Disclaimer: Nada de esto me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la historia es de jlmill9, yo solo traduzco con su permiso.

Capítulo 4

Invitaciones

''Invitaciones'' leyó Renesmee.

''Creo que te va a gustar este capítulo,'' Alice le sonrió a su sobrina.

''Sé que a mi sí,'' Edward sonrió.

''No es tan malo,'' Bella sonrió también.

En mi sueño, reinaba una oscuridad muy densa, y aquella luz mortecina parecía proceder de la piel de Edward. No podía verle el rostro, sólo la espalda, mientras se alejaba de mi lado, dejándome sumida en la negrura.

''Tuviste sueños así incluso en aquel entonces,'' Edward frunció el ceño.

''Sí,'' suspiró Bella.

No lograba alcanzarlo por más que corriera; no se volvía por muy fuertemente que le llamara. Apenada, me desperté en medio de la noche y no pude volver a conciliar el sueño durante un tiempo que se me hizo eterno. Después de aquello, estuvo en mis sueños casi todas las noches, pero siempre en la distancia, nunca a mi alcance.

''Que pesadilla más horrorosa,'' se burló Jacob.

''Yo nunca he dicho que fuera una pesadilla,'' siseó Bella.

''Pero estabas tan preocupada que no pudiste dormir,'' dijo Jacob.

''Solamente no me gustó el pensamiento,'' refunfuñó Bella.

''Horroroso,'' repitió Jacob con aire de suficiencia.

El mes siguiente al accidente fue violento, tenso y, al menos al principio, embarazoso.

Para mi desgracia, me convertí en el centro de atención durante el resto de la semana. Tyler Crowley se puso insoportable, me seguía a todas partes, obsesionado con compensarme de algún modo. Intenté convencerle de que lo único que quería era que olvidara lo ocurrido, sobre todo porque no me había sucedido nada, pero continuó insistiendo. Me seguía entre clase y clase y en el almuerzo se sentaba a nuestra mesa, ahora muy concurrida. Mike y Eric se comportaban con él de forma bastante más hostil que entre ellos mismos, lo cual me llevó a considerar la posibilidad de que hubiera conseguido otro admirador no deseado.

''Bueno duh,'' dijo Jacob.

''Y él era bastante molesto,'' dijo Edward.

''De qué estás hablando Eddy... él fue muy divertido al final del año,'' rió Emmett.

''¿Qué pasó?,'' preguntó Renesmee.

''Estoy seguro de que está en los libros,'' sonrió Edward.

''Hm,'' Renesmee frunció el ceño. 'Quiero saberlo ahora... pero esta historia será mejor si no sé lo que va a pasar... debería intentar seguir leyendo'.

Edward le sonrió a su hija y a sus maduros pensamientos.

Nadie pareció preocuparse de Edward,

''Aw... quién se preocupa de Edward,'' rió Emmett.

''Yo,'' dijeron Bella y Renesmee a la vez y Edward les sonrió.

aunque expliqué una y otra vez que el héroe era él, que me había apartado de la trayectoria de la furgoneta y que hbía estado a punto de resultar aplastado. Intenté ser convincente. Jessica, Mike, Eric y todos los demás comentaban siempre que no le habían visto hasta que apartaron la furgoneta.

Me preguntaba por qué nadie más había visto lo lejos que estaba antes de que me salvara la vida de un modo tan repentino como imposible.

''Porque los humanos no ven las cosas que tu ves,'' sonrió Jasper.

''Eso no es exactamente lo que pensé,'' murmuró Bella.

Con disgusto, comprendí que la causa más probable era que nadie estaba tan pendiente de Edward como yo. Nadie más le miraba de la forma en que yo lo hacía. ¡Lamentable!

''No creo que sea lamentable,'' dijo Edward; estaba sonriendo brillantemente a esto.

''No pareció gustarte en ese momento,'' sonrió Bella.

''Eso es sólo porque pensé que estaría mal que supieras tantas cosas sobre mí,'' dijo Edward. ''Cómo iba a suponer que te lo ibas a tomar todo tan bien.''

''Conozco ese sentimiento,'' dijo Jacob. ''Al menos la parte en la que ella no se lo toma tan bien.''

''Lo siento, Jake, pero creo que tus sentimientos palidecen en comparación con los míos,'' dijo Edward.

''Hmph,'' Jacob frunció el ceño a esto.

''Es muy molesto cuando hace eso,'' le dijo Bella a Jacob. ''Piensa que sus sentimientos son más intensos sólo por ser un vampiro...''

''Eso no es así esta vez,'' dijo Edward. ''Es sólo porque te amo muchísimo más de lo que el podría... él lo entiende mucho mejor ahora,'' añadió, entrecerrando los ojos; todavía le costaba digerir todo eso de la imprimación.

''Entonces creo que puedo entender tu punto,'' dijo Jacob.

Edward jamás se vio rodedo de espectadores curiosos que desearan oír la historia de primera mano. La gente lo evitaba como de costumbre. Los Cullen y los Hale se sentaban en la misma mesa, como siempre, sin comer, hablando sólo entre sí. Ninguno de ellos, y él menos, me miró ni una sola vez.

''Lo sentimos Bella,'' dijeron Alice y Emmett.

''Está todo bien,'' Bella se encogió de hombros.

''Sabes que estaba muriendo por conocerte por esa parte,'' dijo Alice.

''¿Ya habías tenido la visión por ese entonces?'' preguntó Bella.

''Fue justo después del accidente que supe que ibas a ser mi amiga,'' dijo Alice. ''Sólo Edward y su estupidez me mantuvieron lejos de tí.''

