¡Hola a todos!

Aquí estoy de nuevo con una mini historia, se suponía que sería un One-shot pero a mitad de camino, decidí que fuera un Two-shot. Esta primera parte es desde la perspectiva de Edward, y la segunda será de Bella.

De verdad espero que les guste y lo disfruten, es mucho mas largo y mejor de lo que había imaginado que sería, y me esta encantando.

Así que adelante, leanlo y dejenme algo de amor! :)

DISCLAIMER: TODOS LOS PERSONAJES Y LUGARES RECONOCIBLES SON CREACIÓN DE STEPHENIE MEYER, LO DEMÁS ES MI CREACIÓN.


Globos

No tenía ni la más minima maldita idea de cómo hacer esto. Me estaba quebrando el cerebro por algunas asombrosas ideas. Quería que esto fuera diferente, que esto no fuera como nada más que ella hubiera experimentado. Pero maldito todo hasta el infierno sino era más difícil que tirarme de clavado a un precipicio a un malditamente espantoso océano lleno de piedras. Esto me iba a matar sino pensaba en algo pronto.

Tenía que haber cualquier cosa que pudiera servirme. Pero no parecía poder encontrarlo en mí cabeza, no había ninguna linda, ni siquiera remotamente buena, cosa, y me estaba encabronando.

¿Qué demonios? Ella estaba todo el mendigo tiempo en mi mente, girando en las más hermosas imágenes que podía conjurar de ella.

Por supuesto, no habían imágenes no hermosas de ella, jamás. Así que no había de otra forma.

Así que, ¿Por qué demonios no podía pensar en algo tan hermoso para ella como ella era? ¿Por qué no? ¿Por qué no? Iba a perder la razón, maldición.

Sacudí mi cabeza, me estaba desesperando mas a cada minuto.

Joder, ella merecía lo mejor, ¿y no podía ocurrírseme algo que fuera a ser lo mejor, por ella? Cómo era posible, no tenía idea. La conocía, la conocía lo suficiente por lo menos. No era mi mejor amiga, no le había dicho lo como me sentía respecto a lo que teníamos, no directamente. Quiero decir, tenía que sospechar algo, lo que sea. Rosalie y Alice debían haberle dicho que había algo raro en mi conducta con ella. para mí, era tan obvio.

Pero claro no podía estar seguro. Pero, ¿no se suponía que las mujeres tenían este como sentido adicional, como un sexto sentido? Joder, como si yo pudiera saber algo como eso. Y no me gustaba.

Solo empecé a pensar. Me fui a Internet. Sería la jodida hora de que funcionara, pero no lo hizo. Iba a volverme loco.

¿Cena elegante? De ninguna jodida manera.

¿Quién era ella? ¿Cualquier chica? Sí, claro. Era la más hermosa y brillante y graciosa y perfecta chica que pudiera jamás haber tenido el placer de conocer. Definitivamente no iba a declararme a Bella en una forma tan trillada.

¿Grabarle un CD? ¿Quién era yo, algún patético chico que no podía ocurrírsele algo mejor? Parecía, en este momento, que lo era, joder.

¿Hacer un banner con "¡De veras me gustas! Quiero que seas mi novia..." impresa y colgarlo en algún lugar, como la escuela? Rayos que no. Eso era incluso peor que las ultimas dos espantosas opciones.

¿Escribirle una carta? Y ahora me estaba imaginando a mi mismo con un entupido sombrero y traje de un centenario como uno de esos que Shakespeare usaba.

Y había encontrado otro no por respuesta. No era tan difícil.

Se me estaban acabando las jodidas ideas, no que hubiera tenido muchas con que empezar. Así que... tenía que pensar mejor. Tenía que hacer un gran esfuerzo. Ella lo merecía. Tenía que pensar en todas nuestras conversaciones, en todas aquellas donde estaba con Rose y Alice. Había que haber algo.

Pero, ¿Por qué rayos parecía que no era capaz de encontrar algo? Esto realmente apestaba. Quizá...

No, no me gustaba esa idea.

¿Tocar para ella mi piano? Eso no estaba tan mal, no tenía idea de que yo podía tocar el piano. Pero no me gustaba mucho la idea. No había esa chispa especial. Si al menos tuviera una canción escrita por mi mismo, algo especial y único para ella, sería diferente.

