Fremione

Faltaba poco para las 10 de la mañana, ambas estaban preparando el desayuno, el padre de Luna había salido, le comentaron sobre un avistamiento sobre algún otro ser mitológico que Hermione desconocía, y la verdad poco le interesaba.

-Es un buen plan juntarnos a las 5 de la tarde, así haremos algo todos juntos, después de todo, ellos son tan unidos, por eso les han de atraer Angelina y Kate-

-No entiendo, porque lo dices Luna-

-Pues, porque Angelina y Kate son amigas, y suelen acercarse a ellos juntas, es como un plan de ataque, como nosotras, nos acercamos las dos-

-No creo que Angelina y Kate sean de ese tipo de chicas-

-Tampoco creíamos que serían del tipo de chicas que se burlarían de nosotras, bueno de mi si-

-Tienes razón-

La puerta sonó y Luna fue quien se acercó a abrir. Recibió a dos guapísimos gemelos que la miraron con una sonrisa.

-Hola Luna-

-Hola Luna-

-Hola, pasen por favor, Hermione y yo preparamos el desayuno, espero que no les moleste-

-¡Comida…-

-…excelente!-

Entraron a la cocina, siguiendo a la hermosa rubia.

-Hola Hermione-

-Hola Hermione-

-Fred, George, hola-

Dirigió una mirada al chico correspondiente, ambos sonrieron, la rubia se puso aun lado de George, estaba bastante relajada a diferencia de Hermione, aun se notaba tensa.

-Tranquila Hermione, no vamos a morderte…-

-…amenos que me lo pidas-

El último de los gemelos le guiñó un ojo, era más que obvio desde el principio que él era Fred, pero ahora no cabía duda alguna.

Desayunaron tranquilamente entre bromas y comentarios de Luna, Hermione rio bastante pero no se atrevía a decir mucho.

Hermione no podía creer estar sentada aun lado de Fred, apunto de tener una cita con él, estar a solas ser su pareja un día, es todo lo que había pedido por mucho tiempo, no sabría que harían o de que hablarían, a decir verdad no se le ocurría nada de que hablar, lo cual era extraño, siempre había tenido algo que decir respeto a algo.

Mientras Hermione pensaba, se había quedado callada y ausente de la conversación, incluso había terminado de comer y no se dio cuenta de lo que pasaba alrededor.

-Y bien preciosa, ¿vas a terminar de comer o no?-

-¿eh?-

Miro su plato y recordó que estaba pasando lo que deseaba y se lo estaba perdiendo por pensar tanto, miró a donde estaban Luna y George, pero no había nadie, se encontraba sola con Fred, y ahora si con sus sentimientos expuestos, el nervio reavivó con más fuerza, se tiñeron de rojo sus mejillas.

-este… yo… si…-

Fred solamente pudo sonreír, le encantaba Hermione, siempre ha sido así, era extraña y sabía muchas cosas, claro antes no había una posibilidad para él, nunca se enamoró ni se fijo en ella, pero definitivamente era una de sus personas favoritas en el mundo, era una digna Weasley, en ese momento que la vio sonrojada deseó que ella le gustase, pero eso aun no era así.

La miraba comer nerviosa, era divertido, pero en cuanto salieran de ahí se encargaría de quitarle esos nervios que le impedían ser la sabelotodo insufrible y poco callada que ella es.

No hablaron hasta que terminó Hermione de comer y de poner los trastos en el fregadero, lanzar un hechizo y dejarlos limpios.

-Bien, señorita Granger es hora de irnos-

Le dijo sonriendo mientras le daba su brazo. Hermione solamente asintió y tomó su brazo. Desaparecieron.

Aparecieron en un hermoso lago, el clima era de lo más agradable, hacía calor, pero no exagerado, incluso había una brisa refrescante.