''Deberías dejar que Nessie lea,'' dijo Edward, su cabeza estaba llena de los pensamientos que sus hermanos habían tenido esa noche y todo lo que había dicho. Sólo Alice había estado de su lado, los demás habían querido hacer algo que era realmente impensable ahora.

Cuando se sentaba a mi lado en clase, tan lejos de mí como se lo permitía la mesa, no parecía ser consciente de mi presencia.

Edward río fuerte a esto. ''Eso nunca pasaría.''

''Dije 'parecía','' señaló Bella.

Sólo de forma ocasional, cuando cerraba los puños de repente, con la piel, tensa sobre los nudillos, aún más blanca, me preguntaba si realmente me ignoraba tanto como aparentaba.

''Por qué no me sorprende que te dieras cuenta,'' dijo Edward.

''Sabes, esa frase suena como si te sorprendieras,'' se burló Alice.

''Como sea,'' Edward rodó sus ojos.

Deseaba no haberme apartado del camino de la furgoneta de Tyler. Ésa era la única conclusión a la que podía llegar.

''No es eso, mamá,'' dijo Renesmee. ''Papá nunca pensaría eso.''

''Ves, ella puede verlo,'' Edward le sonrió. ''¿Por qué tienes que salir con esas absurdas teorías tuyas?''

''No son absurdas,'' Bella hízo un mohín. ''Qué se supone que tengo que pensar con todo lo que dices y luego me ignoras como si nada.''

''Er...'' Edward no estuvo seguro de que decir a esto.

Tenía mucho interés en hablar con él, y lo intenté al día siguiente del accidente. La última vez que le vi, fuera de la sala de urgencias, los dos estábamos demasiado furiosos. Yo seguía enfadada porque no me confiaba la verdad a pesar de que había cumplido al piei de la letra mi parte del trato. Pero lo cierto es que me había salvado la vida, sin importar cómo lo hiciera, y de noche, el calor de mi ira se desvaneció para convertirse en una respetuosa gratitud.

''Siempre lo dejas escapar fácilmente,'' dijo Emmett.

''Lo siento,'' Bella se encogió de hombros.

Ya estaba sentado cuando entré en Biología, mirando al frente. Me senté, esperando que se girara hacia mí. No dio señales de haberse percatado de mi presencia.

-Hola, Edward -dije agradable para demostrarle que iba a comportarme.

Ladeó la cabeza levemente hacia mí sin mirarme, asintió una vez y miró en la dirección opuesta.

Y ése fue el último contacto que había tenido con él, aunque todos los días estuviera ahí, a treinta centímetros. A veces, incapaz de contenerme, le miraba a cierta distancia, en la cafetería o en el aparcamiento. Contemplaba cómo sus ojos dorados se oscurecían de forma evidente día a día, pero en clase no daba más muestras de saber de su eistencia que las que él me mostraba a mí. Me sentía miserable. Y los sueños continuaron.

''Lo siento,'' le dijo Edward a Bella (y a Renesmee, él pudo oír la desaprobación en sus pensamientos mientras leía).

A pesar de mis mentiras descaradas, el tono de mis correos electrónicos alertó a Renée de mi tristeta y telefoneó unas cuantas veces, preocupada. Intenté convencerla de que sólo era el clima, que me aplanaba.

Al menos, a Mike le complacía la obvia frialdad eistente entre mi compañero de laboratorio y yo.

''Idiota,'' dijeron Edward y Jacob.

Noté que le preocupaba que me hubiera impresionado el atrevido rescate de Edward. Quedó muy aliviado cuando se dio cuenta de que parecía haber tenido el efecto opuesto.

''Muy cierto,'' dijo Edward. ''Sus pensamientos fueron más bien hostiles hacia mí aquella primera mañana y después se volvieron petulantes... Ya sabes... fue muy afortunado de salir con vida de la escuela.''

''Edward,'' Bella lo reprendió con la mirada.

''Lo siento,'' dijo Edward. ''Pero no tienes que vivir a través de todas las cosas que pensaba de tí.''

Su confianza aumentó hasta sentarse al borde de mi mesa para conversar antes de que empezara la clase de Biología, ignorando a Edward de forma tan absoluta como él a nosotros.

''¿Cómo lo hiciste?'' preguntó Jacob incrédulo.

''No fue fácil,'' dijo Edward. ''Pero he tenido décadas de práctica controlándome.''

Por fortuna, la nieve se fundió después de aquel peligroso día. Mike quedó desencantado por no haber podido organizar su pelea de bolas de nieve, pero le complacía que pronto pudiéramos hacer la excursión a la playa.

''Seh,'' vitoreó Jacob y todo el mundo lo miró mal. ''Qué... es cuando conozco a Bella.''

A esto, la mayoría rodó los ojos, pero Renesmee le sonrió.

No obstante, continuó lloviendo a cántaros y pasaron las semanas.

Jessica me hizo tomar conciencia de que se fraguaba otro acontecimiento... El primer martes de marzo me telefoneó y me pidió permiso para invitar a Mike en la elección de las chicas para el baile de primavera que tendría lugar en dos semanas.

''¿Por qué te lo pidió?'' preguntó Emmett. ''¿La detendría si le hubieras dicho que no?''

''Supongo que intentaba ver dónde me encontraba en ese sentido,'' Bella se encogió de hombros.

''Ella creía que te gustaba Mike,'' dijo Edward. ''Ella probablemente trataba de reclamar su posición.''

''Ella no tenía que preocuparse por eso.'' Bella se encogió de hombros. ''Eso jamás pasaría.''

''Me gustaría haberlo sabido en ese momento,'' murmuró Edward.

-¿Seguro que no te importa? ¿No pensabas pedírselo? -insistió cuando le dije que no me importaba lo más mínimo.

