Te observo desde la distancia, lejos de tus ojos para así verte a escondidas.

Me gusta cuando lees. Tu cabello rojo cae en mechones sobre tu rostro mientras agarras fuertemente la tapa del libro. Adoro el modo en que frunces el ceño, concentrada. Esas sonrisillas imperceptibles que se forman cuando lees algo que te gusta; o las muecas algo raras que haces, al parecer por algo inesperado que sucedió en la historia.

Quisiera ser lo suficientemente valiente como para ir sentarme a tu lado. Decirte todo lo que me importas. Todo lo que me encantas. Pero sé que te haría sentir incomoda y algo culpable. Porque, a pesar de que él no esta mas aquí, se encuentra contigo en tu mente. Porque sé que aun lo amas.

Capaz es eso lo que me impide meterte entre mis brazos y protegerte de las locuras de este mundo. O decirte lo mucho que deseo que estés a mi lado para siempre.

A veces me intento convencer de que puedo hacerlo. Pero luego veo como tus ojos se pierden en recuerdos demasiado vivos. Reviviendo cosas que prefiero ignorar.

Y giro la cabeza, en un intento de alejarte de mi mente.

Porque, Bianca, sé que jamás seré aquel que invada tus pensamientos como lo hace él.


Ya me lei los libros, pero esto lo escribi al terminar de leer Medianoche y Adicción. Ya se que Bianca y Lucas son perfectos el uno para el otro, pero la verdad es que Balthazar nunca va a dejar de ser mi personaje preferido. El escrito esta ambientado en el momento después de que Lucas se fuera.

Aclarado eso, digo que, aunque quisiera, este personaje no me pertenece en lo mas mínimo, yo solo lo tomo prestado de la maravillosa Claudia Gray.