THG no me pertenece. Los veo abajo.


A salvo…

No sé en donde me encuentro, ni siquiera se en donde están los demás chicos, aun no me he podido despertar del todo, de vez en vez logro captar rostros y voces aunque todos son desconocidos. Estoy asustada, en mi mente aun escucho esas palabras "pronto estarás afuera" ¿a caso ya estoy afuera? Me gustaría poder despertar y saber exactamente donde me encuentro pero la oscuridad vuelve a apoderarse de mí.

Cuando abro los ojos una luz blanca me deslumbra intento cubrirla con mi brazo pero no puedo, dirijo mi vista hacia él y me doy cuenta que una correa cubre mis dos muñecas y al parecer también mis tobillos, poco a poco empiezo a notar como el pánico se va apoderando de mi, siento como las lagrimas comienzan a caer por mi rostro y de pronto escucho un ruido, una puerta abriéndose y personas entrando.

-Tranquila linda, te lastimaras- me dice una joven vestida de enfermera mientras acaricia mi cabello.

-¿Dónde…dónde estoy?- mi voz suena rasposa pero no me importa, miro la habitación la cual es completamente blanca salvo algunos estantes de metal con cosas quirúrgicas.

-¿Sabes tu nombre?- me pregunta un medico.

-Taylor Mellark Everdeen…¿Dónde…?

-¿Cuántos años tienes Taylor?

- Dieciséis… Me pueden…

-¿Son tus padres Peeta Mellark y Katniss Everdeen?

-Sí, pero…- sin embargo y pese a mis esfuerzos por saber donde estoy el médico me vuelve a interrumpir

-¿Cuál es tú Distrito?

-El Doce, necesito…

- ¿Me puedes decir que sucedió el día en que te secuestraron Taylor?

-Solo si me dicen donde estoy- le contesto con cautela, por un momento aquel médico no dice nada y se limita a verme fijamente, creo que no contestara.

-En un lugar seguro- dice después de varios segundos, su respuesta no me deja muy tranquila que digamos – Ahora linda, ¿Qué sucedió? cuéntamelo todo no omitas nada.

- Yo… salí a revisar unas trampas que había colocado con mi mamá un día antes, una sombra oscureció el cielo y de la nada apareció un aerodeslizador de ahí… de ahí bajaron varias personas y…- el hecho de recordar todo lo que me ha pasado me pone nerviosa, los toques que recibí al no contestar, los que recibí en la sala de entrenamiento, ver a Cristell con la boca y los ojos cosidos, el recuerdo de aquellos a quienes tuve que matar, un nudo se forma en mi garganta y mi voz se queda atascada

-¿Y qué más Taylor?- la voz de la enfermera es tranquila y llena de dulzura, siento como las lagrimas se comienzan a juntar en mis ojos y al dirigir la vista al médico algo en el me asusta, noto como se levanta y se dirige hacia los estantes y toma algo, cuando se voltea puedo ver lo que lleva en la mano se parece demasiado a aquel aparato con el que me dieron toques.

-No…no…-comienzo a retorcerme en la camilla mientras siento como las lágrimas ruedan por mis ojos - ¡NO! ¡NONONO!- comienzo a gritar y unas manos intentan detenerme.

-Tranquila Taylor, tranquila no te haremos daño- es la voz de la enfermera quien me intenta tranquilizar y lo logra o al menos me tranquilizo un poco.

-Me parece que lo retiraremos más adelante cuando esta más tranquila, iré a ver a los otros chicos- le dice el médico y después sale de la habitación.

-Tranquila Taylor, ¿quieres que te quite las correas? – Yo asiento, mi voz aun no quiere salir y no creo que salga- Esta bien las quitare pero prométeme que no intentaras hacerte o hacerme daño ¿no lo harás? - niego con mi cabeza y veo como ella comienza a desatar una por una las correas de mis muñecas y tobillos.

Una vez que me las quita me voy sentando lentamente, miro a la enfermera quien me sonríe con cautela, coloco los pies en el suelo y me levanto, estoy un poco mareada, de pronto recuerdo las heridas que tenia y automáticamente levanto los brazos para revisarlos, las mordidas de los mutos ahora parecen unos simples rasguños y la quemadura al menos ya no esta tan roja.

-Tendremos que poner piel nueva pero queríamos avisarte primero y lo que iba a hacer el médico hace unos minutos era quitarte el rastreador- comenta la enfermera, sin embargo las palabras se niegan a salir así que solo asiento, camino un poco más y me detengo en una esquina del cuarto, me recargo en la pared y poco a poco me voy dejando caer, una vez en el piso me llevo las manos a la cabeza y comienzo a llorar ¿en verdad estoy a salvo?, ¿Dónde están los demás? el cuerpo de Cory ¿A dónde lo llevaron? Y de pronto caigo en la cuenta de llevo una bata de hospital y ya no tengo la ropa de la arena, la chaqueta, donde estaba la carta, me llevo la mano al cuello y tampoco está el collar que me dio Cristell, comienzo a llorar aun más.

-Nena…- escucho a la enfermera ponerse de pie y caminar hacia mí, puedo notar cómo se pone a mi altura y lo único que logro hacer es levantar la vista, ella está con una sonrisa y siento que la odio, sin embargo segundos después cuando extiende su mano puedo decir que la quiero demasiado – Tenias estas cosas contigo cuando te sacamos supusimos que era importante para ti- en su mano tiene la carta y el collar- pronto veras a tus demás compañeros, te dejare unos momentos a solas iré por un poco de comida para ti y ahí hay unos pants y una playera para que te cambies, ya vuelvo. – deja las cosas en el piso y sale de la habitación.

Me coloco el collar y después miro la carta, las palabras que Cory quería decirme están ahí, de cierta manera esas serán sus últimas palabras y tengo miedo de saber cuáles son así que la levanto y me dirijo hacia la mesa donde se encuentran los pants y la playera, lo mejor será cambiarme y después… después leeré la carta. Su carta y las lágrimas vuelven a rodar por mis mejillas.


Hola, gracias por sus reviews y lamento haber tardado, pronto llegaremos al final :( pero espero seguir leyéndolos y claro pronto habrá historias nuevas. ¿Qué les pareció el capitulo? ¿Quieren saber que dice la carta de Cory a Taylor? dejen Reviews o mensajes privados, los leo pronto.

Los quiero.

Resa xx