Buenas Noches mis apreciables lectoras y lectores, heme aquí una vez mas después de una prolongada ausencia más que nada provocada por la falta de creatividad, el trabajo arduo de contabilidad y por problemas sentimentales…..

Mis más sinceras disculpas las cuales se hacen extensivas al infinito y más allá….

Les dijo de nueva cuenta un nuevo capítulo y para aquella amable persona que me dejo su review el día de hoy te ofrezco una disculpa por no haberte tomado en cuenta como el lector que eres, desde este capítulo en adelante se hará mención a los lectores de igual manera. Mil gracias por el dato. Recuerden que los escritores de Fanfiction no tenemos paga más que sus valiosos y aprecibles reviews.

Las notas melódicas del piano de cedro se hacían presentes en el salón, las respiraciones apenas se percibían, todos estaban atentos a las notas que estábamos repasando, ellos eran muy atentos y cariñosos, a pesar de los años, los estudiantes que se me han asignado han sido excelentes alumnos.

La hora del descanso hizo su arribo llevándome a detener la melodía, y recordándoles las tareas asignadas para la siguiente clase. Me levante guardando las partituras en el cajón de mi escritorio, acudí presurosa a la cafetería a degustar un delicioso almuerzo el cual me había preparado gentilmente un hombre muy afortunado según él, por centésima vez esta semana me lo había repetido.

Las clases han sido algo atareadas por el festival que se avecina y los números deben ser precisos y notables, teníamos que sobrepasarnos a como nos fue el año pasado, todo estaba quedando preparado, los instrumentos musicales, las tarimas, el escenario, incluso el vestuario estaba listo, solo nos hacía falta un poco mas de práctica y coordinación.

Delly estaba muy ansiosa por hacerse cargo del vestuario, le he insistido en no apresurarse mucho e incluso en no sobrepasarse y más en su estado; lo mismo se lo han dicho Damon y Matt. Desde que se entero de su embarazo no ha hecho que estar más activa que nunca, eso tiene muy angustiado al pobre Matt, no lo había visto así desde que se casaron hace casi cuatro años. Recuerdo que el pobre estaba muy ansioso desde que se comprometieron, primero se había resignado a no volver a verla puesto que ella vivía en el 2, después tuvo que pasar por la estricta aprobación de Damon y finalmente tuvo que sobrevivir a las manías de la tan ansiada ceremonia que planeaba Delly para ese día.

Sé que mi traslado al Distrito 4 fue un poco apresurado y difícil, aun recuerdo la cara de sufrimiento y tristeza que embargo a Delly y a Damon; no los quería dejar pero esta oportunidad era única y probablemente no se presentaría nuevamente. Por su parte Philip me apoyo muchísimo e incluso abogo por mí porque ese puesto me lo dieran. No puedo negar que al principio fue difícil, sobre todo al no tener a algún conocido en este distrito, Delly y yo nos llamábamos todos los días contándonos las anécdotas cotidianas de nuestras vidas. Me estaba adaptando de maravilla a esta nueva vida que me llenaba plenamente.

Por algún motivo y de un momento a otro Delly pidió su traslado al Distrito 4 alegando que ella no podía soportar la idea de tenerme lejos, yo se que en parte esa coartada que tenia era cierta, pero la verdad es que ella estaba perdidamente enamorada de un pescador que cautivo su corazón; ella ciertamente es afortunada porque el si le correspondió de igual manera; tanto así que después de un par de años hoy en día están esperando su primer hijo. Tengo envidia de su felicidad, pero se que ella se lo merece, después de los años en los que solo estábamos Damon y yo como su única familia, ella tenía la oportunidad de formar su propia familia.

Actualmente Delly trabaja como empleada de una zapatería, su esposo Matt sigue siendo pescador y ya formó una pequeña flota con sus hermanos; por su parte Damon siguió con sus estudios y próximamente estudiara medicina, lo cual ha ocasionado que su hermana se sienta muy orgullosa de él.

No puedo negar que la vida desde que llegue a este Distrito ha sido completamente diferente, tengo mi propio apartamento, tengo buenos amigos, un trabajo estable y tengo….bueno tengo….no sé ni cómo definir mi relación con él; es sumamente extraño que a pesar de los años aun no pueda darle un nombre a lo que tenemos. Es algo que he pensado en varias ocasiones, ciertamente, es algo que le he dado vueltas y sigo aun sin entender que relación tenemos, lo único que se, es que en este tiempo se ha convertido en algo más que mi amigo, pero aun no soy capaz de darle la categoría de novio formalmente.

Con el paso de los años la reconstrucción de Panem ha sido estrepitosa, pensar que fui parte de ese pequeño granito de arena me hace muy feliz y agradecida por como recompensa he tenido hasta ahora. El gobierno de la Presidenta Paylor ha dado grandes resultados tanto en la recuperación como en la forma de gobernar, hemos pasado de una anarquía impuesta a una republica; pensar que hace muchísimos años nuestros antepasados pudieron tener esta forma de gobierno nos hace pensar que hubiese pasado de haber seguido con los mismos lineamientos; tal vez los Días Oscuros nunca hubiesen llegado y por ende los Juegos de Hambre jamás habrían sido implementados.