-No, Jess, no voy a ir -le aseguré.

Bailar se encontraba claramente fuera del abanico de mis habilidades.

''De verdad,'' dijo Renesmee.

''Sí,'' sonrió Bella. '''Era horriblemente descoordinada antes.''

-Va a ser realmente divertido.

Su esfuerzo por convencerme fue poco entusiasta. Sospechaba que Jessica disfrutaba más con mi inexplicable popularidad que con mi compañía.

''Oh, así que lo sabías,'' dijo Edward. ''Tenía miedo de que realmente pensaras que ella era una buena amiga.''

''Ella era una amiga pero sabía que no podría estar muy cerca de ella,'' dijo Bella.

-Diviértete con Mike -la animé.

Me sorprendió que al día siguiente no mostrara su efusivo ego de costumbre en clase de Trigonometría y Español. Permaneció callada mientras caminaba a couldmi lado entre una clase y otra, y me dio miedo preguntarle la razón. Si Mike la había rechazado, yo era la última persona a la que se lo querría contar.

Mis temores se acrecentaron durante el almuerzo, cuando Jessica se sentó lo más lejos que pudo de Mike y charló animadamente con Eric. Mike estuvo inusualmente callado.

Mike continuó en silencio mientras me acompañaba a clase. El aspecto violento de su rostro era una mala señal, pero no abordó el tema hasta que estuve sentada en mi pupitre y él se encaramó sobre la mesa. Como siempre, era consciente de que Edward se sentaba couldlo bastante cerca para tocarlo, y tan distante como si fuera una mera invención de mi imaginación.

''Lo siento -dijo Edward.

''¿Por qué la ignorabas?'' preguntó Jacob, estaba mirando a Renesmee y estaba claro por qué había hecho esa pregunta.

''No quería que cambiara...'' dijo Edward.

''¿Qué?'' dijo Jacob luciendo aturdido.

''Tuve una visión de ella siendo una de nosotros o muriendo,'' dijo Alice. ''A Edward parecía que no le gustaba ninguna de estas dos visiones.''

''Bueno, una es absolutamente espantosa y la otra... bueno no sabía lo bueno que podía ser antes de que pasara,'' Edward le sonrió a Bella.

''Bueno, Edward hizo que mi visión fuera confusa cuando se negó a hablar con Bella,'' suspiró Alice. ''Por suerte para nosotros él no podía estar realmente lejos de ella.''

-Bueno -dijo Mike, mirando al suelo-, Jessica me ha pedido que la acompañe al baile de primavera.

-Eso es estupendo -conferí a mi voz un tono de entusiasmo manifiesto-. Te vas a divertir un montón con ella.

''No le gustó esa respuesta ni un poco,'' sonrió Edward.

''Pero estoy seguro de que a tí sí,'' dijo Jacob. ''Déjame adivinar, tu resistencia para reconocerla ha terminado.''

''¿Cómo puedes adivinarlo siempre?'' dijo Edward inocentemente.

''Tengo mis maneras,'' Jacob rió.

Eh, bueno... —se quedó sin saber qué decir mientras estudiaba mi sonrisa; era obvio que mi respuesta no le satisfacía—. Le dije que tenía que pensármelo.

¿Por qué lo hiciste?

Dejé que mi voz reflejara cierta desaprobación, aunque me aliviaba saber que no le había dado a Jessica una negativa definitiva.

''Pensaba que era un estúpido cobarde por hacer eso,'' gruñó Edward. ''Haciendo esperar a una chica mientras buscaba una mejor opción... despreciable.''

''Creía que no pensabas mucho en Jessica,'' dijo Alice. ''Con toda la tortura que tenías que soportar a través de sus pensamientos...''

''No lo hacía, pero eso no quiero decir que él no estuviera siendo despreciable,'' dijo Edward.

Se puso colorado como un tomate y bajó la vista. La lástima hizo vacilar mi resolución.

Me preguntaba si... Bueno..., si tal vez tenías intención de pedírmelo tú.

''Él te lo está pidiendo en el baile en el que eligen las chicas,'' rió Jacob, y Emmett se le unió en su risa.

Me tomé un momento de respiro, soportando a duras penas la oleada de culpabilidad que recorría todo mi ser, pero con el rabillo del ojo vi que Edward inclinaba la cabeza hacia mí con gesto de reflexión.

Mike, creo que deberías aceptar la propuesta de Jess —le dije.

¿Se lo has pedido ya a alguien?

¿Se había percatado Edward de que Mike posaba los ojos en él?

''Sí, pero sus pensamientos eran lo más interesante,'' rió Edward.

No —le aseguré—. No tengo intención de acudir al baile.

¿Por qué? —quiso saber Mike.

No deseaba ponerle al tanto de los riesgos que bailar suponía para mi integridad, por lo que improvisé nuevos planes sobre la marcha.

Ese sábado voy a ir a Seattle —le expliqué. De todos modos, necesitaba salir del pueblo y era el momento perfecto para hacerlo.

''Mami, eres tonta,'' rió Renesmee, y Edward, Emmett y Jacob la acompañaron.

¿No puedes ir otro fin de semana?

Lo siento, pero no —respondí—. No deberías hacer esperar a Jessica más tiempo. Es de mala educación.

Sí, tienes razón —masculló y, abatido, se dio la vuelta para volver a su asiento.

Cerré los ojos y me froté las sienes con los dedos en un intento de desterrar de mi mente los sentimientos de culpa y lástima. El señor Banner comenzó a hablar. Suspiré y abrí los ojos.

Edward me miraba con curiosidad, aquel habitual punto de frustración de sus ojos negros era ahora aún más perceptible.

