A Liger Khan: Ya se que dije que el capitulo estaria listo el 17, me demore un dia mas en publicarlo ya que ayer fue un dia muy ocupado y estaba falta de ideas, pero me alegra haber podido traerte el sexto capitulo a ti y a todos los que han seguido esta historia, posiblemente el proximo tarde un poco debido a que ya es noviembre y debo empezar a estudiar para la PSU, pero apenas me haya encargado de ella volvere con otro mas, gracias :)


Pasaron unas semanas desde que los hermanos de Elizabeth conocieron a la Mascara, y tanto el embarazo de ella como el de Melanie se hacían mas notorios conforme pasaba mas tiempo, pero Elizabeth tenia una panza algo mayor que la de su hermana pese a llevar menos tiempo. Finalmente, le tuvo que contar la razón de eso a ella y a Raymond, pero con la condición de no decirle nada al futuro padre, ya que ella quería que se quedara como una sorpresa hasta que llegara el día del nacimiento. Raymond sobre todo tuvo que hacerle esa promesa a su hermana mayor, ya que ambas sabían muy bien que desde que era niño era muy malo para guardar secretos.

Una tarde en que Stanley tenía un par de horas libres de su trabajo que eran las del almuerzo, se reunió con Elizabeth en una pequeña cafetería apenas a un par de cuadras del banco. Hacia meses que debía haberle dicho esto tan importante a la chica, pero no encontraba la forma adecuada, y ahora en un estado tan avanzado como en el que estaba, temía que fuera a ser una impresión muy fuerte, pero después podría ser peor, así que opto por decírselo ese mismo día, antes de que volviera a pasar algo que se lo impidiera.

Stanley: -da un sorbo a su taza de café y respira hondo- Elizabeth, supongo que te preguntaras por que te cite tan repentinamente a este lugar

Elizabeth: La verdad si, ¿ocurre algo malo? Me gustaría serte de ayuda

De hecho, ambos se habían hecho muy unidos los últimos meses, si bien Elizabeth todavía no olvidaba el incidente la mañana siguiente a haber conocido en persona a la Mascara, pero intentaba no darle mas vueltas al asunto y simplemente enfocarse en lo que había resultado de ese encuentro.

Stanley (hablando algo rápido): Pues veras Elizabeth, hace tiempo debí haberte dicho esto, pero simplemente no sabia como, y por tu estado no sabía si era una buena idea, o si quizás debería esperar al momento del parto… quizás eso sea lo mejor, no me gustaría…

Elizabeth: Stanley, de verdad, ya me estas preocupando, solo dime que es lo que pasa

Stanley: -se calma- De acuerdo, aquí va… Elizabeth, resulta que la Mascara…

Pero Stan apenas pudo empezar con su confesión, ya que de pronto pudo sentir un leve temblor que se reflejaba en pequeñas ondas en el liquido dentro de su taza, el cual luego se fue haciendo mas y mas fuerte, hasta llegar al punto de empezar a tirar árboles, activar alarmas de autos y provocar un pánico general, ya que había gente corriendo y gritando por todos lados.

Ambos se voltearon y pudieron ver una nueva creación de Pretorius, la cual era la responsable de crear ese horrible pánico. Ya era la quinta vez en el mes que Stanley había tratado de decirle la verdad a Elizabeth y no había podido por la misma razón, la verdad ya estaba empezando a preocuparle el que quizás el bebe naciera y Elizabeth aun no supiera nada de lo que necesitaba decirle, pero sobre todo, empezaba a sospechar el que quizás el genio malvado supiera en donde estaba el en todo momento, ya que siempre lo encontraba, no importaba donde estuviera.

El robot de 25 metros se empezó a acercar donde estaban los dos, y los demás clientes de la cafetería empezaron a huir de allí, mientras que los trabajadores del lugar se apresuraron a tapiar las puertas y las ventanas, no importándoles que hubiera gente que hubiera huido antes de pagar la cuenta. Stanley tomo a Elizabeth del brazo y se dirigió con ella hasta un sitio seguro.

