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Género: (Romance, Drama)

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Clasificación: (+18)

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Advertencias: (Lemon, Lime, Lenguaje obsceno, etc.)

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Diclaimer: Naruto y sus personajes NO me pertenece

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Nota: Esta historia es completa y absolutamente MIA, y no es permitido tomarla sin mi autorización

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Resumen: "Ino… quiero perder la virginidad" Sakura estaba decidida a dejar de ser inocente, porque estaba harta de que todo mundo se burlara de su ingenuidad, en especial Sasuke.

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Ingenuidad encantadora

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*Capítulo 1*

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"Reacciones impensadas"


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Sakura Haruno caminaba por los pasillos repletos del instituto. Su cabeza estaba gacha, sus pasos eran presurosos y sus manos rodeaban su diario apretándolo contra su pecho en un intento de mantenerlo lo más cerca posible de su corazón. La chica miraba a su alrededor de reojo, buscando la figura tan exuberante de una de sus mejores amigas, Ino Yamanaka.

Estaban en la hora del almuerzo, los alumnos iban y venían de un lado a otro, había mucho ruido y Sakura de sentía tan extraña en aquel lugar que conocía como la palma de su mano.

Con un suspiro, la pelirrosa se dijo que estaba en aquel problema por distraída. Todo había iniciado en los últimos minutos de su clase de Historia. Sakura había estado muy concentrada en la explicación del profesor, escribiendo la información que consideraba importante, para el examen que vendría dentro de dos semanas. Ino se sentaba a su lado y había empezado a llamarla pidiéndole algo de dinero para el almuerzo, ya que había olvidado el suyo en su casa. Sakura había asentido vagamente y luego le había pasado su billetera sin apartar la mirada siquiera del pizarron. Cuando el timbre sono, los alumnos se levantaron. Su rubia amiga había desaparecido a una velocidad extraordinaria. Sakura estaba segura que había tardado menos de un minuto en guardar sus pertenencias en la mochila, pero en cuanto había levantado la mirada, Ino ya no estaba.

Sin tomarle importancia, la pelirrosa se había dirigido a la cafetería hasta qué, haciendo fila para tomar su almuerzo, había recordado que ella no llevaba consigo su dinero. Una mirada alrededor, le había mostrado que la cabeza rubia tan conocida, no estaba a la vista. Luego de eso, la había llamado pero el celular pero estaba apagado, incluso se había tomado el costo de volver al salón, pero Ino tampoco se encontraba allí.

Sakura suspiro, llevando una mano a su estómago. Sus tripas gruñían y temblaban de hambre, no había desayunado aquella mañana debido a que no había programado correctamente su despertador, se había levantando muy tarde y apenas había podido tomar una rápida ducha y cambiarse para dirigirse apresuradamente al colegio.

Suspirando, Sakura se encontró doblando en un pasillo hacia las áreas verdes del colegio. Los enormes arcos que servían de eslabones daban la entrada al enorme patio. Sakura bufo pensando seriamente que, si no encontraba a Ino pronto, el almuerzo terminaría y ella quedaría sin comer hasta la tarde.

-Mmm… por aquí huele a inocencia.- se escuchó en un tono jocoso y ronco. Sakura se detuvó bruscamente, con los hombros tensos y el alma en un hilo. Su mente empezó a trabajar con rapidez, recordándole que por despistada había tomado el camino incorrecto y ahora estaba en la boca del lobo.

La pelirrosa boqueo como un pez fuera del agua, apretando con más su diario contra su pecho y sin atreverse a levantar la mirada. Lo único que podía esperar era que la dejaran pasar al considerarla insignificante, era bien sabido que aquellos chicos además de populares, eran muy arrogantes en sus gustos. Se atrevió a levantar mirada y se propuso a seguir su camino ya que sin darse cuenta se había detenido, pero el chico que antes había hablado, se paró justamente frente a ella impidiéndole el paso.

-Co-con permiso.- mascullo ella por lo bajo, se estaba empezando a poner nerviosa.

-¿Qué te parece si tú y yo nos vamos por ahí?- le ofreció el peligris sonriendo, mientras le acariciaba una de las mejillas, que rápidamente se vio sonrojada. Sakura se estremeció ante la inesperada caricia y respingo, dando un paso hacia atrás.

-Aléjate.- susurró intentando sonar firme y fallando estrepitosamente. Su ceño se frunció y sus mejillas ardieron de molestia mientras sus ojos se fijaban en los zapatos bien lustrados del chico, sin atreverse a levantar la mirada y verle de frente.

-Vamos muñequita.- Suigetsu Hozuki se acercó a ella con su mejor sonrisa de Casanova-. Solo pretendo ayudarte con tu problemita.- aclaró haciendo énfasis en la última palabra mientras sonreía con picardía. Sakura enrojeció de vergüenza y furia.

-No gracias.- musito dando otro paso atrás. Quería poner la mayor distancia posible entre ambos. Ese tipo era un descarado y siempre parecía tener especial satisfacción en molestarla.

-Te aseguro que nos divertiremos.- el chico hizo caso omiso a sus palabras, acercándose y tomándola por el brazo. Sakura gimió preocupada cuando de pronto se sintió siendo halada hacia el robusto cuerpo de Suigetsu.

-Déjala.- una voz firme y masculina interrumpió el silencio que de pronto se había formado a su alrededor.

Sakura se sobresaltó al oír aquella inconfundible voz y levanto la mirada fijándola en la mesa en la que antes estaba el albino, para encontrarse con unos profundos ojos negros. El sonrojo se acentúo en sus mejillas y el alivio se abrió paso en su interior, logrando que la calma llegara a ella.

Sin embargo, los sentimientos positivos, rápidamente se vieron interrumpidos por las siguientes palabras del chico.

-Es solo niña Suigetsu.- el moreno sonrió con cinismo-. Podrías asustarla.- agrego con burla. Sakura frunció suavemente el ceño y atreviendose a fulminar con la mirada al líder de aquellos chicos, se zafó bruscamente del brazo de Suigetsu y pasó al lado de él sin mirar a nadie más.

Suigetsu observó como el lindo y raro ratoncito de biblioteca volvía a escapar de sus garras. Con un suspiro, volvió la mirada hacia su amigo y compañero de clases, Sasuke Uchiha, para mirarle mal.

