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Pareja: Inuyasha- Kagome

Disclaimer: La mayoría de los personajes son de Rumiko Takahashi, solo la trama es mía. Obra sin fines de lucro.

Summary: Naomi y Touga se casan, haciendo de Kagome e Inuyasha hermanastros, ambos han decidió poner tregua a sus discusiones ya que estaban a punto de mudarse pero Kagome se reencuentra con Kouga, su primer novio y mejor amigo, haciendo que el infierno se desate con unos celos inofensivos de su querido "hermano mayor".

Notas de la autora: ¡Hey, aquí les dejo mi nueva idea! Espero que les guste tanto como a mí. Dejen sus reviews con tomatazos, quejas, etc.

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-My stupid step-brother-

-Capitulo I-

-Compromiso-

Kagome

— ¡Kagome!—el gritó que dio mi madre me sacó de la cama de inmediato. Me erguí de golpe y fije mis ojos en la silueta negra, al menos hasta que mis ojos se acostumbraran a la luz, y viéndome con enojo-, Kagome…—el reproche y tono que uso me hizo saber que yo estaba en problemas, sonreí nerviosa.

Mi nombre es Kagome Higurashi. Tengo 17 años y asisto a la preparatoria Seijo. Vivo sola con mi madre en una residencia en el Tokio Occidental, específicamente en Kiyose, donde mi mamá, Naomi, trabaja de gerente en una televisora.

—Kagome, llegaste después de las tres de la mañana…—suspiró mi madre, no con enfado ni con decepción sino con algo parecido a la resignación.

Mi padre había fallecido cuando yo solo era una bebe, así que nunca lo conocí y mi madre prácticamente me crio, junto con Kaede, la dueña del templo Shinto en el que vivíamos cuando yo era una niña, específicamente hasta mis 14 años casi 15. Y Kaede era para mí como la abuela que nunca tuve, ella vivía en los 23 distritos de Tokio, por lo que solamente podía verla de vez en cuando, sobre todo cuando el dinero me sobraba.

—Lo siento, mamá… es que…—intente excusarme y hasta a mí me llegó el olor a alcohol.

Mi madre conoció en Arakawa, donde vive la abuela Kaede, a Touga Taisho, su actual pareja y con la que no tengo mucha relación pero así lo prefiero. Touga era un empresario millonario que había conocido a mi madre cuando quiso hacer un comercial para anunciar los productos de su compañía.

Nunca quise que el Sr. Taisho creyera que mamá iba a su lado por el dinero, por lo que nunca acepte los regalos extravagantes que me daba y aunque a veces mi madre me regañará, yo lo prefería así. Después de todo, entre mi mamá y yo, tenemos nuestra mini fortuna con la que podemos pagarnos una buena casa.

Adoraba vivir así con mi madre. Ella dice que somos una especie de "dúo dinámico". Ser hija única tiene sus ventajas y, yo amaba mi vida, bueno… excepto en momentos como este.

—Solo… cámbiate y arréglate, recuerda que hoy, Touga vendrá con sus hijos a comer—dijo mientras abandonaba el lugar tras soltar un extenso suspiro que hasta a mí me deprimió.

Mi vida era constantemente tranquila, era una buena estudiante pero… bueno, digamos que no soy la misma persona en el salón de clases que en un fiesta y es que, después de conocer a personas como Eri, Ayumi, Yuka, Houjo, Hiro y Long es difícil no alocarse en fiestas salvajes y locas, juntos somos una bomba de tiempo que explota cundo hay una cerveza cerca.

Anoche era cumpleaños de Long, y Ayumi como buena novia armo una fiesta masiva en su casa para celebrar. Había prometido que Houjo me traería a casa para media noche y bueno, mamá lo dijo… se me hizo un poco tarde.

Me levante de la cama, me puse un pantalón de mezclilla y una sudadera blanca, lista para ayudar a mamá a acomodar la casa; después de todo en eso había quedado con ella, ate mi cabello en una coleta alta y baje para ayudarle.

