Disclaimer: Los personajes no me pertenecen son de S. Meyer, yo sólo sueño y me divierto con ellos.

¡Hola mis niñas ! espero que hayáis tenido un lindo fin de semana. Aquí os traigo el nuevo capi que espero que os guste ( movimiento de cejas) jajaja

Por cierto, muchísimas gracias a todas las que habéis nominado este fic como mejor fic de la semana en los "Suri Adwards 2012." En serio, no salgo de mi asombro. Primero porque suelo ser la última en enterarme de estas cosas (saraes sonrojada) y segundo, porque haya gente que considere que este fic es el mejor de la semana, es demasiado fuerte para mí. Muchas gracias chicas. Realmente es un placer escribir para vosotras.

Y ahora sí, como lo que importa es lo que importa, aquí os lo dejo y espero que lo disfruteis mucho. Kit a manos chicas, nunca se sabe ;)

¡Disfrutadlo!


"Si me olvidaras"

XVIII. Contratiempo.

Entrecerré los ojos abrumada por la belleza de la hermosa e inquietante luna que, estaba segura, iluminaba con una etérea luz azulada mi rostro.

Silencio. Un perturbador silencio era todo lo que reinaba en la enorme y oscura cocina de los Cullen donde me encontraba con un vaso de agua entre mis manos, mientras miraba por el ventanal que daba al jardín.

De nuevo esa sensación. Una vez más mi cuerpo se estremeció ante la sensación de ser observada, pero el silencio a mi alrededor sólo conseguía que esa sensación fuera aterradora, ya que me encontraba sola.

El vuelo de un pájaro eclipsó por un instante la luna, lo que me hizo volver la mirada con más atención a ella.

¿Qué era eso que se reflejaba en ella?

Mi corazón se saltó un latido cuando la silueta de unos ojos, que conocia a la perfección, comenzaron a perfilarse en la blanca pantalla de la luna. Como si la propia luna se estuviese acercando a mí, esos ojos se fueron haciendo cada vez más grandes, y su traslúcida mirada fue dando paso a una más profunda, tan intensa, que me hizo estremecer.

¿Qué estaba haciendo aquí? ¿Por qué seguía torturándome de esa manera pensando en él?

Mis ojos se cerraron con fuerza intentando desesperadamente hacer desaparecer esos ojos. Rogando para que esa sensación de vacío, que ultimamente me embargaba, me diera una pequeña tregua.

-¿Qué estás haciendo levantada?

De pronto, su voz grave, demasiado cerca de mi oído, me susurró provocando que el vaso se escurriese de entre mis manos.

- Tranquila -apenas musitó recogiendo el vaso a medio camino evitando así el estruendoso ruido que ocasionaria.

- Edward...-su nombre se escapó de entre mis labios en un suspiro jadeante, mientras mi corazón comenzaba a latir desenfrenadamente.

Estiró su mano, la cual sostenía ahora el vaso, y lo depositó en la esquina de la encimera más próxima sin llegar a apartarse de mí.

Quise moverme, quise salir corriendo de allí, pero por alguna extraña razón mis pies seguían clavados al suelo, mientras mi corazón seguia martilleando ansiosamente bajo mi pecho.

De pronto, uno de sus dedos comenzó a acariciar el largo de mi brazo, lentamente, de tal manera, que dejaba una estela de ardiente cosquilleo a cada centímetro que recorría. De nuevo mis ojos se cerraron al tiempo de que mi piel se erizaba, y una electrificante sensanción recorría mi espina dorsal, provocando que un leve gemido escapase de entre mis labios sin remedio.

- Siempre tan suave -su profunda voz, aún susurrada, retumbó en el hueco de mi cuello procando una nueva sacudida de placer, un placer que era prohibido.

-Edward...

- Shhhsss...Sólo siente- susurró cortando el vano intento de resistirme.

De inmediato una tibia humedad presionó, justo, sobre mi yugular, provocando que todo mi raciocinio se fuera volando para sólo ser consciente de sus labios sobre mi piel.

