El cisne es un ave fiel, que ama y muere por amor. El cuervo es cruel y habita en la oscuridad... ¿qué tan imposible es que un ave tan noble se enamore de una tan oscura? Bella Swan espera encontrar la respuesta... Edward Cullen espera por ella.


EL ANGEL


...

...

..

_Vamos Bella! Diviértete niña!... mueve el culo!_ Rose estaba desaforada bailando y moviendo su cabellera como si fuese el último día de su vida. Ángela estaba a su lado con la botella de cerveza en la mano y riendo como loca. Había aceptado ir con ellas porque la verdad la otra opción que tenía era quedarme en casa con una taza de chocolate y una buena película por la tele. Rose literalmente me había arrastrado fuera de mi departamento.

_Necesito ir al baño!_ dije pensando en la otra opción. Estos tacones me estaban matando y solo quería llegar a casa y ponerme mis zapatillas de ballet y practicar algunos movimientos.

Rose me rodó los ojos y continuó bailando, no hizo ningún movimiento que me señalara que me quería acompañar. Saludé a Ángela y comencé mi intento de salir de allí. Atravesé la masa de gente con mis tobillos doblándose con esos tacones de quince centímetros hasta que di con la salida.

Abrí la puerta del club y salí hacia el aire frío de la noche, había dejado mi abrigo en el auto de Rose y la brisa que refrescaba la noche me hacía estremecer y poner la piel de gallina. Miré hacia la calle y un miedo súbito me embargó, se veía demasiado oscuro a pesar de que estábamos en una calle céntrica. Habían unos cuantos jóvenes fuera del club, estaban fumando pero en cuanto terminaron sus cigarros se entraron dentro dejándome prácticamente sola con los guardias de seguridad, que conversaban entre sí.

Comencé a caminar hacia la esquina, la noche era tan silenciosa que lo único que resonaba en la oscuridad eran mis tacones. Envolví mi torso con mis brazos y cuando llegué a la esquina no pude seguir adelante, al cruzar la calle estaría inmediatamente en territorio desconocido. Se suponía que abrí una parada de autobús unos metros más adelante, pero ir sola hasta allí era ya demasiado osado.

Decidí volver sobre mis pasos e ir a buscar a Rosalie y sacarla de sus greñas rubias de la pista de baile para que me fuera a llevar a mi casa. Cuando volteé sobre mis tacones oí un estremecedor grito.

No era un grito de alegría, uno de frenesí como los que había estado escuchando toda la noche entre los jóvenes alegres, era un grito de dolor… el grito de un hombre que sufría.

Miré a mí alrededor buscando el origen de ese grito, pero solo vi oscuridad. Un nuevo grito estremeció la noche y mi piel. Esta vez supe de donde había venido, comencé a caminar hacia la entrada a un callejón y allí fue donde lo vi.

Al final del callejón un grupo de tres hombres, tal vez cuatro, estaban golpeando salvajemente a otro, que yacía en el suelo retorciéndose del dolor.

_Oh por dios…_ gemí tapándome la boca con mis manos, nunca había visto tal demostración de salvajismo y violencia. Ese pobre hombre la estaba pasando de lo peor, sus gritos agonizantes eran cada vez más estremecedores con cada patada que recibía de los otros y yo tenía que hacer algo.

Cuando quise comenzar a gritar para pedir ayuda a los guardias de seguridad que custodiaban la entrada del club, los hombres se echaron a correr alejándose del hombre en el suelo, uno de ellos lanzó una escupida sobre él y luego corrió lejos.

Yo estaba enojada, demasiado enojada… ¿por qué tanta saña con alguien hasta el punto de escupirlo? Si seguramente era un pobre hombre vagabundo o un joven alcoholizado del club.

Me mordí el labio tratando de decidirme si ir hacia él o no meterme, pero él yacía en el suelo retorciéndose del dolor, quejándose apenas audible, así que dejé mis propias estupideces detrás y fui a verlo.

Caminé con desconfianza mirando siempre la otra esquina del callejón por si los tipos salvajes volvían, cuando estuve a unos metros el hombre comenzó a toser como ahogándose así que corrí y llegué a él.

_Señor!... ¿está bien?_

Hay Bella… pregunta estúpida…

Él estaba recostado sobre el pavimento con la espalda hacia mí y se tomaba el estómago con ambas manos posicionándose como un feto. Cuando me escuchó su cuerpo se estremeció y gimió con temor.

_Calma, ya se fueron._ dije arrodillándome junto a él, por su vestimenta parecía un hombre joven. Llevaba un par de jeans gastados y rotos en algunas partes, como en las rodillas y el muslo, una camiseta blanca raída y una campera de cuero de motociclista.

Me animé a tocarle el brazo para darle seguridad pero él lo quitó.

_Hey… yo no soy ellos, déjame ayudarte_ dije suavemente.

_Vete…_ dijo con voz gruesa _pueden volver_

Tuve un miedo súbito cuando lo dijo eso, miré hacia la esquina esperando ver unas siluetas tenebrosas en la oscuridad pero no vi nada gracias al cielo. Lo miré nuevamente y él estaba tratando de darse vuelta sobre su costado para verme.

