Disclaimer: Los personajes de CCS no me pertenecen, sino a CLAMP, otros personajes tampoco son de mi autoría, tanto como lugares. Yo solo escribo por y para entretener.

Recordatorio:

"" pensamientos

"" recuerdos

(cursiva) canciones que recomiendo escuchar para la escena

-diálogos-

. cambio de escena


"La estrella empezó a girar hasta que de ella nació una nueva carta, la cual voló hasta mis manos. La volteé y me encontré con un cielo y una lluvia de estrellas, en la parte inferior se podía leer "The wish". Mi mirada voló hacia la misteriosa mujer y ésta solo sonrió. –Reed Li Leviathan se encuentra en el mundo más apartado de todos y lo cubre una densa niebla. Los poderes se debilitan ahí de sobremanera pero ésta carta no lo hará, úsala en el momento indicado. Suerte Kinomoto Sakura, ha sido un placer conocerte en ésta vida-"

-¡Esta despertando!

-¡Ah, que alivio!

Los parpados me pesaban y sentía todo mi cuerpo entumecido, podía escuchar aquellas voces como si estuvieran al final de un túnel e hicieran eco hasta desvanecerse.

-Sakurita, abre los ojos por favor, estoy muy preocupado

-Kerberos, dale tiempo

Aquellas voces empezaban a ser molestas, solo quería dormir un poco más, ¿tan complicado era de entender?, estaba agotada y quería más tiempo. –Cinco minutos más- logré decir pero casi al instante me percaté que me había dolido inmensamente la garganta, mi voz había sonado rasposa y seca.

-¡Habló!

-Al parecer se encuentra mejor

Me sentía totalmente perdida. Abrí los ojos lentamente los ojos y me incorporé hasta quedar sentada, no me había dado cuenta que me encontraba en una cómoda superficie, para ser más exactos en mi cama. Me tallé los ojos y miré a mí alrededor. Los rostros preocupados y aliviados de mis amigos fue lo primero de lo cual me percaté. -¿Qué ha pasado?- pregunté, aún tallándome los ojos, me sentía demasiado cansada, como si me estuviera aplastando un piano y no lograra moverme.

-Bueno, ¿recuerdas el terremoto?, al parecer ha afectado a toda la ciudad. Pero lo más extraño de todo es que… ¿te acuerdas de lo que hizo la carta nada a Tomoeda?- En cuanto escuché aquel nombre el recuerdo de la ciudad quemándose y mi casa, que seguramente ahora estaría echa cenizas, vinieron a mi mente. Me aferré a la colcha y asentí ligeramente. Sentí como si un balde de agua fría fuese lanzado a mi cuando los recuerdos de la azotea llegaron abruptamente a mi cabeza, al igual que la prueba que había pasado exitosamente. -… bueno algo así paso en ésta ciudad, aparecieron hoyos de tamaño descomunal donde antes habían tiendas o incluso escuelas, es preocupante el tiempo se nos esta acabando Kinomoto. Además Hinamori Amu se tuvo que encargar de los huevos X que salieron de sus dueños cuando Hoshina cantó…-

¿Amu se había echo cargo?, que alivio, al menos los huevos X estarían ahora donde pertenecen. Pero… ¿dónde esta Jin?.

-Kinomoto

Mi rostro se giró, registrando la habitación pero no había rastro de ella. Me preocupe. ¿Y si todo había sido un sueño?, no, no podía ser cierto porque el terremoto había ocurrido y las catástrofes igual, pero entonces… ¿por qué ella no estaba aquí?, ¿le habría pasado algo?.

-¡Kinomoto¡, ¿me estás escuchando?- cuestionó una ceñuda Li Meiling quien se encontraba señalándome con su dedo índice acusadoramente.

.Lo siento- me disculpé apenada. -¿Qué decías?

-Dije que nos tenías que dar una explicación- habló de forma seria y después de decir eso miró a su primo. Mi vista se desvió a Syaoran quien me miraba carente de emociones, pero con una sonrisa que calmaba mi corazón y lo calentaba. -¿Qué significa esto?-

La voz de Meiling hizo que mi mirada regresara a ella, quien ahora había puesto muy cerca de mi rostro la carta "the wish" y la balanceaba de un lado a otro.

-Es una carta Sakura- contesté con total naturalidad. Ella me miró suspicaz.

-¡QUÉ!. ¿¡UNA CARTA SAKURA!?, pero… ¿cómo es posible?- habló Kerberos que hasta ese momento se había zafado del abrazo asfixiante de mi amiga Tomoyo, quien me miraba con mucha preocupación.

-¿Y qué hace?- cuestionó, acercando su rostro al mío.

-Exactamente Kero- Le sonreí. –Pues conceder deseos- Meiling Li me miró ceñuda y suspiró, luego me enseñó un huevo y mi llave.

-¿Y esto?, ¿desde cuándo tu llave tiene ésta forma y de quién es éste huevo?

-Eso puedo responderlo yo- habló Li. –La llave ya había adoptado esa forma mucho tiempo atrás, cuando estábamos en Narnia.

-Y yo puedo presentarme solita- Aquella voz dulce salió del interior del huevo, éste se partió a la mitad y dejó salir a la guardián chara de Sakura. –Me llamo Jin y son la esencia de Sakurita, es un placer conocerlos-

Las guardianes de Tomoyo y Meiling se acercaron y empezaron con una serie de preguntas, casi sin dejar hablar a la pequeña Jin. Pasados unos segundos, después de no saciar toda su curiosidad, las dos guardianes de las amigas de Kinomoto secuestraron a Jin.

-Bueno…supongo que eso es una pregunta menos, pero aún así, ¿estás bien?, ¿qué ha pasado en la azotea?. Kei te ha encontrado inconsciente- siguió hablando la china sin quitarme la mirada.

-Ha decir verdad tuve un encuentro con nuestro enemigo. Su nombre es Leviathan y su intención es destruir a cada ser humano que habita en cada una de las dimensiones, al parecer para descargarse de lo que hizo su familia con él- Mi voz había sonado como un murmullo porque aquello había sido lo que me había dicho la misteriosa mujer y que me recordaba… que el final estaba cerca.

-Estábamos muy preocupados Sakurita, me alegra que te encuentres bien- suspiró mi amiga quien me abrazó como si fuera un peluche.

-Lamento haberte preocupado Tomo-chan, a todos pero ya me encuentro mejor-

La puerta se escuchó y mi atención fue hasta allí, Syaoran había salido sin decir palabra. –Que alivio- susurró la amatista y luego pude ver la duda en sus ojos.

-¿Qué pasa Tomoyo?- pregunté buscando su mirada, pues ahora estaba apagada y miraba con atención los ojos casi carmín de Li Meiling. La china asintió y ambas me miraron.

-Las cosas no andan bien Kinomoto, han empeorado mientras te encontrabas inconsciente, no podemos seguir viendo, tenemos que actuar ya. Ya nos hacíamos una idea de que nuestro enemigo quería destruir todo porque. –Hubo un movimiento brusco, haciendo que los cristales de las ventanas temblaran.

-¿Qué ha sido eso?- pregunté con asombro y temor, me levanté de la cama con mucha prisa y fui hasta la ventana, me asomé y lo que vi me dejó helada. Estaba impactada, la ciudad estaba desierta, parecía un pueblo fantasma. Los coches estaban a la mitad de la calle, vacíos y con las puertas abiertas, los edificios se estaban deteriorando pues se encontraban con grietas y ventanas rotas, algunos ya hasta estaban escombros.

Parecía una guerra. No, era una guerra.

Los semáforos cambiaban de luces sin coordinación con el resto, desde ahí se podía ver a la cuidad prácticamente en ruinas. Había hoyos en cualquier parte donde miraras, pareciendo que éstos se habían tragado todo. –A este paso… la ciudad va a desaparecer- susurré con el temor en mis ojos.