Elizabeth: Stanley, ¿Por qué esto esta ocurriendo de nuevo?

Stanley: No tengo idea, pero es mejor que nos vayamos pronto de aquí

Por suerte Stanley había reaccionado en el momento preciso, ya que, si bien no sabia que el robot de hecho lo estaba rastreando a el y a Elizabeth, de todos modos sabia que era una situación peligrosa, mas aun considerando su delicado estado.

Dejo a la chica junto a un grupo de gente que se estaba refugiando del peligro dentro de un enorme edificio de bodegas, pidiendo que por favor la ayudaran si se sentía mal, y corrió a un lugar apartado, saco su mascara y se la puso lo mas pronto que pudo.

Pretorius se encontraba en lo alto del robot, comandándolo con sus patas de araña y usando unos lentes especiales que le permitían ver donde se encontraba Stanley, ya fuera siendo el o estando con su mascara puesta. Finalmente, su computadora le dijo que estaba detrás de un gran árbol cerca de un edificio viejo. Enfoco el lugar, lo examino desde diferentes ángulos por varios segundos, pero no pudo ver nada, y empezó a pensar que su tecnología empezaba a fallar, hasta que de pronto y sin esperarlo, una enorme cara burlona se interpuso entre el escenario y su visión.

Mascara (con su cabeza inflada como globo y flotando): ¡Sorpresa!

Pretorius: -se sobresalta y se quita los lentes- ¡Mascara! ¡No importa que haga, tu siempre interponiéndote! Pero esta vez te saldrá el tiro por la culata, ya que en esta ocasión, es a ti a quien busco

Mascara: ¿À moi? Debí saberlo, soy tan irresistiblemente encantador y simpático que ni tu puedes estar sin mi compañía. ¿Qué te gustaría hacer primero? ¿Jugamos a las damas, al ajedrez, o quizás…?

Pretorius: ¿Qué tal si primero cierras la boca?

Mascara: Muy bien pensando mi amigo, pero el anfitrión debería hacerlo primero ¿no te parece? –Saca un enorme mazo y golpea la cabeza del robot, destrozándola- Huy, quizás se me paso un poco la mano

El robot tenía la cabeza destruida por completo y ya Pretorius no podía controlarlo, ya que los controles también habían sido averiados, quemándose y llenando la cabina de humo, dejándolo sin más opción que salir de ahí por su sistema de escape por eyección. El robot por su parte empezó a caminar solo por varios metros, haciendo que la gente se aterrorizara aun más ya que ahora no había quien lo controlara y podía pasar cualquier cosa.

La Mascara reacciono rápido y bajo desde donde estaba, saco una cuerda de la nada y amarro un extremo a un poste de luz y en solo un segundo cruzo toda la calle y amarro el otro al otro poste que tenia en frente. La cuerda se tenso por la distancia y creo una trampa perfecta para el robot, el cual camino hasta ella, se tropezó y por la falta de equilibrio cayo al suelo, dejando un inmenso cráter de 25 metros de largo y otros 5 de profundidad, el cual tomaría mucho tiempo reparar, además de aplastar autos y edificios pequeños, pero al menos ya la gente se veía aliviada apenas el inmenso monstruo dejo de funcionar.

Pretorius había escapado a tiempo activando un paracaídas que tenia guardado en un compartimiento en su nuca, siendo esperado en el suelo por su cuerpo, al cual se volvió a conectar apenas llego con el, escapando del lugar para no ser arrestado de nuevo.

