Lo que pudo ser

La luz sobre mi cabeza es blanca y fantasmal. Parpadeo rápidamente tratando de disipar las pequeñas manchas rojizas que veo ante mis ojos hasta que logro ver con claridad el lugar en el que me encuentro.

El techo está pintado de blanco y las paredes son de un suave color azul. El ambiente huele a desinfectante.

-Ya era hora- dice una voz a mi derecha.

Giro el cuello y encuentro a Katniss sentada en un sillón de aspecto cómodo junto a mi cama. Que no es la cama que hay en mi habitación.

-¿Katniss? – Pregunto estúpidamente- ¿En dónde estamos?

Ella rueda los ojos y se rodea las rodillas con los brazos.

-Estamos en una de las salas de observación de la clínica porque usted, señor esposo, aparentemente no es capaz de asumir los riesgos de los actos lleva a cabo y prefiere andar por ahí desmayándose.

Su mirada es cautelosa y la veo morderse el labio. Está asustada… aterrorizada debería decir. Está actuando como si estuviera molesta porque no quiere lucir débil.

Me siento sobre la cama y abro los brazos.

-Ven aquí.

-No.- dice ella mientras inclina el rostro hasta que su frente roza sus rodillas flexionadas.

-¿Por favor?

Ella levanta la mirada ante mi tono suplicante y dos gruesas lágrimas ruedan por sus mejillas.

Estoy a su lado en un segundo. La tomo en brazos y me siento en el sillón para ponerla en mi regazo. Ella hunde su rostro en mi pecho y solloza silenciosamente por unos segundos, sin decir nada.

-Shhh… shhh…- la tranquilizo- Está bien. Todo está bien.

-Yo… yo no... Yo…- trata de hablar, pero las palabras se atoran en su garganta.

-Shhh… shhh…

Sigue llorando por varios minutos. Shana, la enfermera, abre la puerta y asoma la cabeza, pero se marcha sin decir palabra cuando ve a Katniss llorando en mi regazo.

Después de un rato ella se calma. Permanece en silencio con la mejilla apoyada en mi hombro mientras yo froto su espalda.

-De verdad pensé que tenía un virus- dice al fin.

Me echo a reír.

-No estoy segura de si quiero ser madre.

Mi risa se detiene y no soy capaz de decirle nada.

-¿Qué piensas tú? – dice cuando mi mutismo se vuelve insoportable. -¿Quieres a este bebé?

-Creo que no hay forma de que no pueda amar a este bebé sabiendo que es un 50% de ti.

Ella frunce el ceño por un segundo y luego sonríe. El contraste con sus mejillas mojadas y sus ojos enrojecidos es impresionante.

-Eso significa que también es un 50% como tú.

-Eso espero- le digo en broma- ¿O acaso has andado por ahí divirtiéndote sin mí?

-Idiota- me dice mientras me da un suave puñetazo en el hombro.

-Espero que se parezca a ti- le digo mientras le sujeto el rostro y le beso la frente.

-Yo espero que no. Estará enojado con el mundo todo el tiempo.

Suelto una risita.

-Tal vez, pero será hermoso, inteligente y muy muy talentoso.

-Si fuera tan talentosa Cinna no habría tenido que ayudarme a fingir que tenía un talento.

Ruedo los ojos.

-Un bebé- dice suspirando.

-Un bebé- repito yo y mi mano se dirige instintivamente a su barriga plana. Ella se remueve en mi regazo y esconde su rostro en mi pecho.

-¿Peeta?

-¿Sí?- le pregunto mientras trazo suaves círculos sobre la bata rosa que aún trae puesta.

-No estoy segura de si puedo hacer esto.

La hago apartarse de mi pecho y la miro a los ojos.

-Sí, puedes, claro que puedes.

Ella agita la cabeza.

-Ya fue suficientemente difícil con Prim. ¿Qué pasará en doce o trece años cuando su nombre entre en la Cosecha? ¡Ya no podré ofrecerme voluntaria para ir en su lugar!

-Todo estará bien. Estaré…- la frase se atraviesa en mitad de mi garganta ¿estaré aquí para ti? ¿Era eso lo que iba a decir? ¿Qué pasa con mi Katniss? ¿No volveré a ella?

Ella no me permite dudar.

-¿Te quedas conmigo? – susurra mientras rodea mi cuello con sus brazos y apoya su frente en mi barbilla.

-Siempre.- le digo mientras la beso.

-¡Es un bebé lagarto!- exclama Katniss horrorizada.

-No lo es.- le respondo automáticamente mientras miro, impresionado, la imagen en cuatro dimensiones que nos presenta el doctor Tates mientras recorre el estómago de Katniss, que se ha redondeado muy ligeramente, con un aparato pequeño y chato que se conecta a la máquina que en este momento nos enseña las primeras imágenes del bebé .