_Llamaré una ambulancia, no te muevas_ le pedí sacando mi celular del bolsillo de mi jean. Pero su mano me detuvo, cuando alcé mi mirada mis ojos se trabaron en unos hermosos ojos verdes, tan verdes como dos esmeraldas que brillaban en la oscuridad.

Era el rostro de un ángel el que me miraba desde la acera, con su labio magullado y su cabello despeinado y sudoroso, su piel era pálida y lisa y mis ojos se quedaron trabados en esa mandíbula filosa y angular. Sus labios a pesar de la sangre que se escurrida e uno de ellos, eran entre finos y gruesos… armoniosos. Respiraba con dificultad y su mueca de dolor al acomodarse me sacó de mi escrutinio inadecuado.

_Necesitas que alguien te vea, no puedo dejarte aquí sin que primero obtengas atención me-

_Solo dame un momento… no quiero ambulancias, ni doctores, ni nada de esa mierda… lo siento_ cerró los ojos cansado y su respiración comenzó a estabilizarse. Mi mano se levantó involuntariamente y mis dedos se enredaron en su cabello, era tan suave… a pesar de estar mojado por su sudor, mi mano no se detuvo allí, bajó hacia su mejilla y acarició el filo de su mandíbula que tanto me había llamado la atención, tenía un rastrojo suave de barba... tal vez dos o tres días de no afeitarse. Me mordí el labio y dejé que mi mano se deslizara por su cuello y pecho lentamente hasta llegar a uno de sus costados, situé mi mano en sus costillas, por debajo de su abrigo de cuero, e hice presión, lo miré… sus ojos se abrieron y me encontré con su mirada directamente a mis ojos… ahora respiraba más o menos bien y no había mueca de dolor.

_¿Eres enfermera por casualidad?_ dijo algo reticente.

Negué con la cabeza y dejé de palpar. Simplemente había sido muy torpe en mis años de adolescencia antes de comenzar las prácticas de ballet. Solía caerme tropezando con mis propios pies y más de una vez me quebré una pierna o un brazo… sabía por experiencia propia lo que era una fractura y si a él le dolía al respirar podía ser una factura de costilla. Pero avergonzada quité la mano y sonreí… o al menos fue una mueca de sonrisa.

_Experiencias personales, nada importante_ dije mirando sus piernas por si había rastro de sangre o algo más. _Si no quieres ir a un hospital no creo que haya mucho que pueda hacer… llamaré a alguien si lo deseas para que te venga a buscar_

Él suspiró y asintió lentamente antes de mirarme nuevamente,

_Supongo que eso podría ser_ dijo sin dejar de mirarme. _¿tienes un teléfono?_

Asentí y lo ayudé a incorporarse un poco para que recostara su espalda en la pared del callejón, saqué mi celular al mismo tiempo que él sacaba un paquete de cigarrillos de su campera de cuero y lo encendió con un zipper, lentamente y con movimientos torpes… empezaba a creer que estaba un poco borracho.

Él tomó el celular que le ofrecí y cerró fuerte los ojos antes de fijar su mirada en las teclas, marcó un número y esperó con su celular al oído y su mirada en la mía.

_Tan, estoy en el club Eclipse, dile a Jass que me venga a buscar o ven tú… pasó algo_

Me sentí intimidada con su mirada y tuve que apartar la mía, sus ojos verdes penetraban en los míos y me daba la sensación de que era capaz de leer mis pensamientos… nunca me había sentido tan intimidada por alguien, sin embargo no podía moverme de su lado.

_Estoy bien... alguien me ayudó. Luego te explico Tan, solo ven a buscarme_

Él cortó la llamada y me entregó el teléfono,

_Gracias…_

_De nada_ murmuré guardándolo. Lo miré nuevamente y retuve lo más que pude su mirada. Un pequeño hilo de sangre recorría la comisura de uno de sus labios, me apresuré a sacar un pañuelo de tela de mi bolsillo y lo llevé a su labio, él se sobresaltó con mi tacto pero no se apartó, limpié su labio y sentí su mano sosteniendo la mía y deteniendo mis movimientos, tomó el pañuelo y continuó él mismo _Hum… deberíamos ir a la entrada del club… si te vienen a buscar, así te ubican_

_Está bien, Tan sabrá dónde buscar_ dijo indiferente _ sabes… me gustaría saber el nombre de mi ángel esta noche_

Me quedé mirándolo algo incrédula y tratando de saber si hablaba de mí… claro que hablaba de mí. Me miraba fijamente esperando respuesta mientras aspiraba de su cigarrillo y largaba el humo por la nariz,

_ No sé si debo darle mi nombre a un extraño_ dije mirando mis manos con una sonrisa débil. Mi padre ex policía me había enseñado varias cosas, incluso el pequeño spray de pimienta que llevaba en el interior del bolsillo de mi chaqueta de jean. No creía necesitarlo esta noche…

_Edward… ya no soy un extraño, ángel… soy Edward_

_Bella… Isabella, pero Bella es más corto_

_Bella…_ dijo suavemente cerrando los ojos, una pequeña sonrisa apareció en la comisura de sus labios. Aspiró una vez más su cigarrillo y tiró lejos la colilla encendida.

