7. Valor

Sabía que su hijo sufría y le dolía tanto como a él, sin embargo no podía hacer gran cosa, solo rezar para que Draco superara esa pérdida. Lynx volaba a su lado y también dejaba algo de su corazón atrás; pero sabía que era mejor de este modo antes que quedar tan destrozado como su hermano. Para muchos -o casi todos- Lucius parecía muy severo, más no lo era, era un padre preocupado y asustado de ver lastimados a sus hijos.

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Sirius alimentaba a Antares; esperando que su pareja regresara con noticias. Lo vio a lo lejos y suspiró melancólico. Se sentía culpable al no poder convencer a Harry para que no presenciara la ejecución, si él siendo un adulto le había afectado, se imaginaba el trauma que le había causado a la mente joven del moreno. Lo que agradeció es que esos recuerdos junto con todo lo relacionado a Draco se borrarían de la cabeza del chico; con eso se aseguraba de dejarle un futuro tranquilo, claro que a él le dolería que su ahijado no lo recordara, pero era por su bien. Severus descendió y abrazó a su familia ganándose una sonrisa de la boca llena de Antares.

─Los amo.

─Y nosotros.

─Nunca te lo dije, pero estoy orgulloso de tu fuerza y tu valentía.

─Es el amor el que me impulso.

─Si…

La familia se abrazó esperando el alba y sus caricia de calor, esa ocasión disfrutarían de un descanso en su forma de piedra… lo necesitaban.

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Despertó de nuevo desorientado y a tientas buscó sus gafas, al sentirlas se las colocó, y miró alrededor de su cama ¿por que era su cama no? Y su habitación; se levantó de inmediato buscando ¿Qué buscaba? no sabía, pero le dolía no encontrarlo, bajó las escaleras y vio el destrozo en su propiedad. Si, lo recordaba, la tormenta había afectado a muchos de los pobladores e incluso habían perdido mucho ganado.

Caminó hasta su corral y contó sus perdidas, casi todas, pero lo que importaba es que sus trabajadores no estuviesen lastimados. Recordó a la familia Weasley y se dirigió a esa casa, era poca distancia hasta la propiedad. Subió la colina que lo llevaba a la casa y buscó con la mirada a sus habitantes. Charly miraba el cielo.

─Charly ¿Cómo les fue con la tormenta?

─… Bien, solo perdimos algunas gallinas, pero no es mucho.

─ ¿Y que hacías?

─No lo se… solo me dio por ver las nubes, no te preocupes es solo una tontería.

El moreno sonrió y juntos entraron a la casa donde la señora Weasley le preparaba el desayuno a su familia, Harry fue invitado y pasó casi toda la mañana en su compañía.

Por la tarde fue al pueblo; acompañado por Ron y compró algunas cosas que necesitaba, se sentía como todo un hacendado, sin embargo algo no cuadraba con lo que sucedía. La inmensa tristeza que sentía no podía entenderla. Tenía dinero, amigos y los recuerdos de sus padres; ¿que le faltaba?

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La noche en Paris era tan hermosa y sin embargo ya no la disfrutaba; veía desde su nicho las luces y el horizonte buscando una distracción a su dolor, sus mascotas se acercaron y se echaron a sus pies; Draco los acarició y ellos respondieron lamiendo sus manos. Lynx llegó hasta ese lugar y caminó hacia su hermano.

─Draco…

─ ¿Qué pasa Lynx?

─Yo… ¿estás bien?

─Si… no moriré por esto –se burlo Draco.

─Tonto.

─No, en serio estoy bien.

─No crees que hubiese aceptado y adaptado.

─No. Vi el miedo en su mirada, el dolor de segar una vida, ¡jamás le pediría que aceptara esta vida!

─Pero se aman.

─Eres joven; ya entenderás que el amor a veces no es suficiente.

─Supongo, es cierto no entiendo que no sea suficiente para enfrentarte a tus miedos y a ti mismo.

─Lynx, eres una buena gárgola, estoy seguro que si buscas entre los de nuestra raza encontraras a tu pareja y no tendrás que preguntarte lo que yo me pregunto.