Si esto le sucedía a la ciudad, no me imagino con quienes habitaban en ella. Bajé la mirada al suelo, no podía soportar ver semejante escena.

-Y no solo esta ciudad… sabemos que es en las vecinas y en todo el mundo. No me imagino, ¿también estará pasando en Tomoeda?, estoy preocupada por mi madre-

Miré a mi amiga amatista por unos instantes. Si Tomoyo supiera en qué condiciones estaba Tomoeda, no era mejor que ésta y no sabía quienes sufrían más, supongo que todos pues veían a su hogar desboronarse poco a poco y no podían hacer nada para evitarlo.

-Bueno no podemos quedarnos y ver lo que pasa con los brazos cruzados, tenemos que luchar, ¿no es cierto?, no se depriman. Tomoyo, Sakura-

Miré a la chica Li con asombro, me había llamado por mi nombre. Asentí con energías, era cierto.

-¡Sakurita!- la voz chillona de Kero llamó mi atención, él se empezó a acercar a mi con un rostro serio tratando de ocultar la angustia. –Pase lo que pase siempre estaremos juntos, ¿verdad?-

Lo que me dijo me dejo sin aliento por unos segundos. ¿Siempre juntos?. Si, de alguna manera siempre lo estaríamos, no importaba cómo pero así sería. Asentí, incapaz de hablar por el nudo que se había formado en mi garganta. No importaba cómo terminaría, estaba segura… que los volvería a ver después de terminada la guerra contra Reed.

-Es una promesa entonces- la patita de Kero se estiró y yo no dude en tomarla.

-Kero… -Miré a mis dos amigas y les sonreí llena de gratitud.. Jamás podría pagarles todo lo que había echo por mi. No me refería solo ha esta misión, desde que las conocí, cada momento fue valioso para mi y me iría de aquí con maravillosos recuerdos, tampoco me arrepentía de absolutamente nada y no cambiaría de opinión. –Todos, siempre estaremos juntos, pase lo que pase-

Los ojos amatista de mi amiga se nublaron y corrió a abrazarme con fuerza, al igual que Meiling. Pude sentir la calidez de su corazón, llegando hasta el mío. –Gracias por todo- les susurré, correspondiendo al abrazo, sintiendo como las traicioneras lágrimas abandonaban mi rostro. –Las quiero mucho-

Tomoyo tomó mis dos manos y las apretó con fuerza. –Sakurita, estaremos juntas hasta el final, gracias por ser mi amiga todos éstos años…

-Eso suena como una despedida Tomo-chan- la reñí sintiéndome mal conmigo misma, pero sabía que lo que haría sería lo mejor. Por todos. –Nosotras siempre estaremos juntas-

-¡Sakurita!- hablaron tanto Kero como Tomoyo, abrazándome nuevamente. Y por primera vez me percate que ellos estaban tan asustados como lo estaba yo.

Les abracé con todas mis fuerzas y miré a Meiling que nos daba la espalda. –Meiling, ¿todo está bien?

-¡Claro que… -Hubo un sorbo de la nariz, lo que llamó la atención de todos, separándose y viendo ahora con atención a la chica Li. –si!

Kero voló hasta ella y la señaló con su patita. -¡La mocosa esta llorando!

-¡A quién le dices mocosa, muñeco de felpa!, yo no estoy llorando solamente me entro algo en el ojo- dijo con cierto toque de molestia, saliendo de la habitación como alma que lleva el diablo.

-¡OYE, CÓMO TE ATREVES A DECIRME MUÑECO DE FELPA, MOCOSA!- gritó mi guardián siguiendo el camino por el que había desaparecido la chica Li.

-¿Estará bien?- pregunté con preocupación y Tomoyo se rió, asintiendo. Suspiré aliviada, incluso en estos momentos me sentía la niña más afortunada del mundo por haber conocido y compartido momentos como el anterior. Me hacían muy feliz y me sentía especial.

-Sakurita, ¿había más, no es cierto?. – preguntó mi amiga después de unos instantes, mirándome fijamente. Ella me había notado extraña, jamás dejaría de sorprenderme que tan observadora era y había aprovechado ése momento pues nos encontrábamos solas. -¿Qué mas sucedió?

-La verdad es que halle una manera de vencerle y regresar todo a la normalidad- Con un precio caro, pero que valía la pena. –Y también sé dónde esta.

La sorpresa de mi amiga en sus relucientes ojos amatista me dijeron más que mil palabras. –Tranquila, pronto todo terminará- prometí con una gran sonrisa en mis ojos. Podía sentir como analizaba cada gesto en mi rostro y cada movimiento que hacía con mi cuerpo.

Unos toques en la puerta la sacaron de aquello que estaba haciendo. –Adelante- dijo ella con naturalidad. Una Meiling Li pálida asomó su cabeza. –Tomo-moyo… el pervertido esta aquí-

-¡EH!- el asombro y la tranquilidad de mi amiga se esfumaron en un abrir y cerrar de ojos. Por primera vez noté como se quedaba sin palabras y sus labios empezaban a temblar. -¿Cómo es posible?- susurró muy bajo que incluso aunque yo me encontrara a corta distancia me fue difícil oírle, ella salió de la habitación con paso apresurado, dejándome aún más extrañada.

-¿El pervertido?, ¿por qué se comportaba Tomoyo-chan así?- me pregunté y miré a mi guardián chara que llegaba volando demasiado rápido.

-Sakura, es hora, debemos irnos, no podemos perder más tiempo- me dijo con voz tranquila pero firme. Asentí y tomé lo necesario, mis cartas, la llave y salí. Mirando a todos en la salita que apenas se percataron que ahora me encontraba ahí.

Su atención estaba en un chico alto de tez pálida. ¡Esperen, yo lo conocía!.

-Kaname Kurai, ¿cómo…?

-…No puedo entender cómo unos niños molesten tanto a mi amo…

"¡Esperen!, me perdí, ¿amo?, ¿de qué esta hablando?"

-… Leviathan Reed Li, el hermano de Clow. Nuestro enemigo- la mirada zafiro del chico se posó en un serio Kerberos. –El que pondrá fin a sus vidas, ¿cómo hozan causarle tantas trabas unos niñatos como ustedes?. Y encima yo que me he de encargar de ustedes cuando podría presenciar el caos, pero no… siempre debe arruinarlo Clow- dijo con la voz cargada de odio. De su espalda nacieron dos alas de color negro y una luz lo rodeó. La insignia del mago Leviathan apareció debajo del chico y pronto su figura cambió. Ahora había un ángel negro en su lugar. –Su guardián, Dark, debe encargarse de los estorbos-

"¿Qué?, ¿Cómo no nos habíamos percatado?, ¿él…realmente era su creación, su guardián?."

-Fue demasiado sencillo en aquel mundo fingir interés por Kinomoto y llevarla a "un lugar seguro", cuando realmente el que había provocado ese desmayo había sido yo- sonrió de manera fría. –y como me gané su confianza- Esta vez miró de forma especial a Tomoyo, quien estaba pálida y empezaba a parecer más un muerto que un vivo. –Fue realmente divertido jugar con ustedes, pero todo lo que empieza debe terminar-

-Exactamente- la voz fría de Tomoyo hizo que volviera a la realidad. –No permitiré que les impidas a mis amigos cumplir su misión. Sakurita- sus ojos se posaron en los míos y por un instante pude notar lo que me quería decir, sin necesidad de palabras "da tu mejor esfuerzo, te estaré esperando, siempre" –Tu traje esta en el armario- dijo con una gran sonrisa.

Quise irme de bruces al suelo, a ella solo se le ocurría decir algo semejante en un momento como éste.

