Disclaimer

Los personajes de Naruto no me pertenecen, sino a Masashi Kishimoto.

Solo la historia es mía.


Detrás de la ventana

CAPITULO I

El Camino Sin Nombre

Ubicado en el país del Fuego, denominado una de los menos poderosos pueblos, Konoha era una lugar bastante pacifico en lo que consta de guerras y delincuencia. Ahí el problema no era lo que había sino lo que venía. Para la mayoría de la gente, era un buen lugar en donde podías nacer, crecer y morir, no había otro lugar con tanta tranquilidad. Sin duda alguna los trabajadores eran humildes, todos camaradas y compañeros de la infancia, no había quien no se conociera que proviniera de ese lugar. Konoha contaba con varios caminos que salían de Konoha, y uno que llevaba a las montañas donde estaban esculpidos los rostros de todos los Hokages que habían liderado Konoha, el tamaño de los rostros era inmenso que incluso desde Konoha se podía mirar los rostros en las montañas.

Hace 120 años, en esos tiempos donde las guerras y las hambrunas eran evidentes, en Konoha había una guerra entre las Familias más poderosas Uchiha y Senju, donde Hashimara Senju y Madara Uchiha combatieron para después acordar la paz y así fundar en el país del fuego, Konoha, mejor conocido como Pueblo Oculto de la Hoja. Así fue como Hashimara fue elegido como primer Hokage, quien recibió el nombre de Shodaime, sin embargo su compañero Madara deseaba el puesto pero su propio clan lo desautorizo y por esa razón abandono el pueblo. Años después el mismo Madara volvió en guerra pero fue derrotado por el Shodaime, donde se le creyó muerto. Con el tiempo el Shodaime nombro a su hermano como Nidaime, segundo Hokage, pero en la Primera Guerra Mundial murieron en combate, dejando a su hermano menor Sarutobi como sucesor, volviéndose el Tercer Hokage.

La familia Uchiha era uno de las más poderosas del pueblo, aparte de los Senju. Fue especializada por su buen uso de armas de fuego y técnicas de combate. Con el tiempo las dos familias fueron reduciendo quedando como héroes de la historia. Ahora todo era paz y tranquilidad.

— ¡Sasuke, date prisa o sino no llegaras a tiempo a la escuela!— escucho el grito de su madre desde la planta baja. Este aun acostado entre las sabanas, se removió.

—Tal vez escuche mal, pero creo que debes ir a la escuela— escucho una voz más suave, donde desprevenidamente sintió unas enormes manos en su cuerpo que lo tiraban de la cama cayendo al suelo —Buenos días, Sasuke.

Sasuke, se sobo su cabeza cubierta por una melena azabache y se levanto con furia mirando a su hermano mayor. Este solo se rio al ver su cara y se fue d la habitación. Refunfuñando, salió de su cuarto con una toalla en su hombro y entro al baño, donde diez minutos después salió duchado. Otros diez minutos después salió de su habitación con su uniforme escolar y su mochila colgando de su hombro derecho. Cuando bajo, no encontró más ni menos que a su querida familia. La familia Uchiha. Su padre, Fugaku Uchiha, era uno de los miembros de la mesa de Konoha, donde ayudaba a los demás líderes a tomar las mejores decisiones junto con el Tercer Hokage. Su madre, Mikoto Uchiha, era un ama de casa donde se dedicara a cuidar de ganado que tenían sus tierras, desde vacas hasta gallinas. Y su único hermano mayor, Itachi Uchiha, estudiante al igual que Sasuke.

—Falta media una hora para que las clases comiencen, mamá— le dijo Sasuke con pereza.

—Sabes cuánto tarda el Bus—escolar en recoger a los niños y llegar a la escuela— le reprocho su madre que estaba en la cocina preparando el desayuno —Termina rápido tu desayuno para que no te deje el autobús— le dijo dándole su plato con huevo y tocino, acompañado de un jugo de naranja.

Este sin embargo solo emitió un sonido de entendimiento para después comenzar a comer. Después de haber terminado, corrió a la biblioteca de su casa para organizar sus libros y no asegurarse de que ninguno faltara para su primer día de clases después de una larga temporada de vacaciones de verano. Escucho el sonido de una bocina sonar y corrió para irse a la escuela.

— ¡Que te vaya bien!— le despidió su madre desde la puerta de su casa, mandándole besos al aire.

— ¡Teme!— escucho la escandalosa voz de su amigo, Uzumaki Naruto, quien estaba esperándolo alado de un asiento vacío, este sin con una mueca inexpresiva se sentó alado de él —Cuanto tiempo sin vernos, ¡Me muero de ganas por entrar a clases!