''Que mal Eddy... no podías saber lo que ella estaba pensando,'' rió Emmett.

''Y apuesto a que realmente lo quieres saber ahora,'' ladró Jacob. ''Con ella siento invitada por otro chico...''

''En realidad estaba más preocupado acerca de por qué ella lo rechazó,'' rió Edward.

Le devolví la mirada, esperando que él apartara la suya, pero en lugar de eso, continuó estudiando mis ojos a fondo y con gran intensidad. Me comenzaron a temblar las manos.

¿Señor Cullen? —le llamó el profesor, que aguardaba la respuesta a una pregunta que yo no había escuchado.

''En realidad yo tampoco había escuchado la pregunta,'' dijo Edward. ''Con suerte escuché la respuesta,'' añadió con una sonrisa señalando su cabeza.

''Tramposo,'' murmuró Emmett.

El ciclo de Krebs —respondió Edward; parecía reticente mientras se volvía para

mirar al señor Banner.

Clavé la vista en el libro en cuanto los ojos de Edward me liberaron, intentando

centrarme. Tan cobarde como siempre, dejé caer el pelo sobre el hombro derecho para ocultar

el rostro. No era capaz de creer el torrente de emociones que palpitaba en mi interior, y sólo

porque había tenido a bien mirarme por primera vez en seis semanas.

''Aww... alguien está enamorado,'' bromeó Alice.

''Cállate,'' dijo Bella, se hubiera ruborizado si todavía pudiera.

No podía permitirle tener ese grado de influencia sobre mí. Era patético; más que patético, era enfermizo.

''No te preocupes mamá, tu tienes más influencia en él,'' dijo Renesmee.

''Muchas más,'' sonrió Edward.

''Lo dudo,'' sonrió Bella también.

Intenté ignorarle con todas mis fuerzas durante el resto de la hora y, dado que era imposible, que al menos no supiera que estaba pendiente de él. Me volví de espaldas a él cuando al fin sonó la campana, esperando que, como de costumbre, se marchara de inmediato.

¿Bella?

Su voz no debería resultarme tan familiar, como si la hubiera conocido toda la vida en vez de tan sólo unas pocas semanas antes.

Sin querer, me volví lentamente. No quería sentir lo que sabía que iba a sentir cuando contemplase aquel rostro tan perfecto. Tenía una expresión cauta cuando al fin me giré hacia él. La suya era inescrutable. No dijo nada.

¿Qué? ¿Me vuelves a dirigir la palabra? —le pregunté finalmente con una involuntaria nota de petulancia en la voz. Sus labios se curvaron, escondiendo una sonrisa.

No, en realidad no —admitió.

''Gilipollas,'' dijo Alice.

''¿Por qué empezaste a hablarme entonces?'' preguntó Bella.

''¿No es obvio...? No pude evitarlo,'' Edward le sonrió. ''Sólo tengo mucho autocontrol.''

''Sí, claro... No me creo esa,'' dijo Bella. ''Tienes más control del que es bueno para ti.''

Cerré los ojos e inspiré hondo por la nariz, consciente de que me rechinaban los dientes.

El aguardó.

Entonces, ¿qué quieres, Edward? —le pregunté sin abrir los ojos; era más fácil hablarle con coherencia de esa manera.

''Oh,... ¿de esa manera?'' dijo Edward. ''Bueno, no hagas eso... Si no puedo leer tu mente, entonces al menos necesito ver tus ojos.''

''Lo siento,'' Bella se encogió de hombros.

Lo siento —parecía sincero—. Estoy siendo muy grosero, lo sé, pero de verdad que es mejor así.

Abrí los ojos. Su rostro estaba muy serio.

No sé qué quieres decir —le dije con prevención.

Es mejor que no seamos amigos —me explicó—, confía en mí.

''Yo lo hago,'' dijo Jacob. ''Realmente hubiera sido mejor para tí si no hubierais sido amigos.''

''No...'' empezó Bella.

''Más seguro,'' modificó Jacob.

''Quizás, pero valió la pena,'' dijo Bella.

Entrecerré los ojos. Había oído eso antes.

Es una lástima que no lo descubrieras antes —murmuré entre dientes—. Te podías haber ahorrado todo ese pesar.

¿Pesar? —La palabra y el tono de mi voz le pillaron con la guardia baja, sin duda—. ¿Pesar por qué?

Por no dejar que esa estúpida furgoneta me hiciera puré.

''No,'' dijo Renesmee, templando involuntariamente al recordar el accidente con la furgoneta. ''Papá nunca podría pensar eso.''

''No, y no le gustó escucharlo tampoco,'' sonrió Bella.

Estaba atónito. Me miró fijamente sin dar crédito a lo que oía. Casi parecía enfadado cuando al fin habló:

¿Crees que me arrepiento de haberte salvado la vida?

Sé que es así —repliqué con brusquedad.

No sabes nada.

Definitivamente, se había enfadado.

''Por supuesto que lo estaba, estaba tratando de mantenerte viva, y tu pensabas que te quería muerta,'' dijo Edward, sacudiendo la cabeza.

Alejé bruscamente mi rostro del suyo, mordiéndome la lengua para callarme todas las fuertes acusaciones que quería decirle a la cara. Recogí los libros y luego me puse en pie para dirigirme hacia la puerta. Pretendí hacer una salida dramática de la clase, pero, cómo no, se me enganchó una bota con la jamba de la puerta y se me cayeron los libros. Me quedé allí un momento, sopesando la posibilidad de dejarlos en el suelo.

Edward, Emmett y Jacob rieron a esto.

''Eso era lo que estabas pensando,'' rió Edward. ''Me preguntaba por qué estabas solamente allí parada.''