-¡Merodi!- llamó la amatista, la guardián chara se acercó de prisa a su dueña. -¡Vamos allá!- dijo con fuerza y a la guardiana se le iluminaron los ojitos, asintiendo energéticamente. -¡Mi propio corazón, ábrete!- Una luz envolvió a Tomoyo y a su pequeña esencia, solo pasaron unos segundos donde nadie se movió, Kaname incluido quizás por la sorpresa. Cuando la luz desapareció me quedé sin palabras, Tomoyo se veía… resplandeciente. Más que su belleza era porque una luz cálida la envolvía. Su cabello estaba peinado en una coleta alta, con adornos de rosas azules con algunos mechones rebeldes que salían pero le daba un toque natural, llevaba un vestido estilo victoriano de color turquesa y se podía notar que llevaba una crinolina debajo del vestido. ¡Parecía una princesa!. –Cambio de personalidad: Guardian Princess-

"¿Cómo…?, ¡Tomoyo podía cambiar de personalidad!, ¿desde cuándo?"

-¡He!, no te atreverás a llevarte toda la diversión, ¿verdad Tomoyo?- preguntó una sonriente Li Meiling, cruzando su mirada con la de su primo por un breve lapso de tiempo. Ambos asintieron como si se hubieran puesto de acuerdo.

-¡Vámonos Sakura!- llamo mi atención Li, quien tomó mi muñeca.

-¡ALTO!- gritó enfurecido Kaname Kurai, al parecer encolerizado porque las cosas no habían salido como lo planeado.

-¡Tu pelea es contra nosotras!- habló con voz firme Tomoyo, quien ahora sostenía entre sus manos una espada con piedras preciosas en el mango de la ésta y le impedía el paso al ángel de alas negras.

-Mi propio corazón, ábrete- La luz envolvió esta vez a Meiling Li, quien cambio y se podía notar la energía que portaba cuando se le dejo ver nuevamente. Llevaba un kimono estilo chino, con bordes dorados y de un color carmín intenso. Su cabello amarrado en una coleta, pulcramente peinado y con guirnaldas verdes de adorno en el cabello. –Cambio de personalidad: Shine Sun- Pude observar que Li Meiling tomaba algo entre sus manos y miraba con complicidad a Tomoyo, mandándose mensajes como lo había echo conmigo mi amiga amatista minutos atrás.

No noté nada más pues Li me había arrastrado hasta la habitación y tomaba de forma apresurada sus cosas y las de nuestros amigos. -¿Estarán bien?, ¡no podemos dejarlas solas Syaoran, se harán daño!- dije mirándolo con preocupación y empezando a correr hacia la puerta. Li me interceptó y me miró de manera cálida, tratando de tranquilizarme.

-Son más fuertes de lo que crees, ayer hicieron su primera transformación de personalidad y salvaron muchas vidas y ellas solas. Tienen poderes asombrosos que siempre han estado ocultos. Debes dejarlas ir como ellas han hecho con todos nosotros. Ellas tomaron su decisión y quieren ayudar a su manera, ahora nosotros debemos apresurarnos para hallar lo que nos toca y acabar con todo esto, Sakura. Ellas confían en ti y saben que todo saldrá bien-

Sus palabras y sus ojos se incrustaron en mi cabeza, lo dude por unos instantes. Desde aquí podía escuchar la espada de Tomoyo chocar con otra y algunos golpes. -¿De verdad…?, es que simplemente no soporto la idea de dejarlas solas.-

-Saben defenderse solas- agregó, tomándome de la muñeca y abriendo la puerta corrediza que ya tenía grietas y podría romperse en cualquier instante. Salimos al balcón y me miró por unos instantes. Tomó mi mano y le dio un ligero apretón, lo que hizo que mi corazón empezara a latir con fuerza. –Ánimo Sakura, nos están esperando en la academia, debemos apresurarnos-

Asentí y tomé con fuerza mi llave, murmuré el conjuro y ésta enseguida tomó su verdadera forma. –Vuelo-

-¡He, no se olviden de mi!- una voz grave a mis espaldas hizo que diera un brinco. Kerberos había tomado su forma original y miraba mal a Syaoran. –Rápido mocoso, no tengo todo tu tiempo- dijo con cierta sorna. Éste le fulminó con la mirada pero no dijo nada, se subió a mi guardián y entonces los cuatro emprendimos el vuelo.

Giré un poco mi rostro, mirando por última vez el edificio donde en aquel instante se estaría librando una lucha. –Ánimo Tomoyo, Meiling-

-No te preocupes, ellas estarán bien- trató de tranquilizarme Jin con una resplandeciente sonrisa.

.

En cuanto mis pies tocaron el suelo sentí como unos brazos me rodeaban y el aire se escaba de mis pulmones. -¡Hay Sakurita, te encuentras bien!- dijo con alivio Nakuru, quien me abrazaba como si no fuera humana y no necesitara oxígeno para vivir.

-Suéltala Ruby Moon, la estás asfixiando- comentó una voz gruesa quien logró que la guardiana de Eriol me soltara casi al instante.

-No me des órdenes Spi, solo estaba demostrando que de verdad estaba preocupada- dijo con cierto toque infantil.

Miré a ambos y sonreí un poco nerviosa, pues no estaba acostumbrada a verlos en su forma original. –No sigan discutiendo por algo absurdo- comentó con seriedad Li. –Ella se encuentra bien, ¿dónde esta Hiragizawa y Kei?-

-Están con los guardianes de la academia- respondió al instante Spinel.

-¿Y Daidouji y Li?- cuestionó la guardiana después de unos segundos.

-Se quedaron luchando contra Dark, el guardián del enemigo- contestó Kerberos. Hubo un silencio que no fue cortado hasta que llegaron al punto de reunión.

Se podía notar a leguas la preocupación en el rostro de los guardianes de la academia y no era para menos, no después de ver en qué condiciones estaba la ciudad.

-Al fin llegaron- comentó un Saiga quien posó su mirada por cada uno de nosotros y notó la ausencia de dos personitas, como también lo hicieron el resto de los presentes.

-¿Dónde…?

-Se quedaron, luchando- se limitó a contestar fríamente Li para que evitaran preguntar más. Había cosas de las cuáles debían hacerse cargo y no avanzarían mucho si se quedaban estancados en lo mismo.

-Ruby Moon- la voz de Eriol rompió aquel ambiente de tensión. -¿Ya están los ciudadanos en el escudo?

La guardiana asintió. –Ya, revisé la ciudad más de diez veces, todos ya se encuentran en el campo de magia. –la mirada de Ruby Moon se encontró con la mía. –Es un campo creado entre mi amo y Saiga, protegerá a los ciudadanos de la magia del enemigo, claro que no deben salir de ahí. Una preocupación menos-

Asentí. Agradecida que me explicara lo que era aquello y lo que habían estando haciendo en mi ausencia.

-Ahora… nuestra prioridad es encontrar el escondite de ése miserable- habló con seguridad Saiga.

-Yo sé donde se encuentra- murmuré mirando con decisión a todos.

-¿Cómo que ya sabes dónde se encuentra él?- preguntaron al unísono todos los presentes.

-Si y también descubrí que es el hermano de Clow. Reed Li Leviathan-

-¡EHHHHHHHHHH!

-Y estoy lista para enfrentarle, terminaremos con esto de una vez por todas- dije con voz firme. Podía notar las caras de sorpresa ante aquella revelación. No alcanzaron a formular ninguna pregunta pues unos aplausos secos se escucharon cerca de ahí.

Me giré y pude notar la cara llena de burla de Hoshina Utau. -¿Todavía no se rinden?, ¿ni si quiera después de ver todo esto?, ¿es qué son demasiado temerarios o estúpidos?.

-Utau, ¿por qué haces todo esto?, ¿qué ganas…?

-¡Silencio, Amu!- la voz fría que uso hizo que la pelirosa se quedara con la boca abierta pero incapaz de decir si quiera "mu". –Tu no sabes nada, si hago esto no es por mi-

"¿No es por ella?, sino es por ella, ¿entonces…?" El sueño de hace unos días me pegó como balde de agua fría. "Es cierto, ¿podrá ser?". -¡Lo haces por Ikuto!, ¿no es así?- le miré y la rubia por primera vez se descolocó, me miraba con una sorpresa genuina.

