67Th Juegos del Hambre

3… Tercera Parte: El Vencedor

En este momento, solo podía oír el llanto de Eve, sus alaridos cada vez eran más fuertes, por un momento parecía que pasaron más de una hora, pero en realidad apenas habían pasado unos cinco minutos, ya se podía oír como el aerodeslizador venia por el pequeño cuerpo ensangrentado de Robín.

Me acerque un poco a Eve, le toque el hombro para hacerla reaccionar… al parecer funciono, cuando sintió mi mano, me miro, pude ver sus ojos ámbar ahora irritados y rojos por tanto llorar, sus mejillas estaban repletas de lagrimas y por un momento creí que estaba viendo a una niña pequeña llorándole a su mascota recién muerta. Simplemente me pareció, adorable…

- Tenemos que irnos… - le dije, ella miro de nuevo el pequeño cuerpo de su hermano.

Acostó el cuerpo en el césped, acaricio el rostro de su hermanito y deposito un beso en su frente, el aerodeslizador se oía más cerca que hace unos momentos, se levanto de golpe y los dos comenzamos a correr, no sin antes tomar en mano la mochila de Robín.

Ya cuando estuvimos lo suficientemente lejos paramos con lentitud, la mire por unos momentos y me di cuenta de que seguía llorando, solo podía oír el aerodeslizador yéndose, eso solo significaba que ya se habían llevado el cuerpo. Ella se sentó en el suelo, abrazo sus rodillas y hundió su cabeza en medio de ellas, ahora solo oía a los sinsajos y su llanto.

Me senté al lado de ella, abrí mi boca para tratar de animarla pero ninguna palabra salió de esta, no tenía ninguna forma de animarla, sabíamos que esto pasaría en algún momento, bueno, al menos eso yo lo sabía.

- Lo siento mucho, el no… - solo sentí como ella comenzó a abrazarme con fuerza, su rostro se encontraba en mi pecho, lo único que icé fue corresponderle el abrazo.

- Le prometí que lo iba a cuidar – dijo ella entre llantos, con aun su rostro en mi pecho – soy una maldita mentirosa –

Por alguna razón, ahora mismo no me importaba que todo Panem nos viera y escuchara… solamente ahora, me interesaba decirle todo lo contrario, decirle que nada de esto fue su culpa, que esto fue a causa de un tributo.

- No tienes la culpa… - le anime, casi lo dije en un susurro, ella levanto un poco su rostro.

Se veía adorable, sus ojos ámbar estaban rojos por tanto llorar, como hace unos momentos atrás la vi solo que esta vez me miro confundida, un sentimiento nuevo en ella hacia mí.

- Solo tratabas de protegerlo… - seguí hablándole - … fue culpa del Capitolio – estaba seguro de que ahora el público estaba riendo o atónito por mi aclaración.

La mire mas y me di cuenta de que su rostro tenía una gran mancha, no tan grande pero era de sangre con la figura de una pequeña mano, ella suspire y se levanto de golpe separándose de mí, la mire por unos instantes, miro al cielo y volvió a verme con una mirada de tristeza.

- No debo decir esto… menos en esta… situación – vio por un momento a nuestro alrededor, lo más seguro es que se refiere a que no debería hablar de esto frente a todas las millones de personas – unos cuantos días antes de la cosecha… el fue a darnos una pequeña visita… - en sus ojos desapareció la tristeza mostrando odio.

- Vaya visita familiar… - pude ver una pequeña sonrisa en su rostro, pero a los pocos segundos desapareció.

- Me pregunto como nos va en nuestra vida en el Distrito 7, solo le dije que lo odio y que se fuera de nuestras vidas… - izo una pequeña pausa – también… me dijo que sabía de mis salidas fuera del distrito, así que… - volteo a verme – heme aquí –

Abrí mi boca atónito, lo que me estaba diciendo es… realmente alarmante, nos podrían mandar a matar con cualquiera de sus mutaciones, estábamos poniendo en ridículo al presidente, es increíble que mandara a su propia nieta al matadero.

