Inspiración: Oasis - Slide away

Disclaimer: Los personajes de Magic Kaito así como la obra pertenecen exclusivamente a Gosho Aoyama, yo sólo me limito a corromper un poco estas creaciones, modificándolas a partir de mis propias ideas.

Hold me down - all the world's asleep

I need you now - you've knocked me off my feet

I dream of you we - talk of growing old

But you said please don't

Sostenme, todo el mundo duerme

Te necesito ahora, me has hecho caer

Sueño contigo y hablamos de envejecer

Pero me dijiste, no por favor!

Capítulo 6 - Tentaciones

Lo notaba, cada vez más cerca, su respiración rozando mi piel y cada pulsación de mi corazón palpitante en mis oídos. Kaito aproximó sus labios a los míos con lentitud, avisándome con una mirada tierna, levemente oscurecida por el deseo.

Todo mi ser reclamaba aquello que él quería mostrarme, notaba un calor desconocido por todo mi cuerpo y mi boca anhelaba la suya a sabiendas de no haberla probado nunca.

A pesar de mis escasos esfuerzos por detenerle, sus labios estuvieron de pronto contra los míos con el más suave de los roces, intuyendo mi reacción antes de crearla.

Suspiró contra mí con suavidad acariciando mi rostro con una de sus manos mientras la otra se aferraba a mi pelo, acercándome más a él. Me pidió permiso con su lengua para introducirse en mi boca acariciando mi labio inferior y mordiéndolo levemente. Antes de darme cuenta siquiera de lo que estaba haciendo, le dejé paso notando como la intensidad de su boca aumentaba. Una gran parte de mi cuerpo reclamaba lo que era suyo, una necesidad intensa y escalofriante de todo él, de su cuerpo acariciando el mío. Otra pequeña parte, la más racional, me pedía a voces que todo aquello era un error, que el mundo no era aquél lugar para soñar y que la realidad me golpearía en cualquier momento, rápida, contundente.

La mano que descansaba en mi rostro se deslizó hacia mis caderas, acercándome a su él, notando cada uno de sus músculos aprisionándome. Me separé de su boca para poder respirar, aunque la suya nunca dejó mi cuerpo, deslizándose hacia mi oreja donde mordió el lóbulo para luego arrastrase por mi cuello, dejando suaves besos húmedos en su recorrido. Gemí débilmente, provocándole una risita a mi virtuoso acompañante.

La realidad me aplastó más rápido de lo que temía, una vez que su mano se aproximó con suavidad a mi muslo, quemando mi piel con su roce.

- Basta Kaito -Jadeé en un susurro ininteligible.

- ¿Por qué? -No pude evitar imaginarme su sonrisa escéptica ante mi petición a pesar de que su boca aún no había abandonado el recorrido por mi cuello, dejándose llevar hasta mi hombro, donde depositó un beso.

Lo peor de todo era que mi mente no conseguía recordar la razón por la que debía detenerme.

- Por favor -Conseguí repetir-. Con un profundo suspiro-gruñido de desaprobación, el ladrón se apartó levemente. Buscó mis ojos con su mirada entre interrogante y arisca y yo como buena cobarde que era intenté rehuirla por todos los medios posibles. Parecía que el calor que él había producido por todo mi cuerpo había subido inexplicablemente a mis mejillas.

Ahora que conseguía tenerlo a una distancia prudente, mi cerebro comenzó a reaccionar con normalidad, analizando cada detalle de nuestra anterior situación.

¿Qué mierda acababa de hacer?

- Ya puedes ir dándome una razón convincente -Gruñó él.

No me veía mentalmente capaz para hablarle, por mucho que quisiera no podía explicarle las razones que me llevaron a apartarme. La traición. Por una vez no lo estaba engañando solo a él, sino a todo el mundo. A mí misma, al caer en su trampa, saber que para lo único que me necesitaba era para acostarse conmigo, una mera diversión. A mi padre, mis principios, mis sentimientos… No podía aceptar que estaba enamorada, era demasiado sencillo, pero por alguna inexplicable razón lo quería y me sentía indudablemente atraída por él. Aunque lo peor de todo y que nunca admitiría era que odiaba sentirme una más de sus innumerables conquistas.

