Disclaimer: Evidentemente, Las chicas Gilmore y sus personajes no me pertenecen.

Advertencia: Este fic tiene lugar un año después del final de la serie, es decir, que hay spoilers de la serie completa. He decidido ambientarlo en la época actual, así que el salto temporal de un año es un poco raro, pero bueno. También señalar que no suelo escribir fics (siempre me da la sensación de que no hago justicia a los personajes), pero siempre me faltó que Rory y Jess acabaran juntos, así que me ha dado la venada y... Bueno, espero que os guste ^^


Capítulo 1

Se complacen en invitarles...

Las mañanas en Stars Hollow nunca eran calmadas, todo lo contrario, un hervidero de actividad: del estudio de Miss Patty brotaba la animada música que servía de banda sonora para su grupo de aerobic de la tercera edad; Taylor gritaba a sus trabajadores para que colocaran adecuadamente los productos en su estantería; un murmullo se elevaba desde Luke's donde los clientes de primera hora disfrutaban de sus desayunos... Todo era, no obstante, rutina. Una rutina sonora y activa, pero rutina al fin y al cabo.

Esa mañana, sin embargo, estaba llamada a ser diferente, a marcar un antes y un después en Stars Hollow.

Como todas las mañanas, Lorelai Gilmore abrió los ojos ante el berrido de una cabra que emitía su nuevo despertador, que tenía la forma de un granjero de mejillas sonrojadas. Un momento... ¿Las cabras berreaban? ¿Se llamaría así? Pensó que ya se lo preguntaría a Luke en cuanto lo viera y, entonces, no pudo evitar sonreír para sí con aire juguetón, pues no había nada como su nuevo despertador para hacer enfadar a Luke.

Y enfadar a Luke seguía siendo tan divertido como siempre.

Se volvió hacia su derecha, donde descubrió el hueco que había dejado Luke al despertarse hacía horas. Lo acarició brevemente, antes de ponerse en pie. Era una especie de pequeño ritual que había adquirido en el último año.

Hacía un año exactamente, Rory había dejado Stars Hollow para perseguir su sueño de convertirse en una gran periodista. Siempre había sabido que ese momento llegaría, el dejar que Rory siguiera su propio camino lejos del pueblo, lejos de ella y siempre lo había temido porque Rory era su mejor amiga, la persona más cercana a ella, alguien con quien había compartido todo durante veintidós años. Temía echarla de menos, sentirse espantosamente sola y, sobre todo, volverse una de esas mujeres solitarias que vivían con diez gatos.

Sin embargo, hacía también un año exactamente se había besado con Luke en la fiesta de despedida de Rory y había comprendido, al fin, que, junto a su hija, Luke era lo más importante de su vida. A partir de ese momento, decidieron recuperar el tiempo perdido, así que esa misma noche Luke se mudó junto a ella y... Bueno, ya había pasado un año y...

El timbre sonó de manera incesante, por lo que Lorelai se puso la bata y bajó las escaleras arrastrando los pies. ¿Quién podía ser tan desalmado de llamar a su puerta antes de que se tomara un café?

Al abrir la puerta, un torbellino la arrolló. Un torbellino pequeñito que no dejaba de hablar a toda velocidad, mientras agitaba algo en el aire. Lorelai seguía tan dormida que era incapaz de entender una sola palabra o de ver qué narices tenía su vecina en la mano. Resignada, suspiró, antes de dirigirse hacia la cocina, siendo seguida por la mujercita que seguía parloteando con más rapidez, incluso, que ella con diez tazas de café en el cuerpo.

- Buenos días, Babette - dijo mientras encendía la cafetera.- Te ofrecería café, pero... Estás más exaltada que la ardilla exaltada de Ice Age, ¿una bellota quizás?

- Ay, Lorelai, ¿cómo puedes bromear en un momento como este? - preguntó Babette en un tono muy agudo. Por increíble que pareciera, no le faltaba el resuello.

- Es bromear o matar, tú elijes, Babette.

- ¡Lorelai!