- Además… antes de que se fuera, le dije que hiciera una cosa por mi… - izo una pequeña pausa para verme a los ojos, los suyos mostraban tristeza – le pedí que no permitiera que Robín fuera escogido en la cosecha –

Con rapidez se acerco a un árbol y le dio un fuerte golpe a este, pude ver como sus nudillos se ensangrentaban por el fuerte golpe.

- Es un maldito anciano, no puedo creer que dejara que un pequeño niño se metiera en estos juegos… - se tiro al suelo.

- Te comprendo en ese aspecto… - dije sin más, parecía que ya había acabado de contarme su historia y al parecer así fue, me miro un poco confundida – no tengo una buena relación con mi abuelo, veras… soy huérfano, el tenia la responsabilidad de criarme como mi madre lo quiso, pero él decidió abandonarme y ahora todos lo conocemos como el alcalde – pude sentir como no reflejaba ningún sentimiento con mis palabras, recordar al anciano no me agradaba para nada.

Así pasaron los días… en un abrir y cerrar de ojos ya habían pasado más de tres días, las cosas iban con calma, en realidad no había muerto nadie más, me resultaba completamente extraño, no se acostumbra que en los juegos haya más de tres días sin cañonazos.

Los dos últimos que murieron en este matadero fueron el pequeño Robín y aquel chico que mato Eve, no lo recuerdo muy bien pero por ahora eso no importa, la "relación" entre Eve y yo iba bien por así decirlo, ya no era tan fría como antes, ahora me muestra más sentimientos pero ni una simple sonrisa por ahora. Creo que eso de sonrisitas tendrá que esperar… Ahora nos refugiamos en la ex zona del oso, donde nadie venia por estos lares, al parecer ella tenía razón en que le tenían miedo al animal.

Ahora me contaba más cosas sobre su vida, su familia y sobre todas esas cosas que yo nunca tuve, obviamente le hable sobre mí, sería injusto que no lo hiciera, se sorprendió un poco cuando supo que era huérfano. Pues me dijo que parecía un niño mimado desde el principio, yo solo reí con su teoría, era imposible que lo fuera, ella de vez en cuando me contaba pequeñas historias de ella y su hermanito haciendo travesuras a sus padres, me resultaban fantásticas. En sus ojos se mostraba el dolor por recordar a un ser tan amado, me daban ganas en ciertas ocasiones de abrazarla un poco y decirle que no está sola, pero siempre terminaba en una pelea con mi propia mente; ¿pero en que estas pensando Aquiles? muy apenas si se conocen me decía mi voz interior.

Ahora nos encontrábamos charlando, pero por un momento hubo un reinado de silencio.

- Aquiles… - la voz de Eve me llamo la atención, era de noche, estábamos viendo la fogata que mostraba sus ráfagas de fuego –quiero pedirte un favor…

Mis ojos se abrieron por la sorpresa, su voz mostraba un poco de seriedad pero a la vez tristeza, no sé cómo decirlo pero no era ella misma, o eso creo.

- ¿Cuál es? – pregunte, ella miraba intensamente a la fogata, me levante y me senté a su lado.

- Antes de que el aerodeslizador venga por mi cuerpo… - la iba a interrumpir pero sus ojos ámbar me observaron – haz una fogata grande y quema mi cuerpo.

No dije nada, sus ojos color ámbar… me hipnotizaban, ella me seguía observando, pude sentir como mi cuerpo entraba en calor, así pasamos unos minutos pero ella rápidamente volteo para otra parte, se levanto de su lugar y saco su saco de dormir.

- Buenas noches – murmuro y se metió en el saco, lo siguiente que escuche fue su respiración.

Hice lo mismo que ella, saque mi saco y me metí en el, pase un buen de rato despierto, no podía dormir pues pensaba en el hermoso color de sus ojos… ¿pero que estoy diciendo? Es como si me estuviera encariñando con ella… o peor, enamorándome. Si que tengo una mente rara, ¿Cómo me podría enamorar de ella? Ella es seria, enojona, bipolar, misteriosa, agradable, fuerte, inteligente, sexy… ¡Muy bien es hora de dormir Aquiles!

Cerré mis ojos e inmediatamente todo se volvió menos importante.