La verdad es que ella lleva la razón hasta cierto punto. A sus siete semanas nuestro bebé se parece tanto a una persona como podría parecerse un pequeño camaleón. Su cabeza es muy grande en relación al resto de su cuerpo y tiene unas manchas oscuras en el lugar en el que luego tendrá los ojos y la nariz.

-Aquí- dice el doctor Tates mientras nos señala las pequeñas manchas negras- es donde estarán los ojos de su bebé.

-Con algo de suerte tendrá esos ojos azules tan bonitos- agrega la enfermera con tono soñador mientras sus pestañas, largas y artificiales, aletean de arriba abajo. No es la misma enfermera que nos atendió el primer día. Esta es más joven, tal vez unos tres o cuatro años mayor que nosotros.

Katniss observa la impresionante imagen con el labio inferior aprisionado entre sus dientes. Sus ojos están brillantes.

-Además tendrá mucha suerte si sale con ese precioso cabello dorado.- continúa cacareando la enfermera.- El cabello oscuro es tan soso…

Katniss la fulmina con la mirada.

-En realidad- le digo yo- creo que tanto el cabello oscuro como los ojos grises son rasgos preciosos. En lo que a mí respecta nada me haría más feliz que un bebé igualito a Katniss.

Desde su posición, el doctor Tates me sonríe y Katniss me da un apretón agradecido.

-¿Qué sucede con sus dedos? – pregunta mi esposa mientras observa con cuidado la imagen del bebé. Su piel, casi transparente, nos permite ver su pequeño corazón dentro del diminuto pecho. Sus piernas y brazos apenas si sobresalen de su cuerpo y la ausencia de dedos tanto en sus manos como en sus pies me hace pensar en esos ositos de felpa que cargan algunos niños en el Capitolio.

-Aún faltan unos cuantos días para que se formen. Pero por el momento todo parece estar en perfectas condiciones. Tendrán un bebé hermoso.

Las rodillas me tiemblan y el corazón me late desbocado dentro del pecho.

¡Ese es mi bebé! Mitad Katniss, mitad yo… y completamente perfecto.

En las últimas semanas he sentido como si el corazón me hubiera crecido dentro del pecho. No es como que este bebé esté compartiendo el amor que sentía por Katniss, sino como si mi corazón hubiese alcanzado el doble de su tamaño, suficiente para poder albergar el montón de sentimientos que tengo en mi interior.

Esta es mi tercera semana en este lugar. El día en que nos enteramos de que Katniss estaba embarazada tenía apenas unas pocas semanas de haber concebido. Al parecer su cuerpo tiene un equilibrio bastante impresionante, pues registró su embarazo muy rápido, con todos los síntomas. Katniss no estaba particularmente feliz por ese hecho.

Eso me hizo pensar en que antes de que yo empezara a tener conciencia en este mundo, realidad, sueño o lo que sea, había alguien que ocupaba mi lugar. ¿Le quité su vida a alguien? ¿Hay otro Peeta en alguna parte, vagando en la nada, por mi culpa? Trato de no reflexionar demasiado al respecto porque me da dolor de cabeza.

Prim y la señora Everdeen reaccionaron bastante bien con la noticia de que serían tía y abuela, respectivamente, a pesar de que la madre de Katniss empezó a hablar sobre lo jóvenes que éramos y lo poco preparados que estábamos para esto.

Katniss la silenció de inmediato diciéndole que ya estaba hecho, que no había nada que hacer y que ella había probado bastante bien que era lo suficientemente responsable para hacerse cargo de alguien más que de ella misma.

No fue un momento precisamente feliz. Por suerte Prim trajo a colación el tema del nombre que le pondríamos al bebé y de quién se encargaría de arreglar su habitación y con eso la tensión en el ambiente se disipó bastante pronto.

Mi padre está eufórico ante la idea de su primer nieto. Se la pasa trayendo diferentes tipos de pan con la excusa de que Katniss necesita alimentarse bien, aunque lo cierto es que ahora pasa más tiempo en mi casa que en la suya propia. Y mi madre… bueno, supongo que esa es otra historia.

Hace tres días Gale tuvo que visitar a la señora Everdeen por mi culpa.

En mi defensa, fue el quien empezó.

Katniss fue a contarle la noticia con el afán de sacar bandera blanca. Es decir ¿quién no se alegra ante la noticia de que viene un bebé en camino?

Me quedé en la panadería con papá mientras ella se iba a la Veta a hablar con quien una vez fue su mejor amigo.

-Todo saldrá bien- le digo mientras ella me mira con sus ojos grises muy abiertos. No lo admite, pero sé que está nerviosa.

-Volveré en un par de horas ¿de acuerdo?

-Tómate el tiempo que necesites- le digo mientras beso su frente.