-¿Por qué me detuviste otra vez Sasuke?- le reprocho mientras se acercaba nuevamente a la mesa. En ella, además del moreno, se encontraban otros dos chicos, Neji Hyuuga y Kiba Inuzuka. Suigetsu bufo entre dientes mientras se sentaba entre los dos pelicafe-. Sakurita me gusta ¿sabes?... Me encantaría tomar su inocencia. Es tan ingenua la pobre.

-Hmp.- Sasuke lo ignoro, cruzandose de brazos.

Sakura, mientras tanto, siguió su camino con rapidez, refunfuñando entre dientes sobre chicos pervertidos y malos amigos. Su mirada se movía de un lado hacia otro, buscando con molestia, la cabeza rubia que la había metido en aquel embrollo. Ino no aparecía por ningún lado aún y las áreas verdes eran tan extensas que sin duda le tomaría varios minutos recorrerlas.

Frunció nuevamente el ceño… ¿Por qué Sasuke siempre hacia lo mismo?

Odiaba enormemente cuando él la trataba de aquella manera. Siempre comparándola con una niña, siempre la trataba como una. Sakura suspiro con frustración, cuando su pecho burbujeó en sentimientos negativos.

Conocía a Sasuke desde que tenía memoria. Sus familias eran muy buenas amigas y sus casas estaban una al lado de la otra. Ellos habían tenido que convivir desde los pañales y aunque no siempre habían tenido una relación estrecha, al final había terminado siendo, los mejores amigos.

Los primeros años no habían sido fáciles, Sasuke mostraba cierta apatía hacia ella. Él la ignoraba era frío, la trataba muy mal e incluso, en más de una ocasión la había hecho llorar. Sin embargo, con el paso del tiempo, Sakura había logrado meterse en su corazón, su perseverancia y su dulzura le habían hecho por fin ocupar un lugar entre las amistades de Sasuke, hasta que sin darse cuenta, se había hecho inseparables.

Sakura le consideraba su mejor amigo y trataba de verlo siempre así, y es que cuando estaba con él, a ella le inundaba una sensación muy agradable.

Todo había cambiado cuando entraron al colegio. Sasuke era un joven muy apuesto y Sakura era consciente de ello, aunque siempre intentara ignorar su físico y buscarle mil y un defectos.

Sasuke se volvió inmediatamente popular entre el género femenino, era muy inteligente, siempre sobresalía por ello, pero al mismo tiempo era un rebelde sin causa, como un espíritu indomable, que hacia lo que se le venía en gana, despreocupado e indócil, una muy extraña combinación, que no obstante, le hacía solo aún más irresistible.

Era un ídolo entre las chicas del colegio, todas andaban tras él, aunque él se mostrará molesto por la atención. Eso le había llevado con el tiempo a adoptar otras actitudes. Pasó de ser amable a indiferente, cínico y sarcástico, incluso había muchas veces en las que sacaba a relucir un humor negro que era sumamente escalofriante. Algo que a Sakura le disgustaba.

Ella, en cambio, era una chica común y corriente, no llamaba la atención más de lo normal y eso precisamente hacia que no estuviera entre los chicos populares. Sasuke no le hablaba en el colegio, pues ella misma se lo había pedido, al darse cuenta de cómo los demás lo veían cuando estaba a su lado. Había pensado que hacia lo correcto e incluso había tenido una pelea con Sasuke cuando él había insistido en que la opinión de otras personas no le importaba. Sakura hubiera deseado haberlo escuchado. Ahora las únicas ocasiones en que podía estar con él como antes era cuando iban a casa, allí volvían a ser ellos mismos. De otra manera, su comunicación era nula y cuando no, Sasuke siempre se burlaba de ella.

Desde que habían entrado al instituto, el Uchiha se había empezado a juntar con un grupo de chicos. Entre ellos estaban Naruto, un rubio con el que tenía una muy buena relación o más bien, el único con el que tenía una relación de ese grupito además de Sasuke, por supuesto. Con el resto había cruzado algunas palabras tal vez, era sus compañeros de clases pero nada más. Suigetsu era él siempre la burlaba proponiéndole cosas indecorosas, Kiba se reía de su ingenuidad, Neji, primo de Hinata, su otra mejor amiga, era serio, aunque un tanto cínico y Sai, quien últimamente no estaba en aquella mesa, él era frío e inexpresivo, pero agradable cuando quería.

Todos se sentaban juntos a la hora del almuerzo, en las mesas del área recreativa. Las chicas se aglomeraban en montones para saludarles o siquiera vérseles desde lejos. Ellos eran los chicos más guapos y populares del colegio, y las hormonas femeninas revolucionaban con una de mirada suya.

Sakura bufo por lo bajo, pensando que solamente eran unos chicos del montón, no comprendía porque los estudiantes les daban tanta importancia. Eso les había dado poder y había hecho a los más débiles, sus presas, incluyéndola. Cada que pasaba por aquella mesa la burlaban, por ser ingenua e inocente. Sakura había aprendido a evitarlos, pero siempre era su blanco aún cuando intentaba pasar desapercibida.

Sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando a los lejos distinguió a Ino, al pie de un árbol, abrazada muy íntimamente a su novio mientras ambos se devoraban la boca. Sakura se sonrojó y se detuvó sobre sus pasos, dudando por un momento en acercarse, sin embargo, el rugido intenso de su estómago dolorido le hizo cambiar de opinión.

En pocos segundos se plantó a un lado de ellos, con el rostro sonrojado y la mirada gacha. Espero por un par de minutos a que notarán su presencia, pero luego desistió y con un carraspeo busco llamar la atención de la pareja.

-¡Sakura!- la exclamación sorprendida de su amiga la instó a verla. Ino se incorporaba agitada. Tenía los labios hinchados y una apariencia un tanto desarreglada.

-Ino… ¿Podrías venir?- le pidió antes de alejarse varios pasos. Ino tardó unos minutos, pero se plantó frente a ella arreglándose el cabello

-¿Qué pasa?- le preguntó extrañada. Sakura se lamió los labios antes de extender su mano.

-Mi billetera, la necesito.- la urgió. La Yamanaka tuvo la decencia de sonrojarse mientras se apresuraba a buscar en todos los bolsillos de su uniforme.

-Lo había olvidado.

-Yo también.- dijo Sakura cuando Ino le pasó la pequeña carterita rosada.

-Lo siento frentona, realmente se me pasó.- se disculpó antes de adoptar una actitud muy segura-. Me tengo que ir, vuelvo a la acción.- susurró con picardía mientras le guiñaba un ojo. Sakura se sonrojó un poco por el descaro de su amiga y sin más se dirigió al instituto procurando tomar un camino diferente. No quería tener otro encuentro con Sasuke y su grupo.