El canto del sinsajo me despertó de golpe, ya era de día pero al parecer un gran grupo de nubes había atacado a las montañas, dándole un toque siniestro y sepulcral. El canto de los sinsajos era suave y lindo, salí del saco y lo metí en la mochila, busque con la mirada a Eve pero no la encontré, lo único que vi fue su mochila a un lado de mí.

La tome en manos y decidí buscarla, no debería estar tan lejos, puede que este cazando desde un árbol o cazando desde el suelo, después de todo la comida de oso se nos acabo ayer. Seguí caminando cerca de nuestro campamento y pude oír algo, mire a mi alrededor y el pánico entro en mi, ¿y si era otro tributo? Camine lentamente en busca de Eve.

- Eve… - la llame en un susurro, aun que lo más seguro es que no me escuchara.

Seguí caminando pero una suave mano me tapo la boca y me jalo hasta estar detrás de un árbol, me quite la mano de encima y mire a mi agresor, era ella que me indicaba con sus labios que me callara. Ahora lo admitiré, tengo… cierta atracción hacia ella, observe sus manos y me di cuenta de que tenia amarrado a sus nudillos navajas, como si fueran garras.

Ella miraba el suelo, su concentración era asombrosa, podía ver como se la pasaba oyendo los sonidos de las montañas, trate de ver detrás del árbol y con el rabillo del ojo vi al fornido chico del Distrito 5, Tobee explorando con una espada en mano, aun que no los necesitaría pues tiene músculos de aquí hasta el más haya si es que puedo decir. Comenzó a caminar y en ello paró en seco, miro hacia nuestra dirección.

- Nos descubrió… - susurro Eve que al parecer ya tenía el arco en mano.

Pude oír como Tobee grito con fuerza, Eve salió del escondite y soltó dos flechas que apuntaban hacia él, lo impresionante es que las esquivo con cautela y corrió tras ella, tenía que actuar ahora. Salí del escondite y corrí tras el para así encontrarnos cara a cara, el me dirigió su puño pero con torpeza lo esquive y casi caigo al suelo.

Creo que eso le sirvió a Eve pues salto tras el y con la mano llena de navajas le golpeo en la cara, el solo grito por el dolor y la ataco con su espada sin ver, note como ella mostraba una mirada de sorpresa, al parecer la lastimo dándole una herida profunda, estaba sangrando. La ira entro a mi por alguna razón y le di un puñetazo en el rostro arañado, el cayó al suelo, me senté sobre el y en consecuencia me dio un golpe en los labios, ahora solo saboreaba sangre en mi boca, comencé a golpearlo en la cara con fuerza pero el me lanzo lejos, caí cerca de Eve que comenzaba a caminar con dificultad.

Tobee se levanto rápidamente, la sangre escurría por su rostro, inmediatamente ya estaba a punto de darle un golpe en la cabeza a Eve pero me levante y corrí tras el para así golpearlo contra un árbol, solo pude oír un crack, al parecer se rompió el brazo con el golpe, grito, me estaba a punto de golpear pero me aleje de el al instante. Iba tras de mí pero una flecha de acero callo en su corazón, mire en la dirección de la flecha y era Eve, que al parecer ya estaba mejor y le volvió a lanzar otra. El la miro con ira pero al instante azoto contra el suelo, no se volvió a mover, un cañonazo sonó con fuerza a nuestro alrededor, era oficial, uno de los más fuertes, estaba muerto.

Ahora solo quedábamos tres, Aime, Eve y yo. Serie cuestión de que dos muriésemos y el único que quedase seria ahora el favorito de todo Panem.

Recobre el uso de la razón y pude ver que ella se acercaba a mí con rapidez, ya no escurría sangre de su herida, al parecer solo fue un rasguño en vez de una herida profunda como yo pensaba. Nos miramos por unos momentos y lo más sorprendente sucedió, me abrazo, yo le correspondí el abrazo con gusto y sentí como un centenar de emociones recorrían mi cuerpo con su tacto. Creo que si… cree sentimiento hacia ella, más fuertes que los de la amistad.

