CAPITULO 20

¡Final!

El sábado por la mañana, Terry se levantó muy temprano. La fiesta de la noche anterior, lo había dejado agotado y sin ningún ánimo de levantarse; pero tenía que hacerlo, debía ir a buscar todo lo necesario para su velada especial esta noche.

Tratando de hacer el menor ruido posible, se puso los primeros jeans que encontró y una camiseta ligera, el calor de la ciudad era casi insoportable en esa época del año. Cuando estuvo listo para salir, tomó su billetera y una gorra de béisbol para protegerse del sol de la mañana.

Bajó las escaleras de la casa y notó que ninguno de sus compañeros se había levantado aún, probablemente debido al desvelo de anoche. El tiradero en la sala era descomunal y trozos de comida y latas de gaseosa estaban en cada rincón del suelo dentro y fuera de la casa. Seguramente, más tarde los empleados de la casa limpiarían tal desorden; los compadecía…

Salió de la casa y caminó por la playa hasta la carretera más cercana, la casa Leagan estaba algo alejada del centro de la ciudad. Caminó por varios minutos, no conocía Miami y temía extraviar su camino. Había hecho una pequeña investigación de centros comerciales y hoteles por medio de Internet días antes del viaje. Cuando llegó a un lugar, medianamente conocido, se sintió más seguro.

Lo primero que hizo fue ir al hotel que había elegido para la gran noche. Hubiera querido poder llevar a Candy al Ritz; pero no tenía demasiado presupuesto, por eso había conseguido reservación en un hotel de tres estrellas cercano a la mansión Leagan; Ocean Hotel era el lugar elegido. Entró a la recepción del hotel y notó que efectivamente, no estaba nada mal, incluso era bonito. Dio sus datos a la recepcionista y después de pagar en efectivo pudo obtener la llave de su habitación.

Pero todavía no tenía intención de entrar a verla, aún necesitaba algunos implementos y provisiones para la velada.

Salió del hotel y caminó por las aceras de la ciudad buscando con la mirada algún lugar donde vendieran chocolates y ¿vino?... talvez champagne… ¡eso si le alcanzaba!

Después de caminar por varias calles, encontró una vinatería. Entró al lugar para sondear el ambiente, todos le decían que parecía mayor a la edad de la que tenía en realidad; talvez… el encargado del lugar no tendría ningún inconveniente en venderle una botella de un vino de calidad. Si no lograba hacerlo… tendría que comprar un vino cualquiera en un centro comercial, y eso no le agradaba demasiado.

Quería que fuera especial de principio a fin.

Husmeó entre los pasillos del lugar, buscando alguna marca que le pareciera familiar; su padre acostumbraba tener gran cantidad de vinos en casa, y por eso creía tener algo de experiencia en ellos.

- ¿Puedo ayudarte en algo? –preguntó una joven que trabajaba en el lugar

- No en verdad, estaba escogiendo cual era la botella que compraría. –le sonrió

- Ya veo, cualquier cosa que necesites estoy para servirte –se retiró

Terry continúo su búsqueda a través de la tienda, no estaba todavía seguro si comprar una botella de vino tinto o vino blanco; vagó por el vino tinto… era el que más le gustaba, pero… ¡no podía decidir!

- ¿Para qué ocasión? –preguntó un hombre junto a él casualmente

Terry volteó a verlo, el hombre era mayor; con la cabellera teñida ligeramente de blanco, con barba y bigote. Portaba un traje sastre color negro, algo le decía que lo había visto anteriormente.

- El vino, ¿qué ocasión lo amerita? –sonrió

- es para una velada romántica –dijo sinceramente- con mi novia.

- Entiendo. Entonces creo que deberías elegir un vino blanco seco, es el más indicado para mujeres; talvez no quieras que se suba demasiado el alcohol.

- Gracias. Lo tomaré en cuenta –caminó hasta la sección de vinos blancos

- Si me preguntas –el hombre tras él- creo que el Chardonnay –tomó una botella del estante- es el que necesitas. Este particularmente, no es demasiado caro. Creo que es el indicado

- ¿Usted cree?

- Claro, es el mejor.

- Bien, quizá tenga razón. Este será el indicado. Muchas gracias –se despidió del señor que lo había ayudado

- ¡Espera! –Hizo que Terry se detuviera- Me parece haberte visto antes, ¿cómo te llamas?

No acostumbraba dar este tipo de información a un desconocido, pero a él también le había parecido verlo antes. Solo que no recordaba donde

- Terry

- ¿Terry? –Susurró tratando de recordar el nombre, de pronto sus ojos se ampliaron… recordando- ¿Terrence Grandchester? ¿de Chicago?

- Si, el mismo. –al parecer el hombre lo había reconocido, pero él aún no recordaba nada de él. Estuvo tentado en irse…

- ¿Qué haces en Florida? –Preguntó- ¿No me digas que estudiarás en Florida?

