Buenas noches mis apreciables lectores y lectoras, me desaparecí por muchos meses, y créanme que me siento fatal, pase por problemas amorosos, laborales, de salud, de inspiración y por un periodo de lectura prolongado entre CDS y muchos fanfiction.

No hay palabras para agradecerles a todos sus muy lindos mensajes a través de este tiempo y perdónenme, pero es que hay lapsos en los que uno es mejor lector que escritor.

Les comento que estoy incursionando en mi nueva faceta como escritora de la saga "Cazadores de Sombras", espero pasen a leer mis nuevas historias, esto no quiere decir que dejare THG, puesto que también tengo un nuevo proyecto en puerta sobre este.

Si me buscan en Facebook me encuentran como AdrixStoriesTHG y si me buscas en Twitter como Adrixs1985. Mil gracias por todo xoxo.

La muerte nos ha arrebatado a nuestros seres queridos en los momentos menos inesperados, desde que quede huérfana no me ha sido fácil el hablar de ellos durante estos años, aun me es inconcebible el hecho de que haya escapado a una muerte segura, mientras mi familia o lo que queda de ellos hoy yace entre los demás cadáveres que se reunieron en una fosa común en el Distrito 12.

Mi llegada al Distrito 13 me hizo ver cuán indefensa era y cuan fuerte debía ser desde ese momento, nunca tuve el momento oportuno de llorarles a mis padres, nunca tuve ni siquiera la suficiente consideración y valentía para ir de nueva cuenta al Distrito 12 y llorarles en la tumba. Su perdida la llevo conmigo día a día, así como muchos lloran y sienten las pérdidas de sus seres queridos a manos de la revolución.

La inminente muerte de mis padres a manos de las bombas que cayeron en el Distrito fue un evento traumático en mi vida, y confirme mi teoría sobre su muerte en el improvisado campamento que habíamos formado los sobrevivientes al bombardeo en lo recóndito del bosque, ahí donde tuvimos la oportunidad de ser rescatados por el Distrito 13. No fui capaz de llorarles por mucho tiempo, la rutina y la vida solitaria que llevaba en las instalaciones subterráneas que daban un aire frío y desolador me dieron la oportunidad de ver hacia donde iba mi vida ahora que no los tenía conmigo.

Hoy en día puedo decir que ellos se sentirían muy orgullosos de mí, porque pude salir adelante, tengo una profesión, tengo mi propio hogar, tengo a Delly y Damon que son como mis hermanos y que mas decir que tengo a un gran hombre a mi lado, al cual en estos momentos devastadores no puedo más que acompañarlo en su dolor.

La desolación se hacía presente con cada gesto, cada movimiento que Philip hacia, su mirada perdida entre sus ojos enrojecidos me hacia preguntarme qué podría hacer por él, lo único en lo que me permitió ayudarlo fue en comprar los pasajes para nuestro viaje al Distrito 2, los funerales de su padre empezarían en dos días y el debía estar presente. Nunca había visto tan devastado a Philip, sabía lo que era perder a un padre, y el mismo en carne viva estaba viviendo ese pesar; cuando el perdió a su madre él era muy pequeño y no lo recuerda, pero ahora es un adulto y es consciente de lo que pasa a su alrededor, puesto que conforme pasan los años uno se acostumbra a estar rodeado de las personas que ama, ya sean amigos, hermanos o padres.

Su renuencia a hablarme o incluso a dirigirme una mirada me estaba sacando de quicio, yo sabía lo que él sentía, la pérdida irreparable y el dolor agonizante que te atraviesa el pecho como una daga hundiéndose en la carne es poco para poder describir el dolor de la pérdida de un ser querido. No quería que se cerrara en una coraza, que me dejara fuera de su vida, no quería estar sola, quería compartir su dolor, acompañarlo en estos momentos difíciles y abrazarlo fuertemente.

Pero sucedió lo contrario, el paso desapercibido mis atenciones, mi cariño y condescendencia hacia el momento que él vivía, me alejo para vivir en solitario su perdida. En el trayecto mientras estábamos trasladándonos en el tren, el a pesar de estar a mi lado no podía estar más lejos de mí, su mirada perdida, sus ojos enrojecidos e hinchados no se posaron en mi ni una vez, si siquiera sus labios emitieron algún sonido dirigido hacia mí. Era una tortura no poder ser capaz de hacer algo por él, minimizar su dolor, tratar de compartir esa perdida, el contaba conmigo incondicionalmente, me dolía verlo acabarse poco a poco, sintiéndose miserable y desdichado. Quería hacer todo lo que estuviera en mis manos para que el soportara todo lo que avecinaba, pero él me había alejado, me había dejado fuera de su vida en ese sentido, me sentía perdida tratando de regresar a la vida a este hombre, el que estaba a mi lado, el que me amaba, el hombre que hoy se estaba cayendo a pedazos.

