No es el primer Fic que escribo pero si el primero de CSI y el primero en subir. Sepan disculpar lo errores :) Todos son OneShot aunque siguen un hilo conductor y estan bajo un mismo titulo general (es para mayor comodidad), y por lo general son finales o giros alternativos que mi loca cabecita les da a los caps mientras los ve XD Voy a tratar de que sean unitarios como los de la serie y van a tener un titulo diferente pero relacionado con el original. En este caso el final de la quinta temporada y el inicio de la sexta, es decir Grave Danger y Motion Bodies. :)

Disculpen la extension, pero es el primero y tenia que aclarar un par de cosas. Aseguro que los demas son mas cortos :)

Disclaimer: todos los personajes pertenecen a la CBS y a sus respectivos creadores, a excepcion de Abby que es de mi autoria :)

Espero que les guste. Se agradecen Reviews! :D


Chapter one: Grave Mistake.

12:30 am. Departamento de CSI Las Vegas.

-Has perdido la apuesta, debes darle tu misma los informes a Sara- comento Greg risueño, disfrutando de la desgracia de su compañera de oficina.

-¡Ohh, vamos Greg!- dijo ella como una niña pequeña haciendo un adorable mohín que al joven le causo ternura. –¡Sabes que me detesta!- se quejo y él rio.

-Lo siento pequeña, una apuesta es una apuesta- concluyo recostándose en su sillón, observándola con malicia en sus ojos. La joven bufo y se fue pero no sin antes darle un coscorrón en la cabeza. –¡Oye, eso duele!- se quejo y la joven rio entre dientes. –Y más aun si tienes ese tremendo anillo- hablo pero su compañera ya había desaparecido. Se incorporó de repente y asomándose por la puerta le hablo. –¡Hey! Acuérdate del café- aviso y la joven volteo para observarlo con una sonrisa.

-Negro y con azúcar, lo sé- contesto repitiendo de memoria el pedido de su amigo.

-¡Y la reunión!- recordó y ella alzo su pequeña mano para darle el ok.

-Sí, mama- se burlo y tras sonreírse, cada uno volvió a su asunto.

Caminó por el pasillo con su habitual ligereza de pies y su largo y crespo cabello pelirrojo ondeándole por el movimiento. Bajó su vista y observo su anillo en el dedo mayor de su mano derecha y recordó con una sonrisa juguetona en su rostro.

La oficina de Sara no estaba tan lejos, pero no había nadie en el pasillo, lo que le resulto extraño ya que a esa hora resultaba importante para el turno nocturno. No se cruzo con nadie, pero lo disfruto ya que no le gustaba dar muchas explicaciones. "Deben estar trabajando", pensó llegando a la organizada oficina de Sara. Giro su cabeza para observar a través del cristal la oficina vecina que no era nada más ni nada menos que la de él. Lo observo unos instantes, concentrada en sus facciones serias pero amables y se notaba la concentración que ponía en su trabajo. Sus ojos oscuros recorrían el informe que estaban leyendo y cada tanto negaba con la cabeza o se pasaba una mano por el corto y negro cabello. Una sonrisa se hizo paso en las comisuras de sus carnosos labios, mientras sentía el acelerado palpitar de su corazón desbocado por observarlo trabajar. Pero era imposible que sucediera algo entre ellos; había muchas razones que se le cruzaban por la cabeza, el trabajo, tal vez la edad y una muy esencial e importante, el hecho de no ser correspondida. Estaba segura de amar a su compañero, pero también lo estaba que este no la correspondía.

Dejo la carpeta en el escritorio de Sara, un tanto resignada por tener que ocultar sus sentimientos y un tanto enojada consigo misma por el hecho de haberse enamorado de su compañero de trabajo, y no llego a darse vuelta ya que unos fuertes brazos la tomaron por atrás y taparon su boca y nariz con un gran pañuelo blanco. Quiso gritar, llamar la atención de su compañero que se encontraba tan cerca y tan lejos a la vez, pero no logro nada. Se removió en los brazos del agresor, oponiendo resistencia y le proporciono un buen golpe con el anillo de su mano derecha, que luego de impactar en el rostro del hombre voló por los aires para finalmente desaparecer en algún sitio de la oficina. Luego de oír al atacante maldecir, sintió que ejercía más fuerza a su alrededor impidiéndole algún tipo de movimiento, quitándole prácticamente el poco aire que tenia. Se maldijo a sus adentros el hecho de ser tan pequeña y no poder defenderse con facilidad, mientras la arrastraban lejos de la oficina y sentía como el penetrante aroma del pañuelo nublaba todos sus sentidos, sumergiéndola en la oscuridad…

02:00 am. Departamento de CSI Las Vegas.

-¿Abby has conseguido…?- pregunto Greg al ingresar en su oficina, pero no encontró a su amiga allí. Observo hacia todos lados, pero allí no estaba. Era extraño, la pelirroja ya tendría que estar de regreso con su café y lista para la reunión. Aguardo unos instantes y tras recorrer todo el laboratorio y preguntar por ella, se dirigió a la oficina de Sara, seguramente estaba allí.

Ingreso sin golpear, algo que a su compañera le fastidiaba y mucho, pero no tenía tiempo para ello, se sentía incomodo, preocupado y tenía un leve presentimiento de que algo malo le había sucedido a su pequeña.

-¿Acaso no golpeas al entrar?- mascullo Sara leyendo unos informes que al muchacho le parecieron familiares.

-¿Has visto a Abby?- dijo en un tono extraño y su compañera alzo la vista para observarlo.

-Humm… Se supone que tiene que estar trabajando contigo en la oficina, hay demasiado trabajo y no hemos…-

-Lo se, pero es que no esta y no la encuentro por ningún sitio- continuo con su extraño tono de voz y Sara frunció el ceño sin comprender. –Habíamos quedado en que ella te traería los informes- observo señalando la carpeta que su compañera sostenía con la mano.

-Estos informes ya estaban cuando ingrese aquí hace una hora- informo la morena comenzando a sentirse igual que Greg. Sin querer alterarse por un posible secuestro en el seno del laboratorio, se observaron unos minutos en silencio. -¿Grissom y Catherine están al tanto?- pregunto luego de unos momentos, intentando concentrarse y su compañero negó con la cabeza.

-No, estaban trabajando en campo cuando comencé a buscarla y tenía la certeza de que estaría aquí contigo, entregándote los informes- explico el chico y Sara comenzó a preocuparse.

Se oyeron unos pasos en el umbral de la puerta y cuando ambos voltearon para observar, Grissom les devolvía una mirada cargada de reproches por no estar en la reunión y los informes no haber llegado a sus manos. Ninguno de los dos dijo nada ante esa mirada y avanzo por la oficina hasta situarse al lado de Greg.

-Se supone que los informes ya deberían estar en mis manos y el caso tendría que haber comenzado hace una hora- comento distante y tras mirarse, Greg decidió hablar, pero Grissom observo algo extraño en la superficie del escritorio de Sara y se inclino sobre el mismo para observar qué era. Frunció el ceño extrañado al comprender que las pequeñas manchas escarlatas, se trataban de gotas de sangre y que por su consistencia, hacia alrededor de una hora que habían caído sobre la superficie. Alzo la vista para observar a Greg que le devolvió una mirada cargada de pánico al igual que la de Sara al ver la sangre.

