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Capítulo Quince
Comienza la misión

Apenas estaba iluminado afuera, el aire todavía estaba fresco y las calles vacías cuando Sasuke llegó a la Torre del Hokage. Levantarse tan temprano no era nada nuevo, pero no había conseguido dormir mucho la noche anterior. Desde que había aceptado proceder con la reinstauración del Equipo Siete, había estado más inquieto.

Eso había sido tres días atrás.

Luego de haber escuchado la puerta cerrarse detrás de Naruto y Sakura esa tarde, la inquietud creció más y más en él. Observando los pedazos de la pared rota amontonados en el piso de la cocina, Sasuke no pudo identificar el sentimiento. Su estómago había continuado latiendo a pulso —un irritante latido que pasó con cada frustrante segundo— mientras su mente trataba de traer una razón para la situación. Había aceptado la reinstauración del Equipo Siete porque quería que los sellos de chakra fueran removidos. Eso era todo. No le importaba perseguir antiguos lazos o reestablecerse como un shinobi de Konoha. Sasuke estaba positivo en esto—positivo de su odio con toda la situación. Simplemente no podía entender la preocupación asentada en lo profundo de sus entrañas.

El prospecto de recuperar la confianza de Kakashi para obtener el uso de su chakra de vuelta era tentador, pero no le gustaba que el camino a su meta involucrara pasar tiempo con Naruto y Sakura.

Pero no podía estar preocupado por eso, ¿o sí?

Aun así, supuso, la mayoría del tiempo sería utilizado para completar misiones y cualquier entrenamiento sería hecho a solas, como lo había estado haciendo. Sin embargo, Sasuke se había dado cuenta rápidamente que sólo hacer misiones con el Equipo Siete no sería suficiente para apaciguar a Kakashi. Si quería obtener algo de la reinstauración del Equipo Siete, iba a tener que soportar estar cerca de sus antiguos compañeros. Tendría que demostrar que estaba dispuesto a intentar reconstruir su vida en Konoha. Incluso si era la última cosa que quería hacer.

'Es simple,' se dijo a sí mismo, 'los medios para un fin'. Sin embargo, la preocupación nunca cesó. El otro día cuando Naruto le había informado que tendrían que obtener la aprobación de Kakashi, Sasuke había quedado aun más confundido. Por un momento, se encontró esperando que Kakashi negara la petición—no tenía ningún sentido. La preocupación había surgido a través de sus venas y se había enroscado en su estómago haciéndolo sentir enfermo. ¿Por qué? ¿De qué podría estar posiblemente preocupado?

Los pensamientos de Sasuke fueron interrumpidos por la estridente voz de Naruto. Al alzar la mirada, vio a tres cuerpos dirigiéndose hacia él.

—Sabes, si no fuera por mí—

—La misión hubiera ido sin problemas.

Los labios de Sasuke fueron cuesta abajo, una arruga curiosa entre sus cejas al mirar a Naruto y Sakura desde el rabillo de su ojo. Su enfoque, sin embargo, se fue al shinobi pelinegro acompañándolos. Recuerdos se removieron en su mente mientras sus hombros se volvían cuadrados, su espalda rígida cuando se paró en toda su altura. No notó la envolvente tensión en sus brazos cruzados o la forma en que su mirada fruncida se intensificó—una mala cara grabada en su lugar.

—¡Oi! —gritó Naruto, rodeándolo para encarar al shinobi pelinegro. Su dedo estuvo apuntado de forma acusadora al extraño, sus ojos lívidos y su rostro rojo con vergüenza irritada. —¡Yo fui el que te salvó el trasero! ¡Deberías estármelo agradeciendo, bastardo malagradecido!

Hubo un silencio significativo cuando Naruto estuvo de pie, echando humo frente al shinobi pelinegro. Sakura sólo dejó salir un pesado suspiro cuando el extraño ladeó la cabeza ligeramente, parpadeó y dijo, —Sin embargo, creo que fue tu culpa que haya sido capturado en primer lugar.

Naruto abrió la boca para replicar sólo para mantenerla ahí. Con un bufido, ladeó la cabeza con brusquedad, su nariz apuntando en el aire antes de cruzar los brazos con indignación. —Sí, bueno, aun así te salvé.

El shinobi pelinegro frunció el entrecejo antes de murmurar de forma pensativa, —Supongo que eso es cierto.

La sonrisa de Naruto estuvo de regreso en su lugar al ver al extraño y a Sakura. —¡Exacto!

