Título: Breathe Me

Categoría: M

Protagonistas: Bella/Edward

Disclameirs: Los personajes de esta historia le pertenecen a la Sra. Stephenie Meyer. La historia es de mi autoría. Y se encuentra registrada, por lo tanto esta prohibida su copia sin mi autorización.

Summary: ¿Podría surgir el amor en un matrimonio de conveniencia?

Capítulo XIV

Siempre tan mojada—continuo diciendo para acariciar casi con arte mi clítoris. —Esta noche no quedara un solo rincón de tu cuerpo sin que sea marcado como mío.

Saco su dedo de mi sexo y abandono mi clítoris; lo que hizo que soltase un gemido de protesta.

—Tranquila cariño—acaricio mi brazo—Túmbate sobre la cama—ordeno.

No dude en hacerlo. Los bellos de mis brazos se erizaron por la ráfaga de viento que se coló por la ventana.

¿Por qué no sabia más sobre sexo?

¡Dios! Porque mi marido tenía que ser tan seductor. Me encantaba no lo niego, pero momentos como este deseo no ser tan simple.

Di un respingo cuando sentí sus labios acariciando la cara interna del interior de mis muslos.

Santa mierda. El iba a…Lo había leído en infinidades de libros, incluso lo escribí en varias escenas de mi próximo escrito erótico; pero ninguna de aquellas palabras le hacia justicia.

Su respiración enviaba choques de placer a mi centro.

—Huele divino cariño—gimió y su lengua hizo contacto con mi piel. Chupo, lamió y succiono. Utilizo sus dientes para tirar de mi dilatado clítoris y entonces solo entonces ahogue en un grito su nombre dejándome arrastra por las olas feroces de placer que sumergían mi cuerpo.

—Saber mejor de lo que imagine. De hoy en adelante tus jugos son mi sabor favorito—dijo mientras rozaba sus labios sobre mi vientre. Jugo un rato con mi ombligo, para después mordisquear mis caderas.

¿Cómo era posible soportar tanto placer? Aún mi cuerpo se balanceaba a causa del orgasmo arrollador que me provoco con su boca.

—Eso ha sido maravilloso—exprese en un susurro extendiendo mis manos para tocar su cabello.

No dijo nada y se dedico a pasar sus dedos por mis pezones, soplando sobre ellos.

—Edward—gruñí halando mechones de su cabello.

—¿Qué sucede amor? —inquirió juguetón haciéndose el desentendido.

—Yo…yo te necesito.

—Aquí me tienes cariño—deslizo su lengua por mi pezón, para luego succionarlo con gran empeño.

—Aaah…oh cielo santo—gemí.

Su lengua trazo círculos sobre mi piel. Mordía, lamía y chupaba cada rincón.

Había ya perdido la cuenta de las veces que estuve a punto de tener un orgasmo y él con una sonrisa malévola paraba, pidiendo "paciencia" de mi parte.

Si como no, si no es a él a quien lo dejan a las puertas de conocer nuevamente el cielo.

—No aguanto más.

—Yo tampoco cariño—susurro ronco pasando su erección de arriba hacia abajo sobre mi resbaladizo centro.

—Te quiero dentro de mí ya—demande cansada de los juegos preliminares.

Su polla se adentro de una estocada. Nunca había sentido algo tan duro, abrí mis piernas todo lo que fui capaz. Quería sentirlo todo, hasta el fondo.

—Dame duro, follame duro Edward—le suplique.

Mis palabras lo tomaron por sorpresa, y con un gemido ronco se hundió más en mí si eso era posible para dar inicio a unas embestidas duras que ocasionaron que cada segundo ascendiera mas hasta un nivel de excitación insospechado que termino en un orgasmo sublime.

—Bella…Carajo—grito Edward vaciándose en mi interior, su orgasmo me tomo por sorpresa porque al sentirlo desencadeno en mi otro clímax que me llevo al desmayo del placer.

Los rayos de sol impregnaron mi rostro causando que despertara.

—Pensé que no ibas a despertar hasta más tarde pequeña dormilona.

—Edward…—gimotee besando su cuello. —Buenos días.

—Buenos días cariño. —Respondió posando sus labios sobre los míos—Gracias por una noche tan maravillosa.

Me ruborice como era de esperarse recordando lo desinhibida y dispuesta que había estado.

—Adoro tu rubor. —acaricio mis mejillas. — He planeado pasar el día con los chicos y cabalgar un poco. ¿Qué opinas?