Desayunamos algo ligero, y después nos dedicamos a pulir cada aparte de la casa para la visita de la familia Taisho. Era algo así como una cena formal para que yo conociera a toda su familia e intimar nuestra relación, pero simplemente no me gusta.

No tengo nada contra Touga Taisho pero simplemente, él y su familia no me interesan. Es el interés de mamá y si ella decide casarse con él, bueno…. La dejaría.

— ¡Kagome!—gritó mi madre desde el piso de abajo, deje el trapo con el que estaba sacudiendo los muebles y baje rápidamente.

— ¿Qué sucede?—pregunte mientras entraba rápidamente a la cocina, viéndome como mi madre la había puesto de cabeza.

La vajilla estaba esparcida por el suelo como si fueran papeles, el refrigerador estaba abierto y todo su contenido-casi nulo-regado sobre las alacenas. Y mamá estaba hincada sobre una de las alacenas para alcanzar algo de los estantes, sabiendo que, probablemente, si se resbalaba iría a dar al suelo y terminaría en el hospital.

Lo que hace el amor, pensé mientras rodaba los ojos y me marchaba para traerla una escalerilla, cuando regrese ella seguía en la misma pose intentando bajar algo del estante.

-Mamá, no creo que al Sr. Taisho le agrade tener que pasar la cena en un hospital-comentó mientras ponía la escalerilla en el suelo y se la señalaba-, hay tiempo, aun.

—Kagome—me dijo mamá entre lo que me sonó a replica y agradecimiento se bajo de la alacena y me miró—, ve al supermercado y vacíalo si es necesario… quiero todo para una cena gourmet perfecta… ¡usaremos el comedor!—dijo mientras me hablaba de forma tétrica y usaba su mejor cara de "drama"

Y solté una carcajada.

Mamá y yo jamás hemos usado el comedor; en primer lugar porque una mesa de ocho personas usada por dos se vería deprimente; segundo, nunca hemos tenido ocasión para usarlo. Navidad casi siempre la pasamos con la abuela Kaede; y tercero no me gustaba esa fea mesa de caoba. Era simplemente… aburrida. Sin color, sin emoción… sin sentido.

Asentí mientras tomaba dinero, y salía corriendo rumbo al supermercado lo más rápido posible. Mamá y yo adorábamos cocinar por lo que una cena para…

Me detuve en seco. ¿Cuántos hijos tiene el señor Taisho? Sabía que uno, el mayor, es Sesshomaru, por los muchos alago que hace mamá de él, recordé a… ¿Shiori? Creo es la hermana pequeña de… ¡no recordaba el nombre del hermano mediano! ¡Bueno, ahora se que es cena para seis personas!

Aun perdida en mis cavilaciones, continúe corriendo hacia el supermercado y, sin preverlo, choque con alguien. Debido al impacto estaba por caer hacia atrás antes de que unos brazos detuvieran mi caída. Alce la vista y me encontré con anda más y nada menos que…

— ¡Miroku!—grite y mi pelinegro me recorrió con la mirada antes de abrazarme y, le correspondí.

Cuando vivía con la abuela Kaede, conocí a Miroku porque era vecino de Kaede además de que era nuevo en el vecindario, y vamos… dos niños de 8 años recién llegados al mismo barrio tenían que conocerse, ¿no?

— ¡Kagome! Pensé que te había perdido en el lado oscuro cuando te mudaste—exclamó mi gran amigo y yo solté una risita.

— ¡Vamos! No es para tanto solamente son unas calles…

—Vivimos de extremo a extremo de la ciudad, Kagome—me recrimino y yo solamente sonreí nerviosa. Solía visitar a Miroku durante mis visitas a la abuela Kaede, pero últimamente con mamá enamorada era difícil conseguir tiempo y dinero extra.

— ¿Y que haces por aquí?—le pegunte y él puso una mano sobre su barbilla mientras miraba al horizonte en una pose de pensar, lo cual me hizo soltar una gotita al estilo anime.

—Veamos…—murmuró mientras su mente iba y venía de sus confines oscuros, o al menos eso creía—… ¡Ya lo recuerdo! ¡Venía con mi mejor amigo a una cena!