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El resto de la jornada pasó sin mayor novedad. Sakura procuro poner atención a clases a pesar de que estaba un poco más distraída de lo usual. Cuando el último timbre sonó, no pudo evitar suspirar de alegría mientras se levantaba de su asiento. Hinata había faltado ese día e Ino había desaparecido misteriosamente luego del receso por lo que sola, se dirigió hacia la salida del instituto.

Los pasillos estaban repletos de estudiantes, todos urgidos por salir del colegio. Sakura tuvo ciertos contratiempos para llegar a las puertas pero en cuanto lo hizo, su camino fue relativamente tranquilo. Su casa quedaba en las afueras de la ciudad, por lo que le tocaba tomar el autobús. La estación quedaba a cuatro cuadras del colegio, Sakura procuraba hacer el camino a paso lento, para tomarse su tiempo y pensar.

Al llegar a la estación, tomó asiento en las bancas que estaban distribuidas a cada tres metros. Debido a que el camino hacia su residencial era relativamente largo, los buses tenían un horario determinado de partida, Sakura tenía que esperar hasta la tres y cuarenta y cinco para poder salir de la estación. Una mirada a su reloj le hizo ver que faltaban alrededor de veinte minutos para que el autobús llegara. Sakura intentó distraerse contando los carros azules que pasaban en la carretera.

-¿Por qué no me esperaste?- murmuro una voz ronca y masculina en su oído.

La pelirrosa se sobresaltó un poco, al haber estado demasiado concentrada en su propio juego mental, se había distraído. Los vellos de sus brazos se erizaron y sus mejillas no tardaron en tomar color, mientras empezaban a sentirse tibias. Sakura frunció el ceño haciendo un mohín con la boca y se negó a dar una mirada al nuevo personaje mientras tomaba su mochila y la ponía en su regazo abrazándose a ella. Se escucho un suspiro y Sasuke se sentó a su lado, mirándola fijamente.

-Estas molesta- susurró y Sakura no supo si se trataba de una pregunta o una afirmación. Dirigió una mirada hacia enfrente mientras torcía la boca pensando en lo que Sasuke había dicho

¿Que si estaba molesta?

No sabía si la emoción que sentía en el pecho era molestia o resentimiento. No estaba segura de que debía sentir tampoco, pero si sabía que Sasuke había actuado como un idiota ese día.

Pensándolo mejor, se dijo que si estaba molestia y tenía derecho de estarlo. Sasuke había cambiado porque ella misma se lo había pedido. No había querido afectar su perfil en el colegio y por ello lo había obligado a apartarse de ella. Sakura sabía ahora, ya casi cinco años después de aquel suceso, que aquella no había sido su mejor decisión. Sasuke lo pensaba así también y por ello se lo hacia pagar. Aquel día, no había sido la primera ocasión en que sus amigos la molestaban y que él la defendía burlandola al mismo tiempo. Ya fuera en el jardín, en el salón de clases, en gimnasia o a la salida del colegio, aquello siempre sucedía, Suigetsu la veía como un ratón y desde hacía tiempo había hecho de ella su carnada sin importar cuantas veces Sasuke le había detenido o cuanto Ino había peleado con él, aquello siempre sucedía y Sakura había aprendido a simplemente ignorarlo y alejarse.

Claro que era un alivio cuando salía del colegio y por fin podía alejarse de aquel chico, no así de Sasuke. Él siempre estaría a su lado. Por ello le molestaba que no hiciera nada para evitar aquellas burlas, pero ella se lo habia buscado al obligarle a alejarse. Lamentablemente, eso no hacia que el dolor en su pecho menguara.

-Sakura… ¿En serio estas molesta?- le preguntó él en un tono cansado. Esperaba por su respuesta impaciente, tenía los brazos cruzados y movía su pierna izquierda con ansiedad.

Sakura le miró y suspiró antes de mostrarse firme. La respuesta sincera sería decirle que si estaba molesta y dolida por su indiferencia.

-¿Debería de estar molesta?- pregunto en cambio sin atreverse a dar una contestación directa. Sasuke se encogió de hombros y desvío la mirada hacia la carretera. Sakura no pudo evitar sentirse abrumada por su indiferencia

-Es por lo de esta mañana ¿cierto?… Solo dije la verdad.

-¿Por qué te empeñas en sacármelo en cara? ¿Te divierte?- le preguntó mientras fruncía el ceño. Sasuke chasqueo la lengua y no dijo nada. Sakura no pudo evitar pensar en lo tonto que se comportaba. Añoraba enojarse con él y dejar de hablarle, pero aquello no pasaba de ser una simple molestia y eso no le gustaba, por que Sasuke le hacía sentir vulnerable.

-Eres solo una niña Sakura, no puedo verte de otra manera.- comento él luego de un extenso silencio.

Sakura no supo por qué, pero su corazón en ese momento se retorció con fuerza. Sasuke no había comprendido para nada lo que había querido decirle, ella se había molestado porque en vez de defenderla, él también la había burlado, pero ahora se daba cuenta que en realidad Sasuke solo había querido afirmar lo que consideraba un hecho. Sakura no supo bien porque sus palabras la lastimaron.

Estaba por cumplir los dieciocho años. Estaba lejos de ser una niña y creía que todos se habían dado cuenta. Con el paso del tiempo, se había acostumbrado a que Sasuke lo viera como su hermana menor, siempre la pequeña que debía proteger. Luego él había crecido, ambos lo habían hecho y habían quedado al mismo nivel, así lo había creido. En ese momento, Sakura se daba cuenta que Sasuke nunca había dejado verla como una pequeña y no supo porque, pero el pensamiento la hirió.

Con un nudo en la garganta, Sakura se levanto de la silla al ver un autobús acercarse, no era el suyo pero no dudó un segundo en hacerle parada y encaminarse hacia él. Una mano le detuvó al envolverse en su muñeca.

-¿Adónde vas?- le pregunto Sasuke a su espalda. Sakura volteo hacia él con el ceño fruncido, sin embargo, no pudo evitar que su semblante se ablandara al verle de frente. Con un suspiro, se soltó suavemente de su agarre sintiendo como su piel quemaba en un calor agradable.

-Voy….- bajo la mirada-. Iré a casa de Ino.- susurro antes de retomar camino. Subió al autobus sin mirar atrás, no sabía que podría pasar si lo hacía y empezaba a ser consciente de que algo extraño sucedia dentro de ella cuando se trataba del Uchiha.