- Sólo siénteme, Bella.

La cadencia de su voz, sumada a la estremecedora sensación de su caricia, me hizo querer olvidarme de todo. Necesitaba tanto sentirlo. Anhelaba tanto su contacto, la dureza de su cuerpo presionando contra el mío, el calor que desprendía cuando, encendido, susurraba palabras ardientes sobre mi piel.

-Edward -gemí sin siquiera querer evitarlo y me giré para quedar frente a él.

Su intensa y oscura mirada me sobrecogió mandando inmediatamente un latigazo de placer a mi entre pierna, unida a una vertiginosa sensación de anticipación en la boca de mi estómago. Una vez más cerré los ojos, disfrutando de la devastadora sensación que me provocaba, y mis labios se abrieron gustosos y anhelantes... esperándolo.

-No lo soporto más - susurró con una voz atormentada antes de que sus labios arremetieran con vehemencia contra los míos mientras con una mano aferraba mi nunca inmovilizándome y con la otra me estrechaba por la cintura.

Dios, esto era una locura, una deliciosa locura que me haría arder en el infierno pero que no podía ni quería dejar pasar, ya no tenía fuerzas para resistirme.

-Bella...

- Calla - le pedí en un susurro jadeante. No quería oírlo, eso sólo me haría sentir más culpable y me negaba a seguir soportando esta sensación de vacío por más tiempo - Sólo tómame, Edward. Hazlo ahora - le rogué con voz queda, mordiendo su labio para incitarlo, ansiosa por la creciente necesitad de volver a albergarlo en mi interior.

Sus manos, que se habían desplazado lentamente hasta mi cadera, bajaron rodeando mi trasero y con ímpetu me izó obligándome a rodearlo con mis piernas.

Su boca no vaciló en abarcar completamente la mía, arremetiendo con su lengua de una manera violenta y enloquecida. Deliciosa. Deborándome y provocando que mi respiración jadeante se ahogara en su propia boca. Aturdiéndome y excitándome como nunca.

El sonido de nuestra ropa restregándose, mientras él caminaba sin dejar de besarme, era lo único que rompía el silencio que hasta ese momento reinaba. Y en cada jadeo, en cada gemido que provenía de lo más profundo de su garganta, mi cuerpo se encendía más y más.

Mis manos, aferradas a su cuello, se enterraron en su cabello con fuerza. Tironeando de él, ganándome esos profundos gemidos roncos, cargados de deseo, de su parte.

Consumiéndonos por nuestra propia necesidad de tocarnos, de sentirnos, me dejé llevar hasta sentir como me situaba sobre la mesa de la cocina. Me elevó lo suficiente para, sin dejar de besarme enloquecedoramente , desprenderse de mi ropa interior y, sin más preámbulo, se introdujo de un solo golpe en mi interior.

Los dos gemimos a la vez mientras se hundía profundamente en mí. Mis ojos se cerraron con fuerza y mi espalda se curvó ante tal explosión de placer provocando que mi cabeza cayera hacia tras totalmente extasiada. Tras esa deliciosa primera invasión, podía sentir como todos los músculos de sus brazos y su espalda se contraían por la fuerza con la que arremetia en mí, una y otra vez, una y otra vez, y yo solo quería que continuase, que no parase nunca.

Enfebrecida, abrasada por su propio deseo, me dejé llevar por esa espiral de placer que me hacía estremecer, temblar entre sus brazos, mientras enroscaba mis piernas a su cintura para que su penetración fuera aún más profunda.

-Oh Edward...Oh Dios... sí...

- Bella...Bella...Bella mi amor.

Mis manos se aferraron con fuerza a sus hombros trantando de contrarestar sus enloquecidas embestidas mientras sentía como todo mi interior se preparaba para comenzar a explotar de puro placer. Entonces todo desapareció, mi cuerpo convulsionó de pura frustración al sentir un frío estremecedor. Mis ojos se abrieron ante esa gélida sensación y de pronto me vi en medio de la nada, todo era tinieblas a mi alrededor. Estaba sola, desnuda, jadeante, y sola, rodeada de una bruma aterradora.