Una vez llegando al andén de la estación del Distrito 2, fuimos trasladados en un automóvil hasta la casa del Alcalde Anker, Philip no hizo comentario alguno, ni siquiera se inmuto en contestar por las condolencias que nos daban al pasar; estaba perdido en su mundo, aunque físicamente estaba a mi lado mientras sus nudillos blanquecinos se aferraban a la maleta que llevaba a su costado. El trayecto fue corto y cuando arribamos a su casa, el fue conducido a una habitación donde los funcionarios del Distrito lo atiborraban con preguntas y cuestionamientos sobre qué pasaría de ahora en adelante. Yo por mi parte sintiéndome fuera de lugar en la lujosa casa de los Anker, me quede estática hasta que el ama de llaves me condujo a la habitación de invitados donde me hospedaría. Deshice mi maleta y me quede sentada viendo hacia la ventana, la bella vista del jardín se hacía presente, la vasta franja de verdes pastos y árboles frondosos embellecían con las bancas de concreto que estaban alrededor de una fuente de agua cristalina la cual brotaba en un andar singular. Me quede pasmada durante varios minutos, tratando de aclarar mis ideas, tratando de que la cordura volviera a mí, tratando de encontrar una manera de que Philip no me alejara de él cuando más me necesitaba.

El día siguiente no fue diferente al anterior, la gente iba y venía, alterados funcionarios dejaban ofrendas, muchas personas rompían en llanto al admirar la gran pintura que daba la bienvenida a la casa, donde el Alcande Anker desprendía un aire de compasión y tranquilidad, con cierto deje de autoridad, el infundado en su traje negro y una banda de color azul de cubría el pecho, donde varias condecoraciones brillosas nos hacía reconocer la valentía y coraje que emanaba de este gran hombre que ahora, que ahora era un recuerdo del Distrito 2.

Durante el desayuno pase desapercibida naturalmente, por lo cual decidí que encerrarme en mi habitación era lo más sensato, no podía ayudar a Philip, acompañarlo en su dolor, en tomar arroparlo con mi amor y cariño hasta volver a casa. El me había dejado sola, y lo comprendo, en verdad que sí, pero me moría de la incertidumbre, del dolor y era un calvario, el estar encerrada en esa gran edificación viendo como él se consumía, cuando yo sabía que era capaz de llevar esta carga a su lado.

Pasadas varias horas, y tratando de localizar a Philip, siendo esta una búsqueda sin sentido, decidí que salir a dar un paseo no nos haría daño, no soportada el ambiente que se vivía ahí, y quería sentir el viento traspasando mi piel, ver la gente pasar, quería sentirme viva entre la muchedumbre, el ambiente de un funeral era deprimente y el sórdido avecina miento de la perdida física de un ser querido era algo que me dejaba sin aliento, y yo solo quise tratar de huir de ahí para no enfrentarme a esto una vez más.

Los pies me dolían de haber recorrido ya 5 veces este parque, pero sus senderos y la atmosfera que ahí habitaba me era tan confortante en momentos como estos, la ligera brisa que hacía ondear mi cabello, el leve zumbido del viento sobre las hojas de los arboles, la leve línea anaranjada que se ocultaba en el horizonte me hicieron ver que habían pasado varias horas desde que deje la casa del Alcalde Anker. La noche estaba anunciando su inminente presencia y debía volver de nueva cuenta, con un gran pesar me dispuse a caminar el sendero de vuelta.

Me lleve un susto al ver que una sombra se hizo presente tras de mí, pero mi gran susto desencadeno un gran agarre por parte de dicha persona.

-¡Oh Madge! Eres tú, eres tú, no lo creo… ¡eres tú!- Su aun voz infantil me provoco una alegría inmensa, mientras ella me oprimía con sus delgados brazos. Ya habría crecido bastante en estos cuatro años, ya era una jovencita muye bella, con su cabello sujeto en una trenza que la hacía parecer una princesa, por la forma en que su cabello parecía llevar consigo una tiara, y vestía un vestido rosa que ondulaba con el viento que nos acompañaba.

