Hola a todos :D Antes que nada, si estan leyendo esto es porque estan viendo el primer fan fic de la serie La Mascara en español, o al menos eso pienso yo porque hasta ahora no he visto ninguno en este idioma. Como sea, seguro que mas de alguno vio esta serie durante su niñez al igual que yo hace unos 10 años cuando la daban aqui en Latinoamerica. Espero que esta historia sea de su agrado, ya que yo por lo menos pienso que con lo fiestera que es la Mascara, esto deberia pasar tarde o temprano, asi que esta e smi version de como se habrian dado los hechos, espero lo disfruten, habra un capitulo nuevo cada tanto tiempo, aunque no se cuantos seran en total, disfruten ;)

Disclaimer: La Mascara y todos sus personajes no me pertencen (snif T.T), pero Elizabeth si porque es mi OC, gracias


Estaba atardeciendo, las luces de la calle ya se estaban encendiendo y algunas estrellas ya se veían en el cielo, pero eso no parecía importarle al malvado de Pretorius, quien había sacado su último traje robótico para poder asaltar el banco de Ciudad Limite en busca de dinero para poder financiar sus próximas "investigaciones". Stanley por suerte había decidido trabajar horas extra ese día y por eso aun se encontraba en su oficina, así que sin pensarlo saco su mascara, se la puso y se aseguró de derrotar a ese horrendo esperpento que de nuevo amenazaba la ciudad.

Había entrado a la caja fuerte del banco, destrozando la pared simplemente con su cuerpo, y con sus garras metía todo el dinero dentro de un enorme saco en su espalda, dejándolo casi todo vacío, y cuando ya había reunido varios cientos de miles de dólares y estaba por irse, sus pies de pronto no quisieron avanzar mas y cayo con todo su peso sobre el piso, haciendo un gran agujero. Pretorius no estaba nada feliz con esto, y apenas recupero la compostura separo su cabeza del androide y fue a ver que había pasado, solo para darse cuenta de que los pies de su robot habían sido adheridos al piso con cemento de secado instantáneo.

Pretorius (furioso): ¿Quién se atrevió a hacerle esto a mí malvada creación? –le caen litros de cemento encima-

Ahora ya con la cabeza inmovilizada al igual que el cuerpo, la Máscara bajo de su escondite en el techo del banco, usando casco y traje de constructor, escondiendo la enorme mezcladora de cemento en su espalda.

Máscara: -golpea el cemento y ve que esta seco- Parece que este ya esta listo, será mejor entregar el trabajo ya hecho o el cliente se molestara –toma la cabeza y el cuerpo y los tira hacia la calle-

Pretorius: -se libra del cemento- Mascara, debí haberlo sabido ¿Qué no ves la importancia de mi trabajo para el mundo?

Mascara: Mmmmm…. Pues déjame ver, ¿podrías curar la enfermedad que tengo?

Pretorius: ¿Cuál es?

Mascara: ¡Mi pie de atleta! –Le da una enorme patada y lo manda lejos- Vaya ¿Qué les parece? Logre curarme ¡es un milagro! Ahora regresare el dinero antes de que… -escucha sirenas de policía- Vaya, creo que llegaron, me divertiré un poco

Kellaway: -llega junto con Doyle- ¡Muy bien Mascara, suelta las bolsas y pon las manos en alto!

Mascara: De acuerdo, si insiste –saca varias manos falsas de su chaqueta y las lanza al aire- Lo siento, son todas las que tengo teniente

Kellaway: ¿Te crees muy gracioso, no? Estás arrestado hasta que compruebe quien asalto el banco –le pone las esposas en una muñeca y empieza a caminar- Y ni creas que te libraras de esta con otro de tus trucos

Mascara: -aparece frente a el- ¿Hacer trucos yo? Pero usted es muy serio para engañarlo con ellos

Kellaway: ¿Pero que…? –mira las esposas y ve otra de las manos falsas- ¿Cómo rayos hiciste eso?

Mascara: ¿Qué cree? Parece que si tenia otra mano de esas que quería en alto, lo que deja las mías libres para hacer esto –le hace calzón chino y se ríe-

Kellaway (tratando de sacarse el calzoncillo): ¡Doyle, haz algo! ¡No dejes que se escape!