─Si. ─El castaño claro; no dijo nada, pero sabía que no estaba muy alejado de sentirse como su hermano y eso que solo había convivido con su elegido un día. La joven gárgola caminó y se subió en la espalda de Draco─ llévame a dar un paseo.

─Bien, mimado.

Y es que el pequeño Lynx no era aun muy fuerte, por lo tanto sus alas se cansaban rápido; por eso es que nunca salía solo y si viajaba lo hacía con alguno de sus padres, su hermano o algún adulto. Por ese motivo Lucius lo cuidaba como su tesoro al igual que Remus. Draco por su parte a pesar de que lo hacía rabiar amaba a su hermanito y le consentía demasiado.

─ ¡Más alto! ¡Más alto Draco!

Esa noche dejó de lado su tristeza y voló con su hermano en su espalda disfrutando el viento en su cara.

La mañana los encontró sonriéndose mutuamente y desplegando sus alas. Los visitantes de Notredame estaban acostumbrados los cambios en las gárgolas de la catedral, así que no se sorprendieron de que ese guardián estuviese acompañado por alguien más aparte de sus mascotas.

Un día de sueño y las ideas de Lynx estaban bullendo y él dispuesto a llevarlas a cabo. Se escabulló esa noche hasta la celda de uno de los pocos monjes que sabían de la existencia de ellos y este lo recibió.

─Buenas noches hermano Gilbert.

─Buenas noches Lynx ¿Qué haces por aquí?

─ ¿Tú sabes de los mapas y las distancias?

─Si.

El joven ser se sentó y comenzó a preguntarle muchas cosas al hermano Gilbert que complaciente le contestaba todo. Una hora después Lynx salía con toda la información que necesitaba, era hora de valerse por si mismo y buscar su felicidad aunque le llevara años llegar hasta ese lugar.

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Sus lagrimas no se detenían y aún así sentía que lo necesitaba; llevaba casi una semana de ese modo y con ganas de tirarse desde el acantilado; pero no sabía por que y eso los exasperaba… quería gritar, pedir ayuda pero ¡¿de que?! No lo sabía y esto lo estaba matando ya no se levantaba de su cama y comía poco, sus amigos estaban preocupados y Harry deseaba decirles que le sucedía… pero lo ignoraba.

Charly curiosamente era el único que lo acompañaba y respetaba su dolor, sin atosigarlo con preguntas. Ambos se confortaban hablando de emociones que sentían, pero desconocían su procedencia.

─Siento que he perdido a alguien muy importante, pero no es posible ¿O si?

─Entiendo Harry, tal vez lo que necesitas es descanso, duerme un poco y te haré compañía.

─No quiero ser una molestia.

─No lo eres, me gusta el silencio de tu casa y la tranquilidad; en mi casa los gemelos me obligan a salir a divertirme y mamá me quiere dar cuanto remedio conoce.

─ ¿Tú también estás enfermo?

─No, solo no tengo mucha hambre y me siento algo… deprimido.

Los dos jóvenes se vieron y se comprendieron mutuamente.

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Y ahí estaba volando en dirección a donde salía el sol, llevando su mapa y los tiempo que haría, con sitios sagrados señalados para descansar, pues su vuelo era la mitad de lento que el de Draco o que el de casi todas las gárgolas, pero la sonrisa en sus boca no desaparecía pues sabía que ese chico de cabellos rojos lo esperaría, lo sintió en cuanto se conocieron… lo presentía en su corazón.

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Remus recorría la iglesia buscando a su niño; esa noche regresaron Severus y Sirius, pero el estaba muy ocupado en su búsqueda. No encontró a Lynx en su lugar, ni en donde solía jugar ¡¿Dónde estaba?! Su niño que era aun muy débil, su pequeño y el de Lucius… ¡Draco! Voló hasta las puertas que custodiaba este y lo vio observando el horizonte; una punzada de tristeza se instaló en el pecho del joven padre.

