Dysclaimer: Los personajes pertenecen a Suzanne Collins & la trama a Embracing-Immensity; yo solo soy dueña de la traducción.

Advertencia: Spoiler & AU. Bajo aviso no hay engaño.


La verdad fue un descubrimiento. El engaño un invento.


Salvando al chico


La cosecha

·

Me siento en la cama, mi corazón late con fuerza en mi garganta. Trato de hacer pasar de la pesadilla que no parece dispuesta a dejarme ir.

—Respira, Katniss— me digo con dureza. —Respira.

Lo hago. Poco a poco, temblorosa, tomo respiraciones profundas y lentas, para ponerme en libertad. Cuando puedo encontrar mi ritmo cardíaco, hecho un vistazo a mí misma en el gran espejo que cuelga sobre mi tocador.

Mi equipo de preparación va a tener que trabajar duro esta mañana. Ayer por la noche fue particularmente horrible, pero eso no fue una sorpresa, teniendo en cuenta que día es hoy.

Es un gran, gran día, grande, como Effie a tanto le gusta decir, pero nunca puedo ver el día de la cosecha como algo más que un horror a punto de ocurrir. Sobre todo después del año pasado...

No. No pienses en eso, él no hubiera querido hacer hincapié en ello. Además, no hay nada que pueda hacer sobre eso, y hay algo mucho más urgente que exige toda mi atención.

A pesar de querer pasar el resto del día en la cama, sé que sería imposible y peligroso. Tengo un trabajo que hacer y estoy decidido a hacerlo bien. No le voy a dar ninguna razón para enojarse conmigo, no, otra vez. He aprendido la lección.

Me deslizo fuera de mi habitación por el pasillo, notando que Prim no estaba dentro. Probablemente se fue en la habitación de nuestra madre la noche anterior, en busca de consuelo. Siento una punzada con ese pensamiento. Yo solía ser la que la consolaba, pero han pasado años desde entonces. Desde que... Bueno, no, desde que nos mudamos a la casa en la aldea de los vencedores hace tres años.

Un ruido estridente procedente de la planta baja me hace saltar y se tardo unos segundos en darme cuenta de que es el timbre del teléfono. Un creciente temor se apodera de mí a la vez que me acerco. Hay pocas personas que conozco, con acceso a un teléfono y menos aún me gustaría que fuera en la otra línea.

Tomo el teléfono, sabiendo que sería mejor simplemente acabar de una vez. — ¿Hola?

— ¿Qué llevas puesto?

Tengo que reír. Dejo que Finnick me haga reír, incluso en un día como hoy. —Eres terrible—Suspiro.

Su voz se reduce a una octava el usual tono de seducción se hace presente. —No hay ninguna prenda de ropa en mí.

— ¡Finnick!

Él se ríe entre dientes, dejando caer el acto en el que tantas mujeres han caído. —Buenos días, acabo de llamar para comprobar que estés despierta

— Tú me conoces.

De repente, él se pone serio. —Lo hago. ¿Otra pesadilla?— No digo nada, pero él toma mi silencio como una afirmación. — ¿Qué hay de Prim?, ¿cómo está?

—No sé, no la he visto aun—, le digo. —Pero es su primera cosecha, así que me puedo imaginar cómo se siente.

Su voz es tranquilizadora, o al menos está tratando de serlo. —Prim va a estar bien. Ella no será cosechada.

— ¿Cómo sabes?

—Debido a que sólo tiene un solo desliz, Katniss. Las probabilidades están a su favor.

—Sabes tan bien como yo que a veces no es a la suerte la que escoge. — Finnick permanece tranquilo y sigo: —Recuerda el año pasado. Eso no fue casualidad, era un castigo.

—Tienes razón—. Eso es lo que me gusta de Finnick, él es siempre es honesto conmigo, no importa qué. —Pero no has hecho nada para ser castigada desde entonces.

— ¿Estás seguro?

—Has sido una vencedora perfecta todo el año. Y sabes que si has molestado a alguien en el Capitolio, me habría enterado.

Siempre es el caso. Finnick siempre sabe todo, y él había sido quien había advertido de las consecuencias de mis acciones el año pasado. No lo había escuchado entonces, que tonta había sido.