- No, bueno… estoy en medio de un viaje de fin de año escolar.

- ¡Qué alivio!

¡Terry cada vez entendía menos!

- Bueno señor, le agradezco mucho su ayuda. Nos vemos luego –dudaba que esto ocurriera

- No, Terry. Espera. –Lo sostuvo del brazo- ¿Quiero hacerte una pregunta?

- ¿Cuál?

- ¿En qué universidad estudiarás?

El señor "desconocido" tocó una fibra importante en el corazón de Terry. Esto todavía le afectaba, pues debía estudiar en Yale; cuestión que no quería… él quería estudiar en Princeton.

- Aún no lo sé

- ¿No lo sabes?

- Lo que sucede es… -dudó en contarle su dilema a un desconocido- que, tengo carta de aceptación a Yale, donde mi padre quiere que estudie. Pero yo aún no sé si lo haré. Talvez espere un año más en entrar a la universidad, por lo menos hasta tener el dinero suficiente para ir a otra universidad.

- ¿Qué universidad? –preguntó sonriente

- Escuche señor, no quiero ser grosero con usted pero no tengo la menor idea porque esto pueda interesarle. Ni siquiera lo conozco.

- Terry, mi nombre es Charles Simpson; soy reclutador de los Tigres de Princeton. Yo, fui a tu escuela meses atrás para observar varias prácticas y juegos de tu equipo de secundaria.

Entonces Terry lo recordó.

- Señor Simpson, mucho gusto. No lo recordaba, perdón…

- Lo supuse, pero no te apures. –Sonrió- creo que fue el destino el que nos reunió precisamente aquí.

- ¿A qué se refiere?

- A que aún estoy interesado en tenerte con nosotros. Claro… si aceptas

- Pero… yo… no hice ninguna prueba para entrar a Princeton, además… es junio. ¿no es demasiado tarde?

- Claro que no, tú no te apures. Yo puedo arreglar todo, solo necesito saber si estas dispuesto. Puedo conseguirte aún un puesto en nuestro equipo. Tendrías beca completa, para cualquier carrera que escojas. ¿Tienes buenas notas, no es verdad?

- Si, bueno… no las mejores, pero tengo un buen promedio. –Sonrió- ¿8.4 será suficiente?

- Más que suficiente. Muchacho –le palmeó el hombro- no sabes lo feliz que estoy. Creí que te había perdido, cuando fui a tu escuela meses atrás y rechazaste la oferta me decepcionó mucho. Quería que estuvieras con los Tigres, ahora… parece que lo estarás.

- ¡No lo puedo creer! –Exclamó el castaño- me parece estar en un sueño.

- No lo estás.

- ¡Dios! ¿Es en serio? No me está engañando ¿verdad?

- Por supuesto que no. Eres un gran jugador, Terry. En verdad quiero que pertenezcas a nuestro equipo.

¡Por todos lo cielos!

- Ahora, necesitaré una cita contigo para ultimar detalles. Además de tus datos y principalmente tu número de teléfono; para poder comunicarme contigo de ahora en adelante.

- Por supuesto

Terry le proporcionó su número de celular

- Bien, creo que es todo por el momento. Me pondré a trabajar a marchas forzadas para que tu beca se tramite pronto. Pero no te preocupes, no creo que tome más de dos semanas.

- Gracias –fue lo único que pudo decir

- No me lo agradezcas, yo soy el que te lo agradece. Estaba en Florida para una conferencia, y te encuentro, esto es a lo que yo le digo una coincidencia

- Ya lo creo

- Solo dime una última cosa, ¿por qué rechazaste mi oferta inicial?

- Por… -sonrió- sinceramente… ¡por estúpido! –el señor Simpson rió- porque en ese momento no tenía idea de que quería hacer; pero ahora, estoy seguro que no hay nada más en este mundo que ir a Princeton.

- Me alegra. Porque esa es la universidad en la que estudiarás…

- Mil gracias señor Simpson. Le agradezco todo

- Ya te dije que no me lo agradezcas, todos ganaremos con este acuerdo. –Lo instó a caminar con él a la caja- Ahora, creo que debería apresurarme. Tenía pensado comprar una botella para regalarle a un amigo que me está haciendo el favor de alojarme en su casa, y creo que ya me retrasé demasiado.

- Si, yo también ya demoré demasiado.

- Espero que tengas una velada muy especial. –Sonrió- Me comunicaré contigo mañana temprano, hoy mismo me comunicaré al campus para iniciar tus trámites.

- Nuevamente gracias

- Deja ya de agradecerme. Esteremos en contacto –dijo después de pagar

- Si, señor Simpson. Esperaré su llamada –lo vio alejarse y salir de la tienda

¡Cielos!

Nunca creyó que algo así pudiera pasarle. Todo había salido… de la nada.

Ahora, ya no tenía que preocuparse por la propuesta más difícil que tendría que hacerle a Candy. Casarse ya no era una opción… ¡Irían a la misma universidad!