Se frotó los ojos, escuchando entonces el pitido que hizo su bonita cafetera nueva, por lo que se volvió hacia ella, sonriendo al mismo tiempo que abría las manos:

- ¡Gracias, Conchita! Café, café, café...

- ¿La nueva se llama Conchita? - preguntó Babette, sorprendida.

Lorelai iba a responder después de beber aquel trago de café, pero se quedó con la palabra en la boca, pues alguien volvió a irrumpir en su casa. ¿Dos personas en apenas cinco minutos a esas horas? ¿Qué ocurría? ¿Era el día de visitar a Lorelai Gilmore y no se había enterado? Viviendo en Stars Hollow, no era de extrañar. De hecho, Lorelai podía imaginarse a todo el pueblo acordándolo en una de las juntas.

La nueva ocupante de su cocina no era otra que su mejor amiga, Sookie St. James. Sookie estaba dando saltitos como una loca, agitando también en el aire un papel.

- ¡Lorelai, Lorelai! ¡Pero...! ¿Cómo? ¿Por qué no me habías dicho nada?

- Vale, a ver, ¿alguien me quiere explicar por qué todas coreáis mi nombre y agitáis cosas en el aire? ¿No os habrá convencido Miss Patty de versionar A por todas? Porque, por muy bien que me queden las minifaldas y por mucha gracia que me hagan los pompones, no pienso pasar por eso... Otra vez.

- ¡Pero, Lorelai! - protestó Sookie.- ¿Cómo puedes bromear ahora?

¿Otra vez la misma pregunta? Puso los ojos en blanco, hastiada, volviéndose hacia su cafetera para rellenar su taza de nuevo, al mismo tiempo que exclamaba:

- Conchita, eres la única que no me estás volviendo loca.

- ¿Conchita? - se extrañó Sookie.

- Su nueva cafetera - le informó Babette, acompañándose de varios asentimientos de cabeza a toda velocidad.- La llama Conchita.

- ¿Conchita? ¿Pero por qué Conchita? - inquirió Sookie.

- No lo sé, querida. ¿Luke tiene alguna prima mejicana?

- Conchita es la burra de Juan Valdez. Ya sabéis, el hombre de la marca de café, el tío del bigote - explicó Lorelai, fingiendo que se retorcía un buen mostacho. Acabó encogiéndose de hombros, excusándose antes de volver a beber.- No sé, me pareció adecuado para una cafetera.

- Ahora todo tiene sentido - asintió Sookie. Entonces se inclinó sobre el electrodoméstico para examinarlo meticulosamente, al final sonrió de oreja a oreja, comentando con evidente aprobación.- Es muy bonita.

- Y ahora que ya os he presentado a Conchita - sonrió Lorelai, que había empezado a notar el efecto del café, que le había despejado la cabeza y, aún así, seguía sin entender qué estaba ocurriendo.- ¿Alguna de las dos me quiere decir qué está pasando?

- Pero... Lorelai...

Sookie parecía muy confusa. Primero la miró de hito en hito, después frunció un poco el ceño y acabó abriendo un poco la boca como si comprendiera algo. Lorelai, por su parte, estaba desesperándose pues seguía sin entender nada y no había nada que la irritara más que eso... Bueno, no, Chad Michael Murray era peor. Y también Timothy Dalton y la insultante miniserie que continuaba Lo que el viento se llevo y...

A decir verdad, había muchas cosas que la irritaban. Pero el no enterarse de lo que estaba pasando, era una de esas.

Al final, Sookie debió de compadecerse de ella pues, en silencio, le tendió el dichoso papelito que había estado agitando en el aire como un pompón. Era un sobre. Un sobre muy bonito, de un blanco perla muy elegante y con el nombre y la dirección de su amiga escrita en plata sobre él con unas letras muy rimbombantes. Dentro, encontró una invitación que, para su sorpresa, rezaba:

Lorelai Victoria Gilmore y Lucas Archer Danes

Se complacen en invitarles a su próximo enlace matrimonial.