De verdad estaba tratando fuertemente, joder, por tener algunas buenas ideas. Solo quería una pequeña y brillante idea. Pero nada que me sirviera venía a mi mente.

Y simplemente no podía creerlo. No era como si Bella fuera la primera chica que invitaba a salir y a ser mi novia. Quiero decir, tenía 21 años, después de todo. He tenido novias antes. Tanya fue mi primera, cuando tenía 13 años, la primera y la peor. Joder, me estremecí con solo pensar en ella. Y luego estaba Jessica Stanley, cuando tenía 15 y apenas me había mudado a Forks. Otro desastre había encontrado en ella después de Tanya en Chicago. Eran tan jodidamente parecidas, que no podía creer que hubiera caído en las garras de Jessica después de mi ultima experiencia, pero era ella tan jodidamente fácil, casi como si no estuviéramos en una relación real, ella follaba conmigo mientras pudiera presumirme en la escuela. Y entonces, cuando tenía 17, y me había cansado lo suficiente de esa chica Jessica, había salido con Lauren Mallory. La peor de todas ellas, incluso peor que Jane in Seattle. Mirando atrás, todas esas chicas eran tan jodidamente fáciles, una puta de pies a cabeza. ¡Jesucristo! No había duda de porque no había ni siquiera tenido que pensar en alguna forma especial para invitarlas a salir, ellas se habían lanzado a mi por el sexo, eso fue todo. Excepto por Tanya, había sido pegajosa después de nuestra primera vez, no me dejaba tiempo para mí ningún segundo del jodido día; si hubiera logrado su deseo, hubiera vivido en mi casa bajo el techo de mis padres.

Y Bella... bueno, Bella Swan era completamente diferente.

Ella apenas me había dirigido una mirada desde aquella gloriosa noche en que habíamos sido presentados. Me había ignorado completamente durante la noche; riendo y jugueteando con sus amigos y la nueva gente que había conocido aquella noche, excepto conmigo, claro. Cada otro chico en el lugar se había ganado una mirada hacia ellos sin siquiera intentar, joder, una de sus brillantes sonrisas, unas cuantas palabras o siquiera una conversación. ¿Y yo? Nada, joder.

Y como el pendejo que era, había tratado de atraer su atención de la peor forma posible. Bebiendo, fumando, besándome con cualquier otra chica. Y ella me había ignorado.

Si, tenía que aceptarlo, lo había hecho todo para que al menos me viera, pero no había logrado mi meta, no en ese momento.

Pero había escuchado a cada palabra que pronunciaba, como si fuera la solución para el fin del mundo. Si, para mi parecería como el fin del mundo cuando el momento en que una jodida chica me ignorara llegara. E incluso si trataba de hablarle, ella solo me ignoraría por completo o solamente me susurraría en respuesta un "hmm" o "huh".

Podía claramente recordar mi frustración aquella noche.

Casi me jalaba el cabello. No sabía si estaba jodidamente encabronado o frustrado con esta chica por ignorarme o que.

"Así que, Eddie..." jodido Emmett.

"¿Qué chingados, Emmie?" le gruñí, dejando salir mi frustración con él. "Joder, odio cuando me llamas Eddie, lo sabes."

Emmett levantó sus manos como si fuera un criminal frente a un policía. "Lo siento, hermano," se disculpó genuinamente. "¿Qué rayos te pasa?" apenas volteó su cabeza hacia la nueva chica, como si supiera que ella era la razón de mi actitud malhumorada. Lo cual odiaba también, joder. "Has estado todo cabreado toda la noche."

"¡Déjame en paz, joder, Emmett," le advertí, no quería escuchar sobre esto.

"Cielos, Edward, esa chica realmente te afectó," Emmett gritó sobre la música, pero no lo suficientemente fuerte como para que las chicas escucharan.

Pasé mi mano por mi cabello por la centésima vez esa noche.

Porque Emmett tenía la jodida razón, y no había nada que pudiera hacer al respecto. Más le valía voltear a verme de una forma u otra. Pero no lo iba a hacer.

Y en ese exacto momento, nadie mejor pudo haber caminado en mi camino. Oh, si, ella sería suficiente.

Irina jodida Ivanova apareció.