-Abby ha desaparecido- se limito a decir y no hizo falta que se dijera mas ya que los tres hilaron los hechos al mismo tiempo. Tal vez se estaban apresurando, o tal vez estaban en los correcto; lo único que sabían era que una compañera estaba desaparecida y que la horrible sensación en el estomago causada por la preocupación, tras años de trabajar en eso, no se daba tan solo porque la joven había decidido regresar a casa sin haber avisado a sus superiores.

-Sara avisa a Jim y a Ecklie de la situación- dijo frio y calculador y la aludida se apresuró a salir de la habitación. –Greg reúne a todos en mi oficina, tenemos una compañera desaparecida- dijo y tras irse el muchacho, intento mantener la compostura, sin desesperar, evitando pensar que la desaparición podría estar relacionada con la causa que estaba investigando, por su cuenta y en el que la victima había sido nada mas ni nada menos que su propio compañero, Nick Stokes. Si se trataba de ello, la pregunta que acudía rápida a su mente era ¿Por qué?

02:00 am. Algún sitio del desierto de Las Vegas.

Abby Robertson despertó con un gran dolor de cabeza sin tener noción de donde se encontraba ni cuanto tiempo llevaba allí. Su boca estaba tapada por una mordaza fuertemente ajustada que le hacía doler sus mejillas; su cuerpo se encontraba rígido debido a las ataduras en muñecas y pies, y dolorido por los golpes que había recibido estando inconsciente. Observo su alrededor detenidamente, pero la oscuridad no le permitía ver en detalle y ubicarse. Solo pudo deducir que se encontraba en una especie de galpón, húmedo y frio. Intento moverse pero no pudo; tal vez le iría mejor si recordaba que demonios había pasado. Lo último que recordaba era haber hablado con Greg y llevar los informes a la oficina de Sara… Se ruborizo al recordar que había observado a Nick trabajar en su oficina y agradeció al cielo estar a oscuras y que no se notara el color en sus pálidas mejillas. Intento forcejear nuevamente y sintió un dolor agudo en las costillas; se mordió la lengua antes de emitir sonido alguno y desistió.

No sabía como había llegado, no sabía por qué estaba allí; solo sentía dolor por los golpes. Su desconcierto se acrecentó al pensar que prácticamente era nueva en todo aquello, no tenia enemigos, o eso creía, no se había metido en problemas, tampoco supuso que su padre estaría en problemas y que por ese motivo la hayan secuestrado, ya que eran muy pocos los que sabían que su padre tenia hijos, y además ella utilizaba el apellido de su difunta madre para no llamar la atención.

Cerro los ojos un instante e intento recordar, aunque sea el mas mínimo detalle de los últimos casos e investigaciones en las que había intervenido, pero todos los culpables se encontraban en prisión y no había corrido riesgo en los casos. Se pregunto porque le estaba pasando aquello, pero no le encontró más respuesta de la que rondaba su cabeza ya por varios minutos: Son gajes del oficio. Era normal para ellos correr peligro en las investigaciones, "jugar" con su vida de esa manera y a pesar de tener que estar tranquila, no pudo controlar mucho sus nervios y el pánico que poco a poco afloraba en su piel. Era la primera vez que le sucedía algo así y justifico para sus adentros el hecho de estar completamente asustada. No sabía lo que le sucedería, no entendía que rayos hacia allí, no podía moverse a causa del intenso dolor en su cuerpo… Lo único que deseaba era salir con vida de aquel oscuro lugar.

De repente se sintió el chirrido de la gran puerta abrirse. Entorno con dificultad los ojos hacia el hombre que se acercaba con una linterna en su mano. Le ilumino el rostro y Abby intento reconocerlo, pero no pudo ya que la luz le resultaba enceguecedora. El hombre sonrió burlón mientras se inclinaba sobre su cuerpo y tomándola de sus largos cabellos tiro hacia él. La joven reprimió un grito y lo fulmino con la mirada.

-Eres mas joven y hermosa de lo que me han dicho, Sara Sidle- comento con dulzura en su voz y a ella se le encogió el estomago. Disimulo el asombro y el terror bastante bien, pero sus palpitaciones dijeron lo contrario. Se removió en su lugar a pesar de su dolor y él rio entre dientes. –No, no debes porque temer hermosura- dijo más cerca de ella que corrió hacia un lado el rostro de la repulsión que le causaba. Cada vez se le dificultaba mas respirar con la mordaza en la boca y el aire que ingresaba por su nariz no parecía suficiente. –No te hare daño; solo te utilizare como un objeto de intercambio. Quiero al CSI Stokes y tu me ayudaras a traerlo aquí- dijo sonriendo ampliamente. El horror se hizo claro en el rostro de la joven que observo a la sombra que le hablaba con ojos desmesuradamente abiertos. Se encontraba en un gran aprieto. El atacante pensaba que tenía entre sus manos a su compañera de laboratorio para hacer un intercambio con Nick… ¿Pero que quería hacer con él?

-Terminare el trabajo que mi compañero no pudo aquel dia enterrándolo vivo- dijo el hombre con su voz grave, como si le hubiera leído el pensamiento. –Sobrevivió a un ataúd de metacrilato, pero no creo que sobreviva a una bala en la cabeza- dijo alegre y la joven sintió nauseas.

Si, definitivamente se encontraba en un gran aprieto, pero decidió que le seguiría el juego a aquel loco. No aclararía que no se trataba de Sara la joven a la que le hablaba y mientras el sujeto hacia sus planes, ella hacia los suyos con su mente trabajándole a mil revoluciones. No entregaría a Sara, ni mucho menos a Nick. Antes muerta a que corran riesgo sus compañeros; que corra riesgo él. No quería hacer el intercambio.

Se pregunto si tal vez en el laboratorio alguien ya se había percatado de su ausencia. Pensó en Greg y en que no se había despedido de él. También pensó en Catherine, alguien que en el último tiempo había comenzado a apreciar como a una madre, en el Doc. y en Hodges que siempre habían estado para apoyarla; pensó en Grissom y en su trato distante y acido hacia ella, al igual que el de Warrick y Sara. Pensó en su padre, no se perdonaría dejarlo solo en el mundo cuando un hijo ya lo había hecho.

No quería pensar en nada mas, solo en cómo demonios avisarles a sus compañeros de laboratorio que se encontraba allí, en ese lugar desconocido, con ese loco de remate que deseaba matar a Nick y como podrían atraparlo. Intento reconocer nuevamente al hombre que seguía alumbrándola, pero no; solo era una sombra que se movía a su alrededor sin hacer el más mínimo ruido. Se acerco nuevamente con lo que Abby distinguió como su celular, en la mano y le hablo.

-Haremos un par de llamadas a tus compañeros, pero primero comenzaremos con el interrogatorio- dijo dulce y espeluznante erizándole los vellos de la nuca mientras observaba como se inclinaba hacia ella con un objeto punzante que a la luz de la linterna brillo intensamente…

03:30 am. Departamento de CSI Las Vegas.

