Putrid Dolce...

Capítulo Seis:

-Sangrientas Heridas-

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Escritora:

-Cuervo-Oscuro-

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"Las mentiras pueden ser el elixir más peligroso para las almas rotas."

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¿Alguna vez habías escuchando el llanto del diablo?

Pues, Ciel adoraba aquel llanto.

la penuria que emanaba de aquella boca cubireta de sangre era un dulce sonido para el infante. Veia la agonía pintanda en aquel rostro. Le adoraba el echo las miles de llagas clavadas en aquel cuerpo demoniaco. Era justicia, un castigo bien merecido para aquel bastardo.

Ahora su boca no se abría para susurar en los oídos de él joven. Sus manos ya no lo acariciaban con aquel afecto de un amante. Ahorra el estaba bajo el domino de Ciel Phantomhive.

Aquellos labios derramaban sangre, mientras que el demonio inútilmente trataba de arrancar los filozosos objetos clavados en su cuerpo. Su miraba perviertiendo con agonizante irá hacia Ciel.

El chico simplemente sonrio.

-Debe de dolerte mucho...-Ciel comento al demonio que torcía de dolor en el suelo. El sarcasmo oscuro insultando la agonía de el ser inmortal.-Lo vas a recordar por mucho tiempo. Como cada noche que venias a mi habitación para crear una fobia inolvidable sobre mi mente.-

-M-maldito mocoso...argh...-

Habia planeado esto por dias. Una dulce prueba de venganza. No podía matar a un demonio, pero la tortura era más que suficiente para su ego. Era tiempo de romper las normas. Ahora el era el rey.

-Lizzy sintió algo parecido cuando le clave aquel cuchillo.-

Se percató de que el demonio había sacado tres cuchillos, arrojándolos cerca de los pues de Ciel.

Se incorporo para recojer uno de los cuchillos cubiertos de sangre.

-Creo que esto es tuyo...-

Sebastian miro con sorpresa como el joven sonreía de lado, para después encajar el cuchillo en su espalda. Uno de los pies de Ciel se postró sobre la cabeza de Sebastián, el demonio simplemente observaba por reojo la malicia de aquel infante.

-Ahora, yo soy el rey...-

Algo llamo su atención del ser. Algo que se apodero de sus instintos.

Aquel olor y sensación. El aroma de un maldito, de malicia pura.

El aroma de la alma de Ciel Phantomhive.

Era cómo sí hubiese echo florecer malicia y ingratitud en su alma. El demonio se quedo hipnotizado ante el placentero olor que emanaba aquella alma. Era la primera vez que sus sentidos de deseo por devorar almas despertase. Su hambre insensata rogaba por devorar a Ciel.

El chico dio una patada dura al cráneo. Desquisiado, pero sabiendo bien lo perverso de sus actos contra Sebastian.

-Ahora, yo soy el ganador...-

El olor se volvia más fuerte. Su hambre presentándose bastante fuerte ante aquella alma frente a el.

El joven preparo su pie para otra patada. Satisfaciendo el deleite de odio que por fin se hacía presente encontrando aquel demonio.

Con toda su furia, preparo su pie para patear el cráneo.

De la nada el demonio se paro. Sus garras clavándose en la piel de su cuello. Sofocando su respiración. Su pequeño cuerpo respondiendo con patadas duras al estómago de el demonio. Se detuvo al sentir la nariz de el maldito sobre su cabello.

-I-Imposible...-

Sebastian lo soltó,alejándose de Ciel.

¿Era eso temor en los ojos de aquella criatura?¿Shock, tal vez? Fuese lo que fuese, a Ciel le valió un comino. Se levantó, tomó uni de los tantos cuchillos que el demonio habría sacado de su cuerpo sangriento. Lo iba a lastimar, a torturar. A destruirlo hasta que sus gemidos de dolor llenarán el eco de la mansión.

-¡Maldito!-

El ser salió de su shock. Reacciono a tiempo sujetando ambas manos de el joven. No más lágrimas o gritos de angustia salian de aquella inocente criatura. Sólo maldiciones que se dirigian al demonio. Y por fin acepto lo que había sospechado cuando el aroma de aquella alma se había vuelto tan fuerte.

