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Una vez más había despertado, al menos eso creía… Había abierto sus cansados ojos y ahora lo único que veía en su limitado campo de visión era una cortina negra donde debía estar la blancura lechosa sobre él.

Un ligero "bip" emitido de manera constante a su izquierda le confirmaba que estaba despierto, su cuerpo se negaba a obedecerle, se encontraba tan débil que ni siquiera podía obligarse a sí mismo a intentar hacer algún movimiento, solo su mente parecía intentar trabajar aunque había sido sedado y drogado por el anciano de lentes y las mujeres vestidas de blanco que iban a diferentes horas del día y de la noche a revisarlo que hasta su mente parecía estar adormilada, no podía recordar por qué estaba en ese lugar, qué era ese lugar, quiénes eran esas personas y lo más preocupante quién era él, cada vez que lo había intentado se alteraba al no poder recordarlo que al momento esas personas desconocidas llegaban, le hablaban sin que él entendiera, sentía un aguijonazo de dolor y después lo volvían a sumir en un estado de inconsciencia del que tardaba largas horas en despertar.

"Bip" escuchó a su izquierda, ni siquiera podía girar para ver qué era lo que hacía ese ruido, se sentía terriblemente frustrado por la impotencia de no poder hacer que esos desconocidos personajes pudieran entenderle, al parecer había pasado tanto tiempo dormido que su cuerpo había olvidado para qué servía, siempre había alguien o algo que hacía todo por él, hasta para sus necesidades más básicas necesitaba ayuda, las mujeres desconocidas se encargaban de alimentarlo, de lavar su cuerpo, de atender sus necesidades fisiológicas, era como si fuera un muñeco roto, ninguno de sus miembros respondía a sus órdenes, no sentía las piernas, no sentía los brazos, no podía mover la cabeza, no podía hacer nada…

Aun perdido en sus pensamientos continuo viendo el velo negro frente a sus ojos hasta que sin darse cuenta se volvió a quedar dormido, solo era cambiar una cortina negra por otra.

Harry- comenzó Ron Weasley- ya lo hemos buscado en todas partes… ¿No crees que es una pérdida de tiempo?

Una vez más Harry Potter había ido a la Madriguera a pedir la ayuda de sus inseparables amigos Ron Weasley y Hermione Granger para encontrar al profesor Snape, una vez más les había contado su sueño, les había dicho una vez más que él sabía que el profesor Snape estaba vivo y que debían encontrarlo.

Una parte de Harry sabía que era pérdida de tiempo, cómo iban a encontrar al profesor Snape después de tres meses de búsqueda sin tener ni una sola pista de dónde comenzar a buscarlo; pero, mientras esa pequeña parte de él decía que Ron tenía razón, la otra, la más grande se negaba a dejar abandonado al profesor Snape a su suerte.

Ron, vamos a intentarlo una vez más- intervino conciliadoramente Hermione- una vez más. Harry tiene razón ¿y si está vivo? ¿y si está perdido? , si no lo encontramos dejaremos que la profesora McGonagald prepare todo para el servicio del profesor y ponga su cuadro entre los directores en su oficina ¿De acuerdo?

Harry sentado frente a sus amigos en la sala de la familia Weasley no perdía de vista a Ron, su cara era un libro abierto, se veía que dudaba en que si era o no buena idea volver a correr en círculos por las calles muggle buscando al profesor Snape (no era un secreto que nunca había sido el profesor favorito de Ron) y por otra no podía negarse a una petición de Hermione o del mismo Harry.

De acuerdo- asintió derrotado Ron Weasley- una última vez, y solo porque Harry y tú lo piden ¿Ok?

Hermione le dio un beso en la mejilla.

Eres el mejor, Ron- le susurró con ternura.

Ron estaba tan rojo como su cabello.

Gracias amigo- le estrechó la mano Harry- eres el mejor.

Ron se puso todavía más rojo.

Ejem- aclaró su garganta- sí, este… pues vamos ya ¡Entre más rápido empecemos, más rápido terminaremos!

