Creo que ahora podre subir mas capitulos... aun asi el tiempo me sigue siendo limitado y muy apenas puedo escribir :c mil disculpas si me tardo, enserio que si, pormeto actualizar TODOS los fics pendientes que tengo y sobre las personalidades de OC en Zuko y otros, las mejore, claramente, decidi mejorar eso y escribir la personalidad Original de Zuko en el fic pero con pensamientos mas maduros, mis disculpas por su "personalidad" en el primer capitulo D:

Ahora los dejo con el segundo capitulo :3


Capitulo 2… Un Viaje de Placer

- ¡Toph! – la voz de Sokka sonó en todo el palacio, el chico boomerang estaba buscando a su amiga maestra tierra, que al parecer no se encontraba en ninguna parte - ¡Toph! ¡¿Dónde estás?!

Las suplicas fueron en vano, nadie le respondió o salió, Sokka bufo fastidiado, busco a más a fondo en la habitación de cierto Señor del Fuego, lo encontró viendo hacia la ventana que se encontraba en su habitación, Sokka decidió espantarlo a su manera pero Zuko se dio cuenta de su presencia.

- Buenos días Sokka – el nombrado dio un pequeño salto por el susto - ¿Qué haces aquí?

- Estaba buscando a Toph– el moreno noto como Zuko dio un pequeño suspiro - ¿Qué tienes amigo?

- Ya han pasado dos semanas desde que llego y no dejo de pensar en Toph – paso una mano por su cicatriz, Sokka sonrió, ya sabía que Zuko sentía algo por Toph.

- ¿Y por qué te mortifica tanto? ¡Díselo! – Noto como un pequeño sonrojo apareció en el rostro del maestro fuego – Ya te hace falta una mujer amigo… si comparamos a Mai y Toph, pues Toph se lleva el premio – los dos comenzaron a reír.

- Cuando la veo y hablo con ella… siento lo mismo que sentía con Mai –

- Se le llama amor, querido sobrino.

Los dos jóvenes se sobresaltaron al oír de repente la voz ronca del ex general Iroh, las arrugas en su rostro tomaron la forma de una sonrisa que le dedico a su sobrino. Iroh se acerco a los dos jóvenes amigos.

- No es amor Tío, es solo un gustar – Sokka comenzó a reír.

- Dime que te acabas de oír Zuko – Iroh sonrió, hace mucho tiempo que no veía a su sobrino de esa forma, desde que termino con Mai se decidió por vivir solo.

- Invítala a tomar el té, le hace falta… está muy estresada – la voz apacible del anciano hablo.

- ¿Estresada? ¿Por qué? – al parecer toda esa conversación lo había echo olvidar.

- ¿Por qué? ¡Cada día le llegan cartas para los preparativos de su coronación! Yo también estaría estresado – entonces Sokka abrió los ojos de golpe - ¡Por dios! Se me olvido que estaba buscando a Toph – comenzó a caminar con rapidez hacia la puerta de la habitación.

- ¿Para que la buscabas? – pregunto Zuko, en el interior se sentía un poco celoso por saber que Sokka quería hablar con Toph, pero recordó que e ya era casado, se avergonzó de sí mismo al pensar aquello.

- Tengo que darle unas cartas de… Omashu - en eso saco unas cuantas cartas de su bolsillo, los tres se miraron y comenzaron a reír – hoy se pondrá mas testaruda que nunca, invítala a tomar té como dijo Iroh.

Zuko miro a su tío por unos instantes, este le mostro una sonrisa amigable y el joven Señor del Fuego hecho un suspiro.

- No me hará daño tomar el té con ella… - los otros dos sonrieron y Sokka salió inmediatamente de la habitación.

- Tiene mucha prisa ese chico – Iroh decidió dejar solo a su sobrino pero cierto grito interrumpió su pequeña despedida.

- ¡TOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOPH!

- ¡¿QUE QUIERES MALDITA SEA?!

Al fin la maestra tierra salió de su escondite, al parecer estaba harta de los gritos desesperados de Sokka, el joven señor del fuego y el ex general se dieron cuenta de que Toph estaba fuera del palacio, en el jardín precisamente bajo un árbol, parecía que trataba de descansar de todas las cartas que le llegaban de Omashu. Zuko miro con atención la escena, Sokka jadeaba pues corrió hasta donde estaba Toph, ella… solo irradiaba ira.

- Te llegaron más car…

Pero antes de que acabara la frase, la maestra tierra izo unos cuentos movimientos de puño y lazo a Sokka hasta el otro lado del jardín, varios de los sirvientes fueron a ayudarle al guerrero del la Tribu Agua del Sur. Las cartas que le tenía que entregar a Toph salieron de su bolsillo en el preciso momento en que lo lanzo y con las suaves brisas del aire se estaban por alejar, pero cierto joven de la edad de Toph las mando justo en frente de ella.