Mascara: -se limpia las manos- Bueno, lastima que no pude pasar un tiempo mas con el bueno de Pretorius, pero al menos ya no hay tanto ruido por aquí

La gente había salido de sus escondites y empezaron a felicitar a su héroe, cosa que no podía hincharle mas el pecho de orgullo, pero para hacerlo todavía mejor, Elizabeth llego sin que se diera cuenta y lo abrazo, haciendo que el pudiera sentir la enorme panza que le llevaba creciendo un buen tiempo. La ciudad supuso que la chica estaba así a causa de la Mascara, y claro que tan pronto el teniente Kellaway llego a la escena del delito con Doyle, se unió a los que supusieron eso.

Doyle: Increíble jefe, parece que la mascara por fin sentó cabeza y ahora tendrá un bebé, quizás con esto se detengan sus locuras, aunque espero que no deje de ser un héroe

Kellaway: ¿Estas mal de la cabeza? Con la Mascara ya tenemos mas que suficiente, imagínate a otro como el, la ciudad se vendrá abajo en cosa de días, y no quiero imaginar los problemas que nos traería a nosotros dos, tendremos que dormir con los ojos abiertos cada noche por si a ese niño se le ocurre salirse de su cuna

Doyle: Vamos jefe, no es para tanto, ¿recuerda lo bien que le vino la paternidad a usted?

Kellaway (con una gran sonrisa): Si, nunca olvidare cuando nació mi pequeña princesa, nunca se había visto una niña mas linda, con esos lindos ojos azules y ese cabello castaño, y cuando aprendió a caminar, y la primera vez que ella… -se enfurece- ¡No es lo mismo Doyle! ¡Solo piensa cuando al niño le empiecen a salir los dientes, posiblemente empiece a morder a la gente, a nosotros o incluso preciadas reliquias de la ciudad! ¡Debemos reforzar la seguridad del museo ya mismo! –se va-

Doyle: Pero jefe…

Kellaway: ¡Dije ya mismo! –lo toma y lo obliga a seguirlo-

Al mismo tiempo que ambos se fueron de la escena, dejaron a los demás policías investigar el lugar y ver que evidencia podría encontrar, ya que esta vez el villano había logrado escapar y no tenían a nadie a quien interrogar. Los reporteros también se habían enterado del suceso y llegaron de todos los periódicos de la ciudad, peleándose por la mejor información y tomando tantas fotos como pudieron. El Solo los hechos estaba allí también, y Peggy había sido enviada especialmente para cubrir la historia, Apenas llego vio a la Mascara felizmente acompañado por Elizabeth, así que saco su cámara apenas pudo y les saco varias fotos.

La Mascara sintió el flash en su cara y Elizabeth igual, el volteo y pudo ver a su amiga tomándoles fotos. El no se enojó, muy por el contrario, con gusto posaba junto a su chica, haciendo que esta sonriera.

Mascara: Vamos Peggy, no olvides tomar mi mejor ángulo, y que salga la pancita de mi chica, para que todos vean un primer plano de mi futuro retoño

Elizabeth: ¿Peggy? ¿Conoces a esa reportera?

Peggy: -se les acerca- Mucho gusto, soy Peggy Brandt, y si, conozco a la Mascara desde hace tiempo, yo misma me encargo de fotografiar todos sus actos heroicos, y por tu aspecto, supongo que debes ser la chica de quien he oído tanto

Elizabeth: Pues si, soy yo, y no esperaba salir en las noticias, esto es una sorpresa

Peggy: Mejor acostúmbrate, desde ahora será algo habitual

Mascara: Vamos, ¿Por qué te detuviste? Queremos estar en primera plana

Peggy: Lo siento –se aleja un poco y sigue tomando fotos-. Perdona Stanley, pero esto es simplemente demasiado jugoso como para dejarlo pasar

Peggy continuo disparando el flash de su cámara, teniendo suficiente material como para llenar varias paginas de la edición de la mañana de su periódico. Sabia que Stanley la odiaría para toda la vida por esto, pero bien valdría la pena, además, debía aceptar que era algo que tarde o temprano se sabría.