Ella asiente y se va corriendo hacia la Veta.

No han pasado ni cuarenta minutos desde que se ha ido cuando regresa. Estoy sentado dentro de la cocina de la panadería, hablado con papá, cuando Katniss entra como un torbellino, tumbando una de las bandejas llenas de rollos de canela sin hornear en el proceso y se refugia en mi pecho.

-¿Katniss? – le pregunto preocupado mientras aparto su rostro de mi cuerpo para examinarla. Su cara está cubierta de lágrimas, su nariz está roja y sus ojos están hinchados. Es evidente que ha estado llorando desde hace un buen rato. - ¿Estás bien? ¿Estás herida? ¿Está el bebé…?- ¡Oh Dios!- ¿el bebé está bien?

Ella suelta un sollozo y el corazón me da un vuelco.

-¿Katniss?

-Estoy bien- logra decir después de un segundo que a mí me resulta larguísimo- los dos estamos bien.

¡Gracias a Dios!

Mi padre se para junto a nosotros y coloca un vaso de agua sobre la mesa. Acaricia la espalda de Katniss dejando marcas de harina sobre su chaqueta negra y empieza a recoger los panecillos arruinados del suelo.

-¡Oh Dios!- suspira Katniss mientras se suelta de mi abrazo, se agacha junto a mi padre y trata de recoger el estropicio con sus manos temblorosas.- ¡Lo siento tanto! ¡Lo pagaré todo! ¡Lo siento, lo siento!

Papá deja lo que está haciendo y la toma de las muñecas. La besa en la frente, haciendo que ella suelte un jadeo, y la conduce al viejo taburete que tenemos en una esquina para que él descanse. Sin decir una palabra gira sobre sus talones, toma el vaso con agua y envuelve las manos de ella alrededor del cristal.

Me deslizo silenciosamente por la habitación y me arrodillo a su lado.

-Bebe- le ordeno.

Ella, para variar, obedece.

Se bebe todo el contenido del vaso y su respiración se normaliza.

-¿Qué ha pasado?

Sus ojos se llenan de lágrimas y empieza a negar con la cabeza.

-Katniss- le digo amenazante- Dímelo.

Ella me mira con unas pupilas que se han vuelto enormes y susurra:

-Gale…

-Gale –repito yo- ¿Qué te ha dicho?

Dos lágrimas se deslizan por sus mejillas.

-Él me dijo que… - un sollozo se atora en su garganta y ella jadea en busca de aire. Papá le quita el vaso de las manos y se lo regresa un segundo después lleno de nuevo. Ella bebe.

-¿Qué dijo?

-Dijo que esperaba que el Capitolio… disfrutara de… de su nuevo bebé espectáculo.- dice entrecortadamente.- Que con algo de suerte podría llegar al jardín de niños antes de que empezaran a alquilarlo como… como mascota o algo así. Y que luego lo enviarían a los…a los… a los Jue… - es incapaz de seguir hablando. Los sollozos se encadenan unos con otros, hasta formar una melodía que se clava en mi pecho y resuena en mi cabeza como una marcha fúnebre.

Me pongo de pie y ella da un respingo.

-Papá- mi voz sale como un ladrido.- Papá quédate con Katniss por favor- digo recordándome que ninguna de las dos personas en esta habitación son el objeto de mi ira.

-¿Adónde… adónde vas? – pregunta Katniss poniéndose de pie y aferrándose a mi brazo.

-Quédate aquí- le digo mientras limpio sus mejillas húmedas con los pulgares y beso la parte más alta de su cabeza.

Mi padre se pone a su lado y le pasa un brazo por encima de los hombros.

-Peeta... Peeta ¡espera!- grita ella, pero ya no la escucho. Salgo como una exhalación y empiezo a correr los escasos kilómetros que separan el pueblo de la Veta.

Mi pierna ortopédica parece estar por la causa, porque no se traba ni una sola vez mientras me adentro en la zona más pobre del distrito, el antiguo hogar de Katniss, y localizo rápidamente la casa de los Hawthorne. Escucho un ligero zumbido en los oídos, producto de la carrera. Toco tres veces con el puño y espero realmente que sea él quien abra la puerta, porque la verdad no quiero tener que molestar a su madre ni a sus hermanos.

La suerte está de mi lado, porque su rostro es el que aparece cuando se abre la puerta.

-¿Qué…?- empieza él, pero yo soy más rápido y no he venido a hablar.

El sonido que hace su nariz cuando se estrella con mi puño se me antoja la mejor de las melodías. El impacto lo hace irse hacia atrás y golpear una mesa, un jarrón se cae y se hace añicos en el suelo.

-¿Qué rayos? – dice mientras se lleva ambas manos a la cara y trata de contener la sangre que mana abundantemente de su nariz rota.

