Tacto

¿Cómo decirlo? Tenía que ser sutil, dejar el mensaje entre líneas, claro pero con tacto. Estuvo meditando en el baño por tiempo indeterminado, no quería parecer descortés, de alguna forma, no iba a ser una charla común entre caballeros. Al final decidió ir lo mas directo al grano posible.

-Holmes… - se recargó en la puerta del dormitorio sintiendo cierto apoyo moral en ello.

-¿Qué…?-el detective se asomó por debajo de la sabana, raramente John se despertaba antes que él, ese día era una excepción.

-¿Se podría afeitar mas seguido?- Se quedó ahí, inmóvil, esperando las repercusiones que su petición podía causar por tratar de inmiscuirse en el aspecto personal de Sherlock.

No perdía nada. Esa mañana se dio cuenta, debido a las laceraciones que padecía en la mayor parte de su cuerpo, que su piel era más delicada de lo que aparentaba.