Sasuke no pudo evitar seguir con la mirada el autobús que se alejaba. Sakura se había ido porque se alejaba de él, Sasuke no pudo evitar gruñir mientras se cruzaba de brazos y cerraba los ojos. Su ceño se frunció. La frustración se abrió paso en su pecho y un nudo intenso se formó en su estómago.

-No debería.- susurró al vacío

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Sakura bajo del autobús luego de más de veinte minutos de camino. A pesar de que había usado su visita a casa de Ino como un pretexto para alejarse de Sasuke, la pelirrosa se encontró caminando hacia el hogar Yamanaka. La casa quedaba a una cuadra de donde la habían dejado por lo que Sakura se apresuró a llegar.

Cuando se detuvó frente a la puerta, no dudó en tocar el timbre. Nadie contestó por lo que volvió a tocar dos veces más, un grito se escucho al final. La puerta no tardó en abrirse.

Ino salto a la vista en todo su esplendor. Llevaba ropa ligera e informal. Se le veía relajada con un minúsculo short y una camisa de tirantes. Incluso tenía el cabello suelto.

-¡Sakura!- exclamó-. Pensé que eras mamá.- sonrió con alivio-. Pero pasa.- le ofreció, la pelirrosa se adentró inmediatamente al lugar

-¿Estás sola?

-Si… Sai se acaba de ir hace un rato.- le hizo saber la Yamanaka. Sakura se sonrojo dándose cuenta del porque su amiga se había ido tan de repente. Ino había salido del colegio luego del receso, con su novio.

-Ya veo.

-Ven, vamos arriba.- la instó Ino.

De pronto, la tomó de la mano y Sakura se vio siendo halada escaleras arriba. Entraron a la habitación de la chica, la cama estaba desarreglada e Ino se rió quitando las sabanas mientras le decía con algunos detalles sucios lo que había sucedido. Sakura le pidió callar, demasiado sonrojada. Con una suave risa, Ino se alejó y dejó las sabanas en el cesto de la ropa sucia. La Haruno dudó un segundo acerca de tomar asiento, pero al final se dejó caer sobre el mullido colchon, dejando su mochila a un lado.

Ino se detuvó frente al espejo de cuerpo entero, que tenía en una esquina de la habitación.

-He pasado un gran rato, Sai es todo un dios en la cama.- susurro con un suspiro risueño, mientras de amarraba el largo cabello, en una coleta. Sakura sintió como sus mejillas ardían con intensidad.

-Para, no necesito saber eso.- le pidió Sakura apenada. Ino siempre le contaba cosas como aquellas, no importaba las veces que ella le pedía detenerse.

-Ayy Sakura, no sabes de lo que te pierdes… El sexo es uno de los mejores placeres de la vida.- Ino volteó hacia ella, sonriendo. -No puedo creer aun que sigas siendo virgen ¿sabes?… Deberías disfrutar, estamos en plena adolescencia.- soltó un suspiro resignado-. Pero que se va hacer contigo. Eres tan inocente e ingenua.- soltó con una mala mueca de aburrimiento.

Sakura la observo sintiendo como su ceño se fruncía. Aquel tipo de comentarios eran comunes, las personas se enternecían y burlaba de su inocencia.

Sakura se sintió molesta, bien era cierto que nunca había tenido novio o había besado, pero eso no la hacía una boba, solo una chica inexperta como muchas otras.

Todo mundo parecía darse cuenta de que era virgen y eso, aunque en un inicio solo le había avergonzado e incomodado, ahora empezaba a irritarle. Todos en la escuela, la miraban raro, todos parecían creer que era extraña por no disfrutar de algo tan natural como el sexo. Sakura se sonrojó molesta. Hablaban de su virginidad como un pecado, haciendo chistes malos a su costa, y comentarios que Sakura no entendía del todo, aunque estaba segura que llevaban un doble sentido. Las proposiciones indecorosas tampoco eran una novedad y Suigetsu no era el único.

Todo aquello era muy cruel desde su punto de vista.

A ella no le importaba ser virgen, en realidad ni siquiera veía aquello como un problema pero el resto del mundo sí. Sakura tomó una firme resolución al respecto. Tenía que terminar de una vez con todo aquello.

-Ino… Quiero perder la vir-gindad.- solto con un nudo en la garganta. Ino se paralizó en su lugar y volteó hacia ella mirándola con un semblante incrédulo y pálido.

-¿Como?- indagó conmocionada

-Ya no quiero ser inocente, ni ingenua… ni una niña.- agrego lo último con firmeza al recordar que era la palabra favorita de Sasuke al referirse a ella.

-¿En serio frentona?- una sonrisa esplendorosa se formó en los labios de la rubia-. Por fin… creí que te quedarías virgen hasta el matrimonio.- dijo la chica eufórica mientras se acercaba a ella dando brincos. Sakura suspiro con pesadez, por aquella clase de comentarios ella había llegado a aquella decision.

-Muy bien… Pero primero, para empezar hay que cambiar tu apariencia. Pareces una monja.- soltó despectivamente. Sakura estaba acostumbrada a su cruda franqueza, por lo que no se ofendió. Ino se acerco a ella y tomándola de la mano, la obligó a levantar y caminar hacia el centro de la habitación. Una vez allí, dio vueltas a su alrededor, buscando algo que salvar de su apariencia. Ino era muy exigente en cuanto al buen ver.

Sakura era una chica muy inteligente y bonita, aunque de belleza sencilla y hasta infantil. Ambas tenían la misma edad, incluso Sakura era unos meses mayor que ella, pero aparentaba apenas quince años. La mayoría la trataba como una niña y era precisamente porque su apariencia era la de alguien menor. Usaba siempre una coleta baja y vestía como el reglamento de la escuela lo estipulaba y que nadie seguia. ¡Por Dios! Ni siquiera Hinata que era era la persona más dulce del mundo vestía como una mojigata.

La camisa blanca, de una o dos tallas más, estaba correctamente puesta dentro del cinturón de la falda azul oscuro, que le llegaba a las rodillas. Llevaba los calcetines hasta la mitad de la pantorrilla y unos zapatos escolares que se veían demasiado grandes y varoniles para sus pies. Era lamentable.

-Te ves fatal.- dijo sin remordimiento. No era la primera vez que se lo decía a la cara, por lo que Sakura simplemente lo ignoro. Ino suspiró masajeando la frente. Las prendas de Sakura eran horrorosas y no le favorecían para nada, de hecho, la Yamanaka no recordaba algo que le hubiera favorecido desde que la conocía. Sakura siempre se vestía prendas que no se pegaban a su figura y por ello era difícil deducir las formas de su cuerpo.