Tengo que cambiar el tema y definitivamente para que Finnick quiera hablar de esto la próxima vez — ¿Cómo está Annie? ¿Crees que serás capaz de llegar al Capitolio de este año?—

—Katniss...— el tono de Finnick es cansado, él sabe lo que estoy haciendo, pero juega bien. —Ni siquiera estará en la cosecha. Mags tomará su lugar, una vez más. —

—Eso es malo. Me encanta Mags, pero no he visto a Annie en mucho tiempo. Tenía la esperanza de pasar algún tiempo para ponerme al día con ella. —

Finnick ha tenido suficiente. —No habría tenido tiempo para ello, de todos modos. Yo sé que no quieres hablar de eso, pero tienes que escucharme. Tienes dieciséis años, ahora, lo que significa que eres un blanco legítimo, y sé que Snow tiene una gran cantidad de compradores haciendo cola para tomar ventaja de eso—

Siento la bilis en la garganta. Me tomo unos segundos para responder y aún así casi no puedo reconocer mi voz. —No sé si pueda hacerlo.

—Lo harás. Debido a que todavía hay personas a las que amas y a quienes proteger de la venganza de Snow. Piensa en Prim y te sorprenderás lo mucho que puedes soportar. —

Asiento con la cabeza, a pesar del hecho de que yo sé que él no puede verme. —Piensa en Prim. —Susurro para mí.

—Ánimo— dice él, de repente volviendo a su habitual tono jovial. —La cosecha significa que, una vez más, llegaras a estar en mi presencia.

No puedo detener la sonrisa en mis labios. —Gracias, Odair. Verdaderamente eres Tú el único punto brillante en mi pobre existencia. —

Me imagino sus ojos verdes mar brillando en la luz de la mañana. —No lo olvides.

—Da Annie mi amor.

—Dale suerte de mi parte a Prim. Y Katniss…—

— ¿Sí?

—Ponte algo bonito, ¿de acuerdo? Ya sabes, algo que distraiga de tu siempre presente fruncido ceño—

Cuelgo sin decir adiós y doy media vuelta para encontrar a mi hermana de pie en silencio. Estuve a punto de saltar del susto.

Llevo las manos a mi pecho. — ¡Prim! ¡Me has asustado!

Ella baja la cabeza en tono de disculpa. —Lo siento, no era mi intención. ¿Con quién estabas hablando?

Envuelvo mis brazos alrededor de ella. —Era Finnick. Él sólo estaba molestando como de costumbre. Te deseo suerte, sin embargo. —

Los ojos de mi hermana pequeña iluminan ante la mención de su nombre. Muy a mi pesar, Prim se ha desarrollado todo un gran choque con el hombre. — ¿En serio? No lo puedo creer, no puedo esperar para decirle a Lesse. ¡Oh!, ¡Ella va a estar muy celosa!

Tengo que sonreír ante eso. Se trata de dos niñas Everdeen a las se ha arreglado para distraer el día de hoy, aunque sea por un rato, hago nota mental para darle las gracias por ello cuando lo vea. Probablemente querrás algo extravagante y ridículo, pero valdrá la pena. Pero por ahora, tengo que vestirme y salir por la puerta si quiero asegurarme de terminar todas mis diligencias antes de que mi equipo de preparación.

. . .

El olor de los bollos de queso me hace agua la boca, pero tengo unas cuantas paradas más que hacer antes de regresar a casa. Todavía se siente extraño ser capaz de entrar en una tienda con las manos vacías y salir con lo que quiero. Solía ser que yo cazaba para poder comprar pan, pero eso fue antes de que la valla que esta a las afueras del distrito fuera electrificada 24 horas al día y vigilada con mayor frecuencia. Ahora tengo mi carne de la carnicería y yo hago mis compras con dinero en su lugar. No es tan bueno como a lo que yo estaba acostumbrado, pero no había otra opción.

No es como si se me permitieran muchas opciones más.