La organizada oficina de Sara Sidle se había transformado en una escena del crimen. La dueña de esta, junto a Greg y Catherine analizaban cada detalle de cada rincón, sin muchas novedades. La sangre ya había sido enviada a analizar; se encontraron algunos cabellos pelirrojos en el suelo, pero nada iba más allá de eso. Todo el laboratorio estaba al tanto de lo sucedido, a excepción de Warrick y Nick que se encontraban en campo a la hora del hecho, y a los que Grissom no había tenido oportunidad de notificárselos.

Los muchachos volvieron del interrogatorio, hablando animadamente de cómo les había ido y de lo aliviados que estaban por poder irse a casa a descansar unas horas, pero al llegar al laboratorio notaron que este estaba más revolucionado de lo normal. Ingresaron rogándole al cielo que no haya pasado nada más que un susto o un aviso, pero cuando interceptaron a Hodges en el pasillo, este les comunico lo sucedido.

-Abby ha desaparecido. Tememos que haya sido un secuestro- dijo con prisa.

-¿Qué?- salto Nick alterado.

-¿Aquí dentro?- pregunto Warrick preocupado.

-Sí. No hay testigos; se supone que lo último que hizo fue llevarle los informes a Sara. Se han encontrado sangre y cabellos que ya han sido mandados a analizar…- comento, pero no tuvo tiempo de terminar la teoría ya que Nick camino presuroso a la oficina que su compañera compartía con Greg.

-¡Nick!- llamo su compañero siguiéndole el rastro, pero como no encontró nada en esa oficina se dirigió a la de Sara con el corazón palpitándole en sus oídos y con un desagradable presentimiento en la boca del estomago. "Todos menos ella, todos menos ella", se repetía a si mismo mientras sentía como se entrecortaba su respiración con cada paso que lo acercaba a la "escena del crimen".

-¡Nick!- volvió a llamar Warrick, pero nuevamente el aludido no hizo caso.

Cuando finalmente llego a la oficina detrás de su amigo que observaba preocupado la escena, intuyo que se estaba perdiendo de algo importante que le sucedía a su amigo y que este no se lo había dicho. Lo observo fijamente y luego corrió la vista a Catherine que se acercó a ellos, pálida, pero manteniendo la compostura. Observo fijamente por un momento a Nick y luego observándolos a ambos hablo negando con la cabeza.

-No se sabe lo que ha ocurrido. Nadie ha visto nada, no hay testigos en los que podamos respaldarnos… Simplemente desapareció, es como si la tierra se la hubiera tragado- dijo inexpresiva y Nick se inquieto.

-¿Tienes guantes de sobra?- pregunto Nick mas serio de lo normal luego de ver algo en un rincón de la habitación y su compañera le tendió los que tenía en el bolsillo; se los coloco con prisa e ingreso a la habitación. Tanto Greg como Sara lo observaron con atención mientras se dirigía detrás del escritorio y se agachaba para tomar algo. Sara intento decirle que ya había revisado pero cuando su compañero se incorporo con algo en la mano, se alivio de haberse mordido la lengua y no haber dicho nada.

Greg palideció cuando descubrió que lo que brillaba en la mano de Nick era el gran anillo de Abby en forma de corazón, manchado de sangre.

-Llevare esto a analizar- dijo observando la sangre preocupado, rogándole al cielo de que no sea de su compañera…

04:05 am. Departamento de CSI Las Vegas.

Todos estaban reunidos, por una cuestión de espacio, en la sala general donde solían sentarse a almorzar revisando los resultados del ADN y organizando los informes. Ecklie se encontraba reunido con el sheriff, intentando no dar muchos datos a la prensa. Fue en el momento en que Jim ingreso a la sala para informar la llegada del detective Jefferson, el padre de Abby, cuando sonó el celular de Nick en su bolsillo. Lo tomo y se tenso bruscamente al observar de quien era la llamada entrante.

-Es Abby- se limito a decir levantando la vista solo para observar a Grissom a la cabecera para que este le diera el ok. Capto la atención de todos sus compañeros que lo observaron inquietos en sus lugares. Observando fijamente a Nick, el supervisor del turno nocturno le hablo a Archie.

-¿Archie se podría grabar la conversación al mismo tiempo que se localiza su ubicación?- pregunto y el joven se apresuro a tomar su Notebook y hacerlo allí mismo. El celular sonó por segunda vez y Grissom le dio el ok a Nick para atender poniendo la opción de altavoz en la llamada.

-¿Abby?- pregunto el CSI Nivel 3 conteniendo el aliento, intentando aparentar una calma que no sentía en esos momentos. Sin embargo, no hubo contestación del otro lado, solo una respiración entrecortada que termino transformándose en un sollozo. Catherine y Greg intercambiaron miradas nerviosas, mientras se removían en sus lugares, incómodos. Sara observo a Grissom al igual que Jim, y Warrick no quito su penetrante mirada de Nick. -¿Abby eres tú?- volvió a preguntar y se oyó una voz grave, de fondo como si le diera indicaciones entre susurros, pero claramente audible.

-¡Háblale!- ordeno y luego de un silencio por parte de la joven se oyó lo que pareció un fuerte golpe seguido de un grito ahogado de su compañera. Nick observo desesperado a Grissom que lo observo frio y calculador, negando con la cabeza. –¡Háblale te he dicho!- aulló violento y se sintió el grito desgarrador de Abby seguido del llanto desesperado pero silencioso. Hubo un momento de duda, silencio y la extrema tensión por parte de sus compañeros que aguardaban ansiosos oírla; saber que estaba bien. A pesar de la situación, se aliviaron a sentir aun la cantarina y armoniosa voz de su compañera que hablo en español.

-¡Se ha equivocado! Piensa que soy Sara. ¡Quiere hacer un intercambio con Nick para matarlo! No lo hagan, por favor. ¡No hagan el intercambio! ¡Es frio, húmedo, hay mucha tierra y aroma a rosas! ¡Por favor no lo hagan!- dijo atropelladamente llorando desesperada y dejando a todos sus compañeros perplejos, desconcertados por el idioma, sin saber qué hacer.

-¿Qué le has dicho maldita?- pregunto la voz grave y oyeron más golpes y gritos de su compañera. Nick estaba por desesperar, sin poder controlar la ira y Greg y Catherine parecían al borde del colapso. Perduro un silencio y luego todos oyeron como alguien tomaba el celular del otro lado y respirando agitadamente comenzaba a hablar: -Solo quiero un intercambio con el CSI Stokes, de lo contrario su compañera muere. Cuando decidan la respuesta ya saben donde contactarme; intuyo también que deben habernos localizado, así que no será difícil hacer el trato. Eso sí, que sea antes del mediodía. Si me entero que él viene con compañía, la matare sin importar nada. Solo te quiero a ti Nick. ¿Acaso lo debe pagar tu hermosa amiga? ¿Podrás vivir con ello, si algo le sucediera?- pregunto burlón y el aludido se sintió miserable, desesperado, sin poder sostener con firmeza el celular con su mano temblorosa. –Me he encargado de que no olvidara tu nombre por si debe morir. Es muy valiente, no ha dicho nada… aun. Veremos cuando resiste en el tiempo que ustedes deciden si rescatarla o no- comento riendo con ganas antes de colgar.

Todas las cabezas con sus perplejos rostros se voltearon y observaron horrorizados a Grissom que se quito los anteojos y hablo.