Una vez que termine mi jornada laboral en la escuela, y sabiendo que hoy es un bello día caluroso pensé que ir a la playa a dar una caminata seria agradable. El apacible escenario que me acompaña el día a día, me recuerda lo afortunada que soy, y no solo yo, sino también miles de personas que ahora no tienen las libertades coartadas y pueden ser capaces y aptas para hacer lo que sus sueños se los permitan.

La arena bajo mis pies descalzos es la sensación que más disfruto después de un arduo día de clases, sobre todo ahora con el festival en puerta. Me siento en la arena a disfrutar del escenario que tengo frente a mí, las gaviotas vuelan a lo lejos marcando en el horizonte como el sol se oculta poco a poco, los niños corren alrededor de las arena y vitorean a sus amiguitos para que en su carreras improvisadas uno salga vencedor.

Poco a poco mientras el sol cae y la arena pierde su calidez bajo mis pies, es cuando una paz me llena, una indescriptible sensación de satisfacción y alegría inunda mis emociones; inesperadamente mientras disfrutaba de un momento de soledad es cuando detrás mío unos brazos me toman y rodean mi cintura, su aroma a vainilla me llega inmediatamente y me ocasiona que una sonrisa se forme en mi rostro.

-Dígame Señorita Undersee, ¿qué planes tiene para esta noche?-Su fragancia me aturde y me dificulta el poder concentrarme; al no tener una pronta respuesta el me gira para tenernos frente a frente, acariciando lentamente mis mejillas con sus dedos el trance en el que me tiene es más profundo hasta que sus labios se unen a los míos en un dulce roce, su calor, su sabor me embriagan cada vez, haciéndome suspirar e incluso quitándome poco a poco el aliento.

Sus brazos me rodean mientras me apoyo en sus hombros, el roce de nuestros labios ha sobrepasado los límites haciéndome sentir como si un fuego interior me quemase poco a poco, tratando a medida de lo posible me retiro para terminar el beso y así recuperar el aliento; el que me tome desprevenida me confunde mas, puesto que el definir una relación en este momento no es mi prioridad y mas con esas muestras de afecto constante por parte de él.

-¿Me invitaras a cenar?-Alcanzo a responder

-Mmmm ese no era mi intención original, pero puesto que has trabajado arduamente y necesitas que te consientan, para mi será un honor que aceptes el cenar conmigo. ¿Qué dices?

-Claro, vamos.

La cena transcurre tranquilamente en un lugar pequeño cerca del malecón, la tenue luz del local, y el lugar que nos designaron hace que el ambiente sea más íntimo y romántico a la vez. Una vez terminada la velada me llevo a casa y se despidió de mi con su tal usual y tierno beso de buenas noches. Hay veces que me siento mal por no saber que decirle, o que hacer para poder avanzar, para poder abrirme a él y decirle que quiero ser más que su amiga; el miedo y la confusión aun después de los años me embarga y me regresa de vuelta a la realidad que debo afrontar día a día; dejo pasar esos pensamiento una vez mas y me dispongo a dormir, puesto que me espera una semana ardua por delante.

Las prácticas se llevaron a cabo como lo planee, los niños se esforzaron arduamente por dar un buena presentación, sin contar que tuvieron que pasar por la tortura de probarse una y mil veces el vestuario que Delly les tenía preparado, mientras ella no estuviera a gusto con un dobladillo, una pinza o una simple costura el vestuario no era digno de la presentación a la que hacían gala.

El día tan ansiado llego y la apertura la dieron dos pequeños de la clase principiante donde tanto la niña como el niño tocaron una bella melodía con sus flautas, sus notas parsimoniosas hicieron que la audiencia hiciera silencio. Le siguieron el grupo de niños de mi tercer curso con sus violines y chelos los cuales, dieron gala de sus habilidades musicales; acto tras acto cautivo a la audiencia compuesta por padres, maestros y conocidos que cada año nos acompañan en las festividades de inicio de verano.

Una vez terminada la presentación, todos se reunieron en la escenario a mi lado y agradecimos al publico que nos acompaño, los aplausos y vitoreos no se hicieron esperar; cuando nos bajamos del escenario cada uno de ellos corrió junto con sus familias para ser felicitados por su gran esfuerzo. Justo cuando bajaba del escenario una firme mano me era ofrecida para ayudarme, acepte gustosa mientras me acercaba a su cuerpo, el me sujeto firmemente por mi cintura, se acerco sigilosamente a mi oído y me dijo:

-Señorita Undersee su actuación fue excepcional, aunque no haya estado en escena.- Sus ojos verdes me miraron fijamente haciendo que mi respiración se entrecortara, mi corazón avasalladoramente empezó a latir de manera desmedida y me perdí en su mirada, por primera vez sentí la necesidad de dejarme llevar por mis sentidos; por eso me atreví a dar el primer paso. Lo tome por su camisa y lo jale hacia mí depositando un beso cargado de pasión y frenesí; la necesidad de probar nuevamente sus labios tibios y dulces me enloquecían; nuestros cuerpos no soltaban el agarre frenético que hizo que chocáramos contra unas tarimas, el beso me estaba exaltando demasiado que empecé a sentir que el calor invadía todo mi cuerpo, no pensaba ni racionaba con claridad; solo el hecho de que Philip soltara nuestro agarre me trajo poco a poco a la realidad.