También es cierto que, si hubieras escuchado lo que Sai y yo estábamos tratando de decirte, no hubiera ocurrido en lo absoluto —murmuró Sakura, una mirada acusadora dirigida hacia Naruto. Con las manos en sus caderas, agregó, —Honestamente, ¡se llama trabajo en equipo! Pensé que habías aprendido esa lección años atrás. Aparentemente, lo has olvidado. ¿Vamos a tener que atarte a un poste de nuevo?

—¡Sakura-chan! —dijo, nerviosamente rascándose la nuca mientras disparaba miradas de preocupación hacia Sai. —No necesitamos traer a colación algo así. Además, ambos sabemos que yo soy mucho más genial ahora —Naruto sonrió ampliamente mientras agregaba, —Después de todo, yo fui el que descubrió la debilidad de Kakashi en nuestro segundo examen de los cascabeles.

Habían reanudado camino hacia la Torre del Hokage mientras Sakura se encogía de hombros y agregaba de forma ausente, —Supongo.

—¡Sakura-chaaan! —se quejó Naruto con una exagerada mirada ceñuda. —¿Por qué tienes que ser así? —al instante sonriendo, puso las manos detrás de su cabeza y agregó, —Todos sabemos que soy—

—Un ninja cabeza hueca —suplió Sai.

Naruto lo fulminó. —¿Por qué tienes que reventar mi burbuja?

—Pienso que es la descripción perfecta —agregó Sakura en silencio, como si fuera sólo para sí misma. A penas y podía aguantarse la sonrisa reprimida.

Naruto puso mala cara. —¿Qué fue eso?

Sakura sólo respondió con un inocente encogimiento de hombros mientras todos se detenían frente a Sasuke. Naruto le dirigió una sonrisa.

—¡Oye, Sasuke!

Sasuke no respondió mientras fulminaba al shinobi pelinegro. Se dijo a sí mismo que su inmediato odio hacia el extraño era porque era miembro de Raíz—porque había servido a Danzo. Ignoró la parte de él que comenzaba a enojarse por la familiaridad del intercambio entre ellos tres; ignoró el hecho de que el shinobi pelinegro era, en esencia, su reemplazo.

—Sasuke, este es Sai —anunció Naruto con una amigable palmadita en el hombro de Sai. —Es un miembro del Equipo Kakashi con nosotros, peeero —dijo Naruto arrastrando la palabra junto con una fruncida contrariada, —Kakashi se ha vuelto Hokage y Yamato ha estado ocupado desde el ataque de Pein, así que no hemos tenido misiones —Naruto sonrió con entusiasmo. —¡Pero eso va a cambiar ahora que tenemos cuatro miembros!

Sasuke había mantenido sus ojos en Sai durante la presentación de Naruto—su mirada retadora. Hubo un breve momento en que Sai respondió la mirada de Sasuke con una inexpresiva mirada de su parte. Naruto y Sakura intercambiaron miradas cuando la tensión se instaló sobre el grupo.

La sonrisa que Sai ofreció al final fue sólo irritante al decir con educación, —Hola.

Sasuke no respondió. Con una fruncida, le dio una rápida mirada a Sai. Recordó el peculiar jutsu de tinta del shinobi y alguna mierda que había arrojado en uno de los búnkers de Orochimaru sobre proteger el lazo de Sasuke con Naruto. El recuerdo incentivó un bufido burlón.

Sai frunció el ceño y miró a Sakura. La expresión de la kunoichi fue ilegible—sus labios presionados en una línea pensativa y sus cejas fruncidas. Ella mantuvo sus ojos sobre Sasuke, los nervios ya crispados de Sasuke desenmarañándose aún más bajo el escrutinio de ella.

—¿Dije algo malo? —preguntó Sai.

—No —respondió Sakura, su mirada descansando en Sasuke por un momento más. Mirando hacia Naruto, dijo, —Deberíamos apurarnos si no queremos llegar tarde.

—¡De acuerdo! —anunció Naruto con una ancha sonrisa dentuda. —¡Terminemos con esto para que así el Equipo Siete pueda tener una misión!

Irritó a Sasuke el ver al rubio brillar con entusiasmo.

Escuchó suspirar a Sakura y se giró a verla para notar una sonrisa tentadora jalar sus labios, sus ojos hacia abajo. Dobló el brazo sobre su estómago, agarrando el codo opuesto, como si se estuviera protegiendo. Le dio una pausa a él mientras sus ojos la seguían. Ella igualó el ritmo con Naruto y Sai mientras la preocupación se arrastraba de nuevo por las venas de Sasuke.