¿Cena? Vaya coincidencia¸ pensé.

—Al parecer su padre le va presentar a su novia formalmente o algo así menciono… dijo que sería muy aburrido y me pidió que fuera con él… ¡Hey!—exclamó de repente mientras una bombilla se le iluminaba sobre la cabeza— ¿Por qué no vienes con nosotros?—me preguntó mientras una burbuja color amarillo chillón surgía a su alrededor y el movía los brazos de un lado a otro lleno de felicidad— ¡Seguro que el chico te divertirás! ¡Y no creo que a…!

—Lo siento, Miroku—dije mientras pinchaba su burbuja con un alfiler, el pelinegro me miro con curiosidad y decepción—, mamá tiene una cena importante está noche.

— ¿Coincidencia?—me preguntó mientras alzaba una ceja y caminábamos hacia el metro, después de todo no tenía tiempo.

—Supongo…—murmure mientras me encogía de hombros, llegamos a la estación del metro y Miroku se detuvo como si hubiera recordado algo muy importante.

— ¡Deje a Inuyasha en la heladería! ¡Se supone que solo…!—me miro y yo parpadee repetidas veces, se agachó y me planto un beso en la mejilla— ¡Lo siento, Kagome! ¡Debo irme, y visita a Kaede-sama pronto!—gritó mientras se alejaba corriendo a toda velocidad y a mí me dejo con curiosidad.

¿Inuyasha?, pensé mientras subía la metro, ese nombre me suena conocido.

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— ¡No puede ser!—grite cuando escuche el timbre sonar, me había demorado más de lo debido en las compras y como es una cena formal, mamá y yo habíamos decidido usar nuestros mejores vestidos.

Estaba terminando de maquillar y el novio de mamá ya había llegado.

— ¡Kagome!—gritó mi madre y la escuchaba dar saltos mientras se ponía los tacones, y yo en el segundo piso de la cada estaba haciendo lo mismo—, ¡Es hora, niña!

— ¡Dos segundos!—le grite de regreso mientras me daba un último retoque al cabello.

Me había puesto un vestido azul marino que llegaba un poco arriba de la rodilla, solamente tenía un tirante grueso del que parecía desprendían holanes en diferentes tonos de azules-del más claro al más oscuro-a lo largo de la falda, y lo había combinado con zapatos de tacón en color plata, así como los accesorios y el maquillaje y el pelo me lo había sujetado en una coleta alta haciendo que la melena cayera ondulada por mi cuello y el inicio de la espalda.

Baje casi saltando las escaleras y llegue al tiempo en que el novio de mamá y su familia entraban.

—Kagome, hija…—susurró mi madre mientras extendía una mano hacia mí con una sonrisa forzada y amenazadora que claramente me decía que me daría un sermón por llegar tarde, camine hacia mamá y salude al señor Taisho.

Touga Taisho era más alto que nada, media quizás dos metros, tenía un cabello de color plata que llegaba por media espalda, traía esmoquin negro y con una corbata miel, que resaltaba el dorado de sus ojos.

—Kagome, tiempo sin verte—dijo mientras me correspondía el saludo.

—Igualmente, señor Taisho pero es un placer…

— ¡Un segundo!—gritó una voz desde detrás del seño Taisho y la reconocí de inmediato— ¡¿Dijeron Kagome?

— ¿Miroku?—pregunte confundida y él pelinegro se hizo paso desde detrás de la familia Taisho para entrar en mi casa de manera abrupta con un esmoquin negro y una corbata azul en el cuello, alce una ceja confundida cuando el caía al suelo de bruces por tropezarse con la alfombra roja de la entrada.

— ¡Maldita sea, Miroku!—rugió alguien detrás de el señor Taisho y este se hizo a un lado para dejar pasar a un joven se parecía increíblemente a él— ¡Te dije que esto es importante!—le recrimino a mi pelinegro amigo, que estaba

Tenía el cabello plateado igual de largo que su padre con un flequillo alborotado que la caía sobre sus la frente y sus ojos eran del mismo tono que su padre, piel bronceada y aun con tacones de diez centímetro a penas y podía verle la nariz, sus rasgos eran finos y tenía una mirada típica de enfado. Vestía un esmoquin negro con una camisa roja y el saco lo lleva colgado del antebrazo.