Exactamente a quien necesitaba en ese momento. A ella no le importaría que solo quisiera juguetear por un rato, y si al final de la noche, bella seguía sin verme, solo me iría y fallaría hasta dejar sin sentido a esta chica y a mi mismo hasta que desapareciera el jodidamente hermoso rostro de ella de mi jodida mente. No era tan bonita... ¿a quien engañaba? Había una gran jodida razón por la que no podía sacarla de mi mente.

"Ahora," dije, mientras me paraba, mis ojos en Bella, solo en ella. Como si me importaran los demás. Quería que viera que era lo que planeaba. "Hay alguien a quien quiero follar," lo dije sin rodeos. Y me fui hacia Irina, quien me miraba lascivamente ahora. Dejé a Bella – orgullosamente – con la boca abierta después de dejar claro mis planes para el resto de la noche. Y no la incluían a ella. No era mi jodida culpa.

Caminé hacia donde Irina me estaba follando con los ojos, y yo estaba haciendo algo así como la misma mierda con mis ojos, pero no podía estar seguro. Había tomado algunas cervezas, y juro por Dios que estaba mirando a Bella. Así que sacudí mi cabeza un par de veces, sabía que ella no estaba ahí, esperándome, como me hubiera jodidamente encantado que hiciera, para aclarar mi mente y ver claramente de nuevo.

Pero claro, hubiera preferido ver a Bella parada en frente de mí en lugar de lo que encontré.

Solo necesité unas cuantas palabras para lograr que Irina hiciera lo que sea que yo quisiera, joder. Ya había empezado a toquetearme, sin importarle para nada la audiencia rodeándonos. A mi no me importaba, tampoco; había solo una persona in mi mente que realmente esperaba estuviera mirando hacia nosotros.

Así que arriesgué una mirada hacia atrás, y para mi jodido placer, estaba mirando.

Había una chispa en sus ojos que no había visto antes de este momento, lo cual lo amé, joder. La miré con desdén, diciéndole con mis ojos de lo que se estaba perdiendo por ser tan jodidamente terca como para no rendirse a mí. Sabía que ella lo sentía, también, la atracción. Quiero decir, vamos, no había ninguna jodida forma de que no se sintiera atraída por mi, incluso sino fuera su tipo... yo era Edward jodido Cullen, después de todo, yo era el tipo de todas. Si se me resistía, era porque de seguro sus amiguitas le habían dicho de mi reputación.

Sí, bueno, estaba a punto de ser testigo del porque de tal reputación. Lo cual no me importaba, joder. Era de la forma que era, no cambiaria solo por una jodida chica. Ella no estaba interesada, bueno entonces yo no lo estaba, tampoco.

Jalé a Irina del brazo para dirigirla hacia nuestra mesa, y entonces cuando llegamos allí, me senté de nuevo en la silla que estaba usando antes de irme, y senté a Irina en mi regazo.

Antes de que dijera o ella dijera nada, la besé.

Y vaya que la besé. Imaginé que sus fríos apasionados labios eran los calidos apasionados labios de Bella, porque estaba jodidamente seguro que ella era más apasionada que Irina. Ella era todo sexo, nada mas, lo cual no me hubiera importado par nada sino fuera por Bella, quien estaba siendo testigo de mi exhibición. Como todos los demás. Podía sentir la mirada desaprobatoria de mi hermano Emmett.

Aunque eso no me detuvo.

Mis manos volaron a sus caderas, y luego los lados de sus senos. Eran jodidamente enormes, tan plásticos y falsos, pero se sentían bien. Imaginé como sería tocar los de Bella. Apostaba que los de ella era completamente suyos, nunca tocados por un escalpelo para hacerlos "mejor".

Imaginé que el body en mi regazo, tocando, y metiendo mano era el suyo. Las frías y demasiado usadas manos tocando mi cuerpo en respuesta era sus pequeñas, calidas y suaves manos.

Me sentí a mismo, joder, reaccionar a mi demasiada buena fantasía.

Irina gimió en mi boca cuando sintió el resultado de sus toques, o eso pensaba ella. y luego la besé mas fuerte.

Me estaba cansando de esto.

Sabía que no era Bella, y mi cuerpo parecía saber eso, también. ¿Cómo? No tenía ninguna jodida idea, dado que nunca había tocado a Bella, así que mi cuerpo no tenía ninguna jodida razón para extrañarla o reconocer lo que no conocía.