'¡Naruto podrá confiar en ti, pero yo como un demonio que no lo hago!'

Metiendo las manos en sus bolsillos, estuvo unos cuantos pasos atrás de Naruto, Sakura y Sai. Conociendo a Kakashi, iba a tener que ganarse la confianza de todos sus antiguos compañeros antes de que su antiguo sensei considerara siquiera quitarle los sellos de chakra.


El golpeteo en la puerta de su oficina no fue inesperado. Ni la estridente voz diciendo, —¡Apúrate, Sakura-chan!

Un grito de reprimenda, —¡Demonios, Naruto! No vamos sólo a irrumpir—, fue interrumpido por la puerta siendo abierta para revelar a un rubio sonriente.

Antes de que Kakashi pudiera siquiera pronunciar un saludo, Naruto dejó salir un grañido. Agarrándose la nuca, Naruto se giró hacia Sakura. Estaba enfurecida. Con un rugido enojado, deshizo los puños y agarró a Naruto del cuello de la chaqueta. Con un discordante temblor, reprendió, —¡Qué pasa contigo! Te das cuenta que queremos la ayuda de Kakashi-sensei, ¿cierto? ¿Que sería prudente estar en su lado bueno? ¡Y hay vas tú, irrumpiendo en su oficina sin respeto alguno!

Kakashi dejó salir una risa nerviosa al ver a Sakura regañar a Naruto con una furia que podía desafiar a la de su maestra. —Creo que él entiende, Sakura.

La pelirrosa se detuvo al instante y miró a Kakashi. Todo el enojo en su expresión desapareció al instante al fruncir el entrecejo. Encogiéndose de hombros, soltó a Naruto. —Si usted lo dice.

—Creo que voy a vomitar —masculló Naruto al tropezarse con mareos en la oficina de Kakashi.

Sakura lo ignoró al detenerse frente a la mesa de Kakashi. Sai, siguiéndola por detrás, le envió una mirada en blanco a Naruto quien todavía parecía como si estuviera intentando detener a su cabeza de girar. Sasuke entró al final, sus labios presionados fuertemente. Parecía estar tratando de evitar poner mala cara. No le dedicó ninguna mirada a nadie mientras metía las manos en los bolsillos y miraba fuera de la panorámica ventana detrás de Kakashi.

Este pequeño detalle no pasó desapercibido. La expresión de Kakashi estuvo engañosamente aburrida mientras sopesaba la razón detrás de la mirada controlada de Sasuke. Tan sólo era demasiado obvio que Sasuke estaba escondiendo algo, ¿pero qué? ¿Acaso la idea de estar con el Equipo Siete tenía un mayor impacto de lo que su lenguaje corporal dejaba mostrar? ¿O enserio no le afectaban sus antiguos compañeros—era su presencia simplemente un asunto de impulsar sus propias ambiciones?

Sin embargo, el escrutinio de Kakashi fue interrumpido cuando Naruto llegó a pararse a lado de Sasuke. Una ancha sonrisa estuvo en su rostro como si no hubiera estado minutos atrás a punto de vomitar, Naruto miró a Kakashi con expectación y preguntó, —Entonces, ¿vas a reinstaurar al Equipo Siete o qué?

Kakashi no respondió al pasar los ojos sobre el cuarto shinobi. En el momento en que había visto la forma pidiendo la reinstauración del Equipo Siete, estuvo complacido. No tenía duda alguna en su mente de que le haría bien a Sasuke; que también le haría bien a Naruto, Sakura y Sai. Luego comenzó a pensar como el Rokudaime. Comenzó a considerar la efectividad del propuesto equipo de cuatro personas. Sabía que Naruto, Sakura y Sasuke habían combinado a la perfección cuando tenían doce—que sus habilidades se complementaban entre sí muy bien. Sabía que Sai le había caído bien a Naruto y Sakura pero, a pesar de todo eso, todavía estaba la consideración de ellos siendo capaces de trabajar juntos.

Kakashi había esperado ver al Equipo Siete existir en algún punto u otro —la terquedad y determinación de Naruto no era algo que se tomara a la ligera— pero después de los reportes ANBU que había estado recibiendo, había comenzado a creer que para eso iba a pasar un largo tiempo. Ahora, sin razón para un cambio de corazón, Sasuke estaba listo y dispuesto a convertirse en un parte del Equipo Siete de nuevo.