-No...- susurré sintiendo como mis ojos comenzaban a picar mientras miraba en todas direcciones tratando de encontrarlo -¡Edward! -grité desesperadamente mientras mi pecho se agitaba angustiosamente - Edward...- volví a llamarlo una vez más, apenas con un hilo de voz sintiendo como mi pecho volvía a contrarse de dolor y me dejaba caer enroscándome a mí misma tratando de soportar el dolor y el vacío que de nuevo se apoderaba de mí -No me dejes, no te vayas -sollocé temblorosa -Edward...

Sudorosa y jadeante me incorporé violentamente y, aturdida aún, comencé a mirar con el corazón en la boca la habitación en la que me encontraba.

Otro sueño, pensé aliviada dejando escapar un tembloroso suspiro, sintiendo como un nudo agarrotaba mi garganta al darme cuenta que, de nuevo, todo había sido un sueño, un excitante y atormentador sueño, y era en mi habitación, en mi propia habitación, donde me encontraba... Sola.

Sintiéndo aún mi respiración agitada, volví a dejarme caer sobre la almohada y noté como de mis ojos comenzaban a fluir lágrimas. Me iba a volver loca. Si no conseguía sacármelo de la cabeza, acabaría volviéndome loca, pero... ¿cómo hacerlo? Sí solo pensar en su nombre me dolía.

Una semana había pasado desde que había abandonado la mansión de los Cullen.

" - Te lo digo de verdad, Bella, no tienes por que irte - me intentaba convencer Esme.

- Esme, por favor, no me lo pongas más difícil - dije apenada-. Te prometo que vendré a visitaros a menudo ¿si? - tomé una de sus manos entre las mías y la hice acompañarme hasta la puerta.

- Te voy a echar mucho de menos, ya me estaba acostumbrando a tener una hija - dijo con tristeza.

- Esme…- susurré con un nudo en la garganta -, también te echaré de menos, hacía mucho tiempo que nadie me trataba con tanto cariño - me abracé a ella y la apreté contra mi cuerpo - ¿Qué te parece si quedamos mañana para comer? - le sugerí separándome de ella para verla, e inmediatamente su rostro cambio de una expresión triste a una contenta.

-Esta bien, Bella… ya no insistiré más, ¿pero me prometes qué para cualquier cosa, si necesitas algo, o simplemente necesitas hablar, me llamarás? - me preguntó asiéndome por los brazos.

- Claro Esme, te lo prometo- Nos dimos un último beso y un cariñoso abrazo -. ¡No olvides que mañana quedamos para comer! - le grité mientras caminaba hacia el coche.

- ¡No lo olvidaré, pequeña! - y me despidió con la mano."

Había sido duro partir, realmente me estaba acostumbrado a las risas, las voces, la frenética actividad que había en aquella casa. Las comidas, las sesiones de cine y juegos eran tan divertidos, que me costaba mucho despedirme de todo aquello.

Esme y Carlisle me acogieron como a una hija más y realmente así me hicieron sentir.

Pasar tiempo con Emmett fue toda una aventura. Emmett era tan especial. Enseguida me adoptó como su hermanita pequeña y no negaré que había algo en él que me hacía sentir así.

La compañía de Rose fue inmejorable. Nos reíamos mucho hablando de Emmett y me ayudaba siempre que podía con el trabajo. Todavía recuerdo cuando por fin pude caminar sin muletas y pasamos casi toda la mañana en el centro comercial, al que por supuesto se nos unió Alice. Ya echaba de menos ir de compras y fue muy, muy divertido ir con ellas.

James me visitó en varias ocasiones y en todas se quedaba a cenar. Era muy bien acogido en casa por todos; por todos menos por él, que se tensaba demasiado si alguna vez coincidian, aunque a pesar de eso tenía que admitir que sus visitas me alegraban mucho el día.

