Rated: T

Pareja: Inuyasha- Kagome

Disclaimer: La mayoría de los personajes son de Rumiko Takahashi, solo la trama es mía. Obra sin fines de lucro.

Summary: Naomi y Touga se casan, haciendo de Kagome e Inuyasha hermanastros, ambos han decidió poner tregua a sus discusiones ya que estaban a punto de mudarse pero Kagome se reencuentra con Kouga, su primer novio y mejor amigo, haciendo que el infierno se desate con unos celos inofensivos de su querido "hermano mayor".

Notas de la autora: ¡Hola! MIS AMADOS LECTORES se que los he cruelmente dejado de lado pero... como ya se habrán dado cuenta con muchos más autores, no siempre tenemos la facilidad de actualizar tan seguido como nos gustaría, por eso quiero explicarles brevemente el motivo de mi retardo.

Primero que nada tuve una pérdida traumática de la memoria en dónde almacenaba todos los archivos de este y más fics, gracias a mi buen y querido amigo. Luego me rehusé, injustamente para ustedes, volver a escribir algo; actitud que tuve por, aproximadamente, tres o cuatro meses antes de entender que quería terminar todos mis proyectos. Más sin embargo mis ocupaciones superaron absolutamente mis expectativas de tiempo. Y por último, mi computador murió no una sino tres veces.

Enserio perdónenme y no sé... ¡mantenme por haber sido tan cruel!

Recuerden dejar reviews con tomatazos, quejas, halagos, etc. Y les agradezco a los que la leyeron, además de todos sus favoritos y alertas.

PD: debido a la falta de un computador, esto esta hecho en celular, por tanto, marcare los diálogos con comillas.

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-My stupid step-brother-

-Capítulo IV-

-Será nuestro secreto-

Kagome

"¿Listos?" pregunta Long, alzando su vaso con whisky. "¡Ahora!"

Todos llevan sus vasos a sus labios y beben como si el diablo los persiguiera; siendo Ayumi la primera en terminar, golpeando el vaso vacío con la mesa.

"¡Envídienme, bitches!" grita Ayumi haciéndome reír lo suficiente para sentir como el alcohol burbujea en mi garganta.

Houijo, a mi lado, se recarga en mi hombro en un intento de sofocar la risa mientras la mía corre libremente por la habitación. Sirven otra ronda pero declinó sabiendo que una más me mandará a la tierra de la borracha Kagome.

"¡Hagamos de esto más interesante!" grita Yuka, arrebatándole la botella a un muy borracho Long. "¡Juguemos botella con shots!". Más de la mitad atiende a su propuesta, así que terminamos sentados alrededor de una botella giratoria.

"Bien, Hiro" dice Eri cuando la botella señala a su primo. "¿Es verdad que terminaste dentro del armario de limpieza con Hikari por error? ¿A quién carajos esperabas?"

Hiro toma cierto color rojo y asiente, sonriendo tímidamente. "Esperaba a su hermana. Ella encontró la nota en lugar de Kanae".

La susodicha se sonroja y toma un trago de la botella, pues Yuka tuvo la genial idea de que el tercero mencionado beberá antes de girar la botella. Ésta gira y se detiene en Ayumi. "Bien, bien... ¿qué tenemos aquí?" murmura Kanae maléficamente. "¿Esta el dueño de tu primera vez en esta habitación?"

Long casi se atraganta con su trago mientras Ayumi asiente tímidamente, provocando un estruendo que casi rompe la botella. Yo caigo hacia mi derecha entre tanta risa, dejando caer mi cara en el regazo de Houijo. "¡Por favor, Kagome!" espeta Eri, lanzandome su vaso vació pero dejándome con el edor del vodka por las gotas sobrantes. "¡Busca una habitación para eso!"

Captando la indirecta, me vuelvo tan roja como un tomate mientras los demás estallan en sonoras carcajadas. "¡Dejenla chicos!" alega Ayumi, refugiandose en los brazos de Long. "Con el hermanito que ahora tiene, ¿quién de nosotras no estaría frustrada?"