-Mírate, mi pequeña Posy ha desaparecido y ha dejado a esta hermosa jovencita en su lugar, estas enorme-Una dulce niña me había abandonado y había dejado en su lugar a esta jovencita, que de no haber sido porque el gobierno había sido derrocado y los Juegos del Hambre abdicados, seria blanco perfecto para la cosecha en pocos años. Su fuerte agarre dejaba la sensación de calidez y de hogar, acompañado de un tenue olor a canela.

-Oh vamos, vas a hacerme sonrojar, y sabes que yo no soy así. Además aquí la bonita eres tu ¿verdad Gale?- Por un momento todo pareciese haber sido un sueño. Aquella chica que tocaba el piano ansiosa de que el vendedor de fresas hiciese su arribo, aquella que soñaba despierta con que ese cazador furtivo originario de la Veta le dedicara aunque fuese una mirada, aquella chica que amaba en silencio a ese chico malhumorado, responsable y hombre de su casa; esa chica hizo su aparición nuevamente después de muchos años.

-Claro, siempre lo ha sido.-Mi mirada se poso en aquel ostentoso hombre que me miraba fijamente con sus ojos grises, llenos de incertidumbre, aquel que ahora vestía de uniforme negro y llevaba una barba tupida en todo el rostro. Habían pasado cuatro años en los que me convencí en que podría sobrevivir sin su amor, aquellos en los que me vi agradecida de vivir al otro lado de Panem, aquellos años en los que me hice de un patrimonio, de una familia y de un hombre que me amaba. Ahora todos mis logros se desvanecían con su sola presencia, me llene de temor, la sangre fluía pesadamente por mis venas, mi respiración aumento y mi enloquecido corazón no dejaba de palpitar insaciablemente.

Nada había cambiado en mí, la sensación de pesadez de mi fluido sanguíneo se hizo presente al sentir como se desvanecía desde la punta de mi cabeza y caía a mis pies; su inminente presencia tan cargada de virilidad, de una imponente apariencia casi sobrenatural, me estaba haciendo sentir ínfima a su lado. Su rostro enfatizaba su ya reconocida belleza masculina, pero no solo era eso lo que me llamaba la atención de él, era su mirada, su forma de expresar a través de su mirada gris aquella aguerrida forma de vivir que tenía cuando éramos adolescentes era la que me enloquecía y que hasta hace algunos ayeres se vio abatida por el termino de la guerra. Parecía un monumento sin miramiento alguno, como si nadie pudiese penetrar la coraza que se había reusado a dejar al tratar a los demás a su paso. Este hombre frente a mí a pesar de los años, aunque físicamente haya cambiado, seguía siendo el mismo inquebrantable Gale Hawthorne.

-Hola Gale, no pensé verlos aquí- Y en cierta manera era cierto las probabilidades eran altas y eso lo sabía perfectamente; pero el hecho de que con mi reciente arribo, la incertidumbre sobre mi relación con Philip el pensar en reencontrarme con él no era algo que tenía planeado conscientemente.-Es decir ahmmm, no pensé verlos tan pronto, acabo de arribar y mírate Posy eres de las personas que mas extrañaba y te tengo frente a mi nuevamente-Tome sus manos y la jale hacia a mí para abrazarla, y es que esta niña pequeña fue como una hermana menor para mí y una forma de estar con Gale.

-Yo también te extrañe Madge, no supere tu despedida por mucho tiempo, aunque tus cartas y tarjetas nunca faltaron, gracias por acordarte de mí- Levanto su dulce y tierna mirada hacia mí, haciéndome estrujar mi corazón. Sus dulces y brillantes ojos brillaban incandescentemente mientras ella hacia más fuerte nuestro agarre.

-Dejaste un gran vacío con tu partida Madge, mis hermanos te estiman al igual que mi madre y les dolió mucho tu decisión, pero la respetaron ya que era por tu bien-Su mirada fría y distante me agobiaba y me provocaba una sensación en la boca del estomago. Era como si el mismo se hubiese incluido en lo referente a la estima y sus buenos deseos.

-Créanme que aunque fue una decisión difícil fue la mejor en ese momento de mi vida- No despegue la vista de Gale, y en cierta parte aunque se me fui por el también lo hice por mí- Y puesto que estaré un par de días ¿podre verte en tu casa verdad Posy?, quisiera saludar a tus hermanos y a Hazelle.

-¿Por qué no nos acompañas a cenar?, no hay problema alguno ¿verdad Gale?- Brevemente hubo un intercambio de miradas entre los hermanos, Gale asintió con la cabeza mientras Posy me tomaba de la mano y me arrastraba con ella.

