Hola mis dulces ositos de gomita, ok no suelo ser tan cursi pero ya que estoy tan feliz voy a permitirme sacar a la Starfire que llevo dentro y decirles que… ¡Por fin lo logre! ¡Termine el epilogo que por milenios estuvo guardado en la carpeta de esta historia!

Y como no quiero marearlos más de lo debido…

Disfruten, y recuerden, Teen Titans no me pertenece… aun

Reflection: La forma que toma el amor

Epilogo

Observo atentamente cada línea, cada mancha, lunar y peca que bañaban su grisácea y desnuda piel, busco con sus ojos y con sus dedos cada mínima imperfección que pudiera tener y hubiese guardado en su memoria. Y por primera vez en mucho tiempo vio su rostro, el que verdaderamente le pertenecía y no aquel que todos se habían acostumbrado a ver. Sonrió. Y sus ojos violicaseos se desviaron por un instante de aquel cristal que le mostraba con suma verdad quien era, quien siempre había sido y quien había vuelto a ser.

— Hermosa… — le escucho pronunciar y aunque muchas veces durante el día anterior se lo había dicho mientras que con tacto gentil tomaba aquel cuerpo, esta vez se escuchaba diferente, no por el tono o por la intención de quien lo había dicho si no porque ahora finalmente lo podía creer.

Su sonrisa paradójicamente se ensancho aún más de lo que si quiera sabia se podía mostrar y con paso seguro pero a la vez vacilante camino hacia la gran cama donde el cuerpo desnudo del petirrojo esperaba ansioso marcar el recién restituido cuerpo femenino de la cuerva.

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Aquella mañana cuando recién los rayos del sol comenzaban a salir y las personas madrugadoras ya iniciaban su rutina diaria, en la majestuosa torre de los titanes las cosas comenzaban de una forma un tanto diferente a como era habitual. En la azotea de esta no estaba el líder presenciando el inicio de un nuevo amanecer, la mayor parte de las habitaciones se hallaban vacías y en una de las dos que aún se mantenían ocupadas se podía escuchar un leve gemido de dolor mientras en la otra… bueno, con respecto a la otra quizá sea mejor saltarnos algunos detalles y dejarlo a la imaginación de cada uno.

Asimismo se podía observar desde fuera o desde dentro la inminente destrucción de la gran mayoría de los ventanales que conformaban la estructura, provocando la conjetura inmediata de que aquellos grandes héroes que defendían la ciudad habían sufrido de algún ataque que seguramente había mermado sus tropas, esto obviamente ignorando los ruidos de la segunda habitación que no parecían tener fin.

Fue a medio día, cuando el sol comenzaba despuntar en lo alto, que las teorías de ataque que pudieron haberse presentado se fueron esfumando al llegar a la torre dos de los cuatro miembros faltantes en esta.

— Por fin, hogar, dulce ho… gar — Pronuncio el medio robot con un grito que fue muriendo mientras sus ojos veían entre asombrados, temerosos y finalmente resignados el estado en el cual había terminado su querido hogar.

— Ohhh, viejo no es justo Star arruina las cosas y a nosotros nos toca limpiar — se quejó a su vez el enano verde tras ignorar el estado catatónico en el cual su mejor amigo se hallaba y observar el mismo el desastre que el día anterior la bruja rosa había dejado tras su arranque de furria.

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Fue a las once menos quince que finalmente y después de mucho esfuerzo los dos titanes habían terminado la limpieza de la torre, saltándose por supuesto el área de las habitaciones donde ambos suponían se hallaba la princesa aun deprimida y sin ánimos suficientes para siquiera ser vista por alguno de ellos.

— Felicidades chicos, este lugar no podría verse mejor — escucharon la voz del velocista luego de que este emitiera un silbido. Mirándolo los dos pares de ojos desde el sofá, supo de inmediato que si quería seguir viviendo debía de huir lo más pronto posible de esos dos.

— Tu… ¿Sabes la ayuda que nos habrías brindado si tan solo te hubieras dignado a venir antes? — Menciono con voz espectral Cyborg mientras su figura crecía más y tanto su ojo biónico como el normal adquirían una tonalidad rojiza vista únicamente en la hija de Trigon.

— Bueno yo… — Trato de excusarse mientras presa del miedo olvidaba por completo como correr.

— Seh, tu… el chico más rápido del planeta ¿no? Nos hubieras sido de mucha ayuda para cambiar las ventanas y recoger los cristales de las que tu novia destruyo — la imagen de chico Bestia amenazando nunca se le había cruzado por la mente al pelirrojo sencillamente porque esta le parecía demasiado ridícula como para partirse de la risa tan pronto como siquiera le cruzara el tener que pensarla, sin embargo al vivirla como la estaba viviendo en aquellos momentos de pronto no le pareció tan ridículo y de hecho hasta podía decirse que aquella imagen lo seguiría en sus pesadillas por un buen tiempo.

— Bueno yo… chicos… verán… yo… yo… quiero a mi mami — admitió ya rindiéndose a la idea que no podría escapar de la furia de la bestia o de la tostadora parlante, cubriéndose lo más que pudo las partes blandas y la cara, espero a que dieran el primer golpe.

— Buenas noches a todos — se escuchó resonar una voz que prácticamente ya estaba en olvido.

Incrédulos tanto el moreno como el verde voltearon de inmediato olvidándose de su víctima, quien seguía rogando porque no lo dejaran tan mal como para no volver a tener descendencia, y topándose con aquella grata sorpresa de ver una vez más a la Raven que conocían y querían tanto. Sus reacciones no se hicieron esperar, y más pronto de lo que la princesa extraterrestre se enamoraba, la pequeña hechicera ya se encontraba a si misma atrapada por los brazos de sus dos camaradas y prácticamente hermanos. Viendo desde no muy lejos con una sonrisa de lado y los brazos cruzados, esta escena tan poco común, el líder agradecía internamente que aquella experiencia tan peculiar hubiese terminado, mientras que por su parte el velocista agradecía también pero el hecho de haber podido ser salvado.

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La hechicera había regresado una vez más, y que mejor forma de celebrar aquello que con un banquete especial de panqueques. Todo estaba listo para la ocasión, solo faltaba que una persona se les uniera para comenzar la celebración y no, no se trabajaba de la invitada de honor ya que ella se encontraba tranquilamente leyendo en el sofá mientras consentía un poco a su recién proclamado novio acariciando su rebelde caballera. No, la persona que faltaba en aquella reunión no era otra que la misma que había comenzado toda aquella locura.

— ¿Tú crees que Starfire venga? — pregunto el pelinegro a su actual novia conciente de que tal vez la ojiverde estuviera tan apenada que no se atrevería a intentar siquiera dar la cara por aquel lugar.

Una sonrisa malévola nació en los labios de la mestiza — Oh si, por supuesto que vendrá, aún tiene que darme mi regalo de disculpas.

Quizá fue el tono macabro en el cual Raven lo había dicho, o quizá fue más aquel grito que enseguida se escuchó poniendo en alerta a casi todos los titanes, o tal vez fueron las dos brujas que lejos de ponerse en guardia como lo habían hecho el resto de sus compañeros, se lanzaron una mirada y una sonrisa cómplice. Pero si algo tenía muy en claro el líder era que ya fuera como novio, amigo o persona no debía de traicionar la confianza de un medio demonio, en especial cuando tiene la habilidad de convertirlo en una asquerosa babosa gigante de color rosa chillón, tal y como lo había hecho con Starfire.

— Vaya, no creí que me lo fuera a dar tan pronto.