Uuf! XD niian al fin pude terminar el capítulo dos, jeje owo tengo otros dos fanfics en proceso y entre los mandados de mi madre y escribir un capitulo para cada fanfic me ando muriendo XD jajaja pero no me importa quiero terminar estas historias owo

Bueno, muchas gracias a todos por los comentarios n.n espero disfruten esta historia un poco bizarra y perversa. OWO en serio muchas gracias QWQ eso me hace escribir mucho mas niiian w

-.-.-.-.-..-.-.-.-comenzamos OWO/)-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Capítulo 2: transfusión.

-Ma...Marshall?- el príncipe se enderezo torpemente, su alma aun no terminaba de acoplarse nuevamente a su cuerpo. El doctor se acercó presuroso a revisar al príncipe, mas estele empujo. –estoy bien, revísalo! Revisa a Marshall!

El doctor se quedó un poco asombrado por la rudeza del príncipe, pero se acercó y comenzó a revisar el cuarto del vampiro encontrado la causa de su desmayo.

-tiene una herida muy grande.- la doctora observo la estaca firmante clavada en el pecho del vampiro. No le había matado de milagro pero si no la sacaban y le curaban…el vampiro moriría.

-mentita, ve por ayuda!- le pidió el príncipe mientras se acercaba y tomaba la mano del vampiro. –por favor, doctor. No deje que muera.

Las cosas pasaron rápido, unos enfermeros llegaron y subieron a Marshall en una camilla, mientras otro revisaba la salud del príncipe. El vampiro ingreso al quirófano y paso un largo rato para que el doctor saliera…y no parecía tener buenas noticias.

-co-como se encuentra?- pregunto el príncipe que esperaba afuera del quirófano, con las manos temblorosas y un nudo en la garganta.

-es la primera vez que atiendo a un no muerto.- confeso el médico. –logramos sacar la estaca y cerrar la herida, pero tenemos un problema con su corazón…late más lento cada vez, no creo que sobreviva.

-pero…pero no hay nada que podamos hacer?- el príncipe miro suplicante al médico.

-necesita beber sangre para reactivar su sistema.-

-pero él…él no toma sangre, él bebe el color rojo.- protesto el príncipe, pues sabía que en el dulce reino no había nadie que tuviera sangre, incluso el, tenían jarabe de cereza en las venas.

-la herida es grave, necesita la sangre.- le dijo el doctor tratando de calmarle.

-pero…- el príncipe pensó un poco, la única que tenía sangre era Fionna, pero no estaba en el reino ni remotamente cerca. – No puedo dejar que muera…-el príncipe miro al doctor. –podría trasplantarle un poco de nuestra sangre?

-nuestra sangre es azúcar, no creo que le sirva.-

-por favor, inténtelo.- le rogo era su única oportunidad.

El doctor no demoro más, tomo al príncipe y lo llevo dentro del quirófano. El sacarle sangre fue fácil, no necesitaba más que un poco, tan solo una prueba para ver si lograba hacerle reaccionar. Pero al inyectarle la sangre nada paso, las venas del chico no lograron asimilar el fluido y no porque lo rechazaran, sino porque el latir del corazón del vampiro era tan lento ya…que no podía arrastrar con él.

-Marshall…- el príncipe se acercó lentamente a la cama donde reposaba el chico, resaltando entre las blancas sabanas. –Marshall...No me dejes…- le susurró al oído, acercándose y besando su mejilla con dulzura.

Había sido su culpa, le había pedido ayuda, le había hecho bajar al lugar donde aquel enjambre de fantasmas se arremolinaban, le había seguido aunque no había sido de ayuda, muy por el contrario, le había causado muchos problemas al vampiro, había dejado que le capturaran y… le habían lastimado por salvarle.

El dulce príncipe miro la herida abierta aun, ya no manaba tanta sangre pero aun lograba verse como algunas gotitas del vital líquido escapaban entre las costuras.

Siempre se había peleado con él, más que amigos parecían rivales, disputándose la atención de Fionna, peleando en las fiestas reales, pero ahora que lo pensaba, el chico le gustaba, era todo lo que él no podía ser, tan rebelde, tan directo y grosero. Era por eso que tan solo verlo se ponía nervioso y terminaban discutiendo, el optaba por salir de ahí, era por ello que no se sentaba a su lado, temía decir algo tonto, temía…temía no gustarle.

-perdóname…esto…-su voz se cortaba. –esto fue mi culpa Marshall Lee…

Se acercó un poco, acomodando algunos mechones de cabello que cubrían los ojos del vampiro. Se acercó, acariciando la mejilla del vampiro y le beso la frente

-príncipe…- el doctor le llamo desde el umbral de la puerta. Necesitaban hablar, el vampiro no sobreviviría.

-Marshall Lee, me gustas mucho…- le susurro bajito para que nadie le oyera, mientras por su mejilla una lágrima recorría su piel lentamente hasta caer sobre los fríos y tersos labios del vampiro.

El joven monarca se dio la vuelta y fue a donde el galeno, escuchando con atención aquellas palabras rebuscadas y formales con las que le explicaba que todo estaba perdido. Realmente no escuchaba nada, él era lo suficientemente listo como para darse cuenta de lo que ocurría.

Tan absortos estaban en su preocupación, que ni el medico ni Gumball se percataron de que el pecho del joven hematófago comenzó a moverse suavemente, rítmicamente, subiendo y bajando con delicadeza, ni que sus parpados se apretaban como queriendo abrirse.

-ghh…gum…Gumball?- sus ojos se abrieron y buscaron por instinto lo último que había visto antes de quedar inconsciente, aquello que se había aferrado a su mente con todas sus fuerzas. Su cabeza se ladeo con muchos esfuerzos y se encontró con el príncipe y el médico que le miraban con asombro.

-Marshall?- el príncipe corrió hacia la cama, acercándose con el miedo pintado en el rostro, como si la menos perturbación pudiera regresar al pelinegro al reino de los muertos.-estas bien? Cómo te sientes?

-como si me hubieran empalado.- jadeo el chico mientras trataba de enderezarse, más las manos del doctor le detuvieron. El vampiro se recostó de nuevo y acomodándose en la cama murmuro mientras el doctor realizaba un rápido chequeo. –aah tengo hambre…-se retorció un poco, su cuerpo no podía cumplir sus funciones si no le alimentaba.

-docto helado…- el príncipe se puso serio y desvió la mirada. –podría salir un momento?- el medico intento protestar, pero al ver lo serio que se había puesto el príncipe, hizo una reverencia y salió del cuarto.

El joven vampiro miraba en silencio, estaba demasiado débil aun como para preguntar.

El dulce príncipe se acercó a la cama y sus mejillas se tiñeron de un intenso color carmín. Lentamente subió a la cama y se posiciono con las piernas abiertas sobre la cadera del vampiro

-Gumball? Que haces?- la voz de Marshall era apenas un susurro.

-pago mi deuda.- le respondió el príncipe mientras abría su ropa y dejaba que su camisa y su saco se deslizaran por sus hombros hasta caer en la cama.

-.-.-.-.-.-.-.-fin del capítulo B9 -.-.-.-.-.-.-.-.-

*w* el dulce reino está a punto de quedarse sin príncipe BD kukukuku que será lo que pase ahora que el príncipe pagara su deuda? Que fue de los fantasmillas? XD esta historia aún no termina XD no se pierdan el siguiente capítulo OWO niiian

OWO/) ya que leíste hasta aquí, por favor deja un comentario XD niian me hacen feliz y a Marshall también, owo me motiva a escribir mucho.