-Es obvio que ya no se puede ocultar la verdad- comento respirando profundo y Brass se inquieto.

-¿De qué hablas?- inquirió y el responsable del turno nocturno clavo sus acuosos ojos en los oscuros, casi negros de Nick.

-He estado investigando la cinta que extrajimos del ataúd de metacrilato cuando te rescatamos- comenzó hablándole a este ultimo que lo observo nervioso sin comprender a que iba la confesión. –Y gracias a la ayuda de Archie, he descubierto que en la cinta se oye otra voz además del responsable que te capturo y te enterró, y al que nunca pudimos interrogar ya que se auto inmolo cuando pagamos tu rescate- prosiguió.

-¿Por qué nunca has dicho nada?– inquirió Nick molesto.

-Decidí no decir nada ya que no podíamos rastrearlo, ni ubicar su paradero y pensé que sería demasiado paranoico advertirles cuando tal vez no aparecía. Iría desperdigando el pánico y la psicosis en vano ya que nunca pasaría nada. Esta más que claro que lo subestime- dijo y sintió el peso de todas las miradas atónitas sobre él. –Debo disculparme…- comenzó y Nick lo interrumpió.

-¡Disculpándote no harás nada!- salto inquieto.

-¡Nick!- advirtió Warrick.

-¡No, debe saber que por su culpa una compañera está desaparecida! ¡Tal vez has querido hacer lo correcto pero has puesto a todos en peligro!-

-¡Nick, ya basta!- lo detuvo el moreno.

-Claro y esperar a tenerla en un ataúd?- dijo el aludido alterado, clavando su mirada en su interlocutor.

-¡El caso te está afectando demasiado!- advirtió Warrick ante las miradas asombradas de Sara, Greg, Catherine y Jim por la reacción de Nick, intentando extraer algo mas que la simple histeria de su compañero por una integrante del grupo desaparecida, pero obviamente no obtendría esa información tan fácilmente; su compañero no confesaría el amor hacia la joven allí mismo, ante sus miradas atónitas.

-¡Como para no hacerlo! ¡Soy yo el que tendría que estar allí, no ella!- aulló violento y la habitación se sumergió en un incomodo silencio. Grissom se puso de pie y todos lo observaron.

-Necesitamos al Detective Vega, él es el único que podrá descifrar la grabación de Abby- se limito a decir y se retiro a su oficina.

05:00 am. Departamento de CSI Las Vegas.

Una vez resuelto el inconveniente del idioma y con las personas adecuadas analizándolo, cada uno había vuelto a su oficina. Mientras Warrick intentaba conciliar el sueño en el sillón de recepción; Catherine hablaba con Nick en su oficina intentando calmarlo pero sin ninguna confesión contundente por parte de su compañero; Greg recorría como un ente todas las instalaciones negándose a ingresar en su oficina sabiendo que Abby estaba desaparecida; Grissom hablaba con Ecklie, Jim y el sheriff las posibilidades de encontrarla viva, este último había hablado con su padre, pero ninguno del equipo de criminalística se había acercado a él.

Con su oficina libre de evidencia y totalmente limpia, Sara sentada en su escritorio recordaba, sin evitar sentir culpa el dia de ingreso de Abby. Recordaba sus malos tratos, lo celosa que se sintió porque su compañera tuviera tanta química con Greg y que esto le quitara protagonismo y diversión a la hora de analizar escenas de crimen con su compañero, y por sobre todas las cosas el hecho de que estuviera salvándole la vida en esos momentos, aparentando ser ella para que no volviera en su busca. Siempre había tenido un trato distante con ella por ser nueva al igual que Warrick y Grissom. En el caso de este último no era noticia ya que se lo había hecho a Greg y aun le hacía pasar torturas que su joven compañero soportaba con el mejor humor. Pero Abby había sido diferente; increíblemente perceptiva desde un inicio, con esa poderosa habilidad de detectar las mentiras en una persona, seria pero muy amable y llamativamente demostrativa y espontanea. No reprimiría un sentimiento aunque le pagasen por hacerlo y si debía dejarte algo en claro o reconocer lo orgullosa o agradecida que estaba lo hacía con total libertad sin el prejuicio de tal vez quedar en ridículo. A veces le recordaba mucho a Nick aunque eran totalmente diferentes. El carácter de Abby era mucho más temperamental y menos apacible que el de Nick, pero ambos tenían los corazones más puros que haya conocido en su vida. Debía cambiar su forma de percibir las cosas, comenzando por su compañera a la que tal vez no volvería a ver ni agradecerle lo que había hecho. Recordó la reacción de Nick y el presentimiento de que su amigo estaba involucrado más de lo común con su compañera, la invadió. Recordó también haber visto a su compañero observar a Abby con ojos distintos a lo que lo hacía con cualquiera de ellos y no perderse ningún detalle de la joven pelirroja. El asombro la asalto cuando noto que su compañero tal vez estaba enamorado de Abby, pero no tuvo tiempo de manifestarlo ya que Greg se acerco al umbral de la puerta para avisarles que ya estaban listos para retomar la reunión y llevar a cabo un plan.

05:15 am. Departamento de CSI Las Vegas.

-Está claro que su objetivo es matar a Nick ya que su antiguo compañero no pudo hacerlo- comento Grissom luego de unos minutos de haber comenzado la reunión. –También lo está, el hecho de que no es cuidadoso y quiere acabar con su deber cuanto antes. Es desprolijo y despreocupado en su plan ya que no cuido los lugares, no guarda misterio y es violento- explico y todos asintieron.

-¿Por qué Sara?- pregunto Greg. –Como dijo Abby se equivoco, pero porque la querría a Sara-

-Soy la que descubrió el lugar donde había sido enterrado Nick. Era la única que había oído hablar del vivero de Kelly y entre las últimas dos opciones supe cual era- dijo ella inexpresiva y Grissom asintió.

-Es lógico que deseaba divertirse un poco y es por eso que utilizo a "Sara" como carnada. Sabía que Nick no querría que nadie muriera por su culpa y aceptaría el intercambio. El problema y tal vez la ventaja para nosotros ya que nos da algo más de tiempo, es que se ha equivocado. El agresor no sabe el aspecto físico de Sara y eso provoco que fuera a ciegas a raptar a una mujer joven, que se encontraba en su oficina, pero que no era ella. En ese momento se encontraba Abby dejando los informes. Gracias a la ayuda de nuestra compañera no ha vuelto a buscar a la verdadera- dijo y Nick bufo. –Ahora… debemos pensar bien que haremos para recuperarla sin desproteger a Nick- finalizo y todos pensaron al mismo tiempo el método más antiguo y común: una emboscada…

06:30 am. Algún lugar del desierto de Las Vegas.