También hablaba a diario con Tanya y hasta Jacob se interesó por mi estado. Su llamada fue toda una sorpresa y realmente me alegré de escuchar su voz. Hasta ese momento no me había dado cuenta de lo mucho que lo echaba de menos.Y no precisamente como novio.

Por otro lado, mi relación con Edward fue más cercana. Aunque no pasaba tanto tiempo en casa. A decir verdad, al día siguiente de hacer nuestro pacto, prácticamente desapareció.

No negaré que al principio me sentó mal su ausencia e incluso me hizo pensar que era yo la que lo molestaba, pero no podía negar que su presencia me alteraba demasiado y casi que prefería no tenerlo cerca.

Casi siempre no nos veíamos hasta la cena y en muchas ocasiones desaparecía al terminar, argumentando que tenía trabajo pendiente o cualquier excusa.

Pero todo aquello había quedado a tras hacía ya una semana y de nuevo había ocupado mi lugar en la empresa. Me alegraba de lo ocupadísima que estaba, mi baja había ocasionado un retraso en el trabajo y me volqué en ello nada más llegar.

Se podría decir que prácticamente no salía ni para comer y no exageraba; en más de una ocasión Nicole tuvo la gentileza de llevarme algo para picar.

Y por si fuera poco, también tuve que viajar a Nueva York a mitad de semana, ya que James estaba en medio de otro reportaje fotográfico y no se ponía de acuerdo con el director de marketing.

Realmente agradecia toda aquella actividad, aunque cuando llegaba a casa, no podia evitar que estos sueños perturbasen mis noches, y odiaba sentirme cada día más vulnerable, mientras él volvía aparecer cada vez más lejano.

-Bella… - la voz de Nicole me sobresaltó.

- Dime Nicole - le contesté concentrándome de nuevo en el bloc que tenía justo en frente.

- Jessica ha traído una memo de parte del Sr. Cullen - me comunicó.

- ¿Una memo? - le pregunté -. Eh… ¿puedes traerla, por favor? - le pedí.

- En seguida, Bella- y cortó la comunicación.

Media hora más tarde y después de haber revisado la dichosa memo, estaba que echaba humo por las orejas.

- ¡Nicole! - la llamé alterada.

- ¿Sí, Bella? - me contestó una sorprendida Nicole por mi tono de voz.

- Comunícame inmediatamente con el Sr Cullen - le ordené. Sabía que estaba tratándola muy duramente pero realmente estaba cabreada.

- En seguida Bella. ¿ Ocurre algo?- me preguntó preocupada.

-¡Sólo comunícame! - espeté cabreada. Pero en seguida me arrepentí ya que ella no tenía la culpa - Perdona Nicole - me disculpé -, es importante que me comunique con Edward, luego te explico - le dije con un tono de voz más moderado para que no se molestara.

- No te preocupes Bella, dalo por hecho.

Un minuto más tarde unos golpes en la puerta me distrajeron de la retahíla de insultos que estaba dedicando a Edward, mientras seguía leyendo la memo.

-¡Pase! - grité alterada sin poder remediarlo. Inmediatamente una Nicole, notablemente asustada, se apareció ante mí.

- Siento molestarte Bella, pero…- dijo con preocupación -, me ha sido imposible contactar con el Sr. Cullen - musitó asustada y estaba completamente segura que esperaba a que le saltara a la yugular.

-¡Qué! - espeté de nuevo - ¿Cómo qué ha sido imposible? - inquirí aprentando mis puños sobre mi escritorio.

- Verás… Bella… - contestó nerviosa -. La secretaria tenía orden de no pasar llamadas y ni modo - dijo mirándome preocupada -. Demás sabes que Jessica se toma su trabajo demasiado a pecho cuando quiere.

- ¡Quién coño se ha creído la estúpida esa para negarme! - bramé totalmente enfurecida. La cara de Nicole era todo un poema.Y es que creo que era la primera vez que me veía verdaderamente alterada.

Sin más arranqué prácticamente la USB del portátil y salí disparada hacia donde estaban los ascensores.

- ¡Bella , espera…! - escuchaba la voz de Nicole llamándome.