Tras el shock inicial, que casi le costó un infarto o una hemorragia cerebral o un aneurisma o algo así, una única frase brotó de sus labios:

- Voy a matar a mi madre.


- ¿Tenemos que decírselo?

Ante su pregunta, Luke dejó caer los hombros, puso los ojos en blanco y exhaló un largo suspiro, que únicamente logró que Lorelai acentuara la mueca que había aparecido en su rostro. Fue a insistir, pero su novio se volvió hacia ella, cogiéndola de los brazos con decisión, aunque también con cuidado, como si pudiera romperla si no lo tuviera.

- Esto fue idea tuya, ¿recuerdas?

- Sí, pero tú estuviste de acuerdo. ¿Desde cuándo estás de acuerdo conmigo?

- Desde que dijiste que querías pasar el resto de tu vida conmigo.

- Oh, genial, ahora te pones romántico...- apretó los labios en un mohín infantil, antes de acusarle con un dedo.- ¡Y la culpa es tuya!

- Lorelai... Tenemos que entrar.

- O... O podemos subirnos al coche y conducir hacia la libertad como Thelma y Louise.

- ¿Y acabar despeñándonos por un barranco? Olvídalo. Llama.

- ¿Y si vamos a la casa de la señora Kim y rebuscamos hasta dar con el armario que llevar a Narnia?

- El único lugar al que nos podría llevar un armario de la señora Kim es al cementerio. Si nos descubre en su tienda a oscuras, nos pegará un tiro. Tiene un rifle y está loca. Mala combinación. Llama.

- Vale...- admitió a regañadientes Lorelai, frunciendo todavía más los labios, mientras alzaba una mano para presionar el timbre que había junto a la puerta de la casa de sus padres. Aquel ding dong tenía la asombrosa capacidad de helarle la sangre, aunque eso no impidió que se volviera hacia Luke, entrecerrando los ojos.- Quiero que sepas que si se desata la tercera guerra mundial en esa casa, será única y exclusivamente culpa tuya. Tu-ya.

- Todo es culpa mía. Comprendido.

La puerta se abrió, dando lugar a una sirvienta de pelo rojizo y gesto asustadizo. Esa expresión, junto al uniforme, era lo único que se repetía en esa casa cada semana. Ante la nueva doncella, Luke no pudo evitar resoplar, malhumorado, lo que provocó que Lorelai sonriera.

En cuanto le dieron sus abrigos a la pobre muchacha, escucharon que alguien la llamaba, lo que provocó que la chica diera un respingo, palideciera y saliera huyendo del pasillo todavía cargando con su ropa.

- Tu madre es una explotadora. ¡Pero si la tiene aterrada!

- Mmm, Emily la explotadora. Sería una gran serie de dibujos animados si le añadimos al mono Richard y el mapa mágico de Gucci que le muestra el camino.

- Voy a quitar los canales infantiles. Te estás enganchando demasiado...

- ¡No puedes hacer eso! ¿Y cómo aprendería cosas sin Pocoyó? ¿Y cómo sacaría planes para las vacaciones sin Phineas y Ferb? Y, eh, Dora la exploradora está de lo más interesante, ¡cualquier día de estos cambian de esquema! ¡He oído rumores de que ella y Botas van a dejar de buscar cosas para sus amigos y le van a dar a las drogas duras!

- Dios...

Luke se dirigió hacia el salón y Lorelai, animada ante sus propias bromas y el efecto que tenía en Luke, le siguió.

- ¡Y creo que Bob Esponja se va a casar con Calamardo y Arenita y Patricio se pelearán por ser el padrino!

- ¿Pero qué he hecho yo para hacer esto?

- ¡Amenazarme!

Acababan de entrar en el salón cuando Lorelai casi gritó aquella última palabra, por lo que sus padres, Emily y Richard, se quedaron muy quietos, mirándoles con aquella mezcla de estupefacción y desaprobación. Era lo que Lorelai denominaba La mirada Gilmore, marca registrada.

