Ahora si, por fin he creado esta idea que me asecha desde el año pasado. Mi primer ItaKarin y el primero en español que hay en fanfiction – a lo que veo- así que por eso estoy queriendo saltar de felicidad porque al fin puedo plasmar esa pareja que me llama la atención. Por fin aumente el repertorio de parejas con Karin, dale si Sakura e Ino se pueden meter con el Uchiha mayor, porque no Karin?

Pareja: ItaKarin, y menciones del SasuKarin.

Declaimer: Todos los personajes mencionados son de Masashi Kishimoto, cuya persona admiro y detesto.


Dulces

Se sentía morir, maldición estaba más de una hora viendo a la nada tras su pelea imprevista con Sasuke. La pelea entre ambos había empezado, con una negación de Sasuke hacia lo que era un regalo de Karin por el día de San Valentín. Eran chocolates, hechos a mano, que el principito con cara de piedra no había aceptado por su repelencia hacia estas.

Karin no estaba informada acerca de esa aberración, a ello se debe que le regalo inocentemente aquella caja repleta de estos, siendo rechazados sin un poco de pena o consuelo por el Uchiha. Mierda solo no le gustaban, no era alérgico a la glucosa, no había razones para decirle con descaro "tíralos" como si esos benditos chocolates no hubieran sido parte de un proyecto que duro toda la noche, para que sean admisibles visualmente y comibles – no había que olvidar que Karin es pésima en todo arte culinario -. Y la reacción ante lo del Uchiha fue… pues para que contar, hubo gritos, amenazas, y en si todo el bullicio termino con un Sasuke que se fue fresco y campante, y ella desmoronada en una banca frente a donde se tomaban las movilidades que le llevaban a su casa.

Después de que se fuera, no supo qué hacer. En realidad sus energías estaban concentradas en insultarlo – aunque no estaba - había golpeado varias cosas para que la rabia se perdiera – cosa que no tuvo resultado – y sus blanquecinas manos destrozaban al pobre cacao que ella había preparado. Ella no lo sabía, nunca estuvo consiente del desagrado de Sasuke por lo dulce, pero le pareció que al menos él debería de decir un "gracias" y después negarse, o en esta ocasión una vil mentira de "lo comeré después" no sonaba ni un poco mal. Otra cosa que le molesto fue el hecho de que se haya ido, sin buscar una solución, sin intentar escarbar en algo más que la rabia surgida, sin un perdón y una espera a que la otra parte hiciera lo mismo. Solo se había marchado, y con eso daba por hecho el fin de su relación.

Y no pudo evitarlo, lloró, lloró mientras lo insultaba, y aplastaba los chocolates en sus manos. Se secaba las lágrimas y lo volvía a insultar, pero no se movía del lugar en donde sus piernas apenas habían podido llegar. Tenía la esperanza de que él volviese, y le propusiera olvidar el problema, pero eso no sucedía, y eso era lo que le estaba molestando tanto.

Un mal nacido, eso era lo que era. Se arrepintió de haber salido de él, y no haberle dejado en manos de las otras tantas chicas que le deseaban. Las esperanzas de algo bien entra ambos se esfumaban, y a ello se debía que se recriminaba y lo recriminaba. ¿Por qué rayos se tuvo que fijar en una maldita piedra?

Pero ahí estaba sentada en una banca, en ese lugar de verde follaje, con el viento que mecía sus cabellos y miles de personas pasando alrededor suyo con sonrisas, y palabras acarameladas – no hay que olvidar que es San Valentín- . A ello se debe que le dio aún más ganas de romperle la cara al niño bonito de Uchiha. Porque ese día estaba con un sol resplandeciente, con las calles preciosamente adornadas, y un aire sumamente placentero la rodeaba. Todo arruinado por su príncipe cubito de hielo, vaya ironía, habría que hacer pagar al muy idiota.

Entonces escucho unos pasos que se dirigían hacia donde ella. Estos eran pausados, pero seguros, ante ello volteó la mirada con la esperanza de que fuera él. Claro que también temía que no fuese, porque ya se llevo varias decepciones en el transcurso del día. Pero ahí frente a ella, lo encontró alto y de mirada negruzca, con cabellos azabaches. A ello con furia pronuncio.