Ella levanto su rostro, mire sus ojos ámbar que tanto me gustaban y ella, por primera vez, solo para mí y por desgracia para miles de espectadores, me sonrío, una suave sonrisa se formo en sus labios. Pero esa sonrisa se borro al instante, sus ojos se abrieron de golpe y comenzaba a caer, asustado tome atención de la situación y poseía una flecha en la espalda, busque a la persona que la lanzo y ahí estaba… su frágil cuerpo de catorce años se mostro entre los árboles, Aime tenía en manos un arco, su mirada era de frialdad e inmediatamente desapareció entre las sombras de los arboles.

Ahora me concentre en la chica que estaba en mis manos, muriendo.

- Q… Quítamela… - sabia que se refería a la flecha y con cuidado se la quite sin lastimarla más.

Caí al suelo con ella en brazos, vi como su ropa de llenaba de sangre desde atrás, su piel se estaba volviendo más pálida. Pude sentir como su mano acariciaba su rostro.

- No llores… - dijo ella, me di cuenta de que estaba llorando, esta sería una de las pocas veces en las que llorare en toda mi vida – sonríe… me gus…gusta cuando sonríes – le sonríe un poco, parecía más bien una mueca o eso creo, pero ella solo hecho una pequeña risita.

No lo dude ni un segundo mas y acerque mis labios a los suyos hasta que se unieron, ella débilmente me lo correspondió, paso un minuto y nos separamos, la mire a los ojos.

- Creo que ya sabes lo que siento… - le dije, ella sonríe y siguió acariciando mi rostro, tome su mano con la mía y la apreté – fue muy corto el tiempo que nos conocimos pero…

- Y… Yo también, siento lo… mismo… - el pánico entro a mi cuando observe que estaba cerrando sus ojos.

- No por favor, no –

- Gana… por… los dos… - sus ojos ámbar me miraron por última vez, comencé a llorar de nuevo – te… –

El cañonazo sonó.

Sus ojos ámbar, dejaron de mostrarse, su piel se estaba volviendo fría y… sus labios se volvían pálidos como toda su piel, no resiste y comencé a llorar, abrace su cuerpo con fuerza, como si eso fuera a traerla de nuevo. Ahora los miles y miles de espectadores han de estar impactados con este suceso amoroso tan repentino, pero eso a mí no me interesaba, lo único que me llamaba la atención era la muerte de la persona que más quería en este mundo.

La sangre que se encontraba en su ropa me mancho por completo, hundí mi rostro enrojecido por tanto llorar en su cabello, hipé un poco, lo más seguro es que las personas estén diciendo que soy un gallina por llorar. Mire el cuerpo sin vida que se encontraba en mis brazos, no volvería a escuchar su voz de nuevo, eso me partió el corazón. Nunca pensé que en estos juegos llegaría a querer tanto a alguien.

Mire el cielo y me di cuenta de que ningún aerodeslizador venia desde la distancia, un sonido agudo sonó a mi alrededor, busque por todas partes el objeto y lo vi caer delante mío. Era un regalo, de parte de alguno de mis patrocinadores, deje el cuerpo de Eve con delicadeza en el suelo y tome el objeto entre manos. Lo abrí y me encontré con lo que parecía ser un encendedor, hace muchos años que no veía uno, junto al encendedor había una nota pequeña, el papel era muy suave, debía ser del Capitolio.

Tome el papelito en manos y lo abrí:

"Haz realidad su sueño chico…"

No sabía quien lo había enviado y ni siquiera quería saberlo, fui en busca de varios troncos y ramas secos, cuando encontré los suficientes los puse en un montículo cerca del cuerpo de Eve, cuando termine de amontonarlos busque pasto o paja seca, cuando la encontré la puse alrededor de todo el montículo. Tome el cuerpo sin vida de Eve en brazos y con delicadeza la puse sobre el montículo, acaricie su rostro y pase mis dedos por sus labios, le di un corto beso a los labios fríos y me aleje un poco.

Tome el encendedor y lo prendí, queme la paja que estaba alrededor del montículo y luego observe como comenzaba a oler a madera quemada, vi el cuerpo de Eve y lance paja sobre su cuerpo y al final queme esa paja. Lo último que vi de ella, fue su hermoso cuerpo y esos brillantes ojos color ámbar, ahora su voz era solo un recuerdo, como la música de los sinsajos.