─Cariño…

─Pa… ¿Qué pasa?

─Perdón por molestarte, pero ¿no has visto a Lynx?

─No; esta noche no ha venido, ¿ya lo buscaste con los monjes?

─No, tienes razón.

─Te acompaño.

Visitaron todas las celdas y al llegar con el hermano Gilbert este les contó de la visita de Lynx y su preguntas. Remus quedó impactado y Draco negó, ese cabeza de piedra -literalmente- se había atrevido a salir solo y tan lejos… ¡no podía ser!

Remus corrió hasta la sala del consejo que se encontraba en una de las torres más altas, corrió hasta Lucius y le relató lo que sucedía. El consejo se puso de acuerdo y se decidió que dos de los más veloces buscarían a Lynx; para regresarlo sin daño alguno.

─ ¡Yo me ofrezco! –gritó Draco.

─ ¡Y yo! –aseguró Granger.

─Bien, Hermione y Draco irán. Partirán esta noche, él no debe llevar tanta ventaja.

─Draco hijo, regresen con bien –imploraba Remus.

─Si papá.

─Draco, tal vez tu hermano té este dando el ejemplo ─dijo Lucius.

─ ¡¿Padre?!

─Si… Tu hermano es muy sensible, seguramente sabe algo que nosotros no.

─Si.

Las gárgolas echaron a volar cuando la noche ya concluía; no llevaban mucho tiempo en el aire, cuando su forma de dragones fue necesaria.

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Estaba terminando de comer y el sueño le ganó; buscó una de las torres en esa ruinas de Monasterio y esperó los rayos del sol, durmió en su forma de piedra pues estaba muy cansado para seguir volando, sus sueños estuvieron plagados de gestos enfurruñados, cabello rojos y ojos curiosos… soñando con su pareja y eso lo hacía descansar más. Movieron su cabeza y él se escondió en sus alas para seguir durmiendo.

─Levántate dormilón que tu viaje durara años, si sigues perdiendo el tiempo.

─ ¡Si! –Se levantó y se topó con su hermano viéndolo con ternura y sonrió, luego su gesto se volvió adusto─ No me lleves de regreso no aún, por favor Draco déjame verlo una vez más.

─No te recuerda.

─Lo hará estoy seguro.

─…

─Por favor.

─Lo lograste mocoso, padre lo ha autorizado.

─ ¡¿De verdad?!

─Si, Hermione y yo iremos contigo.

─ ¡Si!

En la espalda de su hermano el viaje fue mas cómodo y vertiginoso, llegaron al pueblo bastante rápido y apenas aterrizaron. Linx salió corriendo en dirección de la cabaña Weasley. Draco y Hermione lo siguieron; mas este regresó corriendo y los adulto creyeron que lo habían descubierto o algo peor.

─Está en la casa de… un amigo ─Él menor salió corriendo en dirección contraría y sus acompañantes suspiraron derrotados; siguiendo la loca travesía de la pequeña gárgola. Granger se separó del grupo, pero antes le informó a Draco.

─Yo también busco al alguien, ¿puedes solo con Lynx?

─Entiendo, pero… ¡Es raro en Draco sapiens!

─No molestes y alcánzalo que ya te lleva mucha ventaja.

Mientras el rubio seguía a su hermano ella se encaminó hasta la cabaña, y en la puerta ya la esperaba Ron, él sospechaba que esa chica era el dragón que leía libros, pues la presencia de Lynx había rotó el encantamiento de memoria. La castaña caminó y Ron se apresuró a invitarla a entrar. Este susurró algo que la gárgola alcanzó a escuchar.

─Es preciosa.

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Draco reconocía el lugar, era la casa de Tom ahora de Harry y sin darse cuenta apresuró el paso. Lynx ya estaba abriendo la puerta de la casa sin pedir permiso. En la habitación de Harry, Charly conversaba con el moreno -que estaba muy desmejorado-; cuando escucharon la voz que daba las buenas noches. Charly dejó al Harry y bajó con pasos sigilosos. La figura de un joven que sonreía radiantemente lo esperaba en la entrada.