- Sasuke.

-o-

Amaba estos días, los adoraba para ser franco. San Valentín, día hermoso para cualquier ser que le agradasen los dulces, ya que en esta época del año te regalaban uno de esos tantos manjares, y no tenías que hacer las idioteces que se acostumbran en Hallowen – además de que él ya estaba demasiado viejo para hacerlo – por eso este día le era de los más apremiantes.

El chocolate le agradaba, era un dulce de un muy buen agrado para él, era su segundo caramelo preferido – primero va el dango -. Hasta en esos días daba las gracias a sus padres, por haberlo hecho un tanto deseable para aquellas del sexo femenino, ya que por ello mismo sus manos andaban repletas de bolsas con caramelos, su día era lo mejor, y no tenía que pagar por nada de lo consumido.

Ahora llevaba un monto considerablemente grande, lo suficiente para negarse a recibir más de los ya obtenidos. Y con todos sus dulces tesoros, emprendió su caminata rumbo a su casa.

Solía gustarle ir a pie a donde residía, conjunto sus padres y hermano. El sentir el aire pasar por su rostro, a la vez que por sus cabellos, le hacía sentir una sensación de pasividad alucinante. Y entre los pasos dados, vio a esa chiquilla que resaltaba por rara y extravagante.

No era precisamente su apariencia lo que le llamaba la atención, es más en su vida había encontrado engendros realmente memorables. Pero esa chica flacucha, que lloraba entre insultos, destacaba por su vocabulario vulgar, y el mar de lágrimas que surcaba por sus mejillas.

Le pareció rara, a decir verdad. Normalmente alguien que llora lo hace en silencio, y no machacando chocolates, e insultando a un pobre desgraciado, que al parecer estaba en graves problemas. Y si bien alguien insulta, hace ese acto solamente y no anda llorando. Otra cosa a destacar es que cuando hablaba la voz no era llorosa, parecía de verdad estar muy alterada, y no solo ser parte de la congoja. Le pareció rara, llamativa, y en cierto grado le dio pena aquella chica de cabellos rojos extravagantes.

Pero en realidad a él no le importaba el hecho de que fuese rara, ni nada por el estilo, como ya se dijo había encontrado gente más rara, y también a aquellos de sentimientos dispersos que sinceramente le daba a entender que eran bipolares. A ello se debe que paso recto de tal chica, pero al pasar junto a esta, ella levanto esa cabellera cual flamas de fuego, y lo ojos rubís le miraron "¿molestos?". Hubo un murmullo, que ciertamente él no entendió, y que decidió pasarlo por alto, pero esta vez como un grito antes que se voltee, un "¡oye, ¿te irás de nuevo, idiota?" logro hacer que su atención se vuelque en esa chica de gruesas gafas.

- ¿Qué quieres? – soltó con desprecio el Uchiha.

-o-

La voz le sonó diferente, al poco tiempo también se dio cuenta que dicho individuo tenía el cabello largo y… ¿acaso era más alto? Oh que idiota se había visto, queriendo buscar pelea con un desconocido. Las lágrimas habían hecho que su visión empeore, y al parecer la jaqueca dada tras tanto llorar, le disminuyo su capacidad cerebral en demasía. ¿Ahora que debía hacer? Seguir con el teatro seria una opción demasiado tonta, pero una sensación igual se le entraba si pensaba en simplemente disculparse por su error.

- Perdón, te pareces mucho…a… - y las palabras se quedaron truncadas en su garganta, no pensó jamás que haría tal acto vergonzoso, pero he ahí teniendo que disculparse, tras gritar de la nada aun total desconocido, que no le había hecho nada.

- ¿Tu novio? - logro terminar la frase el susodicho

- Si – respondió para después botar una risilla desganada – fue un error no te enojes de tal cosa

- No vuelvas a equivocarte – aconsejo el mayor, para volver a querer irse por donde se supone que es el camino a su hogar.