-¿Eh?- hubo dos voces que dijeron aquello al mismo tiempo. Amu y Tadase.

La seriedad regresó al rostro de la cantante. –Tienes razón, lo hago por él.

-¿Por qué…?

-Porque es igual que tú, tú proteges a los que amas y darías tu vida por ellos- sus ojos se encogieron levemente, casi imperceptiblemente cuando dijo aquello. –Yo hago lo mismo, no me importa manchar mis manos si es necesario. Hace unos meses cuando yo entraba en el edificio de Easter, donde trabajo por culpa de mi familia, un extraño hombre ingresó y pidió ver a nuestro jefe. Me extrañé que le permitieran porque es muy complicado que le vean. Hubo una explosión. Poco tiempo después hubo una reunión, nos dijeron que debíamos seguir todas las órdenes de aquel extraño o pondrían fin a nuestras vidas. No necesitábamos saber nada más, solo ser títeres en pocas palabras. –Una sonrisa cargada de ironía se dibujó en el rostro albino de la chica. –Ikuto se negó, al instante su cara se empezó a poner azul, parecía como si alguien le estuviese asfixiando. A su lado apareció aquel misterioso hombre, apretaba un botón y le veía fijamente. Le detuve y llegué a un acuerdo con él. Yo le juré lealtad e hice todo lo que me pidió, viaje por las dimensiones y cuide que todo saliera como estaba planeado, incluso si necesitaba marcharme las manos lo iba a hacer y lo hice.

-Pero yo jamás te pedí semejante cosa, ¿qué sentido tendría… morir antes o después?, preferiría morir antes de ayudar a escoria como esa, ser ayudante y ver como el mundo se destruye lentamente y ser indirectamente el causante de eso. Moriría antes, no lo dudes, Utau-

-¡Ikuto!- la voz sorprendida y enojada de la cantante se escuchó, haciendo coro junto dos más. La chica rubia tomo aire y su rostro volvió a ser el carente de emociones que era antes. -¿Por qué?, porque haría lo que fuese necesario para mantenerte vivo y además… -Su mirada voló hacia la mía, sentía… que quería decirme algo, pero no podía. ¿Qué era éste sentimiento?. –Necesitaba tiempo-

"¿Tiempo?, ¿para qué quería tiempo?, no entiendo nada, ¿por qué me mira de esa manera, cómo si significara algo?"

Utau e Ikuto cruzaron miradas, como lo habian echo Mei y Tomoyo, la expresión del peliazul cambio radicalmente. "Ya veo", había pronunciado y se había puesto del lado de Utau.

-¿¡EH!?

-Pero ya no puedo, he llegado al límite- De la espalda de Hoshina Utau nacieron dos alas de mariposa. Su atuendo cambio bruscamente, ahora llevaba un vestido azul y en su mano sostenía un báculo del mismo color. ¡Mi sueño, ella era la otra persona, por fin tomaba esa forma!

-¡IKUTO!, ¿por qué?, ¿por qué estás haciendo esto?- preguntó paralizada la pelirosa.

-Es cuestión de negocios- dijo el de manera desinteresada. Dejando pálidos a los guardianes. La mirada iracunda del rey, Hotori Tadase decía más que mil palabras.

-¡Gato traicionero!- gritó el chico rubio con fuerzas. El Humpty Lock brilló -¡Amu, chicos!-

Ellos asintieron y pronto hicieron transformación de personalidad. Aferrándose con fuerza a sus armas o defensas.

-Leviathan me otorgó el poder necesario y ahora me toca poner mi parte, después de tanto tiempo. – La amatista pronuncio aquello y alzó su báculo, apareciendo la insignia del enemigo bajo sus pies. Alrededor de ella aparecieron mariposas de cristal de diferentes colores y en cuestión de segundos, éstas tomaron vida propia y crecieron, aventándose hacia nosotros.

El rey, Hotori Tadase alzó su cetro y creo un escudo alrededor de nosotros. -¡Kinomoto-sama!, si ya saben dónde esta, terminen su misión. Nosotros nos encargaremos de ellos. –Sus palabras me tomaron por sorpresa. –Buena suerte, chicos- Nos miró de reojo y nos regaló una mirada que significó más que mil palabras. Asentimos y salimos corriendo de aquel escudo, buscando un lugar seguro.

-No tan rápido- una voz seria se escuchó y delante de nosotros se interpuso aquel con nombre de Ikuto. –ustedes no irán a ninguna parte-

-¡Ikuto!, yo soy tu rival- delante de nosotros se puso Hinamori Amu quien veía fijamente al chico. La sorpresa del peliazul solo duró un abrir y cerrar de ojos.

-Amu…-

-¡Chicos, ahora!- nos alentó la pelirosa. Nosotros seguimos nuestro camino, sin embargo antes de alejarme lo suficiente murmuré unas cuantas palabras, en mis manos se formo un colgante con una estrella de diez picos y un corazón a su lado.

-¡Amu!- la chica me miró y yo le lancé el colgante que atrapó con suma agilidad..–Gracias, ¡todos!- Mis manos se volvieron puños, cerrándose en el báculo que sostenía. "Definitivamente, los protegeré a todos, solo esperen"

Sentí una ligera punzada en mi cabeza, como si alguien tratar de entrar a ella, era molesto. "Sakura" aquella voz femenina se escuchó en mi cabeza. Abrí los ojos desmesuradamente, esa voz era de… Mi rostro se giró hacia donde estaban todos peleando, pude ver como Utau me miraba de reojo. "Lamento haber echo que pasaras por todo eso. Necesitaba conseguir tiempo para ti. Desde un principio ese era mi propósito, desde que supe que Leviathan tenía un rival que podía detenerle, supe que debía de ayudarte de alguna manera, ¿qué mejor que ayudarte desde las sombras?. Donde podía saber qué tramaba, donde podía ayudarte a fortalecerte y prepararte para lo que venía. No podía sentirme tranquila hasta que lo supieras. Leviathan controla todo lo que sucede en las dimensiones gracias a una máquina que se encuentra en la torre más alta del mundo réquiem, ahí el tiempo no corre. Realmente confió en que lo lograrás, se fuerte Sakura"

Y por primera vez en mi vida sentí una gran pena por Utau, ella quien había ayudado y velado sigilosamente por todos. A pesar de ir contra su propia moral y creencias. –Gracias Utau-

.

Llegamos a un callejón oscuro al momento en que se sintió otro temblor. –Debemos darnos prisa- murmuré, saqué la carta de Revelation.

-Espera Sakura, ¿a dónde vamos?

–¡Por favor carta Sakura, bríndanos nuevamente tu poder y esta vez llévanos al mundo réquiem!- hablé, ignorando a quien pregunto aquello pues no necesitaba hacerlo después de decirlo en voz alta. La carta brillo e hizo lo pedido.

Sentí nuevamente aquel tirón en el estómago y pronto sentí un dolor en mi espalda. Abrí los ojos y miré a mí alrededor. Era un bosque sin vida, no se escuchaba nada, ni el silbido del viento. El cielo estaba oscuro y lo más sorprendente de todo era que en lugar de estrellas se podían distinguir muchos círculos de colores, unos más grandes que otros. Eran los mundos, unos que logre visitar y otros que jamás tendría la oportunidad de hacerlo.

Con carta vuelo me alce por los aires y pude distinguir a lo lejos un castillo como cuentan en los cuentos de hadas, pero éste estaba oscuro y rodeado por una densa niebla.

Regresé con los demás y les miré fijamente. –Es por allá-

-Ok- contestaron algunos y otros dieron un asentimiento con la cabeza. Nos pusimos en marcha de inmediato en un profundo silencio. Saiga y Syaoran se subieron a Kero, mientras que Eriol los imitó subiéndose a su respectivo guardián. Tanto Ruby Moon como yo, surcamos por los aires.