Alguien aclaró su garganta in el mismo momento que sentí las manos de Irina descendiendo por mi pecho hacia donde mas necesitaba un toque ahora mismo, joder.

Gruñí, y profundicé el beso, lo cual ya no era un beso, era follar con la lengua.

"¡Edward! Deja de hacer esa mierda, hombre," Emmett fue quien se había aclarado la garganta, supuse. Joder, necesitaba encontrar un mejor uso para ella. Una lastima que no podía lograr pasar de la primera base con Rosalie.

Irina rompió el beso, sin respiración y jadeando. Sí, quería sus jadeos por otra completa jodida razón.

"Asqueroso," escuché a alguien murmurar, y volteé para descubrir que había sido Bella.

Me estaba mirando con rabia, y yo solo la miré con más desdén. Tu jodida pérdida.

Sí, no había sido muy bueno esa noche, y me había costado mucho volver a congraciarme con ella después de tan buena primera impresión.

Pero no había sabido en ese momento, que era nuestra perdida.

Había sido una jodidamente ridícula batalla para lograr que aceptara tener una primera cita conmigo. Me había tomado convencerla como tres jodidas semanas. Y ella había dicho que había tenido suerte. Sí, me gustaba decir que ambos habíamos tenido suerte, ella estaba reticente a aceptar. Jodida terca.

Pero, joder, me encantaba simplemente de la forma que era. Sino, ¿Por qué hubiera pasado por todo el infierno que pasé solo para que me dijera que sí?

"¡Anda, Bella!" mi voz sonaba jodidamente quejumbrosa. Yo no hacía eso de rogar, nunca. Y aquí estaba, rogándole a Bella para que saliera conmigo, joder. ¿Por qué era tan especial? ¿Qué tenía esta chica, joder, para volverme loco? Una cosa sabía por seguro, me había rechazado, esa era una jodida buena razón. "Es solo una salida. No te comeré."

Bella había resoplado. "¿Seguro?"

Estaba tan jodidamente segura de eso. Pero tenía razón. La devoraría si pudiera, si ella me dejara era más preciso.

Joder, odiaba esta situación. No tenía las más jodida idea de cómo hacer esto propiamente. No invitaba a salir a una chica desde siempre. Ellas eran siempre quienes venían a invitarme en una cita, o lo que sea que fueran.

Y Bella sabía eso, joder.

"Estoy seguro," le dije, de cualquier forma. "Vamos," estaba usando esa jodida palabra demasiado hoy. "Solo déjame llevarte a cenar. Nos divertiremos," no pude evitar menear las cejas, y ella golpeó mi cabeza.

"¿Ves?" señaló presumidamente. "Sabía que tenía razón. Olvídalo, Cullen."

Y se había alejado de mí. ¡Alejado! Me dejó con la boca abierta como un jodido pez. Karma era una perra, lo sabía, joder.

Sacudí mi cabeza cuando recordé mi primer intento fallido en invitarla a salir.

Había sabido en ese mismo momento que ella valía mi jodido tiempo. No iba a renunciar a ella solo porque me había rechazado en mi primer intento. No me iba a cansar, si tenía que invitarla a salir cien jodidas veces, lo haría. Y sí la invité como 15 veces antes de que dijera sí. Ya era jodido tiempo. Había empezado a creer que de verdad iba a rendirme cuando aceptara. Casi la había jalado dentro de mis brazos y besado de la forma en que había estado queriendo desde que la vi por primera vez. Pero no lo hice, ella me hubiera golpeado en la jodida cara.

"Jesus, Bella, ¿Por qué no dice que sí y terminas todo eso?"

Bella alzó una ceja. "¿Qué 'esto'?"

Y estaba, joder, jugando conmigo.

Y si quería jugar, yo también. Caminé hacia ella, casi tocándola pero no del todo. Entonces, me incliné hacia ella y apenas acaricié el lóbulo de su oreja; fui recompensado con un estremecimiento. "¿Sabes, podríamos estar jodiendo en una forma mejor, mas divertida y mas placentera?"

Ella solo se estremeció de nuevo, me empujó y se volteó para irse. "Aún no, Cullen."

Aun no, aun no, eso era todo lo que pensé que iba a escuchar de ella en ese momento.

