Saludos desde Ecuador para mis lectores.

¡Es sábado de actualización! Y como lo prometido es deuda, traigo otro capítulo de esta saga.

Un sincero agradecimiento para las personas que semana a semana me apoyan con sus comentarios y me motivan a ser mejor escritor. Agradezco a luxie-chan, Kumikoson4, Revontulet711 y Hikaru Kino88; así como a todas las personas que disfrutan leyendo esta historia.

Y ahora el próximo capítulo en el que... tendremos un adelanto de batalla!


[Saint Seiya/ Los Caballeros del Zodiaco] – Saga: CATACLISMO 2012

Escrito en Ecuador por Kazeshini


CAPÍTULO 7: ¡EL INESPERADO INICIO DE LA BATALLA! EL VENENO DEL ESCORPIÓN


La reunión de la 'Alianza Suprema' terminó de manera no oficial cuando el espíritu de Brahma dejó el Mar de la Tranquilidad en la Luna. Los otros ocho dioses también descendieron a la Tierra en forma de espíritus de sus colores respectivos. Habían acordado hacer un reconocimiento rápido del planeta, mientras el dios hindú construía la llamada Maravilla Suprema e Yggdrasil terminaba la elaboración de sus cuerpos.


==Clare. Irlanda. Castillo de Bunratty==

En el centro de una plataforma de piedra descansaba el humano cuerpo de Morrigan. Una pequeña esfera de luz negra ingresó a este avatar femenino a través de su pecho.

Los intensos ojos grana de la mujer enseguida se abrieron, acentuando el semblante de arrogancia que se divisó en su rostro.

—«Como si fuera a esperar más días para empezar a divertirme —reflexionó con malicia la diosa de negra cabellera, levantándose de su lecho de roca—. Es hora de que les dé un regalito a Atenea y sus Caballeros».


==Santuario de Atenea ==

Durante un corto instante, el terreno se sacudió en todo el recinto griego.

Desde la Cámara del Patriarca, Saori observó con horror como se partía el monumento dedicado a los Caballeros de Oro Legendarios. Una gran polvareda resultó de su colapso.

—Ha comenzado… Morrigan no nos piensa dar ni un minuto de tregua —se dijo Atenea a sí misma con un hilo de voz, apretando los puños en señal de frustración.

Un resplandor dorado fulgió desde la Casa de Escorpión. Su guardiana, Kyrie la Guerrera Dorada, bajó a toda carrera al lugar del incidente siendo la primera en llegar a investigar.

El polvo que flotaba en el aire le dificultaba la visión. Lo único que podía vislumbrar era un montón de escombros tras la densa nube de tierra, pero aunque no pudo sentir ningún tipo de cosmos, no desistió su intento por encontrar a quien había profanado el Santuario de su diosa.

—¡Así que regresaste, diosa celta de la muerte! ¡Esta vez no te será tan fácil detenerme! —amenazó la enmascarada Guerrera de cabellera rubia, sin recibir ninguna respuesta—. ¡Te haré pagar por destruir este lugar sagrado!

El silencio en la escena se volvió perturbador. No había rastros de ningún enemigo, ni tampoco de ningún amigo. El orgullo característico de los Santos de Oro no les permitiría intervenir en una posible batalla de su compañera.

De pronto, una sombra surcó corriendo la pila de escombros, camuflada por la nube de polvo.

De la nada emergió un fino haz de luz negra que se clavó directamente en el muslo de una incrédula Kyrie, quien al sentir un dolor tan agudo, se vio obligada a caer de rodillas. A pesar del extremo sufrimiento, se las arregló para ahogar su impulso de gritar.

—Vaya, vaya… Así que esta es la nueva orden de Caballeros de Oro de Atenea —declaró irónico el atacante, todavía oculto—. Será divertido probar la resistencia del actual Escorpión Dorado.

La voz del enemigo claramente pertenecía a un hombre, pero Kyrie no tenía idea de a quién podría estar enfrentando.

Mostrando gran valor y determinación, superó el dolor de la sofocante herida y se reincorporó alzando la guardia.