-Que hermoso-

-Sabía que te gustaría-

-¿Enserio?-

-Si-

-¿Cómo?-

-Bueno te vi leer uno de esos libros muggles, varias veces, tenía una portada algo así como este lugar-

-Pues es bellísimo, gracias-

-De nada-

Tenía una sonrisa de satisfacción en su rostro había logrado sorprender a Hermione, y la había echo hablar olvidando su nerviosismo.

-¿A dónde vamos?-

Claro que no duró mucho, se sonrojó de nuevo al sentir la mano de Fred tomando la suya.

-Ahí-

Señaló un árbol del cual colgaba un columpio, era hermoso aquel lugar, hojas por todos lados, el lago haciendo su ruido relajante, el sol tocando su piel, el aire con ese aroma tan peculiar, era como estar en uno de sus libros.

Llegaron pronto al árbol y Hermione se sentó y empezó a columpiarse con ayuda de Fred.

-Bien, yo sé de ti, que te gusta leer y saber de todo y no solo un poco, que ayudaste al niño que vivió y otras cosas que no tienen mucha importancia-

-¿Qué no tiene importancia ayudar al niño que vivió?-

Desde el principió su tono de voz era a juego, a lo cual la castaña respondió con una sonrisa, sabía que él jugaba.

-Claro, esas cosas cualquiera las hace, mejor dime algo que no sepa de ti-

-Mmm… Me encanta el chocolate-

-¡Vamos! Algo que en verdad sea importante, algo de tu infancia-

No dejaba de empujar suavemente a Hermione.

-Pues, no fue tan agradable. Siempre se burlaron de mí por ser extraña, ¿recuerdas mis dientes?, también se burlaban por eso, entre otras cosas, así que en cuanto supe leer no solté los libros y tenía que destacar en algo, lo hacía en la escuela-

-Entonces una infancia dolorosa ¿Y tus padres como eran?-

-Las mejores personas del mundo, siempre me trataron bien, intentando comprenderme y ayudarme en todo momento, aun cuando entre al colegio, o cuando las cosas se empezaron a poner realmente mal, me dolió mucho el hechizo que tuve que hacerles-

La mirada de la chica se había ensombrecido.

-Lo lamento…-

Nunca sabía que decir en estos casos, y no se le ocurría una buena broma, siguió columpiándola.

-Fue una buena decisión, están totalmente a salvo-

Sonrió la castaña.

-Y el mundo mágico esta reconstruyéndose después de la guerra… y yo-

Con un tono más bajo, pero aun audible y el sonrojo más fuerte que nunca antes dijo.

-Y yo… estoy con el chico que me ha gustado por tanto tiempo-

Fred volvió a sonreír, era vanidoso, el deporte le ayudaba a tener un cuerpo atlético, y su gran seguridad provocaba que gustara a las chicas, y que ellas se lo dijeran le daba mucha alegría lo disfrutaba.

-¿Desde cuando?-

-Pues creo que en segundo… cuando lo del basilisco-

-Estuviste petrificada la mayor parte de ese año-

-Si, pero antes ya me había fijado que eras guapo, y diferente a tu hermano, en cuanto supe que perdí un año, sentí un vacío enorme, más por que tal vez no despertaría, confiaba que si, pero tal vez no, y tu nunca te enteraste de nada. Luego vinieron más cosas y me resigné a no decirte, estás tan enamorado de Angelina…-

-¿Qué? No… Bueno ella me gusta pero enamorado no-

Hermione sonrió, realmente tenía una oportunidad.

-Bueno… Y pues Luna dijo en la fiesta que le gustaba George y después ambas fuimos y sabes el resto-

-¿Cómo nos distingues?-

-Sencillo, son muy diferentes. Tú eres más atrevido y rebelde, incluso más malo que él, se mueven diferente.-

Se quedó un poco sorprendido pero no dijo nada, tenían una larga mañana por delante, sacó su barita y la apuntó debajo de un árbol frondoso, aparecieron una manta y un cesto con comida.

-Me encantan los días de campo-

Hermione estaba tan contenta, no se imaginaba que el gemelo atinara tan bien sus gustos y que se los cumpliera, y todo por verla leer un libro.