Estaba, joder, tratando de recordar algo que me pudiera ayudar. Algo que hacer y finalmente pedirle a Bella que fuera mi chica. No que fuera necesario, cada jodida oveja macho en esta escuela sabían que era mía. Me había asegurado de eso. Era jodidamente caliente y sexy y tan deseable.

Y a decir verdad, y ella solo me quería a mí.

"Aléjate de mí, Mike," la escuché gritar débilmente pero con convicción.

Me apresuré hacia el lugar de donde venía su voz. ¿Qué rayos estaba pasando? Joder, mas valía que no fuera Mike Newton a quien ella le estaba hablando.

"¿Por qué?" joder, si lo era. "Sé que me quieres, Bella. He visto la forma en que me miras."

Bella resopló, y rió burlonamente. "Oh ¿eso es lo que crees?"

Mike no respondió, al menos no vocalmente.

"Bueno, ¿sabes qué?" la voz de Bella era seductora. ¿Qué rayos? "Estas jodidamente equivocado, pendejo. Ahora déjame ir."

Suspiré aliviado. Esa era mi chica, bueno no aun, pero lo sería.

Caminé más rápido para llegar a su voz, y luego giré hacia una equina y la vi contra una pared, siendo empujada por Mike y su cuerpo siendo tocado por esas asquerosas manos de jodido Mike.

Ella me vio, y silenciosamente me dijo que siguiera.

"Perra," gruñó, empujando más fuerte contra ella. Ella hizo una mueca.

"Suéltala, cabrón,"gruñí y apreté su camisa, empujándolo lejos de Bella y aventándolo contra la pared tras nosotros.

Fui hacia él y lo jalé hacia arriba por el cuello, no podía respirar ahora mismo.

"Déjalo, Edward," la voz de Bella me pidió desde atrás. Y me distraje por un momento. Era la primera vez que me llamaba por mi nombre y no Cullen. Pero no dejaría ir a este pendejo sin primero dejar bien jodidamente claro que no molestara a Bella nunca más.

"Ahora escucharme, maldito cabrón," le advertí entre dientes. Lucia malditamente asustado, apostaba a que se orinó en los pantalones. "Jamás se te ocurra el volver a tocar a Bella de nuevo, y te juro por Dios que te mataré, o al menos te dejaré que camines en una jodida pierna."

Mike me conocía muy bien, joder, sabía que no me importaban las amenazas de demandarme o ninguna de esa basura.

Así que asintió rápidamente, luciendo jodidamente asustado.

"Bien, ahora lárgate de aquí," lo pateé y volteé a ver a Bella.

Me estaba mirando con rabia. ¿Qué rayos le pasaba a esta chica? "No tenías que hacer eso, Cullen."

Y estábamos de regreso con Cullen.

Había estado enojada conmigo, pero podía ver detrás de su mirada rabiosa una nota de agradecimiento. Así que lo dejé pasar. Sin importarme nada sus palabras, lo haría de nuevo si tuviera que.

Esta chica era como nadie mas que me hubiera encontrado. Y me encantaba, joder. Era diferente, era un dulce desafío, y yo estaba oh muy feliz de tomarla. Me rebané los sesos otra vez para encontrar la clave en mis recuerdos. Tenía que haber algo, lo que sea con lo que pudiera trabajar.

"Joder, Edward," Emmett me dijo, después de aquel incidente. "Bella debe estar jodidamente enojada contigo."

Asentí, pero sonreí, de cualquier forma.

"Tienes que saber que esa no es la forma de conquistarla," murmuró, sentándose en su sillón en frente de la gran pantalla Plasma en su sala de estar. "Esa chica no será fácil, ya debes de saber eso," me lanzó una mirada directa.

"Joder, eso lo sé," resoplé. "Dame algo que usar, Emmett."

Rodó sus ojos. "Es tremendamente sexy, claro," fue mi turno de rodar mis ojos. ¡¿Cómo sino supiera eso? No era un jodido ciego. "No me des esa mirada," Emmett gruñó. "Sé que lo es, tú lo sabes, sus amigas lo saben, pero ella no," lo miré incrédulamente. Eso no podía ser verdad. "Sí, créeme, esa chica no tiene idea de lo bonita que es."

"Quieres decir hermosa," dije antes de poder detenerme.