-Tómalo como una advertencia- le digo mientras me acerco a su rostro y lo sujeto de la camisa. Mis nudillos se vuelven blancos.- La próxima vez que le hables… o te le acerques… o si quiera mires a mi esposa. Te mataré.

-¿Gale?- pregunta una vocecita.

Lo suelto y le digo:

-Límpiate. La sangre podría impresionar a tu hermanita.

Él me mira con odio y yo me doy media vuelta y cierro delicadamente la puerta antes de irme.

El embarazo de Katniss transcurre sin complicaciones.

El doctor Tates nos da unos comprimidos que la ayudan a darle al bebé todas las vitaminas y nutrientes que necesita. Después de nuestra segunda visita envía a Katniss con una caja llena de sobrecitos con un polvo efervescente de color verde que hacen que sus nauseas desaparezcan por completo.

Aún me quedo sin aliento cada vez que toco su vientre, que ha crecido mucho en las últimas semanas. Y ella se echa a llorar la primera vez que siente al bebé removerse en su interior, completamente aterrorizada.

Katniss decide que será un niño. Está convencida de que en su interior crece un niño rubio.

Yo no estoy tan seguro.

Cada vez que sueño con esta criatura, irremediablemente termino viendo a la niña con piernitas regordetas corriendo por la Pradera.

Así que ella dice que será un niño, yo que será una niña y Haymitch, que ahora se la pasa metido en mi casa todo el tiempo, dice estar razonablemente seguro de que tendrá pies. La verdad no le hacemos mucho caso.

Prim viene todas las noches a masajear las piernas de su hermana, cuyos tobillos se hinchan por el exceso de líquido en su cuerpo. Su madre le prepara unas tizanas que le dan energía, pues pasa agotada todo el tiempo.

Creo que en el interior se siente un poco ofendida porque hayamos recurrido a los servicios de los doctores del Capitolio, pero lo disimula.

Mi padre y mis hermanos se presentan cada día en casa con las excusas más tontas que puedas imaginar. Todos deseando poder tocar el vientre abultado de mi esposa y sentir sus pataditas.

Me siento secretamente orgulloso de que el bebé se mueva frenéticamente cuando escucha mi voz. A veces, me paso horas tumbado junto a ella, contándole cosas a mi bebé y sintiéndome morir de felicidad cada vez que lo siento moverse contra mis dedos. Cuando me callo, él o ella se quedan quietos, pero en cuanto vuelvo a hablarle comienza a saltar en su interior y es entonces cuando Katniss se pone a llorar, así que damos el juego por terminado y yo me dedico a consolarla y decirle que todo estará bien.

La Cosecha fue hace seis semanas. No eligieron ni a Gale, ni a mi padre, ni a la madre de Katniss… Las víctimas fueron un hombre de cincuenta y dos años de la Veta y a una chica de diecinueve, la hija del vendedor de telas del distrito.

Ninguno de los dos sobrevivió al baño de sangre. Coronaron Vencedor a un muchacho de veintiocho años del Cuatro.

Al final, permitieron que Haymitch y yo fuéramos mentores juntos. Katniss viajó con nosotros al Capitolio pero, afortunadamente, no tuvo que entrar con nosotros a la sala llena de televisores donde puedes seguir a todos los tributos, posiblemente por el hecho de que se echó a llorar durante la Cosecha, y luego otra vez durante el Desfile y tuvo un pequeño ataque de histeria la noche de las entrevistas.

La frase "son las hormonas" ha pasado a ser de uso frecuente en nuestro vocabulario.

De cualquier forma Haymitch dijo que no tenía problema en volver a ser Mentor este año si así Preciosa y Mazapán, como ha empezado a llamar a nuestro bebé desde hace un par de semanas, lograban estar más tranquilos. Así que Katniss se pasó los primeros días siendo asediada por su equipo de preparación que depiló sus cejas, cortó su cabello y pintó sus uñas.

Cinna se dedicó a diseñarle ropa de maternidad en cuando acabó toda la etapa previa a la entrada a la Arena. Portia, por su parte, se encargó de diseñar toda una línea de ropa de bebé que debería estar lista justo antes de que nazca el bebé.

-Mazapán no necesita tanta ropa- se queja Haymitch de vez en cuando, aunque parece estar más que dispuesto a opinar cada vez que Portia o Cinna empiezan a hacerle preguntas a Katniss sobre sus preferencias sobre colores o materiales.

-Deja de llamar a mi bebé como un dulce de pastelería- se queja Katniss mientras mira confundida la paleta de tipos de felpa que Portia le ha dado.

-¿No te gusta Mazapán, Preciosa? – pregunta Haymitch mientras registra el carrito de las bebidas- ¿Preferirías ponerle otro apodo? ¿Cómo esperas que lo llame si ustedes dos no se han dignado a elegir un nombre?