-¿Es mi imaginación o me siento más…?- Ruby Moon buscaba las palabras para describir cómo se sentía.

-¿Débil?- acabó Hiragizawa riendo suavemente. –Si, al parecer éste mundo reduce nuestras energías de manera notable. –

-Tendremos que usar lo menos posible- concluyó Li.

De pronto se escuchó una explosión que me aturdió la suficiente como para perder la concentración y empezar a caer en picada. Había cerrado los ojos con fuerza así que al abrirlos supe qué había sido aquello: había humo y pequeños destellos rojizos donde anteriormente había un mundo, seguramente.

Mis ojos se abrieron desmesuradamente, miles de vidas se habían perdido, recuerdos, familias, hogares, todo. A éste paso no se salvaría nada. Tenía que darme prisa, no podía perder más tiempo. Recobré el control y logré alzarme antes de chocar contra el suelo.

-¡Kyaaaaaaaa!-

Mi vista fue hacia aquel grito. Mis amigos caían y mi sorpresa fue genuina cuando observé que los guardianes habían regresado a su apariencia falsa.

-¡Viento por favor ayúdalos!- La carta brilló y salió una dama que los abrazó, evitando que salieron heridos. Llegué hasta donde se encontraban ellos, los miré con preocupación. -¿Están bien?-

-Si, pero… -La mirada de Hiragizawa, quien había hablado se desvió hacia sus guardianes. –Esto es demasiado para ellos, con cada minuto que pasa éste lugar absorbe su energía y ahora los ha obligado a regresar a su apariencia falsa.

-Entiendo- murmuré y miré a Kero, que lucía algo ido. Tomé al guardián del sello entre mis brazos y seguido de esto miré a los demás. –Un mundo se ha destruido, no faltara demasiado para le sigan muchos más.

-Debemos seguir andando- comentó Li quien encabezó la marcha y empezó a andar. Le seguimos y tenté la posibilidad de que yo fuera por los aires, pero lo mejor sería ir juntos. Era más seguro de ésa manera.

El bosque muerto era aterrador miraras por donde miraras. No se escuchaba otro ruido que nuestras pisadas y las respiraciones de mis amigos. Nadie se había atrevido a decir nada, cada quien estaba sumido en sus pensamientos. Mi mirada se clavó en el castillo que podía verse desde allí, más específicamente en la torre más alta, ahí podía sentir una poderosa presencia, estaba segura era de Leviathan.

Por andar concentrada en aquel hecho, no me fijé por donde caminaba. Pude notar como perdía el equilibrio cuando una raíz se interpuso en mi camino y mi rostro se empezaba a acercar peligrosamente al suelo, cerré los ojos esperando el impacto pero éste jamás llegó. Abrí los ojos desconcertada y me arrepentí de alguna manera al hacerlo, pues el rostro de Saiga estaba a centímetros del mío.

-¿Estás bien?, deberías fijarte por dónde andas, casi caes y muy seguramente te hubieras echo da…

Una rama negruzca de un árbol se movió y se dirigió hacia la espalda del chino. -¡Cuidado!- grité tratando de alertarle, pero fue demasiado tarde. La rama había impactado contra la espalda del chico y le había empujado. Sus labios tocaron los míos de manera suave, abrí los ojos desmesuradamente cuando aquel cosquilleo me invadió. Mis mejillas se tornaron rosáceas cuando me percaté que nuestros labios se amoldaban casi perfectamente.

Mi espalda choco contra el suelo duro y frío, pero no me percaté de lo último. ¡Hacía demasiado calor!. Él estaba sobre mí, lo que me dejaba inmóvil.

-¡K-KEI!, ¿¡QUÉ CREES QUE ESTÁS HACIENDO¡?, ¡ALÉJATE DE MI SAKURA!- Vocifero Li, quien pronto me lo quitó de encima y le pegó bruscamente contra un árbol, lo tomó del cuello de la camiseta y la ira que inundaba sus ojos era una clara amenaza. Un escalofrió recorrió mi columna vertebral, jamás le había visto de esa manera, era… aterrador. –Escúchame bien, no te doy una golpiza porque me has ayudado demasiado y eres mi amigo, pero si te atreves a acercártele de nuevo te prometo que esto ya no será solo una amenaza, ¿quedo claro?

-¡Syaoran, para por favor, ha sido solo un accidente!- Traté de tranquilizarlo, pero fue imposible. Pareciese que al escuchar mi voz solo le hacía enfurecer más.

-Lamento que haya pasado así- susurró un Saiga Kei con un tono frío. –Pero debo advertirte que no planeo hacerlo, yo… ¡quiero a Sakura y pienso luchar por ella!

La ira invadió a Li, podía verlo. Su puño se alzó listo para asestarle el primer golpe.

Me levanté lo más rápido que pude y abracé su brazo, para impedir que se moviera y lograra lastimarlo. -¡No lo hagas, Syaoran, por favor!- le miré con súplica, esperando que entrara en razón pronto. No había tiempo para esto, había algo mucho más importante que hacer.

-Bueno entonces considérenme su rival también- comentó una voz divertida pero con cierta burla. –Puesto que yo le di el primer beso a Sakura-

Mis ojos se abrieron desmesuradamente. -¿También tú Eriol?- susurré incapaz de comprender por qué se ponían a discutir eso en un momento así, no significaba que no fuera importante, pero con cada minuto que pasaba más vidas se perdían.

-¡QUÉ!- Exclamaron ambos chinos. Li se logró zafar de mi sin mucho cuidado, además de que soltó a Saiga. Ambos se acercaron peligrosamente a Eriol. Y por primera vez en mi vida me percaté de sus intenciones con una sola mirada. Me interpuse entre ellos tres, ¡no podían hacerlo!, ¡no podían ponerse a pelear!. -¡Basta ya!- grité con todas mis fuerzas. -¡No pueden ponerse a luchar en un momento como éste!, ¡me decepcionan!- Tomé aire y miré a cada uno. –Muchas personas confían en nosotros para terminar esto y nosotros solo estamos perdiendo el tiempo, ¡debemos salvarlos o morirán muchos más inocentes!, por favor, paren ya-

-Perdón- se escuchó de forma unísona, pero de forma sincera.

-Pero esto no acaba aquí, cuando terminemos con esto tengan por seguro que…

-Yo ganaré- dijeron al mismo tiempo los tres, mirándose con cierto rencor.

Suspiré. –Tenemos que trabajar unidos o…

-Recibirán una paliza- comentó una voz divertida en algún punto del bosque. –Pero eso es normal tu tienes toda la culpa Sakura-

-¡Ella no tiene la culpa de nada!- gritaron mis tres amigos, echándose una mirada que dejaría helado a cualquiera. –Sea como sea, tienes razón querida Sakura, debemos enfocarnos en el ahora- comentó Eriol.

-Claro, querida Sakura- Saiga Kei hizo burla, tratando de imitar el tono amable que había empleado Eriol.

-¡Basta ya, niños, parecen que están luchando por un juguete!- riñó Nakuru con ambos guardianes en sus brazos. Ambos inconscientes, sentía una punzada en el pecho.

-Vaya, un cuarteto amoroso, ¿quién lo diría?- La misma voz se escuchó y dejó ver por fin a un niño de unos catorce años de edad.

-¡Pero si es…!- Un joven de ojos grisáceos, piel parecida a la de porcelana, estatura mediana y cabellos rubios, casi tocando el blanco. Parecía un muñeco de porcelana, vestía pulcramente con ropas negras, resaltando una gabardina de color marrón. -… el chico que me encontré en Narnia y que tenía la réplica de mi báculo- murmuré, mirándole con cierta incredulidad.