- ¡Aang!

El nombrado salió volando antes de que su sifu le atacara, ella grito de ira y salió corriendo de ahí para entrar al palacio. Zuko se espanto por unos instantes al igual que su tío, el cual salió inmediatamente de la habitación, unos fuertes pisoteos resonaron en el pasillo y una silueta femenina con trajes verdes entro a su habitación.

Toph camino a gran velocidad donde estaba su amigo y le mostro las variables cartas de Omashu, Zuko la miro confundido, ella resoplo y saco mas cartas que tenia, varias estaban abiertas y otras aun estaban cerradas con un sello verde con el símbolo del reino tierra.

- ¿Qué pasa Toph? – Zuko se quedo mirando los ojos verde azulejo de la chica, ella tiro las cartas a la cama de este.

- Quémalas – le contesto, el suspiro y tomo una carta.

- ¿Ya las leíste? – cuando pregunto aquello, había olvidado que Toph era ciega, se puso fatal, pero Toph solo frunció el ceño, algo malo pasaría ahora.

- Soy Ci-E-GA – paso una de sus manos frente a su rostro.

- Lo siento, no debí preguntar eso – paso unos cuantos segundos y ella tomo un poco de aire.

- No te preocupes princesa, se que dicen, le pido a una de las sirvientas que me las lea… -

- Ah… - así paso un gran reino de silencio, Zuko solo abrió la carta que tenía en mano y la leyó – Toph, deberías oír est…

-¡No quiero oír nada! ¡Solo quémalas!

- Pero Toph… -

- ¡Quémalas! – Le pedía ella, pero el dejo la carta en la cama y la abrazo con fuerza – Zuko, pero que…

- Toph… - se separo un poco de ella y la miro – tu madre murió.

La bandida ciega abrió sus ojos por la sorpresa, comenzaba a temblar, Zuko noto como sus ojos comenzaban a humedecerse, ella comenzó a llorar con fuerza, el lo único que izo fue abrazarla y consolarla. Sabia un poco lo que ella sentía, perder a la persona que mas quieres es horrible, incluso si esa persona es la que te crio… aun que él sabía que Toph no tenía una buena relación con su madre, la quería de todos modos.

- ¿C-Cuando? – pregunto ella mientras hipaba y lloraba.

- Hace tres días… - la seguía abrazando, ella no detuvo el abrazo para nada – lo lamento mucho Toph –

Pero ella no dijo nada, solo seguía llorando en los brazos del joven Señor del Fuego, podía sentir como Toph lloraba con fuerza y profundizaba mas el abrazo, estuvieron así durante varios minutos, podía ser un largo abrazo para alguien amargado, pero a Zuko le encanto aquel abrazo, quería tenerla así… por el resto de sus días, a su lado.

Ella al terminar de llorar se separo un poco de Zuko, el le limpio las lagrimas con su mano, pudo apreciar como un pequeño pero muy pequeño sonrojo apareció en el rostro de la joven de 17 años, ella paso una de sus manos por el rostro de Zuko. No la detuvo, disfruto del tacto de su suave mano en su rostro, ella toco con delicadeza la zona de la cicatriz, el maestro fuego tomo la mano de la maestra tierra y se quedo mirando sus ojos, que para él, eran demasiado hermosos. Zuko jamás pensó que terminaría sintiendo sentimientos que eran mucho más fuertes que los de la amistad hacia su amiga Toph, ella levanto su rostro un poco y por un momento parecía que estaba mirando el rostro de su amigo, Zuko comenzaba a inclinar su cabeza y la acercaba al rostro de la maestra tierra.

Ella podía sentir muy poco la tierra con aquel piso de madera, pero aun así podía sentir como el corazón de Zuko comenzaba a palpitar a una gran velocidad, ella comenzaba a sentir su respiración muy cercana a sus labios y el corazón de la maestra tierra comenzaba a palpitar al mismo ritmo que el de él. A unos cuantos centímetros estaban por unir sus labios, Zuko ya deseaba saborear aquellos labios que vio desde hace dos semanas, cuanto estaban por unirlos una voz femenina sorprendió a los dos maestros.

- Zuko, hay un mensa… - Katara apareció en la entrada de la habitación.

Los dos se separaron al instante y la maestra agua pudo apreciar como los rostros de sus amigos se ponían rojos, sonrió, pues ya sabía sobre los sentimientos de Zuko gracias a su hermano y también estaba informada sobre la confusión que invadía la cabeza de Toph durante estas dos semanas.