- No te preocupes Nicole, ya veremos si puede o no atenderme Edward Cullen - espeté haciendo que todos los que estaban trabajando giraran sus cabezas hacía donde yo estaba.

- ¿Algún problema , Bella , qué ocurre? - preguntó Joel cuando me cruce con él por el pasillo y me vio excesivamente alterada.

- ¡Uno y bien gordo! -le contesté mientras seguía caminando - Tengo que hablar con Edward; luego nos reuniremos en la sala ¿vale? - dije mientras entraba en el ascensor y las puertas se cerraba. Sólo alcancé a verlo asentir notablemente preocupado.

Cinco minutos me llevó llegar a las oficinas de Edward. Salí del ascensor y bajo la mirada de todos los que estaban allí, me dirigí a la mesa donde la estúpida rubia de bote hablaba por teléfono.

En cuanto llegué le exigí que me anunciara. Ella levantó su mirada para enfrentarla con la mía y siguió hablando por teléfono ignorándome.

- Anúnciale a Edward que estoy aquí - le volví a repetir apretando los dientes, mientras veía que de nuevo miraba hacia mí y después de tapar con la mano el auricular del teléfono para no ser oída, me contestó que estaba ocupado y que no podía recibir visitas. Y con la misma volvió a su conversación telefónica.

Juro por Dios que estaba apunto de guantearla por insolente. Pero haciendo uso de mi mala leche, opté por algo mejor. Me estiré por encima de su escritorio y de un solo golpe corte la puta llamada que tan entretenida la tenía.

- No voy a volver a repetírtelo - le dije taladrándola con la mirada - ¡Pulsa ese maldito botón y anuncia mi llegada o entraré sin avisar! - le espeté.

Ella me miró con odio y de una manera desafiante me volvió a decir que tenía orden de no recibir visitas ni pasar llamadas.

- Esta bien... - contesté furiosamente y sin más me di la vuelta y me dirigí a las puertas donde estaba el despacho de Edward.

- ¡No puedes pasar!- me gritaba Jessica mientras la escuchaba venir corriendo tras de mí.

Sin llamar siquiera abrí de golpe la puerta y entré en el despacho para asombro de todos los que estaban allí.

Edward, que estaba sentado en su elegantísimo sillón de cuero, me miró asombrado e inmediatamente se levantó.

- Bella, ¿qué.. qué haces aquí? - preguntó asombrado mirándome fijamente.

- Lo siento mucho Sr Cullen, ya le dije que estaba ocupado pero se negó a escuchar- le informó la muy estúpida que llegaba tras de mí.

Yo estaba de pie en medio del despacho viendo como era observada detenidamente por todos los que estaban en la habitación.

- No te preocupes Jessica, esta bien. Puedes marcharte - le pidió para su asombro y se dirigió a los dos hombres que estaban sentados -. Alex, Félix - los llamó para después mirarme a mí - Ella es Bell... Isabella, Isabella Swan - dijo rectificando -, es la directora de publicidad - los dos chicos asintieron e inmediatamente me saludaron - Bella...- siguió diciendo mirándome - ellos son mis mejores colaboradore- sonrió.

- Mucho gusto - les salude aunque no pude evitar un tono serio.

-¿Se puede saber por qué estas tan alterada? - me preguntó en tono de broma pero la mirada que le dediqué le hizo ver que no era precisamente buen momento para bromitas.

- ¿Se puede saber qué coño es esto? - le pregunté mientras tiraba sobre su mesa el USB.

Él se quedó mirando fijamente el aparatito y de nuevo me miro con el ceño fruncido.

- Que yo sepa, es un pen - contestó de broma nuevamente y escuché las risitas de los dos que nos acompañaban.

- No te hagas el gracioso Edward- le reprendí -. ¿Tú creer que es lógico que me mandes esto a unas semanas de la presentación del sistema? - le dije enfurecida. Inmediatamente su rostro se tensó al igual que los de los otros dos, y sin más tomó el USB y lo abrió en su portátil.