—Pero que dices, tu nunca estas despierto en clases— al escuchar eso el rubio se sobo la cabeza poniendo varias excusas. Al estar alado de la ventana este asomo su cabeza, mirando un camino terroso que no tenía algún nombre o señal de hacia dónde llegaba.

— ¿Qué ahí hacia haya?— le pregunto al rubio muchacho que este solo miro la calle que se alejaba. Naruto le sonrió macabramente a su amigo.

—Pues…— el azabache le prestó atención, haciéndolo sonreír aun más —Mi tío me conto que por ese camino ahí una casa embrujada— vio como este dudaba de sus palabras.

— ¿Te refieres a la mansión embrujada de el "Camino sin nombre"?— los dos voltearon a ver a dos sujetos de su edad, uno con una coleta amarrada y mirada perezosa y otro con un pañuelo en su cabeza y comiendo una bolsa de papas, llamados Shikamaru y Chouji —Escuche que quien entra a ese lugar nunca sale… —dijo Shikamaru con el mismo tono que Naruto había usado para asustar.

Naruto se estremeció, Sasuke solo entrecerró los ojos. Sin embargo Naruto cambio de actitud a una más decidida, al menos aparentemente.

—Déjate de bromas, Shikamaru— le dijo temblorosamente el rubio —Yo y Sasuke no le tenemos miedo a esos tontos cuentos para niños.

—Unos chicos que hace un año aun seguían en la escuela habían ido a explorar la zona— esta vez fue Chouji, el chico del pañuelo, quien les contó —Dijeron apenas pudieron escapar y que uno de sus compañeros no volvió a ser el mismo después de eso.

—Si lo que dicen es cierto y ustedes no creen en esos "tontos" cuentos de niños, ¿Por qué no nos acompañan al "Camino sin nombre" esta noche?— Naruto se quedo pálido al escuchar la apuesta, atrapado por las mañas de aquel chico de la coleta — ¿Qué dices, Uchiha, le tienes miedo?

—Hmp, está bien, no tenemos problemas en acompañarlos, ¿Verdad?— vio como su amigo rubio trato de negar, pero este trago duro y asintió con fuerza. Sonrió de medio lado.

.

.

.

El reloj gigante de Konoha marcaba la media noche en punto. Y en la entrada de "El camino sin nombre", que era el apodo que todos los niños de la zona le habían puesto, estaban cuatro niños. Naruto, que era que el más ruido hacia pro el tintinar de sus dientes y los pequeños sustos que le causaban los ruidos naturales. Sasuke, que miraba todo con indiferencia y aburrimiento. Shikamaru, que estaba recargado en un poster y por ultimo Chouji, comiendo otra bolsa de papas. Estaba debajo de un poster de luz, el cual iluminaba la pequeña parte en donde estaban fuera de aquella luz, estaba el camino que gracias a la oscuridad, parecía un agujero negro.

—Chouji, ¿Tienes el mapa?— el niño robusto asintió con un papel enrollado — ¿Lámparas?— miro a Naruto, este asintió palpando su mochila —Bien… vámonos.

Naruto trago grueso y empezó a caminar junto al resto de los niños. Todos cambian con una linterna encendida, pasando la luz por cada parte, esperando encontrar algo o a la vez no. Chouji y Naruto estaban nerviosos, esperando que algo pasara como las películas de terror que tanto veían a escondidas. En cambio Sasuke y Shikamaru, miraban el lugar como si de un paseo por el parque se tratara, sin nada interesante a su paso. Siguieron caminando encontrándose con dos senderos, ninguno sin un destino señalado.

—Me pregunto cual tomar… Chouji, dame el mapa— el aludido obedeció. Cuando Shikamaru lo abrió todos fijaron sus linternas en el plano, mirando su punto actual —Estamos aquí— señalo el chico de la coleta —Pasando el camino de la derecha está la casa embrujada, y por la izquierda están las esculturas de los Hokages de Konoha.

— ¡Tomemos el de la izquierda!— exclamo Naruto con Chouji dándole la razón, Sasuke suspiro.

—Venimos para comprobar los rumores que escuchamos, no venimos por una excursión— les reclamo Shikamaru, seguido por Sasuke — ¿O prefieren quedarse aquí?

Los dos aludidos negaron rápidamente, y con sus linternas encendidas siguieron al otro par. Shikamaru lideraba el grupo, Sasuke le seguía sin importancia y Naruto y Chouji estaban lo más juntos por si algo tenebroso se presentase. De pronto escucharon ruidos, no eran pisadas, parecían estar corriendo más bien. Pero Shikamaru estaba seguro de que no eran personas los que corrían.

—Chicos…— susurro apenas audible para los otros, retrocediendo unos pasos — ¡Corran!