Lo mejor de todo era que no tenía que rogarle a su padre, o dejar de estudiar el siguiente ciclo escolar.

Inmensamente feliz, salió de la vinatería después de comprar el Chardonnay que el señor Simpson le hubiera recomendado. Compró otras cosas más que necesitaba y regresó al hotel Ocean; como ya tenía la llave de la habitación subió directamente al cuarto piso donde se encontraba y en los próximos minutos se dedicó a preparar el ambiente para que todo estuviera listo en la noche cuando Candy llegara.

OoOoOoOoOoOoOoOoO

La hora del almuerzo llegó y Candy no tenía idea de donde podría estar Terry.

- ¿Estás seguro que no sabes dónde está? –le preguntó Candy a Stear, dudaba que el mejor amigo de Terry no supiera donde estaba.

- Seguro –mintió- talvez fue a dar un paseo por la playa

- Si, talvez –dijo decepcionada. Si era así, hubiera querido que fueran juntos

- O talvez está en otro lado –dijo al ver la decepción de Candy- seguro que es algo para ti. Lo traes loco, Candy

Candy se sonrojó con lo que dijo Stear

- Eso espero –bromeó para darse valor

Todos habían decidido tomar la mañana para ellos, haciendo lo que cada uno decidiera; y luego almorzar todos juntos en un restaurante a orillas de la playa.

- Ya casi nos vamos –dijo Candy- y Terry no regresa. Estoy preocupada, ¿qué tal y le pasó algo?

- Lo dudo

- Susana tampoco está –comentó imprudentemente Annie

Y entonces Candy lo notó, Susana tampoco había estado en toda la mañana.

- Pero Elisa tampoco ha estado, así que debe de estar con ella, Candy –aclaró Patty

- Es verdad –comentó avergonzada Annie- seguramente fueron de compras.

La rubia no mencionó nada, no quería caer en malos pensamientos. Deseaba pensar que Terry no había estado toda la mañana con Susana… ¡no! Eso era imposible…

Cuando estaban a punto de salir de la mansión para finalmente ir a almorzar juntos, Terry apareció por la puerta vestido de manera informal y portando una gorra de los cachorros de Chicago.

Candy lo vio, un tanto molesta por su desaparición. Terry se acercó a ella y la rodeó con un brazo por el hombro. Le intentó dar un beso en la mejilla pero la rubia se retiró, como estaban rodeados de todos sus compañeros pues el castaño decidió no preguntarle a su novia el porque de su rechazo. Ya lo haría luego.

- Bien, como saben este almuerzo también es a cuenta de mis padres –habló Elisa con prepotencia- así que no deben preocuparse por lo que consuman –sonrió

Luego de la "aclaración" de la pelirroja, todos se encaminaron a la playa donde a pocos metros de distancia se encontraba el restaurante donde almorzarían.

- ¿Dónde estuviste toda la mañana? –susurró Candy entre dientes, totalmente molesta

- Arreglando algunos asuntos.

- ¿Qué?

- No te lo puedo decir. –se lo diría en la noche, durante su velada

- ¿Por qué? –detuvo su andar molesta

- Porque es una sorpresa –le tomó la barbilla sonriendo- No seas curiosa, amor. ya lo sabrás a su debido tiempo.

- ¿Estuviste solo? –era algo que tenía que saber.

- ¿Solo? –Preguntó extrañado- Si, estuve solo –no entendía el porque de su pregunta

- Bien –siguió su camino, aún molesta con él

- Espera –la abrazó, dejando que los demás continuaran su camino. Tenía que aclarar el asunto con su novia. No le gustaba que estuviera enojada con él, más cuando no había hecho nada para que lo estuviera- ¿Qué tienes, bonita? –le rozó la mejilla

- Nada –hizo una mueca- No tengo nada –volteó la cara

- Escucha, lo que hice toda la mañana fue preparar lo necesario para esta noche –sonrió por le sonrojo de su novia- Prometí que sería especial, tenía que prepararlo yo mismo… -la besó rápidamente- prometo que no te decepcionará. Esta noche lo sabrás todo. ¿O es que no quieres pasar conmigo la noche?

- Si, claro que quiero –se sonrojó

- Entonces confía en mí. Por eso es que no estuve contigo esta mañana. ¿Confías en mí?

- Si

- Bien. Ahora será mejor apurarnos porque ya nos dejaron muy atrás

- Está bien –sonrió mientras caminaban

Llegaron al restaurante, y tomaron su lugar con el resto de sus amigos. La comida transcurrió tranquila y todos convivieron amenamente.

OoOoOoOoOoOoOoOoO

- Ya tengo toda la información –dijo feliz Elisa- me costó conseguirla, pero finalmente sé donde Terry llevará a Candy.

- Bien

- ¿Cómo te fue a ti con lo que te encargué?

