Era una noche brillante y clara, la luz de la luna y las estrellas casi parecían penetrar el cielo, en combinación con las coloridas y danzantes luces del baile daban un ambiente casi caleidoscópico al escenario y en el centro de la pista se encontraban ambas, bailando lentamente como si el resto del mundo no existiera, solo acercándose cada vez más la una a la otra hasta que-

*Los bombos al estilo Betty y el bajo Betty sonara. Y con un…..*

Stacy despertó rápidamente gracias a esa fría ducha de realidad que la acababa de empapar.

Empezó a murmurar en su almohada antes de contestar su celular, ni siquiera tuvo que verlo para saber de quién se trataba "Hola Candace"

"Stacy ¿Estas despierta? No importa, tienes que venir a ver lo que están haciendo Phineas y Ferb" La voz de la pelirroja sonaba exageradamente acelerada para la hora que era

"Candace, son las 5:00 de la mañana. ¿No es muy temprano como para que tus hermanos estén construyendo algo?"

"No, no lo es. Ven pronto" Y antes de poder protestar se corto la llamada

Stacy se volteo mirando al cielo por un momento colocando su brazo sobre su frente "el mismo sueño otra vez" Stacy trato en vano de recordar exactamente cuando fue que estos sueños habían empezado. No siempre fue el mismo claro, habían crecido y cambiado con los años, pero el tema siempre era el mismo y lo había sido desde el día en que se conocieron.

Fue hace mucho tiempo, cuando Stacy solo tenía 5 años. Ella se encontraba jugando con un balón celeste al frente de su caza, lo arrojaba al cielo para luego atraparla, mientras su mama la vigilaba mientras arreglaba los arbustos que se encontraban justo debajo de las ventanas del primer piso

La pequeña Stacy solo botaba su balón, cuando por accidente se tropezó con una de sus agujetas haciendo que su juguete se escapara de sus manos, cuando Stacy se recupero de la caída salió corriendo detrás de su pelota seguida por su mama que quería ir para cuidar que no tuviera otro accidente como el de hace unos momentos, la pelota fue rebotando bastante lejos hasta que finalmente se detuvo al frente de una casa que estaba en venta

Stacy recogió su pelota, sin darle mucha atención a la casa. A lo que si le dio atención fue a un auto rojo que pasaba por la calle y se estaciono justo frente a esta.

Las puertas del auto se abrieron. Del asiento del conductor salió una mujer de cabello rojo que aparentaba estar entrando a sus treinta. Stacy se sorprendió al notar la enorme barriga que tenia. Pero por alguna razón, lo que más le llamo la atención fue la última persona en bajarse del auto.

Era una niña de cabello anaranjado, usaba una blusa roja con un overol blanco y sostenía un muñeco de pato momo entre sus manos. Su mirada era solitaria y un tanto triste

La madre de Stacy se dirigió a darle la bienvenida en el área limítrofe a la nueva familia, su pequeña hija ni noto que ella se había ido. Stacy miraba fijamente a la chica que sujetaba al juguete de pato, aunque distantes los ojos de aquella niña tenían un brillo que no había visto en ninguna otra parte

Apretó un poco la pelota contra su pecho y comenzó a caminar hacia ella, por alguna razón extraña se sentía algo nerviosa

"hola" Llamo la atención de la oji-azul con ese saludo. La chica miro a Stacy un segundo antes de responderle

"Hola, soy Candace ¿y tú?"

"Me llamo Stacy" Stacy se la quedo mirando por unos segundos antes de continuar "¿Quieres jugar con migo Candace?" Pregunto la morena mostrando su pelota celeste al frente de su nueva amiga

"Claro" Las dos se quedaron al patio de al frente jugando con su pelota y el pato momo de Candace.

Mientras tanto dentro de la casa, ambas madres no podía evitar sonreír al ver lo bien que sus hijas se estaban llevando

"¿Qué le parece? Parece que ya se hicieron amigas" Dijo la madre de Stacy casi con orgullo maternal

"Oh, no tienes idea de cómo me tranquiliza esto" Linda se alejo de la ventana un segundo para servirle café a su invitada

"¿Qué quieres decir? ¿Acaso Candace tiene problemas?" La señora Hirano tomo su tasa con un tanto de preocupación

Linda fue y se sentó en un sillón que estaba cerca de una ventana para poder seguir viendo a su hija "Candace…ella siempre ah sido muy solitaria. Tiene cinco años y creo que el único amigo que ah tenido hasta ahora es ese pato momo que le regale en su cumpleaños"

"Cielos, eso es un problema"

"Si, solo espero que sea más fácil cuando ella crezca"

Mientras tanto, ambas niñas seguían en el patio, arrojándose el balón la una a la otra

"Dime Candace"

"¿Si?"

