PHASE 02: ES NUESTRA DECISION

Zarzamora estaba pensativa.

Cereza miraba el catálogo de la marioneta que en Japanesse se encargaba de eventos y ceremonias en la que se veían lugares y decoración de la recepción del lugar en mesas, sillas, bufete, y todo ese tipo de cosas, y mi hija de cabello violeta parecía la mujer que se iba a casar, porque estaba emocionada y muy alegre con todo lo que veía, mientras Lima veía el catálogo de vestidos elegantes que un famoso diseñador de modas de Gartland había enviado, para concederle el honor a él de la toma de medidas y la confección del primer vestido de novia de toda Terra 2.

Y Zarzamora… esta absorta en un pensamiento que desconocía. ¿Sería que estaba algo inquieta con la idea de dejarnos para construir su felicidad y formar una familia?

Sus dos hermanas la llamaron para que viera aquellos libros de gran volumen con el fin de dibujarle aquella sonrisa que la caracterizaba, y mientras veía a mi hija emocionarse por los preparativos de aquella boda, recordé el viaje que tuvo Lorelei a New Texas muy a pesar de mi insistencia de que no viajara en el estado en el que se encontraba.

No es que se encontrara enferma ni mucho menos, pero una vida dentro de ella se estaba desarrollando y como es de esperarse para mí –que desconozco el metabolismo femenino en proceso de gestación- no me parecía que ella viajara a ese continente tan lejano faltando ocho semanas para el proceso de parto.

Y me preocupaba porque la criatura en su vientre, era mi primogénita. ¡Si! ¡Así como lo oyen! Esa bebe que Lorelei llevaba en sus entrañas es mi hija: biológicamente sería padre de una hermosa niña, y por cosas de la genética y el destino de esta civilización, ese bebe sería el primer ser humano nacido bajo el proceso normal de embarazo y alumbramiento en Terra 2, alejado de los procesos de fertilización in vitro y la clonación, y coincidencialmente era mujer.

Y respetando la creencia religiosa de Lorelei, mi pequeña se llamará Eva… el nombre que Caín –el primer hombre creado por Dios- le dio a la primera mujer. Y nosotros le daremos ese nombre también, a la primera mujer nacida en Terra 2.

¿Cómo sucedieron las cosas? Lorelei y yo nos acercamos tanto durante el proceso de crianza de las tres chicas, que algo entre los dos nos hizo querernos más de lo que una amistad permite, pero debíamos mantener aquel amor en la absoluta reserva para evitar malinterpretaciones políticas entre las naciones, al ser ella ahora la representante del fallecido Ieyasu Tokugawa como Presidenta de Japanesse. Cuando se supo la noticia de que estaba en embarazo, la comunidad internacional aceptó su condición desde la perspectiva científica con miras al avance de la sociedad, sin cuestionar las causas de aquella decisión en su vida, aspecto positivo para la nación… y especialmente para mí, ya que me quitaba un peso de encima aunque la gente no lo supiera.

Las chicas saben de la existencia de Eva y aunque estaban en esos momentos pendientes de la boda –ya que la familia de la novia es la que corre por los gastos de la fiesta, aunque Ayashi nos ha colaborado- no paran de pensar en su hermanita menor y como será físicamente.

-Ojalá nazca con los ojos de color verde como Lorelei- mencionó Cereza una vez con sus manos sobre sus mejillas y con un leve rubor.

-¿Estás insinuando que el color de ojos de papá no es lindo?- le malinterpretó Zarzamora y la aludida negó instantáneamente con el ceño fruncido.

-¡No es eso! Es solo que los ojos de Lorelei siempre me han parecido lindos y sería bonito que la bebe también los tuviera.

-Pero eso depende del genotipo dominante- intervino Lima recordando las lecciones de genética –Y por lo general, ese tipo de características como el color de ojos tiende a ojos oscuros, pero como los dos tienen ojos claros hay que determinar desde los padres el color de ojos basándonos en las leyes de Mendel.

Estaba sorprendido. Lima ha aprendido bastante. Y me sentía orgulloso de ella.

Esa conversación a la final solo genero más confusión y miles suposiciones, pero de lo que si estaba seguro era que mis hijas estaban felices con la futura llegada de un nuevo miembro en la familia.

Por otro lado, los novios determinaron la fecha de boda para dentro de dos meses, una semana antes de la posible fecha de parto de Lorelei para que ella estuviera presente.

Y se llegó aquel día… el día de la unión Shirase/Namiya.

Zarzamora lucía más bella que nunca en aquel vestido blanco escotado con un maquillaje sencillo y sobre su cabello, que esta vez estaba recogido prolijamente en un moño elaborado y no en la cola de caballo que siempre lucía, caía la tela traslucida del velo.

Como era de esperarse, sus hermanas eran las damas de honor de la ceremonia y a la vez las anfitrionas de aquel evento. Su cuñado quedó sorprendido de la forma como había quedado todo, que las halagó regalándoles un pendiente de finísimo valor como muestra de su agradecimiento por el gran apoyo en toda esta celebración.

Y la ceremonia corrió sin contratiempos… o eso era lo que nosotros pensábamos hasta que Lorelei se desmayó en plena ceremonia, no sin antes avisarme que estaba sintiendo un dolor muy agudo bajo su vientre. ¿Sería posible? ¿Eran contracciones lo que estaba sintiendo?

