Mamá sigue dormida, esta vez se ah quedado mirando el exterior a través de la ventana, hace frio pues se acerca el invierno, Katniss apenas acaba de llegar de caza, paso el día con Gale más allá del borde.
Mientras yo estoy sentada en la cama que comparto con Katniss sosteniendo algunas plantas entre las manos, pienso secarlas, tal vez después podamos utilizarlas en comida. Las ventanas se abren con una ventisca, dejo la cama para cerrarla antes de que vuelen las plantas por la habitación.
Intento cerrarla, pero el viento llega aún más fuerte revolviéndome el cabello y situándolo justo enfrente de mi cara.
-Déjame a mi Patito – la voz de Katniss apareció a mi lado, haciéndome hacia atrás para cerrar la ventana-
-Gracias- murmure cuando la cerro completamente, ella sonrió ampliamente para acariciarme la cabello y revolver más mi cabello. – Que cazaste?- pregunté sin querer ver al animal muerto
-Unas cuantas ardillas, hoy no pude cazar algo grande, hacia frio – me explicó mientras las ardillas se doraban al fuego - Mañana tal vez sea un mejor día para cazar- Por qué no despiertas a mamá? – me ofreció echando un vistazo a las ardillas – Ya casi terminan-
-Por supuesto- sonreí ligeramente al acercarme de nuevo a la recamara, estaba conforme hoy se sentía cálido el ambiente en casa, aunque afuera el viento azotara.
Katniss sabía como hacer que la casa se sintiera cálida.