"Dime ¿Por qué se mudaron aquí?"

La peli-naranja se vio un poco deprimida con la pregunta de su nueva amiga, al juzgar por su rostro la causa de la mudanza era algo triste

"Bueno… es que…. Mi mama dijo que mi papa se tuvo que ir a un viaje" Dijo la pequeña moviendo su dedo en el piso haciendo formas con ella

"¿Se fue? ¿A dónde?" Pregunto arqueando una ceja

"No se… mi mami me dijo que papa se tuvo que ir…y que no volvería" Candace se veía bastante decaída y deprimida al hablar de ese tema, Stacy no entendía muy bien lo que decía Candace pero entendía que no le gustaba hablar de eso, no quería verla tan triste, tenía un extraño sentimiento cuando vio ese rostro angustiado

"Bueno…no te sientas mal. Yo tampoco sé que le paso a mi papa"

Esas palabras tomaron a la pequeña Candace por sorpresa "¿Entonces, tu papa también se fue?"

"Creo que yo nunca tuve uno" Stacy parecía que trataba de recordar si es que conoció a su papa, pero nada le vino a la mente "o si lo tuve no me lo presentaron"

Candace la miraba mostrando curiosidad en sus ojos azules, se pregunto por qué Stacy no había visto aun a su padre y en donde estaba el, quizás se perdió o algo así, fue lo que supuso su mente infantil

"Dime, ¿Quieres jugar conmigo?" La peli naranja le sonrió al preguntarle eso, este tema daba un ambiente un poco triste así que decidió cambiar a algo divertido

"Claro, ¿Qué quieres jugar?" Pregunto animada

"¿Qué tal si jugamos con mi pato momo?" Tomo entre sus manos a su gran muñeco amarillo y le dio un gran abraso, era más que evidente que a esa niñita le gustaba mucho ese pato de felpa, Stacy le dio una sonrisa y asintió con la cabeza, ambas niñas estaban corriendo por el patio jugando con el pato momo, imaginaban que volaba por el aire y que les hablaba, las dos saltaban, corrían, incluso rodaban por el césped como si fueran unos botes rodando, sus ropas y su cabello estaban llenos de hojitas del pasto y se humedecieron un poco ya que el césped había sido rociado hace poco, las madres miraban a veces por la ventana enternecidas por ver a sus pequeñas divertirse tanto

Estuvieron así durante casi todo el día, el tiempo paso sin notarlo y antes de que se dieran cuenta, ya estaba atardeciendo

"Stacy, Stacy ya nos tenemos que ir" La doctora Hirano salió de la casa y se dirigió hacía su hija

"¿Qué? No" Dijo Stacy poniendo una cara de puchero

"Vamos, ya casi anochece"

"Pero…"

Fue entonces cuando Linda apareció "No te preocupes Stacy, puedes venir aquí cuando quieras ¿Verdad Candace?"

La expresión de Candace lo decía todo

"Muy bien niñas, ahora despídanse rápido" La señora Flyn y la Dr. Hirano se apartaron de sus hijas un momento para poder ver bien que tan lejos vivían una de la otra.

Las dos niñas no perdieron tiempo y se abrazaron a medida que las luces nocturnas se encendían

"Sabes, me gustas mucho Candace"

"Tu ta….."

*Los bombos al estilo Betty y el…..*

Aquel sonido despertó a Stacy por segunda vez esa noche, esta vez sacándola de golpe de la cama para atender el llamado de su amiga

"¡Stacy! ¿Dónde estás?"

"Solo descansaba mis ojos"

"Pues date prisa. No tienes idea de lo que está pasando, Phineas y Ferb están….."

"Lo sé, lo sé. Ya voy" Al terminar la llamada Stacy no pudo evitar quedarse mirando un momento la foto de su mejor amiga en su celular hasta que esta se oscureció "¿Por qué?" Dijo para sí misma con amargura "Por qué de todas las personas del mundo me tenía que enamorar de ti?"