-¡Yo y sólo yo te voy a matar! ¡Te aré sentir dolor lentamente, mientras ves como te caes ante mi!¡Yo nunca perdonare!- seguía alimentando el odio.-¡No perdonare a mis cobardes padres que no me pueden salvar!¡Ni perdonare a un Dios tan patético que abandona a sus criaturas! ¡Pero en especia a TI!-

-Bocchan...-

Era un alma corrompida por completo, en una criatura tan joven. Una alma llena de orgullo puro. El alma perfecta para el demonio.

-¡Todos ustedes son unos traidores!-

Un humano verdaderamente sucio en el corazón.

-¡Traidores!-

Un humano que habia sido abandonado por la esperanza.

-¡Suficiente!-

El demonio sintió como el chico le escupía directo en la cara. Pero no le provoco furia, sólo placer. Aquella inocencia que tanto obsesionaba al demonio desde el día que miró al joven era un recuerdo opaco. Ahora su interes estaba en la oscuridad.

-Si me vas a matar, mátame de una buena vez.-

Sin dudarlo dos veces el demonio se puso de rodillas ante Ciel. El joven dejo de hablar, mirando en confusión al demonio.

-Lo siento...-

Eso fue lo único que necesito para hacer que Ciel lo mirase fijamente a sus ojos por primera vez.

Imposible. Lo era...Por qué un demonio no era de pedir perdón. Entonces, ¿por que le creyo? ¿Acaso,era algo que necesita escuchar de alguien?

Lo único que supo fue que cayo de rodillas. Las manos de aquel ser rodearon su cuerpo en un abrazo.

-Yo cuidare de, Bocchan...-

El era quien abrio las heridas, y aún así el joven regresó el afecto de consolación ciegamente. A su propio demonio.

-Yo seré quién este hasta el fin de tus días...-

Humanos. Siempre tan frágiles.

-Yo, sere tu sombra...-

Tan fácil de manipular en los estados más patéticos de sus vidas. Unas pocas promesas o cualquier tonta compasión le eran suficiente para hacer creer a cualquiera las palabras de su boca deboradora. Aun sentia aquella enferma obsesión venir ante la precensia de Ciel.

Tal vez se pueda decir que sí se enamoró. Pero, los malos habitos nunca mueren. En especial, cuando nos refiremos al hambre de un diablo.

-Sebastian...-

No necesitaba matar a nadie para que el chico le perteneciera. Sus padres ya habían muerto para el chico. Eran incapaces de protejerlo y temían hacer algo, así que eran cobardes para el joven. Y ahora Sebastian simplemente necesitaba pretender ser el héroe.

El chico aún lo odiaba. Pero, ahora creía en las mentiras de su boca. Una oportunida. Era lo unico que necesitaba para tener al chico.

Ciel nunca noto que el ser se le había acercado no para ofrecer compasión. Si no para oler aquel bello aroma podrido que dulcemente alimentaba la tentadora oportunidad de tener una probada de aquella alma.

Pero, para que un demonio devorara se necesitaba un trato.

Su nariz se apego a los cabellos de el joven.

-Duerma...Bocchan...-

Incluzo mientras cerraba sus ojos, se aferró al cuerpo de aquella criatura.

Nunca le cruzo en la mente que era manipulación. Mientras escuchara lo que quería al infante no le importaba.

-Me pregunto...¿Podré comerte o quedarme contigo? Ah, Bocchan. Las cosas se an puesto muy complicadas...-

La tentación de consumir lo mejor de el mundo es a veces más fuerte en la avaricia de una oscura criatura ¿El amor? Ni el propio demonio sabía.


Me olvide de esta historia poe un tiempo. Wow, la verdad nunca e terminado una historia. Tratare de terminarla. No digo que ya la vaya a termina, aun falta para eso.

No me satisface de el todo este capítulo, pero oh bueno. Algo es algo XD.

Gracias por leer. Tengan una buena noche.

-Cuervo-Oscuro-