Harry- llamó su atención Hermione- debemos avisar a la directora McGonagald lo que planeamos hacer, tal vez ella y el Ministerio puedan ayudarlos, para no empezar desde cero de nuevo.

Harry asintió, también había pensado en eso.

No sabía cuánto tiempo había pasado, los días y las noches parecían ser siempre los mismos, lentamente se había acostumbrado a esta extraña situación, se había cansado de enfurecerse en silencio por no poder gritar "¡Estoy aquí! ¿Qué hacen? ¿Quiénes son? ¡No les entiendo! ¿Quién soy? ¿Por qué me hacen esto? ¿POR QUÉ HACEN ESTO?" se había cansado de luchar, se había cansado de que su cuerpo no obedeciera, se había cansado de no poder mover ni un maldito dedo…

Era como si las enfermeras siguieran cuidando del vegetal que había sido durante los meses que estuvo dormido solo que ahora la diferencia era que el vegetal tenía la mirada perdida siempre mirando al techo sin reaccionar.

Había actividad cerebral pero el cuerpo no respondía, los pulmones y el corazón se fortalecían día con día aunque parecía el paciente no se daba cuenta o no le importaba.

No había ni una sola reacción de su parte, el paciente no solo necesitaba de los fármacos para recuperarse, también necesitaba del calor humano, de la presencia de seres a los que les preocupara el saber que estaba vivo y eso lamentablemente era lo que justo ahora más necesitaba y a la vez más le hacía falta…

Tal vez se animaría y vieran reacción ahora que los especialistas habían decidido que podía abandonar terapia intensiva y ser subido a piso junto con otros pacientes…

Y por eso intentaremos encontrar de nuevo al profesor Snape, directora McGonagald- finalizó Harry.

Hogwarts aun seguía trabajando para recuperar su gloria perdida durante la Segunda Guerra Mágica, ahora con la directora McGonagald al frente del castillo.

Harry y sus amigos no habían perdido oportunidad de ir inmediatamente al Colegio para avisar a la directora de sus planes, Minerva McGonagald escuchaba en silencio el relato del trío que había salvado al mundo mágico, cuando Harry Potter terminó la mujer se levantó de su asiento detrás del escritorio del director para caminar hacia los que fueran sus alumnos.

Ella también se sentía en deuda con Severus Snape, lo había culpado injustamente por la muerte del director Dumbledore igual que todos y cuando Harry Potter les contó la verdad sobre Snape ya era demasiado tarde para poder remediar su error, o al menos eso creían.

Adelante- asintió la directora- es lo menos que podemos hacer por él.

Harry agradeció en silencio, sabía que podía confiar también en la directora McGonagald.

Le encontraremos, directora- dijo Harry- sé que lo encontraremos.

Potter, me gustaría ayudarles personalmente pero debo estar en el castillo- intervino de nuevo la directora.

Descuide profesora nosotros nos encargaremos- se adelantó Ron- será como en los viejos tiempos ¿eh, Harry?

Harry se sonrió "los viejos tiempos" solo tenían tres meses de haber pasado…

Aun así, señor Weasley me gustaría ofrecerles mi ayuda y mandar a alguien más para que les ayude en todo lo que pueda- continuó Minerva.

¿Y quién podría ayudarnos, profesora?- preguntó la joven Granger- ¿algún miembro del Ministerio?

Como respuesta golpearon a la puerta de la oficina y después de un "adelante" de la directora el recién llegado entró a la oficina.

¿Es una broma?- exclamó Ron sin poder creer a quién veía.

No señor Weasley, no es ninguna broma- fue la respuesta de la directora.

Harry estaba a favor de que hubiera más magos que le ayudaran a él y a sus amigos en la búsqueda del profesor Snape pero no estaba muy seguro de querer la ayuda del mago que estaba en la entrada de la oficina.

¿Malfoy? ¿Draco Malfoy?- exclamó Harry sin poder creerlo

Continuara…