Al día siguiente temprano, Stanley había despertado en su cama con su mascara a su lado y sin recordar nada, salvo por el hecho de que no había podido decirle la verdad a Elizabeth todavía. Se sentía como un idiota por no haber sido capaz de hacerlo antes de que Pretorius interviniera. Claro, seguramente ese horrible robot gigante había sido destruido, y eso era algo muy bueno, pero aun así no sabia que haría si no le confesaba todo a Elizabeth, y debía ser pronto, de lo contrario el niño nacería y ella seguiría creyendo que el padre era la Mascara, aunque claro, en realidad eso era cierto, pero siendo ambos el mismo… bueno, por ahora el pobre ya ni sabia que pensar.

Milo se despertó de pronto y corrió hacia la puerta ladrando muy contento, y Stanley salio de sus pensamientos con eso. Pensó en que quizás alguien lo había ido a ver, pero no sabía quien podría ser a esa hora. Quito a su perro del camino con cuidado y le abrió la puerta a quien fuera que estuviera allí.

Peggy (con un periódico en la mano): -entra de pronto- Stan, no me lo vas a creer, es por mucho lo mejor que me ha pasado en toda mi carrera, quizás me den un ascenso y pueda entrevistar celebridades. No es que tu no lo seas, pero quizás…

Stanley: -bosteza y se talla un ojo- Peggy, solo dime que viniste a hacer aquí tan temprano, además hoy es sábado

Peggy: Si claro, lo siento –le muestra el periódico-. Ya se lo que me dirás, pero toda la ciudad esta encantada con ustedes dos, oficialmente son la parejita mas linda desde que el alcalde Tilton rompió con aquella bailarina

Stanley: ¿Pero a que te…? –Lo lee con cuidado y grita- ¡Peggy! ¿Cómo pudiste?

Peggy: Si, ya lo se, y por favor no me odies, es que había tantos reporteros ahí que era mejor que saliera de mi y no de alguno de esos mentirosos de los tabloides

Stanley: ¿Tabloides? ¿Y que se supone que este periódico?

Peggy: Aguarda, antes de que te ensañes conmigo, si lees bien ahí notaras que no digo nada que no pueda ser comprobado o que no sea evidente, solo escribí lo que cualquiera podría ver con solo mirarlos

Stanley (leyendo en voz alta): La linda francesita que llego al corazón verde de la Mascara esta ahora esperando a un futuro sucesor del héroe. Se espera que lo que salga de esa relación no vaya a destruir nada apenas el doctor lo haga nacer, se espera que el niño luzca mas como un humano, pero nada esta claro aun

Peggy: Bueno, me atrapaste, pero créeme, eso es todo

Stanley: Peggy, esto es serio, lo peor es que ni siquiera se que es lo que siento por Elizabeth, la quiero y espero que todo lo relacionado al embarazo salga bien, pero me siento muy inseguro, además, ella quiere a la Mascara, yo no soy ni la sombra de lo que el es

Peggy: Tal vez no, pero se que serás un buen padre con o sin su ayuda. Te conozco Stan, podrás lidiar con esto

Stanley: Quizás, pero ahora que todos lo saben, no se que haré. Peggy, ya no puedo esperar mas tiempo, tengo que decirle la verdad a Elizabeth hoy mismo –va por su ropa-

Peggy: ¿Cómo? ¿Hablas de hacerlo de inmediato?

Stanley: -se pone su traje- Si, ahora que esto ya es noticia, la pobre estará en la mira, estará muy estresada y necesitara de mi, y no podré ayudarla si no soy sincero con ella también

Peggy: ¿Por qué no esperas hasta más tarde? Seguramente debe estar durmiendo, y ya sabes que el descanso es importante para una embarazada

Stanley: Es verdad, por suerte tengo una copia de la llave de su departamento, puedo entrar y esperar a que se despierte, eso me dará tiempo de pensar en como decírselo

Peggy: Bien, pero yo iré contigo, si te golpea en un arranque de hormonas al menos podré arrastrarte hasta el hospital

Los dos amigos fueron camino al departamento de la chica, y Stanley no sabía que decirle o siquiera por donde empezar, estaba nervioso, pues quizás su reacción seria peor tras meses de haberle escondido este secreto. El camino era corto, pero para el pobre fue interminable, hasta que finalmente llegaron a la entrada del edificio donde ella vivía.