- ¡Mamá! ¿Te puedes creer que Luke quiere quitarme los dibujos animados? ¿A qué demuestra ser muy cruel? ¿Qué será de mi vida sin i-Carly y Victorious?

- Emily... ¿Qué está diciendo? - preguntó su padre con aquel tono imperturbable tan suyo, mientras agitaba la cabeza con desdén y decidía concentrarse en la bandeja de los licores.

- No lo sé, Richard. Pero eso no es nada nuevo - su madre agitó la cabeza, como si cualquier cosa que ella dijera no merecía ni consideración, y sonrió al dirigirse hacia ellos dos.- Buenas noches, Luke.

- Emily.

- ¿Algo de beber, Luke? ¿Y tú, Lorelai? - inquirió Richard.

Los dos se miraron entre sí, pues sabían que había llegado el momento de soltar la bomba. Sin embargo, lo único que pudieron hacer los dos fue asentir torpemente e indicarle a Richard lo que querían casi tartamudeando. En cuanto cogieron las bebidas, se sentaron uno al lado del otro en el sofá, mientras Richard se acomodaba en el de enfrente junto a Emily.

- ¿Sabes algo nuevo de Rory, Lorelai?

- Ah, sí, llamó ayer. Resulta que en Barcelona ha conocido a un trapecista, así que ha decidido dejar la carrera de periodista y meterse al circo.

- ¿De verdad consideras eso gracioso, Lorelai?

Ahí estaba de nuevo, La mirada Gilmore, marca registrada. Ante el escrutinio de su madre, Lorelai resopló, agitando la cabeza, mientras se hundía un poco en el sofá, recostándose contra Luke que, desde hacía un rato, parecía encontrar de lo más interesante la anodina alfombra que llevaba ahí desde el principio de los tiempos, seguramente.

- Sólo era una broma, mamá. Una inofensiva e imposible broma.

- ¿Entonces cómo está Rory?

- ¡Bien, mamá! Está bien. Ahora mismo está en España y, si todo va bien, en un par de semanas tendrá vacaciones y la tendremos por aquí un mes enterito. Que, por si no te acuerdas, madre, es lo que te dije hace dos días cuando Rory llamó.

Luke volvió a mirarla. Ella asintió. Había llegado el momento, tenía que decirlo en ese preciso momento si quería hacer las cosas bien y se había jurado hacer las cosas bien en aquella ocasión. Por eso, cogió aire, preparándose para lo que vendría que, a decir verdad, no tenía muy claro qué iba a ser, pero estando en la casa de los Gilmore, podría ser cualquier cosa. Por suerte, Luke enlazó su mano con la de ella, apretándosela para infundirle fuerzas, para decirle que estaba junto a ella, a su lado.

- Y, bueno, aprovechando que Rory va a venir en unas semanas y que, bueno, por su trabajo no es algo que vaya a ocurrir muy a menudo, pues... Ah... Esto... Pues Luke me propuso matrimonio y yo dije sí y... Que... Nos casamos en un mes.

Tanto Luke como ella contuvieron la respiración, aguardando la tan temida reacción.

- Lorelai...- consiguió articular Emily, que había cogido la mano de su esposo y los miraba con tal asombro que parecía que los dos fueran de color verde y vistieran a juego con boas de plumas rosas y ropa de leopardo.- ¿Eso es otra inofensiva e imposible broma de las tuyas?

- No, mamá. Nos vamos a casar.

- En un mes - apostilló Luke.

En aquel momento, mientras Emily seguía en aquel estado de estupor que, en otras circunstancias, había resultado hasta cómico, Richard se puso en pie. Su padre era un hombre alto, muy alto, también corpulento. Su padre, además, siempre había tenido la facultad de crecer, pareciendo todavía más grande, cuando la iba a reñir. Pero nunca, absolutamente nunca, le había parecido tan gigantesco como en aquella ocasión.