-Desvístete.- le ordenó. Sakura respingo sonrojada y tímida

-¿Co-cómo?-

-Vamos Sakura, soy mujer, no tiene nada de malo… Además necesito ver tu cuerpo para buscar algo que te favorezca.- Sakura trago saliva-. Vamos apúrate.- dijo la rubia impaciente, cuando no vio movimiento por parte de ella.

-¿Podrías darte la vuelta?- solicitó apenada. Ino bufo en un sonido poco femenino.

-¿Para qué? De todos modos te veré.

-Por favor.- repitio. Ino suspiro mientras le daba la espalda.

-Pero apúrate.

Sakura respiro profundamente antes de empezar a desabotonar su camisa de uniforme, ahora que empezaba a pensar las cosas, se daba cuenta de que talvez aquella no había sido la idea más inteligente que había tenido.

-¿Ya?- preguntó Ino un par de minutos después.

-S-sí.

La rubia no dudó en dar media vuelta hasta quedar frente a ella. Sakura tenía la mirada gacha y las manos entrelazadas sobre el vientre. Ino observó sorprendida su curvilínea figura, tenía pechos pequeños, pero firmes y bonitos, una cintura estrecha y caderas con curvas redondas, además de unas largas y torneadas piernas.

-Frentona… ¿Eso has estado guardando todo este tiempo?- se burlo tomándola del brazo y manipulándola para que le diera la espalda.

-Ino.- se quejó Sakura avergonzada.

-Eso si es trasero.- masculló Ino con un silbido, Sakura tenía unas grandes y respingonas nalgas.

-¡Ino!- sonrojada, Sakura se soltó de su agarre y se alejó varios pasos.

-Tienes un buen equipo.- dijo la rubia decididamente, mientras le daba otra mirada de repaso a su cuerpo-. Solo hay que saber usarlo.

-¿Usarlo?

-No te preocupes, no tomará más de un dia.- le dijo acercándose a su tocador-. Llama a tu mamá, te quedaras aquí esta noche.- le ordenó.

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A la mañana siguiente…

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Sakura suspiro con nerviosismo. Sus manos temblaban y sus piernas se sentían de gelatina. Aquello no estaba saliendo como ella lo había previsto y debía admitir que eso la la hacia dudar mucho sobre su decisión.

-Ino… No quiero entrar.- se quejó avergonzada. Las personas a su alrededor la observaban con interes, especialmente los chicos. Ambas eran el centro de atención y aunque eso a Ino parecía no disgustarle, Sakura solo quería esconderse en algún lugar oscuro donde nadie pudiera verla.

-Calma frentona… Te ves genial.- la animó la rubia tomándola del brazo y halando de ella hacia el instituto. Sakura intentó resistirse, pero al final se vio siendo empujada al interior de las instalaciones. Las miradas se fijaron en ellas rápidamente. Sakura sintió como las manos le temblaban, por lo que tuvo que esconderlas a su espalda, esperando que nadie lo notara.

-Camina segura Sakura, no te dejes intimidar.- susurro Ino por lo bajo, Sakura trago saliva con bastante dificultad y alzo la barbilla en un intento de mostrarse fuerte. Todo el cuerpo le temblaba, pero ya había llegado hasta allí y no podía retroceder.

"Contonea las caderas Sakura… Levanta el pecho y muestra el grandioso trasero que tienes"

Recordó que le había comento Ino la noche anterior, mientras en su habitación, la obligaba a practicar, yendo de un lado a otro. Ino le había dicho que tenía que aprender a caminar pues ella siempre lo había en una postura de caparazón, con su diario apretado a su cuerpo, como escondiendo sus secretos del mundo.

"Cuando un chico te mira fijamente y después te sonríe significa que lo agrada lo que ve"

Sakura observo a su alrededor y se dio cuenta de que casi todos los chicos la miraban y le sonreían y se preguntó si era porque les gustaba, aunque pensándolo bien, ella no podía gustarle a todos esos chicos… ¿o sí?

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Sasuke estaba sentado en la banca frente a su salón. Su mirada se encontraba gacha y el ceño fruncido era solo una señal de su concentración. Naruto Uzumaki, su mejor amigo, estaba a su lado, parloteando sin cesar sobre quién sabe que cosa, Sasuke no lo escuchaba pues su mente estaba a mil años luz de ese lugar.

Sakura le había dejado el día anterior en la parada de autobuses. Se había ido luego de la pequeña discusión que habían tenido. Sasuke habia pasado por ella esa mañana como todas, para ir al colegio, pero Sakumi, madre de Sakura, le había comunicado que ella no había dormido allí. Sasuke se preguntaba si aquello era solo un indicio de que la molestia de Sakura era un poco más intensa de lo que él había esperado.

-¡Oye teme!- Naruto le llamo en un tono un tanto urgido. Sasuke chasqueo la lengua y le ignoro, al tanto que seguramente le reclamaría por no ponerle atención-. Teme, mira… ¿Es Sakura?- dijo tomándose el costo de tomarle del brazo y zarandearle un poco para que realmente le escuchara.

Sasuke se zafó de su agarre, irritado, y observó al rubio notandole idiotizado y con la mirada al frente.

-¿Qué pasa con Sakura?- le preguntó pegándole un codazo en las costillas, Naruto ni siquiera se inmutó y en cambio solo le miró e hizo un además con el rostro para que viera por sí mismo aquello que le tenía sin habla.

Sasuke levantó la mirada con el ceño fruncido, pensando en que seguramente se trataba de una idiotez. Varios chicos también tenían la mirada fija en la entrada del colegio y se preguntó qué podría estar causando tal alboroto.

Luego se quedó paralizado.

Sakura e Ino se acercaban al salón, era un panorama común, pero Sasuke, al igual que muchos otros, no tuvo ojos nada más que para la bella pelirrosada.

Caminaba con una seguridad digna de una modelo, contoneando las caderas en movimientos sutiles y mortales. Tenía el mentón levantando al frente, mostrando una confianza en sí misma que la hacía parecer una reina.

