SUPERNATURAL: WINCHESTER BUNCH

Adam: 13 años

Sam: 16 años

Dean: 20 años.

Los días pasaron lentos. Porque como Adam estaba cansado de repetir en los pueblos el tiempo pasa lento. Sam se adaptó pronto a la vida tranquila del pueblo. Le encantaba el instituto. No era de los mejores que había estado, pero sin duda sus compañeros eran muy majos. No había tenido a penas que pasar por el mal trángulo de ser el "nuevo". En seguida había hecho un grupo de amigos, con los que hablar durante el desayuno y el almuerzo. Y sino hubiera estado castigado, incluso con los quien salir los fines de semana.

Dean, seguía con Bobby y los coches, de vez en cuando salía de caza con Kaleb o Jeff o el pastor. John le permitía ir de caza, pero siempre que fuera acompañado de otro cazador más experto y de confianza. Se sentía un poco fastidiado por el rollo de supervisión, ya había superado esa fase. Pero era la única manera de ir de caza. Así que Dean se agarraba a un hierro ardiendo. Era eso o pasarse el día con Bobby que lo trataba como a un semi esclavo o leyendo sobre demonios y demás seres paranormales con su padre. Y esa parte era la que menos le llamaba de la caza, la hacía porque hay que estar preparado para cualquier cosa, pero eso no significaba que le chiflara.

Adam, odiaba aquel pueblo, odiaba aquel instituto, a sus compañeros, a sus profesores, a los padres de sus compañeros, a Bobby y la vida recluimiento que John les obligaba a vivir. Lo único que le gustaba era el equipo de atletismo, le jodía reconocerlo, pero era mejor que el de su anterior instituto. El entrenador era realmente bueno, incluso había ganado un par de nacionales. También tenía que reconocer que compartir habitación con Sam no estaba tan mal. Sam era como una enciclopedia con patas, no tan solo de lo sobrenatural, sino de todo. Y como a las ocho tenía que irse a la cama, podía quedarse hablando desde la cama, eso si, hasta que fueran las 9, que era cuando John apagaba las luces, con él de cualquier cosa. Dean, era él más divertido sin duda, él tío molaba, y Adam lo idolatraba, de mayor quería ser como Dean. Pero Dean se prodigaba poco, entre el trabajo con Bobby, los trabajitos que le salían y que solía preferir la compañía de John que la de él o Sam, pasaban realmente poco tiempo juntos. Eso si, para Adam seguía siendo el hermano mayor molón. Menos cuanto, según Adam, intentaba marcarse algún tanto con John y se ponía en plan segundo padre. Pero como John no se despegaba de ellos ni con agua caliente, eso no pasaba muy a menudo.

Cuando ya hacía 4 meses que habían llegado al pueblo. John empezó también a hacer pequeñas salidas, al principio regresaba en el mismo día. Después un par de días. Entonces John dejaba a los tres en casa de Bobby, y se marchaba, eso si llamaba cada 4 horas, para que Bobby le dijera como iba todo.

Sam estaba totalmente integrado, incluso estaba apuntado al club de amigos de las ciencias y al club de debate. Había empezado la liguilla de verano de soccer y a veces quedaba en una cafetería que tenía algunas máquinas recreativas con sus compañeros de clase. Sam se sentía casi normal. Si claro esteba todo el rollo sobrenatural. Pero mientras que Adam no pudiera valerse por si mismo no tenía que preocuparse. Dean o su padre se harían cargo y ellos solo tendrían que aguantar el duro entrenamiento que John les había impuesto. Sam que llevaba toda su vida en la carretera le parecía un precio que gustoso estaba dispuesto a pagar. Se acabaron los constantes enfrentamientos con su padre, mientras se pudieran quedar allí Sam estaba dispuesto a ser el hijo más obediente y sumiso del mundo.