- Eh... Señor Gilmore - logró decir Luke, incorporándose también.- No sé cómo hacéis estas cosas aquí, si he de pedirle la mano de Lorelai o algo así, pero mi padre me enseñó que si amabas a una mujer, simplemente deberías pedírselo y...

- ¡Bienvenido a la familia!

Sorprendentemente, su padre se limitó a abrazar afectuosamente a Luke. ¡Su padre! ¡Abrazar! ¡Afectuosamente! ¡A Luke! Lorelai no tardó en compartir el estado de asombro, casi incredulidad de Luke, ya que Richard Gilmore nunca había sido lo que se decía expresivo.

- Un mes...- musitó su madre entonces.


Cuando consiguieron que su madre regresara a la realidad, descubrieron que se alegraba, aunque lo demostró al modo de Emily Gilmore: planeando en apenas cinco minutos una boda que dejaría reducida cualquier boda de familia real europea a una mera fiesta universitaria. Por eso, Luke y ella le explicaron que, en realidad, lo que querían era una ceremonia íntima con pocos invitados: Rory, ellos dos, la hermana de Luke y su marido T.J., Jess, April, Sookie y Jackson... Michel...

Pero, por lo visto, su madre había decidido ignorarla una vez más. ¡No podía creérselo! Casi histérica, se puso a dar vueltas por la cocina buscando su teléfono, ¿dónde narices se metían los teléfonos cuando eran necesarios?

- ¿Dónde está? ¿Dónde está el maldito teléfono?

- Lorelai, cielo, ¿qué ocurre? - preguntó Babette, sorprendida.

- Babette, ve a casa, anda...

Sookie habló con suavidad, acompañándose de un gesto que Lorelai apenas vio, pues logró divisar el teléfono medio escondido entre unas revistas y catálogos de ropa. Se abalanzó sobre él, mientras Sookie se encargaba de cerrar la puerta tras la salida de Babette. Después, avanzó hacia ella para sujetar su brazo.

- ¿No lo sabías? - preguntó su amiga.

- ¡Claro que sabía que me iba a casar, Sookie! - exclamó, fuera de sí. Entonces recordó que, en realidad, Sookie no era la culpable de nada, por lo que resopló, calmándose un poco.- Luke se me declaró el miércoles, dije que sí y decidí callármelo hasta contárselo a ellos. Esta vez quiero hacer las cosas bien, Sookie. Después de la no boda con Max, de la estupidez de boda con Christopher, quiero hacer las cosas bien. Porque es Luke, porque es él, porque va a durar y las cosas tienen que salir bien.

- Lo entiendo, cielo.

- Por eso quería que fueran los primeros en enterarse. Bueno, después de Rory, claro. De la proposición de Max se enteraron por error, de la de Christopher... Bueno, ya sabes lo que ocurrió, por lo que pensé que estaría bien que fueran los primeros, que se alegraran y no hubiera ningún drama por medio...- se golpeó con la palma de la mano en la frente.- ¡Qué tonta he sido! ¿Cómo no iba a haber dramas con Emily Gilmore de por medio?

- A lo mejor Emily quiere hacer las cosas bien - opinó Sookie con suavidad.- Siempre quiso organizar tu boda, así que puede que, simplemente, se haya emocionado. Habla con ella, Lorelai, no le grites porque ahora os lleváis mejor y, bueno, es...

- ¡Luke!

- No, Lorelai. Es tu madre, no Luke. ¿Estás bien?

- No, no, no, no - negó con la cabeza a toda velocidad, abriendo mucho los ojos.- ¡Luke! Luke no sabe nada y... ¡Oh, Dios! Si no le da a él un sincopé, alguien acabará muerto en el café.


Si os ha gustado, dadle a Review this chapter, que no cuesta nada.

Proximamente: Capítulo 2 - Como Jennifer Lopez. ¿Habrá matado Luke a alguien? ¿Le habrá dado un síncope? ¿Cómo sabía Emily el segundo nombre de Luke? ¿Cómo reaccionará Stars Hollow a la boda del año? ¿Y Rory? ¿Y Jess? En el próximo capítulo lo veremos =D