En cuanto vio su contenido, su rostro pasó de tenso a furioso y de una forma no más delicada que la mía, arrancó el PEN del portátil.

- Ha tenido que haber algún error, Bella. Esta memo te la mandé hace una semana - dijo para mi asombro -, o al menos eso pensé.

- Pues para tu información te diré, que no hace ni una hora que me llegó y aún no salgo de mi asombro Edward- le contesté furiosa - Será imposible hacer la presentación en la fecha acordada ¿lo entiendes? Ya casi nos costaba tener el trabajo medio planteado sin tener ayuda por tu parte y ahora me vienes con todos esos cambios - me paseaba por toda la habitación haciendo gestos con las mano.

- Chicos, ¿podéis dejarnos solos? - les pidió a los chicos haciendo que me parara en el sitio y dejara de despotricar. Ellos asintieron y después de despedirse salieron cerrando la puerta - Siéntate Bella, por favor- me pidió él desde su sillón.

- No quiero sentarme Edward- le dije furiosa - estoy demasiado alterada para estar sentada - Él dejó escapar una risita pero al ver mi mirada, se calló.

- ¿Jessica? - dijo pulsado el intercomunicador.

- ¿Sí, Sr. Cullen? - contestó la estúpida con una voz melosa que me hizo rodar los ojos, al igual que a él, asombrosamente.

- Tráenos un café y un…- me miró interrogativamente - ¿Bella?

Yo me dejé caer en la silla y dejé escapar un resoplido - Un té, por favor - le pedí.

-Y un Té. ¡Y no tardes! - le espetó antes de cerrar la comunicación sin esperar siquiera contestación.

Él se quedó por un rato mirándome hasta que al final comenzó a hablar.

- Siento mucho esto Bella, de verdad - dijo mirándome fijamente.

- No lo entiendo Edward. ¿Cómo es que de repente estos cambios? - pregunté notablemente molesta.

- Te acuerdas cuando estuviste en casa - me preguntó y yo asentí, él de pronto, se la pasaba en la empresa y apenas nos veíamos -, pues resulta que detectamos un fallo en uno de los ficheros y las aplicaciones empezaron a fallar - comenzó a contarme -. Hemos trabajado a contra reloj Bella, créeme - dijo serio -. No sólo tú tienes que cumplir con unas fechas de entrega, pero aún así, lo teníamos todo resuelto a principio de semana.

- Oh, lo... Lo siento, Edward. No tenía ni idea - dije intentando excusar mi comportamiento -, pero… - le pregunté confundida - si lo teníais resuelto a principio de semana, ¿por qué no lo he recibido hasta hoy?, ¿te das cuenta de lo qué eso significa Edward? - le dije realmente afectada. Era demasiado profesional y estos imprevistos me resultaban muy molestos, sobre todo, si no los tenía bajo control.

- Realmente no tengo una explicación para eso - dijo con un tono contrariado- Debería haberte llegado la víspera de tu regreso a la oficina. Pensé que Nicole te lo haría llegar a casa o algo así.. - dijo extrañado - no tengo una explicación para la tardanza.

- Pero Nicole, no lo ha recibido hasta hoy - le indiqué confundida. Hasta que caí a la conclusión que había llegado - No estarás insinuando que a Nicole se le olvidó de entregármelo o algo así ¿verdad? - dije arqueando la ceja. Si sabía algo, era que Nicole era lo bastante profesional como para no olvidar una cosa así, y si lo hubiera hecho en ese día , me lo hubiera hecho llegar al siguiente.

- Solo digo que ….

-ah…ah...ah - le señalé negando con el dedo - no sigas por ahí, Edward .

- Pero…- Intentó protestar.

- Nicole jamás haría algo así. Y sino, compruébalo tú mismo- le dije tomando el teléfono y pulsando la extensión de mi secretaria -. ¿Nicole ? - la llamé.

- Hola Bella, ¿necesitas algo? - preguntó tan profesional como siempre.

- No Nicole, sólo quiero saber ¿Cuándo llegó la memo y a través de quién? - le pregunté poniéndolo en alta voz para que él lo oyese.