Elisa le había "sugerido" a su amiga que se mantuviera alejada de la casa toda la mañana, con el único fin de sembrar en Candy la duda de que Terry había estado con ella. sabía perfectamente que el castaño estaría toda la mañana fuera, arreglando los detalles de "su velada"… por eso, debía empezar desde ese momento, tenía que empezar a sembrar la desconfianza en el corazón de Candy.

- ¿Encargarme?

- Si, tonta. El que te mantuvieras alejada de la casa

- Ah, eso. Pues, lo hice. Estuve en la playa. En un lugar alejado.

- ¿Te vio alguien?

Se quedó callada, bueno… no solo la había visto alguien. Había estado acompañada.

Flash Back

- ¿Qué estás haciendo aquí, tu sola? –le preguntó Neil sentándose junto a ella

- Este… viendo el horizonte. –mintió, si fuera por ella estaría con los demás o durmiendo un poco más

- ¿Puedo verlo contigo?

- Si

- Susana, ¿has pensado en lo que te dije?

Claro que lo había pensado, la pregunta le martillaba día y noche…

- Si –susurró

- ¿Y qué me respondes? –preguntó ansioso viéndola a los ojos

- Yo… no sé

- Susana, yo te quiero. Te quiero mucho -recalcó- quiero que estés conmigo. Que seamos más que amigos.

- Lo sé

- Pero tu no me miras más allá de tu amigo, ¿no es cierto?

- No es eso –se detuvo

¿Qué le decía?

¿Qué estaba obsesionada con Terry? ¿Qué incluso estaba haciendo un plan para separarlo de su novia?

¿Qué estaba demasiado ocupada en estropear la relación de alguien más, que en pensar en ella misma?

¡No! ¡Era demasiado patético!

- Entonces, ¿Qué es?

- Neil, no quiero lastimarte. Yo… aún quiero a…

- ¿A Terry? –dijo en un susurro

- … -Susana no contestó

- Pero yo puedo ayudarte a olvidarlo. Te enseñaré a amarme. Solo necesito una oportunidad, que me permitas entrar en tu corazón. Iniciar una relación de cero

- Yo…

- Piénsalo –se levantó- Piénsalo, Susana. No puedes vivir pensando en alguien que no siente lo mismo por ti –sonrió irónico- Mira quien lo dice –se burló- por eso mismo, es que te lo digo Susana. Si tú no quieres nada conmigo, dímelo. Así yo tampoco me obsesionaré contigo como tu con Terry. ¿Esta noche? –Dijo dudoso- Te espero en esta dirección –le dio un papel con la dirección de un restaurante de la ciudad- ¿A las ocho? Cuando todos estén en la fiesta. Piénsalo. –Repitió- Si no llegas, sabré que debo empezar a dejar de pensar en ti. –Empezó a caminar- Espero que llegues –dijo antes de alejarse totalmente.

Fin Flash Back

- ¡Susana! –gritó Elisa

- ¿Si?

- ¿Qué estás pensando? –dijo molesta- Estás muy distraída. Necesito tu total atención… este es el plan

Susana escuchó las palabras de su amiga, pero en su mente todavía se debatía en lo que debía hacer.

Si decidía hacer lo que Elisa planeaba, dejaría plantando a Neil y él le había asegurado que ya no insistiría más después de este día. Pero si iba con Neil no podría hacer nada para separar a Terry de Candy.

¿Qué hacer?

Lo que fuera… ¡debía decidirlo, ya!

OoOoOoOoOoOoOoOoO

La hora había llegado.

Candy estaba muy nerviosa, debía salir de la casa sin que nadie más que sus amigas la vieran. Pasaría la noche con Terry en un hotel y no tenía ninguna intención en que alguien lo supiera.

- Te ves muy linda –sonrió Annie

- ¡Annie! –dijo Candy alarmada

- ¿Qué? –sonrió

- No quiero que alguien te oiga. Todos deben de estar enfocados en la fiesta, incluso tu.

- Yo lo sé, pero… bueno, hoy es especial. Hoy dejarás de ser virgen –susurró

Candy enrojeció. Lamentaba tener que haberle dicho a sus amigas donde iba, pero necesitaba que la cubrieran.

- Annie, nunca cambiarás.

Annie rió, y dejó a su amiga sola en la habitación; el ruido de la música ya se escuchaba en la casa y todos ya estaban en el primer nivel disfrutando de la segunda noche seguida de fiesta.

Salió por la parte trasera de la casa y caminó hasta la playa. Elisa iba tras ella. Según el plan, ella seguiría a Candy, y la entretendría si se adelantaba demasiado.

Sabía que Terry se adelantaría al hotel, para no levantar sospechas. Susana tenía una copia de la habitación de Terry, gracias a Elisa. El dinero de su padre obraba maravillas, no fue difícil sobornar a una mucama del hotel. Entraría a la habitación, minutos antes que Candy para que al entrar la rubia, que también tenía una llave, los encontraría juntos.