Entonces suspiré y me agaché para recogerlos. Pero él ya estaba ahí, los había apilado. Me los entregó con rostro severo.

Gracias —dije con frialdad.

Entrecerró los ojos.

¡No hay de qué! —replicó.

Me enderecé rápidamente, volví a apartarme de él y me alejé caminando a clase de Educación física sin volver la vista atrás.

La hora de gimnasia fue brutal. Cambiamos de deporte, jugamos a baloncesto. Mi equipo jamás me pasaba la pelota, lo cual era estupendo, pero me caí un montón de veces, y en ocasiones arrastraba a gente conmigo.

''¿Cómo manejas eso?'' rió Emmett.

''Es un don,'' Bella se encogió de hombros. ''O al menos lo solía ser.''

Ese día me movía peor de lo habitual porque Edward ocupaba toda mi mente. Intentaba concentrarme en mis pies, pero él seguía deslizándose en mis pensamientos justo cuando más necesitaba mantener el equilibrio.

Como siempre, salir fue un alivio. Casi corrí hacia el monovolumen, ya que había demasiada gente a la que quería evitar. El vehículo había sufrido unos daños mínimos a raíz del accidente. Había tenido que sustituir las luces traseras y hubiera realizado algún retoque en la chapa de haber dispuesto de un equipo de pintura de verdad. Los padres de Tyler habían tenido que vender la furgoneta por piezas.

Estuvo a punto de darme un patatús cuando, al doblar la esquina, vi una figura alta y oscura reclinada contra un lateral del coche. Luego comprendí que sólo se trataba de Eric. Comencé a andar de nuevo.

''Creías que era yo,'' dijo Edward.

''De verdad confundiste a Eric con Edward,'' rió Emmett. ''Sí... puedo verlo.''

Hola, Eric —le saludé.

Hola, Bella.

¿Qué hay? —pregunté mientras abría la puerta. No presté atención al tono incómodo de su voz, por lo que sus siguientes palabras me pillaron desprevenida.

Me preguntaba... si querrías venir al baile conmigo.

La voz se le quebró al pronunciar la última palabra.

Creí que era la chica quien elegía —respondí, demasiado sorprendida para ser diplomática.

Bueno, sí —admitió avergonzado.

Recobré la compostura e intenté ofrecerle mi sonrisa más cálida.

Te agradezco que me lo pidas, pero ese día voy a estar en Seattle.

''Él lo sabía,'' dijo Edward.

''¿Lo hacía?'' dijo Bella, casi luciendo enfadada. ''¿Entonces por qué me lo pidió?''

''Bueno, ¿no es obvio?'' rió Jacob. ''Él pensaba que sólo te estabas librando del idiota.''

''No estaba haciendo eso,'' resopló Bella.

''Lo sé, pero ellos no,'' dijo Jacob, levantando las manos porque ahora ella lo estaba fulminando con la mirada.

Oh. Bueno, quizás la próxima vez.

Claro —acepté, y entonces me mordí la lengua. No quería que se lo tomara al pie de la letra.

Se marchó de vuelta al instituto arrastrando los pies. Oí una débil risita.

Edward pasó andando delante de mi coche, con la vista al frente y los labios fruncidos. Abrí la puerta con un brusco tirón, entré de un salto y la cerré con un sonoro golpe detrás de mí. Aceleré el motor en punto muerto de forma ensordecedora y salí marcha atrás hacia el pasillo. Edward ya estaba en su automóvil, a dos coches de distancia, deslizándose con suavidad delante de mí, cortándome el paso. Se detuvo ahí para esperar a su familia. Pude ver a los cuatro tomar aquella dirección, aunque todavía estaban cerca de la cafetería. Consideré seriamente la posibilidad de embestir por detrás a su flamante Volvo, pero había demasiados testigos.

''Qué, de ninguna manera,'' dijo Edward, mirando a Bella con incredulidad.

''Deberías haberlo dicho,'' rió Emmett y Jacob asintió la cabeza vigorosamente.

Miré por el espejo retrovisor. Comenzaba a formarse una cola. Inmediatamente detrás de mí, Tyler Crowley me saludaba con la mano desde su recién adquirido Sentra de segunda mano. Estaba demasiado fuera de mis casillas para saludarlo.

''Papá...'' dijo Renesmee rodando los ojos. Sólo hiciste eso para que él pudiera pedírselo también.

''Bueno, necesitaba saber la respuesta a eso, ¿no?'' sonrió Edward.

Oí a alguien llamar con los nudillos en el cristal de la ventana del copiloto mientras permanecía allí sentada, mirando a cualquier parte excepto al coche que tenía delante. Al girarme, vi a Tyler. Confusa, volví a mirar por el retrovisor. Su coche seguía en marcha con la puerta izquierda abierta. Me incliné dentro de la cabina para bajar la ventanilla. Estaba helado hasta el tuétano. Abrí el cristal hasta la mitad y me detuve.

Lo siento, Tyler —seguía sorprendida, ya que resultaba evidente que no era culpa mía —. El coche de los Cullen me tiene atrapada.

Oh, lo sé. Sólo quería preguntarte algo mientras estábamos aquí bloqueados.

Esbozó una amplia sonrisa. No podía ser cierto.

¿Me vas a pedir que te acompañe al baile de primavera? —continuó.

No voy a estar en el pueblo, Tyler.

Mi voz sonó un poquito cortante. Intenté recordar que no era culpa suya que Mike y Eric ya hubieran colmado el vaso de mi paciencia por aquel día.

Ya, eso me dijo Mike —admitió.

Entonces, ¿por qué...?

Se encogió de hombros.

Tenía la esperanza de que fuera una forma de suavizarle las calabazas.

Vale, eso era totalmente culpa suya.