Kakashi se apoyó en su silla. Ya había tomado la decisión el día anterior, pero sabía que ellos no iban a estar complacidos con esto. Aun así, no podía confiarles el manejar misiones importantes de momento. O tomar la docilidad de Sasuke como evidencia de que estaba comenzando a ver a Konoha en una luz diferente.

Él sabía mejor que eso. A pesar de la esperanza por sus antiguos alumnos, Kakashi sabía que el verdadero examen estaba por comenzar.

—De acuerdo —dijo, —Ya he aprobado el papeleo —Naruto pareció estar a punto de saltar de alegría. —Sai, tú serás el líder del equipo.

Sai asintió. —Sí, señor.

Naruto, por otro lado, gritó, —¡QUÉ! ¿Explíqueme como es que él consigue ser el líder de equipo?

Kakashi enarcó una simple ceja. —Bueno, él es ANBU. No puedo asignar exactamente a un genin como líder de equipo, ¿o sí?

Naruto se quedó callado. Pareció como si un balde de agua fría hubiera sido tirado en él al observar a Kakashi.

—Ahora —dijo, cómodamente ignorando la depresión de Naruto al recoger una petición de misión, —Parece que hay una mujer que no puede encontrar a su gato.

La depresión de Naruto rápidamente se convirtió en enojo. —Oh, ¡vamos!


Naruto estaba más que irritado. No sólo estaba más caliente que el infierno, si no que además estaba de momento agachado bajo un arbusto realizando una misión que había completado años atrás. Si esta era la idea de broma de Kakashi, no era divertida. En. Lo. Absoluto.

—Cabezas en alto, chicos —la voz de Sakura llegó a través del auricular. —Se está dirigiendo hacia ustedes.

Naruto sonrió ampliamente, ya anticipando sacarse de encima esa patética excusa de misión. Saliendo de su lugar de escondite, Naruto a penas logró atisbar el final de la cola del gato mientras este rodeaba un roble enorme. Justo cuando rodeó el árbol para atrapar al felino, la voz de Sai se coló.

—Lo tengo.

Sólo así, colisionaron de cabeza y el gato se escapó del agarre de Sai. Y, para empeorar las cosas, Sasuke también había rodeado al gato. Justo cuando Naruto derrocó a Sai, Sasuke se movió para agarrar al gato de la nuca. Pero el animal estuvo tan asustado para ese momento que no dudó en arañar el brazo de Sasuke e irse en línea recta hacia la aldea.

Mientras Naruto agarraba su frente e insultaba, Sakura rodeó el claro. —¿Lo pudieron… atrapar… —frunció el entrecejo al mirar a los tres. Naruto agarrando su frente, Sai frotando su barbilla y el brazo de Sasuke todo rasguñado. Naruto alzó la cabeza para verla presionar sus labios, sus cejas apretujadas. No estuvo seguro si ella estaba tratando de reprimir su frustración o la risa.

Sin embargo, su siguiente intento estuvo planeado con un poco más de finura. Naruto maniobró las ajetreadas calles de Konoha —sus ojos azules nunca abandonando al gato naranja— mientras Sakura le daba direcciones; ella mantuvo un ojo en él desde los techos.

Sai y Sasuke estaban esperando en un callejón —el camino estaba cercado— para atrapar al gato. Naruto y Sakura sólo tenían que llevarlo hasta ahí.

—Recuerda, Naruto —dijo Sakura sobre el auricular, —En el inminente callejón sin salida, ¡vete a la izquierda!

—¡Ya sé! ¡Ya sé! —insistió Naruto, girando sobre sus talones al azar y a penas evitando al aldeano cuando el gato se deslizó entre las piernas del hombre. Naruto estuvo a punto de dejar salir un suspiro de alivio cuando se encontró cara a cara con un aldeano corpulento—sus manos llenas de provisiones. Con los ojos ensanchados, Naruto estuvo sorprendido de la proximidad del hombre cuando su estupor fue destrozado por una mancha de naranja frente a él. Yéndose tras el gato, Naruto casi tira al pobre aldeano al suelo en su apuro por rodearlo.

—¡Oi! ¡Fíjate niño! —gritó el hombre, murmurando maldiciones mientras continuaba su camino.

Naruto gritó un rápido, —Lo siento —mientras rodeaba al gato. Mirando al frente, vio el callejón sin salida aparecer. Lo que no notó fue a los tres aldeanos caminando en la misma dirección—un pastel siendo balanceado entre ellos.

—¡Sakura! —dijo por el auricular, —El objetivo se está acercando. ¡Prepárate!

—¡Lista! —respondió Sakura.

