Se pasaba todo el día en su habitación, era su pequeña cueva. Terminaba su trabajo escolar y volvía a la cama. Siempre había evitado el contacto humano, incluso con su familia. Forzaba la sonrisa solo para evitar conversación con sus padres, nunca sonreía de verdad, siempre se planteaba si alguna vez había sonreído de verdad. Nunca tenía motivo por sonreír y ni se veía con ganas de hacerlo. Se pasaba las horas mirando al techo y con la esperanza de que alguien apareciera en su vida y la cambiara por completo.

Aquel día se despertó, sin ganas, pensaba que iba a ser otro de esos días en los que no haría nada más que escuchar música y pasarse las horas pensando en aquella persona que algún día aparecería para cambiarlo todo.

Tomó algo de café y se sentó en su cama, observando la pared y todas aquellas fotografías que tenía en ella. Casi todas eran de grupos, cantantes, guitarristas y grandes ídolos que tenía, pero, en una esquina tenía un hueco en el cual no había nada, dónde esperaba poder llenarlo de imágenes de buenos momentos con… aquella persona que algún día llegaría.

Vir: Nunca llegará.

Le saltaron las lágrimas, todas las chicas de su colegio eran felices, con sus parejas y sus amigos. Todas eran preciosas, con buen cuerpo y cara de ángel. Todas eran perfectas. ¿Ella? Ella era una chica normal, no era ni gorda ni delgada. Siempre iba despeinada y con la primera ropa que cogía de su armario, casi siempre eran camisetas de grandes grupos, vaqueros y sus bambas; mientras que las demás iban con zapatos, vestiditos y con hermosos peinados. Ella también quería alguien con quien compartir momentos y risas, con el que pudiera comer comida china estirados en la cama, ver películas, viajar, tomar chocolate y helado, ir a conciertos, jugar con a la videoconsola hasta las tantas de la noche, dormir juntos, escuchar música y poder pasar todas las horas del día enganchada a él.

Aunque ella pensaba que aquellas chicas de su instituto no amaban realmente a su pareja, bueno, si se podía llamar así, ella sabía que aquellas chicas no sentían amor, sabía que a las dos semanas ya estarían con otra persona diferente. Cómo odiaba eso…

Otro día pasaba y nadie llegaba a su vida.