El camino se me fue en un abrir y cerrar de ojos, mientras Posy me relataba sus anécdotas sobre sus hermanos y la escuela, me percate que Gale aunque no estaba a mi lado, estaba al pendiente de cada uno de mis movimientos, su fría y demoledora mirada siempre estaba cargada de una cierta efusividad indescifrable, tal vez fueron los años que no me vio, tal vez fue que aun no cree que yo volviese al Distrito 2 de nueva cuenta, o simplemente me ve como aquella chica de 16 años a la que le vendía fresas y veía de manera pretenciosa y con una tendencia a juzgarme a mi paso.

Al llegar a la casa de los Hawthorne los abrazos y saludos no se hicieron esperar, Rory y Vick eran unos chicos muy apuestos, de los cuales su madre estaba sumamente orgullosa, ellos seguían con sus estudios y estaban siempre al pendiente de su pequeña hermana Posy, ellos eran una copia exacta de Gale, las mismas facciones, el mismo cabello castaño y ojos grises tan típicos de La Veta

-Mírate Madge, los años no pasan por ti, sigues más hermosa que antes, y no te ruborices porque es la verdad-Mis teñidas mejillas no daban crédito a las palabras de Hazelle, ella tenía un buen concepto sobre mí, y solo expresaba lo que ella creía- No pensé que regresarías, no porque no quisiera que no volviéramos a verte, sino simplemente que ha tienes una vida hecha en el Distrito 4 que el volver aquí no creo que haya estado en tus planes-Hubo cierta mirada cargada de complicidad hacia Gale, por un momento titubee acerca de que ella supiera sobre la relación que tuve con su hijo hace un par de años.

-Si bueno, es algo que no estaba en mis planes claro está, es solo que las circunstancias me obligaron a regresar-Baje mi mirada para ver mis nudillos blancos, mis manos estaban fuertemente agarradas sobre mi regazo, estaba temblando, la cercanía con Gale no me hacía mucha gracia aun cuando él estaba en el otro extremo del sillón que se encontraba frente a mí.

-Lamentables hechos, a todos nos ha afectado la muerte repentina del Alcalde Anker, y es bueno que hayas acompañado a su hijo en este momento tan crucial en su vida, y más ahora que eres su novia-Mi mirada se poso en Hazelle y después en Gale, el cual había desviado su vista hacia las escaleras, era claro que las noticias corrían rápido.

-Si….bueno….ahhh, el me necesitaba y pues afortunadamente las clases habían terminado recientemente lo cual no hizo que dejara muchos pendientes en casa; bueno excepto por el embarazo de Delly-Una leve sonrisa se formo el mi rostro al recordar que muy pronto tendré un sobrino o sobrina que será la adoración de Delly, Matt y Damon.

-Eso debe ser muy emocionante Madge, dado que Delly es como tu hermana, tu vendrías siendo como la tía del bebe que viene en camino-Asentí levemente- Y me imagino que tu también tendrás en mente ser madre pronto ¿verdad?, digo es que cuando tienes conocidos o amigos cerca que viven ese tipo de situaciones uno es más propenso a tener la oportunidad ser partícipe de la misma felicidad que embarga a los demás- Mis ojos de llenaron de sorpresa e inevitablemente me sentí muy incómoda, digo no es que no haya pensado en tener hijos, si lo he pensado y más cuando ahora cuento con un novio, el cual creo yo podría formar una familia.

-Mama, haces sentir incomoda a Madge con tus cuestionamientos sobre sus expectativas familiares con Anker, mira como se ha ruborizado y la cara de sorpresa que tiene- Gale tenía razón en todo, pero era inquietante reconocer que el sabia que mis pretensiones familiares eran con Philip, era lógico porque él es mi novio pero no mi prometido.

-Discúlpame por ser una entrometida Madge mi hijo tiene razón, y mas con lo que pasa actualmente no creo que tengas cabeza para pensar en estas miniedades de la vida, por favor pasa con nosotros a la mesa, Posy ha estado preparando el postre, y lo ha hecho especialmente para ti-Su confortable sonrisa me dejo más tranquila después del arduo interrogatorio.

Posy apareció en la sala y me llevo hasta el comedor, el cual estaba sumamente acogedor, Hazelle y Gale se sentaron en los extremos de la mesa mientras Rory y Vick en un lateral y Posy y yo del lado contrario. La cena fue amena, y acompañada de una deliciosa crema de espárragos, un platillo de pato con habichuelas y como postre un suffle de fresas, lo cual me causo tal emoción porque mi pequeña Posy lo había cocinado con mucho cariño para mí.