—¡Sal y pelea como un hombre! ¡Si quieres probar lo que valgo como Guerrera de Atenea estoy más que lista! —retó enérgica Escorpión, al tiempo que elevaba su cosmos. Sus cabellos rubios ondeaban suavemente, mientras una delicada aura dorada bañaba su cuerpo.

La velocidad del atacante era increíble, la muchacha apenas y podía seguir sus movimientos con la vista. Solo podía identificarlo como una sombra negra desplazándose vertiginosamente.

Ni siquiera notó que ya lo tenía a sus espaldas y que la había aprisionado por el cuello rodeándola con su brazo.

—Eres débil, Amazona —le susurró al oído, presionándole más la garganta con el guantelete que cubría su antebrazo—. No entiendo por qué vistes esa armadura de oro, ya que no siento que tu cosmos haya alcanzado siquiera el Séptimo Sentido.

Una gota de sudor frío recorrió la frente de la joven al sentir que un objeto punzante hacía presión en su yugular. Aquella sensación consiguió aterrarla.

—No eres digna de vestir esa armadura —agregó con frialdad el invasor—. Muere de una vez…

Kyrie reaccionó, y quitando todo miedo e inseguridad de su mente, le propinó a su captor un terrible codazo en el abdomen. El embate fue tan potente, que logró proyectarlo directamente hacia una columna en la que terminó su trayectoria con un violento choque, tras el cual cayó de bruces contra el piso de mármol.

—Te lo repetiré… ¡Soy una Amazona de Atenea y peleo por la justicia! ¡No te va a ser nada fácil matarme! ¡Maldito…!

La muchacha de Escorpión se interrumpió en su discurso. No podía creer lo que estaba viendo, así que en señal de sorpresa se quitó la máscara por inercia al reconocer a su atacante, quien se estaba reincorporando tambaleándose.

—¡No! ¡No puedes ser tú! —exclamó la joven, entre lágrimas de incredulidad—. ¡Todos menos tú!

Como una imagen salida de sus pesadillas, ante ella se encontraba… ¡Milo, el legendario Caballero de Escorpión! ¡Y vestía una armadura negra de su constelación!

Ella vio con incredulidad como el hombre a quien más admiraba, su modelo de vida e inspiración caminaba nuevamente entre los vivos. A juzgar por su actitud y su ropaje negro, la muchacha supuso que su antecesor regresó como sirviente del mal.

—Debiste quedarte quieta y dejar que te clave mi uña envenenada en el cuello. Tu muerte habría sido rápida —replicó Milo en actitud maliciosa—. ¡Pero ahora haré que sufras en las manos del verdadero Escorpión Dorado!

El garfio saliente del dedo índice derecho del antecesor de Escorpión resplandeció en un negro intenso, al tiempo que el antaño Santo exclamaba:

—¡'Aguja Azabache'!

Kyrie seguía sumergida en el shock del reciente impacto psicológico. Ni siquiera vio venir los cinco rayos negros que se clavaron en las partes que desprotegía su armadura dorada. Apenas y pudo reaccionar cuando sintió que los embates de los aguijones la impulsaron con fuerza hacía atrás.

Mientras caía de espaldas en tierra, el insoportable dolor la despertó de su trance.

—Milo… Mi apreciado Milo —balbuceó observando al cielo con lágrimas en los ojos—. ¡El dolor que me producen tus agujas no es nada comparado con la tristeza que siento en mi corazón! —rugió furiosa desde el piso, observando a su antecesor acercándosele confiado.

En un parpadeo ella obtuvo el Séptimo Sentido y a la velocidad de la luz consiguió asestar una terrible patada en el costado de la cabeza de su oponente. El casco de la armadura negra de Escorpión quedó hecho trizas.

Milo fue derribado por tan poderosa arremetida, mientras las dolorosas heridas de la Guerrera sangraban profusamente como resultado del esfuerzo. Kyrie observaba iracunda al Santo Negro, quien se esforzaba por levantarse.

La respiración agitada y el flujo incontenible de lágrimas hacían evidente el descontrol de la chica.

—Eres fuerte… Lo admito, Amazona, pero todavía te hace falta madurar como protectora de Atenea. Esos sentimientos impulsivos serán los que te traicionen en la batalla contra un enemigo más fuerte que yo —le dijo el hombre de cabellera azulada, más como consejo que como desafío.