Abby Robertson abrió los ojos luego de un tiempo de estar inconsciente; observo a su alrededor, pero no encontró nada mas frente a sus ojos que el cielo de una madrugada estrellada. Sentía su rostro húmedo a causa de las lágrimas que había derramado y cuando sintió que sus brazos escocían, recordó el porqué. Luego de un tiempo de estar mirando fijamente el cielo, cerró los ojos y trago en seco sintiendo el gusto metálico de la sangre en su boca. La había herido. La torturo para extraer información acerca del laboratorio y de su compañero, pero no obtuvo por parte de la joven más que silencio y lágrimas; se había prometido que prefería morir antes que entregar a sus compañeros a pesar de las torturas que aplicaran en ella. Había escrito con cortes, algo en sus brazos; pudo deletrearlo cuando volvió a remarcar con la navaja las letras en un último intento de extraerle información, pero fue en vano. Intento girar la cabeza y observarlo para comprobar que lo que estaba escrito en sus brazos y lo que ella había deducido era lo mismo, pero no pudo. A pesar del entumecimiento general del cuerpo por el frio que sentía de estar a la intemperie, estaba tendida sobre algo que se clavaba en su espalda, piernas, brazos y cabeza. Estaba tendida en una especie de maleza, dura y espinosa y entendió de que se trataba cuando inspiro el concentrado aroma a rosas. Ya no tenia las sogas en sus pies y en sus muñecas, pero de nada le servía si se encontraba inmovilizada, allí en medio de la nada, adolorida y entumecida por el frio. Unas cuantas lágrimas cayeron por las comisuras de sus ojos luego de un tiempo de estar allí. Nunca había estado tan sola; a pesar de ser una persona solitaria, de las que disfrutan de la tranquilidad de su deshabitada casa, nunca se había sentido tan abandonada como aquel día. Pensó que, sino habían intentado recuperarla para esa altura de la madrugada, lo mas probable sea de que ya no lo hicieran; pensó también que tal vez se habían tomado en serio el mensaje que ella les había dado y prefirieron la vida de Nick a la de ella. No había nada que se pudiera hacer ya. No valía la pena huir estando en medio del desierto; no sabría hacia donde ir y no llegaría muy lejos ya que la atraparía. La sangre seguía corriendo por sus brazos. Debía admitirlo, estaba muerta; ya no se podía hacer nada al respecto. Reposo su cabeza en las ramas del rosedal y cerro los ojos para nunca abrirlos, o al menos esa fue su intención…

07:00 am. Departamento de CSI Las Vegas.

Greg no pudo pegar un ojo en toda la noche; recorrió su oficina varias veces observando con detenimiento los objetos personales que su amiga tenia sobre el escritorio y las estanterías. Puso especial atención en un portarretratos que ilustra una foto familiar. En ella se ven a Abby abrazada a su madre y a su hermano y su padre sonriente tomándolos a todos en un gran abrazo. Observo al hermano, castaño y de sonrisa amable y noto que Abby no hablaba de él desde que le dijo que estaba en el ejército y había muerto en un enfrentamiento en Afganistán. Trago en seco mientras dejaba en su lugar el portarretratos y se preparaba para hablar con el padre de su amiga. La quería como si fuese su hermana pequeña; él había sido hijo único y lo único que siempre había deseado era un hermano con quien compartir travesuras, experiencias y tener recuerdos gratos. Recordó con una sonrisa en el rostro, el primer día de Abby en el cual él le había ayudado a instalarse y la química fue casi inmediata; los mismos gustos, el mismo sentido del humor extravagante y rebelde. Como su compañera no tenia oficina, Grissom le había permitido compartir la de él como provisoria hasta que se desocupara una, pero luego de un tiempo, cuando se dio la oportunidad de mudarse de oficina, se habían encariñado tanto que no podían permanecer separados. Se prometió que la cuidaría y protegería como su hermana pequeña y así fue. Las escenas del crimen nunca habían sido tan divertidas de analizar como cuando ella estaba presente, intentaba que se les asignaran las mismas para divertirse y hacer su trabajo juntos, y corrían con la suerte de que al menos sea un aspecto entendible a los ojos de Grissom, que les permitía estos lujos. Se visitaban seguido y algunas veces dormían en la casa del otro por cuestión de trabajo y viajes. Eran inseparables, esa es la palabra. Buenos amigos, hermanos del corazón. Y en esos momentos sentía una terrible culpa por haberla desprotegido, pensaba que por su culpa Abby había desaparecido y no sabía cómo mirar a su padre a los ojos. Se acercó a un hombre robusto y canoso, que aguardaba en recepción y al observarlo a los ojos supo que era el padre de su amiga, no cabía duda alguna.

-Detective Jefferson, señor- dijo el muchacho extendiéndole la mano que el hombre angustiado amablemente tomo en un fuerte apretón. –Greg Sanders, compañero de su hija. He venido para hablarle del plan, señor- dijo y el hombre asintió esperanzado…

08:15 am. Alguna ruta del desierto de Las Vegas.

Con el sol despuntando sobre el desierto ocre de Las Vegas, todo el equipo de criminalística, viajaba hacia el vivero donde un tiempo atrás había sido rescatado Nick. Este no quitaba su vista de la ventanilla por si veía algo en medio de la nada, intentando no pensar de más para evitar pronósticos desalentadores. Algo dentro de él sabía que estaba viva, así debía ser. Estaba claramente alterado y no permitiría que los nervios lo consumieran; sin embargo no podía imaginarse una vida sin ella. La amaba, si. Se había enamorado de esa joven pelirroja luego de la primera investigación de una escena que compartieron. Recordó cuando la observo sonreír con Greg, divirtiéndose mientras buscaban rastro de sangre de la víctima. Se quedo sin aliento, estupefacto por la perfección de aquella hermosa criatura de cabellos rojos como el fuego observándola fijamente, totalmente desorientado sin saber en qué sitio se encontraba, ni que había ido a hacer allí; solo existía ella. Luego de aquello tan desconcertante e inusual para él y de unos cuantos encuentros en las escenas del crimen y el laboratorio, decidió tomar distancia un tiempo para que no se transforme en algo peligroso; intentaba evitar las investigaciones con ella y su relación no iba más allá de un "Buen día" o "Buenas noches", pero no tuvo éxito ya que parecía gustarle mas en su distanciamiento voluntario. A excepción de Grissom que sospechaba sus sentimientos hacia la joven, nadie lo sabía y él tampoco deseaba confesarlo, aunque por cómo había perdido los estribos en el laboratorio, no le quedaba duda alguna que sus compañeros sospecharían que algo pasaba. En especial Warrick que no le había quitado los ojos de encima en ningún momento sospechando que estaba demasiado involucrado en el caso.

A las 08:30 estaban ingresando al vivero y tras las indicaciones de Grissom, el equipo se dividió para rodear el área en silencio, y Nick camino por las callecitas principales. Habían pactado una hora determinada, así que el sospechoso estaría esperándolo en el centro mismo del vivero. Y así fue, el hombre alto, lo esperaba entre los arboles frente a un invernadero de cristales altos y transparentes. Nick lo observo fijamente aguardando a que haga el primer movimiento, pero lo único que recibió fue una risa melosa, cargada de sorna.

-Finalmente te tengo frente a mis ojos- dijo amable y el CSI lo observo con asco e ira contenida.

-¿Dónde está?- se limito a preguntar rápidamente, tensionado apretando fuertemente los puños, conteniéndose de correr hacia él y utilizar las violencia como método de confesión.

-¡Wow, wow, alto vaquero!- dijo riendo entre dientes y Nick presiono sus maxilares entre sí.

-¡Dime donde la tienes!- ordeno levantando el tono de voz.

-No sabía que te interesara tanto Sara Sidle- dijo alzando las cejas en señal de fingido asombro.