-Haymitch- interrumpo yo- ya te dije que Katniss quiere esperar a conocerla antes de elegir un nombre para ella.

-O para él- replica Katniss mientras deja la selección de telas con un gemido de rendición- Estoy segura de que será un él.

-Podría ser una niña. Tiene un 50% de posibilidades de ser una niña.

-Si se parece a Preciosa estoy seguro de que Mazapán no dudará en ser una niña solo para cabrear a todo el mundo.

Me río suavemente mientras Katniss fulmina a Haymitch con la mirada.

-¿Qué hará Mazapán si resulta que nace siendo una niña y Preciosa se ha empeñado en una selección de pantaloncitos azules?

-Por eso estamos eligiendo colores más neutros- replica Portia desde la otomana en la que está sentada haciendo bocetos de los atuendos que confeccionará para el bebé.

-Será el bebé mejor vestido de todo Panem. No importa si es de azul o de rosa.

-Siempre podrías elegir el púrpura- declara Effie- Es lo que obtienes si mezclas el rosa y el azul.

-Ya Mazapán tiene suficiente con tener a Preciosa como madre. Estoy seguro de que su concepto de un paseo relajante será llevarlo al bosque en medio de la noche si llora. Así que has el favor de no sugerir colores tan repulsivos- dice Haymitch con un estremecimiento.

-Para tu información- dice Effie mientras se sienta muy derecha- el púrpura es el color del momento. Todas las personas que saben algo de moda lo usan.

-¿Es por eso que traes esa horrenda peluca?

Katniss suelta una risita y se reacomoda en su asiento, estirando su espalda.

-A mí me gusta el naranja- digo tratando de evitar que Haymitch y Effie se maten el uno al otro.

Katniss levanta la cabeza y sonríe.

-El naranja estaría bien. Un naranja suave- se apresura a aclarar- como una puesta de sol.

Le sonrío recordando el momento en que le dije eso. Aunque claro, es posible que en esta vida mi recuerdo no esté muy apegado a lo que en realidad pasó. A veces digo cosas que recuerdo y Katniss se ríe diciendo que es posible que haya estado soñando, porque las cosas no sucedieron de ese modo.

-A Katniss le gusta el verde- agrego un segundo después.

-Verde y naranja- dice Portia mientras toma nota en su cuaderno de dibujo.- Sí, podemos trabajar con eso.

Al final, queda una extensa colección de monos, pijamas y conjuntos que combinan todas las tonalidades de verde con las de naranja.

-Has debido agregar al menos una prenda púrpura- se queja Effie mientras vemos los diseños. Algunos, como el que tengo ahora entre las manos, son trajes de una sola pieza con gorritos incorporados con forma de animales. Este por ejemplo es un cerdito naranja que trae incorporado un pequeño rabo retorcido.

Luego de un rato de soltar risas y ver enternecidos todos los diseños que ha hecho Portia. Katniss se queda callada mientras frota su vientre de arriba a abajo.

-¿Qué pasa? – le pregunto de inmediato pensando que algo va mal con el bebé.

Ella me sonríe y sus ojos se llena de lágrimas.

-No es nada- dice mientras las lágrimas se deslizan por sus mejillas- es solo que parece de locos estar tan feliz cuando ellos- dice mientras señala el pasillo que lleva a las habitaciones de los tributos con la barbilla- estarán luchando por sobrevivir en unas horas.

Ante eso todos guardamos silencio.

Tiene razón. Es de locos.

Nuestros dos tributos mueren durante el baño de sangre en manos de los profesionales.

No han pasado ni cinco segundos desde el instante en que el tributo femenino del Cuatro ha atravesado con un arpón al hombre de la Veta, cuando se escucha un gran barullo justo fuera de la sala de los monitores y Katniss entra, hecha una furia, seguida de cerca por uno de los Agentes de Paz.

-Señora, ya le dije que no puede estar en este lugar.- le dice el hombre con voz suplicante.

-Soy la Mentora en propiedad y tengo derecho a estar aquí- le dice al Agente de Paz cuando la sujeta por el brazo- y el hecho de que esté embarazada no impide que pueda romperte los dedos si no me quitas las manos de encima- continúa muy segura de sí misma- Y solo en caso de que lo dudes, ese de ahí- dice señalándome mientras la veo atónito- es mi esposo y este aquí- continúa mientras se toca el abultado vientre- es su bebé. Así que siendo tú tendría mucho cuidado a la hora de pensar en tocarme.

Su voz destila tanta autoridad que él la suelta como si se hubiera electrocutado.

Ella sonríe con suficiencia y creo que se va a dirigir hacia la estación de trabajo que comparto con Haymitch, pero en su lugar se dirige hacia el segundo módulo dentro de la hilera de los distritos pares. La estación del Cuatro.