Con la mención de mi perro guardián recuerdo que me prometí internamente regresar antes de medianoche, sólo para no meterme en problemas ni con él ni con mamá. Mientras Eri continúa haciendo insinuaciones sobre lo que Ayumi hará con Long durante todas las vacaciones, busco entre mis bolsillos hasta dar con el teléfono y ver la hora.

¡Me da un paro al verla! ¡Son más de las dos de la mañana! Inuyasha seguramente ya ha despertado, y mi madre lo ha de haber frito largo tiempo atrás.

"¡Es mi hora, chicos!" grito para hacerme oír sobre sus risas de borrachos. Me termino el contenido de mi vaso en tres tragos y se lo arrojo a Eri, en venganza. "Debo irme".

Las protestas no se hacen esperar, aunque Houijo salta en mi rescate, alegando que ya he sido robada por más de lo que esperaban. "Por Kagome" dice Hiro, alzando la botella. "Y el hueco que dejará en nosotros"

"Por Kagome" secundan los demás, brindando en mi honor con vodka y jugo de mango.

Nace mi lado sentimental, empujandome a los brazos de todos y cada uno de ellos, sacando las lágrimas del adiós. No obstante a alguien se le ocurre vasear una botella de ron sobre mí mientras abrazaba a Eri en despedida, provocandome la risa más estridente y tonta de la noche.

Aún riendo como estúpida, camino hacia uno de los balcones, en busca de mi mochila. Houijo tambalea detrás de mí y me da alcance, dejándose caer a mi lado en el barandal, riendo como maniaticos.

"Entonces no bromeabas, ¿en serio te vas?" dice cuando la risa se lo permite. Asiento sin atreverme a verlo, enviando el mensaje que me condenará a una larga vida de odio con Inuyasha, puesto que le he avisado dónde estoy.

"No hay vuelta atrás" digo, guardando el aparato en la mochila. "Mamá es feliz con el Sr. Taisho".

Sus ojos se encuentran con los míos, traspasandome con la sombra. "No te vayas".

Entonces no sé que sucede, simplemente dejo caer la mochila y me arrojó sobre los labios de Houijo, besándolo como si fuera la primera y la última vez.

Houijo y yo fuimos pareja. Nunca lo quise como él a mí, ni siquiera intenté conquistarlo; él sólo siempre estuvo ahí... llenandome de regalos aún cuando yo era la nueva.

"¿Qué opinas, Kag? ¿Deberíamos culpar al alcohol o admitir que estás loca por mí?" dice él, sonriendo divinamente cuando me separó.

Estoy por responder cuando el teléfono hace ese inconfundible sonido de un mensaje recibido. Sabiendo quién es, suelto a Houijo y recojo la mochila.

Estoy afuera. Recita. "No" murmura Houijo, quitandome el aparato. "Dile que se vaya". Sus palabras se ahogan cuando regresa sus labios sobre los míos y me da ese beso que yo sé el siempre quiso.

El problema entre nosotros siempre fui yo, la que nunca supo qué hacer fui yo... porque no quiero estar con Houijo.

"Kagome" llama una voz detrás de mí, sobresaltandome y haciendo que soltara la mochila. "Vamonos" ordena Inuyasha con la expresión más sería que jamás le he visto.

Houijo protesta pero se acobarda ante la intimidante mirada que Inuyasha le lanza, cuando éste abre la boca para decir algo. Recogo la mochila, le quito el aparato a Houijo y me despido de él con un abrazo y un beso en la mejilla.

En el trayecto a casa, Inuyasha permanece distante y serio, sin apartar la vista del camino ni siquiera cuando comentó despectivamente que apestaba a cantina y me hizo sentarme en el asiento trasero, alegando que su sentido del olfato era demasiado sensible.

Rememorando ese último beso con Houijo, entiendo que lo que hice fue deliverado y una estupidez. Yo le había dicho a Houijo que lo nuestro nunca podría ser porque jamás le quise como él a mí; y ahora le digo lo contrario besándole como si el mundo se me fuera en ello.

Repentinamente Inuyasha se detiene en un restaurante de comida rápida, de esos que permanecen abiertos las 24 horas del día. Estaciona frente a la puerta del local pero no baja, sino que se agacha sobre el asiento y me lanza una bolsa negra. "¡Oye!" le reclamó cuando ésta golpea mi sensible cabeza.