No esperaban ver a nadie caminando por los pasillos a esa hora, pero aun así, vieron cerca de la puerta aun chico joven que tenia su celular en su oído, caminando de un lado a otro con una expresión preocupada.

Raymond: Vamos Lizzie, contesta

Stanley: -se acerca- Disculpa ¿pasa algo malo?

Raymond: Intento llamar a mi hermana, vine a verla para ver como se encontraba de su embarazo y si necesitaba algo, pero no me contesta cuando toco la puerta y tampoco cuando intento llamarla

Stanley: ¿Su embarazo? Disculpa, pero ¿por casualidad tu hermana se llama Elizabeth Larriviere?

Raymond: De hecho si, yo soy Raymond Larriviere. ¿De donde te conoce ella?

Stanley: Pues veras, resulta que yo, bueno que yo… eehh…

Peggy: El es su terapista, la ayuda todos los días haciendo con ella ejercicios de respiración y de yoga para evitarle el estrés, además le recomendó una dieta saludable para que su bebe crezca mas sano ¿verdad Stan?

Stanley: Si, si, eso es exactamente lo que soy

Raymond: Bueno, por ahora sigo preocupado, ella no suele tener el sueño tan pesado y normalmente me contesta luego de que el teléfono suena dos o tres veces

Stanley: Bueno, yo tengo una llave, podemos entrar y ver –la saca-

Los tres se dirigieron hacia la puerta, ya que esperaban que la chica estuviera bien, ya que su hermano tenia buenas razones para estar preocupado por ella. Stanley puso la llave en la cerradura, pero extrañamente la puerta se abrió sin que el la girara todavía, y eso a Raymond lo preocupo aun mas, su hermana se preocupaba siempre de cerrar la puerta antes de irse a dormir y también cuando salía.

Entraron y lo que vieron los dejo helados; todo estaba desordenado, sucio y la ventana que daba hacia el patio del edificio estaba rota casi por completo, lo que llamaba mas la atención era que era una ventana enorme, así que se necesitaría de algo muy fuerte para dejarla así.

Raymond: ¡Santo cielo, Lizzie! –Corre a su habitación-

Peggy y Stanley estaban muy asustados, sobre todo considerando quien podría haber hecho algo como eso. El lugar estaba destrozado enteramente y lo que sea que hubiera atravesado el vidrio de la ventana debió haber sido fuerte, pesado y grande, cosa que era mas evidente al ver que junto con los vidrios rotos, las cortinas estaban rasgadas, al parecer por algo filoso y había pequeños pedacitos de un metal brillante en el piso. El césped del patio había sido arrancado en dos áreas grandes y muy cercanas una de la otra, como si se tratara de un par de pesados pies de algo de varios metros de altura. Ahora todo tenia sentido.

Raymond no había encontrado a Elizabeth ni en su habitación ni en ningún otro lugar del departamento, y volvió con Peggy y Stanley por si ellos habían tenido suerte, pero nada, pero luego, Peggy, gracias a su entrenado ojo por su profesión de periodista, había logrado ver algo. Sobre una mesita que había logrado quedar en pie luego del desastre, había una nota. La tomo, la leyó y se puso blanca.

Peggy: Stanley, tienes que ver esto –le muestra el papel-

Ipkiss:

Me lleve a tu chica, y por ende también a tu futuro hijo, así que si quieres volver a verlos sanos y salvos, tienes que venir a mi escondite a las afueras de la ciudad. No vengas con nadie, y con eso también me refiero a la Mascara. Pienso que podemos llegar a un acuerdo ¿no te parece?

Pretorius

CONTINUARA…