Como puedo me hago salir de la plaza con mis compras, yo soy, una vez más, entristecida por la transformación que ha experimentado en apenas tres años, todo a causa de mí y de mis acciones. Lo que antes solía ser uno de los pocos lugares agradables del Distrito 12 se convirtió en una colección de recuerdos de una mayor atención del Capitolio en nosotros. Los instrumentos de castigos la basura por las calles con un mayor número de fuerzas de paz manteniendo un ojo en la población. Por supuesto, nadie me echa la culpa, como estoy seguro de que el miedo mantiene a la gente tranquila, pero de vez en cuando me sale un resplandor hirviente o una silenciosa acusación de las personas que pasan en la calle.

Una vez que entro en la veta, me sorprende lo mucho que echo de menos vivir allí. Mi antigua casa no tenía ninguno de los lujos que la de la Aldea de los vencedores tiene, pero al menos se sentía como un hogar. Pero ahora, en mi ropa de lujo hecha por mi amigo y estilista personal, Cinna, me siento como una extraña aquí.

Apuro el paso y para llegar a la casa de los Hawthorne. Hazelle me saluda calurosamente, envolviendo sus brazos alrededor de mí durante un largo rato, y por un sólo momento, casi me olvido que yo maté a su hijo. Pero entonces el horrible recuerdo me pega y tengo que apartar la mirada de ella con vergüenza.

Mientras le doy la carne que compré en la carnicería, le pido disculpas, de nuevo, porque no es tan fresco como lo que antes había sido utilizado, a sabiendo que iba a entender lo que quiero decir con esto. Hazelle niega con la cabeza y me da una pequeña sonrisa. —Gracias, Katniss, pero sabes que no tienes porque seguir haciendo esto.

—Sí, lo sé— Tengo que obligarme a no llorar. —Tengo más dinero debería tener y no hay nada prefiera que gastarlo en usted y su familia.

—No es tu responsabilidad y…—

La interrumpió por miedo a no ser capaz de mantenerme en pie si sigue hablando. —Le prometí a Gale que yo cuidaría de ti. Que me aseguraría de que nunca Rory tuviera que inscribirse en las teselas. Yo no pude mantenerlo vivo en la arena, pero al menos puedo evitar que su familia muera de hambre—

Hazelle agarra mis hombros y me da una sacudida. Mantener mi cabeza hacia abajo y me da otra sacudida hasta que levanto mis ojos. —Ahora, escúchame, no es tu culpa que Gale fuese cosechado y que sin duda no fue culpa tuya que muriera. Tiene que dejar de echarte la culpa de su muerte.

Estaba equivocada, por supuesto, pero ¿qué podía decir? El presidente Snow había dejado muy claro para mí que no fue al azar que Gale fuera cosechado, sino que había sido perfectamente planeado, como consecuencia de mis acciones. Y una vez que se hizo evidente que en realidad tenía una buena oportunidad de ganar, los Gamemakers lanzaron mutos que fueron entrenados para rastrearlo y matarlo a él. No, por supuesto, yo no podía decirle Hazelle esa información podría ponerla en peligro, y ella ya lo estaba bastante sólo con su asociación conmigo. Además, yo no podía arriesgarme a que ella me saque de sus vidas. No llegaría a ver Rory o Vick o incluso Posy nunca más, y yo no soy capaz de manejar eso. Eran todo lo que quedaba de Gale. Egoísta, lo sé, pero nunca he reclamado ser noble. No podría jamás ser lo que un vencedor dice ser.

Así que simplemente asiento con la cabeza, por una vez, el mejor curso de acción es mantener la boca cerrada. Afortunadamente, ella asiente con la cabeza y coloca un beso en mi frente. —Tú cuida de ti misma en el Capitolio, ¿de acuerdo? No dejes que te hagan olvidar quién eres y de dónde vienes. Ellos no te pueden controlar.

— Lo sé— le digo, pero eso es una mentira. Soy propiedad de ellos y es por eso que en unas pocas semanas, cuando los Juegos del Hambre se hayan acabado, voy a ser subastada y vendida al mejor postor y no voy a hacer nada para detenerlo. —Me aseguraré de que Prim mantenga al día con las entregas, mientras no esté aquí

Nos despedimos y me dirijo de nuevo a la aldea de los vencedores. Una parada a la casa de Haymitch para asegurarme de que todo está bien y volveré a casa. Entro y casi me desmayo por el hedor. Aguanto la respiración camino en la búsqueda de mi antiguo mentor. No se necesita mucho tiempo para encontrarlo está sentado en la mesa de la cocina, inconsciente con la cabeza en un charco de saliva. He tratado de despertar a Haymitch tantas veces que se que lo único que funciona es el agua.