—Lo siento, amigo—murmuró Miroku mientras se ponía de pie con una marca de líneas rectas en la frente—, pero si hubiera sabido que era la casa de mi Kagome…

— ¿Kagome, tienes novio?—preguntó mi madre confundida mientras su sonrisa macabra cobraba fuerza en su rostro.

— ¿Acaso no me recuerda, señor Higurashi?—le preguntó Miroku a mi madre sacándome de un aprieto.

Más sin embargo, mi madre alzo ambas cejas con curiosidad y se acercó a Miroku. Entrecerró los ojos como si buscara en su memoria el rostro de Miroku, mientras tanto note que el hijo del novio de mamá, el que había entrado igual de abrupto que Miroku me estaba viendo fijamente con el ceño fruncido.

— ¡Ahh!—el alarido de Miroku me hizo girarme para ver como mi madre estaba pellizcando sus mejillas y haciendo muecas graciosas mientras intentaba buscar a Miroku en su memoria, suspire frustrada.

—Es el niño de la mano, ¿recuerdas?—le pregunte y mi madre soltó el rostro de Miroku, viéndome con el ceño fruncido—. Vecino de la abuela Kaede.

La mueca de mi madre cambio, algo en su cerebro hizo clic y miro a Miroku de arriba abajo.

— ¿Sigue llamándome el niño de la mano?—me susurró Miroku y yo asentí.

—Bueno, Kagome—me llamo el señor Taisho y me gire para verlo, detrás de él entraba otro peli plateado pero con el rostro lleno de inexpresividad y con una joven pelinegra del brazo con vestido rojo, quien traía de la mano a una niña peli plateada, enfundada en un vestido blanco—, veo que ya conoces a Miroku, el amigo de mi hijo Inuyasha—dijo mientras me señalaba al peli plateado de la camisa roja.

—Un gusto—dijo este fríamente y yo solo alce una ceja con curiosidad.

—Un gusto, joven Inuyasha—conteste cortésmente.

—Y él—dijo mientras me señalaba al otro joven—, es mi hijo mayor Sesshomaru junto con su prometida, Rin.

—Un gusto, señorita Higurashi—Sesshomaru me tendió la mano y yo solamente sonreí mientras la estrujaba.

—Un gusto, pero por favor, llámame Kagome—respondí y mientras soltaba su mano un borrón rojo me cayó encima y de no ser por Miroku que me sujeto por la espalda hubiera terminado en el piso con la novia de Sesshomaru en mi cuello.

— ¡Hola, Kagome! —Masculló con emoción mientras me apretaba con más fuerza—. ¡Puedo llamarte así, cierto! ¡Y tu puedes llamarme Rin!—hablo tan rápido que a penas y le entendí algo.

—Rin, por favor, no asfixies a Kagome—comentó Sesshomaru y como un resorte, Rin regresó a lado de su prometido, tomando una de sus manos.

—Y ella—murmuró el señor Taisho mientras tomaba a la pequeña niña en brazos—, es mi princesa, Shiori—mamá carraspeó en desacuerdo—. Cariño, tú eres mi reina.

—Más le vale, señor—dijo coquetamente mientras se ponía puntitas para darle un beso a su novio.

—Mamá—le llame, ella me miro molesta y yo le señale a su publico. Naomi Higurashi se sonrojo y nos paso con un ademan al comedor-aburrido- de caoba.

El señor Taisho se sentó a la cabeza del comedor con mamá a su derecha y Sesshomaru a su izquierda, a la se Sesshomaru estaba Rin y después, Inuyasha; a contra cabeza de la mesa estaba Miroku y a lado de este estaba Shiori pero Inuyasha pareció reaccionar algo y paso a Shiori de lado a Rin y él se sentó a mi lado, mientras que yo estaba de lado con mamá.

—Necesitare un comedor más grande—murmuró mamá y yo solté una risita, el joven Inuyasha me miro con el ceño fruncido y yo le vi con intriga.