Por su parte Adam había empezado a mejorar sus marcas, en parte al buen sistema de entrenamiento de la escuela en parte a las horas de sentadillas, flexiones, abdominales y marcha que John les estaba obligando a hacer. El entrenador había prometido que en el próximo curso si seguía así lo subiría al grupo de élite. Que es como llamaban a los chicos que eran realmente buenos en atletismo y tenían alguna posibilidad de ser becados. Adam era realmente bueno en todo lo que fuera físico, pero le faltaba la disciplina y el compromiso necesarios para ser un buen cazador. Su humor se había ido suavizando y ahora volvía a ser el chico alegre y despreocupado que siempre había sido. Demasiado despreocupado para el gusto de Bobby y John. Pero John le daba un poco más de cuartel porque al fin y al cabo la vida del chico había dado una vuelta de 180° grados de la noche a la mañana.

Dean poco a poco había ido recuperando la confianza de John. Muy poco a poco para el gusto de Dean. Pero que John empezara a moverse de nuevo implicaba implícitamente que volvía a confiar en Dean. Aunque si salía más de dos días los hiciera quedarse con Bobby. La última semana habían estado hablando de ir a Austin porque la actividad demoníaca había aumentado un 27% en el último año. Y con tanto demonio sería más fácil recabar información sobre el demonio que mató a Mary. A Dean se le caía encima aquel pueblo. Estaba tan muerto. Y después de la cagada de la Gorgona como que no había cojones para ligar con las lugareñas, por muy buenas que estuvieran algunas. Y aunque había aprovechado una "desratización" con Kaleb para irse de fiesta con unas simpáticas bailarinas aquel pueblo le estaba asfixiando. Lo de Austin era para Dean como para un niño el día de Navidad. No le importaba ni siquiera pasar el verano en Texas. Ni su calor insoportable, ni su sol abrasador, ni sus millas y millas de desierto. Solo le interesaba llegar ahí y cargarse a todos los demonios que pudieran. Pero había algo que le preocupaba. Lo de siempre. Sammy. Sammy anhelaba echar raíces. Y con la llegada de Adam había creído que finalmente John abandonaría la vida de carretera y aquel sería su hogar.

Pero John nunca tuvo esa intención solo quería un poco de tiempo para que Adam se adaptara a la vida familiar y después retomar sus obligaciones y encontrar la criatura que acabó con Mery y de paso todo lo sobrenatural que se les cruzara por su camino. John iba a esperar. En tres semanas Sam y Adam habrían acabado el curso escolar y después les daría una semana de descanso y finalmente se trasladarían a Austin. Y dedicarían los dos meses de verano a la caza, a tiempo completo. Sam había demostrado ser muy bueno y sería hora que empezara a tomar un papel más relevante en los trabajos. Dean era ya de sobra un cazador experto. Y Adam ya comenzaba a entender de qué iba el negocio familiar.

Dean escuchaba como Sam y Adam hacían planes con los otros chicos y se le rompía el corazón. Su padre le había pedido que no les dijera nada a los chicos. Y no iba a desobedecerlo. No porque fuera un "buen soldadito" como Sam le gustaba llamarle cuando se enfadaba con Dean. Sino porque se iban a ir pasara lo que pasara. John ya había tomado la decisión. Y si se lo decía ni Adam, ni sobretodo Sam iban a disfrutar de esas últimas semanas. Y Dean sabía que cada vez que se trasladaban era un drama para Sam. Y que la convivencia entre los Winchesters se volvía un infierno durante semanas. Y algo le decía que Adam no iba a tomárselo mucho mejor. Una vez le tocaría a Dean poner paz entre sus hermanos y su padre. Él si que hubiera sido bueno como mediador de la ONU.

Nota:

Bueno, aquí doy por acabado este fic.

Espero que les haya gustado una enésima parte de lo que a mi me ha gustado escribirlo e ir colgando cada día un capítulo.

Agradecerles a todos aquellos que perdieron su tiempo leyéndolo y sobre todo aquellos que me honraron con sus comentarios.

Muchas gracias.