-¡Ella no es Sara Sidle, idiota!- exclamo Nick perdiendo los estribos. –Nunca lo fue y nunca lo será. ¡Te ha mentido, es por esa razón que no podías conseguir información de ella!- finalizo y el hombre lo observo fijamente. A esa altura ya no le importaba haber torturado a la joven que no era; al fin y al cabo tenía lo que quería. -¿Dónde está?- volvió a preguntar Stokes y el hombre rio nuevamente.

-Las rosas requieren de un cuidado especial, ¿sabes? A Kelly Gordon le fascinaban y ponía mucha atención en su cuidado; eran sus predilectas, así que decidí darle a tu compañera una muerte hermosa como se merecía. Los rosedales blancos no están muy lejos de aquí, pero te advierto que cuando tus hombres lleguen, habrá sido muy tarde- comento mientras sacaba un arma del bolsillo. A pesar del shock en el que estaba Nick pudo reaccionar rápidamente cuando el hombre disparo en su dirección y quitando su arma disparo varias veces, pero el pulso le temblaba de tal manera que erro los tres tiros, provocando que el hombre escapara. Aviso a sus compañeros del hecho y corrió en busca de los rosedales blancos, desesperado temiendo lo peor. Era insoportable revivir todo aquello para él ya que las lesiones psicológicas no habían terminado de sanar cuando se presento este caso y encima estaba involucrada la persona a la que amaba.

09:00 am. Vivero de Kelly Gordon. Desierto de Las Vegas.

Tras recorrer con desesperación el vivero con la ayuda de Greg que no estaba muy lejos del colapso; encontró, ya en el límite del vivero un gran invernadero en el que se alzaban rosedales blancos, pero estaba cerrado con candado. No le supuso un obstáculo ya que con un disparo certero a la cerradura de metal, consiguió abrir la gran puerta de vidrio e ingresar. El aroma concentrado a rosas lo golpeo como una abofeteada, pero lo único que importaba era encontrarla. Recorrió las hileras de rosedales, observando desesperado hasta el mínimo detalle entre las rosas blancas, hasta que vislumbro sus cabellos anaranjados que iluminados por el sol parecían prenderse fuego. Se le acelero el corazón mientras se acercaba y se dejaba caer a su lado, observándola atónito.

-¡Greg!- grito desesperado sin pensarlo dos veces, tomando el rostro pálido y sintiendo la piel helada entre sus brazos de su joven compañera. Le acaricio el rostro repetida veces y se desespero al ver que no respiraba.

-Vamos, Abby, despierta preciosa. No me dejes. Debes despertar- pidió entre sollozos, mientras intentaba buscar los puntos para tomarle el pulso, pero no hubo respuesta por parte de la pelirroja. –¿Abby?- pidió con la voz rota y en ese instante apareció Greg, lívido y desesperado, pero de los dos el que mejor mantenía la compostura. Se arrodillo al lado de su amiga que estaba en brazos de Nick, inconsciente, o eso deseaba pensar, porque parecía mucho más que inconsciente. –¡No respira, Greg!- dijo desesperado su compañero. –¡No respira!-

-Tranquilízate Nick- pidió el joven intentando no caer en la histeria de su compañero, pero fue en vano porque el otro joven no hizo caso y comenzó a farfullar frases inteligibles. -¡Nick, ya basta!- exclamo el joven fuera de sus casillas y el aludido lo observo fijamente, extrañado del comportamiento del muchacho. –O te calmas, o pido que te saquen de aquí- sentencio y Nick, luego de tragar en seco asintió lentamente. –Llama a los paramédicos- dijo para distraerlo mientras tomaba el pulso de su amiga, que a diferencia de lo que esperaba, sintió un latido muy, muy leve. Alzo la vista intentando no mostrarse aliviado porque la peor parte no había pasado aun y le hablo a su compañero. –Tiene pulso-…

Días después, en el Departamento de CSI Las Vegas.

Nadie entendía que había sucedido. Si, podían explicárselo con el sospechoso en detención y su confesión, pero aun así, los CSIs no podían entender muchas cosas, que seguramente siendo positivos pensaban descubrirlo más adelante.

Todos se habían negado a tomar la declaración del sospechoso, y los únicos que se atrevieron a hacerlo fueron Brass y Grissom, mientras todos los compañeros del laboratorio esperaban ansiosos el despertar de su joven compañera en el hospital. Greg y Catherine eran los únicos que tenían permitido el ingreso a la habitación y se turnaban para ello. Sara se encontraba sentada junto a Warrick en la sala de espera observando un punto fijo en la pulcra pared que tenían en frente. Su compañero se distraía y mataba el tiempo mandando mensajes de textos a su esposa, pero ella no podía detener su mente que pensaba constantemente y procesaba la información a una velocidad inimaginable. No podía vivir con el sentimiento de culpa, que si su compañera partía en aquella sala del hospital sin despertar no podría agradecerle lo mucho que se había arriesgado para salvarla y salvar a Nick. Intentaba no imaginárselo, intentaba guardar las esperanzas de que despertara; no estaba tan grave después de todo, pero los doctores les habían dicho algo desconcertante. Que se estaba dejando morir; que debían intentar despertarla ya que Abby pensaba que aun estaba en las manos de ese sujeto despreciable y que aquella había sido la última elección de la joven. Muy valiente, pensaba Sara, pero muy estúpido al mismo tiempo. "Si era obvio que la rescataríamos", pensó seguidamente, pero luego recordó el trato "especial" que la "pequeña" como ellos la llamaban, recibía de Warrick, ella misma y de Grissom, a quien todos tenían como mentor; Abby no veía a nadie más que a una persona que no la quería y quien estaba dispuesto a facilitarle obstáculos a su trabajo, como había hecho con Greg. Debía despertar, no podría vivir con ello.

Mientras sus dos compañeros aguardaban en planta baja, Nick en el mismo piso de la habitación aguardaba junto a Catherine, cualquier noticia. Parecía querer caminar por las paredes y Catherine no toleraría esa desquiciante desesperación repentina que tenía desde que la había encontrado.

-Nicky, realmente, si no te detienes llamare a un médico para que te suministre un sedante- dijo con tono alarmante y el muchacho tras observar en los ojos de su compañera que no era broma se sentó a su lado y tras inhalar el aire puro del hospital comenzó a confesarle a Catherine sus sentimientos hacia Abby, dejando a su compañera perpleja, pidiéndole que lo ayude, pero no pudo continuar la historia ya que llegaron Brass y Grissom para comunicarles que el sospechoso ya había confesado...

-Aun no despierta- dijo Nick preocupado, observando a Catherine que estaba sentada al lado de la cama donde se encontraba Abby inconsciente, a Grissom cuando este se acerco para preguntarle como estaba. No dormía, ni comía desde hacía unos días y a su supervisor le preocupaba su salud física y mental.

-Es algo normal en el shock postraumático, Nick. Tranquilízate, Greg la llevara a casa cuando despierte- dijo el supervisor intentando sonar comprensivo, pero no se noto más que el tono frio e indiferente que empleo.

-¿Greg? ¿Es en serio?- pregunto el Nivel 3 perdiendo los estribos, pero intentando no sonar grosero. Eran increíbles los celos que sentía de su propio compañero desde que la pelirroja había llegado a su laboratorio.