— ¿Qué es lo gracioso, Kagome?—me preguntó el señor Taisho y yo mire a mamá, quien asintió dando su aprobación.

—Está es la primera vez en tres años que vivimos aquí que el comedor es usado—respondió y mamá también soltó una risita.

— ¿Sigues odiando la caoba?—me preguntó Miroku.

— ¿Odias la caoba, Kagome?—me preguntó Rin y yo asentí—, ¿por qué?

—Es tan… tonta, fea, descolorida, sin sentido, aburrida, no lo sé… simplemente es aburrida—le respondí mientras miraba a la mesa como si me hubiera insultado.

—Entonces es como Inuyasha—comentó Miroku y todos comenzaron a reír, sus carcajadas se hicieron tan fuertes que hasta a mí me sacaron una pequeña risita y vi claramente como el peli plateado apretaba los puños con fuerza.

—Hay que servir la cena—dije llamando la atención de todos y haciendo que dejaran de reír, me puse de pie.

—Inuyasha, ¿por qué no ayudas a Kagome?—pidió el señor Taisho.

—Sí, padre—respondió este y se puso de pie, me siguió a la cocina.

La cocina ya estaba acomodada y las ollas con la comida casera de mi madre estaban aun en el fuego. Apague el fuego de las tres ollas, al que tenía el estofado, el plato fuerte y un postre raro de mamá.

Serví tres platos con porciones para adultos, afortunadamente habíamos hecho comida para un ejercito, y los deje en la encimera, en la que normalmente comíamos mamá y yo.

— ¿Podrías llevarlos, por favor?—le pedí al joven Inuyasha y este asintió. Tomó uno de los platos y lo soltó de inmediato, el estofado estaba caliente y el chico que se había quemado la mano mientras la vajilla se estrellaba en el suelo.

— ¡Maldición!—gimió, tome un poco de aceite y me acerque a él pero cuando vio mis intenciones retrocedió— ¡Déjame!—rugió con fuerza.

—Tranquilo, solo quiero curar tu mano—le dije y aproveche su sorpresa para tomar su mano y ponerle un poco de aceite encima.

— ¡Qué crees que haces!—me gritó mientras terminaba de ponerle el aceite encima y quitó su mano con fuerza.

— ¡Pues que más, idiota!—le grite también, a lo que él me miro con sorpresa de nuevo— ¡Curándote la mano!

— ¡Poniéndole aceite a una quemadura!—me respondió también él con un grito.

— ¡El aceite evitara que te salga una ampolla, idiota!—me gire para tomar los platos, que ya se habían enfriado, yo misma y llevarlos a la mesa.

Al parecer nadie había escuchado nuestra conversación, y si lo hicieron saben fingir muy bien, dejo los platos frente a mamá y el señor Taisho.

—En un momento traigo lo demás—dije mientras regresaba a la cocina y para mi sorpresa, Inuyasha salió con dos paltos más para el comedor.

Después de mi pequeña pelea con Inuyasha. El peli plateado no me miro ni una sola vez y yo me la pase pendiente de todas y cada una de sus reacciones. Y me maldije por ellos, ya que si hubiera estado prestando atención a lo que hacía mi madre e hubiera dado cuenta antes de que estaba nerviosa, y no me percate de ellos hasta que, al final de la cena, el señor Taisho carraspeo llamando nuestra atención.

—Muchachos—dijo mientras pasaba la mirada por todos nosotros, con rapidez.

—Touga y yo, queremos anunciarles algo—la voz de mi madre era débil, baja y apenas y se notaba su rubor en las mejillas.

—Naomi y yo vamos a casarnos—espetó el señor Taisho y tanto sus hijos como yo, nos sorprendidos.

—Mamá…—dije con sorpresa y mire a mi madre jugar con un mechón de su pelo.

—La mejor parte, Kagome—dijo mientras me veía y los demás también pusieron atención—, es que vamos a mudarnos con Touga…

Y de no ser por Inuyasha, me hubiera dado un buen golpe al momento en que todo se puso negro.

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