Lo siento, Tyler —repliqué mientras intentaba esconder mi irritación—, pero me voy de verdad.

Está bien. Aún nos queda el baile de fin de curso.

Caminó de vuelta a su coche antes de que pudiera responderle. Supe que mi rostro reflejaba la sorpresa. Miré hacia delante y observé a Alice, Rosalie, Emmett y Jasper dirigiéndose al Volvo. Edward no me quitaba el ojo de encima por el espejo retrovisor. Resultaba evidente que se estaba partiendo de risa, como si lo hubiera escuchado todo. Estiré el pie hacia el acelerador, un golpecito no heriría a nadie, sólo rayaría el reluciente esmalte de la carrocería. Aceleré el motor en punto muerto.

''No,'' dijo Edward.

''Sabes que ella no lo haría,'' dijo Emmett, aunque se veía triste por este hecho.

''Lo sé, pero todos sabemos que es capaz de hacer cosas irracionales cuando está enfadada,'' dijo Edward.

''Hey,'' gruñó Bella, mirándolo.

Pero ya habían entrado los cuatro y Edward se alejaba a toda velocidad. Regresé a casa conduciendo despacio y con precaución, sin dejar de hablar para mí misma todo el camino. Al llegar, decidí hacer enchiladas de pollo para cenar. Era un plato laborioso que me mantendría ocupada. El teléfono sonó mientras cocía a fuego lento las cebollas y los chiles.

Casi no me atrevía a contestar, pero podían ser mamá o Charlie.

Era Jessica, que estaba exultante. Mike la había alcanzado después de clase para aceptar la invitación. Lo celebré con ella durante unos instantes mientras removía la comida. Jessica

debía colgar, ya que quería telefonear a Angela y a Lauren para decírselo. Le sugerí por «casualidad» que quizás Angela, la chica tímida que iba a Biología conmigo, se lo podía pedir a Eric. Y Lauren, una estirada que me ignoraba durante el almuerzo, se lo podía pedir aTyler;

tenía entendido que estaba disponible. Jess pensó que era una gran idea.

''Es una idea excelente... mantén a esos idiotas lejos de ti,'' dijo Jacob y Edward le sonrió.

De hecho, ahora que tenía seguro a Mike, sonó sincera cuando dijo que deseaba que fuera al baile. Le mencioné el pretexto del viaje a Seattle.

Después de colgar, intenté concentrarme en la cocina, sobre todo al cortar el pollo. No me apetecía hacer otro viaje a urgencias. Pero la cabeza me daba vueltas de tanto analizar cada palabra que hoy había pronunciado Edward. ¿A qué se refería con que era mejor que no

fuéramos amigos?

Sentí un retortijón en el estómago cuando comprendí el significado. Debía de haber visto cuánto me obsesionaba y no quería darme esperanzas, por lo que no podíamos siquiera ser amigos. ..., porque él no estaba nada interesado en mí.

''Oh Bella,'' dijo Edward, sacudiéndo la cabeza, sonriéndole.

''Estúpido libro,'' murmuró Bella.

Naturalmente que no le interesaba, pensé con enfado mientras me lloraban los ojos — reacción provocada por las cebollas—.

Edward, Emmett y Jacob resoplaron a esto.

''¿Por qué os estáis riendo?'' Bella miró a Edward.

''Por la 'reacción provocada','' dijo Edward luciendo un poco asustado.

Yo no era interesante

''Eres muy interesante,'' dijo Edward incrédulo.

''Sí, no habíamos visto a un humano como tú... nunca,'' dijo Jasper. ''Eras realmente interesante.''

''Muy graciosa también,'' rió Emmett. ''Más aún ahora que estamos leyendo estos libros también.''

y él sí. Interesante... y brillante, misterioso, perfecto..., y guapo, y posiblemente capaz de levantar una furgoneta con una sola mano.

''Mira a lo que me refería sobre la parte graciosa,'' rió Emmett.

Vale, de acuerdo. Podía dejarle tranquilo. Le dejaría solo. Soportaría la sentencia que me había impuesto a mí misma aquí, en el purgatorio; luego, si Dios quería, alguna universidad del sudeste, o tal vez Hawai, me ofrecería una beca. Concentré la mente en playas soleadas y palmeras mientras terminaba las enchiladas y las metía en el horno.

Charlie parecía receloso cuando percibió el aroma a pimientos verdes al llegar a casa. No le podía culpar, la comida mexicana comestible más cercana se encontraba probablemente al sur de California.

''Eso no es cierto, hay bueno restaurantes mexicanos en Seattle,'' Alice rodó los ojos.

''¿Y cómo puedes tú saber eso?'' se burló Jacob.

''La mayoría de las ciudades tiene comida de todo el mundo,'' Alice rodó los ojos de nuevo.

Pero era un poli, aunque fuera en aquel pequeño pueblecito, de modo que tuvo suficientes redaños para tomar el primer bocado. Pareció gustarle. Resultaba divertido comprobar lo despacio que empezaba a confiar en mí en los asuntos culinarios. Cuando estaba a punto de acabar, le pregunté:

¿Papá?

¿Sí?

Esto... Quería que supieras que voy a ir a Seattle el sábado de la semana que viene..., si te parece bien.

No le pedí permiso, era sentar un mal precedente, pero me sentí maleducada. Intenté arreglarlo con ese fin de frase.

''Un mal precedente... ¿no es él tu padre y por lo tanto tiene el derecho de dar permiso o no?'' preguntó Edward sonriendo.

Bella sólo se encogió de hombros.

¿Por qué?

Parecía sorprendido, como si fuera incapaz de imaginar algo que Forks no pudiera ofrecer.