El plan, según Elisa, era perfecto.

Candy iba con el tiempo según lo acordado. Dejaría una llamada perdida a Susana al momento en que Candy se acercara al hotel para que la rubia supiera cuando entrar, exactamente.

Elisa pudo ver entrar a Candy al hotel y llamó a Susana, entonces entró también al hotel y subió por las escaleras hasta el nivel donde todo ocurriría. Quería estar cerca del show, quería ver cuando todo ocurriera…

Llegó casi al mismo tiempo que el elevador de Candy, se escondió hasta que ella introdujo la llave en la cerradura y la observó entrar a la habitación.

Era cuestión de segundos para que la bomba explotara. ¡Cómo deseaba estar dentro para ver el escándalo!

Pero nada sucedió.

Los minutos pasaron y nadie salía de la habitación.

¿Qué ocurría?

OoOoOoOoOoOoOoOoO

- ¡Me alegra que hayas venido! –exclamó Neil al ver a Susana acercarse a su mesa.

- No lo tuve que pensar demasiado –sonrió- quiero empezar de nuevo. Ya no quiero vivir en el pasado. Es momento de seguir adelante

- Si, es verdad –llamó al mesero- ¿Quieres tomar algo?

- Está bien, tomaré lo que tú estás tomando

Neil pidió lo mismo para Susana, y cuando el mesero se retiró decidió hablar otra vez.

- Sabía lo que mi hermana y tú planeaban esta noche

- ¿En serio? –Susana enrojeció

- Si, lo escuché una vez. Pero sabía que tú no podrías hacerlo. Eres buena Susana, no como la loca de mi hermana –sonrió- Me alegra que no lo hayas hecho.

- A mí también me alegra

El mesero llegó con una copa de vino tinto para Susana y tomó la orden de cada comensal para la cena. Luego de unos minutos los alimentos fueron servidos y comenzaron a comerlos en medio de una plática amena.

- Susana –dijo Neil luego de un momento- ¿Quieres ser mi novia?

- Si –sonrió- Si quiero ser tu novia

A punto estaba Neil de besarla, cuando el celular de Susana sonó. Era Elisa

- ¡¿Dónde demonios estás?!

- En un restaurante, cenando con mi novio –sonrió

- ¿Con tu novio? ¡Demonios Susana! ¡Deberías estar donde te dije! –se oía muy molesta

- No Elisa, estoy donde debía estar. Es momento de continuar con mi vida y no aferrarme a un amor que no es para mí.

- ¡Por un demonio!

- Adiós Elisa, te veo luego –y le colgó

Susana sonrió y volteó a ver a Neil, quien la veía con orgullo.

- ¿Dónde estábamos? –preguntó sonriente Neil- a si, ya recuerdo

Y con eso, la besó. Dando inicio a una relación que duraría por años.

OoOoOoOoOoOoOoOoO

Candy entró a la habitación y se maravilló de todo.

El ambiente del lugar era romántico, de fondo se escuchaba una melodía suave; tocada en piano. Habían velas por toda la habitación, siendo estás el único medio de iluminación del lugar. La cama era amplia, y se expandía imponente antes sus ojos. Estaba cubierta por sábanas de algodón blancas y en medio de estas un corazón formado por pétalos de rosas.

Al ver el panorama casi se pone a llorar. Ahora si se sentía lista para su primera vez. Esto era lo que siempre había querido… no tenía ninguna duda. Quería hacer el amor con Terry esta noche.

Nerviosa, caminó por el lugar. No divisaba a Terry en ningún sitio. La iluminación era escasa, pero cuando estuvo a punto de encender las luces para buscarlo; unos brazos la rodearon por detrás.

- Hola, amor.

La voz de Terry le provocó un espasmo en el estómago. ¿Por la anticipación? Talvez… pero sintió de pronto que todas sus emociones se centraron en esa parte de su cuerpo.

- Hola –se volteó a verlo

- Tardaste –le reprochó sonriente

- Claro que no –sonrió- Vine a la hora en que me citaste. Y eso que el lugar está muy alejado. Tuve que salir sin que nadie me viera

- ¿Te vieron? –la abrazó

- No

Entonces, Terry ya no soportó más la cercanía y la besó. Profundamente, largamente. Hasta que sació, en parte, su hambre y ansiedad de Candy.

- ¿Estás nerviosa?

- ¿Yo? –disimuló- ¿Por qué? –sonrió- ¿Debería estarlo?

- Si, porque lo que haremos… será muy especial. –se apartó para ir hacia la botella de vino

- Entonces no veo porque de los nervios –caminó siguiéndolo

- Tienes razón. Pero díselo a mi cuerpo –confesó- yo si estoy muy nervioso –confesó

- ¿De verdad?

- Si

Sin dejar de verla, sirvió una copa de vino y se la dio a Candy, luego sirvió otra para él.

