Sufrimiento para aliviar el dolor


SINOPSIS: A sus dieciocho años, Louis Weasley era feliz: acababa de terminar Hogwarts, tenía gente que lo quería y una novia preciosa. Pero todo se torció cuando Noah Longbottom murió por su culpa. Ahora no se reconoce a sí mismo y lo único que quiere es no recordar para no hacerse daño. Aunque para ello tenga que recurrir a un método que lo marchita lentamente.


Prólogo: Latidos sin motivo

Si fueran más prudentes,
si no lo hicieran mal.
Si todos escucharan consejos de sus mamás.
Por culpa de esa gente, fallecen inocentes.
Quizás un día seas tú la persona que lo lamente.
Shé-Adiós, mamá

La persistente lluvia no ha cesado desde anoche, recordando a todos que la pesadilla no ha terminado. Que no ha hecho más que comenzar.

Louis suplica por enésima vez a James que le diga dónde tienen a Noah. Desde la cama, Elijah Anderson los observa con expresión ligeramente ausente debido a la ingente cantidad de fármacos que le han dado para aliviar el dolor de sus heridas.

-Tengo derecho a verla-repite una y otra vez, obstinado.

James suspira y echa un vistazo a Elijah, que parece salir de su trance durante unos segundos y le devuelve una mirada exasperada. La cabeza es lo único que no le duele al ex Slytherin y Louis está poniendo remedio al hecho divinamente. Elijah cierra los ojos, pese a que sus brazos no quieren obedecerle y, por tanto, no puede taparse los oídos para sofocar la voz del primo de su novio.

-Sólo pueden ir a verla sus padres-razona James. Eso no es estrictamente cierto, pero no quiere que su primo tenga que ver a Noah en su estado. Él lo ha hecho y siente que se va a morir, como probablemente le ocurra a la novia de Louis. Pero prefiere no decírselo.

-James, dime dónde está-suplica Louis-. Por favor. Necesito saber si está bien.

James ve las lágrimas asomando de los ojos de Louis y se muerde el labio. Entonces mira a Elijah, que tiene los ojos cerrados y respira profundamente, y se imagina que a él no le hubiesen permitido ver a su novio.

-Está mal-dice tras unos segundos, con la vista fija en las sábanas de la cama de Elijah. No se siente capaz de mirar a su primo a los ojos-. Los sanadores dicen… que su cuerpo está demasiado dañado y que probablemente no sobreviva.

El grito ahogado de Louis hace que James lo mire al fin. Se muerde el labio al percatarse de las lágrimas que mojan el feo corte que se ha hecho en la mejilla.

-Quiero verla-exige Louis con más ímpetu que hasta el momento, alzando la voz un poco. Elijah se despierta dando un respingo y clava sus ojos grises en el rubio con reproche.

James se muerde el labio.

-Vale-accede. Mira a Elijah-. Ahora vengo, ¿vale?-él parece un poco reacio, pero tras unos segundos asiente, luchando para mantener los ojos abiertos.

Ambos salen de la habitación. Pese a que los sanadores le soldaron la cadera anoche en un abrir y cerrar de ojos, a Louis le duele al caminar y por eso cojea. Sin embargo, no se queja ni una sola vez mientras sigue a su primo por los pasillos de San Mungo, principalmente porque le duele algo más el brazo que tiene en cabestrillo. Finalmente, James se detiene ante una puerta blanca y austera y hace un gesto con la cabeza a Louis para que entre.

Louis cree que el mundo entero se desmorona cuando ve a Noah. O lo que queda de ella.

Noah tiene vendajes en tantas partes de su cuerpo que parece una momia. Y donde los sanadores han decidido dejar que las heridas respiren, tiene tantas que apenas se ve su piel, enrojecida e irritada. Entre muchísimos cables y tubos, se ve su cara… si se le puede llamar así, porque todo el lado izquierdo está quemado y tan desfigurado que Louis se obliga a fijarse en la parte derecha de su rostro para reconocerla, una tarea que tampoco es fácil, teniendo en cuenta el largo corte que va desde su sien hasta su barbilla.

Sus padres y su hermano están sentados en sillas al lado de la cama, paseando la vista de Noah a Louis y de Louis a Noah. A Louis le parece que el dolor de la cadera se acentúa y teme caerse, pero antes de que pueda pensar nada más Frankie hace aparecer una silla tras él. Louis se deja caer, sin apartar la vista de su novia. Se pregunta cómo se tomará Noah el ver su cara tan maltrecha; es tan coqueta… Pero a él le sigue pareciendo hermosa, piensa con firmeza. Noah es el ser más bello del mundo por fuera y por dentro, sin importar lo desfigurada que se vaya a quedar su cara.

Louis se queda un buen rato observando a Noah, dándose cuenta de que ella no estaría así si él hubiese tenido más cuidado anoche. No iba excesivamente rápido, pero debió reducir un poco la velocidad… Merlín, ¿cómo se ha podido poner todo tan mal en menos de un día?