Sasuke tragó saliva mientras sus ojos bebían de aquella imagen con deleite. Sakura llevaba el cabello suelto, las suaves hebras ligeramente onduladas caían sobre sus hombros hasta cintura, Sasuke no recordaba haberla visto jamás con el pelo suelto. Sus ojos era preciosos, siempre lo habían sido, pero en ese momento, parecían más grandes, más atractivos, con apenas un toque de negro en el párpado y unas pestañas más oscuras y alzadas. Su boquita de fresa estaba pintada de un suave rosado, se veía más apetitosa, más voluptuosa y más sensual que nunca. Sasuke parpadeo un par de veces mientras su mirada se detenía en aquellos labios de cortesana. Sin embargo, el resto de su figura, llamo a su atención y no pudo hacer otra cosa más, que deleitarse con su cuerpo.

La figura de Sakura siempre había sido plana, nunca usaba nada que marcará sus curvas, por lo que era difícil deducir si durante la adolescencia se había desarrollado como era debido. Sasuke supo en ese momento que si lo había hecho. Los primeros botones de la camisa del uniforme se encontraban abiertos, dando un vistazo tentador a sus pechos, que saltaban en arcos perfectamente redondos, de piel suave y blanca. Su cintura se marcaba estrecha y la falda, se le pegaba a las caderas hasta la mitad de sus sedosos muslos, donde se podía ver mucha más piel. La tela ligera se mecía de un lado a otro, con cada paso, revelando más de sus esbeltas piernas. Llevaba las calcetas hasta por debajo de la rodilla y unas zapatillas negras de punta.

¿Qué había sucedido?

¿Por qué Sakura vestía de aquella manera?

El fascinante asombro dio paso lentamente a una oleada de furia. Sasuke frunció el ceño y apretó fuertemente los puños observando cómo todos los chicos parecían comerse a Sakura con la mirada. La chica era una pequeña idiota. Sus ojos se encargaron de fulminarla.

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No te amedrentes.- le susurró Ino escondiendo sus palabras tras una sonrisa. Sakura tragó saliva y pensó que aquello eran más difícil de lo que había creido en un inicio. Varios chicos les observaban y cuchicheaban alborotados, su sorprendente transformación. Sakura sentía como sus mejillas tomaban color. En ese momento era el centro de atención y debía de admitir que era una sensación aterradora, todas las miradas se posaban en ella y lo único que deseaba era pasar desapercibida nuevamente.

Estaba a pocos metros de su salón cuando un escalofrío erizo sus brazos. Sakura trago el nudo en su garganta con dificultad, al notar una profunda mirada sobre ella. La pelirrosa solo conocía una persona que ocasionaba esa sensación en ella, por lo que no dudó en buscar con la mirada a Sasuke. Esperaba encontrar sorpresa, incredulidad y hasta talvez un poco de agrado en sus ojos, pero nunca pensó en enfrentarse a su molestia. Sasuke estaba furioso, sus ojos relampagueaban como cuchillas hacia ella y su ceño fruncido solo presagiaba una futura discusión.

Sakura quiso dar media vuelta y huir, podía enfrentarse a las miradas de los demás y a sus cuchicheos, pero no a Sasuke, jamás a él. Ino pareció intuir como se sentía porque la tomó del brazo y la obligó a entrar al salón. Los murmullos se alzaron a su alrededor mientras era obligada a caminar hacia su asiento. Sakura gimió internamente y se dejó caer en el pupitre escondiendo el rostro entre sus brazos cruzados.

-No fue buena idea.- se dijo a sí misma en un susurro. Sasuke estaba furioso con ella, eso le hacía pensar que indudablemente debía verse mal. ¿Por qué otra razón él la miraría de aquella manera tan recriminatoria?

-¿Sakura?- la pelirrosa se sobresaltó, y sorprendida observó al chico que estaba frente a ella. Se trataba de Gaara No Sabaku, un serio pelirrojo con el que varias veces había coincidido en los trabajos en pareja. El chico era muy agradable y le caía muy bien por lo que varias veces habían mantenido conversaciones basadas en la literatura, hobbie que a ambos les apasionaba.

-Hola ¿Cómo estas?- le saludo intentando actuar con normalidad. El chico le dirigió una mirada curiosa y sonrió ligeramente.

-Así que eras tú… Creí que… Te ves diferente.- le dijo con un ligero sonrojó en las mejillas, Sakura también se sonrojó y no pudo evitar pensar si eso era bueno o malo.

-¿Diferente en el buen sentido?… o ¿En el malo?- se atrevió a indagar sin poder contenerse. Las mejillas de Gaara se colorearon aún más mientras carraspeaba disimuladamente

-En el bueno.- aclaró. Sakura no pudo evitar sonreír.

-Gracias.- le dijo con un poco avergonzada. Gaara la miró y al cabo de unos segundos, le sonrió. Sakura no pudo evitar preguntarse sonrojada, si eso significaba que le agradaba lo que veía.

Sasuke, aún fuera del salón, estaba que explotaba de una furia mal contenida. Sentía el rostro caliente y el cuerpo le temblaba por los sentimientos contenidos.

-Que bonita se ve.- musitaba Naruto con una sonrisa bobalicona. Sasuke le fulminó con la mirada.

-Deja de decir idioteces dobe.

-¿Acaso no la viste?- le preguntó el rubio en su mundo de ensueño. Sasuke refunfuñó y le miró amenazadoramente, Naruto ignoraba el peligro-. ¿Crees que aceptaría salir conmigo?- soltó estúpidamente. No recibió contestación, Sasuke solo se levantó de su asiento y entro al salón, no sin antes darle un golpe en la cabeza.

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Sakura suspiro, pensando que ser el centro de atención podía ser agotador. Durante toda la mañana se la había pasado agitada y realmente incomoda. Las chicas hablan de ella y los hombres se le acercaban para hablarle obscenamente o proponerle incluso cosas inapropiadas. Había sido irritante y aunque había contado con la ayuda de sus amigas e incluso de Gaara para poder alejar a los más atrevidos, Sakura estaba harta de la experiencia. Quería volver a ser el mismo ratoncito que no llamaba la atención. Por un momento deseaba no haber tomado aquella descabellada decisión de cambiar, luego recordaba por qué y quién lo había hecho y se negaba a retractarse.