Pasaron varias horas hasta que el fuego comenzase a apagarse, cerré mis ojos y me hinque en el pasto, estaba triste y quería llorar, pero las lagrima son salían, deje que todos los recuerdos que pase con ella me llenaran todo el cuerpo con esa alegría, pero luego recordé que todo esto que pase fue por culpa de los Juegos, si jamás hubieran existido nunca hubiera sido elegido como tributo representante de mi Distrito y jamás… me habría enamorado.

La ira comenzó a invadirme, deseo que jamás esto hubiera pasado, hubiera preferido que ella viviese y yo muriera, pero otra cosa llego a mi mente, la persona culpable de la muerte de Eve es… Aime, mi compañera que al parecer se enamoro de mi, mate a la persona que me importaba, ahora lo único que deseaba, era tener su sangre embarrada en mi arma. Me levante y me aleje de aquel lugar, camine sin rumbo fijo en dirección hacia el cerro de las montañas, lo mas probable es que ella estuviera ahí, esperándome… ahora los dos compañeros del mismo Distrito, se enfrentaran en una batalla, que decidirá el ganador o ganadora de estos Juegos del Hambre.

Ya estaba cerca de mi destino, la neblina estaba a punto de desaparecer y podía ver un poco del cielo gris que indicaba que una tormenta se acercaba, luego un relámpago se izo presente y las gotas de lluvia comenzaron a caer con gran rapidez, cuando llegue al cerro la vi… ahí estaba ella… su cabello con varias trenzas agarrados como si fueran una sola coleta de caballo, sus ojos verdes me miraban y su ropa y piel obscura estaban mojados. Ya no poseía en mano su arco y flecha, solo tenia unos guantes, unos duros guantes puestos en las manos, suponía que quería pelear… sin armas y yo apoyo esa noción.

- ¡Aquiles! – me llamo ella, yo solo deje mis cosas en el suelo y la volví a mirar - Nos volvemos a encontrar… - aun que ella estuviese del otro lado del cerro la escuche perfectamente - … estas son las reglas… sin armas –

- ¿Por qué lo hiciste?

- ¿De que me hablas? – pregunto ella, solo bufe fastidiado – oh… hablas de la nieta del presidente -

- ¡¿Por que lo hiciste? – la ira me estaba invadiendo, ella solo comenzó a reír, ya no veía a la joven amable de catorce años de mi Distrito - ¡¿Acaso lo hiciste por celos?

Ella no me izo el menor caso y solo se digno a correr hacia mi, yo hice lo mismo y cuando estábamos a punto de golpearnos grite de ira y le di un puñetazo en el estomago, ella escupió sangre, pero eso no la detuvo y me comenzó a dar un gran numero de golpes con sus puños, también patadas, no podía defenderme, era muy rápida. Comenzaba a sentir un gran dolor que comenzaba desde mi pelvis hasta mi espalda, era muy doloroso, ya podía sentir la sangre correr por todo mi cuerpo.

Ella dejo de golpearme y caí rendido al suelo o mas bien lodo, la lluvia que caía había convertido la tierra en lodo, mire a mi compañera y note que la había lastimado, se limpio la boca y volvió a ver su mano y note un gran gesto de asco en su rostro, al parecer no le agradaba ver su propia sangre. Ella noto mi mirar y me pateo con la punta de sus botas de montaña en mi estomago, gemí de dolor y me lleve las manos donde sucedió el golpe, ella comenzó a reír por lo bajo.

- Que falta de educación… golpeando a una mujer – escupió las palabras y una sonrisa de hipocresía se reflejo en su rostro – si, la mate por celos… ¿algún problema con ello?

La mire con frialdad, ahora que me doy cuenta ella… tiene problemas mentales, ninguna persona mataría por celos, de eso estoy seguro.

- Morirás y te juntaras con esa… perra nieta del presidente –

Esa fue… la gota que derramo el vaso, ni siquiera me había dado cuenta pero ya le había dado un fuerte puñetazo en su rostro provocando que ella callera un poco lejos de donde estaba, me levante de golpe y corrí inmediatamente a ella, comencé a golpearla con fuerza, pude ver que también trataba de golpearme pero lo hacía con poca fuerza… creo que estaba ganando, pero en uno de sus golpes me dio un golpe en la parte baja, donde tenía a mi… precioso.