Escucharon un gruñir proveniente de la oscuridad, y los chicos empezaron a correr lo más que podían sus piernas. Sin embargo Sasuke se había caído, soltando su linterna, y todos los demás niños no lo notaron ya que siguieron corriendo. Este de inmediato se levanto y se escondió, ya que al no ver esperanzas de escapar de metió tras unos arbustos. Supo de qué se trataba de unos canes después de escuchar sus ladridos, eran seis. Miro como todos menos uno seguían a los otros, mientras que el sobrante se acercaba al arbusto donde estaba Sasuke. Este trago grueso al ver lo cerca que estaba de descubrirlo. Pero después de escuchar un aullido de sus compañeros, el perro se fue. Dejando a Sasuke casi medio muerto del miedo a que lo atacara.

Se salió de su escondite, y busco con sus manos a ojos ciegos su linterna, hasta que la encontró entre otros arbustos. Se levanto sacudiendo sus ropas y encendió su linterna. Ahora que Shikamaru no estaba no tenía el plano y no sabía en donde estaba. Así que guiándose de su sentido de orientación camino sin saber donde era. Ya no escuchaba los ladridos de los perros, tampoco escuchaba a sus compañeros, solo caminaba en silencio. Con su típica mirada inexpresiva.

Después de un rato encontró una barda envuelta enredaderas y rosales. Con cuidado la subía, aunque termino muy lastimado por las espinas que le habían alcanzado a cortar y raspar.

— ¿Quién eres?— escucho que le hablaban y después miro una habitación con la luz encendida. Una niña con un camisón blanco, miraba a Sasuke con algo de miedo y desconfianza — ¿Qué haces en mi casa?

—Lo siento… yo…— no termino su frase ya que se quejo por el ardor de sus heridas —Me perdí en el bosque, pensé que saltando esta barda volvería podría encontrar al camino a casa.

—Si vives en Konoha estas muy lejos de casa— no miraba bien su rostro ya que la luz no la iluminaba por completo, pero aprecio una silueta rosa en su cabeza, por un momento pensó que era un gorro pero al ver los finos cabellos caer por sus hombros supo que era su cabello. Rosa…

— ¿Sabes cómo llegar a Konoha?

—Sé cómo llegar, pero mi padre no me deja salir de casa, ¡Sube! Shizune puede que te lleve.

Sasuke miro a la niña con algo de desconfianza e inseguridad, la ventana de su habitación no estaba alta, de hecho podía saltarla con facilidad. Con tan solo acercarse a la ventana y dar una gran zancada estaba dentro de la habitación.

Miro el lugar con detalle, era un lugar bastante rustico y antiguo, las paredes era de un color rojo escarlata con un mosaico victoriano. Los muebles hechos de caoba, bien pulidos y lustrosos. Después una gran cama con techo y cortinas, parecido a más de una princesa. Y luego miro a la niña, con una piel blanca y con tonos rosados, con aquel extraño cabello rosa de un largo hasta su cintura y unos lindos ojos jade mirándole con una sonrisa. Al ver su estatura comparada con la suya supo que debían de ser la misma edad.

—Hola, soy Sakura— el chico le prestó atención a ella, que le sonreía sin preocupación — ¿Quién eres tú?

—Sasuke…— el pelinegro se sentía incomodo en la habitación y a la vez preocupado, ¿Sus padres se habrán enterado de que se había escapado de casa? Rogo porque su amigo Naruto no fuera a darle el pésame a su madre.

—Ven— susurro tomándolo del brazo —Si papá se entera de que estas aquí me matara— apago la luz de su habitación quedando a oscuras y con una pequeña lámpara de aceite la niña salió junto con el pelinegro. Caminaron por los pasillos, con el cuidado de no tirar o hacer ruido. Sasuke sentía que la casa era enorme por lo largo del pasillo y cuando pararon frente a una puerta Sakura toco sin hacer mucho ruido —Shizune—san, soy Sakura, ¿Puedes abrirme?

— ¿Qué pasa?— la puerta se abrió alumbrando a los dos muchachos. Dejando ver a una mujer joven con una camisa y un pantalón holgado, mientras murmuraba palabras y bostezaba. Pero cuando vio a Sasuke junto a Sakura se puso nerviosa —Sakura ¿Quién es él? —susurró con un tono tembloroso.

—Es Sasuke, se perdió en…— la pelirrosa le empezaba a susurrar cosas al oído, viendo como la mujer de cabello negro corto asentía con sus susurros — ¿Puedes llevarlo a Konoha?