- Lo siento -Musité antes de huir como una cobarde del cuarto.

KAITO POVS

Contemplé como se escapaba de mi habitación, con un precioso rubor tiñendo sus mejillas y evitando siempre mirarme directamente a los ojos. Una vez que cerró la puerta tras de sí pude contemplar con objetividad todo lo que había pasado. Con toda la objetividad que me permitía mi cuerpo ahora que cada rincón de él estaba alerta ante la presencia de ella y toda su atracción.

El proceso comenzara como cualquier otro. Había nerviosismo en su mirada aunque el deseo se hacía palpable a cada segundo que pasaba, decidí actuar por mi cuenta, ninguna mujer me había rechazado hasta la fecha, y Aoko no sería la primera. Mi obsesión por ella tendría que tener un punto y final de una vez por todas, no podía seguir teniendo ese control sobre mí, y la única solución plausible para que se me pasara aquella enfermiza obstinación sería acostándome con ella.

El contacto con sus labios fue mejor de lo esperado, era la primera vez que deseaba a una mujer tanto como la deseaba a ella. Cuando me dio permiso para entrar mis sentidos se descontrolaron. La acerqué a mí todo lo posible moviéndome con lentitud sobre su cuerpo mientras ella se dejaba llevar. Mi boca aun estaba sobre la suya, moviéndose con una apremiante necesidad. En los pocos segundos que ella consiguió zafarse de mis labios suspirando, llevé mi boca hacia el lado más sensitivo de su oreja, bajando hacia su cuello.

Estaba totalmente frustrado, no recordaba ningún detalle por el cual le diese motivo alguno como para que se apartara de esa manera, hasta escuchara como se le escapara un gemido de placer, lo cual me había encendido más de lo realmente previsto.

Quizás mi error había sido tratarla como a una más, aunque sabía que ella era distinta. Era distinta pero no significaba más que otra, más bien, no podía significar más que otra, eso estaba fuera de cuestión, y lo peor de todo era que la obsesión seguía allí, y esta vez con mayor fuerza, era la primera vez que me sentía frustrado por no tener sexo, porque yo siempre lo tenía, ninguna me había rechazado, y lo que más necesitaba era tenerla conmigo, en todos los sentidos y fuera como fuera, antes de que acabara completamente loco por ella.

Llamé a Jii para que me ayudara a prepararme. Había asuntos más urgentes que mi necesidad, quedaban pocos días para despachar a mis invitados después de aclarar los últimos términos de nuestros negocios. Ahora, sin Akako, las complicaciones aumentaban.

AOKO POVS

Los últimos días fueron un hervidero de emociones. Con los preparativos para la despedida de los demás visitantes no había tenido tiempo a nada lo que era un alivio, no tenía tiempo para pensar en los sucesos acontecidos la noche que fuera a la habitación de Kaito ni de sentirme culpable por ello, evadirme estaba resultando la mejor de mis ideas. Pude enterarme de que los gemelos marcharían en apenas una semana y que Nate vendría muy de vez en cuando, ya que era el único al que le quedaban asuntos pendientes con Kaito, relacionados con su próximo robo. Estaba más alterado que de costumbre, y su actitud hacia mí había empeorado muy notablemente. No me afectaba demasiado ya que nunca había tenido una relación estrecha con él así como con los gemelos, con los que me había pasado el resto de los días. Me estaba familiarizando demasiado con los ladrones, y lo peor era que me sentía a gusto.

- Entonces –James hizo una pausa dramática, intentando filtrar una falsa emoción en su voz. Me reí- ¿Conseguisteis capturar a la arpía?

- Como te llevo diciendo los cinco últimos días, no sé que pasó con ella, la policía estaba llegando a donde estábamos, era prácticamente imposible que escapara, así que sí, está oficialmente detenida –Era inútil fingir que no me alegraba por ello, esa maldita bruja había intentado fastidiarme desde un principio, aunque no quería pensar en sus últimas palabras y como un extraño fuego salía de sus ojos. Me estremecí.