-Lo sé-

-¿Qué?, ¿Cómo lo sabes?-

-Leí ese libro para saber porque lo leías tanto, me dio curiosidad-

¿Esperanza? Se había evaporado, efectivamente el gemelo se fijaba en ella, ese libro estaba con ella, en el cuarto de Luna, como más pudo haberlo leído si no en el tiempo que la vio leerlo en la Madriguera. Sonrió demasiado ante su conclusión.

-¿Y que te pareció?-

-Esta aburrido-

-No te gustan los días de campo-

-Los días de campo no son aburridos, solo la historia del libro, demasiado amor por todos lados y esas cosas cursos-

-¿No te gustan las cosas cursis?-

-Me gustan el efecto que provoca en las chicas-

Fred siempre era muy sincero y expresivo, nunca tuvo el tacto para dirigirse a Hermione como con otra chica.

-Entiendo. ¿Qué efecto produce este escenario cursi en mi?-

-Pues eso lo veremos más tarde-

Volteo y le sonrió.

Se sentaron los dos a comer por ahí de medio día, estuvieron platicando de una manera tan libre el uno con el otro, sin esforzarse en ocultar nada y Fred estaba siendo serio con Hermione para poder entenderla un poco más, de vez en cuando una broma pero nada pesado, quería su confianza quería conocerla.

Hermione se recostó un momento y se quedó dormida por minutos. Fred se le quedó viendo, estaba recostado aun lado de ella, mirándola tan tranquila, tan feliz, respirando plácidamente, se pregunto que estaría soñando, vio que sus ojos estaban cuidadosamente delineados con un color café y su boca estaba de color rosa claro, la castaña se había molestado en maquillarse y peinar un poco su cabello, aunque a él no le molestaba que estuviera revuelto por todos lados.

-Me quede dormida. Perdón. No era mi intención-

-Tranquila, no me molesta, te vez linda durmiendo-

Nuevamente el sonrojo vino a sus mejillas, lo miró a sus hermosos ojos que resaltaban más por su color de cabello.

-Me gustas Fred-

Sonrió el chico nuevamente no iba a mentirle, pero tampoco iba a negarse a algo que en los últimos minutos se le había antojado y que Hermione estaba pidiendo a gritos.

Se acercó al ver la inmovilidad de la chica y le dio un beso en sus labios, solamente los rosó un momento y luego la miró con una sonrisa, que fue correspondida.

Empezaron a levantar todo después de eso, a ambos se les había olvidado usar las baritas, así que demoraron un poco.

Fred miró a Hermione tenía una gotita de sudor en su frente.

-¿Tienes calor?-

-Un poco, no es nada-

Sin previó aviso la tomó en sus brazos y empezó a caminar.

-¿Qué haces?-

Vio sus intenciones.

-No Fred, suéltame, por favor-

Empezó a moverse mucho.

-Tranquila, no pasará nada-

-Fred, ¿Sabes cuanto tiempo me tomó poner mi cabello como está ahora?-

-Me gusta como lo traes normalmente-

-Fred ¡N…-

Siquiera terminó de hablar cuando la había aventado al agua.

-¡TU!-

-¿Yo?-

Fred le ofreció su mano y ella la tomó y la jaló y comenzó una guerra de agua en el lago, hasta que se cansaron.

-Fue divertido-

-Si, así que agradéceme que te aventará al lago-

Le lanzó agua arrastrando la mano.

-Oye… eso no es agradecer-

Hermione salió del agua con el cabello empapado, pero lo que el joven pelirrojo vio fue como el vestido sencillo de color blanco se pegaba totalmente al cuerpo de la castaña, dejando ver sus formas femeninas.

Hermione se dio cuenta de esto y se sonrojo. Se veía hermosa, así que sin desaprovechar el momento, salió y alcanzó a la joven castaña, la tomó de la cintura con una mano, con la otra de su rostro y la besó. Un beso profundo.

La chica respondió el beso sintiendo como el cuerpo mojado también de su compañero se juntaba al de ella.