Id certum

Es como una pesadilla que antes era un sueño, cuando empezó. Música de canción de cuna pervertida y ahora solo violines de cuerdas rotas que hieren los oídos. "Quiero oír cómo suplicas por eso", dice Yomi sobre ella, apretando la rodilla entre sus piernas y Kagura contiene la respiración, su corazón golpeando tan fuerte su pecho que realmente cree que morirá. No lo hace. Al final, Yomi cede a su propia lujuria. Y es para bien.

Entonces están en el bosque y la súplica que se niega a hacer es diferente, del mismo modo con el dolor, lo único que no ha cambiado (y que antes resultaba tierno, gracioso, ahora es solo humillante), es la excitación de estar debajo de Yomi, a su merced más por elección que destino. Hora de despertar, en todo caso.