—No lo sé…— susurro algo preocupada — ¿Tú padre sabe que tu amigo esta aquí?— la pelirrosa negó —Bien, creo que puedo tomar la carroza y llevarlo, chico— llamo a Sasuke el cual de inmediato le hizo caso —Acompáñame, tú— señalo a Sakura —Ve a tu habitación, a tu padre no le gustaba que estés fuera de tu cama a estas horas.

Shizune encendió las luces y camino en silencio con unas pantuflas puestas. Sasuke solo le seguía, ya que no quería decir nada. Se sentía incomodo desde el momento en el que entro por la ventana de aquella niña de hace rato y ahora estaba a punto de ser llevado por una desconocida. La mujer se detuvo en un perchero en donde se puso una capa negra, la cual se veía acogedora por el modo en el que se acurrucaba dentro de ella.

— ¿Tienes frío?— le pregunto ofreciéndole una chamarra, el aludido negó con la cabeza —Póntela de todos modos, a esta y sin suéter no trae buenas cosas.

Le entrego una chamarra color roja oscura la cual se puso sin rechistar. Después de eso la mujer salió de casa en silencio y le indico con gestos a Sasuke que hiciera lo mismo. Se adentraron a un establo en donde la mujer saco a un caballo de color negro el cual no hizo mucho ruido y solo se dejo acariciar por Shizune. Después amarro al caballo a la carroza y subió en el, acompañado de Sasuke que estaba nervioso.

— ¿Primera vez en una carroza?— le pregunto divertida, el chico asintió —El señor Haruno es muy rustico y anticuado, no le gusta perder las costumbres— comenzaron a andar con lentitud y Sasuke aprovecho para tomar su linterna y encenderla. Mirando que ya estaban de nuevo en el sendero.

—Konoha no está muy lejos de aquí, ¿Pero que hacías a estas horas en el bosque? ¡Dios! Los perros pudieron haberte atacado.

— ¿Los perros, sabe de quiénes son?— pregunto el pelinegro recordando a la pequeña manada de canes.

—Son del señor Haruno, fueron entrenados para atacar a toda persona que estuviera de sospechoso en los alrededores de la mansión.

— ¿Quién es el señor Haruno?— volvió a preguntar.

—Es el padre de Sakura, la niña que te dejo entrar— la pelinegra no miraba a Sasuke, simplemente mantenía la vista en su caballo y en la correa de este —Yo soy la nana de ella, la cuido la mayor parte del tiempo ya que su padre trabaja demasiado tiempo.

—Ya veo…

—Por cierto…— le volvió a llamar la pelinegra —No me dijiste que hacías en el bosque a estas horas.

Sasuke miro con algo de nerviosismo a la mujer, esta le prestó atención por un momento con una sonrisa despreocupada. Este se trato de relajar.

—Unos compañeros de mi escuela dijeron que este lugar tenía una casa embrujada— Shizune pareció comprender mejor —Nos retaron a mí y un amigo a que viniéramos a comprobar con ellos los rumores, pero nos encontramos con los perros de su señor y me separe de ellos.

—Con que la casa embrujada…— dijo con diversión —Muchos niños de Konoha le tienen miedo al estilo Victoriano del señor Haruno, no me sorprende…— paso un largo silencio en el que nadie dijo nada y el caballo seguía andando a paso lento —¿Qué edad tienes?

—13 años…— dijo el muchacho.

— ¡Vaya!— exclamo —Tienes la misma edad de Sakura.

—Sakura…— Shizune le prestó más atención al escuchar el nombre de la pelirrosa en el muchacho — ¿Por qué no estudia en Konoha? Jamás en mi vida le he visto en Konoha…

—Oh, ella…— pareció tragar grueso antes de proseguir —Su padre es muy sobreprotector con ella, cuando ella nació... trágicamente su madre murió en el parto. Desde entonces él se ha hecho cargo de ella todos estos años— detuvo un poco la conversación —Pero por su trabajo ya no puede pasar el tiempo con ella, es por eso que me contrato a mí, la cuido el tiempo en el que él no está.

— ¿Y nunca sale?

—Nunca… su padre se lo tiene prohibido.

Dejaron de charlar al ver que la conversación giraba a la vida personal del Sakura, pero Sasuke se dio cuenta de cómo Shizune hablaba del padre de Sakura con algo de temor. Tal vez era por lo estricto que era, seguramente ponía castigos muy ceberos a las personas en su mansión. O tal vez algo no había dicho al pelinegro. Dejo de pensar en aquello cuando sintió que la carroza se dejo de mover.

— ¿Puedes regresar a tu casa tu solo?— le pregunto la pelinegra.

—No… gracias— la aludida asintió y con una sonrisa se despido del chico. Mientras que este la miro desaparecer por aquel agujero oscuro.