Tiro una cubeta llena de agua helada sobre su cabeza y me escondo debajo de la mesa. Un plan inteligente teniendo en cuenta el hábito de Haymitch de dormir con un cuchillo. El mismo que se encuentra actualmente girando alrededor ampliamente gritando obscenidades. Espero a que él se establezca antes de que yo salga de mi escondite.

— ¡Tú!—, Grita. — ¿Por qué hiciste eso?

—Porque es la única manera en la que te despiertas

Él me mira, las gotas de agua que gotea de su cabello. —No te pido que me despiertes.

Pongo las manos en alto. —No, pero pensé que preferirías que te despertara en lugar de Effie.

Al parecer, eso no era una razón suficiente, porque él todavía esta fulminándome con su mirada cuando de repente, como si lo supiera, oímos Effie entrar en la casa. Sus tacones hacen clac en el suelo mientras ella hace su camino a la cocina.

— ¡Oh!— Ella se detiene brevemente cuando me ve. —Katniss, ¿qué estás haciendo aquí? ¿No deberías estar con su equipo, estarse preparando? Se trata de un…—

—Gran día, muy grande, lo sé. Estaba dejando a un poco de pan para Haymitch. — Hago el gran espectáculo de dejar algunos panes sobre la mesa, hago lo mejor que puedo para mantenerlos lo más lejos posible del charco de saliva. —Y he terminado. Supongo que me iré a casa ahora; Ustedes dos se diviértanse.

Siento su mirada todo el camino de regreso de la cocina y no puedo dejar de reírme un poco de mí misma. Y entonces recuerdo lo que me espera en mi casa y de repente la situación pierde todo su sentido del humor.

. . .

Horas más tarde, después de un tiempo verdaderamente tortuoso con mi equipo de preparación, que fue considerado digno para la visión pública y enviado conmigo de regreso a la plaza. La cosecha está configurada para iniciarse a las dos, pero allí me estaban esperando una media hora antes de eso, y me deja poco tiempo para comer un par de bollos de queso antes de salir. Cuando subo al escenario, tomo mi asiento a lado de Effie, estoy sorprendida de ver que falta Haymitch.

Sentado en el otro lado está el alcalde Undersee, que reconoce mi llegada con un pequeño guiño. Compartimos una mirada triste, ninguno de los dos disfruta las festividades de la cosecha. Echo un vistazo por encima de los niños para encontrar a Rory y Prim de pie cerca de uno al otro sonriendo y riendo por algo.

Por favor, por favor... Por favor, ellos no.

Aparto la vista de la situación de los posibles tributos delante de mí. Una niña y un niño serían elegidos y probablemente estén muertos a finales de mes, y no había nada que yo pudiera hacer al respecto.

Los minutos pasaban lentamente a medida que la plaza se llenaba y en uno de esos minutos es cuando Haymitch finalmente se tambalea por la plaza y cae en la silla junto a mí.

Le doy un solo vistazo. —Que amable de tu parte que nos acompañes

Ni siquiera me mira. —No empieces conmigo, cariño. Aún no te he perdonado por el agua de esta mañana. O por dejarme con esa mujer infernal.

Por lo menos está sobrio, una gran mejora del el día que fue mi cosecha. Había estado tan borracho que había vomitado en los zapatos de Effie y luego cayó fuera del escenario. No había inculcado en mí mucha confianza en aquel entonces, pero ahora estaba mejor.

Miro hacia arriba con temor cuando el reloj de la ciudad golpea el dos, señalando el comienzo de la ceremonia. El alcalde Undersee sube da lectura de la historia de Panem. Cada año tenemos que sufrir a través de ella a pesar de que casi la podemos recitar de memoria, aun así fingimos escuchar.

—Es tiempo para el arrepentimiento y las gracias— dice, llegando al final del discurso y empieza a leer la lista de vencedores del Distrito 12. Ha habido 73 Juegos del Hambre y tenemos una lista de tres nombres. Sólo dos de nosotros todavía están vivos; Haymitch y yo. En otros distritos, como el 1,2, ó 4, las listas son mucho más largas. Y ahora va la introducción de Effie; suspiro con fuerza porque lo que he estado temiendo desde el mes pasado por fin ha llegado.

