Summary: Peeta y Katniss tienen que casarse para consumar su acto de amantes trágicos, ante el Capitolio y Snow. ¿Cómo van a afrontar ser marido y mujer, a tan corta edad? / AU Situado en Catching Fire/Spoilers/

Disclamer: Los personajes pertenecen a Suzzane Collins, solo la trama de esta historia alterna es mía.


JUST PRETENDING.


...

El vestido que diseñó Cinna es abrumador.

Me resulta imposible dejar de analizarlo delante del espejo.

Es reluciente y blanco con una caída larga y esponjada, por momentos me siento como un pastel gigante pero todos dicen que es "divino", o al menos eso fue lo que Effie gritó cuando lo vio por primera vez, incluso mi madre me dijo que es precioso y Prim alegó que parecía una princesa como la de los cuentos antiguos que mamá solía narrarle antes de dormir, así que, quizás ellas tengan razón y yo solo estoy siendo muy quejumbrosa.

O muy cobarde.

Acaricio entonces el bordado meticuloso del escote, intentando cogerle cariño a la prenda como lo han hecho todos los demás, pero es inútil, me tiemblan las manos y aunque intento respirar profundamente mis pulmones no cooperan, la tela blanca me pica y me pesa como una serpiente enredada en mi cuerpo a punto de estrangularme.

No puedo hacer esto.

No puedo casarme con Peeta.

Mi respiración se acelera de solo imaginarlo y aunque lucho por controlarme, no lo logro.

No puedo, simplemente no puedo hacer esto.

Soy consciente de que es nuestra única salida, que únicamente casarnos lograra mantener la pantalla de amor que hasta ahora nos ha mantenido con vida, pero es como si tuviera una soga en el cuello que no me deja respirar, mucho menos pensar con claridad y el pánico me invade.

Prácticamente asfixiándome comienzo a caminar de un lado al otro en la habitación, como perro enjaulado —la diferencia no es mucha—, hasta que paro por un momento para sacarme las incomodas zapatillas que me obligaron a ponerme. Libre de estas, analizo todas mis posibles salidas mientras vuelvo a caminar, y me dirijo a la ventana, puesto que saltar por ella es una de las pocas opciones que tengo.

Será más fácil que escapar por la puerta principal, me digo, aunque es posible que me atore con semejante vestido que llevo puesto, y estoy segura de que una novia, sobre todo de una de la cual hay carteles por todo el Capitolio y parte de Panem, será difícil de ignorar, mientras salta por la ventana y luego corre desesperada por las calles del Capitolio.

De pronto me parece una idea sumamente estúpida, pero cuando alguien comienza a tocar la puerta y a decir mi nombre, subo un pie a la ventana dispuesta a saltar si es necesario.

Por fortuna Cinna entra a la habitación antes de que pueda decidirlo, y arruine todo lo que hemos planeado.

—¿Todo bien aquí dentro? —me mira de arriba abajo y frunce el seño, es obvio que ha descubierto mi plan de huida, estoy a punto de saltar por una ventana, demonios, ¿que muestra de desesperación y estupidez más grande puede haber aparte de esta?, afortunadamente él no lo señala.

—¿Por qué te has quitado las zapatillas?, faltan cinco minutos para que empiece la ceremonia —se acerca al sofá donde he botado los hermosos zapatos que diseño para mí y los recoge sonriendo —¿tan horribles te parecen?

—¡Como si el calzado fuera lo más importante ahora! —resoplo y me alejo de la ventana con tristeza, cuando estoy a unos centímetros del mueble más cercano me dejó caer derrotada y mi vaporoso vestido se alza como las alas de una ave —sabes perfectamente porque me los quite.

Mi estilista vuelve a sonreír.

—¡No es gracioso! —le recrimino, ¿como puede sonreír cuando yo me siento así?

—Yo, no creo… no sé, si pue-da con esto, me falta —tartamudeo, cuando la habitación de pronto comienza a calentarse considerablemente.

—¿Des-de cuando hace tan-to calor? —me quejo con el pánico a flor de piel.

Me siento como en un horno que poco a poco se hace más pequeño.

—¿Soy yo o la habitación se ve más pequeña?

¡Vamos a morir!

—Tranquila —Cinna toma asiento a mi lado, y me ayuda a refrescarme con un ventilador de mano que escondía a un costado —Es solo un ataque de pánico, esta bien, tan solo respira ¿si?, se pasara, todo estará bien.

—¿De verdad?

—Si, yo te ayudare y cuando caminemos hacia el altar solo sostén mi brazo con fuerza ¿de acuerdo?

—Bien.

Ese es el plan después de todo.

Entraremos agarrados del brazo fuertemente hasta el altar, miraré a los ojos a Peeta y después un "acepto". Es fácil, lo hemos ensayado cien veces, sin contar todas las demás que he ensayado yo sola en mi cabeza, y es un gran alivio que sea Cinna el encargado de entregarme y no otra persona, como Haymitch, quien no hubiera servido de soporte y solo me hubiera puesto más nerviosa. No tiene tanta paciencia como mi estilista, y no creo que hubiera estado lo suficientemente sobrio.

Otra opción fue mi madre, pero… la tradición se lo impidió, y aunque se escuche feo, tampoco hubiera ayudado en mucho. No esta de acuerdo con la boda, y ya tengo suficiente con mis propias recriminaciones.

Ya tengo suficiente con las recriminaciones y exigencias de todos.