- ¡Bien hecho! -Sonrió. Su buen humor era contagioso- Era hora de que le pusiéramos el trabajo fácil a la policía.

Puse los ojos en blanco ante la evidente falta de tacto pero no le discutí, me daba pena que dejara la mansión en poco tiempo y haberlo conocido en aquellas circunstancias, me caía realmente bien.

- Oye Aoko… -No pude evitar dar un respingo ante la mención de mi nombre. Al decírselo a Kaito me decidí por revelárselo al resto, odiaba aquel estúpido sobrenombre a pesar de saber que mostrar algo de mi verdadera vida era una estupidez- No es por cotillear ni mucho menos –Continuó- pero, ¿Puedo saber si estás con Kid?

Supe que mi rostro pasó por varios colores hasta detenerse en el rojo intenso por la mirada inquisitiva que me lanzó mi nuevo y querido amigo. Suspiré antes de negar con la cabeza, contemplando mi zumo más tiempo del debido y mirando hacia el precioso jardín, un intento vano de que dejara pasar el tema. Obviamente, continuó.

- Oh vamos Aoko –Se quejó- Saliste de su habitación el otro día totalmente colorada, tal y como estás ahora, además, llevas unos días que es solo veros y sonreíros, así que debo imaginar que en la cama es todo un experto, aunque no me extraña, dado el imán que es para las mujer…

- ¡James por favor! –Lo miré indignada y como no, roja. Por mucho que me costara admitirlo llevaba razón, aunque no me había acostado con él había estado en su cama, literalmente, y las ganas de saber si era un 'experto' me mataban- No me gusta Kaito si es lo que estás insinuando, y no, no sé como es en la cama –Me sonrojé más.

- Qué desilusión –Suspiró decepcionado. Estaba segura de que mi cara reflejaba el mismo sentimiento- Aunque ándate con ojo, no es el único que anda detrás de ti.

Lo miré con incredulidad, estaba segura de que mi mirada mostraba todas las preguntas que tenía para hacerle pero aún así se lo dije- ¿Estás de broma no?

- Solo te digo que te andes con ojo, nada más. Aquí el señor 1412 no es el único que anda tras sus faldas señorita, aunque, si te doy un consejo, lo estás haciendo fenomenal –Sonrió vigilando a Kaito, que se dirigía hacia nosotros con el hermano gemelo de mi conversador- él está acostumbrado a conseguir todo lo que quiere, házselo difícil, tú no eres como esas engomadas sin cerebro.

Se levantó no sin antes guiñarme un ojo para reunirse con los otros dos hombres. No fui capaz de devolverle el gesto hasta unos segundos después, en realidad él no sabía lo cerca que había estado hacía unas cuantas noches de convertirme en una más. Suspiré, no estaba allí para cogerle cariño, sino para atraparle, o para dejarme en evidencia delante de toda la comisaría, una idea cada vez más aceptable, no podía encerrarlo, era algo que tenía claro.

- La comida estará lista en unos pocos minutos –Levanté los ojos para encontrarme al ladrón de mis pesadillas poniéndome una mano en alto con la intención de que se la tomara. El contacto en los últimos días fuera casi nulo además de haber intentado evitar la conversación sobre los sucesos de la vez pasada, cosa que agradecía, por eso me extrañó tanto aquel gesto tan simple.

- Vamos pues –Sonreí.

Noté como me seguía, inusitadamente callado. Decidí girarme con una mirada interrogante a sabiendas de que algo quería decirme aunque pronto deseché la idea, me negaba a hablar de lo de la última vez en ese momento.

Continué mi camino, sin embargo, unos fuertes brazos me detuvieron, sosteniéndome por la cintura. Aguanté la respiración.

- Tengo que hablar contigo, y esta vez no te vas a escapar –Susurró en mi oído, exhalando su aliento por mi rostro- Después, en mi despacho.