─ ¡Hey!… Charly…

─ ¿Quién eres tú?

─De verdad no sabes quien soy, piensa, siente.

─No… no lo se.

Lynx se acercó y parándose de puntas besó al joven pelirrojo, este sintió que por fin tenía lo que buscaba en las nubes. Claro que esos ojos no se olvidaban pues la figura humana apenas la conocía y ya le era amada.

─ ¡Lynx! ─gritó Draco asustando a los dos que se besaban─ Compórtate ni tu prometido es… aún.

─Oh Draco, eso solo es un mero trámite.

─ ¡Ni lo intentes jovencito! que si… tú… ¡Padre y papá me matarían!

─ No lo creo y no hare nada aún no ¿verdad Charly? ─El chico negó y abrazó con ternura al más bajo dirigiéndose al rubio.

─ ¿Tú eres? ¡Oh! Harry esta arriba te necesita. Ahora se que es a ti a quien necesita.

Draco subió con algo de temor y se paró en las escaleras.

─Vamos Draco, inténtalo ─lo animaba Lynx.

Terminó de subir los escalones y buscó la habitación; sintiendo la presencia de Harry. Empujó la puerta y entró. Caminó hasta la cama donde el moreno lo veía con curiosidad. Draco se asustó por las enflaquecidas facciones del moreno, estaban tristes decaídas y macilentas.

─ ¡Oh mi niño! ¡¿Que te ha pasado?! ¡¿Qué te he hecho?!

─ ¿Lo conozco?

Draco se acercó sentándose en la cama, tomó la mano delgada y pálida besándola.

─Si me conoces amor ─La gárgola se acercó a Harry y besó su boca.

Los recuerdos acudieron como una avalancha y se desabordaron en lágrimas de los ojos verdes.

─Perdón, perdón Draco, no me abandones por favor –rogaba el chico.

─Perdóneme tú a mí, por no entender que necesitabas tiempo.

─Lo acepto todo, pero no me dejes por favor.

─Nunca más mi amor.

─Draco… ─Harry lo atrajo y se recostó con el rubio sobre él. Draco se levantó jadeando y rosó su nariz con la de Harry.

─No estás bien de salud.

─Pero, yo quiero… ─decía Harry haciendo pucheros.

─Me vuelves loco.

La gárgola regresó a su forma original y tomó al moreno entre sus brazos para sostenerlo en sus piernas; le bajó el pantalón del pijama con una mano y con esa misma lo empezó a acariciarlo. Harry se retorcía sintiendo el tacto de esas… garras sobre su miembro erguido.

─Draco…

Este lo dejó sobre la cama y su boca englobó al miembro palpitante; la felación surtió efecto y Harry se corrió. Aún jadeando bajó la vista y ofreció sus brazos para que la gárgola se acunara en ellos. Draco sonrió pues el gesto de su pequeño era hermoso… ya que con más de dos metros de altura y con esa musculatura, apenas si podría abarcar su cabeza.

─Ven amor quiero sentirte… dentro.

El primogénito Malfoy negó y se recostó –o intentó– en la cama junto a Harry.

─No cariño es peligroso y te lastimaría.

─ ¿No te gusto?

─Más de lo que imaginas.

─¿Entonces?

Harry con algo de trabajo se subió sobre ese cuerpo macizo y lo comenzó a lamer. Draco se excitó y tomó de nuevo a Harry depositándolo sobre la cama; lo desnudó y le volteó dejando su trasero levantado, lamio su agujerito sacando gemidos de placer de su chico y así estuvo hasta que Harry se corrió de nuevo; relajado como estaba el moreno dejó que Draco se posicionara en su entrada… lo recibió con gusto; si, lo estaba desgarrando el tamaño de su gárgola, pero era mejor sentirlo y disfrutarlo. Draco no se movió pues temía que rompería a su moreno; así que se quedó quieto besando la espalda de su pareja y disfrutando de su olor y calor. Harry movió un poco las caderas buscando más fricción dentro de él; en ese lugar que se sentía tan bien. Las embestidas se limitaban a los movimientos de Harry y Draco no resistió la estreches de su moreno por mucho tiempo. Llegaron al clímax y terminaron sobre la cama inhalando aire. Harry se subió de nuevo sobre su gárgola y se acomodó para dormir.

