Buenas noches mis apreciables lectores y lectoras, me es grato estar de vuelta al Fanfiction, e insisto esto de ser Contador Público no es nada fácil, este capítulo ya lo tenía desde hace unas 2 semanas atrás y hasta hoy lo pude subir porque ya le adelante al siguiente capítulo. Quiero agradecerles ampliamente a todos los reviews, me encantaron y me han dado mucha alegría y regocijo. Espero de igual manera disfruten este capítulo, también les recuerdo que los autores de Fanficion no tenemos mayor paga que sus reviews y sus alertas, mil gracias de nueva cuenta! xoxo

-¡Madge!...wow….me has dejado sin aliento y sin palabras- Me dijo mientras se alejaba de mi, haciéndome sentir un dejo de soledad y rechazo inmediato. Se aparto de mí inmediatamente, haciéndome bruscamente a un lado.

Mientras él se alejaba, me acomode mi ropa rápidamente, así como los mechones de cabello que habían cubierto mi rostro; una opresión me invadió repentinamente. No pensé que mi arrebato emocional pudiese causar un rechazo. Fue como si todo sucediese de nuevo, un desencuentro amoroso se presentaba de nueva cuenta en mi vida. Y yo que pensaba que con el todo sería diferente, que él sentía algo por mí, que sus atenciones y muestras de afecto eran algo más que una siempre y llana amistad. Que equivocada estaba.

Corrí, es cierto siempre se me da por huir, no quiero enfrentar otra vez un rechazo, no estoy dispuesta a eso, no de nuevo, que me pasa por mi mente al hacerle caso a tanta efusividad, lo tome desprevenido y ahora me rechaza, quien soy yo para serle algo así. El trato de alcanzarme pero mi avidez al correr me dio la ventaja de tomar el primer taxi que se acerco a la acera y me llevo a casa. Me recluí en la soledad de mi apartamento, sintiéndome miserable, por tratar de llevar las cosas a otro nivel no he hecho más que espantarlo con mis muestras de afecto insinuosas.

¿Qué dirán de mí en la escuela?, ¿Qué soy una exhibicionista frente a sus hijos?, ¿Qué soy una maestra con pocos escrúpulos y moral?. No quiero pensar, solo alcanzo a llegar a mi cama, tirarme en esta y ponerme a llorar, la opresión en el pecho no tarda en llegar, mi llanto ahogado me impide oír los golpes en la puerta a primera instancia, pero ante la insistencia logro levemente oírlos. Me acerco a la puerta y por la mirilla alcanzo a ver su rostro cansado y agitado. El me grita.

-Madge, por favor ábreme debemos hablar, no sé qué paso, ¿Qué hice mal?-Gritaba mientras mi desgarrador llanto se hacía presente cada vez con más fuerza.

-Por favor….vete….-Un leve sonido pude emitir tratando de que él me dejara sola.

-No me voy Madge, no importa si me tengo que quedar frente a la puerta toda la tarde y noche, aquí me plantare hasta que hables conmigo-Su voz firme y decidida me decía que el no bromeaba y que era capaz de cumplir su promesa.

A pesar de su insistencia no tuve el valor de abrir la puerta, me quede del otro lado de la puerta recargada ahogando mi sollozo, el cual me oprimía intensamente el pecho y hacia que no pudiese respirar; no entendía que me pasaba, el me alejo de él, lo entiendo no es la primera vez que me pasa, simplemente quiero que me deje en paz, no lo quiero ver; no quiero enfrentar su mirada inquisitiva, llena de dudas sobre mi absurdo comportamiento. Me lleve las manos a mi sien, me dolía mucho la cabeza, el llorar de manera desmedida y el sentirme miserable contribuyeron a que el dolor se intensificara a medida que pasaba el tiempo.

Un dolor agudo en mi espalda baja me hizo retorcerme en el piso frio en el cual ya llevaba aparentemente un par de horas; me había quedado dormida y al mirar el reloj cucu que se encontraba cerca de la puerta de la cocina constate que ya era de noche; me pase la mano por mi cuello contracturado por la mala postura en la que dormí después de mi arranque de llanto. Para esta hora creo que el ya se ha ido a casa, me levante del piso y lentamente lleve mi mano a la perilla, la gire poco a poco para solo descubrir que un cuerpo que antes se encontraba recargado sobre la puerta se iba de espaldas, el también se había quedado dormido y termino cayendo a mis pies.

-Yo…..Madge…..lo siento me quede dormido, ahh … eso dolió- se llevo una mano a su cabeza, mientras se acercaba a mí, por inercia retrocedí un paso para no dejarlo estar cerca de mí.

