Bien! aquí está el penúltimo capitulo de esta linda historia u espero que la disfruten tanto como yo. sin nada mas que decir Enjoy!


Recorrió los alrededores siguiendo primeramente el rastro de sangre que iniciaba bajo la ventana, pero éste se había perdido unos cuantos metros mas adelante y no sabía bien si seguir a la derecha o a la izquierda. Recordó entonces que Zed le había dicho que siempre que se encontrara con una decisión de direcciones eligiera al azar, que de todos modos encontraría lo que necesitaba encontrar, así se rigió por el instinto, dio unas cuantas vueltas con los ojos cerrados y eligió entonces sin mirar atrás al camino que se había rehusado a seguir, caminó despacio, porque cuando es de noche y vas por callejones y pasajes furtivos nunca sabes con lo que te puedes topar. Se perdió…había seguido su instinto tantas veces que simplemente ya no tenía idea de dónde estaba, se tapó la cara con las manos y se maldijo por ser tan inútil, pero no podía darse por vencido, en tal caso ¿Debería volver y comenzar desde el inicio? Después de todo, en el estado en el que estaba Zed no podría llegar muy lejos ¿Y si por el contrario se hubiera esforzado el doble con tal de llegar más lejos? ¿Y si se hubiera ido por el otro camino, entonces le hubiera encontrado? Secó una lágrima clandestina y siguió adelante, pero tropezó con un viejo anciano que se quejó al caer al piso.

-Oye niño, deberías tener más cuidado –Noa se quedó helado, la voz rasposa que le había traspasado un pensamiento era la misma que la del viejo que le observaba tirado en la acera –Oye, que aún estoy vivo, no te preocupes –Rio animado, pero al ver que el castaño no respondía ni se movía le entró curiosidad por éste mismo –Dime niño ¿Tienes prisa por ir a algún lado?

-¿Eh? –El de lentes salió del trance y observó al hombre con algo de confusión, luego desvió la vista hacia el cielo –Si…tengo que llegar…

-¿A dónde? –preguntó el que comenzaba a ponerse de pie, y el más joven se sorprendió al notar que no tenía respuesta para aquella pregunta.

-Aún no lo se –Murmuró a penas, con la voz quebrada por la pena y la angustia, el viento se levantó con fuerza como si quisiera darle respuesta, pero Noa no podía entenderlo –Debo llegar allí donde él me está esperando ¡Y tiene que ser pronto!

-Mmm…eres igual de interesante que mi amigo –Volvió a resonar la rasposa voz en los oídos del chico, sinceramente no le interesaba su amigo, sólo quería saber dónde estaba Zed –Lo dejé un rato porque vine a comprar algo para comer –Eso no era de incumbencia suya, entonces ¿Por qué no se iba y dejaba al hombre solo con sus historias de gente desconocida? –Se ha puesto a decirme que yo estaba muy viejo para ir solo –La risa amarga se hizo presente otra vez y el de tez clara dio un paso adelante queriendo seguir con su búsqueda –Hey, niño ¿Te vas tan pronto? Quédate y conversemos un rato ¿Qué dices?

-Lo siento, debo seguir adelante y encontrar a quien busco…-Fue interrumpido a mitad de oración

-¿Y si esa persona que buscas soy yo?

-Imposible, yo busco a alguien más. Alguien a quien herí y que definitivamente no es usted…si me disculpa –El senil hombre le tomó de la muñeca y observó su mano derecha notando los rastros de la sangre, luego frunció el seño y presionó el pecho del muchacho, de inmediato la cabeza del shard caster se llenó de ese pensamiento que le había atormentado unos minutos atrás "Te estás pudriendo por dentro, niño…donde menos heridas visibles hay es donde más duele" "Te estás pudriendo por dentro, niño…donde menos heridas visibles hay es donde más duele" "Te estás pudriendo por dentro, niño…donde menos heridas visibles hay es donde más duele" La frase se repetía una y otra vez a medida que un agudo dolor le recorría el cuerpo, contrajo su cuerpo sin saber cómo liberarse de aquella sensación tan extraña y a la vez desesperante…