_¿Harás la denuncia policial?_ le pregunté refiriéndome a los matones que lo habían golpeado. Él arrugó el entrecejo y negó con la cabeza, hizo un movimiento como para levantarse del lugar y me paré para ayudarlo.

_Sé quiénes son y qué querían, de alguna manera lo arreglaré, no te preocupes ángel_ con esas palabras comenzó a caminar hacia la salida del callejón, del lado del club. Sus piernas se doblaban y tenía que apoyarse sobre la pared de ladrillos por lo que puse una mano en su cintura y traté de ayudarlo a andar. Él abrazó mis hombros con su brazo para sostenerse y caminamos.

_Mierda_ gimió restregando su muslo.

_¿Estás seguro que estarás bien?_ le pregunté con cautela, él no se veía en óptimas condiciones y eso me preocupaba. Pero Edward rió…

_Estaré bien, créeme… he tenido peores._

Bueno, a juzgar por su manera de hablar y su actitud, era un hombre que parecía meterse varias veces en problemas.

_ Eddy!_ alguien gritó desde la entrada del callejón, estábamos a unos metros de allí pero pude ver la silueta de alguien viniendo hacia nosotros. Era una mujer y pude notar que era hermosa pero vestía similar a Edward y tenía unas ojeras oscuras profundas bajo sus ojos, su cabello estaba enmarañado y parecía como si recién se hubiese levantado.

Me miró de arriba a abajo cuando llegó frente a nosotros y cruzó sus brazos frente al pecho,

_¿Quién eres?_ preguntó con desdén mirándome con recelo.

_Bella… yo lo encontré_ dije desconfiando de ella, parecía agresiva, sin embargo normalmente podía juzgar eso por su manera de vestir y su destilación de desagrado por mí.

_Ella es un ángel Tania. No te preocupes… creo que hoy le debo mi vida_

Miré al hombre a mi lado, que me veía casi con devoción. Desvié la mirada cohibida por su verde refulgente y sentí mis mejillas arder. Él se puso de frente a mí y con un dedo alzó mi mentón.

_Lo eres_ dijo despacio _gracias Bella, esta noche estarás en mis pensamientos_

Asentí sin poder decir palabras. Soltó mi brazo y se tambaleó ligeramente. La pérdida de su contacto me hizo sentir frío… me abracé a mí misma y vi cómo Tania, la mujer que me veía con recelo, tomaba su cintura y Edward ponía un brazo sobre sus hombros sin dejar de mirarme.

_Te llevaré a casa Eddy, me explicarás todo y lo resolveremos_ dijo ella en voz baja, aún así pude escuchar, él asintió ausente.

_¿Te volveré a ver ángel?_ preguntó tragando saliva, sus ojos destellaron esperanza… o eso es al menos lo que vi.

_No lo creo… no soy asidua a estos lugares_ dije señalando el club al que me había arrastrado Rose. Tal vez era mejor así… estaba claro que él y yo éramos diferentes…

_Será mi deseo esta noche_ susurró pensativo.

_Vamos Tan… estoy en infracción sobre la calle, la mierda de policía puede aparecer_ murmuró la mujer mirando hacia atrás, Edward suspiró resignado y parpadeó como despertando…

_¿Puedo hacer algo antes de dejarte ir?_ preguntó con cautela. Yo me mordí el labio… ¿qué quería? A penas lo conocía, de hecho… no lo conocía ni un poquito pero quería hacer algo.

Asentí casi inconscientemente.

Edward se separó de Tania tambaleándose ligeramente, tazó mis mejillas con ambas manos frías y mojadas con su propio sudor y vi lentamente cómo sus labios se acercaban a los míos. No me aparté… no temía…

Él dejó un suave beso en mis labios… un beso solo, un roce tan íntimo que pensé que estábamos solos. Algo que me hizo estremecer. Tenía la esquina de un labio hinchado y magullado pero pareció no sentirlo… él me besó solo con un roce y me gustó… cuando él se separó mis ojos se mantenían cerrados.

_Gracias mi hermoso ángel_ susurró sobre mi boca. Luego se separó y oí bufar a Tania, cuando abrí los ojos él se marchaba sin mirar atrás. Esa mujer sostenía posesivamente su cintura y él abrazaba sus hombros…

Llevé las puntas de mis dedos a mis labios… a pesar de todo, de ser un extraño, de la noche fatídica, del frío y de la amenaza de unos matones rondando… ese había sido un beso que había marcado mi vida.


Nueva historia! Básicamente se trata de un chico malo que no encuentra la paz en el mundo y decide meterse en el mundo de una bailarina de ballet... ¿qué tan loco puede ser eso? Acompáñenme y lo veremos...