-¿Tienes alguna objeción contra ello? Son como hermanos- contesto su supervisor fríamente y Nick chasqueo la lengua fastidiado observando hacia un costado.

-Entiendo que cuando se convive tanto tiempo juntos, desarrollas sentimientos hacia tus compañeros. Se lo que sientes por ella Nick, pero debo pedirte que lo reprimas. Que no lo demuestres. Es peligroso para nuestro trabajo, alguien puede correr peligro comenzando por ella. El equipo se volverá más vulnerable y no quiero eso- dijo con su frialdad característica y Nick lo observo atónito sin dar créditos a sus oídos.

-¿Eres consciente de lo que estas pidiéndome?- pregunto claramente asombrado e incrédulo por la petición de su supervisor.

-Sí, y sé que puedes hacerlo- finalizo volviendo su vista a la ventana que conectaba a la habitación donde Catherine había tomado la mano de Abby y sonreía mientras le hablaba.

-Te equivocas- dijo Nick fijando sus oscuros ojos en los acuosos de él que se voltearon para observarlo. –No entiendes absolutamente nada de todo esto- dijo con respeto y extrañamente serio y Grissom alzo una ceja curiosa. –Jamás podrías ponerte en mis zapatos. No entenderías aunque te lo explicara del modo científico y con gráficos que es lo que siento por ella- susurro con los maxilares apretados y luego de un silencio incomodo, en el que el supervisor dudo si decirle o no que él se encontraba en una situación similar, decidió no responderle y dejar que Nick se marchara por el pasillo claramente frustrado por el atrevimiento de su superior a que reprimiera sus sentimientos hacia su compañera…

-Abre los ojos, pequeña- pidió su madre en sueños y volvió a repetirse, pero la voz que resulto ser de su madre en un principio, se torno más grave y con un tono extraño, que ella conocía a la perfección y con el que convivía todas los días de su vida.

-Despierta, pequeña. Vamos princesa, tu puedes hacerlo- pidió su amigo y sintió su cálido agarre en la mano inerte sobre la cama. –Eso es; abre tus hermosos ojos- pidió con ternura y la joven pudo adivinar que estaba sonriendo.

-¿Greg?- pregunto aunque sabia la respuesta, quiso cerciorarse. El joven rio entre dientes y acerco su silla a la cama para poder acariciar la mejilla rosada de Abby que abrió lentamente sus ojos pardos.

-Eso es mi pequeña- dijo con alegría y un tono de alivio en la voz. La joven sonrió de lado y observo a su alrededor mientras intentaba incorporarse. Hubo un momento de silencio en el que el joven la observo atentamente por si su compañera sufría alguna descompensación, pero se alegró al encontrarla tan pensativa y detallista como siempre. Greg volvió a tomarle suavemente la mano, provocando que su amiga fijara la atención en el, traspasándolo con sus grandes ojos pardos. Una carrera completa de Psicología, la extraña habilidad que poseía de pequeña de detectar las mentiras en las personas, la carrera de Científica Forense especialista en grafología, ¿para qué? Para terminar en un hospital por haber sido la carnada de un loco desquiciado que la rapto para conseguir matar a su compañero. Se reiría de la situación sino se sintiera tan débil y vulnerable, en aquella cama de hospital.

-¿Te encuentras bien?- pregunto, preocupado intentando que el tono no sonara tan desesperado como se sentía. Recordó las palabras del doctor y la recomendación de Grissom de no atosigarla con cuestionarios demasiado largos. Aun estaba débil por el shock que había sufrido. -Ya sé que el protocolo me obliga a morderme la lengua y no hacer muchas preguntas, pero quiero asegurarme- explico sonriendo y la observo.

-Sí, de hecho… si- dijo extrañada por recordar que había soñado con su madre. Un intenso escalofrío recorrió su espalda y se estremeció al sentir frio. Observo a Greg, pidiéndole explicaciones con la mirada y este sonrió antes de contestar.

-Aun no has podido regular la temperatura, eh?- pregunto y busco una manta en el closet de la habitación que se confundía en la pared. Ella recordó el frio que había sentido por estar tanto tiempo en la intemperie y de allí debía provenir su pequeño problemita. Automáticamente, recordando, se observo los brazos que ya no estaban vendados como en los primeros días, en el que las cicatrices del derecho rezaban Nick, y el del izquierdo Stokes. Él se acerco y la extendió sobre su pequeña. –¿Mejor?- pregunto sentándose a su lado.

-Mucho mejor, gracias- dijo Abby sin despegar la vista de sus cicatrices intentando sonreír, pero lo único que consiguió fue mostrar una mueca incomoda a causa del dolor que recordaba. Greg se sentó a su lado y la observo en silencio; ella lo noto e intento no darle tanta importancia. –La excusa perfecta para unos tatuajes no crees?- pregunto picara y el joven le siguió la corriente.

-Pensé que tal vez podría ser mi nombre- bromeo él y ambos rieron, aunque muy en el interior, ella no dejaba de pensar en esos tajos delgados que formaban el nombre de su amigo y pensó en la ironía de la vida. Tendría su nombre toda la vida.

–Debo agradecerles a todos, pero tú eres el que esta más próximo- dijo sonriendo de lado y Greg le correspondió la sonrisa, luego de un momento de silencio.

-Harías bien, ya que hay algunos que estaban desesperados porque despertaras, comenzando por Sara- dijo en un tono extraño y Abby alzo las cejas extrañada. –Se sentía fatal por lo que habías hecho. Considero un acto de valentía de tu parte, arriesgarte de esa manera, pero no debo ser yo quien te lo diga- dijo riendo mientras le guiñaba un ojo.

–¿Están todos aquí?- pregunto ella con mezcla de curiosidad y pánico por una posible ronda de abrazos y felicitaciones. No quería eso en aquel momento; Greg lo leyó en su semblante y negó riendo.

-No. Se han ido a última hora de ayer, han vuelto al laboratorio; había mucho trabajo. Tu padre ha estado aquí también, pero se fue esta mañana por trabajo- finalizo y Abby suspiro aliviada.

A pesar de estar horas y horas juntos, siempre tenían algo de que hablar. Greg le informo que el sospechoso había confesado, pero que no era más que un mercenario. Le habían pagado para que lo hiciera y que aun no tenían nada, pero la investigación no se había cerrado. Se pensó en Kelly como posible sospechosa, pero era imposible, estaba en prisión. La voz de la grabación de la cinta de Nick, no coincida con la de este hombre y no podían encontrar de quien era. Se encontraba en una situación muy inquietante y la inseguridad la invadió por un momento. Se sentía increíblemente vulnerable y desprotegida, pero no tenía más remedio que seguir adelante con su trabajo.

Aguardaron a los doctores que tras hacer los chequeos correspondientes, le dieron el alta, ya que no presentaba ningún impedimento para seguir con su vida, normalmente. Greg le informo también que era el responsable de llevarla de vuelta a casa y que iría a buscar el auto mientras las enfermeras la ayudaban a prepararse.

-Greg- llamo Abby antes de que su compañero saliera de la habitación. El aludido la observo expectante. -¿Quién me encontró?- pregunto dubitativa por si quería saberlo o no, y el joven sonrió.