Finnick Odair se pone de pie cuando ve aproximarse a mi esposa. Su sonrisa no es particularmente feliz, pero logra disimularlo bien.

-Katniss- dice tranquilo- cada vez te pones más grande. ¿Cómo está ese…?- su pregunta queda interrumpida por el bofetón que le da Katniss.

Casi tengo que pasar por encima de los mentores del Diez, el Ocho y el Seis para correr a sujetar a mi esposa antes de que vuelva a golpearlo. Envuelvo sus brazos con los míos y sujeto mi muñeca izquierda con la mano derecha para inmovilizarla.

-Perdónala- logro decir antes de sacarla, aún furiosa, de la habitación.

-Son las hormonas- dice Haymitch muy pagado de sí mismo antes de que cerremos la puerta- Me temo que Mazapán ha logrado cambiar el dulce carácter de nuestra Katniss.

Luego de evaluar los sucesos, me dan permiso para estar con mi esposa hasta que los Juegos terminen. Posiblemente todos los que se encargan de la organización de los Juegos están preocupados por la posibilidad de que Katniss termine asesinando a alguno de los mentores antes de que acabe el Vasallaje.

El segundo día de los Juegos subimos a la azotea y nos pasamos el día entero ahí. Para mí es casi un déjà vu del día libre que tuvimos antes de entrar a la Arena. Para ella todo es nuevo. Y el bebé parece estar contento porque, en palabras de su madre, está bailando ahí dentro.

Los Juegos duran nueve días y resultan ser una decepción como Vasallaje. Algunos tributos eran tan ancianos que pesar de que sobrevivieron al baño de sangre, murieron de infartos o congelados durante la fría noche.

Cuando volvemos a casa hay mimos y cuidados para Katniss, que se ha puesto enorme en las últimas semanas. Todos parecen querer ser parte del proceso. Así que hay un desfile de viejos conocidos por nuestra casa: Sae, Madge, Ripper, el Alcalde Undersee, Darius, el Agente de Paz e inclusive Hazelle y los hermanos menores de Gale llegan una tarde a nuestra casa para dejarle a Katniss un enorme ramo de flores silvestres.

Katniss se sienta a hablar con Hazelle mientras Prim le muestra a Posy y a Rory la caja llena con las primeras prendas para bebé que ha enviado Portia desde el Capitolio hace un par de días.

Escucho a las mujeres murmurar mientras Posy ríe y anda de un lado a otro cargando el abrigo con gorro de cordero que está cubierto por unas pequeñas motas parecidas al algodón.

Al final Katniss llora, Hazelle llora y ambas se abrazan.

Gale no se aparece nunca.

Finalmente, llega el esperado día.

Consigo no desmayarme cuando su fuente se rompe en medio de la cocina y me las arreglo para llevar a Katniss hasta la clínica. Haymitch, Prim, papá, mis hermanos y la Señora Everdeen esperan pacientemente en una de las elegantes salas mientras ingresan a Katniss en una silla de ruedas.

-Es muy pronto- se queja mientras se recuesta en la cama de la habitación privada que nos han asignado. Las paredes están decoradas con pegatinas de patitos amarillos que ella ve con mala cara mientras aprieta los dientes para no gritar. Su cabello se ha pegado a sus sienes por el sudor.

-El doctor dijo que ya tenía un tamaño perfecto. Solo faltan dos semanas de todas formas. Todo estará bien.

Ella agita su mano en el aire y mis dedos se encuentran con los suyos. Debo reprimir un quejido cuando ella intenta fracturarlos todos al mismo tiempo.

-¿Cómo está la alegre mamá?- pregunta el doctor Tates mientras entra con las manos cubiertas por guantes de latex en alto.

-Estoy a punto de sacar un bebé del tamaño de una sandía de mi cuerpo. ¿Cómo cree que estoy? – le escupe ella mientras lo fulmina con la mirada.

Él suspira.

-¿Sabes, querida Katniss? – dice con un tono que me pone en alerta de inmediato. Ugggh… esto se pondrá feo.- Siempre pensé que serías de esas madres que se hacen las duras durante el embarazo y luego se comportan como…

-No me importa que esperaba- le ataja ella y su cuello se tensa ante una nueva contracción- Sáqueme a este bebé ¡ahora!

El doctor Tates se ríe y se sienta frente a las piernas abiertas de Katniss. Levanta un poco la sábana y por increíble que parezca, el rostro enrojecido de mi esposa se vuelve uno o dos tonos más oscuro. ¿En serio? ¿Aún ahora puede sentirse avergonzada?

-Creo que estarás complacida al saber que ya estamos casi listos- continúa pomposamente el doctor y ella lo fulmina con la mirada y me aprieta más fuerte los dedos.

