NADA DE ESTO ME PERTENECE, ES DE DISNEY, SOLO ME DIVIERTO ESCRIBIENDO.

¡Hola a todoos! vuelvo al fin, con otro capítulo más. Este es un poquito más largo, ya ven, me dio una idea semi-loca y me gustó mucho, me puse a escribirla muy rápidamente porque mañana presento mi último examaen del semestre y estoy apurada-aliviada :D

Comentarios:

mariniti the white dragon: muchas gracias, lo sé, al final de la película creo que ese fue el único detalle por perfeccionar. Pero en fin, la película era más motivacional que romántica, por eso hago este fic. Por cierto, no entendí ¿los zombies? ¿me harías el favor de explicarme eso? :)

DIL NEVILLE: Muchas gracias por todos tus comentarios y el apoyo que me has dado, ha resultado alentador. Siempre me quedé con esa pregunta "¿Cómo sería?" después de todo, en el futuro se ven como una pareja estable y que comparte un gran amor, debieron haber pasado por muchas cosas para desarrollar tal empatía y por eso me animé a hacer este fic.

Eliana Doniniargentina buenos: lo sé, es frustrante que no haya mucha variedad de historias con esta película tan bonita.. ni modo.

Marianita-Chan: jajaja, lo sé, a veces los compañeros morbosos son mala influencia xD Pero no, no hicieron nada más que unos besos y caricias inocentes. Son jóvenes, no idiotar xD


18 años.

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Por primera vez en sus dieciocho años de vida, Franny Fabunicci sentía miedo. Y lo admitía como tal.

En una de sus manos estaba el anuario escolar, con las fotografías de todos los jóvenes de su propia generación y ella misma. Recuerdos de su escuela, de momentos felices y amargos. El pasado renuente a irse.

Miró la maleta sobre su cama, con la ropa cuidadosamente doblada. En el suelo había más cajas con sus cosas, trofeos, libros. Lo que ocuparía en su estancia. Nunca había pensando seriamente en el momento de dejar la casa materna. Ser aceptaba por una de las universidades más prestigiadas era algo emocionante.

Pero Franny tenía miedo, porque se dio cuenta que así como las cosas habían cambiado repentinamente, su vida le daría vueltas y vueltas. Y ella ya no estaba muy segura de cómo iría a terminar. ¿Bien o mal parada?

Siempre había pensado que la vida se formaba a partir de las decisiones, que lo que una pensaba se podía materializar. Pero las cosas no son como uno piensa a la edad de siete años. Muchas cosas habían pasado en si vida, consecuencia de decisiones que creyó buenas y resultaron muy malas. La fortuna le dio tantas sorpresas que hasta ese punto, ya no estaba seguro de cómo podían resultar las cosas.

Y tenía miedo que entre todas esas sorpresas encontrara el final de lo bueno. Amaba a su familia, tenía buenos amigos… ¿podría la vida hacerla del todo feliz, como ella deseo? La universidad era todo un misterio para Franny. No tenía ni la más remota idea de qué iría a pasar a partir de la próxima semana, que empezara sus estudios universitarios.

Su pasión por la música no menguó en todos estos años, y había constituido su brújula persona por años. Pero ahora, no era la música lo único que le importaba. Y por ende, lo que la guiaba.

Encima de la maleta, por sobre sus ropas, estaba un marco de fotografía. En él se podía ver claramente a ella misma, abrazada tiernamente por un hombre un poco más alto, de ojos azules y cabello rubio. Su mejor amigo desde hace tres años, su novio oficial desde hace uno.

¿Qué pasaría ahora? Su futuro se veía como un largo camino sombreado que no podía vislumbrar con claridad. Quería tantas cosas y no sabía qué decidir. Si se iba, mudándose a otro estado, claro que todo cambiaría. Se separaría de sus padres, ya no volvería a ver a sus amigas en meses, ni a Cornelius.

Realmente, Cornelius era quien más ocupaba sus cavilaciones y angustias. Acarició con suavidad las facciones del chico, estampadas permanentemente en ese trozo de papel protegido por el cristal. Los sentimientos hacia Cornelius eran tan grandes, intensos, casi palpables. Ella misma se encontraba asustada de hasta qué punto podía sentirse desdichada ante la idea de no volver a verlo.

Se tensó cuando tocaron su puerta.

—Pase—dijo.

Era Gastón.

—Hey Hermanita ¿Qué ocurre? ¿Ya estás lista?

Franny miró la maleta a medio hacer.

—Casi.