- Ya te dije Bella, lo ha traído hoy Jessica. ¿ Por qué, algún problema? - preguntó y no puede evitar ver como el rostro de Edward se enrojecía de rabia.

- No, nada más Nicole, gracias- le contesté.

- De nada - contesto ella.

- Nos vemos luego - y sin más corté la llamada.

Yo alcé una ceja en su dirección pidiendo sin palabra que se excusara por pensar mal de mi secretaria , pero en el momento en el que él se disponía a hablar, unos golpes en la puerta lo distrajo.

- ¿Se puede? - preguntó Jessica con esa molesta voz como Edward tensaba su mandíbula y apretaba fuertemente los puños sobre la mesa .

-¡Pasa ! - le indicó seriamente.

Ella llegó hasta nosotros y depositó la bandeja con las dos tazas sobre la mesa de Edward. Le pasó el café a él y después de dedicarme una mirada de odio, me tendió la taza de té a mí.

- ¿Si no necesita nada más? -le preguntó ignorando mi persona por completo algo que no pasó desapercibido para Edward y que provocó que yo rodara los ojos.

- La verdad es que sí - le contestó furioso ante la mirada de asombro de ella - ¿Se puede saber por qué razón no entregaste la memo la semana pasada ? - le interrogó directamente.

- Yo… ah… verá... Sr Cullen - la voz ni le salía de lo nerviosa que estaba. Yo observaba la escena, no negaré que algo divertida, mientras removía el Té.

- Sigo esperando una explicación - le instó Edward.

- Yo… yo... lo siento Sr. Cullen - dijo casi con lágrimas en los ojos, algo que me parecía más teatro que otra cosa -. Llamé al despacho de la Srta. Swan y me comunicaron que estaba de baja.

No podía dar crédito a lo que estaba oyendo ¿Realmente pretendía excusarse de esa manera? Definitivamente era la peor secretaría que había tenido la desgracia de conocer.

-Después, cuando se incorporó, me dijeron que había salido de viaje y … - dijo bajando el rostro avergonzada -lo dejé sobre mi mesa y se coló bajo unas carpetas. Lo siento mucho Sr. Cullen - empezó a sollozar la muy estúpida.

Edward le hizo señal con la mano para que se callase mientras que con la otra se pellizcaba el puente de la nariz. Si no fuera porque el asunto realmente era importante, me hubiera dado el lujo de reírme en su propia cara, pero no sería tan mala persona. Al fin y al cabo, me perjudicaba casi más que a él.

- No tienes ni idea de lo que tu incompetencia a provocado, Jessica - le dijo en un tono tan sombrío que hasta yo sentí lástima de la chica.

- Yo… - dijo hipando.

- ¡Sal de aquí! - le espetó - ya hablaré contigo luego -. Jessica asintió, y con la cabeza baja, desapareció tan pronto como se lo pidió.

Yo no pude evitar mirarlo y hasta compadecerle. Él seguía pellizcándose el puente de la nariz con la mandíbula tensa.

- Siento todo esto Bella. Y siento haber dudado de Nicole, - se disculpó avergonzado -. Entiendo que esto es un verdadero contratiempo y me haré responsable de él - me anunció.

- ¿Qué quieres decir? - le pregunté confundida.

- Aunque hubo un problema, fue solucionado a tiempo para que, con un poco de esfuerzo de vuestra parte, no pasara a mayores- dijo mirándome fijamente - pero ahora…- golpeó con el puño la mesa bastante frustrado -, ahora será imposible.

- Edward … - intenté intervenir pero él me lo impidió.

- No Bella - me cortó furioso -. El problema ha sido por culpa nuestra y yo me haré responsable. Iré a hablar con Aro y le diré que no podremos seguir con las fechas acordadas.

- ¡No Edward! - le grité -¡Ahora escúchame tú !- le ordené. Él levantó su mirada notablemente contrariada-. Iremos a ver a Aro juntos, le expondremos el problema, y juntos encontraremos la solución ¿De acuerdo? - le propuse mirándolo fijamente.