- B-Bu-Bueno, tengo que i-irme… tengo que l-leer… - Toph tomo todas las cartas y con un gran sonrojo salió corriendo de la habitación de Zuko.

El maestro fuego solo observo como ella se iba, se dio cuenta de nuevo de la presencia de Katara y por dentro estaba maldiciéndola, para el ese fue uno de los momentos que jamás iba a olvidar, pero con la repentina aparición de la morena todo se arruino… aun que de que podría culparla, ellos no eran una pareja o algo parecido, solo eran amigos.

- ¿Qué paso Katara? – ella lo miro a sus ojos dorados.

- Vine a decirte que hay un mensajero del reino tierra que quiere hablar contigo –

- Iré enseguida… gracias Katara –

- No hay de que… - ella ya se estaba a punto de ir pero miro a Zuko – lamento interrumpir tu beso con Toph – y se fue de ahí dejando a Zuko solo.

Mientras que Zuko fue a ver al mensajero del reino tierra, Toph estaba en su habitación junto a una sirvienta, la cual tenía en manos una de las cartas y la leía en voz alta, Toph gruñía de tan solo oír los mensajes, así que le pidió a la sirvienta que la dejase un momento a solas.

La maestra tierra tomo una de las cartas en mano, hace unos minutos atrás Zuko había leído unas de las cartas donde decía que su madre había muerto, no le pidió a la sirvienta que la buscara, no deseaba saber sobre eso ahora… aun que por varios años la mantuvieron encerrada, la quería.

Recordó cuando después de la guerra de los 100 años regreso a su hogar en el Reino Tierra, donde ahí la recibieron sus padres con los brazos abiertos, estaban orgullosos de lo que ella consiguió… cerro sus ojos y sonrió.

"Ya estaba llegando Toph desde un carruaje hacia su hogar en el Reino Tierra, sintió como de golpe el carruaje se detuvo, pudo oír como la puerta de madera se abría.

- Hemos llegado Señorita Bei Fong – dijo el hombro con voz rasposa.

Supo que el le ofreció la mano para bajar y la acepto al instante, cuando la palma de sus pies descalzos tocaron la tierra, pudo sentir los corazones agitados de dos personas, sus padres corrieron tras ella y la abrazaron con fuerza.

- ¡Mi niña! Nos alegramos de que estas bien – pudo oír como su padre gritaba de alegría al verla.

- N… ¿No están enojados? – pregunto la joven Toph de 12 años, pues se suponía que prácticamente escapo de casa.

- Claro que no – dijo su madre y le dio un beso en la mejilla.

- Nos dimos cuenta de que te estábamos sobreprotegiendo demasiado Toph – contesto Lao Bei Fong.

- Estamos muy orgullosos de ti mi pequeña, has hecho grandes cosas en tan solo unos meses –prosiguió su madre Poppy – te pedimos disculpas mi niña –

Toph solo comenzó a llorar, había deseado ese momento desde hace muchos años, mucho antes de aprender tierra control.

- Los quiero – dijo la joven Toph mientras lloraba.

- Y nosotros a ti mi niña – su padre la dejo en el suelo y la abrazo con fuerza.

- Mi pequeña… - su madre la abrazo con cariño y le deposito un beso en la frente – te quiero muchísimo –

- Yo también… mama –

Entonces los tres se dieron un abrazo, este era y seria… uno de los momentos mas felices para Toph."

Pudo sentir como una lagrima salía de sus ojos, recordó nuevamente los momentos que sucedieron después de aquello, fueron esplendidos, maravillosos. Ahí fue donde esos años creó una mejor relación con sus padres y mas con su madre.

La maestra tierra comenzó a llorar al recordar sobre la pérdida de su ser querido, quería saber el por qué murió pero no deseaba llamar a una de las sirvientas, comenzaban a molestarles aquellas mujeres que al parecer le tenían envidia, ¿Por qué? Yo lo se y se los diré a ustedes, por su esplendido cuerpo y que llamaba más la atención del joven y soltero Señor del Fuego Zuko. Una vez le dijo a Katara que las sirvientas se comportaban raro con ella pero esta le aclaro que solo era algo ocasional.

- Necesito saber cómo murió… iré a ver a Zu… - entonces pudo sentir como su rostro ardía de la vergüenza.

Recordó aquel momento en el que estaba a punto de besarse con Zuko, el maestro fuego que alguna vez le quemo los pies accidentalmente. Su corazón comenzaba a palpitar con rapidez, ¿Por qué lo había echo? Pensaba ella, nunca pensó que llegaría a hacer eso con alguien y mucho menos con su amigo.