¿Su despacho? – Va… vale –Ingeniosa respuesta donde las haya, sí señor. Era idiota.

Me besó en la oreja antes de irse, musitando una risita y dejándome descolocada y con la respiración entrecortada. Decidí pasar de la comida para ir un rato a la biblioteca, después de aquello no iba a ser capaz de comer y los nervios me estaban matando, enfrascarme en un libro era la mejor solución posible.

Antes de dirigirme allí recogí el libro que le pidiera prestado a Kaito para poderlo leer en uno de los cómodos sofás, donde me repantingué a mi gusto, olvidándome por un momento del lugar donde estaba.

Al abrir la página donde quedara, cuidadosamente doblada por una esquina, algo cayó en mi regazo. Dejé a un lado el libro con curiosidad, abriendo la pequeña nota de papel que había dentro de él, en el que unas simples palabras estaban escritas:

Me debes algo.

Y, junto a ellas, un pétalo de rosa.

Sonreí con ternura al papel, él había cumplido su promesa de entregarme el pétalo y volver sano y salvo, en cambio yo me había olvidado de ello por completo, ni siquiera sabía si lo conservaba conmigo, lo que me hizo recordar que ya no tendría el sombrero del ladrón. Le hice un mohín a la hoja sabiendo que por una parte no darme una evidencia física de que él era Kid era una buena forma de no ser descubierto. Sonreí.

- Ya veo que a pesar de mis recomendaciones has decidido seguir adelante con esta ridícula obsesión tuya por Kaito.

La voz de Nate me sacó de mis ensoñaciones, poniéndome de mal humor tan pronto como comenzó con sus acusaciones.

¡Qué hombre más terco!

Busqué sus ojos dejándole ver un rostro carente de expresión, sin alterarme en absoluto por sus absurdas críticas. Sabía que mi decisión de seguir haciéndole caso a Kaito era uno de los peores errores de mi vida, pero de lo que más segura estaba era de que no podía dejarlo, la única opción restante era decirle la verdad.

- Lo que haga o deje de hacer con mi vida no es asunto tuyo –Me contempló con sorpresa, rompiendo por primera vez su mirada de hielo.

- Acabará destrozándote –Gruñó.

¡Como si no lo tuviera lo suficientemente claro! – Es algo que solo nos concierne a ambos, agradezco tu preocupación pero no es algo que vaya contigo, así que, si me disculpas…

Agarré el libro guardándome la nota en el bolsillo del pantalón y sin molestarme siquiera en devolverle algún tipo de contacto visual, ni contacto para ser exactos, no necesitaba ninguna condescendencia por su parte ni amagos de fingida preocupación, lo que tuviera que lidiar lo haría yo sola, con todas y cada una de sus consecuencias.

Su mano detuvo mi avance agarrándome fuertemente por la muñeca.

- ¿Se puede saber qué haces? –Lo miré con indignación e intenté zafarme de su agarre, era la primera vez que lo veía tan alterado, comenzaba a lastimarme la muñeca con la fuerza que estaba ejerciendo- ¡Me haces daño!

Ignoró mis quejas llevándome hacia el fondo de la sala donde apoyó con brusquedad sus manos contra la pared impidiéndome cualquier huída posible. Sopesé la posibilidad de darle una patada en sus puntos sensibles y echarme a correr aunque su mirada hizo que disintiera de cualquier idea posible.

- Te atraparía antes de que dieras dos pasos –Sentenció con un susurro que helaba la sangre-. Ahora, escucha bien lo que te voy a decir –Sus ojos verdes atrapaban los míos de una manera difícil de creer, como respuesta le fruncí el ceño con indignación-, no es necesario que pases por todo esto Aoko, Kaito es un mujeriego que nunca mostrará más que un simple afecto por ti, el cual se desvanecerá en el momento en el que consiga llevarte a su cama, y por lo que puedo ver en tus ojos, no falta mucho para que lo consiga.

Le gruñí intentando zafarme de sus brazos de nuevo, ¿Quién se creía él que era para decirme ese tipo de cosas?