-Mi nombre es Elliot Romanov Reed Li y soy hijo de Leviathan Reed Li- se presentó él mismo. –Ha sido divertido ver como éste mundo afecta a tus amigos, cazadora de cartas. Si siguen más tiempo aquí se destruirán unos a otros, será gracioso de ver, porque aquí o en cualquier mundo terminarán muertos-

Le miré por unos segundos y me aferré con fuerza a mi báculo. Eriol chasqueo los dedos y mi vestimenta cambio. Usaba un traje parecido a cuando sellé la carta vació pero éste tenía colores blancos y amarillos, con unas alas blancas y una corona de acessorio en la cabeza. –Es el traje que te confeccionó Daidouji- comentó con naturalidad, pareciendo que no le prestaba atención al chico que recién se había presentado. –Llevas tiempo aferrándote a el- Él le dirigió una mirada a su guardiana.

-Sakurita- la voz de la apariencia falsa de Ruby Moon llamó mi atención. Me dio a Kero y la miré confundida. –Debes irte realmente no podemos perder más tiempo. Estará más seguro contigo Kerberos-

Esta vez no protesté, confiaba en ellos y en lo poderosos que eran. La verdad tenía la sensación que Elliot estaba jugando con nosotros para retrasarnos y eso definitivamente no lo iba a permitir. Asentí y escuché algunas protestas de los dos chinos, que fueron callados cuando Akizuki les miró sin una pizca de gracia.

Extendí mis alas y emprendí el vuelo. -¡No te dejaré!- escuché la voz del hijo del enemigo, giré mi rostro cuando noté que unas cadenas iban hacia mí.

-¡Dios del rayo, ven!- La voz de Li y la acción que hizo, evito que las cadenas me apresaran y siguiera mi camino. Les dirigí una última mirada, porque aquello era el adiós.

-Gracias- susurré. Me alejé de ahí, antes de que mis ojos se nublaran por las lágrimas y empezara a dudar, no podía hacerlo en aquel momento, justo cuando había llegado tan lejos y mis amigos me habían apoyado para estar ahí. Por ellos, definitivamente y por su futuro, lo haría.

"-Cuando éste ahí, debes distraer a Leviathan, es fuerte pero debes hacerle creer lo contrario, ¿entiendes Sakura?, debes ser tú hasta el último instante-

Asentí y miré a la mujer misteriosa. -Comprendo"

El castillo se veía incluso más impresionante si lo miraba de cerca, parecía de esos que solo se podían apreciar en la época medieval.

Miré la torre y volé hacia ella, entré por la ventana y miré a mi alrededor. En el centró estaba definitivamente la extraña máquina de la que me había contado Hoshina Utau. "Realmente todo éste tiempo había estado de nuestro lado, ella es una maravillosa persona como muchas que he conocido en éste viaje, no me arrepiento de haberlo echo pues construí muchos recuerdos memorables y que siempre se quedarían grabados en mi corazón, por siempre".

-Ahora que lo pienso, fue demasiado fácil entrar- murmuré con cierta sorpresa. Me acerqué a la máquina. Ésta desbordaba una gran cantidad de magia, era incluso abrumador. Podía sentirme levemente mareada, algo débil. –Jin- mi guardián chara, que había permanecido escondida y callada me miró. –Por favor cuida a Kero- pedí y ella me miró con preocupación pero terminó asintiendo. Se lo entregué y ambos se alejaron del castillo, no podría luchar con ellos allí. –Gracias Kero por todos esos valiosos momentos que pasamos juntos, definitivamente siempre estarás grabado en mi corazón, al igual que mi pequeña Jin.- Suspiré y dejó esos pensamientos a un lado para poder concentrarme.

"-No te servirá de nada destruir nada, tu objetivo principal es el mago, pero debes hacerle creer que tus intenciones son otras- continuó la mujer. –Además el poder de las cinco esferas te dará más resistencia y energía, tienes eso a tu favor"

-Me pregunto…- susurré y mi báculo se transformó en una espada con ayuda de la carta. –Si destruyo esto-

-No te dejaría de todas maneras- comentó aquella voz que conocía perfectamente a pesar de solo haberla escuchando una vez y por corto tiempo.

-Leviathan- su nombre se deslizó por mis labios cuando lo vi entrar por la puerta de madera.

-Me sorprende que hayas llegado tan lejos, ¿sabes?, nunca pensé encontrarte en la torre donde controlo absolutamente todo. Has ganado cierta admiración de mi parte Sakura-

"-Debes provocarlo para que empieza a usar su magia, debilitarlo- Me miró de manera significativa. –Para que al final le des el golpe que terminará con todo-"

-No necesito ganarme algo de una persona como usted- dije con seriedad. –Y menos si es un viejo antisocial como usted-

-¿Qué has dicho mocosa malcriada y maleducada?- preguntó con un rostro que definitivamente era escalofriante. "Creo… que me pase un poco, espera… ¡no!, debía seguir así, lo estaba consiguiendo".

-Lo que ha escuchado, no pensé que estuviera sordo- dije con una sonrisa ladina. "Bueno si el cree que soy una chiquilla malcriada, ¿por qué no enseñarle que si?"

-¡Agh!, no tengo tiempo para peleas con niños- dijo con el enfado notándose a leguas en su tono de voz. Él invocó su báculo y de éste salió un rayo que salió disparado hacia mí. Lo esquive y miré aquel gran hueco que había dejado en la pared. -¿Sorprendida?

-De echo, si, pero por su mala puntería- Le miré de manera inocente, lo que le hizo rabiar más. Otro rayo salió, acompañado de muchos más. Me encargaba de esquivarlos con ayuda de la carta vuelo con gran agilidad. –Ah que divertido- dije con fingida emoción.

-¡Basta ya, me tienes harto!- gritó llenó de frustración, debajo de sus pies nació la insignia y me miró con odio puro. Aquel rayo que me lanzó fue solo uno, pero fue tan rápido y poderoso que me alcanzó a dar en el hombro incluso cuando traté de esquivarlo.

"Duele mucho, siento que no puedo mover mi brazo, pero… ella dijo que debía provocarle"

-Ah- solté un pequeño gritó cuando otro rayo me dio alcance e hizo que me estrellara contra la pared, terminando en el suelo. "A éste paso…" Miré de reojo mi hombro, la tela parecía que se había calcinado en aquella zona y mi piel se encontraba roja, como un tomate maduro, además de un poco hinchada.

Ni si quiera quería ver cómo había quedado mi pantorrilla, donde me había dado aquel otro rayo de magia. Pero lo que si sabía es que dolía como mil demonios.

-¿Ya te rendirás?, un golpe más y acabaré contigo, pequeña mosca insignificante.

Mi rostro cambió brutalmente, noté la decisión y la burla impregnado en su voz. Alcé mi rostro con una sonrisa que trataba de parecer divertida. –¿Qué crees?, solo estaba bromeando- Me levanté tratando de parecer natural. -¿Realmente es todo tu poder?, creo que me decepcioné-

Su rostro se puso rojo de la cólera y la oscuridad rodeó todo su cuerpo. -¿Eso crees?, ¿te decepcioné, no?- La sonrisa que me regaló se deformó. –Ya veo porque te eligió Clow, se parecen tanto. Pero tú no arruinarás mis planes como lo hizo él. Como aquella vez que le mencioné lo de las cartas y los guardianes para que poco después él se llevara todo el crédito y la fama. No te dejaré ganar, ¡Clow Reed, ¿escuchaste?, nunca!-

El piso dejó de ser estable pues empezó a moverse bruscamente, como si hubiera un terremoto y en eso, se escuchó otro estallido. Otro mundo, más vidas.

-¿Has escuchado?, ¿alguna vez lograrás ser más poderoso que yo?, ¿puedes verlo ahora?, jamás podrás competir conmigo. –Empezó a reír de manera sínica y extravagante. –Yo soy y seré el mago más poderoso de todos los tiempos, ¡no habrá como yo!, nadie puede impedirlo. –Me señaló con su dedo índice y me miró como si fuera basura. –Ni si quiera tú Reed, ¿qué no te conformas con robarme mis ideas?, ¿con llevarte a mis padres?, aquellos que solo te veía a ti y parecían alabarte con cualquier comentario, ¡aquella familia que me desprecio y recordaba que me había dejado ver la cara por mi propio hermano!, me robo las ideas y siempre me estuvieron presionando para poder alcanzarte, ¿es suficiente ahora, no?. Ya he demostrado todo, nadie podrá compararse conmigo porque todos perecerán, no hay poder como el mío. ¿Y sabes de quién es la culpa?, ¡de ti Clow!

