.
_ Te tengo_ La voz de Road era triunfal, pero la pequeña se escabullo cual ratoncillo por el cuarto hasta llegar a un muro donde estaba lo que parecía un ducto de ventilación y entro por el, desapareciendo en el interior que se extendía oscuro y claustrofóbico, en un intento de no dejarla escapar Road intento seguirla pero ella era muy grande para entrar por el, solo escucho la risa de la pequeña alejarse por aquel ducto, la joven Noe saco la cabeza y el brazo que logro introducir en el ducto, si enojo eran enormes y comenzó a patalear la pared maldiciendo el ser tan grande para entrar por aquel agujero.

Aquel ducto llevo a Gabriel por toda la planta hasta que se topo con una caída, con cuidado se deslizo para bajar por el ducto, al parecer aquel túnel recorría todo el lugar, y aunque pudiera durar buen tiempo oculta ahí no podía abusar de que la buena suerte la acompañara todo el tiempo, pues si a Road se el hubiese ocurrido arrojar aquellas velas por el ducto en ese momento estaría perdida, pues no tendría lugar para escapar ni mucho menos como defenderse. Salio y se encontró en lo que parecía era un cuarto de criadas, a diferencia del resto de las habitaciones que había visto, aquella era de una sencillez enorme, sintió un encogimiento en el pecho pues aquel lugar le recordaba al lugar en el que vivió junto con sus hermanos, recordaba que se trataba de una casa en el campo, pertenecía a un par de hermanas viudas quienes les había alquilado el cuarto que fuera en tiempo el cuarto de las criadas, pero tras morir sus esposos y al ser tan independientes, decían que no necesitaban que las cuidaran, aquellas mujeres los habían recibido como inquilinos pero al poco comenzaron a tomarles cariño a los niños.

*FLASH BACK*

_ Niños vengan a tomar la merienda_ Una mujer de cabello blanco y ropas oscuras llamaba a los niños que jugaban en el jardín, los pequeños contaban con apenas 5 años, sonrieron al escuchar a la mujer llamarlos y corrieron hacia la mesa que estaba dispuesta.
_ Señora Ann, le agradezco mucho su hospitalidad no quiero causarle molestia a usted y a su hermana._ El joven observaba a la anciana tender la mano a los dos pequeños y en caminarlos a la mesa.
_ Tonterías, ustedes nos alegran mucho, deja de preocuparte y por favor deja de llamarme señora, ya sabes que preferimos que nos digan "Abuela" _ Zuriel se sonrojo y asintió, la mujer les sirvió leche y galletas, al cabo de unos momento pareció otra anciana, con una bandeja con pastelillos.
_ Hermana, pensé que habíamos quedado que para la merienda serian pastelillos de crema_ La mujer dejo la bandeja y miro a su hermana con una media sonrisa mientras se servia una taza de té.
_ Vamos Mary, unas pocas galletas no les quitara el apetito por tus pastelillos_ Los pequeños asintieron secundando a la Abuela Ann.

Aquella imagen era encantadora y para Zuriel y los gemelos era lo más cercano que habían tenido a una familia, las dos mujeres les tenían especial aprecio a los niños con quienes compartían los recuerdos de su juventud, en ocasiones mientras la abuela Mary cocinaba los pequeños la ayudaban y en otras Zuriel se pasaba la tarde acompañando a la abuela Ann con el violín mientras ella tocaba el piano, era días felices.

Una tarde ambas mujeres estaban en la sala junto a Gabriel enseñándole a bordar, el día estaba por demás extraño, pues de ser un calido día de verano, repentinamente un manto de nubes grises cubrieron el cielo y un viento frío comenzó a soplar, Zuriel fue al pueblo para buscar aceite y leña para calentar la casa pues al ser verano no estaban preparados y Abel se había ido con el.

Las mujeres veían con agrado como la pequeña poco a poco iba aprendiendo y se comportaba como una señorita aplicada en aprender las labores.
_ Serás una buena esposa pequeña_ La abuela Ann le acaricio el cabello a la niña quien sonrío ampliamente.
_ Yo no me quiero casar abuela_ Las palabras de la pequeña eran alegres.
_ Entonces si no te piensas casar ¿Qué es lo que quieres hacer?_ La abuela Mary pregunto llena de curiosidad.
_ Voy a ser fabricante de casas para muñecas, como el señor del pueblo_ La pequeña se veía entusiasmada con la idea de fabricar casas para muñecas.
_ Necesitaras entonces aprender a usar la madera y la pintura, también necesitaras aprender a medir correctamente, no querrás una casa que este chueca._ Gabriel miro a la abuela Mary quien le sonreía mientras le decía lo que necesitaría.
_ Vamos no aturdas a la pobre niña_ La abuela Ann le dio una palmada en la mano a su hermana pues sentía que estaba exagerando al decirle todo aquello a una niña tan pequeña.
_ Pero yo ya se como hacer una casa de muñecas_ Ambas ancianas miraron a la pequeña quien dejo a un lado el bordado y salio corriendo del salón, al poco tiempo escucharon a la niña regresar, esta vez con una enorme caja cubierta por una tela, la niña puso la caja en suelo y después acerco un taburete para colocar la caja encima, al descubrirla las mujeres se quedaron asombradas, aquello era una caja de las que se usaban para guardar las frutas, pero la pequeña había usado algo de papel grueso para hacer paredes y escaleras, había dibujado papel tapiz par alas paredes y lo había pegado para darle un aspecto definido a cada habitación, también se las había ingeniado para hacer los muebles con trozos de madera y papel, y uso retazos de tela para la tapicería.