Grite por el dolor y me hinque en el suelo, eso le basto para darme una patada en la rodilla, lo cual… me dolió demasiado, pero eso no me detuvo y la empuje lo bastante fuerte y cayó de nuevo al suelo, pero esta vez oí un ¡crack! Al parecer se lastimo o lesiono.

- ¡AAAH! – gritaba de dolor en el suelo, pude comprobar que se lastimo o rompió el brazo.

Cuando la observe pude sentí un pequeño peso en mi chaqueta, con un dolor punzante en todo mi cuerpo la revise por dentro y vi que tenia aun la daga que me obsequio el príncipe, la mire por un momento y me di cuenta de que aun seguía en el suelo tratando de levantarse, tome la daga y la mire con ira. Este es el momento, es mi oportunidad para acabar con ella… mi corazón latía a mil por hora, tenía la daga en mano, listo para pelear, éramos los únicos que quedábamos en el matadero… solo uno podría ser el ganador y ese… seré yo.

Comencé a correr hacia ella, me di cuenta de que logro levantarse, cuando estaba a pocos centímetros de ella no le di tiempo a reaccionar y con la daga le corte el cuello, ella comenzó a escupir sangre por su boca y emanaba de su cuello como si fuera una fuente, callo d rodillas al lado y se llevo las manos a su cuello, comenzaba a hacer ruidos que no lograba comprender del todo, su ropa se llenaba de su propia sangre, pero por todo el dolor que sufría… no moría, me miro en suplica por un momento y me di cuenta de que con la mirada me decía que la sacara del sufrimiento.

- Esto es… - me acerque a ella y la tome de su coleta llena de trenzas – por todos los pobres tributos, por Robín que se que tu lo mataste y por… - vi por ultima vez sus ojos verdes y cerré los ojos - … Eve – clave mi daga en el punto exacto, que provoco su muerte.

Un cañonazo sonó en toda la zona, era oficial, ahora yo era el ganador de estos juegos, el vencedor.

- ¡Damas y Caballeros!... ¡Les presentamos al ganador de los 67Th Juegos del Hambre!

Ya podía oir en mi mente todos los aplausos de toda Panem, los de mi Distrito me alabarían pero solo unas personas me odiarían con fervor, la familia de Aime. Pero eso ahora no me interesaba, el alivio comenzó a invadirme, ahora era el ganador, ya no tenía que matar a alguien más.

Ocho años después.

Vi como los carruajes del desfile regresaban, ahora estábamos en los 74Th Juegos del Hambre, ahora soy un instructor, el único puesto que se les asigna a los ganadores de su Distrito, yo soy el único por ahora y lo he sido así desde hace ocho años, desde que gane los 67Th Juegos del Hambre. Ahora se me asignaron a dos jóvenes, un chico de dieciocho años llamado Thresh y una pequeña de doce años llamada Rue, en algunas ocasiones me recordaba a Aime… mi antigua compañera, pero conforme la conocí en el vagan, me di cuenta de que ella es completamente diferente.

Los demás tributos de este año son casi iguales como siempre, los únicos mas fuertes que se ven por ahora son los profesionales, como siempre. Solo que… ahora mis ojos están concentrados en ciertas personas, en los tributos de este año del Distrito 12, sus trajes eran espectaculares y el fuego era impresionante, pero la chica, su aspecto duro, su fuerza exterior… toda ella, me recordaba a una persona que fue y será muy importante para mí, Eve.

Ya veremos si ellos ganaran estos juegos, aun que pensándolo bien… los ayudare en todo, en los patrocinadores, también ayudare a mis chicos pero ellos me daban un aire de que… cambiaran las cosas por aquí.


Ahora... esta es la tercera y ultima parte de mi fic, muy corto lo se, pero siempre quise relatarlo en tres capitulos. Me alegra pro fin terminar una historia que tenia en mi mente desde que vi la pelicula y termine de leer el libro, ahora mismo estoy leyendo En Llamas y estoy ansiosa por la pelicula... espero y les aya gustado la historia de Aquiles.

Dejen un Review, quisiera saber si les gusto o no... gracias por leer esto :)