Alice hizo una mueca. ''Creo que la declaración correcta es si hay algo que Forks pueda ofrecer...''

Bueno, quiero conseguir algunos libros porque la librería local es bastante pequeña, y tal vez mire algo de ropa.

Tenía más dinero del habitual, ya que no había tenido que pagar el coche gracias a Charlie, aunque me dejaba un buen pellizco en las gasolineras.

Lo más probable es que el monovolumen consuma mucha gasolina —apuntó, haciéndose eco de mis pensamientos.

Lo sé. Pararé en Montessano y Olympia, y en Tacorna si fuera necesario.

''Ese viaje te va a costar realmente un montón de dinero... ¿estás segura que vale la pena?'' preguntó Jacob, haciendo una mueca. ''Sabes, sólo para escapar de un baile.''

''Seh,'' Bella le sonrió a Edward.

¿Vas a ir tú sola? —preguntó. No sabía si sospechaba que tenía un novio secreto o si se preocupaba por el tema del coche.

Sí.

Seattle es una ciudad muy grande, te podrías perder —señaló preocupado.

Papá, Phoenix es cinco veces más grande que Seattle y sé leer un mapa, no te preocupes.

¿No quieres que te acompañe?

''No,'' dijo Alice inmediatamente, horrorizada.

''¿Por qué no?'' preguntó Renesmee, a ella le gustaba ir de compras y mucho en realidad, con su padre.

''Estoy segura de que lo entenderás cuando seas mayor,'' Alice se encogió de hombros.

Intenté ser astuta al tiempo que ocultaba mi pánico.

No te preocupes, papá. Voy a ir de tiendas y me pasaré el día en los probadores... Será aburrido.

''Eso lo mantendrá alejado,'' murmuró Jasper y Emmett rió de acuerdo con él mientras Alice y Rosalie los fulminaban con la mirada.

Oh, vale.

La sola de idea de sentarse en tiendas de ropa femenina por un periodo de tiempo indeterminado le hizo desistir de inmediato.

Gracias —le sonreí.

¿Estarás de vuelta a tiempo para el baile?

Maldición. Sólo en un pueblo tan pequeño, un padre sabe cuándo tienen lugar los bailes del instituto.

''Pobre mamá,'' rió Renesmee.

No, yo no bailo, papá.

Él por encima de todos los demás debería entenderlo. No había heredado de mi madre mis problemas de equilibrio. Lo comprendió.

Ah, vale —había caído en la cuenta.

A la mañana siguiente, cuando me detuve en el aparcamiento, dejé mi coche lo más lejos posible del Volvo plateado. Quise apartarme del camino de la tentación para no acabar debiéndole a Edward un coche nuevo.

''Me gustaría haber sabido lo que estabas pensando, me hubiera asegurado de comprarle un nuevo coche sólo para ver cómo lo golpeabas,'' Emmett puso mala cara y rió al mismo tiempo.

''Muy malo,'' suspiró Bella, lentamente.

Al salir del coche jugueteé con las llaves, que cayeron en un charco cercano. Mientras me agachaba para recogerlas, surgió de repente una mano nivea y las tomó antes que yo. Me erguí bruscamente. Edward Cullen estaba a mi lado, recostado como por casualidad contra mi automóvil.

¿Cómo lo haces? —pregunté, asombrada e irritada.

¿Hacer qué?

Me tendió las llaves mientras hablaba y las dejó caer en la palma de mi mano cuando las fui a coger.

Aparecer del aire.

Bella, no es culpa mía que seas excepcionalmente despistada.

Como de costumbre, hablaba en calma, con voz pausada y aterciopelada.

Bella fulminó a Edward con la mirada por esto, quién estaba sacudiendo la cabeza con una sonrisa.

''No puedo creer que realmente le dijeras eso a ella,'' dijo Jasper. ''A la persona más observadora que conozco.''

Fruncí el ceño ante aquel rostro perfecto. Hoy sus ojos volvían a relucir con un tono profundo y dorado como la miel. Entonces tuve que bajar los míos para reordenar mis ideas, ahora confusas.

¿A qué vino taponarme el paso ayer noche? —Quise saber, aún rehuyendo su mirada —. Se suponía que fingías que yo no existía ni te dabas cuenta de que echaba chispas.

''Bueno él pensaba que podía hacer un poco de ambas cosas,'' rió Jacob.

''Es divertido verte irritada después de todo,'' rió Emmett.

Eso fue culpa de Tyler, no mía —se rió con disimulo—. Tenía que darle su oportunidad.

''Oh, estoy bastante seguro de que fue por tu culpa también, Eddy,'' rió Emmett.

Tú... —dije entrecortadamente.

No se me ocurría ningún insulto lo bastante malo. Pensé que la fuerza de mi rabia lo achantaría, pero sólo parecía divertirse aún más.

''Bueno, lo hacía,'' rió Edward y Bella lo fulminó con la mirada.

No finjo que no existas —continuó.

¿Quieres matarme a rabietas dado que la furgoneta de Tyler no lo consiguió?

La ira destelló en sus ojos castaños. Frunció los labios y desaparecieron todas las señales de alegría.

Bella, eres totalmente absurda —murmuró con frialdad.

Sentí un hormigueo en las palmas de las manos y me entró un ansia de pegar a alguien. Estaba sorprendida. Por lo general, no era una persona violenta. Le di la espalda y comencé a alejarme.

''Sí, y sé cómo de no violenta puedes ser,'' murmuró Jacob.

''Eso fue tu propia culpa,'' murmuró Bella.

Espera —gritó. Seguí andando, chapoteando enojada bajo la lluvia, pero se puso a mi altura y mantuvo mi paso con facilidad.