Al iniciar la ceremonia, Peeta es el primero que siento me mira sin pedir nada más que mi presencia. Todos esperan que sonría y desborde felicidad por los poros, pero Peeta parece feliz con tan solo verme desfilar hasta el altar, sus ojos azules brillan, y su sonrisa es blanca y animadora. Hace que los últimos pasos hasta su lado, sean menos difíciles. En el momento que Cinna le da mi mano y él la toma, casi me siento feliz, por un momento incluso siento que estoy haciendo lo correcto, me refiero a que, si alguna vez hubiera deseado casarme, eso no hubiera sido tan diferente a como lo estaba siendo a lado de Peeta.

—¡Bienvenidos! —la voz de Caesar Ficklerman, sin embargo, me devuelve a la realidad.

—Habitantes de Panem, invitados y familia de los novios — su voz jamás me había sonado tan molesta, me siento como en un ridículo circo en vez de mi propia boda. —¡Bienvenidos a la tan esperada unión matrimonial de los amantes trágicos del distrito doce! —alza la voz por ultima vez, y la gente aplaude enloquecida.

Hay cámaras en todos lados, y las luces me dejan ciega un par de minutos, me tapo la cara con una mano y entonces Peeta aprieta la otra con fuerza. Lo miro a los ojos y él me sonríe.

—Tranquila —me dice moviendo la boca en silencio y me guiña un ojo, incluso aquí, sigue siendo un experto del espectáculo y yo una tonta desorientada. Ni siquiera el fabuloso vestido de Cinna me da ventaja sobre él.

Pero, ¿cómo se puede estar tranquila, cuando te estas casando a los dieciséis años, mayoritariamente por estar amenazada, por miedo y por si fuera poco, con una parvada de locos del Capitolio aullando y gritando mientras lo haces?, aunque era de esperarse, la relación entre Peeta y yo empezó como un espectáculo, se estaba consumando como uno, y a partir de ahora, lo seria para siempre.

Es triste, pero irremediable.

Los minutos avanzan de este modo, sin yo poder dejar de pensarlo. Un espectáculo, mi vida seria un espectáculo de ahora en adelante, a mi mente llegan rápidamente las escenas, y de pronto me veo llena de hijos tan obligadamente sonrientes como yo. Trato de bórralo de mi cabeza, porque no quiero tener hijos, aunque ¿cómo voy a evitarlo?, seremos marido y mujer, en algún momento, bueno… él tiene derecho a pedirme... ¡Oh dios mío!, no estoy preparada. Intento no pensar demasiado en ello, pero es difícil.

Peeta aprieta mis manos, no las ha soltado desde que empezó la ceremonia, y eso me da la fuerza para no desmayarme, procuro concentrarme en ello, y lo miro a los ojos en busca de más animo pero justo en ese momento:

—Katniss Everdeen —la voz, esta vez menos estridente de Caesar me pregunta —¿aceptas a Peeta Mellark, como tu único y fiel esposo, hasta que muerte los separe?

Se espera que conteste rápido, pues se supone que estoy loca de amor por Peeta, pero se me ha secado la boca y creo que también estoy muda, sin embargo logro decir —si— en un susurro que sospecho nadie ha entendido por lo que procuro mover mi cabeza con fuerza para hacer notar mi entusiasmo de alguna manera.

—¡Acepto! —digo después, y no puedo evitar suspirar con alivio sin preocuparme que las cámaras lo graben.

Una de las partes más difíciles de la noche, la he superado.

A Peeta, por su parte, no le cuesta nada contestar

—Acepto —dice con determinación, tan pronto Caesar termina de hacerle la misma pregunta, después besa mi mano con devoción, y enseguida el público suelta un suspiro enternecido.

Su pareja de amantes trágicos favorita, al fin se ha unido de por vida.

Nos ponemos los anillos a continuación, y esa última afirmación dentro de mi cabeza me llena de pánico. Estoy casada con Peeta. Soy su esposa. ¿Qué va a pasar ahora? ¿Cómo serán nuestras vidas de ahora en adelante?

No puedo dejar de sentirme muy aturdida y con miedo, pero cuando Peeta se acerca para besarme, y sus labios se unen a los míos con suavidad, sé que él será lo suficientemente paciente y tierno para ayudarme a afrontarlo.

O eso espero, al menos.


N/A: Hola, hola. Lo sé soy una irresponsable. Que deberia preocuparse por terminar otros fics que tiene pendiente, pero al menos Tempestad ya esta terminado :D Y últimamente me ha costado mucho escribir sobre mis demás fics, y entonces vino esta idea a mi mente. Había querido escribir algo nuevo de Peeta y Katniss, pero pre epilogo, sin embargo ya hay muchos de esa temática jeje, y cuando lo comenzaba no me salia. Entonces me quede pensando en esta idea. Y siempre me pregunte que hubiera pasado, si los acontecimientos en Catching Fire, hubieran sido diferentes y ellos hubieran tenido que casarse como tenían planeado ._.

Asi que aqui esta mi fic :B Ojala les guste :)

Edito: Para agradecer a mi Beta en el fic, krysslove83 (visiten su perfil, sus fics son awesome), que hace su magia y me ayuda con mi vocabulario. He hecho por lo tanto algunos cambios al capitulo, pero la trama sigue igual :)

Hasta el próximo, y No olviden el review ;)

Besos (Elise)