Tuve que usar mis alas para que no perdiera el equilibrio. Su poder estaba saliéndose de control junto con sus palabras. La máquina empezó a soltar chispas, ¡eso era!.

-¡Clow jamás te robó nada!, ¡Él tuvo el mérito porque se esforzó en crear las cartas y a los guardianes con su propia magia, con sus energías y puso todo su corazón en ello!, no es que te haya robado las ideas ni nada por el estilo, sus padres lo admiraban seguramente porque lo había logrado, había dejado que esa idea se convierta en verdad, ¡por eso estaban orgullosos!

-¡No es cierto, no es cierto!, era mío. ¡El crédito debía ser mío!

-Él investigó y lo hizo realidad, lo tuyo era solo un sueño. ¿Acaso tú tenías la determinación de haber cumplido aquello, de haber construido y creado las cartas y a los guardianes?, ¿nunca te detuviste a pensar que Clow pudo haberlas creado para que vieras que tus ideas se realizaron y así tu sueño se había cumplido, que lo había echo por ti?

-¡No es cierto, cállate de una maldita vez mocosa!, ¡tú no sabes nada, también fuiste engañada por Clow y sus mentiras!.- La oscuridad alrededor de él aumentó y su mirada se volvió desquiciada. –Pero eso tu que debes saber, muere de una maldita vez- Alzó su báculo y la rosa que estaba rodeada de cadenas se empezó a abrir, de ella nació una oscuridad como ninguna otra. –Tendrás el honor de presenciar todo mi poder, el poder más increíble. ¡Recibe el beso de la muerte, Kinomoto Sakura!-

"-Cuando él use todo su poder, termina con tu misión- dijo la mujer mirándome fijamente. –Solo en ése momento debes usar la carta, podrás encontrarte demasiado débil pero la carta nueva no lo estará, ésta conservará todo su poder. Confía en ti hasta el último respiro-"

Tomé la carta entre mis manos, aquella donde se podía leer "the wish" en letras cursivas. Y La aventé verticalmente, con todas mis fuerzas, era hora de parar aquel horrible caos. –Carta, concede la última y única petición de tu dueña, la valiente que aceptó la misión…

"Me llamo Sakura Kinomoto y he tenido a la familia más maravillosa de todas. Mi padre Fujitaka Kinomoto el hombre más bondadoso y amable que he conocido, mi madre Nadeshiko Amamiya, que a pesar de no tener recuerdos con ella, ¡la amo demasiado!, mi hermano Touya Kinomoto que a pesar de ser un pesado y un molesto diciendo monstruo esto y aquello, también le quiero mucho y por último esta Yukito, ¡ah! Estaba enamorada de él hace unos años pero ahora solo lo veo como un miembro muy especial de la familia, al igual que a Yue. A todos los quiero mucho pero cada amor es distinto y especial."

-…Por favor regresa todo a la normalidad… -

"Todo cambio cuando un día abrí por accidente el libro de cartas que le pertenecía al mago Clow, después de eso mi vida dio un giro de trescientos sesenta grados. Nada volvió a ser igual y estoy agradecida porque gracias a eso hizo buenos y especial recuerdos que deseo jamás olvidar.

Recolecté las cartas Clow con ayuda de Kero el guardián del sello y también mi mejor amigo. A mi prima y mejor amiga, Tomoyo Daidouji que me confeccionaba trajes de todo tipo y siempre estaba ahí cuando la necesitaba, en buenas y malas. Poco tiempo después conocí a Syaoran, quien fue mi supuesto enemigo pues también cazaba las cartas Clow, pero yo le fui tomando mucho cariño pues siempre me ayudaba de alguna manera y me apoyaba en todo lo que podía

Pase momentos especiales con ellos, pero también están mis amigos Chiharu Mihara, Rika Sasaki, Naoko Yanagisawa ,Takashi Yamazaki con quien me divertí mucho y reí de todo. No me arrepiento de haber sido su amiga.

Pasó el tiempo y llego la maestra Mizuki, ¡ah, era una persona maravillosa y hermosa!, pero lamentablemente murió años después. El año que llego Mizuki también lo hizo Meiling Li, que estaba enamorada de Syaoran y resultó ser su prima, ella también es muy importante de mi porque poco tiempo después se convirtió en mi amiga aunque en el principio no nos llevamos muy bien que digamos.

Llegó el día del juicio donde descubrí que Yukito era realmente Yue, al final me quedé yo con las cartas. ¡Y cuando creí que todo regresaría a la normalidad!, llego Eriol y empezó a ponerme a prueba en secreto para cambiar las cartas Clow a Sakura. Al final todo terminó bien.

Todos regresaron a su casa, hasta que Clow me encargo una nueva misión."

-…Restaura el equilibrio en todas las dimensiones como debe ser y deberá ser...-

"Al principio estaba muy asustada, pero no fue hasta que llegamos al segundo mundo que noté algo muy importante. Aquella misión había echo que mis amigos regresaran y ahora debíamos enfrentarnos juntos a un nuevo peligro.

Pase momentos memorables, desde discusiones, peleas, momentos tristes, hasta risas, sorpresas y una gran sensación de felicidad. Hice recuerdos y pude ser testigo de cosas que nadie antes había imaginado. Tuve la oportunidad de conocer a maravillosas personas que se hicieron mis amigos y estoy segura jamás olvidaré y quedarán por siempre en mi corazón."

-… Quítale a mi adversario el poder para causar destrucción y tristeza, logrando así regresar a la paz y la tranquilidad. A la vida…-

"Realmente no me arrepiento de nada. Estoy muy feliz de haber tenido la oportunidad de conocer a cada uno de ellos y sobretodo permitirme entrar en sus corazones. Es por eso mismo que ahora les regresaré el favor. Realmente gracias, todos por darme una mano cuando lo necesite y limpiar mis lágrimas cuando fue necesario. Ahora solo me queda decir, ¡buena suerte!, espero que consigan todo lo que se propongan."

-… ¡Por favor, te lo pido!. ¡The wish!-

La carta brilló hasta tornarse completamente blanca y de ésta nació un rayo de luz, tan blanco como la misma nieve al mismo tiempo que del báculo del contrincante salía disparado uno oscuro

Cuando chocaron, la luz absorbió al rayo negro y fue ganando terreno hasta llegar a Leviathan, serpenteando. Lo enrolló como hace una serpiente con su presa, dejándole inmóvil.

Una sonrisa casi imperceptible se dibujó en el rostro del mago. –Gracias- había dicho con cierta dificultad. –Por liberarme.- Se creo entonces una esfera alrededor del enemigo y yo fui incapaz de ver lo que le sucedía.

Cuando la esfera desapareció, también lo había echo Leviathan, quedando solo su ropa en el suelo, pero esta parecía vieja y que no había sido limpiada o usada en siglos.

-Quizás desapareció porque lo único que lo mantenía vivo era el poder y su sed de venganza. –reflexioné y escuché en mi mente el eco de su "gracias". Al parecer había una parte de aquel hermano de Clow que no era… mala, No logré comprender y tampoco me dieron tiempo de hacerlo pues de las ropas del viejo mago había nacido aquel rayo de luz que había aparecido gracias a la carta "the wish". El rayo se acercó peligrosamente a mi y me envolvió como lo había echo con Leviathan.

-No puedo respirar- susurré, sintiendo como aquella fuerza invisible oprimía mis pulmones e impedía que el oxígeno entrara a ellos. Cada segundo que pasaba me sentía mucho más débil y me empezó a costar mantener los ojos abiertos.