- Déjame continuar –Suplicó. Su mirada ya no era fría, sino de un intenso fuego completamente desconocido- Yo no puedo hacer que eso cambie, pero puedo ayudarte, puedo alejarte de aquí, hacer que lo olvides –Una de sus manos se dirigió hacia mi rostro acariciando uno de mis pómulos con suavidad.

Me quedé en blanco, todos mis años de preparación no explicaban qué hacer en el caso de que un ladrón desconocido te hiciera cualquier tipo de proposición indecente ¿Estaba completamente segura de lo que acababa de pasar? No podía ser cierto, me sentía completamente torpe. Maldije en mi fuero interno a James.

- Déjame ayudarte a olvidarlo –Repitió, rozando mis labios con los suyos mientras me rodeaba con sus fuertes brazos.

Jadeé con incredulidad, notando como su boca aprisionaba la mía en un baile lento, seductor, me recordaba a la intensidad con la que Kaito me besaba, pero no era Kaito quien lo estaba haciendo.

A pesar de mi cuerpo, reaccioné.

Le empujé con todas mis fuerzas todo lo lejos que pude, tapando mi boca con las manos en un ademán intranquilo, con la sorpresa y la indignación reflejando en mi rostro.

No era capaz de pronunciar palabra, aunque todo lo que le quería decir no era adecuado para nadie que se precie de tener una buena educación, lo único que pude musitar fue un escueto 'por qué'.

- Eso me gustaría saber a mí –Contemplé su rostro, desconcertada. Tardé un par de segundos en ver que el gruñido indignado que había escuchado no procedía de Nate, y que él conservaba la calma a pesar de que su mirada mostraba algo de vergüenza y rabia.

- No quiero que le hagas daño Kaito, a ella no –Me miró con nostalgia, estaba demasiado atontada como para entender algo.

- ¿Quién coño te crees tú para meterte en mi vida? –Kaito temblaba de pura rabia, demasiado alterado como para ser cuidadoso. Se acercó a mi posición y me sostuvo con uno de sus brazos ocultándome parcialmente de aquel hombre- Me da igual que te recuerde a ella, me da igual todos los sentimientos de protección que puedas tener, pero no son la misma persona, Aoko es mía, quete quede bien claro.

Demasiado confundida para encontrarle un sentido a sus palabras, decidí esperar a una respuesta coherente.

Nate se limitó a fulminarlo con la mirada antes de soltar un ronco suspiro de disculpa, a pesar de que el dolor seguía en sus ojos. Al igual que yo Kaito se limitaba a esperar, en sus ojos podía ver la compasión y el aprecio que sentía hacia aquel hombre, aunque estaba demasiado enfadado como para ser coherente en sus palabras.

Decidió abandonar la sala echándome una última mirada de anhelo. No pude evitar estremecerme, no entendía absolutamente nada. El ladrón protector se dio la vuelta, encarándome de nuevo, demasiado cerca como para sacar conclusiones de lo que acababa de acontecer.

- Lo siento –Suspiró, dando un paso hacia atrás- perdió a su mujer hace unos años y tú le recuerdas a ella, por eso actuó así, aunque no es excusa para lo que te hizo –Gruñó.

Ahora podía llegar a comprender su actitud de los últimos días y sus miradas. Le sonreí, intentando borrarle la mueca de disgusto.

- No eres el único que tiene derecho a besarme –Bromeé, aunque me arrepentí al segundo de haber dicho aquello. Kaito me miró con sorpresa y yo aparté mi mirada con vergüenza- Quiero decir…

- ¿Recibiste mi nota? –Soltó una risita- La de la otra noche fue una pequeña forma de cobrarme el haber ganado la apuesta.

- Eres idiota –Declaré, completamente roja.

- Sabes que tendremos que hablar sobre ello en algún momento.

- Sabes que atrasaré ese momento todo lo que pueda.