Pero ella le vio, no estaba nada mal, además de que no reacciono de mala forma tras ser insultado. Entonces volvió a elevar su voz y dijo:

- ¡¿Te gusta el chocolate? – el otro simplemente volteo a ella, Karin agradeció que este no fuese tan arisco como Sasuke quien le abría dejado sin respuesta ni asentimiento. Pero el nuevo chico a cuestión en cierta forma tenía esos ojos negros y perturbadores, que te decían muchas cosas a la vez, pero resultan sin decir nada.

- Si – contesto este, queriendo irse. En realidad no estaba para darse el "lujo" de hablar a una niñata mal educada, no tenía el humor necesario para hacerlo, además de que la pregunta en si era un poco tonta.

- ¿quieres? – logro preguntar, con un deje de ternura, y de nuevo a Itachi le pareció encontrar uno de los casos más llamativos de bipolaridad. Parecía tener dentro ambos contrarios.

- No, ya tengo suficientes – se negó, mostrando aquellas bolsas llenas de esos dulces marrones. Ella sonrió un poco desanimada, apostando a lo que sea que Sasuke debería recibir un monto similar, y deseando que al menos así lo hiciese y le dejase entregar el presente. Tras ese pensamiento, le entragaron ganas de llorar, pero no lo hizo, ya no deseaba hacerlo.

- Por favor, tómalos apenas son tres, y si no lo haces me temo que en un ataque nervioso acabaran como los otros – pidió para después mostrar sus manos embarradas por el chocolate.

El dejar esos dulces en manos de ella, era un desperdicio, y tres chocolates no harían un gran daño, además de que en cierto sentido seria descortés el no ayudarla cuando el favor estaba dentro de sus capacidades.

Se sentó junto a ella, a la vez que esta le puso la cajita de chocolates en las manos. El viento mecía ambas cabelleras, los dos unos totales extraños juntos por una situación totalmente extraña y peculiar; y para colmo el silencio se cernía entre ambos sin saber cómo escapar de este. Karin se sintió incomoda, el tipo que tenía alado le ponía la piel de gallina, y le hacía sentirse inquieta. Oh Karin, deberías dejar atrás estos amores venidos con solo mirarlos.

- Mi nombre es Karin – se presento logrando romper ese silencio que abundaba en el recinto. Él la vio, y por la mirada que esta le dirigió supuso que ella precisaba de una respuesta.

- Itachi – contesto secamente, no dando el apellido ya que no vio porque hacerlo, ya que ella al igual tampoco logró darle este mismo.

- Sabes, hoy es San Valentín, y esos chocolates que te di, eran para mi novio – empezó a relatar la pelirroja – pero el muy idiota, no quiso tan siquiera probar uno y… - en realidad era sensible, ese detalle negado, le fue un duro golpe, que ni ella misma entendía bien la razón

Se quedo muda, el silencio volvió a cernirse en el lugar, Itachi miraba enfrente y daba de vez en vez un mordisco al cacao. Pero el mutismo fue tal, que al final le dio por ver a la chica que hace un momento contaba sobre su vida personal a un desconocido – como ya se dijo era un tanto rara- y la vio, llorando, en silencio, pero al sentir la mirada de él sobre su persona seco sus lágrimas y se disculpo. Pero no había razón para hacerlo, él era quien debía disculparse por osarse a verla en ese estado.

- Un poco de tacto, no vendría mal, ¿sabes? – volvió a decir ella, con la misma jovialidad en su voz, era extraña y llamativa, de nuevo eso le pareció – yo pienso que al menos debía agradecer el gesto, o bien me hubiera sido bueno que al menos no se hubiera ido del lugar y dejarme con las palabras en la boca – insto ella, mientras sus dedos teñidos de marrón se dirigían a sus labios, y probaban el dulce exquisito.

En realidad Itachi con su naturaleza poco sociable, no le vio como conveniente el hablar, en realidad no veía que comentario atribuir ante los expuesto por ella. Así que solo la miraba, lo raro era que no pudiese despegar sus ojos de ella, y que su atención incrementara al hacer ese acto de tan poca etiqueta.

- ¿Me estas escuchando? – pregunto está un poco molesta. Y sinceramente le pareció graciosa, un rato lloraba, se quejaba y se enfadaba, en un momento realmente corto. Ni su hermano, dueño de emociones dispersas – cosa que solo hacía en casa – lograba hacer tal espectáculo en un tiempo tan corto.