Notando el tono apagado en su vos, Gastón dio un paso para estar más cerca de ella. Todas sus cosas estaban empacadas y bien guardadas ¿Por qué entonces le decía que no estaba lista?

—¿Sucede algo?—colocó animoso una mano sobre su hombro—¿Algo que me quieras decir?

—No—negó apresuradamente—Nada, solo estaba pensando.

—Como digas.

Gastón salió, nunca supo realmente ni tuvo la mínima idea de qué hacer para que su hermana se sintiera cómoda. Art era mejor consolándola y hasta su madre. Franny quizá solamente necesitaba tiempo para hacerse la idea de que se mudaría y tendría más libertades que nunca.

Él mismo se sentía, como toda la familia, melancólico. Pero Franny ya tenía suficiente con sus pensamientos para soportar la tristeza familiar. No, debía ser fuerte por ella. Solo por ella.

o-o

La abrazó con fuerza.

—No te preocupes—le dijo con la voz más dulce que pudo—Te irá perfectamente bien.

Franny sonrió ante esas palabras.

—Gracias… viniendo de ti es alentador.

Cornelius la volvió a abrazar. Sentir su cuerpecito delgado entre sus brazo, aspirar el aroma de su cabello y de su fragancia, todo eso era realmente consolador. La idea de que no la vería en mucho tiempo, meses, quizá años, le dolía demasiado. Cornelius debió hacer acopio de todas sus fuerzas para acudir al aeropuerto con una sonrisa y despedirse debidamente.

Jamás, en todos sus pensamientos y planes a futuro, vislumbró el amor. Se veía como un científico exitoso, con todos sus inventos como sueños tangibles y accesibles a las personas. El mundo completamente mejorado por sus ideas innovadoras. Pero ¿Una mujer a su lado? Solo su madre.

¿Qué tenía Franny? ¿Por qué solo de verla un disparo de sentimientos intensos lo hacían temblar, enrojeciendo sus mejillas? Él no podía llegar a comprenderlo. Pero mucho tiempo atrás dejó de pensar en una explicación para su situación. Solo se dejó llevar por los sentimientos, pensando que sería cosa de adolescentes.

Obviamente, por la forma tan espantosa en que se sentía, por el deseo de no soltarla nunca, no era cosa de jóvenes. Era algo más.

—Me tengo que ir—le dijo ella, escuchando las llamadas para su vuelo.

—Lo sé—respondió, sin soltarla y besando sus cabellos negros.

Franny trató de separarse, pero la agarraba demasiado fuerte. Al final se rindió.

De repente, y sin que ella se lo esperara, Cornelius metió una mano en la bata de laboratorio que llevaba puesta, sacó una pequeñita cajita envuelta con llamativos colores y le dedicó una sonrisa.

—Por favor, no la abras hasta que llegues a la universidad—le pidió—Prométemelo.

Franny agarró la cajita, que no pesaba nada, y la metió en su bolsa. No esperaba ni joyas ni anillos, conociendo a Cornelius, probablemente sería alguna baratija electrónica u objeto para que lo recordara.

—Lo prometo—repuso.

El la abrazó de nuevo, casi con desesperación.

—Cuídate mucho por favor—le dijo, pensando en todos esos babosos que se arremolinarían a su lado. Franny era muy bella—Siempre.

—Lo haré—le dedicó una sonrisa carente de alegría—Adiós mi amor.

"Mi amor" tras conocer a todos esos chicos interesantes, atletas, guapos, seductores, poetas, intelectuales…. ¿Lo seguiría queriendo? Aunque Cornelius tenía un plan para no mantenerse tan alejado de ella, y una chispa de esperanza por ello, la duda seguía atormentándolo.

Eran muchas sus dudas, pero no sería tan cruel de despedirse de Franny dejándole más miedos que seguridades. Él se inclinó y depositó en sus labios un beso tierno, suave. Se fue haciendo demandante. Era su último beso. Después cada quien saldría por una puerta diferente a destinos diferentes y no se verían, ni sentirían en meses.

Pronto el sabor de las lágrimas se sumó al de sus labios. Franny se le separó con violencia, incapaz de soportarlo más tiempo. Subió al avión pensando en todo lo que dejaba atrás. La emoción de una experiencia completamente nueva se veía empañada por la ausencia de Cornelius y su familia,

Más de Cornelius.

Él era un chico bastante ocupado, entre sus proyectos, sus convenciones, sus inventos, la prensa, la empresa… Después de años separados ¿Él se acordaría de ella? Relaciones sentimentales se tardaban años en construir y segundos en destruir ¿Le pasaría eso a ellos dos?