Tras lo que parecen décadas, Noah abre los ojos. Bueno, el izquierdo sólo un poco, porque tiene el párpado en carne viva y debe de dolerle horrores. Mira alrededor y detecta a todos los que hay ahí. A Louis le parece ver una pequeña sonrisa en sus rasgos quemados.

-Mamá-musita en voz muy baja. Hannah Longbottom se acerca a su hija y deposita un beso en la frente, el único lugar que, milagrosamente, no tiene ninguna herida.

-¿Cómo estás, vida?-le pregunta su padre.

-Me voy a morir-dice Noah. A todos los presentes se les encoge el estómago. No lo ha preguntado; lo ha afirmado.

-No, cariño. Eres fuerte y tienes mucho por lo que vivir-replica su madre.

-Pero cansa mucho-protesta Noah en voz baja-. Y… voy a morirme de todas formas, mamá. Lo sé-y entonces mira a su hermano mayor, que se estremece.

A todos les queda claro lo que quiere decir ese gesto. Frankie es un excelente sanador, y cuando ya no hay nada que hacer lo sabe y le duele. Louis se muerde el labio, luchando por no llorar. No es justo. No pueden dejarlo sin Noah.

-No digas esas cosas-la riñe su padre con suavidad-. Si no lo intentas, no lo conseguirás.

-Lo estoy intentando-replica Noah, y su voz suena casi enfadada. Entonces mira a Louis-. ¿Qué te ha pasado?-pregunta, con los ojos fijos en el corte que surca la mejilla del joven-. Tienes muy mal aspecto.

Louis agradece que ella no pueda mirarse al espejo.

-El coche se salió de la carretera, ¿recuerdas?-murmura en voz baja, apartando la vista. Noah se está muriendo por su culpa. Debería ser yo.

Noah parece leer su expresión, porque su rostro mutilado se ensombrece.

-¿Podéis salir un momento?-pide con la voz muy débil. Tras darle un beso cada uno, Neville, Hannah y Frankie salen de la habitación. Entonces Noah mira fijamente a Louis-. Ven.

Los pies de Louis obedecen sin que él tenga que dar la orden, y dos segundos más tarde se encuentra de pie junto a la cama de Noah.

-Lo siento-se disculpa en voz baja-. Si yo no…

-No seas idiota-lo corta la muchacha en voz baja-. No es culpa tuya. Ni de nadie. Y además, ya no importa.

-Pero…-Louis intenta decirle que deje de ser tan pesimista, pero no logra encontrar las palabras, porque muy en el fondo sabe que tiene razón-. No es justo-dice finalmente.

Noah suspira, pero de repente la acomete un acceso de tos. Ambos ven la pequeña mancha de sangre en la almohada, y Louis ruega una vez más poder cambiarse por ella.

-No ha sido tu culpa-le asegura Noah en voz baja y débil. Ahora tiembla ligeramente-. Tengo frío.

Louis toma su mano, llena de pequeños cortes y quemaduras. Noah hace una mueca de dolor, pero no la retira, ni se queja.

-Noah, esto no puede estar pasando-susurra, más asustado de lo que ha estado en toda su vida-. No puede… tú no puedes…

-Me estoy muriendo, Louis-lo interrumpe ella-. Y no quiero hacerlo sin decirte algo-Louis no habla, sólo acaricia una parte del dorso de la mano de Noah que no está magullada-. Sé que es inútil pedirte que no estés triste, así que te ordeno que no te culpes. Olvídate de mí, si eso hace que te sientas mejor.

-No puedo hacer eso-replica Louis. Ni queriendo sería capaz de olvidar a Noah. Se muerde el labio-. Te quiero.

-Yo también-le asegura Noah. Una lágrima sale de su ojo quemado y surca su rostro deformado, y Louis sabe que le escuece, aunque ninguno comenta nada-. Prométeme que estarás bien.

-Noah, no…

-Prométemelo, Louis.

-Te lo prometo-cede Louis, y por un momento siente ganas de sonreír. Incluso estando en las últimas Noah logra llevar la razón.

-Louis…

-¿Qué?

-Me alegro de que no seas tú.

Louis abre la boca para replicar, pero Noah ha cerrado los ojos y su respiración se ha hecho más lenta. Se muerde el labio y se siente todavía peor. ¿Por qué ha tenido que pasar esto? ¿Cómo se puede destrozar el mundo de una persona en tan poco tiempo?

Tras unos minutos observándola dormir, Louis se inclina sobre ella, le da un beso en la frente, y sale de la habitación cojeando. Se da la vuelta cuando está en la puerta para mirarla, y le da la impresión de que Noah sonríe, sólo un poco.

A las nueve horas y veintiocho minutos del uno de julio de dos mil veintitrés, el corazón de Noah Hannah Longbottom se detiene para siempre.

Y el de Louis pierde un motivo para seguir haciéndolo.


Notas de la autora: Hasta la fecha, este fic es el que más trabajo me está costando escribir, porque tengo que hacer uso de toda mi capacidad de empatía para comprender los motivos de Louis para hacer lo que va a hacer. Espero que os guste, al menos yo estoy poniendo todo mi empeño e ilusión.

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