Un nudo en la garganta de la joven no le permitió responder.

—¿Cómo fue que obtuviste mi armadura de Escorpión?... Imagino que Atenea te la regaló porque estaba desesperada por tener otra vez doce Caballeros de Oro juntos —se respondió malintencionadamente él mismo.

—¡Te equivocas! —le corrigió enojada—. ¡Fue la misma armadura de Escorpión la que me escogió como su portadora!

—Me es difícil creerte, niña —dudó el Caballero en armadura negra, reincorporándose y encarando a su contrincante.

—Mi nombre es Kyrie… Kyrie de Escorpión. Soy la orgullosa Guerrera Dorada que…

La chica se quedó en silencio al sentir que su armadura empezó a resonar.

—Creo que ya es hora de que el verdadero Escorpión Dorado recupere el lugar que le pertenece… —declaró confiado él, para luego despojarse de la armadura negra de su constelación, ante la mirada de intriga de su sucesora.

La armadura dorada de Escorpión abandonó el cuerpo de su portadora original y vistió enseguida a Milo. Kyrie simplemente no podía creerlo.

Su cuerpo se veía tan frágil y vulnerable sin la protección del ropaje dorado, mientras que, por su parte Milo lucía más poderoso que nunca, haciendo alarde de una imponente aura dorada digna de los Santos de la orden más importante de Atenea. La cloth parecía resplandecer más que cuando Kyrie la vestía.

Ante ella se presentaba la figura que siempre admiró. El legendario Milo de Escorpión, a quien conoció solo a través de leyendas y relatos del Santuario, en ese momento se encontraba a pocos pasos de ella, así que no pudo evitar sentirse insignificante a su lado.

—No sé por qué estoy vivo nuevamente. Tampoco sé quien me revivió y por qué vestía esa armadura negra —declaró el Caballero, a la vez que su uña resplandecía en la acostumbrada tonalidad roja—. ¡Yo solo sé que debo comprobar si mi sucesora es digna de vestir mi armadura! —la desafió amenazante, clavándole su penetrante mirada azul.

Esos ojos llenos de decisión consiguieron estremecer hasta el último rincón del cuerpo de la joven, quien en ese momento se veía sumamente impresionada, pero tras superar el impacto de encontrarse con su antecesor en toda su gloria, una ligera sonrisa se dibujó en su rostro, dándose cuenta de la situación real.

—Entonces no le has vendido tu alma a la maldad de la diosa Morrigan —dictaminó, ya más segura de sí misma.

—No conozco a ninguna Morrigan —afirmó certero el entonces Santo de Oro—. Mi corazón y mi lealtad han estado siempre con Atenea. Aun después de la muerte.

—¡Siendo así, te demostraré de lo que es capaz una mujer que también lucha por la justicia!

El Séptimo Sentido emanaba de cada poro de Kyrie. Su larga cabellera dorada se elevó junto con varias piedras y escombros del lugar, mientras sus ojos azules resplandecían desbordando convicción.

Milo la contempló asombrado y también se puso en la tarea de encender su poder cósmico.

—¡Atácame con toda tu fuerza, Guerrera Dorada de Escorpión!

—¡'Aguja Escarlata'! —exclamó la Amazona con autoridad.

La evocación del nombre de la técnica fue acompañada por el resplandecer rojo de las diez uñas de las manos de la joven sin armadura, quien al extender ambos brazos, lanzó diez aguijones rojos de un solo golpe. Su adversario observó complacido como se le acercaban los delgados rayos.

—«Increíble. Sin duda no fue coincidencia el hecho de que la misma armadura la haya aceptado como su nueva portadora» —reflexionó él en la transición con el impacto.

La energía cósmica del Dorado se había concentrado un su mano derecha.

—¡Excelente, Kyrie! ¡Pero diez agujas no serán suficientes para superar esto!

Milo llenó sus pulmones de aire para gritar el nombre de su técnica clásica:

—¡'Aguja Escarlata'!

Ocho agujas rojas fueron disparadas simultáneamente y pasaron de largo las diez de Kyrie, quien recibió de lleno los agudos pinchazos. Por su parte los aguijones de la joven parecieron impactar en su objetivo, pero en lugar de esto, pareció ser que lo pasaron de largo, atravesándolo cual seres fantasmagóricos, para chocar y posteriormente agujerear una pared detrás de éste.

