Duality.


—¿Por qué habría de tenerte miedo? —preguntó una vez más Jealous sin romper ni por un segundo el contacto visual con Vice. Se mantenía al margen de la situación, Avaro lamía el cuerpo ahora desvalido y destrozado de Service. Orgulho los miraba impertérrito como si fuera cosa de cotidianeidad aunque por dentro estuviera hecho un manojo de nervios. La habitual sonrisa salvaje, sarcástica y cruel de Vice se había desvanecido por completo del contexto. Jealous no se estaba rebelando, ni había alzado la voz, simplemente había hecho esa cuestión observándolo con sus pupilas de ese magenta apagado como si lo viera cualquier otro día.

Vice, sabía que contestar, lo tenía en la punta de la lengua; entonces ¿Por qué no lo hacía? —Contéstame, sabes que puedo matarte cualquier día de éstos. —ésta vez la infección de voz de Jealous fue prepotente, casi como si fuera superior. Vice arrugó el entrecejo terriblemente, Rage los miró de brazos cruzados y con expresión malhumorada, sabía que nada bueno iba a salir de ahí, era obvio. Nadie cuestionaba a Vice sobre lo que hacía y no hacía, y vivía para contarlo…

—¿Por qué se pelean? Simplemente lleguen a un acuerdo y… Disfrútenlo. —habló con voz angelical pero cargada de doble sentido el pequeño DéSir desapareciendo rápidamente de allí, ayudándole a Avaro quien de un manotazo le mandó al otro lado de la estancia, nadie más en aquélla estancia tocaría a Service mientras él lo estuviera degustando en su mente y cuerpo. Vice permaneció impasible, buscando la manera de contraatacar y que Jealous jamás volviera a cuestionarlo… No era nadie, no tenía por qué hacerlo, era un perro que tenía a su servicio. Entonces volvió a mostrar esa deliciosa sonrisa ladina que lo caracterizaba.

Miró a todos los Döji que estaban ahí con él y sin más, agregó: —¿Entonces por qué no lo has hecho? —y así, se dio la vuelta caminando con su porte inalcanzable. Todos voltearon a ver la escena, inclusive Avaro que se hallaba tan ensimismado en destrozar a Service. Vice se había perdido de su campo visual y sólo quedaba un Jealous entre molesto y sorprendido, claro. Sin dejarlo entrever jamás.

Esa había sido una buena pregunta. Una muy buena pregunta.