-Niño…deja de resistirte a abrir tu corazón, no tienes por qué esconderte bajo la máscara de la perfección. Nadie es perfecto y generalmente quien se cree perfecto es el que más falencias tiene. Dime, entonces, ¿Qué harás una vez que hayas encontrado a quien crees buscar? –La voz en la mente de Noa se fue acallando y el dolor amortiguando de a poco, jadeando y completamente perdido intentó poner atención a lo que le hablaba el viejo, pero su mirada lo único que pudo distinguir fue la enorme luna que parecía observarle directamente, carraspeó aún falto de aire y mostró una mueca de desagrado… ¡¿Y qué podía yo hacer? …gritaba como si la mirada lunar le estuviera acusando de su actuar, lo que lo hacía sentir realmente estúpido… ¡¿Crees acaso que no lo estoy intentando? Dime entonces… Y el cuerpo del más joven cayó ya sin conciencia sobre el piso.

oOoOo

Le costaba trabajo quedarse allí sabiendo que el viejo se había ido solo a la ciudad, sí, el anciano era sabio, ¡Pero no invencible! Con los tiempos como están en ese momento podrían hasta robarle lo que comprara y si se negaba a entregar la comida, tal vez lo herirían…y así se quedó con un nerviosismo que no lo dejaba ni siquiera dormir, pero tampoco podía hacer nada él en esas condiciones, así que probó con otra estrategia.

-¡Hey! –Los hombres que jugaban una aburrida partida de cartas le miraron de reojo y sin darle mayor importancia siguieron como si nada, el peli claro se armó de paciencia e intentó razonar con ellos –Disculpen ¿Podrían decirme cómo conocieron al anciano? –Los tipos parecieron molestos por su intromisión, lo que fue percibido por el ciego –Es que, la verdad estoy ciego y de cierto modo me estoy aburriendo aquí sin poder hacer nada –Uno de los que allí estaba se aclaró la garganta antes de hablar.

-Ese Makoto llegó aquí un día sin siquiera saber por qué, se instaló en este lugar aunque es nuestro refugio y por más que intentamos echarlo es un viejo terco que no se deja intimidar.

-¿Y por qué quieren que se vaya? –Otro hombre soltó una carcajada.

-Sería más fácil responder ¿Porqué no queremos que se vaya? En todo caso, es un idiota que cree saberlo todo de las personas, es entrometido hasta más no poder y habla demasiado de cosas que nadie quiere oír –Zed razonó un poco la respuesta antes de continuar.

-A mi me parece que es un buen anciano, me salvó la vida y…

-¡Bah! Claro, a todos los forasteros medio muertos que encuentra los ayuda y eso hace que le tomen por "sabio" o "brujo" o quién sabe qué más, lo único que se es que cada vez que habla saca a flote la vida dolorosa de las personas, como si alguien quisiera hablar de eso…

-Entonces, lo que los hace odiarlos, es el hecho de que él quiere hablar sobre…

-Asuntos personales de nosotros, que definitivamente buscamos guardar y no contamos a nadie, pero insiste una y otra vez en que volvamos a esa vida de la que venimos huyendo.

-¿Y si le dieran una oportunidad? –Tres de las cinco personas que jugaban se voltearon y acercaron al de ojos claros.

-Y ¿Para qué lo escucharíamos? Nadie necesita que le digan lo obvio de su pasado, todo lo contrario, la gente normal prefiere desechar esos malos recuerdos y seguir adelante.

-Pero si no enfrentas el pasado sigues sintiéndote culpable o molesto por lo que no (o si) hiciste anteriormente, uno no huye de la verdad, se niega a verla, lo que es completamente distinto.

-¿Sabes muchacho? Comienzas a hablar igual que ese entrometido –Y se iban a alejar para seguir con el juego, pero Zed levantó una mano y agarró el brazo de uno de los que allí estaban.