—Felices Juegos del hambre. Y que las probabilidades estén siempre a tu favor— Ella espera un segundos para ver si la gente responderá, pero no lo hace. Y quizá por fin se dé cuenta de que nunca lo harán. Su sonrisa se ve un poco tensa, pero ella sigue divagando sobre quién sabe qué, porque es difícil de entender por encima del latido de mi corazón que late con fuerza en mis oídos. Pero me obligo a calmarme, porque lo próximo que ella diga va a ser muy importante.

—Las damas primero— Effie anuncia como lo hace todos los años y luego se cruza a la zona en la que dos grandes bolas idénticas de vidrio se encuentran, uno para las chicas y otra para los chicos. Cada uno de los botes claros se llena de miles de papeles, cada uno de ellos estampados con el nombre de un chico de 12 a 18 años de edad, que en este momento, deseaba en silencio no ser elegido. Y entre esos miles, hay un deslizamiento, con el nombre de Primrose Everdeen en él.

Por favor, por favor, ella no.

Effie llega al bote de cristal con los nombres de las chicas en él y comienza a pasar la mano a su alrededor. Ríe. Mientras mueve su mano hasta tomar uno. Esta es la misma rutina todos los años y yo la odio por eso. Lenta y deliberadamente saca su brazo y hace su camino de regreso al micrófono.

Tengo que controlarme a mí misma para no rasgar la peluca rosada de su cabeza por tomar su tiempo con esto. Al estar en el Capitolio, no tenía idea de qué tipo de tortura que es para nosotros y tengo que recordarme a mí misma que Effie es sólo un jugador en un juego mucho más grande en el que todos tenemos nuestra parte.

Pero aún así, si no se da prisa, voy a quitarle ese papel y leerlo yo.

Por último, llega al micrófono y abre la hoja. Una respiración profunda por su parte y estoy esperando con toda esperanza que no sea el nombre de mi hermana pequeña.

—Misu Teeyer

Y no es Prim. Veo al alcalde Undersee suspirar de alivio, probablemente agradecido de que no hubiera sido su hija, Madge, y siento un deje de culpa me había olvidado de ella. La busco en la sección de dieciséis años de edad y nos miramos a los ojos. Ella sonríe y yo asiento, y estoy agradecido de que mi única amiga en el distrito no sea llamada. Haymitch se acerca y me da en la mano un apretón tranquilizador.

Me alegro de que no fuera Prim o Madge, pero no puedo dejar de sentir lástima, porque alguien había sido elegida. Misu Teeyer era alguien que tenía una familia y amigos, lo más probable es que nunca vuelva a ver a sus seres queridos. Pero a pesar de eso no llora mientras hace su camino al escenario. No la conozco personalmente, pero la había visto muchas veces, mientras yo estaba en la veta. Sé que ella tiene 18 años (la edad que Gale tendría de haber sobrevivido), es huérfana, y ella cuida a un gran número de hermanos menores. Se queda a lado de Effie con rigidez que habla sobre el honor que ha de sentir.

Effie pregunta si a alguien le gustaría ser voluntario en los Juegos. Su única respuesta es el silencio de la multitud. Eso no fue sorprendente para nadie. No hay una cantidad de voluntarios del Distrito 12, no cuando es semejante al suicidio.

Pero no importa, ya va Effie en dirección a la bola de cristal con los nombres de los chicos. Una vez más, ella se toma su tiempo para tomar un nombre y mi corazón late con fuerza, con la esperanza de que no sea el hermano menor de Gale.

Ahí está en el micrófono de nuevo, la pequeña hoja de papel en la mano. Ella lo lee y se apoya en el micrófono. —Peeta Mellark—

Mi cuerpo se enfría y tengo que morderme los labios para no gritar.


La sorpresa es el móvil de cada descubrimiento.


Hola. Bueno como ven estoy aquí con otra traducción. Dije que trabajaría en dos & aquí está la segunda. Espero de verdad les guste como a mí me gusto, por eso lo traduzco.

Ya saben que si dejan algún review me hacen feliz a mí y a la escritora. Nos leemos pronto

~Nessy!