¡Auch! ¡Auch! ¡AUCH!

-¿Ya se cerraron las apuestas? – Pregunta distraídamente el doctor mientras se quita los guantes y camina por la sala privada.- ¿Niño o niña? Aún no puedo creer que no quisieran saberlo. Toda la belleza de estos equipos y…

Un nuevo grito de Katniss lo interrumpe y la enfermera le ofrece otro par de guantes. Él se vuelve a asomar por debajo de la sábana y su semblante se vuelve serio.

-Muy bien, linda. Es hora de trabajar.

-¡Vete al diablo! –espeta Katniss mientras se levanta apoyándose en los codos. Mis dedos laten y tengo las yemas de un brillante color púrpura por la falta de irrigación sanguínea.

-¿Lista?- pregunta él y Katniss responde pujando con fuerza.

Es impresionante ver lo hermosa que puede lucir aun estando toda despeinada y cubierta de sudor, con el rostro desencajado por el dolor.

-Deja de verme así- dice al cabo de unos minutos mientras jadea por el esfuerzo.

-¿Así como?

-Como si fuera la cosa más bonita de este jodido mundo. Eso fue justo lo que nos metió en esto en primer lugar.

Todos en la sala se ríen exceptuándonos a nosotros dos.

-Demonios, demonios, demonios- masculla ella.

-Falta poco, ya falta poco- canta el doctor mientras ella lo ve como si se dispusiera a arrancarle la cabeza.

-¡Agh! – grita Katniss.

-No duele tanto- dice el doctor Tates. – No es tan malo.

-¿Disculpa? – le grita Katniss- ¿Cuántos de estos has logrado expulsar de tu cuerpo?

Él se ríe, pero le contesta:

-Lo cierto es que ninguno.

-Entonces ¡cállate!

Pasa aún otra hora hasta que los gritos de mi mujer, las amenazas de muerte al doctor y las risas de este último, se vean acallados por el primer llanto de mi bebé.

El sonido se instala en mi pecho y envía una ola de calidez por todo mi cuerpo.

Katniss se desploma sobre la cama cuando escucha el llanto y sus ojos se cierran por el cansancio. Con los ojos cerrados pregunta:

-¿Yo gané? ¿Es un niño?

Veo embelesado como la enfermera toma a la criatura, rosada y cubierta de sangre, y se la lleva hasta introducirla en un aparato que nos da todas sus medidas: 2,9 kilogramos y 49 centímetros de pura perfección.

No creo que exista una sensación más poderosa y abrumadora que esta.

La enfermera envuelve a la criatura en una manta de color amarillo y se la da a Katniss.

-Lo siento, pero no. –le responde el doctor mientras se quita los guantes sucios y le dedica una sincera sonrisa a mi esposa que sostiene el pequeño bulto y mira al bebé como si estuviera contemplado el sol por primera vez en su vida. Supongo que debe ser más o menos la misma expresión que tengo justo ahora.- Peeta ha ganado. Es una niña.

La criatura, que tiene una mata de rizos castaños en la cabeza, escoge ese momento para abrir los ojos y me parece estar viendo los míos en un espejo.

-Mira eso- exclama emocionada la enfermera- ¡Son tus ojos!

-Es perfecta- susurra Katniss.

-Sí que lo es- le digo con voz temblorosa.

Ella alza la mirada y me observa sonriente.

-¿Quieres cargarla?

Las manos me tiemblan cuando me acerco a ella. Katniss sigue su instinto y la acomoda sin problema en el hueco de mis brazos.

-Hola Mazapán- Katniss gruñe ante el apodo- Eres tan… bonita.- le susurro a mi bebé mientras la equilibro en un brazo y recorro su rostro con dedos temblorosos.

La niña gira la cabeza, como si reconociera mi voz, y suelta un bostezo que convierte su boca en una O perfecta. Katniss me mira luciendo agotada pero feliz y como mis manos están ocupadas enreda sus dedos en mi pantalón azul de hospital.

-Te amo- me susurra justo antes de que sus párpados se cierren.

-Yo también te amo. Las amo a las dos- digo mientras muevo el diminuto bulto entre mis brazos y contemplo el pequeño milagro al que acabamos de darle vida.

"Esto es", pienso yo. "Esta es la vida que me gustaría vivir."

Justo como si se tratara de una maldición, todo a mí alrededor se desvanece en el momento exacto en que pienso esas palabras, incluyendo a la criatura entre mis brazos.

Me sumerjo en la nada.


¡Hola, hola! ¿Me extrañaron? Llegamos al final de esta out take dentro de En Llamas. No sé si Collins habrá pensado alguna vez en lo que pudo haber pasado dentro de la cabeza de Peeta mientras estuvo muerto, pero era una espinita que quería sacarme yo.

