Hermana.

Hermana, hermana es una palabra muy grande, muy fuerte que a pesar del parentesco no todas las personas merecen.

Sin duda la mía la merecía.

Hermana es lo que yo tenía, más que una hermana es como mi madre.

Es por eso que cuando ella subió al podio el terror se hizo presente, un terror que jamás había sentido, ni siquiera comparado cuando salió mi nombre.

Verla allí encima me hizo sentir aun más desprotegida, estar en brazos de mi madre era reconfortante pero, qué pasaría cuando mi hermana no estuviera? Mi madre seguiría como siempre? Podría hablarme? Podría ver por mi? Que debía hacer ahora? Busque frenéticamente la mirada hacia mi hermana, suplicando que me viera, pero cuando mi mirada se topo con la suya Katniss la desvío, fue claro que no deseaba contacto conmigo, podría hacerla ver débil y eso era algo que ella seguramente evitaría a toda costa. Rehusé las lagrimas mientras se me encogía el pecho.

Katniss partiría al capitolio, esa era la verdad. Estrecho la mano de su compañero, el hijo del panadero, aquel que siempre miraba a mi hermana, aquel que decoraba aquellos pasteles que tanto me gustaba observar a través de la vitrina.

Peeta, Peeta Mellark. Entonces una pequeña esperanza surgió, yo sabía que Peeta sentía algo por Katniss, por la manera en que la miraba.

Cruce mirada con el muchacho rubio, entonces lo supe, mi hermana estaría segura.