- Quería una botella de champagne, pero ya no tenía más dinero –confesó avergonzado

- El vino está bien para mí. –lo tranquilizó

- ¿Si?

- Si, me gusta más.

Candy ya había probado una vez el champagne y no le había gustado. En cambio el vino era distinto. Por alguna razón, le gustaba más.

- Entonces, brindo por que te guste más el vino. –sonrió

- Salud –dijeron al mismo tiempo

Terry la tomó de la mano y se acercaron a la cama, dejando las copas en la mesita de noche.

- Tengo algo que decirte –la abrazó

- Dime

- Hoy me pasó algo muy extraño –sonrió al recordarlo

- ¿Qué?

- ¿Te recuerdas que te comenté alguna vez que había rechazado la oferta de los Tigres de Princeton?

- Si –dijo triste. Esa hubiera sido una excelente noticia, los dos hubieran podido ir a Princeton juntos.

- Pues hoy recibí nuevamente la misma oferta

- ¡¿Qué?! –exclamó apartándose para verlo

- Si –sonrió- cuando fue a la vinatería por una botella para esta noche me encontré con el señor Simpson, el mismo que una vez me propusiera ir a estudiar a Princeton.

Candy no lo podía creer. Escuchó atenta la historia completa de su novio, de cómo por azares del destino, había encontrado en la tienda de vinos al reclutador de la universidad. ¡Era imposible! ¡Era un sueño!

- ¡No lo puedo creer! –lo abrazó con demasiada efusividad que lo lanzó a la cama

Pronto Candy estaba sobre él, encima de la cama cubierta de rosas del hotel. Se sintió avergonzada por lo que había hecho, pero antes que pudiera levantarse, Terry la tomó de la cintura y la besó apasionadamente.

- Te amo Candy –dijo Terry antes de besarle el cuello y colocarse él sobre ella.

- Yo también, y mucho –aseguró al sentir los labios de su novio en el cuello

Después podrían hablar de la universidad, o de su futuro, juntos. Lo importante en este momento, era explorarse y demostrarse con el cuerpo… lo que con hechos ya se habían cansado de demostrar.

Poco a poco y caricia tras caricia, Terry fue desnudando a Candy. La rubia se sentía nerviosa pero totalmente segura de continuar. En los brazos de Terry, se sentía plena… en su corazón estaba la certeza que lo que hacía era lo correcto, que nunca se arrepentiría de que Terry fuera el primero. Talvez si la suerte la acompañaba, sería el único.

Cuando el momento de la unión total llegó, Terry vio a los ojos a Candy y le dio un beso para darle seguridad que no la lastimaría demasiado. La rubia hizo un gesto de dolor al sentir a Terry dentro de ella, él lo pudo percibir y se alarmó. Después de todo, todo esto era nuevo para él también.

- ¿Te lastimé? –preguntó alarmado

- No, bueno… no demasiado –trató de sonreír

- Lo lamento

- No te apures, ahora… creo que si empiezas a moverte, todo se sentirá mejor –bromeó

Terry no pudo evitar soltar una carcajada, pero lo hizo. Comenzó a moverse a ritmo lento, para después hacerlo más a prisa. Una necesidad brotaba de cada miembro de sus cuerpos. Entre palabras de amor y susurros agitados, ambos llegaron a la cima del éxtasis total.

- Eso fue maravilloso –aseguró Candy al poder hablar después de un momento

- Lo sé

- Sabía que lo sería contigo. No podía ser diferente.

- Te amo –dijo Terry mientras abrazaba a Candy con todas sus fuerzas.

El resto de la noche, fue igualmente especial. Volvieron a hacer el amor, hicieron planes de su vida universitaria… una que gracias a Dios, iban a compartir.

A la mañana siguiente, regresaron antes de que alguien pudiera notar su ausencia durante la noche. Afortunadamente, todos estaban demasiado cansados para notar que no habían llegado a dormir.

- ¿Dónde andaban? –se escuchó una voz tras ellos

Voltearon a ver temerosos y era Elisa, que los veía con rencor.

- Dando un paseo por la playa –mintió Terry

- ¡Ja! A mi no me engañan. No estuvieron aquí durante la noche, pero los delataré… tendrán muchos problemas –rió

- ¡No! Tu no harás eso –se escuchó la voz de Susana detrás de ella- Yo puedo asegurar que Candy y Terry estuvieron aquí anoche. ¿Recuerdas que compartimos habitación Candy y yo? –Sonrió- Pues yo vi a Candy dormir en su cama anoche, así que no tienes como sostener tu mentira

- ¡Susana! –Chilló Elisa- Yo soy tu amiga, debes apoyarme a mi

- Te equivocas, yo no soy tu amiga. Solo me usabas para separar a Candy y Terry, y no sé porque. Pero ya no. No permitiré que causes más problemas

Candy y Terry se asombraron de la actitud de Susana, de la que menos hubieran esperado ayuda era de ella.