Bajé mi mirada cuando dejé de sentir mis piernas y no solté un grito porque mi voz se había ido corriendo. Estaba desapareciendo, mi cuerpo se estaba desvaneciendo.

"¿Esta bien, no?, después de todo… ahora todos están a salvo y sus vidas no peligrarían más. Al final logré cumplir mi promesa, los protegí a todos.

Les dije, pase lo que pase todo estará bien y así fue."

Escuché unos pasos a lo lejos. Alcé el rostro con las fuerzas que aún quedaban en mi cuerpo y la puerta se abrió. Pude verlo a él, me miró y pareció que en ese instante el alma se le escapaba de su cuerpo. Empezó a palidecer y sus labios se tornaron azules. -¡NO, SAKURA, NO!- Soltó cuando hubo recuperado el aire para poder hablar. -¡NO ME DEJES, NO TE VAYAS DE MI LADO, TE AMO SAKURA!

Mis labios se movieron, pero ni una sola palabra salió de éstos aunque lo intenté con todas mis fuerzas, pero no había funcionado. Entonces todo pasó demasiado rápido, no me dieron más tiempo, la oscuridad me envolvió y Sakura Kinomoto murió.

Epílogo.

Me miré por última vez en el espejo. Todo estaba en orden. Hoy era primero de Abril, el día en que se celebraría el gran evento.

Salí de la habitación y me dirigí al salón principal donde se estaría llevando a cabo la fiesta por el nuevo proyecto de mi mamá.

Bajé y saludé de manera amable a quien me iba encontrando. En el camino me topé con la familia Kinomoto, Fujitaka y Touya, los salude con cierta efusividad pero algo dentro de mi removió inquieto.

"¿Por qué de pronto siento un vació dentro de mi?, es como si hubiera olvidado algo muy importante para mi. Me pregunto qué será, desde hace días que me siento así y éste sentimiento no me ha dejado estar tranquila. Pensé que con el tiempo se iría borrando de mí, porque no tengo idea de qué lo ha provocado. Al parecer me equivoqué, cada día es más fuerte la extraña sensación de presión en el pecho."

-¡Te ves hermosa mi niña!- dijo de manera entusiasta mi madre, con aquel brillo iluminando sus ojos cuando la encontré.

-Gracias mamá, tu también luces divina- Le regalé una sonrisa tras mi comentario.

La música dejó de sonar y la atención se centró en mi madre cuando paró en el estrado, llamando la atención de las personas presentes. –Yo, Sonomi Daidouji, doy gracias a todos ustedes que han venido a esta pequeña fiesta en celebración al nuevo proyecto que se llevará a cabo y a los nuevos socios que han tomado la decisión de unirse. Realmente es muy importante para todos los nuevos miembros y yo, que conformamos un equipo…-

Mi mirada se desvió de mi madre hacia todos los presentes, que prestaban atención al discurso que daba. Había pocos rostros conocidos. Había rasgos muy diferentes entre unos y otros, lo que realmente llamó mi atención, realmente habían venido desde muy lejos algunas personas para poder asistir a éste evento.

-… y bueno solo me queda decir, ¡tengan una hermosa velada!- terminó y se escucharon aplausos por todo el salón.

Cada quien se sentó en su mesa asignada y nos sirvieron platillos deliciosos que degustamos con un ambiente tranquilo. La música sonó y muchas parejas fueron a la pista de baile para pasar el rato.

Una persona desconocida le susurró unas cosas a mi madre, quien me miró unos segundos. –Regreso en unos minutos Tomoyo- me dijo antes de levantarse e irse con esa extraña persona.

Miré desde mi lugar el salón, podía sentirse la tranquilidad y se lograba escuchar el sonido de los murmullos de las personas o de las copas al chocar con otras.

"Pero sin embargo, ¿por qué siento que no debo estar aquí, que tengo al importante que hacer…?"

-¡Syaoran, no seas malo conmigo!- se quejaba una niña, misma que me sacó de mis pensamientos. Mi mirada buscó a la persona que había dicho eso. Una niña de coletas y cabello oscuro, con ojos que podrían confundirse con el fuego jaloneaba del brazo a un joven de ojos ambarinos. -¡Syaoran por favor, vayamos a bailar, ¿si?. Eso o le diré a Kei que no quisiste- Insistía y el joven parecía algo molesto, pero terminó aceptado solo para que lo dejara en paz. Se podía notar a leguas.

Solté una pequeña risita. Por alguna razón se me hacía tan familiar esa escena, como si antes la hubiera visto en algún lugar, pero no lograba recordar, había algo que me lo impedía.

Me levanté de mi asiento y empecé a caminar, charlando con las personas que conocía, siendo una buena anfitriona como me había enseñado mi madre. Un hombre alto que estaba segura era colega de mi madre me sonrió y habló de manera entusiasta del nuevo proyecto, luego me indicó con su mano a la persona que se encontraba junto a él. –Éste es Johnatan Hiragizawa- Un hombre de porte inglés, cabellos negros y mirada cálida como el mismo sol, pero de color azul como el mar me sonrió.

-Un gusto, señorita…-

-Tomoyo, Tomoyo Daidouji- Me presenté regalándole una sonrisa. El señor tomó mi mano y besó el dorso de ésta con delicadeza. Apartando su mano con suavidad.

-Y ése es Eriol Hiragizawa, su hijo. Éstos dos hombres han aceptado ser socios de tu madre, querida, ¿no es maravilloso?-

Asentí y miré a aquel niño que parecía tener mi edad, pero era más alto que yo. Se parecía mucho a su padre, pero a pesar de tener una mirada gentil sentí que escondía tras esas gafas, tras esa mirada azulada había mucho más, era un completo misterio.

-Un placer- dijo el hijo del señor Hiragizawa e hizo lo mismo que el padre. Sonreí suavemente.

-No, el placer es todo mío. Me alegro que hayan aceptado ser socios de mi madre- comenté sonriente. Algo en mí seguía removiéndose, ahora más inquieto que antes, parecía como si ese algo quisiese salir de ahí incluso si tenía que desgarrarme por dentro para lograrlo. –Si me disculpan- dije de manera tranquila, saliendo de la casa. Necesitaba aire.

Miré al cielo y solté el aire que retenía en mis pulmones de golpe. Llevé ambas manos ahí y cerré los ojos con fuerza. –¿Por qué ésta sensación no me abandona?. Desearía… -Abrí los ojos y miré el cielo nocturno poblado de estrellas resplandecientes. –Desearía poder saber qué es esto que me tiene tan inquieta- Una estrella fugaz se dejo ver por unos instantes. Observé aquel espectáculo maravillada y estreché los ojos cuando noté que un objeto extraño venía hacia mí.

Extendí mis manos y pareció ser que mágicamente cayó allí de manera suave. Era una carta.

Algo tembló dentro de mí. Sentí mis piernas volverse gelatina.

Unos extraños dibujos venían en ella, era rosada y me resultó vagamente familiar. Al girarla noté un cielo nocturno, como el que se podía presenciar ésa misma noche y una estrella fugaz surcar por los cielos. Se podía leer "the wish" en la parte inferior y más debajo de éste había un nombre.

-Sakura- leí en voz alta, con un nudo en la garganta, mis ojos se nublaron de repente, dejando caer las lágrimas sobre la carta. Solté un sollozó, ahora sabía qué había olvidado.


N/A: Bueno y éste es el fin de Revelation, ya sé que es un final triste. A mi me pareció que estaba bien, pueden dejarle este final o el que vendrá en Dream Scape eso se los dejo a su criterio.

Se aprecia a todos los que se tomaron la molestia de leer esta historia y por darme ánimos silenciosos como aquellos que dejaron un RR. Estoy muy agradecida que me hayan tocado tan buenas lectoras o lectores, como lo fueron

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Y a los que leyeron desde la sombra, también les agradezco. Gracias por los constantes ánimos, se les quiere.

Atte: B.C.M