Mascara: De acuerdo señor –se hace calzón chino a si mismo- ¿Esto parece suficiente?

Kellaway: ¡Idiota!

Mascara: Bueno chicos, me encantaría quedarme aquí con ustedes –se sube la manga y ve sus cuatro relojes- pero me esperan en el Coco Bongo para jugar al billar, les enviare una postal, adiós –se va girando-

Kellaway: ¡Ya veras a la siguiente que te encuentre, engendro cara verde! –Choca con Doyle y cae al suelo-

En el Coco Bongo la fiesta estaba apenas empezando, pero ya se podían ver las entradas llenas de gente esperando poder entrar pronto a divertirse, por eso había un guardia muy grande y fuerte en cada una para asegurar que no hubiera problemas. Uno de ellos estaba recibiendo a una muchacha rubia de vestido azul cuando de pronto un torbellino verde y amarillo paso al lado de ambos y los succiono, y para cuando los solto y este se fue, el guardia estaba con el vestido y la chica con el uniforme de el, y ambos se espantaron por ello.

Guardia (furioso): ¡Mascaraaaaaa!

Mascara: -regresa con el y le pone la mano en el hombro- Vamos grandulón, no te enfades, el azul definitivamente resalta tus ojos, solo te falta algo de maquillaje –le pinta los labios con un lápiz gigantesco- Mi amor, estas bellísima –se va girando mientras ríe-

Pudo entrar a la fiesta y ya la gente había repletado el lugar. La Mascara vio a varias chicas muy lindas usando algunas vestido y otras mini falda, y se fijo que no había suficientes hombres para todas ellas. Puso una cara de tristeza falsa y se le ocurrió algo.

Mascara: Esto no esta bien, no debe haber tantas señoritas solas, que bueno que llegue para solucionar eso –va a la pista de baile y un reflector lo ilumina- ¡Vamos hermosuras! ¿Cual de ustedes quiere ir primero?

Las chicas iban una por una y bailaban diferentes canciones con el, y alrededor de la pista se fue reuniendo un publico que veía los pasos que hacia. La Mascara disfrutaba mucho de esa atención, pero luego se fijo que había otro publico mas grande a tan solo unos metros de la pista de baile, y se molestó al pensar que alguien le robaba la atención de las chicas.

Mascara: -suelta a la muchacha con quien bailaba- No te muevas de aquí encanto, solo voy a arreglar un pequeño asunto –va girando y tira a todos a su paso- Muy bien ¿Quién se cree que es mejor que yo bailando? ¡Muéstrese!

Pero luego se dio cuenta de que en realidad lo que veía la gente era un concurso de quien bebía cinco tarros gigantes de cerveza más rápido. Todos gritaban para alentar el pobre chico que había decidido participar y que por lo visto no podía ni con la mitad del primero y pronto se rindió. La Mascara se alivio de que no fuera lo que pensaba, pero pronto se le ocurrió algo mas.

Mascara: ¿Entonces esto es lo que miran? ¿A ese debilucho? Yo podría beberme eso en cinco segundos si lo intentara, es mas… -va donde el chico- Retírate amigo, mira como lo hace un experto –se toma el resto del tarro y la gente le aplaude- No tan rápido, aun no acabo –se toma en un segundo los tarros que le faltaban- Nada mal, aunque yo acompañaría esto con un pastel

Juez: -le levanta la mano- ¡Tenemos al ganador del concurso! ¡Todos denle un aplauso por romper la marca actual!

Mascara (fingiendo modestia): Por favor, harán que me sonroje ¡Ahora, que siga la fiesta!

Pasaron las horas y los efectos de los litros de cerveza que se había bebido aun no aparecían y seguramente ya no lo harían. La gente se estaba divirtiendo, pero durante un tango con una chica en un provocador vestido rojo, la Mascara vio a una chica solitaria en el bar que estaba a solo unos cuantos metros de donde el estaba. Eso no le pareció bien ya que se podía ver que era muy hermosa, así que dejo que su chica bailara con otro que desde hacia un rato estaba esperando poder hacerlo para poder ir donde ella.