Durante la cena me quise distraer del hecho de que Philip no me había necesitado desde que llegamos aquí así como el hecho de tener a Gale cerca de mí. La anécdotas sobre los estudios, los hobbies y el trabajo se hicieron presentes durante más de una hora, tan rápido se paso la hora que cuando el reloj cucu que tenían en la cocina hizo cuentas de que ya eran las 11 de la noche, me despedí inmediatamente porque no quería que Philip tuviese otro motivo para preocuparse o disgustarse.

-Madge me prometes que vendrás a casa antes de que regreses al Distrito 4, es que te he extrañado mucho y no te he mostrado mis nuevas colecciones y dibujos-Su desamparada carita me robo el corazón, y como no podría si Posy era un ángel que me manipulaba y se salía con la suya.

-Claro que sí, no te preocupes vendré a verte a ti y a tus hermanos antes de volver a casa, pero ya no me hagas esas caras, si ya lograste tu cometido-Ella por su parte se arrojo a mis brazos y me dio un caluroso abrazo.-Bueno pues me retiro me estarán esperando en la casa de los Anker.

-Dale mis condolencias al Teniente Anker, por favor y descuida que Gale te conducirá hasta allá, y no hay pretexto alguno, es muy tarde para que vayas sola por las calles.-Ella se despidió de mi con un beso en la mejilla prometiendo que en mi próxima visita le daría los últimos detalles de mi romance con Philip.

-Disculpa a mi madre, ella se ha vuelto algo inoportuna, no solo a ti te ha salido con eso de la familia y los hijos-Así que también a él lo ha confrontado por lo que veo, frunció el seño y me condujo de nueva cuenta a la casa de Philip sin yo haber contestado a su comentario o el hablado nuevamente.

A un par de cuadras de mi destino, una ligera ventisca se hizo presente, Gale al estar unos pasos delante de mí inesperadamente se detuvo y se quito su chamarra de piel y me la paso por los hombros. Su mirada gris ahora cargada de cierta ternura y amabilidad me aturdió inesperadamente.

-Supuse que al no estar acostumbrada a los climas templados o fríos tendrías algo de frio, ¿No te incomoda que te preste mi chaqueta?-Me cuestionaba cuando sus fuertes dedos seguían con su agarre en mis hombros ajustando la chaqueta para que yo no pasase frio alguno.

-Eres amable, no deberías de haberte fijado en ese detalle, pero aun así de agradezco que seas condescendiente conmigo-Frunció el seño de nueva cuenta me soltó y siguió caminando indignado puesto que tenso sus hombros al andar y no me dirigió la palabra nuevamente.

Cuando llegamos a la entrada de la casa de los Anker, me sentí aliviada por alejarme de Gale, aunque no lo hubiese visto en años, su solo presencia me aturdía a pesar de que él me había rechazado, y aparentemente lo seguía haciendo actualmente.

-Gracias por acompañarme, te agradezco el gesto, no quería causarte problemas al verte obligado al traerme aquí-Me avergonzaba que los demás tuviesen que hacer algo o estar obligados a ayudarme cuando no les nacía, eso me enfadaba mucho porque la tensión era palpable durante el trayecto desde su casa a aquí.

-No ha sido problema alguno Madge, no fui obligado a algo que no deseaba, al contrario creo que agradezco el hecho de que mi madre me obligase a actuar debidamente, a pesar de que el tiempo va en mi contra-¿De qué estaba hablando?, ¿Por qué su semblante había cambiado drásticamente? Y más aun ¿Por qué se acercaba inesperadamente a mí y me tomaba por las solapas de su chaqueta hasta estar a leves centímetros de mi rostro?

Mis defensas cayeron rápidamente, mi corazón embravecido parecía a punto de estallar, me quede estática, siendo solo una simple espectadora de lo que Gale estaba a punto de hacer, el estaba concentrado en mis labios, no les quitaba la mirada de encima, lo cual me sofocaba y me embriagaba de una sensación de beneplácito que jamás había experimentado jamás. Sus labios se acercaban súbitamente a los míos hasta que la puerta se abrió tajantemente dejándome ver unos ojos fulminantes que se posaron en mí y posteriormente en Gale.

-Así que Hawthorne nos volvemos a ver en circunstancias bastante peculiares no es así.