Las dos ancianas estaban impresionadas con la creatividad de la pequeña, la elogiaron por si habilidad e ingenio, al poco las tres estaban pensando en como decorar mejor aquella casita de muñecas rustica, de pronto el viento comenzó a soplar mas fuerte y uno de los cristales del salón principal se rompió, las mujeres fueron a ver lo que había ocurrido para poder limpiar los cristales, al llegar al salón algo extraño pasaba, pues la puerta que daba al jardín estaba abierta y el cristal que se rompió era el que estaba junto al pomo de la puerta, la abuela Ann tomo a Gabriel y la puso en la recamara que compartía con sus hermanos y cerro la puerta indicándole a la pequeña que esperara ahí y no saliera hasta que ella volviera a buscarla.

Pasaron los minutos solo se escuchaba el viento y poco después la lluvia comenzó a azotar la casa, debía de ser una tormenta enorme, pues se escuchaba como si estuviesen demoliendo la casa, pasaron varios minutos así, ni la abuela Ann ni la abuela Mary habían ido a buscarla, quizás estaban muy ocupadas por que la lluvia estaba entrando por el cristal roto, la pequeña se levanto dispuesta a ir a ayudarlas, pero recordó que debía ser obediente y esperar.

El tiempo paso y la noche cayo, sus hermanos era seguro que regresarían pronto, seguro con la lluvia estaban atrapados en el pueblo, ya había pasado demasiado tiempo, y la tormenta se había calmado a su parecer, pues aquel sonido que azotaba la casa se había detenido hacia tiempo, aunque la lluvia seguía cayendo con fuerza, pues podía ver el caer de la lluvia por la ventana, era tarde, ya había pasado mucho tiempo, sentía demasiado apetito, decidió salir, si llegaban a llamarle la atención por desobedecer igual podía decir que había pasado demasiado tiempo.

Camino por el extenso pasillo, estaba oscuro no habían encendido las luces, aquello era extraño, poco a poco fue avanzando esperando no chocar con las mesitas que había pero de pronto frente a ella aquellas mesitas con las que buscaba no tropezar estaban bloqueándole el paso con cuidado movió aquel obstáculo, al otro lado había trozos de los jarrones que debían estar sobre las mesas, aquello no pintaba nada bien, al seguir andando hasta la sala donde había estado bordando con las dos ancianas, el lugar parecía una zona de desastre, lo que ella tomo por una tormenta en realidad habían sido ladrones que saquearon la casa, obviamente no se habían acercado a la habitación donde ella se encontraba pues al ser el cuarto de las criadas no había nada de valor ahí, Gabriel recorrió la casa buscando a las dos ancianas, no las llamaba pues temía que los ladrones siguieran en la casa, pero las buscaba con la mirada en cada estancia en la que entraba, cuando entro en lo que era el comedor entra la oscuridad logro divisar a las dos mujeres tendidas en el suelo, se acerco rápidamente llamándolas pero en cuanto toco el cuerpo de la abuela Mary lo noto terriblemente frío, a pocos pasos la abuela Ann la miraba con ojos abiertos, la pequeña se acerco para preguntarle que había pasado, pero al igual que su hermana la mujer estaba fría, Gabriel las movió un poco para tratar de despertarlas, fue cuando sintió en las manos una humedad viscosa, se miro las manos a la poca luz que entraba desde afuera, podía notar el liquido en sus manos, de pronto un relámpago surco el cielo iluminando todo el lugar, las manos de la pequeña estaba tintadas de rojo como si cabellera, las dos ancianas estaban tendidas en charcos de su propia sangre que provenía de las heridas en sus gargantas.

Las ancianas estaban muertas, los ladrones que entraron en la casa las habían matado y robado todo cuanto pudieron, la pequeña pelirroja cayó de rodillas y comenzó a llorar llamando a las dos mujeres que yacían inmóviles en el suelo, los relámpagos iluminaban el cielo y la escena de dolor de la pequeña junto a los cadáveres de las mujeres.