Me miró divertido, y no pude evitar recordar la forma en que había dicho que yo era suya. Sabía que lo que me quería era tan solo físico y aun así me sentí decepcionada, aunque quien iba a decir que me prefería a mí en vez de a alguna de aquellas modelos con las que se acostaba.

- Sobre lo que dije antes… Era solo una forma de que te dejara en paz -Aclaró. Escuché a mi corazón dar un retortijón doloroso a pesar de saberlo de antemano. Oírselo decir a él me dolía más de lo esperado.

KAITO POVS

Vi la necesidad de aclararle a Aoko mi repentino ataque de celos y mi declaración sobre que ella era mía. Verla con Nate solo me hizo querer matarlo y no dejar rastro, sabía que me comportara como un idiota, nunca me habían consumido los celos de aquella manera, aun sabiendo que todo lo que sentía por ella era pura atracción. No quería a ningún baboso inútil por sus alrededores, y si tenía que ponerme posesivo lo haría. Era absurda mi obsesión, a pesar de ser la primera mujer que causaba esto en mí no tenía justificación para actuar de esa manera. Tenía que hacerla mía, era la única forma de acabar con aquello.

- Entonces… -Comenzó. Sentí el ridículo impulso de consolarla cuando levantó aquellos ojos azules cielo rodeados por la pena- ¿Qué era lo que me querías decir?

Sonreí por costumbre, me gustaba aquella inocencia, algo que yo perdiera cuando aquellos asesinos acabaran con mi padre. Me acerqué a ella, sosteniendo su mentón con dulzura, como hábito, me justifiqué- Acabo de decidir que será una sorpresa.

Me contempló con suspicacia, con una súbita emoción iluminando su rostro.

- ¿Tendré que esperar mucho? No soy muy paciente -Me informó.

Me reí de ella- Depende de cómo te portes, por ahora vamos a despedirnos de los demás, pronto empezará lo bueno.

Puso los ojos en blanco ignorándome deliberadamente mientras se dirigía hacia el final de la biblioteca. Mientras la miraba tuve un mal presentimiento, el robo estaba cerca y algo se escapaba a los límites de mi memoria, algo relacionado con mi juventud, con un robo… con ella. Ese mal presentimiento que me llevaba acuciando un tiempo se hacía cada vez más presente, como si algo importante estuviera a punto de pasar, como si la fuera a perder. Sacudí la cabeza con desesperación intentando olvidarlo, eran tonterías, Aoko estaba allí y todo estaba saliendo bien, mi obsesión estaba llegando a límites insospechados. Me dejé guiar hacia mis invitados intentando olvidar aquella ridículo sensación de preocupación.

Fin del sexto capítulo

Hoola! Aquí estoy con un nuevo capítulo, antes de nada aclaraciones, me estoy planteando en hacer el encuentro de Kaito y Aoko lemmon, como sería el primero aun no se si lanzarme así que si decido hacer alguna escena más subidita avisaré ;) Respecto a capítulos anteriores necesitaba mostrar como sería si Akako llorara y perdiera sus poderes, siempre tuve curiosidad así que decidí ponerlo de aquélla manera. Por ahora nada más muchísimas gracias a todos mis lectores anónimos y a los que se tomaron la molestia de dejar un review:

Aoko45: Como siempre gracias por tu review! Sabes que me hace mucha ilusión :3 Sé que tardo un poquito en colgar cada capítulo pero no tengo demasiado tiempo, así que gracias por seguir ahí! Me pasaré por tus otras historias en cuanto pueda! :)

Akiko1412: Gracias por acordarte como siempre *-* sigo impacientísima a que sigas con tu fic! Aunque no te meto prisa, como siempre, pero que sepas que aquí hay una lectora impaciente! XD Este capítulo fue más un intermediario de los demás pero era necesario, así que espero que te gustara!

Lady Paper: Gracias por seguir por aquí :D estoy enganchadísima con tu fic y lo miro en cada ratito libre que tengo, espero que te gustara este nuevo capítulo y tus opiniones como siempre ;3

Sin más, espero que os gustara y que comentéis, quiero opiniones de todo tipo, un saludo ;)