─Si te vas… tendrás que llevarme contigo.

─Tenlo por seguro… a los dos los llevare.

─ ¿Que?

─Él o ella –dijo Draco tocando el vientre de Harry… este coloco su pequeña mano sobre la de su gárgola y así se quedó dormido.

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Lynx por su parte cumplió su palabra -y con mucho esfuerzo- ya que quería que sus padres recibieran bien a su prometido y no con su ejecución preparada por abusar de su hijo, así que se conformó con dormir con Charly y este fue testigo del milagro… viendo como una hermosa estatua de mármol blanco reposaba sobre la cama, que si respirara sería una obra divina. Más su Lynx debía descansar y él velaría sus sueños, estaba quedándose dormido cuando los gritos de Ron se escucharon en la planta baja.

─ ¡Charly! ¡Charly! –Este bajó apresurado por las escaleras.

─Baja la voz que despartas a Harry ¿Qué te pasa?

─ El dragón es una ella y creo que es… Mi…

─Novia –terminó el mayor.

─ ¡¿Cómo sabes?!

─Lo imaginé.

─Entonces ¡¿Que hago se ha convertido en dragón y mamá está tratando de alimentarla con fruta?!

─ ¡Oh hermanito! busca... carne.

─Lo se, pero…

─Ron hazlo, pues por lo que veo ella ha llegado para ser tú… esposa.

─Si… ─Se sonrojo el pelirrojo─ ¡Y Fred y George están furiosos y celosos! –Se carcajeo Ron.

El pueblo entero despertó sus recuerdos y se acostumbraron a ver a los dragones paseándose por las calles o en los campos; ¿que si eran un gran gasto? Si, pero valía la pena; tres de los habitantes de ese pequeño poblado habían sido elegidos por estas criaturas míticas, entonces ese pueblo era especial.

Draco por su parte prefirió esperar a que su moreno se recuperara y así poder hacer el viaje, no quería arriesgar a su familia, y que decir de Lynx que se divertía con su pareja y al parecer ese clima era benéfico para su desarrollo, se veía mas grande… "Esperen ¡Oh… ¡Maldita sea ese niño ya había dormido con el pelirrojo!" Se dijo el rubio y estaba a punto de comerse a Charly, pero Harry y Lynx lo detuvieron.

Dos noches después Draco aterrizaba con Harry y Lynx en brazos, este corrió a abrazar a sus padres jalando a su prometido y presentándolo. Lucius se resignó y es que no podía negar que esos humanos de colores eran de buen corazón. Sirius dejó a Antares en brazos de Severus y corrió a abrazar a su ahijado.

─Lo lograste.

─ ¡Eh Black que lastimaras a Harry o a mi hijo! ─dijo Draco orgulloso. Remus se quedó impactado antes de felicitar a su hijo y darle la bienvenida la familia a Harry, este asintió avergonzado y cuando Lucius se acercó, inclinó la cabeza en señal de respeto.

El líder del consejo llamó a los demás integrantes y se pararon en circulo alrededor de Harry, más este no se amilanó y se paró muy recto alzando la barbilla; escuchando las ordenes de Lucius.

─Es hora… muéstranos tu forma para proteger a tus crías. –ordeno Lucius y Harry se empezó a transformar en un Dragón tan grande como Linx y de un color ébano con hermoso ojos verdes esmeralda. Sus alas se desplegaron y se notaba que eran de un negro brillante y tornasolado. Era un hermoso Dragón. Lucius continuó─ Ahora tu forma para compartir la eternidad con tu pareja –El dragón encogió y cambió un una gárgola de color gris con caballo y alas negras, medía aproximadamente dos metros y de músculos fuertes. Las voces confirmando su nueva vida se escucho por todo el recinto.