—Opino que…me parece una genial idea.

Luego de asearnos desayunamos con los niños. Un animado Brady relataba lo excelente que pareció la fiesta y todo lo que comió.

—Ayer nacieron tres potrillos quieres ir a verlos—me pregunto Edward apoyando su mano sobre la mía.

Se sentía tan bien.

—Claro.

—Vamos—beso el tope de la cabecita de Claire y le tomo entre sus brazos.

De camino a las caballerizas nos encontramos con varios trabajadores, que nos dieron la enhorabuena por el aniversario y de paso halagaron lo perfecta que quedo la fiesta.

—Son preciosos—exclame acariciando el lomo de los tres potrillos pura sangre. — ¿Ya tienen nombre?

—Aún no, pero te sedo el honor de bautizarlos. —dijo un Edward risueño haciéndole monerías a la bebé.

Varios rancheros me miraron expectantes. Se tenía por costumbre que cada caballo tuviese su nombre, aún si se sabía que en algunos años se venderían.

—Yo los bautizo como "Melchor", "Gaspar" y "Baltasar"—toque la cabeza de cada uno indicando cual era cada quien.

Unos aplausos y carcajadas resonaron por la caballeriza. Y me incline dando las gracias teatralmente frente a mi público.

—Han estado muy buenos los nombres de los caballos—comento Brady sonriendo.

—Me alegra que te hayan gustado.

Cabalgamos hasta media tarde. Recorrimos los paisajes de la cascada y Brady quedo fascinado con el entorno, la pequeña Claire hacia de las delicias de todos y solo quería estar entre los brazos de su padre ganándose los celos de su hermano y por supuesto los míos que intentábamos tomarla en brazos y se negaba en redondo. De nada sirvieron nuestros pucheros, ella solo quería estar con Edward, ya había sucumbido a su hechizo.

—Bella—musito Edward—No quiero dañar con este comentario, el día tan especial que llevamos pero es cierto que no vas a firmar los documentos para la construcción del complejo turístico.

Rodee los ojos y gruñí. No tenia ganas de hablar sobre ese tema.

—Aún no lo sé Edward—desvíe la mirada de sus orbes esmeraldas.

Poso su mano libre sobre mi mejilla. —Creo que cuando leas de que se trata el proyecto te encantara y no te opondrás. Además puedes participar todo lo que quieras en él.

¿En serio? — le pregunté asombrada.

—No se porque te sorprendes cariño. Puedes estar al mando si es lo que deseas. Beso la punta de mi nariz.

—Lo pensare—dije soltando una risita.

Prepárate Tanya Denali que no pienso dejarte el camino libre por ningún motivo.

—Brady—grito mi marido—Sube a tu caballo se hace tarde.

—Ya va—protesto el joven tomando las riendas de su caballo y colocando unas ramas en la bolsa que cargaba consigo.

Trepe a mi yegua, acariciando su cabeza. Y nos dirigimos de regreso a la casa. El camino se nos hizo corto entre los gorjeos de Claire y las clases de botánica que nos dictaba Brady.

Con gran agilidad Edward se bajo del caballo y paso a la bebé a los brazos de su hermano para venir a ayudarme, pero me le adelante y cuando iba a colocar mis pies sobre la tierra sentí como desaparecía el suelo bajo de mí y caía en un agujero negro. Solo alcancé a escuchar el grito de Edward…

—Bella…

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N/A: Bueno tengo tanta pero tanta vergüenza con ustedes chicas. Creo que me faltarían hojas de Word para todas las excusas que tengo para el tiempo que llevaba desaparecida, pero la principal fue mi estado de salud. En el 2012 no estuve bien de salud como muchas supieron y esto me hizo retrasarme y dejar la historia que tanto me gusta escribir. Ya gracias a Dios estoy recuperada del todo y digo "presente" no dejo mis historias inconclusas y votadas. Hay Breathe Me para rato…

Espero les guste este capítulo que escribí con mucho amor para todas ustedes, que siempre han estado fiel a esta historia.

Besos a todas aquellas que me enviaron mensajes dándome buena vibra y esperando pacientes el nuevo capítulo.

Gracias por todos los comentarios hermosos echándoles porras a la historia, las alertas y favoritos. Me hace muy feliz que les guste tanto la historia.

Nos vemos en la próxima actualización, en unos ocho días.

No me queda más que decir que Gracias por el increíble apoyo y mil disculpas por la demora.

Besitos.

Luna