_ ¿Pero que ocurre? ¿Por qué lloras pequeña?_ Una voz masculina llamo a la niña quien volteo a ver quien era, junto a la ventana estaba un hombre gordo con un sombrero de copa, portaba un paraguas y tenia una enorme sonrisa en la cara, parecía un muñeco un tanto aterrador, en otro momento Gabriel hubiese salido huyendo ante la visión de un res como aquel, pero el haber visto muertas a las dos mujeres había sido peor que aquel sujeto no la asusto si no que la lleno de curiosidad.
_... Mis abuelas, alguien les hizo daño_ Gabriel respondió entre sollozos, las lagrimas seguían cayendo por sus mejillas.
_ Que mal, nadie quiere que eso ocurra_ El hombre gordo se acerco unos pasos y poso su mano en el hombro de la pequeña_ Si deseas puedo ayudarte.
_ No, no se puede_ Mas lagrimas rodaron por las blancas mejillas de la niña.
_ Claro que se puede, yo puedo traerlas de regreso, si tu quieres_ El hombre hizo un amplio movimiento y aparecieron lo que parecían ser muñecas a medio terminar_ Si quieres que regresen solo tienes que llamarlas y ellas volverán, con ayuda de estas muñecas.

Gabriel miro aquellas muñecas, y después al hombre gordo, se seco las lágrimas, agacho la mirada y se encontró con los cadáveres de las dos ancianas, aparto rápidamente la vista, pensó en lo mucho que quería a aquellas dos mujeres, deseaba que volvieran.
Tomo aire e intento llamar a las mujeres pero la voz no le salio, se aclaro la garganta y de nueva cuenta intento llamar a las mujeres, pero apenas si iba abrió la boca su cuerpo se estremeció, recordó algo, con temor hablo tímidamente.
_ Tu sabes quien es el general Cross Marian_ Aquello que debía ser una pregunta pareció mas como una afirmación, el hombre gordo se puso nervioso, balbuceo un par de cosas.
_ Eso no importa, lo que importa es traer a tus abuelitas de regreso_ Gabriel miro con fiereza al hombre gordo y desplegó su inocencia de Hoz.
_ No, eres malo, se que eres malo_ Con lagrimas en los ojos la pequeña ataco y rompió las muñecas, el conde del milenio, reconoció aquella mirada y aquel cabello rojo, esa niña debía estar relacionada con el general, así que a toda costa debía deshacerse de ella, de un golpe obligo a que la niña soltara su arma, seria fácil no era mas que una cría, podría eliminarla fácilmente, se preparo pero en ese instante en que estaba punto de aniquilarla, la niña soltó un grito desgarrador y un enorme tigre blanco apreció de la nada y ataco, la niña lloraba arrodillada en el suelo, el ataque del tigre era feroz, tanto que consiguió hacer retroceder al Conde, aquello no era bueno debía irse pero regresaría para encargarse de eliminar a aquella chiquilla, la noche paso y aquel tigre no se separo de la niña quien lloro todo el tiempo, apenas había amanecido cuando escucho la voz de su hermano mayor llamarla a ella y a las dos ancianas, se puso en pie para ir al encuentro de su hermano, cuando este la vio llegar con el tigre tras de ella casi le da un infarto pero tras escuchar lo que su hermana le digo, dejo a los gemelos fuera y entro para verificar lo que había pasado.

Al poco se efectuaron los funerales de las dos mujeres, Zuriel estaba al pendiente de la nueva inocencia de su hermana pequeña, y del echo que había tenido un encuentro con el Conde del Milenio, el les había contado acerca de el, y que su madre el general Cross estaba luchando contra el, pues era un ser que aprovechaba el dolor de las personas cuando un ser querido muere para crear a los Akuma, aquella historia era la que había recordado Gabriel cuando el conde intento hacerla llamar a las ancianas, pero el echo de que aquella inocencia se manifestara en aquel preciso momento y de aquel modo había sido simplemente un milagro.

*FIN DEL FLASH BACK*

Gabriel no pudo evitar derramar algunas lágrimas al recordar aquello, pero debía continuar, ahora estaba en la orden y debía volver junto a sus hermanos, junto a Allen, Kanda, Lavi y sobre todo junto a su padre.

Hola soy Madaraki

El general se encuentra con Zuriel, Abel y Kanda, se entera de lo que ha ocurrido y comienzan a buscar a Allen y a Gabriel, mientras tanto Road comienza a perder la paciencia en el juego y piensa en como lograr deshacerse de la pequeña pelirroja y Tykki se recupera del encuentro con Abel y decide vengarse del pequeño y los demás exorcistas.

El próximo capitulo

Contra reloj