Emmett sonrió con satisfacción. "Cierto. No puedes llegarle al corazón a Bella siendo... normal. Algo que no eres. Así que supongo que estas en la dirección correcta."

Y, no, ella no era fácil. Pero había tomado en mucha consideración el consejo de Emmett. No había intentado con flores, post-its en su carro, esperar fuera de sus salones de clase, nada de esa mierda trillada. No había insistido en salir a cenar, debido al hecho de que era normal, como Emmett había señalado. Había aprendido que amaba leer, que se especializaba en Literatura Inglesa, le gustaba la ropa cómoda, nunca usaba maquillaje – a menos que Alice jugara con ella a Barbie Bella – y no lo necesitaba. Era del pequeño pueblo llamado Forks, donde yo había vivido. Pero sus padres se habían divorciado, y había vivido con ambos por unos cuantos años antes de mudarse a Seattle. Era divertida, y muy inteligente, era dulce y fiel, leal. Sus amigos la amaban y protegían. Así que estaba en profundos problemas por quererla.

Y todo eso lo había descubierto de sus amigos y míos, no de ella. Lo cual era una jodida pena. Pero me convencí a mi mismo de que lo que importaba era que me importaba lo suficiente ella para querer conocerla.

La sentí antes de verla. Había estado tratando por 10 días hasta ahora, y hasta ahora nada. No me daba señal de estar a punto de pronunciar esas palabras que tan jodidamente deseaba escuchar de ella.

Giré en la esquina y caminó directo hacia mí, sin siquiera darse cuenta. Tenía sus ojos escondidos de la vista, su nariz casi pegada a este libro que estaba sosteniendo frente a su rostro. Ni siquiera parecía que estuviera abajo al suelo por el que estaba caminando.

Así que no me moví. Esperé a que ella se diera cuenta de que estaba allí, mirándola. Quiero decir, my mirada fija en ella debía haber sido fuerte. Quería que ella me viera, que sintiera que estaba allí. Pero no lo hizo, y caminó directo hacia mí. Se estampó en mí, mi pecho sintiendo el calor de su cuerpo, sus cosas cayendo al suelo con un "tod."

"Oh, lo siento," murmuró, tratando de liberarse de mis brazos. No había volteado a verme para ver quien era.

Así que no la solté. Esto era lo más cerca que había estado de ella. Y Dios, que quería estar más cerca aún. Lo cual era jodidamente fabuloso.

Forcejeó, "¿Qué rayos?"

Sonreí, y finalmente miró hacia arriba, y le sonreí abiertamente. "Hola."

Jadeó, y forcejeó incluso más fuerte. "Suéltame."

"¿Sabía que querías estar así de cerca conmigo, y fuiste tú quien vino a mi, sabes?" le sonreí con suficiencia. Era tan pequeña, y encajaba perfectamente conmigo.

"Oh, cállate, tú presumido creído," me exigió, mirando con rabia. Jodidamente sexy. Y ella no tenía idea.

Levanté una ceja, presumiéndole mi mejor cara de creído. "Le pasaré tu cumplido."

"Déjame, Cullen, AHORA," oh allí estaba su lado animado. Y me encantaba.

La liberé, recordando cuando le dijo lo mismo a aquel cabrón de Mike. No quería ser como él.

Suspiró, y se alejó de mí unos cuantos centímetros de mí. Luego miró haca sus libros y mochila en el suelo frente a mí. Decidiendo entre si los quería o no lo suficiente como para acercarse a mí de nuevo.

La salvé de su dilema agachándome y tomándolos.

"¿Quieres estos o no?"

Los miró cuidadosamente, y avanzó al frente. "¿Tú qué crees, tonto?"

Sonreí. No, ella no era fácil, pero ella era lo mejor que me podía haber pasado. Y no la iba a dejar ir sin pelear.

"¿Cuándo saldremos?" le pregunté, sin darle señal alguna de darle sus cosas de vuelta.

"Hoy no es tu día de suerte, Cullen," dijo y luego me arrebató sus cosas tan rápido que ni me di cuenta de ello hasta que se alejó de mí. Otra vez.

Por supuesto, la próxima vez ella fue quien me encontró. Y no en mi mejor momento. Acababa de recibir una llamada de Mamá y quería que fuera a Chicago el fin de semana. Emmett ya había aceptado, así que no tenía un jodido chance de rehusarme.