-Nick lo hizo- comento con naturalidad y sonrió ampliamente. –Estuvo pendiente de ti todo el tiempo; no comía, ni dormía, solo le interesaba el caso. Ha costado sacarlo de aquí para que vuelva al laboratorio ya que deseaba verte despierta. Creo que le gustas- soltó sin más, distraído volviendo la vista a su compañera que intento demostrar la expresión de una roca, para que sus sentimientos no salieran a flote. –Y mucho- finalizo él con picardía y Abby no dio crédito a sus oídos, observándolo atónita. Trago en seco antes de hablar mientras alzaba su mano derecha y el joven observaba el anillo asintiendo.

-¿Y esto?- pregunto ella.

-También él. Fue el único que, en la vorágine de analizar la oficina de Sara, se percato que estaba en la escena. Luego de haberlo analizado, lo tuvo con él todo el tiempo… como si eso lo aferrara a ti- explico frunciendo levemente el ceño. -Tranquila, esta esterilizado y libre de huellas- bromeo y Abby sonrió observando el objeto en su mano. -¿Importante, verdad?- pregunto él intuyendo la respuesta.

-Así es, me lo obsequio mi hermano días antes de morir- contesto ella sonriendo melancólica. Realmente lo extrañaba y su amigo lo noto.

-Iré a buscar el auto; la enfermera debe estar por llegar- dijo sonriéndole con ternura dando por zanjado el tema y ella asintió volviendo su vista a las cicatrices de sus brazos.

Una vez vestida con ayuda de las enfermeras por el dolor de los golpes en su cuerpo, Abby esperaba a Greg sentada en la camilla con las piernas colgando por el borde haciendo un leve vaivén. Tenía la vista fija en un punto de la blanca pared mientras pensaba en el cómodo y tranquilo silencio que la envolvía.

Odiaba los hospitales, había jurado no volver a pisar uno desde la muerte de su madre y hermano hacia unos años. Pensaba en como agradecerle a Nick, pero no sabía cómo. No sabía cómo lo vería a los ojos sabiendo que se sentiría culpable, pero que a la vez le correspondía sus sentimientos; tampoco sabía si ello influiría en su trabajo y no quería que eso pasara. Tal vez Greg exageraba. Pensó en Sara también y en lo que le había comentado su amigo. Como reaccionaria, que le diría, como seguirían adelante. Estaba tan sumergida en sus pensamientos que no se percato de la llegada de Grissom al umbral de la puerta. El hombre la observo un instante pensando cómo demonios le hablaría y luego ingreso a la habitación.

-Has despertado- dijo y ella volteo su cabeza observándolo con una sonrisa distante, sin brillo. El hombre siempre la había cuestionado y vivía prejuzgándola al igual que hacía con Greg.

-Así es- contesto corriéndose algunos mechones anaranjados del rostro. –Hace más de una hora. Greg me llevara a casa- informo y él asintió acercándose a los pies de la cama observándola fijamente y a pesar de lo nerviosa que se sentía, le sostuvo la mirada.

Grissom se sentía demasiado culpable. Había pensado que lo de Nick había sido mucho, pero en menos de un mes se había repetido con ella, y todo porque había sido un error del mercenario por realizar mal su trabajo y de él por no haber dicho a tiempo lo de la investigación privada. Y a todo ese caos se sumaba que la pequeña CSI había sido lo suficientemente valiente como para no delatar a Sara y encargarse de eso, ella sola, sin decir ni una palabra. Tan solo ese acto merecía las felicitaciones a la joven de su parte, pero él no estaba listo para eso, no era bueno en las despedidas, ni en las confesiones y eso ya todos lo sabían. A sus ojos Abby era la mezcla perfecta de todos sus compañeros, tenía la sensibilidad y amabilidad de Nick; la obsesión por el trabajo y el carácter temperamental de Sara; la locura y extravagancia de Greg; los silencios y la obediencia de Warrick; y la astucia y el encanto de Catherine. Sin mencionar que era extremadamente inteligente, atenta y poseía ese maravilloso don que tanto les servía a ellos en los interrogatorios, conjuntos en un humor rebelde y afilado propio de su carácter. Así que Grissom tenía un diamante en bruto entre sus colegas y no había sido capaz de reconocerlo hasta que alguien quiso quitarle esa joya y tuvo que rescatarla. Pero era obvio que jamás le diría que se preocupo por no verla más, porque le comunicaran que había muerto, que no sabría como se lo diría a su padre, que no se perdonaría jamás lo que había causado, que no soportaría ver a Greg triste y a Nick destrozado, y la jovencita lo sabía por lo que no le pediría nada, solo le agradecería.

-Abby debo disculparme contigo- comenzó él sin más rodeos y ella sonrió amable sabiendo que su supervisor estaba haciendo un esfuerzo sobrehumano.

-Y yo agradecerte- contesto. –Sin ti, ni el equipo no estaría hoy aquí hablando contigo- dijo con simpleza y naturalidad, comunes en ella. Grissom carraspeo y no supo que contestar más que asentir fríamente mientras tragaba en seco.

-Aun así, debo disculparme. No soy muy bueno para estas cosas, pero sé que por mi culpa he causado todo esto- explico un poco nervioso con seriedad y Abby aguardo; supo a lo que se refería y decidió zanjar la conversación. No era necesario que su supervisor le pidiera disculpas, porque esas cosas solían pasar en su trabajo, y sabía también que no cambiarían sus actitudes, por lo que una contestación brillante y afilada no le vendría tan mal a su supervisor.

-Has tenido suerte…- dijo inexpresiva, clavando sus grandes y pardos ojos en los claros de él que la observaron atónitos sin comprender. –De que no haya sido Sara- dijo con seriedad traspasándolo con una mirada fría y ante la desconcertada y nerviosa mirada de su superior, alzo una ceja en señal de estar al tanto de su pequeño gran secreto. Se produjo un silencio incomodo en el que ninguno de los dos dio el brazo a torcer y bajo la vista. El supervisor del turno nocturno, Gil Grissom intentaba descifrar qué demonios pensaba Abby Robertson y como había tenido noticia de ello si nadie lo sabia excepto él, mientras la muchacha había aprovechado la situación para retribuirle los meses de mal trato por parte del hombre, que en ese momento se sentía extrañamente vulnerable bajo la mirada penetrante de la joven, y por sobre todo culpable de haberle ocasionado inconvenientes siendo tan nueva en el trabajo de campo.

-Las valijas ya están…- comenzó Greg en el umbral de la puerta, interfiriendo en el silencio sepulcral que había entre ambos, pero se interrumpió enseguida al observar a Grissom. –Lo siento, volveré más tarde- dijo para irse, pero Abby lo detuvo.

-No es necesario, Greg. Ya habíamos terminado- comento sin despegar su vista de la del superior. Su amigo se acerco y la ayudo a incorporarse, para luego caminar lentamente hacia la puerta para salir de allí.

Abby había pedido no ver a nadie por el momento y Grissom le concedió una semana libre para su recuperación, a pesar de las quejas de su amigo de no verla por una semana ya que nunca habían pasado tanto tiempo separados, el viaje a casa resulto placentero con la música de él.

Acaricio suavemente la superficie del anillo y sonrió rendida ante el sueño, mientras el ronroneo del auto la acunaba.