Kyrie permaneció de pies, luchando por soportar el intenso y angustioso dolor. En cambio el hombre en cloth dorada se mantenía ileso y muy confiado se acercó a su contendiente, caminando lentamente hacia ella.

—Jamás… en mi vida había… sentido tanto dolor… —farfulló la muchacha, esforzándose por conservar la cordura.

—Eres la primera persona con quien utilizo mi técnica conocida como 'Aguja Azabache' —empezó a explicarle pausadamente el Caballero en armadura—. Los primeros seis aguijones negros que te clavé, contenían un veneno mejorado del escorpión. Esta ponzoña negra multiplica el dolor de las agujas escarlata por el mismo número de agujas negras recibidas. Ahora mismo debes estar sintiendo un dolor seis veces superior a cualquier otra persona que haya recibido mi ken.

—¡Me es indiferente este sufrimiento! —exclamó la muchacha más con frustración que con coraje—. ¡Yo seré quien venza al final!

Cargando en su mano derecha una gran cantidad de cosmos dorado, la Amazona lanzó un potente puñetazo. Sin embargo, Milo la detuvo tomándola de la muñeca para luego levantarle el brazo hasta tenerla cara a cara.

—¡Basta ya, Kyrie! —le regañó implacable—. ¡El combate terminó! ¡Te advertí que ese tipo de impulsos no te servirían en un combate real!

—¡No me he rendido ante ti todavía, Milo! —aseguró la doncella, aún forcejeando por soltarse—. ¡Les probaré a todos que merezco ser tu sucesora!

—Lo siento… pero ha llegado la hora de que recibas el golpe final del escorpión —susurró con un tono más calmado el Santo.

Haciendo a un lado con su mano libre el mechón de cabello rubio que tapaba el rostro de su oponente, el Escorpión Dorado susurró:

—'Antares'…

Nada pudo hacer ella para evitar que su corazón sea atravesado. Lo último recordó antes de desvanecerse, fue la imagen del rostro de Milo regalándole una sonrisa, tal como siempre se lo había imaginado…

Continuará…


Antes de concluir, comparto esta pequeña ficha de personaje original:


FICHAS DE PERSONAJES ORIGINALES: CABALLEROS DORADOS: (#1)

Constelación de ESCORPIÓN: Kyrie

Edad: 22 años.

Altura: 1,72 cm.

Peso: 58 kg.

Fecha de Nacimiento: 05 de noviembre.

Grupo Sanguíneo: B.

Lugar de Nacimiento: Praga, República Checa.

Apariencia Física: Piel clara, largo cabello rubio hasta la cintura, ojos azules. Complexión física normal. Semblante alegre y decidido.

Perfil Psicológico: Kyrie es una mujer que refleja un gran sentido de justicia con sus acciones. Se esfuerza mucho día a día para demostrar su valor como Guerrera Dorada.

Al ser la última guerrera en formar parte de las filas doradas de Atenea, ella misma se considera como una novata, ya que hace poco vestía la armadura de bronce del Lince. Es por eso que continúa entrenando incansablemente todos los días, incluso hasta llegar al extremo de exigirse más del límite.

De personalidad alegre y amable. Kyrie es conocida en el Santuario por ser una joven constante, luchadora y emprendedora que jamás se rinde cuando de pelear por la justicia se trata.

Tiene una gran admiración y respeto hacia su antecesor, el legendario Milo de Escorpión. La figura de este Caballero le ha servido de inspiración y modelo de vida desde muy temprana edad. Por tal razón, uno de los días más felices de su vida fue cuando la misma armadura de Escorpión la aceptó como su portadora. Cuando la Amazona logró despertar su Séptimo Sentido por un fugaz instante, el ropaje dorado la vistió por voluntad propia.


Y eso es todo, damas y caballeros, Nos vemos la próxima semana con un nuevo capítulo de la Saga CATACLISMO de Saint Seiya.

¡Un abrazo desde Ecuador!

Próxima Actualización: Sábado 02 de junio de 2012