Idea original: La Cigale

Inspirado en la Rosa de Versalles de Riyoko Ikeda

LA GESTA DE UN NOBLE CABALLERO

Capitulo I: Un Caballero llamado Andrew

Hace mucho tiempo en un lugar lejano, regentado por las personas que obtenían poder mediante el abuso y la fuerza, un noble caballero apareció y su nombre marco el comienzo del nacimiento de una leyenda.

Yorkshire 1196

En medio del denso bosque de Sherwood, la silueta de un hombre iba apareciendo bajo la tenue luz que entraba por los rayos del sol, iba mostrándose velozmente, mientras se escuchaban las fuertes pisadas de un caballo galopando a toda velocidad. Mientras mas se iba acercando a la luz, se empezaba a notar la figura de aquel misterioso hombre, de cabellos castaños y tez blanca, su cabello agitado por el viento, denotaba que llegaba hasta sus hombros, su semblante tan fresco y lozano, hacían notar su juventud y vigor, cuando se iba acercando a la luz del sol, se podía apreciar que sus ojos eran tan verdes como una esmeralda, y sus labios eran carnosos y rosáceos, y en ellos se mostraban una sonrisa a medias que denotaban satisfacción. Mientras galopaba se veía la libertad correr por sus venas, como si fuera un alma libre que nació en un mundo de opresión, pero ante ella él era inmune.

Al salir de aquel bosque, vio una aldea en llamas, con mucha gente corriendo despavorida y contrariada, gritando y lamentándose, pero pudo notar que un hombre estaba atacando a un anciano, él empuño fuertemente su espada, sin tener ningún tipo de temor, se acerco sutilmente sin tratar de llamar atención alguna hacia él, aquel hombre que parecía mas un bandido con cicatriz profundas en el rostro, tenia entre sus manos lo que parecía una pequeña y sucia bolsa de cuero, un anciano le pedía clemencia , pero este no tenia piedad en su mirada y levanto su espada para dirigirle una brutal estocada, pero una espada se adelanto asesinando aquel ruin ser, cayendo lentamente al suelo, el anciano perplejo aun por lo sucedido, quedo inmóvil, pero poco a poco fue cobrando conciencia sobre lo había sucedido, arrodillándose ante nuestro caballero, que lucia tan gallardo ante la puesta de sol, el anciano le pregunto su nombre, a lo que él respondió agachándose ante el pobre desdichado y mirándolo al rostro dijo:"Mi buen hombre, mi nombre es Andrew Fitzwalter" el anciano quedo aun mas perplejo, llevándose las manos a la boca como sorprendido, luego dijo "usted es aquel valiente joven de quien tanto hablan, que no teme a la autoridad y se revela ante la injusticia, gracias muchacho por salvarme y salvar mi único patrimonio", el patrimonio al que se refería el anciano eran 10 monedas de oro, que representaban el trabajo de toda su vida.

Andrew levanto al enclenque anciano, y trato de que le explicase que había sucedido con aquella aldea, que ahora solo había sido reducida a cenizas, el anciano con lagrimas en los ojos explico, que en aquel día, muy temprano en la mañana, unos hombres vinieron en caballos, reclamando el tributo que debían ofrecer al Sheriff de Nottingham, pero muchos aldeanos se rehusaron por que ya no tenían con que sobrevivir, y los rufianes ante la negativa de la gente, empezaron a masacrar a la población, quemando y destruyendo el lugar, Andrew indignado por los hechos, sintió mucha ira y coraje por actos tan repudiables, sintiendo que debía de continuar con su misión de proteger a quienes mas lo necesitasen, cuando ya se encontraba listo nuevamente para partir, el anciano le pregunto, el por que se dedicaba ayudar a otros, a lo que él solo respondió "Ese es el destino que se me encomendó..." se subió a su caballo color azabache y ya de espaldas dijo: "cuídese mucho anciano, un gusto conocerlo" y partió sin mirar atrás.