-No…..por favor, te lo pido no te acerques-Mi rostro palideció al verlo tan cerca de mí, la tristeza, la opresión del pecho volvía con intensidad y qué decir de la vergüenza al verme tan vulnerable ante él. El hizo caso omiso de mi pobre suplica, me acerco a el por mi cintura, inesperadamente el suave roce de su mano estaba surcando mi mejilla hasta llegar a mis labios, pasando una y otra vez sus dedos haciendo mi pulso aumentar poco a poco.

-Tenerte tan cerca me desconcierta Madge…pero aun así no puedo alejarme de ti…-Su beso silencio mi reacción de desconcierto envolviéndome en un calor indescriptible recorriéndome las venas, las respiraciones entrecortadas mezcladas con las caricias hacían más fuerte nuestro agarre, sus suaves y dulces labios me embriagaban de la mas y simple felicidad que no había tenido antes. Pero así como me todo me dejo abruptamente dejándome aturdida y sin aliento.

La que se alejo fui yo, tome asiento en el sofá hundiéndome en la miseria, no podía entender que nos pasaba, éramos amigos y nos hacíamos daño de esta manera, actuando de manera irracional, desenfrenada llevándonos por nuestros instintos, no sabía a ciencia cierta que nos sucedía, a pesar de que yo era ya una mujer aun no entendía el hecho de cómo llevar una relación, de que sucede entre dos personas que comparten más que una amistad; yo nunca tuve la oportunidad así, nunca tuve un novio.

El se acerco al sofá, arrodillándose frente a mí tomo mi rostro con sus manos y limpio mis lágrimas; se sentó a mi lado y tomo firmemente mis manos.

-Debemos hablar-Su seño fruncido me indicaba que era algo andaba mal, que probablemente yo hice algo mal, que no sé cómo comportarme, que….-Es más que los besos que nos hemos dado, sabes….-suspiro-yo no soy muy bueno con las palabras ni siquiera con abrirme con alguien. De hecho el que estemos aquí platicando sobre esto me pone muy nervioso. Y más aun a la edad que tengo es algo vergonzoso.

-¿De verdad?-Encare su rostro afligido y un poco ruborizado.

-Así es, el estar en el campo de batalla enfrentándome a los enemigos era más fácil que el estar aquí frente a ti, haciendo cara a la verdad. Como bien sabrás fui educado por mi padre, y no es que tenga queja alguna, el en verdad hizo su mayor esfuerzo al sacarme adelante por si solo; es solo el hecho de haber crecido sin una figura femenina en mi vida me impidió….-Frunció levemente el seño desviando su mirada tratando de ocultarse de mi- me impidió el tener el cariño y comprensión de una madre, el verme envuelto en sus consejos y tal vez el ser más abierto con las personas.

-Sabes…-Mi mano tomo la suya firmemente haciendo que el dirigiese su mirada hacia mi- Yo tampoco tuve un gran ejemplo de madre, ella lamentablemente estaba enferma. Ella no tenía el tiempo de ver por mí, o de cuidarme, ni siquiera aconsejarme sobre como sobrellevar la vida y responsabilidades como hija del alcalde que era. Lo que quiero decir es que no es fácil el poder confiar en alguien que a pesar de que ya la conoces por la cotidianeidad en realidad no sabes más que lo que las apariencias te dan. Mírame a mí, antes yo ante los demás personificaba a la dulce, tierna y despreocupada hija del Alcalde del Distrito 12, aquella que no se preocupaba más que de lucir bien y comportarse de manera correcta. Pero eso solo eran las apariencias, yo era más que eso y sigo pensándolo, de hecho se que tú lo sabes. Confía en mí, no me reiré de lo que pienses o quieras decirme, puedes hablar conmigo de lo que quieras.

-Te creo en verdad y por eso me cuesta trabajo hablar contigo, porque no tienes los mismos miedos y frustraciones que yo, sé que puedo confiar en ti…es solo que….. ahhhh eso mismo le dije a…..-Me soltó y titubeo, pensé que él se levantaría y se iría, pero me sorprendió tomar mi rostro en sus manos y juntar nuestras sienes, mientras un leve sonrojo me acaloraba mis mejillas- Madge yo….. no sé cómo decirte esto pero lo diré….-Entrecerró sus ojos mientras mi mirada expectante se posaba en su rostro- Ahhhhh…..yo….estoy enamorado de ti.

El silencio se hizo, solo nuestras respiraciones y los latidos de nuestros corazones hacían acto de presencia ante tal atmosfera. Estaba impactada y aturdida. El me amaba, ya no era una pregunta sin respuesta, era una afirmación. Philip Anker estaba enamorado de mí. No cabía de la emoción, de la felicidad, el me amaba me lo decía su aun mirada perdida entre sus parpados cerrados. No sabía cómo reaccionar, el decirle que lo amaba de igual manera no fue algo que me pasara por la cabeza, es mas no sabía si lo amaba igual que el a mí, Nunca pensé en lo que yo sentiría, siempre desee que alguien me amara, pero nunca atisbé el hecho de lo que sentiría hacia esa persona. El tiempo transcurría y el abrió los ojos de improvisto, su mirada reflejaba dolor y… ¿rechazo?. No, definitivamente yo no podía y no debía rechazarlo, no a él. Lo único que se me ocurrió fue besarlo.