Naruto asintió por hábito al atajar por la calle. Posicionándose para evitar que el gato tomara el camino correcto, Naruto gritó, —¡Ahora!

En el momento preciso, Sakura saltó del techo—cayendo expertamente frente al gato. Con un asustado, —¡Merrrow! —el gato se esponjó y se echó a correr por el camino izquierdo como fue pensado.

Sakura se mantuvo justo detrás del felino, asegurándose que no intentara reencaminar, mientras Naruto se colaba delante de ellos. El plan era que, junto con Sakura, él iba a dirigir al gato hasta el callejón donde Sasuke y Sai estaban esperando.

Todo estaba marchando sobre ruedas. Naruto estuvo a punto de aparecer frente al gato mientras Sakura lo rodeaba por atrás —espantando al gato hasta el callejón al final— cuando el inquebrantable enfoque de Naruto se volvió su perdición.

El trío de aldeanos, todavía trabajando al caminar por la calle, estuvo ahora justo en el camino de Naruto, pero él ni siquiera lo notó. Cortando camino por la calle, Naruto corrió como un rayo a través de la multitud de gente. Cuando llegó al trío, se tropezó con torpeza al rodearlos, haciéndolos así perder el balance. No fue sino hasta este momento que Naruto se dio cuenta de lo que había acabado de hacer. Colocado entre los tres estaba un pastel bastante grande, balanceado de forma precaria sobre un tablón poco sólido. Ahora esta se estaba columpiando de atrás hacia adelante. Los pasteleros estaban tratando de estabilizarlo, pero no estaban teniendo mucha suerte. Parecía que el mundo estuvo conteniendo el aire mientras el pastel pendía del balance—o la falta de este. Incapaz de recomponer el balance, los tres pasteleros gritaron con desaliento al ver el pastel venirse abajo y caer justo encima de la cabeza rubia de Naruto.

Naruto dejó salir un grito frustrado al quitarse el glaseado de los ojos. Los tres aldeanos que habían estado cargando el pastel lo rodearon, no viéndose muy complacidos. Dejando salir una risita nerviosa, Naruto dijo, —Heh, perdón por eso. Yo no… quería…

Cuando uno de los pasteleros se tronó los nudillos, Naruto tragó con fuerza, pero su repentino terror fue disuelto cuando la voz de Sakura estalló por el auricular, —¡Apresúrate, Naruto! ¡Vamos a perder nuestra oportunidad!

Dejando salir un aullido de pánico, Naruto juntó sus manos por reflejó e invocó a dos clones. Los clones salieron como un rayo del desorden que el original había creado. Mientras tanto, Naruto se disculpó con los hombres de forma distraída. Se fue yendo poco a poco de la catástrofe y hacia ese maldito gato, tratando lo mejor que pudo para no enojar aun más a esos pasteleros al correr simplemente de ahí.

Mirando sobre su hombro, suspiró con alivio cuando el gato giró por el callejón como se había planeado. Los clones desaparecieron en una nube de humo —habiendo cumplido su deber— y Naruto no pensó en ello mientras iba para asegurarse que Sasuke y Sai hubieran atrapado al problemático felino. Sólo cuando el puñado de minutos observados por sus clones llegaron fluyendo a sus recuerdos fue que Naruto entró en pánico.

Justo cuando el gato entró al callejón, pareció que Sasuke había tratado de someter al animal con uno de sus jutsu—un jutsu que de momento fue incapaz de realizar debido a los sellos de chakra. No hubiera sido un problema si Sai no lo hubiera notado. El último recuerdo de sus clones fue de su líder de equipo decir, —¿Estás seguro que serás capaz de manejar ir en misiones—

Corriendo a través del trecho de calle que pareció estar a kilómetros de distancia ahora, el corazón de Naruto estuvo latiendo al doble. ¡Lo último que necesitaban era que Sasuke matara a Sai! Rodeando la esquina hacia el callejón, Naruto estuvo mortificado de escuchar el resto del discurso de Sai.

—Todavía eres un genin y con los sellos de chakra, todo lo que te queda son técnicas genin. Si algo es demasiado para ti, tan sólo házmelo saber.

Con ojos ensanchados de terror, la mirada de Naruto si dirigió rápidamente hasta Sasuke. Con el Sharingan girando velozmente, Sasuke agarró la empuñadura de su katana. Su intención era obvia y todo lo que Naruto pudo preguntarse fue qué era lo que Sasuke iba a cortar primero.