- Pero Susana…

- Candy, Terry; me alegran que hayan ido a pasear a la playa temprano. Talvez yo deba hacer lo mismo –les sonrió y luego les guiñó un ojo- con permiso, necesito un poco de sol.

Sonriendo, Susana salió de la casa; dejando a Elisa molesta y decepcionada. Talvez era mejor dejar todo por la paz.

El domingo, fue un día tranquilo. Partirían muy temprano a Chicago al siguiente día y ese día debían dormirse temprano. El día lo pasaron la playa, haciendo castillos de arena y jugando entre las olas. Candy decidió no tentar su suerte, y prefirió no meterse a bañar en las cálidas aguas; el baño le había causado algo de molestias en cierta parte de su anatomía y temía que pudiera pasarle lo mismo en el agua salada del mar. Por eso se limitó a estar tomando el sol y jugando con construir castillos sobre Terry.

Pero como todo tiene un principio y un fin, pronto llegó el momento de dejar Florida de lado y partir nuevamente a Chicago. La graduación los esperaba…

OoOoOoOoOoOoOoOoO

La semana siguiente, fue de locos.

Terry tuvo en particular una guerra en casa. Al llegar del viaje de Florida les comunicó a sus padres su decisión de aceptar la beca que le ofrecía Princeton para formar parte del equipo de football y que nada le haría cambiar de opinión. Su padre estuvo renuente a aceptarlo, incluso le dejó de hablar por varios días, pero luego terminó aceptándolo. Después de todo, su hijo podía tomar las decisiones que mejor le parecieran.

Candy les comunicó la buena noticia a sus padres, Terry iría con ella a la universidad y era algo que tenía que compartir con el mundo entero. Pero por desgracia, por los preparativos de la graduación y la elaboración del discurso por parte de Terry, casi no lo pudo ver durante los siguientes días. Hablaban por celular, y se mandaban mensajes de texto a cada momento, pero verse… ¡casi no!

Finalmente… el día más esperado había llegado. La graduación se realizaría un 28 de junio en las instalaciones del colegio. La hora de inicio sería a las diez treinta de la mañana, pero todos los graduandos estaban citados a las nueve de la mañana para ultimar detalles del protocolo y la ceremonia.

- ¡Estoy muy nervioso! –exclamó Terry a minutos de iniciar la ceremonia

- Tranquilo –le dio un beso- lo harás bien, tu discurso saldrá perfecto.

- ¿Tu crees? –sonrió

- Claro, tienes mucha labia. ¿Porqué crees que me enamoré de ti?

- Yo creía que era por mi físico espectacular –bromeó

- Bueno, en parte. –lo besó nuevamente

- ¡Jóvenes! –gritó el señor Silverstone- Deben estar en sus lugares, ya después pueden demostrarse su afecto –los reprendió

- Si señor Silverstone –dijo Candy totalmente apenada

Terry sonrió al ver a su novia sonrojada y cada uno tomó su sitio en la fila que entraría por la parte de atrás de la concurrencia hasta la parte frontal donde se encontraban sus asientos.

La ceremonia fue por demás emotiva, primero fue el turno de hablar del director del plantel; luego fue el turno del invitado especial, un empresario reconocido que se había graduado de la institución años atrás. Para concluir con el discurso del orador de la promoción. El elegido era Terry.

Su discurso fue muy emotivo, hizo que todos recordaran sus años en primaria; de cómo con la pubertad sus intereses fueron cambiando, en este punto había visto a Candy quien se había sonrojado, para concluir con seguir sus sueños en la vida y luchar por lo que querían lograr sin que nadie se los impidiera.

Cuando terminó de hablar, todos se pusieron de pie para aplaudirle y para celebrar juntos el logro alcanzado. Como siguiente punto, fue la entrega de diplomas, uno a uno fue subiendo al escenario para recibir de manos del director su diploma que les acreditaba su salida de secundaria.

Al terminar de pasar todos, la ceremonia concluyó no sin antes dejar que los alumnos realizaran un acto por demás común en su graduación, el lanzamiento de los birretes. Con el sonido de los aplausos de la concurrencia, los alumnos fueron saliendo en orden del lugar para encontrarse con sus familiares después de concluir el acto para la toma de fotografías y las felicitaciones del caso.

- ¡Felicidades hija! –dijo la madre de Candy

- Gracias mamá

- ¡Felicidades hermanita! –La abrazó Albert- Sabía que lo lograrías

- Claro que lo lograría, tenía el mejor promedio –repuso Candy ofendida

- Solo bromeaba

Candy buscó con la mirada a Terry, quien se encontraba rodeado de su familia. Que seguramente también lo estaban felicitando. Se disculpó por su retiro y fue a buscar a su novio.

- ¡Felicidades Candy! –dijo Richard al verla

- Gracias, señor Grandchester

- Terry, puedo hablar contigo un momento.