Tome su rostro con mis temblorosas manos y deposite un beso en sus labios, el entreabrió sus labios haciéndome suspirar, afianzando el agarre lo jale hacia mi mientras me aferraba de su cabello. El vaivén de nuestros besos, de las caricias me aturdía y me conducían a una inesperada felicidad que me inundaba el cuerpo, me recorría una sensación de calidez en mis venas, me sentía con la necesidad de no separarme nunca de Philip. Pero la falta de aire se hizo presente y nos soltamos poco a poco.

-Madge, yo…solo te pido una oportunidad, desde un tiempo a la fecha somos más que amigos, pero quiero ser algo mas para ti. Quiero que tengamos la oportunidad de dar ese paso, ¿Qué dices?- Si expectante mirada de suplica y la ilusión que emanaban de su verdes ojos me desarmaron.

-Si-No tenía duda alguna, que esto fue siempre lo que espere. Tener a alguien que me amara, que fuera todo para él, y estaba confiada de que Philip era esa persona, no tenia duda alguna.

Inesperadamente la efusividad se hizo presente, el me levanto por los aires dándome vueltas mientras yo chillaba del miedo por caerme, suavemente me deposito en el piso y me beso tiernamente.

En ese momento supe que ya no estaría sola, que tenía a alguien que me amaba y me esforzaría por amarlo de igual manera, era una oportunidad única que no podía desperdiciar.

Las últimas dos semanas de clases pasaron rápidamente, entre los exámenes finales y entrega de trabajos de último momento la llegada del verano se hizo presente. Me alegraba mucho el hecho de poder descansar, el verano pintaba de maravilla sobre todo ahora que formalmente tenía un novio, y vaya novio el que tenía. Delly decía que yo era la envidia de muchas mujeres que cuando me veían pasar por la calle me avistaban con desdén y envidia, sobre todo si Philip iba a mi lado. Yo por mi parte no cabía de la felicidad, el era más caballeroso y tierno conmigo, se desvivía en atenciones y siempre me dejaba elegir el restaurant o película que iríamos a ver.

No cabía duda alguna que él era un novio fenomenal, Delly se sentía muy feliz por mí, ella estaba segura que muy pronto me propondría matrimonio y tendríamos muchos hijos como los que ella planeaba tener con Matt. Me daba risa el hecho de que ella se apresurase a sacar conclusiones y más cuando la relación que teníamos Philip y yo era reciente.

El tercer día de vacaciones acudí a la casa de Delly a ayudarle a decorar la recamara del bebe, aun no sabían si seria niño o niña, por lo cual la habitación estaba pintada de color amarillo, pero esta tonalidad era como los primeros rayos del sol en la mañana; un color suave y alegre, que contrastaba con el mural de un paisaje del mar en la pared junto al ventanal. Ropa de bebe estaba esparcida por la cuna, el cambiador y el sofá. La junte, doble y guarde en el gabinete del closet. Una pequeña sensación me llego de repente, me lleve la ropa de bebe a mi nariz tratando de imaginarme el olor de un recién nacido, del calor que emana, de su fragilidad y tranquilidad cuando duerme. Me imagine con un bebe en brazos, un pequeño con los parpados cerrados, con sus manitas aferradas y una compas respiración. Por un momento me imagine siendo madre, a estas alturas de mi vida nunca pensé en serlo, pero ya no había ataduras ni nada que me lo impidiera. Me pregunto si Philip ha pensado en tener familia.

El resto de la tarde ayude a Delly no solo con la habitación del bebe, sino también con la cocina, con su cochera y hasta con la tarea de Damon. Nunca me había sentido tan cansada ni siquiera en la escuela donde debo lidiar con pequeños niños hiperactivos. Pero Delly valía varios de estos. Cuando llegue a mi apartamento la sombra de una persona se hizo presente dejándome helada, indefensa y temblorosa.

Solo el sonido de un llanto me saco de mis conclusiones erróneas, y la luz de la mesita de la sala me confirmo que quien estaba cabizbajo, bajo la oscuridad y con las manos en la cara no era otro más que Philip. Sus ojos rojos del llanto me miraron con dolor y tristeza, me acerque a él y lo abrace fuertemente, el se aferro a mí y su sollozo fue más fuerte. Acaricie su rubia cabellera y lo acomode en mi regazo. Trate de tranquilizarlo, lo abrace y bese en varias ocasiones su frente diciéndole que todo estaría bien.

Inesperadamente él se separo de mi, su gélida mirada se poso sobre mi y las mas desoladas y trágicas palabras salieron de sus labios.

-Mi padre ha muerto…..