En el camino hacia la ciudad de Nottingham, Andrew empezó a buscar provisiones para su largo viaje, pero en el transcurso sintió que estaba siendo perseguido por alguien, al principio, solo tomo su espada teniendo aun la misma sensación sintiéndose intranquilo, pero continuo su camino, teniendo consigo el sentimiento que aun lo seguían, volteo varias veces sin poder ver que o quienes estaban tras él, a lo que rápidamente en un acto de acrobacia, subió rápidamente a uno de los árboles, desapareciendo entre las frondosas hojas de los robles, y la persona que lo seguía por fin hizo su aparición mostrando ser solo un pequeño niño de aparentemente unos doce años de edad, Andrew salto atrás de él apuntándolo con la empuñadura de su espada, preguntándole su nombre, pero el niño seguía sin decir palabra alguna, Andrew no sabia como tratar con él, pero en el silencio de aquel bosque se escucho el gruñir del estomago del mozuelo, Andrew hecho a reír, sonrojando de sobremanera al niño, pero de su morral saco una manzana ofreciéndosela gentilmente, y el niño rápidamente tomo la manzana, comiéndosela aceleradamente, Andrew estaba sorprendido no había visto a nadie comer tan rápido y entendió que el muchachito no había comido en tal vez varios días, ofreciéndole mas manzanas de su reserva, y dijo: "Me llamo Andrew Fitzwalter...Mucho gusto" extendiéndole su mano y sonriendo muy amablemente, el niño lo miro a los ojos y se dibujo en su rostro una tímida sonrisa, "Mi nombre es Robert...Robert Huntingdon" dijo muy despacio con voz temerosa, pero también alzo su mano y ambos se estrecharon las manos, como sellando así una alianza, "Mucho gusto en conocerte Robert" dijo Andrew, con una amable sonrisa que se dibujaba su rostro.

Robert después de haber terminado con casi toda la reserva de manzanas de Andrew, quedó en un profundo silencio, Andrew noto que su mirada parecía triste y melancólica, como recordando un hecho tan doloroso que era imposible de olvidar. Se estaba poniendo el sol, dando paso a la oscura noche, debían conseguir leña o pasarían frío y peligro, Andrew fue a buscar ramas de árboles para poder quemar, mientras iba caminando por el bosque, se preguntaba que pasado doloroso tendría aquel niño, acaso habría pasado lo mismo que él, cuando lo miraba, sentía que en cierta manera él se veía reflejado en aquel niño, trato de no recordar más, y continuo buscando leña, haciendo una pausa, y se dijo para si mismo :"esperen, ese niño se termino mi reservas de manzanas, ahhh tendré que comenzar nuevamente la búsqueda de reservas, ¿yo y mi amabilidad? si continuo así moriré de hambre, bueno mañana continuare la búsqueda" se decía para sus adentros, Andrew, aunque tenia mucha hambre, sabia que no podía dejar al pobre niño sin alimento, como una vez dijo su maestro, su amabilidad era su mayor virtud y también su mayor defecto.

Andrew llego con la leña, encontrando a Robert sentado cerca al hermoso corcel de color azabache, "¿Como se portó Swift?" preguntó Andrew, Robert miró algo contrariado por aquella, pregunta, "Oh es verdad no te había mencionado el nombre de mi caballo, verás para mi él no es solo un animal, es también un amigo que ha estado acompañándome mucho tiempo" dijo Andrew, Robert se acercó hacia donde Swift, y lo acarició suavemente, como si pudiera comunicarse con el animal, tan solo por el tacto, Andrew dijo:" Veo que le agradas, no es muy sociable con otras personas aparte de mi, tal vez siente que eres un buen niño", dicho esto Robert dibujo una sonrisa ya no tan tímida como la primera, como si al estar junto con Swift, pudiera al menos dejar de lado aquella soledad que parecía estar consumiéndolo.

Ambos se sentaron al lado de la fogata, para poder calentarse, Andrew no se atrevía a preguntar, la situación de Robert por temor a despertar en el niño recuerdos dolorosos, y antes de comenzar a preguntar, Robert se adelantó y dijo:"Cuando era mas pequeño mi padre, me llevó al bosque a practicar arquería, fue hace tanto tiempo que ahora parecen solo un sueño", Andrew se animó y preguntó, "Robert, ¿serías capaz de contarme tu historia?", Robert que no había visto a la cara Andrew, permaneció en silencio por mucho rato, hasta que al final dijo:"Todo fue por culpa del Sheriff de Nottingham" vislumbrándose en sus ojos, un fuego abrazador que parecía consumir todo su ser, y comenzó a relatar su triste historia.