Mascara: Cuídala bien mi amigo, hay algo que quiero ver –se va girando y se sienta junto a la chica- Hola ¿se puede saber que hace un bombón aquí tan sola si por allá hay una tremenda fiesta?

Chica (mirando su bebida): Vine por consejo de unos amigos ya que he estado trabajando mucho, pero parece que no fue buena idea

Mascara: Vamos lindura, no digas eso, en mi Coco Bongo nadie se aburre ¿quieres que bailemos? Te puedo incluir en la fila de conga si quieres

Chica: Gracias, supongo que… -lo mira y se sorprende- ¿Tu eres la Mascara?

Mascara: -saca su espejo- Pues si este galán que sale aquí no me miente pues si, soy la Mascara ¿y tu tienes nombre?

Chica: Me llamo Elizabeth Larriviere

Mascara: ¿Con que francesa, eh? –Gira y aparece vestido como francés y habla con acento- Vamos mon amour, saquémosle algo de brillo al piso –le ofrece su mano-

Elizabeth: Seguro tienes a cientos de chicas muriendo por bailar contigo ¿Por qué te interesa hacerlo conmigo?

Mascara: -apunta a la pista- ¿No ves? Allí solo hay nueve chicas, arruinaría mi reputación el no bailar con diez como siempre ¿No harás que la estropee o si?

Elizabeth: -se ríe- Creo que es verdad, vamos entonces –toma su mano y va con el-

La gente vio a la Mascara volver a la pista por fin luego de haberse ausentado varios minutos, y la fiesta siguió tan pronto como el y Elizabeth entraron para bailar. Nadie tenia idea de donde había salido esa chica, además de que no estaba vestida como para bailar, pero si la Mascara le presto atención debió haber sido por algo.

Bailaron por horas todas las canciones que el DJ puso, y luego de un rato de haber empezado la vigésima canción, ya la Mascara empezó a ver todo borroso y se mareo un poco, al parecer por fin le había empezado a hacer efecto todo el alcohol que se bebió, pero Elizabeth estaba tan divertida que no se dio cuenta de eso, pero aun así, trato de disimular para no parar el baile.

Mascara (ya rojo): Amor ¡hic! ¿Te parece si bebemos algo? Tanto movernos me dejo seco como el desierto

Elizabeth: Esta bien, yo también necesito un trago

Fueron al bar, donde el cantinero llevaba horas sin nadie a quien atender, y la Mascara pidió algo lo bastante fuerte como para que se le pasara el mareo, y Elizabeth pidió una jarra de cerveza, ya que nunca antes la había probado, pero luego de unos cuantos sorbos empezó a marearse también, quedando tan ebria como la Mascara, y el se tomo algo que solo consiguió empeorar el estado en que estaba, ya que por fuerte, el cantinero entendió un licor fuerte y le dio una copa de su mejor brandy. Finalmente, ambos apenas podían caminar y hacían lo posible por no caerse hasta llegar a la pista de baile de nuevo.

La fiesta siguió otro par de horas mas hasta que ya se empezaba a ver como amanecía, el Coco Bongo ya cerraba y la gente ya se iba, algunos ebrios, otros cansados por tanto baile y otros simplemente somnolientos. La Mascara pensó que esto no estaba bien ya que quería que la fiesta siguiera, pero el mismo guardia con quien se había encontrado al llegar lo tomo y lo echo a la calle, esperando no volver a verlo hasta que fuera de noche de nuevo. Elizabeth fue con el y lo ayudo a levantarse, casi cayéndose en el intento por lo mareada que ella también estaba.

Mascara (ebrio): Descuida preciosa… vamos a mi casa… ahí podemos seguir con la fiesta…

Elizabeth (igual que el): Se me ocurre ¡hic! Se me ocurre que mejor vayamos a la mía… esta a solo una cuadra de aquí…

Ambos se dirigieron al edificio donde ella vivía, agarrándose mutuamente para evitar caer por el mareo de la bebida; ella lo tomaba por su hombro y el por la cintura. Llegaron y por suerte el departamento de Elizabeth estaba en el primer piso, así que no tuvieron que subir escaleras.