No pudo pensarlo. No lo soportaba.

o-o

La habitación que le asignó la Universidad no era muy grande, tenía el tamaño justo para ella y sus dos compañeras de cuarto. Pronto se fueron dividiendo el espacio y cada una se enfocó en sus deberes, desempacando. Congeniaron las tres muy bien y charlaban ayudándose entre sí, conociéndose más.

Una se llamaba Rita y era una apasionada de Japón y sus animaciones. Tenía en sus cajas revistas de Manga, películas de anime y un montón de cosas japonesas. Quizá más que los propios japoneses. Miranda, en cambio, era de padres mexicanos y tenía su cultura demasiado arraigada para dejar de traer una colección de discos de Pedro Infante, Lola Beltrán y Luis Miguel. Además, dominaba perfectamente el inglés, español, francés e italiano (sus padres de verdad se esmeraron en su educación lingüística).

Franny, que era de origen italiano, inmediatamente congenió con las dos. Fueron desempacando animadamente y lo primero que hicieron, juntas, fue instalar y prender sus computadoras mientras las laptops se cargaban.

En el descanso, cada una checó sus correos electrónicos. Franny se sorprendió mucho de encontrar un mensaje sin abrir.

De: Cornelius Robinson.

Para: Franny.

Mensaje: ¡Hola amor! Por favor, descarga la aplicación que te mande. Todas las instrucciones están en el documento anexo.

¿Descargar? Usualmente Franny no era muy buena con todos esos software. Pero lo extrañaba tanto que simplemente lo descargó. Tardó media hora en instalarse y al final, apareció un ícono nuevo en la barra de su correo.

¿Qué era eso?

—¿Qué tanto haces, Franny?—le preguntó Miranda, inclinándose para ver mejor el monitor de la chica—¿Chateas con alguien?

—No, no hay nadie conectado—y era verdad—Pero Cornelius me mandó una aplicación para descargar.

—Vaya ¡Amo las aplicaciones!—inmediatamente Rita tomó el control de su computador—Anda… ¿Qué tenemos aquí?

—No tengo ni la menor idea.

—¡Es una aplicación de webcam!

—¿Qué cosa?—Franny siempre sintió tanta pasión por la música, sus ranas y el karate, que todo lo demás le tenía sin cuidado.

—Como una video llamada—explicó Rita amablemente.—Si has oído de eso ¿Verdad?

—Claro que sí—bien, oído, jamás usado.

—Lástima, es una aplicación muy segura y moderna—Rita analizaba una especie de listado en las Propiedades—Pero no tenemos webcam para usarla.

"Por favor, no la abras hasta que llegues a la universidad" esas palabras inmediatamente vinieron a su mente e hicieron una conexión con el momento que estaba pasando. Fue hacia su cama y agarró la bolsa, rebuscó en ella hasta encontrar la cajita.

—¿Qué es eso?.—preguntó Miranda.

—Un regalo de Cornelius, me dijo que lo abriera hasta que llegase aquí.

Lo abrió ansiosamente y encontró una caja de webcam completamente nueva, moderna y con un peculiar estilo. Rita la ayudó instalándola y pronto, en menos de quince minutos, estaba conectada.

—¿Qué es esto?—señaló una especie de ventana nueva.

—Solamente dale click en aceptar.

—Bien.

Y de repente, una enorme ventana ocupó toda la pantalla y estaba la imagen sonriente de Cornelius.

—¡Hola amor! ¿Por qué has tardado tanto?—le habló.

—Cornelius… pero ¿eres tú?... yo… ¡Rita, explícame!

Exigió la muchacha. Rita se encogió de hombros.

Esa es una video llamada.

—Cornelius, eh… Hola.

—Hola de nuevo.

—¿Cómo has estado? Bueno, yo no tengo idea de cómo funciona esta cosa.

Es para que nos mantengamos en contacto Franny, más fácil ¿No crees?

Bueno, al menos te puedo ver—y la chica tocó acariciadoramente el cristal de la pantalla.

—Ésa era la idea.

Los dos chicos siguieron conversando. Rita y Miranda prudentemente se fueron "a comer algo".


Eso fue todo. Verán, tengo la suerte de que en mi ciudad hay universidades, por lo que no tendré que mudarme por el momento. Cuando crezca un poco más y porque soy ambiciosa, entre mis ideas están salir a estudiar al extranjero y espero en Dios conseguirlo. Nunca he pasado por una despedida o mudanza, espero que la escena saliera de lo más realista posible.

Ojalá les guste y me dejen comentarios sobre eso.

Gracias por leer.

chao!