No había visto a Sasuke durante el receso. Había salido del salón con Gaara y el chico amablemente se había ofrecido a acompañarla en su almuerzo. Todo se había desarrollado de buena manera, había conversado animadamente con su nuevo amigo mientras comían, luego había aceptado cuando el chico le había pedido que dieran un paseo por el lugar. Sakura se había sentido nerviosa cuando Gaara se había dirigido al área verde del colegio y aunque negándose a mostrarse intimidada, muy dentro suyo casi se había desplomado de los nervios, por suerte, había podido actuar como una reina mientras pasaba por la mesa del grupo detestable. Suigetsu le había seguido ofreciéndole más de sus proposiciones indecorosas y alguien había silbado en halago a su imagen, Sakura les había ignorado, aunque no pudo evitar dar una mirada de soslayo esperando encontrar los mismos ojos negros que toda la mañana la habían fulminado. VSorprendentemente, Sasuke no estaba allí, extrañada Sakura siguió a Gaara y disimuladamente continuo buscando a su amigo. El Uchiha nunca apareció por ningún lado durante el receso y Sakura se preguntó si la estaría evitando para hacerle ver su molestia, luego descartó la idea al considerarla muy tonta.

Las siguientes clases pasaron en un borrón, Sakura ya tenía lista su mochila y útiles cuando el timbre sonó. El profesor de literatura salió recordándoles la tarea, Sakura le siguió casi rozándole los talones. No espero a nadie, no quería toparse con absolutamente ningún curioso o insolente, solo quería llegar a casa y volver a la imagen de sí misma, con la que más cómoda se sentía. Lamentablemente, Gaara la alcanzo.

-Sakura.- le llama casi corriendo hacia ella. La chica se detuvó con un suspiro y volteó hacia él.

-¿Si?- indagó en un tono amable. El pelirrojo la miró fijamente, Sakura le devolvió la mirada, aunque se distrajo por los tantos alumnos que pasaban alrededor de ellos.

-Quería pedirte algo.- le avisó el chico seriamente, sin embargo parecía nervioso. La pelirrosa observó con curiosidad sus mejillas sonrosadas

-¿Sucede algo?

-¿Quieres salir conmigo?- la pregunta la tomó desprevenida. Sakura parpadeo un par de veces incrédula, luego escrudiño el rostro del chico en busca de algún brillo perverso de burla. Gaara hablaba en serio y Sakura se sonrojó un poco pensando que era la primera vez en que un chico realmente le invitaba a salir. Lamentablemente, la emoción no pasó simplemente de su novedad. Sakura pronto se vio insegura de si aceptar, el chico le caía de maravilla, pero aquella propuesta parecía más una cita y ella no se sentía lista aún para dar aquel pasó, apesr de lo je le había dicho a Ino. Con mucha vergüenza, buscó las palabras para negarse sin dañar los sentimientos del chico.

-Yo, yo etto…

-Con permiso.- les interrumpió una voz profunda. Sakura se sorbresalto sintiendo el rápido latido de su corazón. Sasuke estaba allí y su sola presencia la hizo perturbadoramente consciente de la situación. Avergonzada, la pelirrosa se encontró levantando la mirada hacia su amigo pensando en la manera de decirle que lo que había escuchado no había sido más que un malentendido. La conmocionó verdaderamente la necesidad de excusarse, pues por muy su mejor amigo que Sasuke fuera, ella no tenía porque darle ninguna explicación, no obstante se encontró buscando las palabras para explicarle que aquello no era más que unas conversación entre dos conocidos.

-Etto yo….-intento articular pero Sasuke no le permitió siquiera comenzar y pasó entre ambos abriendo una gruesa brecha, haciendo a Sakura retroceder y empujando a Gaara a un costado. El pelirrojo gruño y le fulminó con la mirada, pero rápidamente se recompuso y volteó hacia Sakura suavizando su expresión. Ella, sin embargo, no tuvo ojos más que para observar cómo Sasuke se alejaba.

-Y entonces… ¿Que dices Sakura?- Gaara retomó la conversación como si nada, Sakura ya no le escuchaba. En su mente, únicamente trataba de darle sentido a la actitud de Sasuke.

¿Porque se habría mostrado tan enojado?

¿Por qué la había ignorado durante todo el día?

¿Había hecho algo malo sin darse cuenta?

-Sakura.- la llamo el pelirrojo intentando atraer su atención. La Haruno parpadeo y le miró rápidamente, un poco avergonzada por haberle ignorado.

-Ahh… si claro.- asintió como para dar firmeza a sus palabras, a pesar de que apenas recordaba de que habían estado hablando antes de la aparición de Sasuke-. M-me debo ir Gaara.- le aviso dando unos cuantos pasos lejos de él.

-Está bien… te llamo más tarde.

-Bien.- fue lo único que contestó Sakura antes de partir hacia la estación de buses. Con suerte podría alcanzar a Sasuke y preguntarle el porque de su repentina actitud despota hacía ella.

El camino hacia la estación fue relativamente corto ya que Sakura estaba profundamente metida en sus pensamientos. No había logrado darle alcance a Sasuke, pero fue un total alivio verle sentado en las bancas de espera.

Sakura respiró profundamente, notándose hasta entonces un poco nerviosa, luego se dio ánimos diciéndose que era solo Sasuke, el mismo chico con el que había convivido tantos años. Se sentó a un lado de él en silencio, el moreno estaba cruzado de brazos, con los ojos cerrados y tenía esa mueca de frialdad que tan bien conocía ella. Se había cerrado y sería difícil hablar con él.

-Sasuke.- le llamo cuando se armo de valor. El chico no se inmutó, Sakura estaba segura que le había notado, aunque él se empeñara en ignorarla. Estaba en lo correcto, pues desde hacía rato, Sasuke había podido percibir el aroma floral que tan bien conocía.

-Sasuke… ¿Estás enojado?- le pregunto ella directamente. Al igual que hacía un momento, el silencio se extendió por un par de minutos. Sakura empezó a frustrarse por su falta de sensibilidad, ella estaba poniendo todo de su parte para entenderle, aunque la enojada debería de ser ella, por lo que había ocurrido el día anterior. No comprendía que sucedía con Sasuke y porque estaba tan molesto con ella.

-¿Hice algo malo?- le preguntó en un último intento, alzando un poco la voz, desesperada por obtener una respuesta. No sirvió de mucho, Sasuke no se inmutó y pasados unos segundos, solo abrió los ojos y frunció el ceño, con la vista hacia el frente. En un parpadeo estuvo de pie, colgándose la mochila en un hombro.

-Tú haces muchas cosas.- soltó con brusquedad antes de empezar a caminar. A Sakura le costó un poco entender lo que había sucedido. Se levantó también del asiento, al ver que el autobús por fin había llegado y no dudó en encaminarse hacia él, siguiendo de cerca al Uchiha.