"Joder, joder, joder," susurré en voz alta. Estaba tan jodidamente enojado.

Iba a perder como tres días de oportunidades de invitar a salir a Bella. Había pasado 2 semanas y aun nada. No había dicho sí, se estaba aferrando a su actitud de terca, pero yo también.

"Sabes," su dulce y sexy voz sonó desde atrás. "Si dejaras de maldecir tanto, lo consideraría."

Sabía a que se refería con considerarlo.

Me volteé y la vi parada con sus manos en sus caderas. Oh encantador.

"Dejaría de hacerlo," dije, levantado una ceja para dejarlo claro. "si lo hicieras conmigo."

"¿Oh, en serio?"

¡Lo sabía, joder! Sabía que no me refería a dejar de maldecir, y me estaba desafiando.

"Hablo locamente en serio," le respondí, haciendo un pequeño puchero.

Se rió, y se volvió para irse. "Nos veremos el lunes," y con eso se fue.

Había estado agradecido por la insistencia de Mamá. Me había una buena pieza de consejo.

Y había decidido que claro que lo iba a usar. Mejor que las jodidas palabras de Emmett. Pero definitivamente no le iba a dar flores.

"Así que, ¿que harás el fin de semana?" finalmente me había preguntado.

Pero iba a confiar en los instintos de Mamá. "Salir," le dije como si fuera la cosa más obvia, lo cual lo era. No había dejado de salir porque ella no saliera conmigo.

"¿Me recoges a las siete?"

Maldición. Mi Madre más le valía que tuviera la jodida razón.

"Lo siento," le dije, yéndome par ese momento. "Ya tengo planes."

No volteé a ver su cara, pero tengo una jodida idea de su expresión.

Sonreí, recordando que no me había hablado por días. Pero sí, mamá había tenido razón. Le envié el libro que había estado leyendo cuando nos encontramos, o mas bien ella se encontró conmigo. Romeo y Julieta, de Shakespeare.

Y escribí cada cinco paginas mas o menos como una o dos palabras que completaban una frase al final.

Primera parte: Estoy...

Segunda parte: locamente...

Tercera parte: esperando por...

Cuarta parte: ti...

Quinta parte: siempre...

Sexta parte: Cuando...

Séptima parte: estes...

Octava parte: lista...

Novena parte: yo voy a...

Décima parte: estar...

Décima primera parte: listo para...

Décima segunda parte: solo...

Décima tercera parte: ¡TI!

Recibí una llamada de Emmett ese mismo día, Rosalie lo había llamado diciéndole que Bella había estado tan emocionada después de leer mi mensaje.

"Lo lograste, joder, maldito," Emmett me gritó por el teléfono. Quería, joder, golpearlo por casi dejarme sordo.

"¿De qué estas hablando?"

"Leyó el libro y el código," lo murmuró como si fuera un secreto. "Y le encantó. Rosa me acaba de llamar."

Y por supuesto, yo había llamado inmediatamente a Mamá agradeciéndole. No me había dicho exactamente que hacer, pero me dijo que buscara y encontrara lo que haría que Bella cayera por mí.

"Te lo dije, cariño," la dulce voz de Mamá me contestó. "Ahora ve por ella. Es alguien a quien conservar si hizo esto de ti."

Me reí a eso, porque tenía razón.

"¿Oh, y Edward?"

"¿Sí?" estabas siendo cuidadoso ahora, aquel era el tono que asustaba.

"Quiero conocerla."

No había pensado que alguna vez haría algo tan romántico, pero lo haría por ella una y otra vez. No me importaba para nada, joder, si yo parecía atado. No me importaba si tenía que llevar a una chica a casa a conocer a los padres.

No me importaba, porque a ella le había gustado.

Esperé unos cuantos días, porque en poco serían como tres semanas desde la primera vez que la vi. Y quería que ella me quisiera ver. Eso podía funcionar en mi ventaja. Y para el Jueves, salí de mi apartamento. Sentí como si necesitara salir a buscarla, como si me fuera a encontrar con ella si salía. Y así pasó.

Había estado caminando por la calle donde me había comprado un café, y tirado el cigarro que había estado a punto de encender – ella lo odiaba – cuando la miré.

Me había visto al mismo tiempo, y sonrió con suficiencia.