- Si, es un idiota – atribuyo él con un tanto de burla – pero le sigues queriendo – completo

Ella se quedo shockeada tras lo dicho, pero asintió sin vergüenza. No podía negarse a lo que sentía por el cretino de su ex, por ahora le era innegable atribuir una opinión diferente a la sentida.

- Si, es cierto – contesto resignada - pero quisiera ver si hay algo más que ese pobre idiota.

"Pobre Idiota" esa palabra se quedo instaurada en la mente del mayor de los Uchiha. En realidad ese tipo de verdad tendría que ser algo tonto, por dejar que tal chica le dejase, tanto sea por encontrarla en cierto sentido como única, al igual que suponía que era peligrosa. "Pobre Idiota".

Mas, los pensamientos fueron borrados al verla acercarse, a sí mismo. Estaba cerca, descaradamente cerca de su rostro. No lo aguanto y aprisiono los labios de ella con los suyos propios. Sus labios sabían dulces, la piel de estos era suave y carnosa. Dulce delirio, mejor que el chocolate.

Se separo de ella, dándose cuenta de su acto, pero la pelirroja como si no hubiera sido suficiente lo ocurrido volvió a robarle otro beso. No se separarían, de eso estaban seguros tras la segunda prueba de labios.

Karin se lamento, el amar a otro cuando tenía a este nuevo espécimen junto a ella. Ya que la forma en la que este besaba era gentil, y no esa forma descarada y morbosa que tenía Sasuke. Como hubiese querido conocer primero a este individuo, que al pobre idiota que este día le había hecho llorar.

Las bocas se unieron, en un apasionado juego. No se conocían, no tenían relación alguna, pero el deseo les había ganado la partida, e hizo que ambos se uniesen en ese acto de labios y lenguas juguetonas. Lo extraño de esto, era que aún así no había arrepentimiento, ni para el frio Uchiha, ni para Karin. Ahora era solo cosa de sentir, desear y dejarse llevar. A lo mejor después se podría llegar a algo más allá de lo hormonal.

Pasó un buen tiempo, y recién se separaron. Itachi acarició su rostro, y la cara de Karin se encendió de color rojo. La pelirroja, hasta agradeció que Sasuke le haya rechazado el presente, porque ahora pudo disfrutar de algo que jamás logro sentir con el azabache.

Se separaron un poco, pero ninguno se dignaba por marcharse. Algo les decía que se quedasen en ese lugar y lleguen a un acuerdo.

- Itachi, ¿podríamos encontrarnos ma…? – pero el diálogo fue interrumpido, tras escuchar unos pasos apresurados, y el escuchar como alguien llamaba a la chica

Itachi y Karin se voltearon, y vieron al zángano que logró hacer que ese momento pasase entre ambos.

- ¿no me digas qué… – intento preguntar Itachi, pero ya muy tarde el pequeño Uchiha ya estaba enfrente de ellos.

Él hubiera estado dispuesto a una segunda cita, es más hubiese querido conocerla. Pero su mirada se puso en aquel que en casa siempre llamaba, estúpido solo para crisparle los nervios cuando se peleaban. El pobre idiota, no era nadie más que…

- …sales con mi hermano?

- Sasuke - logró pronunciar Karin, cuando lo tuvo cerca.


Bueno ya está, se acabó mi oneshot, aunque le veo madera para más, pero no sé cómo debería de ser lo demás.

Espero que les haya gustado, y que no haya tenido Ooc en exceso, porque sé que tuvo. Pero bueno, aquí está, mi invención que en realidad me costó demasiado trazar.

Para los que estén interesados, estoy intentando hacer un oneshot por semana, y la próxima saldrá una pareja demasiado atípica para ser franca "Hidan x Tayuya" el que se anima, quisiera que la lea, se llamará "Cosa de palabras".

Ahora les pido que por favor dejen reviews, sé que no estuvo de lo mejor pero tampoco estuvo tan mal verdad?. Y si lo estuvo indíquenme mis fallos. Bueno sin poder decir más, me despido. Adiós.