-Yo también quería olvidar mi pasado, seguir adelante olvidando que tengo una madre loca encerrada que lo único que quiere es matarme, pero también recuerdo que cuando quise acabar con todo él, mi amigo…no, mi único amigo me hizo razonar y se quedó a mi lado, así seguí aún con las burlas de los demás, aún con la policía sobre cada acción que efectúo, porque sabía que al volver a casa estaría él para escucharme…ahora he vuelto a desear morir, porque lo he perdido a él por un tonto vicio que me traía placer y no sabes cuanto… ¡Cuánto! Daría por poder devolver el tiempo, pero no se puede y tampoco puedo hablar con él ahora porque si me llega a ver en este estado creerá que ha sido por su culpa y se alejará aún más…quería morir, para no ser una piedra en su camino, pero me di cuenta al hablar con el viejo, de que no todo estaba perdido y que no siempre las cosas son blanco o negro, que hay infinitas tonalidades entre los dos…yo pretendo seguir adelante… -De a poco sintió que la mano del hombre se ponía sobre la suya y le reconfortó el que le hubieran escuchado.

-Espero que logres reconciliarte con él, muchacho tú aún tienes esperanzas y oportunidades –Rieron los tres hombres con mucho más ánimo y el más joven comenzó a notar que la oscuridad de sus ojos se degradaba, su vista estaba regresando, su corazón le estaba dando una segunda oportunidad.

oOoOo

Al momento en que despertó escuchó la voz rasposa que entonaba una extraña canción, se movió un tanto adolorido y se sentó, allí se dio cuenta de que estaba en la vereda, que era casi de madrugada y que la única compañía que tenía era un viejo medio loco y sucio. Se cuestionó cuánto tiempo hacía desde que se había desmayado y pronto recordó que estaba a mitad de la búsqueda de Zed y se intentó parar sintiendo un agudo dolor en la espalda.

-Oye Niño ¿Tú estás loco o qué? –Mira quien fue a hablar…Noa intentó encontrar alguna posición que le amortiguara su dolencia y no le quedó otra que volver a sentarse en el suelo y apoyarse contra la pared para poder enderezarse –Te has dado un gran golpe, suerte que aún traía unas vendas –El castaño se llevó una mano a la cabeza y sintió la presencia de unas tiras de tela algo extrañas, la tiró un poco y enfocó la vista…Zed...era parte de una de las ropas de su amigo, de eso estaba seguro; las palabras se le trabaron en la garganta al intentar hablar, pero luego de un rato logró ordenarlas.

-¿De dónde ha sacado esta tela? –El anciano le miró escudriñando sus ojos durante un buen rato y luego dijo "De por ahí" lo que hizo que la furia del más joven subiera de nivel -¡Vamos, por favor! ¿Quién le dio la tela? –El hombre sonrió divertido.

-Eso depende de quién quieres que me la haya dado –El de lentes respiró pausadamente intentando calmarse.

-Mi amigo…esta tela es de la ropa de mi amigo, a quien herí y a quién estoy buscando. Lo único que se es que huyó y que su cama estaba llena de sangre ¡NECESITO SABER SI USTED SE HA ENCONTRADO CON ZED! ¡De cabello plomizo, ojos claros, de mediana estatura, con la mirada perdida, espíritu aventurero, terco, solitario! ¡Vamos, tiene que haberlo visto para poder tener esto! –Y mientras hablaba se iba desesperando y tirando de la tela que cubría su herida, el viejo no se inmutó ni siquiera cuando Noa hizo ademán de tomarlo por el cuello –Por favor –Sollozó –Por favor dígame si le ha visto, lo necesito…tengo que disculparme con él…tengo que saber si esta… -La voz se le quebró y comenzó a llorar. El senil hombre lo observó con simpatía y completó la frase.

-¿Muerto? –Un escalofrío recorrió la espalda del castaño y aumentó el volumen del llanto del mismo –Pues, no…no está muerto –El menor se quedó en silencio y escuchó –Aunque él deseaba morirse y no quería que le ayudara, estaba ciego y casi en las últimas, pero aun así se negaba. Al final lo hice entrar en razón…acertaste en que es terco, pero es un buen niño y estoy seguro de que lo último que deseaba era preocuparte…


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Bye bye

Reitsuki Mitsukuri