─ ¡Y este es tu destino de juez mítico!

─Gracias… lo acepto orgulloso.

Concluyó Harry y esa fue la señal para las felicitaciones, pero ahora seguía el turno de Charly. Remus lo aferró de la mano y lo llevó hasta el círculo del consejo.

─Presento al candidato de mi hijo menor, aquí se decidirá si es digno.

Lynx estaba nervioso y su cola lo mostraba moviéndose sin parar de un lado a otro. Sus alas intentaba desplegarse, pero Draco se acercó y posó una mano sobre el hombro.

─Lo lograra.

─ ¿Y si no puede transformarse en Dragón?

─Si su amor por ti es poderoso, lo hará no lo dudes.

Blaise la gárgola de color oscuro inició el discurso.

─ ¡Muestra tu forma para proteger a tus crías y pareja!

Los ojos nerviosos de Charly buscaron a los de Lynx y este le sonrió con dulzura, El pelirrojo exhaló y se concentró pensando y preguntándose que haría si algo amenazaba su pequeña gárgola; la furia, el enojo y determinación fue cobrando fuerza en su interior y su cuerpo creció hasta alcanzar la altura de un dragón adulto; sus escamas brillaban como llamas sobre su cuerpo, abrió los ojos y eran tan azules como una turquesa, estos coronaban la llamarada que era su imponente figura.

─¡Los linajes de fuego y obsidiana en una sola noche!

Gritaron en el consejo, los murmullos se escucharon y Lucius los tuvo que detener con un gesto. Harry se acercó a Draco y preguntó.

-¿De que hablan?

Lucius habló con voz fuerte y clara.

─En el principio, de nuestro ancestro nacieron nuestros abuelos, mi sangre es la del rey original hecho de rayos de luna, los Snape son de Sombras de la noche, los Granger son de la madre tierra, los Zabini son de los bosques de ahí su verde oscuro, los Lupin son de las entrañas de la tierra y por eso su color es como el oro y plata combinadas… ─El rubio fue enlistando las diferentes familias hasta que llegó hasta los últimos─ Y mi abuelo me contó que hubo dos familias más, que se perdieron al dejar su naturaleza de gárgolas para convivir con lo humanos y dejando que su estipe se perdiera. Pero hoy esos compañeros y hermanos han regresado… La familia del Fuego inmortal ─Señaló a Charly que lo veía desde su altura dragonil─ Y la familia del Sueño eterno (obsidiana)* ─Mostró a Harry que no sabía que pensar.─ Ambas ramas hacen que el circulo de la justicia este completo, con ustedes el poder de ver mucho más claramente las almas humanas será nuestro.

Y con eso muchas cosas tuvieron su explicación, por eso Severus se había sentido atraído hacia el pueblo y por esos las parejas se habían llamando unos a otros como un imán.

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Draco abrazaba a su pareja; mientras admiraban el acantilado.

-¿Eres feliz aquí Draco? ¿No extrañas Paris?

-No… mi hermano y su esposo han tomado mi lugar y sé que lo harán bien… además aquí crecerán nuestro niños con libertad y se harán jueces de este lugar.

-Si.

Unas risas se escucharon y dos pequeñas gárgolas corrían hasta ellos junto con sus mascotas -quienes eran sus guardianes.

-¡Papás!

Gritaron los mellizos, uno rubio: Scorpius y otro pelinegro: James. El amor y tesoro de sus padres, los primeros niños que nacían siendo gárgolas totalmente formadas. Orgullo del líder del consejo y de sus parientes. El mayor ejemplo del amor eterno entre sus padres…

¿Quién lo sabe? Tal vez esperan… juzgarte a ti.

*Con lo mexicas un cuchillo de obsidiana –que por cierto es negra y brillante─ era el que se utilizaba para realizar el sacrificio de los corazones, por eso "Sueño eterno".

Agradeciendo a: xonyaa11, gatitalunar, svilesan, yilam, Murtilla, susigabi, Meru-Nyan, Allexa, NUMENEESSE y a todos los lectores anónimos.