La levanté en brazos y le dije a los asistentes que continuaran la ceremonia sin nosotros, ya que posiblemente se había adelantado el parto de la bebe. Las chicas quedaron preocupadas y tuve que tranquilizarlas diciendo que todo estaría bien, y que disfrutaran de la velada de recepción, ya que esa noche sería de doble celebración para todos.

Y efectivamente así sucedió. Lorelei tuvo una hermosa niña de 3,8 kilogramos y 55 centímetros de altura, y aunque el parto fue algo complicado porque el cordón umbilical estaba enrollado sobre el cuello de la bebe, no hubo inconvenientes para su salud y para el bienestar de la madre de mi pequeña. Le avisé a las chicas vía celular lo sana que había nacido su hermanita y a Cereza se le ocurrió la idea de aprovechar que estaba hablando por celular para hacer el brindis inicial por el matrimonio de Zarzamora. Y aunque era algo inusual hacerlo de esa manera, felicite a mi hija y a mi yerno, deseándoles lo mejor en su vida de casados.

Me despedí de ellas diciendo que llegaría más tarde, mientras Baikou y Tamasaburou estaban al pendiente de la salud de la presidenta de Japanesse, recomendándome que regresara al matrimonio de mi hija a manera de relevo por esa noche.

-Nosotras la cuidaremos. Usted vaya a acompañar a Zarzamora en este día tan especial para ella- me dijo una de las marionetas en su kimono característico.

Mirando a Lorelei a través de la ventanilla, ella me sonrió como dándome a entender que no me preocupara y que regresara a la fiesta para acompañar a Zarzamora, puesto que esta noche y mañana por la mañana sería la última vez que la vería por un largo tiempo, ya que se radicarían en la capital de Romana, sede del circo de Ayashi.

-La dejo en buenas manos.

Y me despedí de las marionetas para intentar llegar, por lo menos, al baile con la novia.

A pesar del buen ánimo, Cereza la sentí algo triste, ya que Railgun –su mejor amigo- no había podido asistir al matrimonio por motivos laborales, y así se lo informó telefónicamente, excusándose por ello. Al llegar al evento, un hombre me interrumpió en la puerta y me pidió que le entregara un gajo de frutas rojas a mi hija de cabello violeta, con el fin de sorprenderla y al reconocer de quién se trataba, sonreí dichoso y accedí a su petición adentrándome a aquel recinto.

Ingresando al gran salón, ubiqué a Cereza y posé una mano sobre su hombro y ella me miró sorprendida.

-¡Papá!- exclamó asombrada –Pensé que no vendrías.

-Las marionetas del palacio me relevaron por esta noche- le expliqué –Por cierto hija, un chico en la puerta me pidió que te entregara esto- le dije y puse el ramito de las frutas del nombre de mi hija sobre su palma.

Y como era de esperarse, la chica sollozó reconociendo aquel gesto y salió del lugar para encontrarse con quien le había mentido por no poder asistir, cuando realmente pudo llegar aunque un poco tarde.

Mis hijas estaban creciendo… y no podía evitar la idea de que otros hombres, al igual que yo, tenían el derecho de ser felices con su presencia como lo había experimentado yo durante estos largos años, mientras su amor fuese correspondido.

Lima se dio cuenta de mi presencia y me abrazó por la espalda.

-¡Papá! ¡Qué bueno que hayas regresado!- exclamó alegremente y voltee a verla -¿Lorelei y Eva se encuentran bien?

-Si hija, están bien.

-¿A dónde se fue Cereza?

-A conversar con un amigo que a fin de cuentas pudo venir.

-Que bueno por ella- murmuró Lima y se aferró a mí con aquella fuerza de marioneta que "desconocía" –Yo estaré siempre contigo, papá… porque nunca me separaré de ti- me dijo en un tono afable, dándome ánimos porque sus hermanas habían encontrado su felicidad en otros caminos –Cereza y Zarzamora nunca dejaran de quererte, pero yo te querré mucho más.

-Gracias, hija.

Y besé su frente, cuando observamos en la distancia a Zarzamora que se incorporaba en el juego de la liga para rifarla entre los asistentes solteros.

No le podía pedir más nada a la vida: me dio la oportunidad de disfrutar de su cariño y de su amor, pero como bien es sabido, los hijos son prestados y cada uno de ellos hará su vida y construirá su felicidad. Pero una hija se me iba, y otra llegaba a mi vida, y en esta ocasión, eran mis genes los que corrían a través de su pequeño ser y era su mirada la que inundaría mi razón de ser y mi sentido de vivir.

Y sí… ¡sacó mis ojos color miel!

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(16/04/2012): Notas de autora: Final de esta corta historia de Saber Marionette. Cada una de estas chicas tiene su manera de amar y cada una construirá su felicidad. ¿Lorelei embarazada de Otaru? Fue una idea que se me ocurrió a raíz de que ella le tiene mucho aprecio y pues es cierto sentido puede pasar: ella será –aunque no se vea en ningún episodio- la que ayude a la crianza de las chicas y la cercanía es posible que los una en un sentimiento más profundo. Me encantó que la bebe lleve el nombre de la primera mujer creada por Dios; tenía pensado colocarle el nombre de una fruta, pero desistí de la idea al recordar el nombre de Eva. ¿Queda mejor, no?

Mil gracias nuevamente por seguir esta nueva historia. =)