Completamente olvidándose del gato en ese instante, Naruto lanzó los brazos al aire, palmas abiertas, y gritó, —¡Whoa! ¡Whoa! ¡Whoa!

Sai lo miró, frunciendo con confusión, mientras Sasuke ignoraba a Naruto por completo y desenvainaba su katana. El mortífero siseo de la hoja contra la vaina resonó fuertemente en los oídos de Naruto mientras se quedaba mirando horrorizado.

Por fortuna, Sakura se interpuso entre Sasuke y Sai en el siguiente instante. Naruto inhaló profundamente; el pánico momentáneo abandonándolo.

—Tranquilízate, Sasuke —dijo Sakura. —Sai sólo es un poco despistado a veces.

—Tiene mucho sentido —dijo Sai, —Como líder del equipo, necesito tener en cuenta estas cosas. Sasuke es nuestro punto débil al momento. No puedo andar cuidándolos a todos ustedes mientras estamos de misiones, saben.

Rígidamente, el aire alrededor de los miembros del Equipo Siete volviéndose pesado con tensión, Sakura se giró para encarar a Sai. Naruto notó a Sasuke, su katana descansando con un agarre más relajado, mirar con curiosidad el intercambio entre Sakura y Sai desarrollarse.

Cuidarnos —siseó Sakura, un sonrojo de enojo ardiendo en su rostro.

Naruto tragó, mirando la forma en que sus manos se hicieron puños. De forma apresurada, interrumpió, —Vamos, Sakura. Acabas de decir como Sai puede ser un poco despistado.

Sakura bufó antes de arremeter contra Sai—su brazo doblado ya listo. Naruto palideció al correr como un rayo detrás de Sakura y enganchar los brazos debajo de los de ella. Cuando ella no cesó en su intento por mutilar brutalmente a Sai, Naruto dijo rápidamente, —¡Sakura-chan! ¡Recuerda lo que estabas diciendo sobre el trabajo en equipo! No puedes mandar a Sai al hospital en nuestra primera… —Justo entonces, Naruto vio una cola naranja moverse y miró sobre su hombro para ver al gato serpentear a través de un agujero en la valla alta que dividía el callejón. Soltando a Sakura, se lanzó.

—¡Gatita, NO!

El gato sacó un terrible sonido de maullido cuando Naruto tiró de su cola antes de que pudiera escaparse. En el momento en que el gato fue privado de su ruta de escape, giró hacia Naruto. Antes de que pudiera saber lo que estaba ocurriendo, el rostro de Naruto estuvo cubierto de marcas de garras—unas cuantas cortadas delgadas goteando con sangre.

Aun así, Naruto no se atrevió a soltar su agarre en el gato. Con su rostro ardiendo por las magulladuras, apretó al gato contra su pecho.

—Naruto —dijo Sakura, su voz cortante—presuntamente debido a su prolongado enojo con Sai. Naruto alzó la mirada; complacido de ver que sus compañeros no se habían matado entre ellos. —Vas a estrujar al gato hasta matarlo.

Naruto observó a la felina en sus brazos para ver a la cosa malvada luchando por aire. Le tomó mucha fuerza de voluntad aflojar su agarre.

Definitivamente no era así cómo se había imaginado su primera misión. Mirando a sus compañeros —las expresiones de Sasuke y Sakura fijadas firmemente en fulminadas gemelas y Sai viéndose obviamente ignorante al enojo de ambos— Naruto tuvo el presentimiento de que las cosas iban a empeorar antes de que comenzaran a mejorar.


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I'm baaack, baaabes. :D

Por cierto, este capítulo está dedicado para Rou. Si alguien tiene duda o ve que tardo mucho... bueno, sólo esperen. Porque yo siempre estaré de regreso. Y claro que mis disculpas por tardar, no es mi intención.

Otra razón por la que tardé es porque estuve pensando en si continúo la historia o no. El manga ya está demasiado avanzado y ha dado giros totalmente inesperados, que sinceramente ya no hay coherencia en los siguientes capítulos. Sin embargo, he llegado a la conclusión de que sería de mal gusto —para ustedes y para la autora— dejarla hasta aquí. Así que... beeeh. He decidido que la continuaré.

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Dato: Cuando Sai dijo cuidar, se refería al 'babysit', o sea, cuidar de un bebé. Por eso Sakura se enojó.

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¡Muchas gracias a todas las que leen esta historia! ¡Son unos verdaderos chocolates! (:

En fin, ¿Alguien quiere una sasugalleta o un sasupeluche?

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Sasuke-glamour off!