Ahora no tenia la valentía para hablar con Zuko, no tenia las agallas para preguntarle sobre el contenido de la carta, ella sabia que su boca era muy traicionera a la hora de hablar, cuando se avergonzaba su boca sacaba lo que no quería decir. Nunca nadie había visto esa faceta de niña tímida en la maestra tierra, excepto el fallecido Rey Bumi.

- Se valiente Toph… - se dijo a si misma, respiro hondo.

Cuando sabia que ya estaba lista, sintió que su corazón se relajaba de la misma manera que ella, así que tomo camino hacia donde quiera que sea que se encontraba Zuko, aun ella se perdía en ese lugar.

Mientras tanto el joven Señor del Fuego Zuko estaba en la sala del trono, las llamas a su alrededor se iban debilitando, no deseaba espantar a l pobre mensajero del Reino Tierra que tenia delante suyo. Suspiro y miro al mensajero, era un señor de edad media que tenia consigo una bolsa verde y dentro suyo se veían varios pergaminos o cartas.

- Señor del Fuego… es un honor – el mensajero se arrodillo ante Zuko – mi nombre es Len y le traigo un mensaje de la casa real de Omashu –

El mensajero saco de su bolsa verde un pergamino, se podía apreciar el sello del Reino Tierra, Zuko bajo de su lugar y fue hacia donde se encontraba el mensajero para tomar en mano el pergamino.

- Puedes retirarte, gracias –

El mensajero izo una reverencia y salió de la sala dejando a Zuko solo, abrió el pergamino y la leyó con lentitud. Al terminar de leerla tomo un poco de aire y salió de la sala del trono, lo que había leído era nada mas y nada menos que la invitación hacia la coronación de la nueva Reina de Omashu, Toph Bei Fong.

El solo bufo, ya había recibido la carta anteriormente y no sabia el por que recibía la carta nuevamente, solo la estrujo en sus manos y la tiro en el bote mas cercano.

- Ya faltan dos semanas para la ceremonia… - murmuro para el solo.

Nunca se imaginaba que la pequeña y testaruda Toph se convertiría en Reina de Omashu, si se lo hubieran plantado varios años atrás esa idea seria mas bien… una locura, si, una locura, Toph no tendría la madera para liderar a la gente. Pero ahora que la veía, se daba cuanta de cómo ella a cambiado físicamente y psicológicamente.

Entonces escucho como cierta maestra tierra maldecía por no ver bien en el piso de madera, sonrió para si mismo al ver a la chica que le eclipsa cualquier pensamiento, al parecer Toph no se dio cuenta de que estaba cada vez mas cerca de Zuko hasta que él le hablo.

- ¿Qué buscas Toph? – la maestra tierra se sobresalto al oírlo de repente.

- A ti – contesto ella casi en un susurro, pero Zuko la oyó a la perfección – ¿Qué decía la carta?

- ¿Cuál carta?

- Ya sabes… la que hablaba sobre la muerte de mi madre – su voz se oyó débil ante aquella confirmación.

- Ah, esa carta… - Zuko se rasco un poco la nuca - … vamos a un lugar mas privado.

Ella asintió y los dos comenzaron a caminar hacia una de las habitaciones que estaban solas, una mesa pequeña apta para tomar Te estaba en la habitación, al igual que varias decoraciones y estanterías con libros sobre información sobre la Nación del Fuego.

Toph no sabia el pro que estaban aquí pero luego sintió como Zuko acercaba un trozo de papel a sus manos, tomo la carta, sabia que era la que le leyó Zuko momentos atrás, apretó la carta decidió salir, pero la mano grande de Zuko se lo impidió.

-Quisiera… hablar contigo.

-¿Sobre que? ¿Sobre la ceremonia? – el lo negó con la cabeza.

Iba a hablar con ella pero fueron interrumpidos por el viejo Iroh, el al ver a la joven "pareja" solo mostro una sonrisa apacible, aun que no deseaba para nada interrumpir el momento de cortejo entre los dos jóvenes lideres. Decidió hablar con ellos sobre una pequeña idea que tenia para calmar la mente de la Maestra Tierra.

Les hablo sobre un idea excepcional, seria un pequeño viaje de cinco días a la Isla Ember, donde pasarían días placenteros y llenos de paz, lejos de obligaciones o algo parecido. Claramente iría el y los demás del equipo Avatar, pero el quería que algo se formara entre esos dos. Quería mucho a Toph, casi la ve como a una hija y al ver el interés de su sobrino sobre la joven le pareció gratificante.

Los dos jóvenes en la pequeña reunión apoyaron la idea de Iroh, el viejo general solo sonreía para los jóvenes, ya esperaba ver como su amistad pasaba a ser algo mas.


Espero y les haya gustado! :D Espero poder acabar de escribir el tercer capitulo y subirlo para su goze, enserio que si.

¿Dejaran algun Review?