Elizabeth (riéndose y en voz baja): Shhh… ten cuidado, mi casero tiene el sueño ligero, si me descubre contigo quizás me eche ¡hic!

Abrió su puerta con algo de dificultad, ya que no podía ver bien la cerradura, y cuando al fin lo logro entraron al departamento chocando contra algunas paredes, riéndose de la situación. Atravesaron la entrada, la sala de estar, y sin darse cuenta se toparon con el dormitorio de ella, y entraron cuando casi desmayándose se fueron contra la puerta, para acabar cayendo encima de la cama. La Mascara cayo sobre ella, y todavía la tenia tomada de la cintura. Estaban muertos de la risa y se podía sentir el alcohol en sus alientos, pero dejaron de reír cuando abrieron los ojos y se miraron por segundos. No supieron más de ellos luego de eso.

A la mañana siguiente, los rayos del sol se colaban por la ventana. Habían pasado unas cinco horas desde que ambos habían llegado desde el Coco Bongo, así que estaban profundamente dormidos. Se podía ver a Elizabeth dormida y el piso lleno de ropa; un vestido simple color vino tinto, zapatos de tacón azules y un pequeño chaleco color lila, junto a un traje de trabajo azul claro que hacia tan solo horas era amarillo.

Junto a ella por otra parte había alguien tapado con la frazada por completo, quien luego se la quito y sintió los rayos del sol en su cara, abriendo los ojos de a poco. Era un hombre delgado y de cabello castaño claro, quien se llevo una mano a la cabeza, al parecer porque sufría una espantosa jaqueca.

Stanley (despertándose): Santo cielo… no se que habré hecho anoche, pero siento como si una manada de elefantes me hubiera pisoteado… ¿Qué tal tu noche Milo? –No escucha nada- ¿Milo? Que raro ¿Dónde estará? –ve a su alrededor- Mas bien ¿Dónde estoy yo?

Stanley hizo lo que pudo para hacer memoria de lo ocurrido la noche anterior, pero por mas que trataba solo recordaba estar en su trabajo cerca del anochecer y luego escuchar un gran alboroto a causa del robot de Pretorius, luego el se ponía la mascara y… claro, ahora entendía lo que ocurría. No recordaba nada, pero de seguro la Mascara podía explicárselo.

Stanley: -ve su mascara a su lado al quitar la manta- Genial ¿Qué habrá hecho la Mascara ahora? Sea lo que sea, espero que no me haya metido en un gran problema –se mira bien- ¿Acaso estoy… desnudo? Oh no, algo me dice que debo irme de aquí cuanto antes

Stan se pone a juntar toda su ropa, vistiéndose lo mas rápido que pudo, cuando de pronto, las mantas de la cama empezaron a moverse detrás de el, ya que Elizabeth ya se había despertado y esperaba darle los buenos días a quien había dormido con ella. Sintió el espacio vacío a su lado y vio a Stanley que ya acababa de vestirse. Eso obviamente la asusto y por el miedo solo grito, llamando la atención de el.

Elizabeth (cubriéndose con la manta): ¡¿Quién demonios eres? ¡Tu no eres la Mascara!

Stanley (nervioso y hablando rápido): No, no, no… aguarda… puedo explicarlo, lo juro… veras, es que yo estaba… bueno… es una historia muy graciosa… lo que paso fue…

Elizabeth: -empieza a lanzarle cosas- ¡Lárgate de mi casa! ¡Fuera o llamo a la policía!

Stanley se defendía de todo lo que le llegaba y buscaba la puerta para poder irse cuanto antes, y apenas pudo salio del departamento y del edificio con su traje al revés, su camisa mal abotonada, la corbata sin amarrar y con el corazón latiendo a mil por hora, lo que hizo que su dolor de cabeza se sintiera aun peor por los nervios que sentía. Fue recuperando la compostura y se arreglo un poco el traje, y entonces miro a su mascara, la cual de milagro no dejo olvidada allá adentro.

Stanley: Mira, no tengo idea de que locura habrás hecho anoche, pero si me metiste en un lío con aquella chica, te aseguro que no saldrás bien de esta –la guarda en su chaqueta- Lo mejor será que vaya a casa, no debo llegar tarde al trabajo –se va-

CONTINUARA…