Ambos se sentaron juntos, acostumbrados a siempre tener la compañía del otro a pesar de lo tensa de la situación. El silencio se elevó entre ellos, incomodo, asfixiante. Sakura intentó cortarlo en varias ocasiones, haciendo uno que otro comentario sobre diversos temas. Sasuke no cedió y al cabo de los minutos, Sakura simplemente se rindió.

En cuanto llegaron a la entrada de la residencial, Sakura hizo la parada correspondiente y sin esperar a Sasuke, salió del bus y se encaminó hacia los suburbios. Se negaba a caminar con Sasuke, solo la haría sentirse más miserable de lo que ya lo hacía.

Tan sumida estaba en sus pensamientos, que Sakura no pudo evitar lanzar un chillido, cuando se vio volteaba con brusquedad sobre su mismo eje. Sasuke la había tomado del brazo y en ese momento la observaba con toda la furia que había reunido en el transcurso de ese día. El primer instinto de Sakura fue retroceder, él no se lo permitió manteniendo el agarre entorno a su piel.

-Ahora… ¿Puedes explicarme que haces con esa fachas?- le reclamó en un tono despectivo, casi temblando de la ira. Sus ojos no pudieron hacer otra cosa que recorrer con la mirada la figura que tan bien se definía eso solo le puso de peor humor, preguntándose cuantos se la había comido con la mirada durante todo el día. Sasuke había tenido que hacer uso de todo su autocontrol para no tomar cartas en el asunto desde la mañana, se había mantenido alejado de ella, al tanto de que podría cometer una imprudencia, pero en aquel lugar, ellos estaban solos, no había público alrededor y eso mismo le dio la libertad de poder expresarse en todo su esplendor.

-¿Dequé hablas?- le pregunto Sakura demasiado nerviosa y consciente de su cercanía.

-¡¿Es que te has visto en el espejo?!¡¿Qué demonios haces vestida así?!

-¿Eso es lo que tenía tan molesto?

-¿Y cómo se supone que este según tú?... Todos en el maldito colegio andan hablando de ti, quieren llevarte a la cama pequeña idiota.- se le plantó casi temblando de la furia, Sasuke se había sentido tentado a moler a varios a golpes, cuando les pilló hablando vulgaridades de ella.

Sakura le miró con el ceño fruncido y las mejillas ardiente. Por un momento, las palabras de Sasuke le habían avergonzado, sin embargo no pudo evitar pensar que aún con sus por menores, Sasuke ya no la veía como una niña. Había logrado su objetivo aunque eso le dejaba un muy mal sabor de boca.

-Yo no…

-¿Qué demonios pretendes con esto Sakura?... No es más que una estupida inmadurez. Sakura cuadro de hombros mientras su rostro se volvía serio. Se había equivocado, Sasuke nunca había dejado sus actitudes de antes, siempre creyéndola una chiquilla, una inmadura y sin duda, una molesta. Eso le dio el valor para plantársele ante él sin titubear.

-Ya no quiero ser una niña.- le dijo soltándose rápidamente de su agarre, retrocedió un par de pasos para tener el espacio suficiente para que su presencia no le afectará-. Ya no quiero ser inocente, ni ingenua. No quiero que se sigan burlando de mí y no quiero que tú te burles de mi.- le dijo irguiéndose firmemente en toda su altura.

-Tú no…

-A sí que si los chicos del colegio hablan de mi.- le interrumpió sin vacilación-. Si tus amigos lo hacen o me proponen algo… tu no, a ti no te importa.- declaro decidiéndose finalizar la conversación.

Sin esperar ninguna reacción de su parte, Sakura dio media vuelta y empezó a caminar apresuradamente. Todo le temblaba y una mezcla de euforia y terror le atenazaba el estómago. Era la primera vez que se plantaba ante Sasuke y le imponía su punto de vista, se había sentido bien, pero necesitaba alejarse cuanto antes, temiendo volver a su timidez e inseguridad. Lamentablemente no pudo caminar más de un par de metros cuando Sasuke volvió a tomarla del brazo, obligándola a quedar frente a él. En esa ocasión estaba aún más furioso, tenía la respiración agitada, las fosas nasales dilatadas y los ojos relampagueantes. Sakura tuvo en impulso de encogerse en sí misma y evitar de esa manera, la profunda furia de su mirada.

-¡No estoy dispuesto a que eso ocurra!¡¿Escuchaste?!... ¡No dejare que ninguno de esos imbéciles te toque!.- le advirtió exaltado. Sakura le observó sorprendida por su poco manejo de emociones, Sasuke siempre era tan frío e indiferente que su actual estado era un espectáculo.

-Tu no, tu no…

-¿Yo que Sakura?… Lo que haces no es más que una estupidez y no dejare que te acuestes con cualquiera por ello.- Sakura se sintió tan o más molesta que antes. No pensaba acostarse con nadie, solo quería quitar esa imagen de niña en la que todos la tenían. ¿Era eso malo?... pero Sasuke la sobrevaloraba y estaba tan cansada de ello.

-Yo estoy con quien quiera.- exclamó intentando zafarse de su agarre. Sasuke se tensó y entonces perdió el poco control que le quedaba.

-¡Matare a quien se atreva a tocarte!¡¿Escuchas?!... No lo permitiré.

-Sasuke yo….- las palabras se atoraron en su garganta cuando los labios de Sasuke se posaron sobre los suyos.

Sakura se quedó sencillamente atónita. El tiempo se detuvó, su corazón mismo lo hizo mientras un sinfín de sentimientos y emociones inundaban su ser. Sakura tembló, se estremeció y sintió un profundo calor en sus entrañas. Sus ojos se cerraron sin que siquiera lo notara y las sensaciones se multiplicaron. Jadeo cuando Sasuke la tomó por la cintura, apegándola a su cuerpo y gimió cuando sus labios empezaron a enseñarle a hacer el amor con la boca. Sakura simplemente se encontró perdida en su primer beso.

Sasuke por su parte, no estaba en mejores condiciones. La furia se había abierto paso en su mente, nublandole el juicio; sin embargo, la razón volvía, pero algo aún más fuerte, se interponía, negándose a interrumpir aquel momento.

La piel le quemaba y el cuerpo tibio de Sakura se amoldaba perfectamente con el suyo. Sasuke sintió como algo cálido inundaba su ser mientras sentía como la chica torpemente intentaba corresponderle.

Y es que ¡Demonios!... Cuanto había soñado él con tenerla entre sus brazos de aquella manera.

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FIN DEL CAPÍTULO


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