DISCLAIMER: Inu x Boku SS pertenece a Kokoa Fujiwara.

Yosh, me decidí después de un tiempo a publicar algo aquí. Antes de comenzar, debo aclarar que está será una pequeña historia de 3 capitulos, y fue completamente inspirada en la canción del mismo nombre, del cantante Enrique Bunbury. De hecho, en esta primera parte utilizo la letra.

Espero no se aburran, y me acompañen hasta el final.


El Rescate

Primera parte—

Habitación numero 4, Ayakashi-kan.

Las cortinas bailando levemente al ritmo que impone el viento de fuera, y una pequeña taza de té, son los silenciosos acompañantes de la dueña de dicho lugar. Habitualmente, un joven con complejo de perro estaría aquí irrumpiendo escandalosamente con sus alabanzas exageradas, o sus mimos innecesarios; pero esa persona no se encuentra ahora, por alguna razón.

Un suspiro acabo con la aparente calma, y la chica volvió a tomar ese sobre que estaba frente a ella. Dirigido a Ririchiyo-sama, fueron las únicas palabras escritas en él, que de una forma u otra le hicieron dudar de su contenido desde un principio. Esa caligrafía limpia y casi perfecta, además de la fina hoja en su interior, eran el estilo característico de ese hombre.

Esta mañana no lo había visto esperando en su puerta como era costumbre, y supuso que seguiría dormido; incluso alguien como él podía tener días en los que fuera difícil despegarse de su cama, así que intentó no preocuparse por ello. Sin embargo, durante el desayuno tampoco apareció, y por más teorías que formuló en su mente para excusarlo, no había una que fuese realmente convincente. Entonces cuando encontró el sobre colocado estratégicamente fuera de su puerta, sin el nombre de algún remitente escrito en él, sintió su corazón latir aceleradamente.

Desde la plaza de armas de un lugar cualquiera,
te escribo una carta para que tú sepas
lo que ya sabías, aunque no lo dijeras.
Espero que llegue a tus manos y, que no la devuelvas.

Esas fueron las únicas líneas que había conseguido leer, sus dedos temblaban ante cada palabra y por eso se detuvo. Cobardía quizás, aunque no tenía pruebas que le aseguraran que esa carta era de Miketsukami-kun, sentía miedo de lo que pudiese decir. Además ¿Qué significaba todo eso? No había nada en especial que ella supiera, y callara. Si quería conocer el motivo de esta misteriosa carta, debía leerla hasta el final, pero ¿Si contenía algo de lo que no quisiese enterarse?

Extendió la hoja y pasó rápidamente la vista, sin detenerse; tal vez encontraría una palabra clave o algo así, que le indicara de que iba todo esto. Que pagues el rescate, leyó fugazmente ¿Rescate? Espera… ¿Esto era una carta amenazante o algo por el estilo? Tenía sentido, su familia era adinerada, la gente en los alrededores lo sabía ¿Acaso la desaparición de Miketsukami-kun estaba relacionada con esto? Alguien conocía lo importante que era él para ella, y deseaba sacar provecho.

Que pagues el rescate que abajo te indico.
Yo tampoco me explico, por qué no acudí antes a ti.
Pero nadie puede salvarme, nadie sabe lo que sabes,
y tampoco entregarían lo que vale mi rescate.

Se detuvo en su lectura, frotando su frente con mucha confusión. Viéndolo de este modo, no parecía ser una carta de algún secuestrador, tampoco pedían dinero. De hecho, ahora que lo razonaba, es tonto pensar que ese chico pudiese ser raptado. Se trata del espíritu de un zorro, ningún humano normal podría siquiera ponerle un dedo encima. Suspiró aliviada, tampoco podría tratarse de un youkai, ellos no necesitan riquezas.

¿Qué es lo que ocurría, entonces? ¿A quién debía salvar, y de qué? Las preguntas se agolpaban en su mente, mientras las sospechas de su corazón crecían cada vez más. Sólo una persona escribiría de este modo, podía incluso imaginar su voz diciendo estas palabras. Él era el tipo de hombre que se molestaría en escribir cosas tan extrañas.

Sólo había una manera de comprobarlo…

No hay dinero, ni castillos, ni avales, ni talonarios;
no hay en este mundo, —aunque parezca absurdo—,
ni en planetas por descubrir, lo que aquí te pido.
Y no te obligo a nada que no quieras.
Las fuerzas me fallan, mis piernas no responden;
te conocen, pero no llegan a ti.

El sonrojo en sus mejillas ya era evidente, al igual que el remitente de dicha carta ¿Por qué este chico tenía que complicarse tanto la vida? Darle a ella algo así… de verdad ¿Qué es lo que pretende? No podía comprender por que de pronto sentía esperanzas. Miketsukami-kun siempre le hablaba de un modo hermoso, aunque cayendo un poco en los extremos ¿No era esto algo parecido? Como sea, por más vueltas que le diera al asunto, no conseguiría saberlo hasta haber terminado de leer.

Decidí por eso mismo, un mecanismo de defensa.
Y presa como está mi alma, con la calma suficiente,
ser más fuerte, y enfrentarme cuanto antes a la verdad.
Sin dudar un segundo, lo asumo, sólo tú puedes pagar el rescate.

—Sólo yo… —pensó en voz alta. Lo cierto era que sabía muy bien, la confianza que Miketsukami había depositado en ella, pero no tenia idea de que tan fuerte podía ser. Sus ojos terminaron de recorrer la carta, y una pequeña lágrima fue inmediatamente limpiada por su mano. Idiota, este hombre era un idiota. Tendría que haberle dicho todo esto de frente.

Devuélveme el amor que me arrebataste,
o entrégaselo, lo mismo me da, al abajo firmante.

Miketsukami Soushi.

Recorrería toda la ciudad de ser necesario —así tardara horas—, sólo para encontrarlo. Al contrario de él, ella nunca ha sido buena al expresarse, pero ya tenía en mente un par de cosas que decirle: Cobarde e idiota, para empezar, y gracias para finalizar. Se sentía feliz, podía ser completamente sincera con sus sentimientos. Siempre le ha querido, pero ella no es la clase de persona que podría demostrarlo libremente, sus problemas de carácter van más allá; no obstante, tratándose de Miketsukami-kun, inexplicablemente lograba superar todo eso.

—Ah, tú… —murmuró Watanuki al verla salir tan apresurada.

—A un lado —exigió con poca paciencia. Cierto es que al final se arrepentiría de su actitud, pero ahora sus prioridades eran otras.

—¿Se puede saber a donde vas con tanta prisa? —preguntó molesto por la descortesía de Ririchiyo.

Se detuvo durante unos segundos, y después se giro para verle a la cara— A pagar un rescate —declaró con una sonrisa, dejando completamente atónito al rubio. Después prosiguió con su camino, todavía había un chico más al cual dejar sin palabras.


Gracias a las personas que han llegado hasta aquí, ojala haya sido de su agrado.

Nos leemos dentro de poco :3!