Lo siento. He sido descortés —dijo mientras caminaba. Le ignoré—. No estoy diciendo que no sea cierto —prosiguió—, pero, de todos modos, no ha sido de buena educación.

''Que disculpa más brillante,'' dijo Jacob.

''Bueno eso es Edward para tí,'' Alice se encogió de hombros.

¿Por qué no me dejas sola? —refunfuñé.

''¿Realmente querías que él lo hiciera?'' preguntó Alice a sabiendas.

''No,'' Bella rodó los ojos.

Quería pedirte algo, pero me desviaste del tema —volvió a reír entre dientes. Parecía haber recuperado el buen humor.

¿Tienes un trastorno de personalidad múltiple? —le pregunté con acritud.

Todo el mundo rió a esto, especialmente sus cuatro hermanos.

Y lo vuelves a hacer.

Suspiré.

Vale, entonces, ¿qué me querías pedir?

Me preguntaba si el sábado de la próxima semana, ya sabes, el día del baile de primavera...

''¿Vas a pedirle que vaya contigo al baile también?'' preguntó Jacob incrédulo.

''Por supuesto que no lo va a hacer,'' dijo Renesmee. ''Probablemente él le va a pedir que vayan a otro lugar.''

''¿Cómo sabes eso?'' preguntó Jacob.

''Bueno, papá no le va a pedir ir a algún lugar tan mundano como ese,'' explicó Renesmee. ''Especialmente cuando mamá había dicho que no tres veces ya. Él tenía que mostrar que había estado prestando más atención que eso.''

¿Intentas ser gracioso? —lo interrumpí, girándome hacia él.

Mi rostro se empapó cuando alcé la cabeza para mirarle. En sus ojos había una perversa diversión.

Por favor, ¿vas a dejarme terminar?

Me mordí el labio y junté las manos, entrelazando los dedos, para no cometer ninguna imprudencia.

Te he escuchado decir que vas a ir a Seattle ese día y me preguntaba si querrías dar un paseo.

''Lo ves,'' dijo Renesmee con aires de suficiencia.

Aquello fue totalmente inesperado.

¿Qué? —no estaba segura de adonde quería llegar.

¿Quieres dar un paseo hasta Seattle?

¿Con quién? —pregunté, desconcertada.

Conmigo, obviamente —articuló cada sílaba como si se estuviera dirigiendo a un discapacitado.

Edward frunció el ceño. ''Eso no es lo que estaba haciendo.''

''Lo sé,'' dijo Bella divertida. ''Es sólo la forma en la que hablabas.''

Seguía sin salir de mi asombro.

¿Por qué?

Planeaba ir a Seattle en las próximas semanas y, para ser honesto, no estoy seguro de que tu monovolumen lo pueda conseguir.

Mi coche va perfectamente, muchísimas gracias por tu preocupación.

Hice ademán de seguir andando, pero estaba demasiado sorprendida para mantener el mismo nivel de ira.

¿Puede llegar gastando un solo depósito de gasolina?

Volvió a mantener el ritmo de mis pasos.

No veo que sea de tu incumbencia.

Estúpido propietario de un flamante Volvo.

Emmett y Jacob rieron a esto.

El despilfarro de recursos limitados es asunto de todos.

''Idiota,'' dijo Alice, sacudiendo la cabeza.

De verdad, Edward, no te sigo —me recorrió un escalofrío al pronunciar su nombre; odié la sensación—.

''Vamos, sabes que la amabas,'' bromeó Alice.

''Y por eso la odiaba,'' Bella se encogió de hombros.

Creía que no querías ser amigo mío.

Dije que sería mejor que no lo fuéramos, no que no lo deseara.

Vaya, gracias, eso lo aclara todo —le repliqué con feroz sarcasmo.

Me di cuenta de que había dejado de andar otra vez. Ahora estábamos al abrigo del tejado de la cafetería, por lo que podía contemplarle el rostro con mayor comodidad, lo cual, desde luego, no me ayudaba a aclarar las ideas.

Sería más... prudente para ti que no fueras mi amiga —explicó—, pero me he cansado de alejarme de ti, Bella.

''Además, acababa de darme cuenta de que estaba enamorado de tí, ¿cómo podía alejarme después de eso?'' sonrió Edward.

''¿Ya lo sabías entonces?'' preguntó Bella.

Sus ojos eran de una intensidad deliciosa cuando pronunció con voz seductora aquella última frase. Me olvidé hasta de respirar.

¿Me acompañarás a Seattle? —preguntó con voz todavía vehemente.

Aún era incapaz de hablar, por lo que sólo asentí con la cabeza. Sonrió levemente y luego su rostro se volvió serio.

Deberías alejarte de mí, de veras —me previno—. Te veré en clase.

''Y te perguntas por qué no podía ver que yo te gustara,'' murmuró Bella.

''¿A qué te refieres?'' dijo Edward con aspecto divertido. ''No era como si estuviera siendo conflictivo ni nada.''

Se dio la vuelta de forma brusca y desanduvo el camino que habíamos recorrido.

''Ese es el final del capítulo,'' dijo Renesmee, sujetando el libro para que alguien leyera y Jasper fue el que lo cogió.

Aquí tenéis el capítulo después de la larga espera. Realmente lo siento mucho, me he dado cuenta de que no me estaba comprometiendo con mis lectoras lo suficiente, y os lo mereceis. En mi perfil tenéis las fechas de actualizaciones de mis historias. Por ahora hay 2 de Harry Potter, esta y otra más que voy a subir de Crepúsculo.

Espero que os haya gustado el capítulo, y aunque no me lo merezco, ¿reviews?

Gracias por todo, y en mi perfil tenéis la fecha del próximo capítulo:)