¡Maldición! ¿No podía simplemente rendirse? Me iba a hacer pelar y esforzarme hasta que lo considerara suficiente. Bueno, lo había estado haciendo por tres semanas ahora, ¿qué eran otros minutos más, o incluso horas? Nunca sabía con ella.

"¡Hola!" mascullé.

Me miró, y sonrió. "Hola."

Rodé mis ojos, y se rió.

"¿Qué?" preguntó inocentemente.

"Así que, hum..." no sabía como hacer esto ahora que era más fácil. No estaba acostumbrado a lo fácil con Bella. "¿Recibiste lo que te envié?"

Como si no lo supiera ya. Joder, esto era más difícil que fácil.

Bella solo asintió, sus ojos bailando con diversión. Estaba jodidamente disfrutando esto.

"¿Y?"

"¿Qué?" ella, joder, usó de nuevo ese falso tono inocente.

Gruñí en frustración. "¿Qué te parece?"

Sonrió abiertamente. "Me encantó."

Ya era hora de que lo dijera sin rodeos.

Entonces se mordió el labio inferior, y me distraje. "Dios, no tienes ni jodida idea de cuanto quiero besarte."

Bella no dijo nada, solo se lamió los labios en respuesta.

"Bueno..." dije cuando finalmente elevé la mirada a la de ella. "¿Sábado en la mañana?"

Frunció el ceño, claramente no esperaba que la invitara a desayunar. Pero ese no era el jodido caso. No quería ser su amigo. Pero no iba a hacer algo normal, iba a hacer algo especial.

"Espera, ¿qué?" masculló incrédulamente.

"Sí," le dije, y luego la atraje hacia mi pecho. Jadeó, pero no forcejeó conmigo. Sonreí, agradecido. Rodeé mis brazos a su alrededor, y me incliné tan cerca de su rostro que casi estaba besándola, apenas acariciando sus labios ahora abiertos, esperando, podía sentir su calor y su dulce aliento entrando a mis propios labios abiertos. "Pero primero esto."

Y la besé.

Gruñí recordando el mejor jodido beso que había dado y recibido alguna vez. No sabía como no la había encontrado antes. Pero no iba a desperdiciar mi tiempo con nadie más nunca más. Era solo Bella ahora.

Todo había sido perfecto desde ese mismo momento.

Habíamos estado saliendo por tres meses desde entonces. No oficialmente, y Mamá estaba desesperándose, quería que llevara a Bella a Chicago, pero ni siquiera había ido a Forks con el padre de Bella, Charlie. Y Bella me mataría si no conocíamos a su Padre primero. Así que le había estado sacando la vuelta, esperando por el día en que fuéramos oficiales.

Pero parecía que Bella era un poco anticuada. Aprendí de Emmett quien al mismo tiempo lo había aprendido de Rosalie que Bella estaba esperando a que le pidiera que fuera mí novia.

Lo quería mucho, apenas podía mantener su boca cerrada y no pedirme ella misma que yo fuera su novia.

No había necesidad, claro.

Empecé a caminar, entonces. Me estaba dando dolor de cabeza con tanto pensamiento inútil. Bueno, no tan inútil, eran jodidamente asombrosos recuerdos, pero no había conseguido nada útil de ellos todavía. Seguí buscando pero simplemente no encontré nada. Sabía que había algo esperando a ser encontrado y usado. Bella merecía un dolor de cabeza que me dio por pensar, solo para que se me ocurriera lo que ella merecía.

Único y especial, o jodidamente asombroso de acuerdo con sus estándares.

Llegué al Parque Green Lane y miré a toda la gente caminando por allí, los niños jugando y corriendo por todos lados, escuché la risa y susurros y platicas, los pájaros cantando en algún lugar.

Y entonces lo vi... y tuve la más jodidamente asombrosa idea que se me pudo ocurrir.


¿Entonces? ¿Qué les pareció? ¿Bueno? ¿Malo?

Estoy muy nerviosa, no sé porqué, quizá porque me gustó mucho.

Mañana, quizá, actualice la parte de Bella.

Gracias por leer, y dejen algo de amor, por favor. Sino, ¿cómo sabré que quieren la parte de Bella?

NOTA: BPOV no es una repetición de EPOV, es la continuación de la misma historia pero contada por Bella.