A las personas que se molestaron en comentarme ¡muchas gracias!

Les cuento que aún no elijo el título para Sinsajo POV Peeta. Me han dado opciones tan increíbles que no se cual elegir, así que posiblemente mi hermana me ayude como juez imparcial. A quienes aún no me han dado ideas, ¿qué esperan? ¿les conté que le regalaré un One-Shot de 2500 palabras a la persona con el título ganador? ¡Una ganga!

Estoy empezando a subir otra historia, esta vez una adaptación del libro Beautiful Bastard de Christine Lauren. Es un rated M porque tiene muuuchas escenas de sexo, yo en general lo disfruté bastante, así que si les interesa, aquí les dejo el Summary:

ADAPTACIÓN. Katniss se ha relacionado con los Mellark desde que era una niña, así que cuando necesita una beca para finalizar su tesis en empresariales recurre a la Compañía Mellark Media. Lo que no se imaginaba es que trabajaría para Peeta, que se comporta como un imbécil con Katniss... hasta que una tarde, acaban sucumbiendo a la pasión encima de la mesa de reuniones.

¿Cómo les suena? Me encantaría ver sus comentarios y opiniones por ahí también. La historia la encontrarán en mi perfil.

Y por supuesto, procedo ahora a responder los reviews sin cuenta:

Jessica: ¡Me alegro mucho de que te gustara! Creo que fui muy cruel con este final, pero ya en el próximo retomamos todo el asunto dentro de la Arena y creo que no me quedaba otra opción. Me parece que habría sido peor que Peeta se fuera a dormir siendo completamente feliz y se despertara en medio de la Arena.

No es ninguna molestia responder a sus bellos reviews que tan feliz me hacen. Espero leerte entre los comentarios de este para ver qué te ha parecido.

Moii: a veces como no tengo el recurso de narrador omniciente es un poco difícil explicarse por completo sobre lo que está pasando. Por eso no es de extrañar que te confundieras tanto como Peeta en la primera escena.

Gracias por la recomendación de título.

CRC: ¡Nuevo lectoooor! Graciaaas! A mí me pareció interesante explorar esta escena y bueno, al final Peeta decidió más o menos lo que quería que pasara y este fue el resultado. Definitivamente debió ser muy doloroso para él ver cuán maravillosa pudo ser su vida, siempre al margen de las barbaries de los juegos. ¡Un abrazo y gracias por comentar!

Hcr: ¡Hola hola! Que gusto verte por aquí. ¡Anímate con la creación del título! Las mejores ideas pueden salir de lugares insospechados.

Creo que tomé un riesgo con este capítulo, pero era algo que quería hacer y la verdad, modestia aparte, estoy bastante satisfecha con el resultado final. Vamos a ver qué opinan ustedes de la segunda parte. Por alguna razón en cuanto Peeta se sorprendió con las atenciones de esta otra Katniss, empecé a pensar que una parte de él se daba cuenta de que era una persona diferente y que de alguna manera estaba siéndole infiel a la suya. El dilema moral ha sido interesante de escribir.

yami2012: ¡Yeeeei! ¡Te gustó! Lamentablemente no lo pude subir antes, pero aquí está la continuación. ¿Qué te ha parecido? A mí al menos me gusta más esta parte que la primera. Un abrazo y te prometo seguir escribiendo siempre que pueda.

Gpe 77: Escribir en universos alternativos siempre es interesante. Un abrazo y gracias por comentar.

Deya: te juro que sufrí mucho esta semana porque no llegaba y no llegaba mi kilométrico review! Es bueno ver que al final te acordaste de mi y pudiste sacar el rato para leer y ¡para dejarme mi review!

Te cuento que yo también estudio Comunicación, en mi caso el énfasis es Relaciones Públicas y no Producción, así que las tareas son muy diferentes pero igual me exprimen, así que entiendo que hayas estado ocupada.

Me hace muy feliz saber que el capítulo te gustó a pesar de la confusión que experimentaste al principio, creo que en parte es lo que le estaba pasando a Peeta al despertarse en un lugar muy distinto al que recordaba estar. Con algo de suerte la segunda mitad de este capítulo te gustó más que la primera, al menos eso fue lo que me sucedió a mi mientras lo escribía, vamos a ver que me dices tu en el próximo review gigante.

Quedo a la espera de tu sugerencia de título. Y gracias por las felicitaciones.

R.P.D. Mi nombre es Marcela, pero no tengo ningún problema en que me llames por mi nombre en FF, Elenear. Yo feliz con estos reviews tan grande y no te preocupes en lo más mínimo por eso de las faltas, que para mi lo importante es saber que cuento con uds en este proceso.

Un beso y espero entonces tu review! :D con suerte y esta semana no sufro por tu ausencia. :D