"Ve al baño y cambiate. Apestas a cantina" ordena antes de bajar y entrar al restaurante sin darme una segunda mirada.

Al abrir la bolsa encuentro ropa limpia en la cuál puedo enfundarme felizmente, quitandome la camisa rosa con manchas amarillas del ron. Salgo del auto y avanzo hasta los baños.

Cuando regreso, Inuyasha está recargado sobre el cofre del auto mirando inexpresivamente hacia arriba. "Keh, mujeres y su tardanza" dice cuando llego, extendiendo la mano para que le dé la bolsa con la ropa llena de alcohol. Sólo así, se digna a mirarme pero frunce el ceño tan pronto como me ve. "¿Y tu chaqueta?" inquiere mientras se incorpora.

"Llena de ron" digo mientras me recargo dónde él estaba, abrazandome para taparme del frío que la camiseta de algodón no hace.

"Keh. Eres una chiquilla estúpida" dice mientras encoje los hombros para sacar los brazos de la cazadora roja que trae. Sin ningun cuidado, me la lanza para después indicarme que espere ahí. Segundos más tarde regresa con una bolsa de comida y una café del interior del auto, dónde arrojó la bolsa con mi ropa. "Mejor apresurate, ¿si? Ya es tarde" dice cuando abro la bolsa, encontrando una hamburguesa con queso.

"¿Cómo sabías que tengo-?"

"No te emociones. Tenía que comprar algo para que te dejaran usar el baño" réplica, cruzandose de brazos.

Con cuidado, deslizo su chaqueta roja sobre mis hombros antes de dar el primer mordisco. Éste baja raspandome la seca garganta.

"Gracias" digo. Inuyasha alza una ceja. "Por la ropa y la comida"

"Keh. Te dije que no te emocionaras. No quería que el olor a borracho me sofocará ni tampoco que infectarás la casa, mocosa" farfulla, ladeando la cabeza pero alcanzo a vislumbrar un pequeño y casi imperceptible sonrojo.

No queriendo arruinar el momento, como la hamburguesa en silencio antes de comenzar con el café en pequeños sorbos. Le observó cuidadosamente antes de notar que ahora él es quien se abraza a sí mismo por el frío, ya que sólo lleva encima una delgada playera blanca con un rosario morado.

Pensándolo cuidadosamente, recuerdo que Inuyasha siempre lleva algo rojo encima: zapatos, camisa, playera, chaqueta. SIEMPRE.

"¿El rojo es tu color favorito?" pregunto pasandole el café.

Sorprendido por la repentina irrupción, salta sobre si mismo levemente antes de encararme. "Sí" susurra, recibiendo el café de buena gana y dándole un gran trago.

"Siempre llevas algo rojo encima" comentó mientras me encierro más en su chaqueta pero también me acercó, queriendo darle algo de calor.

"Keh" dice simplemente antes de agacharse para recoger la bolsa vacía y el vaso de café; es entonces cuando veo la marca roja en su cien.

"Oye, ¿qué es...?" digo mientras la tocó, haciéndole saltar del dolor, gimiendo por lo bajo.

"¡Duele!" se queja, apartando mi mano de un golpe.

"Lo siento" susurro. "¿Es del golpe con la Biblia?"

"¿Me golpeaste con una Biblia? Eso explica el dolor de cabeza" dice mientras toca su frente suavemente, registrando el golpe.

"No fui yo" protesto. "Fue Ayumi, creo..."

"Como sea" dice antes de deshacerse de la bolsa. "Sube. Aún tengo mucho que hacer y lo hubiera terminado antes si cierta niñita estúpida no me hubiera golpeada con una biblia"

"¡Que fue Ayumi!" reniego, subiendo al asiento de copiloto con tranquilidad.

"Keh. Eso dices"

EL regreso es extrañamente tranquilo, conmigo dando cabezadas somnolientas y él silenciosamente manejando. No obstante...

"Oye" llama Inuyasha suavemente, mientras giramos en la avenida que lleva a mi casa.

"¿Qué quieres?" respondo.

"¿Ése chico es tu novio?"

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