- De acuerdo - contestó con reticencia, al cabo de un rato que permanecimos los dos mirándonos fijamente-. Pero ante Aro yo asumiré la culpa - dijo con toda seriedad.

- ¡Hombres! - gruñí rodando los ojos. Ahí pude darme cuenta con la facilidad que está dispuesto a asumir las culpas de los demás - Si eso te hace feliz. ¡Asúmelo! - le contesté irónicamente -, pero no creo que eso nos ayude en nada - Él fijó su ojos en mí y vi como se debatían asimilando mis palabras.

- Cómo sea - murmuró al cabo de un rato - Será mejor que subamos lo antes posible.

- ¿Jessica? - volvió a llamarla por el intercomunicador.

- ¿Sí, Sr. Cullen? - contestó con voz apenada.

- Comunícate con Presidencia y pregunta si el Sr Vulturis puede atendernos. De carácter urgente - añadió con autoridad.

- En seguida, Señor - le contestó.

- Ah Jessica, - dijo seriamente.

- ¿Sí, Sr. Cullen? - contestó tímidamente.

- No tardes ni un minuto - le ordenó e inmediatamente cortó la comunicación.

Yo no pude evitar sentir admiración por la manera en la que estaba manejando la situación. Y me quedé pensando en ello mientras lo miraba fijamente, detallando su gesto contrariado y molesto, y sintiendo, una vez más, como mi cuerpo se encendía ante su potente presencia.

Se nos había planteado un serio problema, y estaba claro que ahora no podríamos eludir responsabilidades. Estaba completamente segura que o trabajabamos juntos o jamás encontrariamos una solución plausible a este contratiempo.

Continuará...


N/A. Jajajaa...Bueno, bueno, ¿cómo se os quedó el cuerpo con el sueñecito? Lo reconozco, soy mala muy mala, pero no os quejaréis eh! Y del momento " A éste lo cuelgo yo de sus joyitas! jajajaja. Me encanta la seguridad y la fuerza que muestra Bella cuando de trabajo se trata, ya sea enfrentarse al hombre que, en secreto, le roba los suspiros. Y bueno, despues de todo no pudieron disfrutar mucho durante la estancia en la casa ¬¬ Vaya con el contratiempo, aunque...A ver cómo lo hacen ahora, porque trabajar codo con codo y a presión...uff...me da que de esta no sale...(movimiento de cejas)

En fin preciosas, espero que os haya gustado. Ya estoy ansiosa por saber que tal os pareció.

Y os recuerdo, antes de que se me olvide, que no puedo contestar los rr que me dejaís sin cuenta. Es más, si ni siquiera ponéis vuestro nombre o nick en el rr, no sé de quienes son. Procurad estar pendientes porque es una pena que dejéis un comentario y que no sepa realmente de quien es. De cualquier manera muchas gracias a todas por tomaros la molestia de comentar.

Lucy; muchas gracias guapa y espero que te sigan gustando. Un beso.

Ninacara, cielo, tienes lo pm desahibilitados por eso no he podido contestarte. Muchas gracias a ti tambien por el comentario. Un beso.

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Muchísimas gracias a todas por alegrarme el día con vuestros locos, divertidos y sentidos comentarios. Sois unos amores.

Bienvenidas seáis todas las que os incorporáis a la historia, espero que la disfruteis mucho. Para las que os acabís de subir a este barco, os informo de que los días de actualización son los Miércoles y Domingos, si nada me lo impide, claro.

Aunque aprovecho esta ocasión para avisaros a todas que este mes de Julio es infernal para mí, en cuanto a trabajo se refiere, y quizas no pueda subir dos capis por semana, aunque haré todo lo posible para que así sea.

En fin, ya sabéis preciosas mías, nos leemos el miércoles. Y me atrevería a decir que el kit será

Un besazo a todas. En especial a mis Reques que sigo teniéndolas abandonadas /(;_')\

Lo dicho, nos leemos el miércoles. Felíz semana a todas.

/(^_^)\saraes.