-Aquel día parecía ser un día tranquilo, como siempre en el pueblo, pero llegaron varios hombres muy intimidantes, pidiendo hablar con el jefe del pueblo, lo amenazaron con reducir a cenizas todo lo que encontraran a su paso, si no se les daba el oro que ellos pedían, al principio todos creían que eran bandidos, pero ellos se identificaron como cobradores de impuestos del Sheriff de Nottingham, la gente de por si ya estaba cada vez mas pobre con tanto impuesto que se les pedía, pero esto ya era un abuso, el jefe de la aldea, se negó a pagar el impuesto pedido, y los hombres lo empezaron golpear salvajemente, hasta dejarlo medio muerto, luego prendieron unas antorcha y empezaron a quemar la aldea completa, asesinando a muchas personas sin importar su edad o genero, la mujer del jefe ante todo el pavor que reinaba, pudo escabullirse y esconder a su único hijo debajo del piso de madera, lo único que le dijo a su hijo antes de ocultarlo fue – Y mientras Robert iba relatando su historia, hizo una pausa quedando todo en un silencio sepulcral, luego como tomando valor siguió relatando - Te quiero mucho...nunca nos olvides, fueron las ultimas palabras de su madre, después de eso todo quedó en un escalofriante silencio, transcurrieron minutos que se hacían inmensamente largos pareciendo no tener fin, hasta que se escucho la entrada prepotente de un hombre que parecía una bestia que destruía todo a su paso, el corazón del niño latía fuertemente, y hacia tanto ruido que temía ser descubierto, por las rendijas de aquel piso de madera, pudo notar como la mujer desperada quería ahuyentar al hombre de la casa, pero este en lugar de abandonar el sitio levanto su espada asesinando a la mujer en el acto, esta cayo al suelo, y la sangre comenzó a desparramarse, cayendo lentamente por las rendijas, y goteando lentamente, caían en el rostro del niño que estaba en shock por el suceso vivido, al ver a su madre asesinada frente a sus ojos, tanto así era el trauma vivido, que ninguna lagrima pudo derramar, paso un largo tiempo sin escucharse ya ningún ruido, solo se oían tenues lamentos de mujeres y niños, aquel niño, trato de salir de aquel escondite que parecía ser una tumba que lo sepultaba vivo, con toda su fuerza pudo tirar la las maderas que los aprisionaban, y lo primero que vio al salir fue el cuerpo inerte de su madre, que yacía en el suelo, desangrado, ya totalmente muerto, rápido se apresuro y fue directo aquel cuerpo, la abrazo y lloro amargamente, cuando se repuso recordando las ultimas palabras de su madre, se seco las lagrimas, con sus mangas y vio que desteñían sangre, salio lentamente hacia afuera, viendo todo hecho un caos, todo era irreconocible, ya no había quedado nada de la pacifica aldea que lo vio nacer, ya casi no había ningún sobreviviente, lo único que pudo pensar fue en un huir y protegerse, alejándose de aquel lugar lentamente, sin mirar atrás.

Terminando de relatar esta historia, Robert quedo en un silencio inmutable, Andrew lo miro y dijo: "aquel niño eras tu cierto..." Robert no menciono palabra alguna, hasta que dijo: "Pase hambre y muchos días vagando de un lugar a otro, hubo personas que sentían lastima y me daban sobras de lo que tenían, hasta que te encontré a ti..." Andrew miro al chico, luego al fuego de la fogata, Andrew, al poco rato relato, "cuando era niño, mis padres murieron asesinados por bandidos, cuando iban a comercializar las artesanías que fabricaban, yo quede en la orfandad y me dedique a robar para sobrevivir, hasta que encontré a un anciano noble al que intente robar, este anciano resulto ser muy audaz y me atrapo, pensé que me delataría, pero en cambio este me guiño un ojo como si fuera un camarada suyo y dijo que el me enseñaría a ser una persona de utilidad, luego me llevo con el y me enseño a usar el arco y la flecha, me costo mucho trabajo tener el talento del anciano, pero pude lograrlo, y sentí que por fin era útil para alguien, también supe como usar correctamente una espada, pero lo que siempre oía era que nunca usara mis habilidades para mi propio beneficio, siempre en ayuda de otros, y creí en aquellas palabras ciegamente hasta este momento, pasando un tiempo mi maestro enfermo repentinamente, por la avanzada edad que tenia, pero me hizo prometer antes de morir, en su lecho que todo lo que me había enseñado serviría para ayudar a los desprotegidos, aquella era mi misión en la vida, desde aquel momento me encamine en búsqueda de mi propósito en la vida" finalizo Andrew.

Robert había escuchado atentamente las palabras de Andrew, pero no emitía palabra alguna, hasta que sin mirar aun ah Andrew dijo, "crees que pueda seguir contigo el mismo camino , hasta encontrar también mi misión en la vida", Andrew sonrío y asintió, dijo "claro que puedes venir conmigo, ambos lograremos, formar una leyenda" Robert miró ah Andrew, este sonrió y se estrecharon las manos, ambos así habían pactado un juramento, al día siguiente, iban directo a Nottingham, donde ambos pondrían a prueba sus destinos.


Continuará