- Claro

Se apartaron un poco de la multitud que los rodeaba y vestidos con sus togas, se dirigieron a la parte trasera del gimnasio.

- ¡Felicidades! –lo abrazó Candy

- Tú también te graduaste, y con mejor promedio –bromeó

- Si, lo sé. Pero principalmente por tu principal logro

- ¿Si? ¿Cuál?

- Lograr que me enamorara de ti –le sonrió- o por lo menos, lograr que me acordara lo que sentía antes por ti

- ¿Antes?

- Bueno, hace mucho yo quería ser tu novia. Pero como tú nunca me hablabas de amor, pues lo deseché completamente. Creo que lo guardé muy adentro de mi corazón, pero con tu loca idea de enamorarme… lograste que lo sacara de su lugar escondido –sonrió

- Me alegra haberlo hecho.

- A mí también, ahora podremos estar juntos siempre –se atrevió a decir

- Me gusta, ¡siempre! –la abrazó fuertemente

- Si, siempre. O por lo menos durante la universidad

- No, siempre me gusta más –aseguró

- TE amo Terry, te amo y me alegra que me hayas conquistado de esta forma tan original. Recuerdo todo lo que hiciste para que me volviera loca por ti, y me siento especial… me siento amada.

- Lo eres. –La besó- ¿Qué te gustó más? –Preguntó de pronto- De todo lo que hice, ¿qué te gustó más?

- Pues no estoy segura, creo que todo –le sonrió- Porque fue a tu manera, fue todo muy especial.

- Si, es verdad. Todo fue a mi manera. Me alegra haberlo hecho. –Sonrió- Te amo

- Yo también Terry, te amo.

Compartieron un momento más juntos, pero luego decidieron regresar a la multitud. Tendrían una celebración con sus familias esta tarde y en la noche la fiesta con sus compañeros. Sería una fiesta de etiqueta en un salón muy lujoso.

Después, debían empezar a empacar para mudarse a New Jersey; y comenzar su vida en Princeton.

Sin duda, la vida les tenía aún muchas sorpresas. Pero Terry estaba seguro que ya nada podría volver a ser igual, ahora… tenía a Candy, y con la certeza de su amor se sentía invencible. Volvería a hacer lo que había hecho, porque había valido la pena.

Había valido la pena hacer todo… a su manera.

FIN


Hola a todas!

Y con eso… llegamos al fin. Me siento nostálgica de subir este capítulo. Esta fue la primera historia que comencé a publicar de mi autoría, una historia que trajo muchas satisfacciones, dolores de cabeza (cuando no sabía como seguirla) y alegrías… al conocer a tantas niñas especiales por ella. Puedo decir con certeza que me siento feliz de su resultado. Fue todo lo que quise de principio a fin, una historia sin drama… llena de amor, sin demasiados conflictos, que los problemas se resolvieran pronto y cursi… ¡si! ¡CURSI! AMO lo cursi… jejeje…

Espero que ustedes también la hayan disfrutado como yo disfruté escribirla. Mil gracias a todas las que aún continúan conmigo ahora. Se los agradezco infinitamente…

MIL GRACIAS A TODAS LAS QUE ALGUNA VEZ DEJARON UN REVIEW…

Rosy Jimenez, Lola1024, Janeth, WISAL, lucero, cyt, OLGALIZ, Oligrandchester, derryan, MarianadelaNoche, mariita, Lou, Jari de Grandchester, Gema G, ange H, Wendy, galaxylam84, sole, grecialica, Tattys Grand, ChrisK, maria, Dy, Silvia E, luna, flor, Gianis, k-ren, Candice 1981, MikaelaGrandchester, Delyblue, Talia, Gema Grandchester-LS, Annie de Madero, Jessy White, Anelis Grandchester, Black dyan 12, gaby, Rosi White, Marycruz, princess Grandchester, neidy, Kren, lucy, Carmencita, Ale, cinthya, lisseth, Patty reyna, Maki Mtz, Eli, hello-animeXD, LUZ GRANDCHESTER, terrytiina, Lady Anny A, ValeGrandchester, Jennifer Hdez, gabyselenator, Julieta G.28, Hellen Franco, Lady KenoChi, LUCESITA GRANDCHESTER, Princess Alvarez, LUISA1113…

Algunas más constantes que otras, otras que me abandonaron en el camino y otras que se unieron en el camino.

MIL GRACIAS POR SUS PALABRAS… por su apoyo siempre…

Este fue mi primer proyecto y me ha dejado buen sabor de boca. Ahora… a ver otros horizontes. Pronto comenzare una nueva historia, espero contar con su audiencia nuevamente.

Me despido, pero no sin antes preguntarles, ¿les gustaría un epílogo? Jejeje… ¡háganmelo saber!

Así que, si creen que merezco un comentario… será bien recibido.

SALUDITOS y nos seguimos leyendo…!